Bellaza prohibida en Cine Club “Diferente”
Jueves 18 de septiembre, 8:30 p.m.
Cine 23 y 12, Vedado
sobre la bisexualidad
con la proyección del filme:
BELLEZA PROHIBIDA "Stage Beauty" Gran Bretaña-EE.UU (2004) 110 min.
Dir. Richard Eyre
Con: Billy Crudup, Claire Danes, Rupert Everett
Sinopsis: El actor Edgar “Ned” puede fácilmente ser el hombre más deseado de Londres. Toda la audiencia está rendida a sus pies en el teatro donde interpreta personajes femeninos. Pero su suerte cambia inesperadamente…
Crisis de los roles, ¿revolución de los géneros?
Por FRANK PADRÓN
Etiquetas como “lo masculino” o “lo femenino” pierden por día terreno en tanto modelos férreos de comportamiento y patrones no sólo sexuales sino, más ampliamente, sociales. Claro que siempre habrá peculiaridades, pero las características de la vida moderna se encaminan con fuerza arrolladora a la apertura, la hibridación y la amalgama que los propios desafíos socioeconómicos y culturales de estos tiempos significan.
La aparición reciente de un fenómeno como el “metrosexualismo” (hombres que, al margen de sus orientación erótica, cultivan especialmente su imagen, la cual desean refinada y exquisita) o de una apariencia andrógina sobre todo para la mujer (a tono con las dinámicas de la sociedad contemporánea, los imperativos de la moda sobre todo en países tropicales y la pluralidad e incorporación de oficios y profesiones hace un tiempo confinadas al otro género) han contribuido a la reasignación de roles y a la quiebra de valores demasiado ortodoxos respecto a los mismos, lo cual incluye la cama: el descubrimiento y exploración de zonas erógenas otrora tabúes o simplemente insospechadas, tanto para uno como otro miembros de la pareja (sobre todo heterosexual, como se sabe más abocada a las divisiones tradicionales), ha trazado nuevas y creativas alternativas en/para la intimidad conyugal.
Hubo etapas en el arte y la cultura, sin embargo, en que este asunto contempló aristas oficiales; repasando la Historia europea, por ejemplo, nos encontramos con fenómenos como un “obligatorio” travestismo para el teatro: en el siglo XVII a las féminas se les prohibía subir a la escena, de modo que eran sus colegas con pantalones quienes debían asumir tales personajes, hasta que un buen día el rey Carlos II, de Inglaterra, tuvo a bien poner “las cosas en su sitio”, abriendo desde entonces la puerta a la equivalencia de roles con sus respectivos géneros: fue sin dudas un indudable triunfo para el reconocimiento de las potencialidades femeninas en sus proyecciones estética, profesional y social; sin embargo, constituyó un verdadero derrumbe para muchos actores que se habían “especializado” en representar mujeres en las tablas.
De este suceso parte el filme anglo-norteamericano de 2004 Stage Beauty (Belleza prohibida, que algunos han titulado más convencionalmente Belleza del escenario), realizado por Richard Eyre ( Iris ), y para el cual el dramaturgo Jeffrey Hatcher adaptó su propia pieza teatral: el mundo del aplaudido actor Ned Kynaston se viene abajo cuando se hace efectiva la disposición real que lo saca de escena para entronizar en la misma, y convertir en toda una estrella a María, quien fuera su asistente de camerino, aficionada a actriz quien repetía de memoria entre bambalinas los parlamentos de las grandes damas interpretadas por el astro ahora venido a menos: las shakesperianas Desdémona (mujer de Otelo en la tragedia homónima) u Ofelia (la enamorada de Hamlet que perdió la razón y después la vida cuando aquel da muerte a su hermano).
En el filme se discursa mucho sobre arte, concretamente teatral, y se mueven ideas estéticas de diverso signo que conforman polémicas aún vigentes, mas nada tan motivador como las tesis que lanza en torno a los géneros y los roles, comenzando por las motivaciones artísticas del protagonista: un homosexual que no abraza el transformismo femenino en la escena como señal de su tendencia erótica, sino a partir de una convicción ontológica muy superior: para él nadie como la mujer puede expresar la grandeza humana a través de la entrega a la muerte, sea por manos propias o ajenas, de ahí su obsesión por personajes de Shakespeare como los referidos; también resulta interesante la reacción de su amante en la vida real cuando aquel ha caído en desgracia y ha dejado de interpretar esas gloriosas mujeres: cuando le comunica que lo ha dejado por una persona del sexo opuesto le confiesa a la vez que su motivación erótica estaba dada por la representación, no por el ser humano (en este caso, el hombre) que emprendía la puesta: cuando hacían el amor él poseía a esas míticas heroínas, por tanto, ya no le motivaba.
