Cine Club Diferente: Olor a caño
Tema: fetichismo sexual.
El hedor de la compra sexual
Por: Frank Padrón
Lorenzo es un hombre raro: misántropo, misógino, que en la cueva que le sirve de casa compra todo tipo de objetos inservibles, manera que le hace sentirse superior a sus desesperados clientes; entre ellos figura una yonqui a la que paga por desnudarse, hasta que un día, fuera de la inmunda morada, el tipo parece enamorarse de una mesera, mas los problemas comienzan cuando él, acostumbrado a comprarlo todo, imagina que también puede hacerlo con esa bella mujer que estaba dispuesta a una relación sincera y cálida, ajena al dinero.
Olor a caño, que centrará la proyección y el debate en el Cineclub de este mes, es una cinta realizada por el brasileño Heitor Dhalia en 2006, y que aborda de manera singular y eficiente el tema del sexo como “valor de uso”, intercambio donde el dinero media cual ocurre ante cualquier otro objeto.
Basado en una novela de Lorenzo Mutarelli (quien a propósito, asume uno de los personajes) el filme pone el dedo sobre esa llaga que corroe las relaciones eróticas. No se trata exactamente de prostitución, pues esta, desde que el mundo es mundo, actúa como toda una institución social donde funcionan relaciones contractuales a veces no escritas, y donde el dinero es un elemento-puente que propicia el intercambio.
El caso de este joven ha llegado más lejos: siente un morbo indescriptible en comprarlo todo, aún lo que no sirve, y establece con sus clientes una relación de superioridad despótica que justamente desemboca en tragedia ante la rebeldía de una de sus víctimas, pero ya conoce otra: la imposibilidad del amor pleno y desinteresado cuando este aparece, fuera de la “mesa de negociaciones”. Claro que, acostumbrado a “las partes por el todo”, Lorenzo se siente atraído primeramente por las nalgas de la dependiente, pero después se da cuenta que hay algo más.
La actuación protagónica de Selton Mello (habitual en nuestras pantallas mediante las telenovelas brasileñas) es uno de los valores de esta cinta, reconocida (más allá de su trabajo) en festivales de prestigio dentro y fuera de Brasil. También la de muchos de sus compañeros de trabajo (Paula Braun, Silvia Lourenço, Fabiana Gugli, Martha Meola…)
Una cinta que mantiene un raro equilibrio tonal entre comedia y tragedia, que incide notablemente mediante el simbolismo de su título (hieden las relaciones que impone este hombre) con pasajes donde la penumbra fotográfica expone toda una filosofía (por momentos se evoca el cine de Wes Anderson) y en la cual el baño es un microcosmos, una sinécdoque significativa del contexto y el ser humano, y nos recuerda que con el amor no se juega, que hay valores sagrados que trascienden ese otro “amor” que la Biblia describe como “la raíz de todos los males”: al dinero.
Sección Diversidad Sexual
Centro Nacional de Educación Sexual
Cuba

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