Narciso y Eco en nuestra América

«Luisa Campuzano ha hecho extraordinarios aportes a la literatura en su especialidad. No es una taxidermista de los textos que trabaja; por el contrario, les infunde nueva vida»
La Editorial argentina La Bohemia acaba de inaugurar su Colección Micromegas, dedicada a los Estudios Literarios, con la publicación del libro Narciso y Eco: tradición clásica y literatura latinoamericana, de Luisa Campuzano, reconocida profesora e investigadora y directora del Programa de Estudios de la Mujer de la Casa de las Américas.
Tomando como impulso alegórico las asimetrías de la relación simbólica propuesta por el mito que le sirve de título, se devanan, en las tres secciones que integran este volumen de cerca de doscientas páginas, prologado por Susana Cella, los hilos que conforman las tramas contemporáneas de la literatura latinoamericana donde encuentran nuevos perfiles las viejas imágenes, las prácticas culturales y los iconos de otros, muy lejanos tiempos.
El primero de los seis textos agrupados en la sección inicial bosqueja un panorama general de la apropiación por autoras latinoamericanas de la cultura antigua; los cinco siguientes se dedican en particular a su tratamiento de dos temas: las versiones fielmente infieles de tres tragedias ―Medea, Hécuba, y Electra― y su relación con dos motivos muy frecuentados por la tradición clásica: las heroínas romanas, y las mujeres abandonadas ―Dido y Ariadna.
La segunda sección desarrolla un solo tema que va de una literatura escrita, hace más de dos milenios, como simulacro de la cena y del consumo, a la escritura de la cocina como ejercicio de liberación y de producción estética y erótica de las mujeres, mediante el aprovechamiento de todo el arsenal simbólico de un saber y unos ritos instaurados desde siempre y permanentemente desvalorizados.
La tercera sección reúne dos trabajos que abordan los códigos y mitos clásicos en varias novelas de Alejo Carpentier. Como apéndice, se reproduce una entrevista realizada a la autora por María Grant, en la que se insiste en su tránsito de la enseñanza de letras clásicas al estudio de la escritura de mujeres latinoamericanas.
En la contratapa del volumen, que reproduce en su cubierta con marcada intención un cuadro de Rocío García titulado “Venus y Apolo destruido”, se leen las siguientes opiniones de muy conocidos escritores:
“Luisa Campuzano ha hecho extraordinarios aportes a la literatura en el campo de su especialidad. No es una taxidermista de los textos que trabaja; muy por el contrario, les infunde nueva vida que los reactualiza suscitando la admiración y el agradecimiento del lector creativo.” (Leónidas Lamborghini)
“Luisa Campuzano es una mujer a la que admiro desde mucho antes de haber tenido la suerte de conocerla personalmente: por su lucidez y la legítima originalidad de sus opiniones críticas, por su conocimiento, realmente iluminador, de la literatura latinoamericana, por la transparencia de su prosa, por la pasión con la que, a través de su trabajo en Casa de las Américas y su actividad docente, ha hecho siempre de su saber una militancia.” (Liliana Heker)
“Para subvertir el universo estratificado de Eco y Narciso, de la enamorada del enamorado de sí mismo que sólo puede repetir las palabras del amado, Luisa Campuzano hubo de convertirse en una moderna Pandora a la inversa. A lo largo de años de cátedra, con toda dedicación y con enorme sabiduría, esta brillante filóloga, crítica y ensayista cubana fue detectando en las páginas de la literatura hispanoamericana escrita por mujeres las piezas que una vez juntas y analizadas en profundidad conmueven los más clásicos cimientos.” (Luisa Valenzuela)
“El cruce cultural entre América y Europa grecolatina es un marco teórico que Luisa Campuzano ha convertido en un destino. Siguiendo el hilo de personajes femeninos de la tragedia, el mito y la tradición clásicas, sus ensayos tienden un puente de interpretación, donde versiones y diversiones del Amor, el heroísmo y la relación entre cuerpo de mujer y política, se hacen carne en una infrecuente escritura.” (Liliana Lukin)
Tomado de La Ventana

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En la mitología griega, Narciso (en griego Νάρκισσος) era un joven conocido por su gran belleza. Acerca de su mito perduran varias versiones, entre las que se cuenta la de Ovidio, que fue el primero en combinar las historias de Eco y Narciso, y relacionarlas con la anterior historia del vidente-ciego Tiresias.
Según esta última, tanto doncellas como muchachos se enamoraban de Narciso a causa de su hermosura, mas él rechazaba sus insinuaciones. Entre las jóvenes heridas por su amor estaba la ninfa Eco, quien había disgustado a Hera y por ello ésta le había condenado a repetir las últimas palabras de aquello que se le dijera. Eco fue, por tanto, incapaz de hablarle a Narciso de su amor, pero un día, cuando él estaba caminando por el bosque, acabó apartándose de sus compañeros. Cuando él preguntó «¿Hay alguien aquí?», Eco contenta respondió: «Aquí, aquí». Incapaz de verla oculta entre los árboles, Narciso le gritó: «¡Ven!». Después de responder: «Ven, ven», Eco salió de entre los árboles con los brazos abiertos. Narciso cruelmente se negó a aceptar su amor, por lo que la ninfa, desolada, se ocultó en una cueva y allí se consumió hasta que solo quedó su voz. Para castigar a Narciso, Némesis, la diosa de la venganza, hizo que se enamorara de su propia imagen reflejada en una fuente. En una contemplación absorta, incapaz de apartarse de su imagen, acabó arrojándose a las aguas. En el sitio donde su cuerpo había caído, creció una hermosa flor, que hizo honor al nombre y la memoria de Narciso.
Generic Viagra | 14-12-2009 - 15:32:26 GMT 0 #