Pero no deja de ser curiosa la búsqueda de la verdad dentro de los laberintos de género por parte de la sustituta: la vestuarista devenida primera actriz, quien desplazó radicalmente al actor-travesti en la preferencia del público tras la imposición real, quiere saber, en un fugaz encuentro erótico, quién es quien en los papeles sexuales, iniciándose una sensual y graciosa escaramuza lúdicra que como sabemos está en cualquier tipo de lance amoroso al margen de su signo y tendencia.
Es entonces donde la cinta juega sus mejores cartas al apostar por una definitiva, lo cual complementa en su desenlace: cuando Ned decide retornar a las tablas ahora haciendo coincidir género y personaje (encarna a Otelo) se da cuenta de que también los grandes sentimientos y las más profundas pasiones trascienden al hombre o la mujer, o sea, también estos últimos pueden amar, morir o matar pero sobre todo vivir a plenitud y trasladar esa fuerza a la escena; cuando él y María se besan al final, y ella le pregunta qué rol juega entonces, si femenino o masculino, él no sabe qué responder, y es que la respuesta nos la ofrece el filme durante toda su bien encaminada puesta en pantalla, y en esos minutos finales lo confirma: es lo humano lo verdaderamente importante, trascendente, el impulso para crear, para hacer arte, para que ello redunde en más altas cotas de espiritualidad y madurez, al margen o más allá de géneros y roles.
La colega valenciana Tonia Pallejá, en su columna de la revista digital La Butaca , no pudo expresarlo mejor refiriéndose a las bondades del filme, para ella infinitamente superior (criterio que comparto) al mucho mejor afortunado a niveles de premios, “fama y aplausos”, Shakespeare in love, con varios oscares de la Academia :
En Belleza del escenario , escribe ella, “(d) iálogos chispeantes e incisivos, personajes con carisma llenos de matices, un manojo de subtramas cohesionadas con agilidad y un desacostumbrado atrevimiento en sus contenidos son las grandes bazas de un film que transita con tino del humor a la tragedia , de lo picante a lo agridulce, manteniéndose siempre a una prudente equidistancia de la charlotada y el blandengue sentimentalismo, para desgranar temas que van desde las envidias y rivalidades profesionales, la popularidad, el arribismo o la imagen pública hasta el travestismo, la bisexualidad, la identidad sexual o la guerra de sexos, pasando por el teatro como arte, negocio y espectáculo sometido al juicio de la crítica, la volubilidad del respetable y los caprichos de las autoridades. Hombres que fingen ser mujeres que fingen ser hombres, hombres que son deseados como mujeres por otros hombres, mujeres que se visten de hombres o que se enamoran de hombres a los que no les gustan las mujeres... Vida dentro del teatro y teatro dentro de la vida, para una película donde las dualidades masculino/femenino y los niveles de representación realidad/ficción mantienen una conversación constante”
Conversación en la cual, sólo agregaría, el verdadero interlocutor es el público, quien al final de la jornada seguramente no dará nunca más demasiado crédito acerca de costumbres, actitudes y comportamientos tradicionalmente atribuidos indistintamente a hombres y/o mujeres.
El Cine Club Diferente sesiona los terceros jueves de cada mes, en su sede del 23 y 12...y recuerde que al final hay debate sobre el tema del filme proyectado.

Meneame
del.icio.us


Saludos desde Cuba
tu blog es interesante y sobre el ultimo articulo que publicaste opino que no soy de los que estan de acuerdo con esa apertura de los medios dandole cierto apoyo y luz verde a esos indecisos consigo mismo, que terminan en la homosexualidad. NO es que este en contra de ellos, incluso tengo amistades que lo son y mientras no se me insinuen no me molesto, pero resulta preocupante esa explosion demografica en la poblacion gay cubana.
aclaro que las relaciones homosexuales son las que mas riesgosas a contraer SIDA, y lo doloroso es que esas pernonas mantienen relaciones bisexuales e irresponsables. Los catalogo como un peligro. Hay que analizar ese tema y tomar medidas.
mi web es
http://vivacubalibre-habana.blogspot.com
y publico tambien en
http://lavozdecuba.blogspot.com
Nesty | 17-09-2008 - 16:58:52 GMT 0 #
1. Este comentario me da pavor por su paternalismo y su tolerancia prejuiciada, a pesar de que me encanta poder tener acceso a el. Por tanto lo celebro finalmente y estimulo a que otros parecidos aparezcan. Hay espacio y voluntad de convivencia.
