La poesía es una fe
Por supuesto, no se trató de acto ordinario de comer, sino de aquel que hace bien al espíritu: escuchar poesía y otros textos, así como dialogar con uno de los investigadores literarios más importantes del país.
López Lemus, quien declara haber comenzado a escribir a los siete años para cumplimentar una actividad escolar, se confiesa también amante de la lectura desde muy pequeño, por eso valora sobremanera la literatura para la infancia, y la magia que debe tener implícita esta para que alimente la imaginación de los niños y niñas, aunque luego descubran que la princesa y el príncipe no eran tales.
Un dato importante: el primer libro de poesía que tuvo en sus manos fue El arquero divino, de Amado Nervo, texto que tal vez iniciaría su motivación por la poesía y quizás también su insistencia por mutar al cuerpo de otros poetas como Tagore o Whitman.
Pero sigamos con el menú, luego de explicarnos cómo fue que llegó a escribir poesía, Virgilio nos leyó un texto poético sabiamente recogido en Un golpe de aldaba, del cual reconoce como único mérito el hecho de que fuese leído por Lezama. Más adelante nos compartiría parte de su poesía elegíaca, en claro diálogo con la muerte y el sentimiento de pérdida. Dos de los textos recogidos en un pequeño cuaderno editado en España nos dejaron, a pesar de la soledad y la expiración, un buen sabor: poesía bella y refinada.
Casi al final, el traductor, ensayista, editor y crítico, daría su concepción sobre la poesía y el ser poeta, para lo cual hizo mención de algo que le dijera Dulce María Loynaz en una ocasión, sobre la viveza del texto poético como entidad que puede ser sentida por muchos pero trasmitida solamente por pocas personas: las elegidas.
También hubo un momento para hablar del Virgilio investigador maduro y consciente (a pesar de que sus preguntas todavía coinciden con las que se hacía cuando tenía siete años), aunque, como él mismo precisase, no le gusta separar la poesía que escribe de la investigación literaria, dado que su objeto de estudio es la poesía misma; de lo cual sus dieciseis ensayos, veinte compilaciones y ocho antologías dan cuenta de ello.
Entre estas y otras cuestiones nos pasó la tarde de Libro a la Carta de este jueves 18 de septiembre. Un placer haber degustado tan excelente menú.
Lea Quincena virtual, la columna de Virgilio López Lemus en Cubaliteraria

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