2. Sin embargo, expondré mi punto de vista a propósito de lo que dice y no a proposito de que exista. Igualmente quisiera tener retroalimentación.
3. No logro entender con claridad que es lo que le preocupa a usted realmente. Que los espacios de expresión se abran? Que las personas expresen lo que son, sin miedo a ser juzgados y excluidos?
4. Menos mal que usted no esta contra "ellos". Pero si no esta a favor, entonces en donde esta con respecto a "ellos"? De todos modos supongo que "ellos" le agradezcan la tolerancia prejuiciada que hacia ellos profesa.
5. Y dígame algo, Insinuársele a alguien es lo mismo que violar a alguien? Que de malo hay en la insinuación? Que le atemoriza, no lograr controlar el mórbido deseo de caer en la tentación? O descubrir que quizás este proyectando una imagen de si que no se corresponde con la que ustede cree estar proyectando? Y además, que esa imagen emita señales a otros para que se sientan en confianza para insinuarsele.
6. Que es lo preocupante de esa explosión: la posibilidad de expresarse; el termino de ciertos prejuicios: o tener que reconocer lo prejuiciado que es uno que no le permite compartir espacios en que por derecho todos tenemos derecho a expresarnos.
7. EL SIDA se contrae por una actitud irresponsable ante la vida que se refleja en la manera de hacer el sexo. Vincular homosexualidad con SIDA es como vincular raza con psicopatologia. Si, en efecto estas asociaciones son muy común y minan el entendimiento social.
8. YO considero un peligro reducir el problema a su satanización, Quiero decir:
9. La bisexualidad es producto de la indecisión personal. Yo propongo verlo también de otra manera y sustentar las ideas con un profundo estudio. Mi idea es que quizás, la bisexualidad también sea producto de un estado de plenitud personal en donde la persona se siente libre de expresar lo que desea cuando lo desea. ATENCION¡¡¡ Esto implica una actitud MUY RESPONSABLE ante lo que se decide. Decía mi abuela, que la libertad no es mas que la necesidad de amarrarse con cadenas a la responsabilidad que implican nuestros actos.
10. La apertura de los medios singnica apoyo a los temas que abre. Sospecho que esto es un craso error. Los medios ventilan temas, pero no quiere decir que los apoye.Estos, los medios, de alguna manera ayudan a generar un debate en donde abiertamente aparecerán criterios como los suyos y como los mios. Y no estoy diciendo que lo que sigue es proclamar que alguien tiene la razón. Estoy todavía en la riqueza del debate. La razón, como siempre, la tendrá la vida.
11. Hosexualidad es igual a SIDA. Eso es irrespetuoso. Es mas, creo que son mas los hereosexuales irresponsables que los homosexuales. Solo que los medios han publicitado mucho mas el vinculo homosexual-sida. Será que los gay tienen menos miedo de enfrentar sus demonios y son mas abiertos a la hora de transparentar su vida? Sabe cuantos enfermos hay de SIDA que no lo saben? YO apuesto a que dentro de esos hay mas hetero que homo? Es un problema, Y REPITO, de asumir la responsabilidad que implica la libertad de elección, y creo que los Gay son mas honestos en ese sentido.
12. Solo le doy la razón en algo. HAY QUE ANALIZAR PROFUNDAMENTE Y SIN PREJUICIOS ESE TEMA Y TOMAR MEDIDAS INCLUSIVAS. JAMAS EXCLUYENTES.
13. Le aclaro, NO SOY GAY, NI BI. Soy una hetero probada y convencida, con toda la indecisión que ello implica. Y también soy una persona que esta tratando de aprender a vivir con la diferencia.
iddia veitia | 18-09-2008 - 16:40:31 GMT 0 #
olvidé aclarar también que no tengo SIDA; y que de eso estoy segura porque me hago los examenes junto con la mamografia y la prueba citolgica. Es parte de la prevención y no de la paranoia.
Es más, nunca he tenido una enfermedad venérea y supongo que sea por mi higiene y responsabilidad a la hora de tener sexo, y no por mi preferencia sexual ni mi seguridad en cuanto a gustos sexuales.
O quizás simplemente he tenido suerte?
????????????????
iddia veitia | 18-09-2008 - 16:55:22 GMT 0 #