Negra cubana tenía que ser. El por qué de este título.

En febrero de este año conocí a Iraima, una venezolana de esas que aman las arepas y el café al punto de viajar con ellos en su maleta. En aquel entonces ella participaba en la redacción de la revista Mujer tenía que ser, dedicada a lucha feminista en el seno de la revolución bolivariana y trajo, junto al café y la harina-pan, una docena de ejemplares de esta publicación para compartir con l@s colegas que estaríamos en el diplomado.
El nombre de dicha publicación me sedujo profundamente, cuanto más lo pronunciaba más enamoraba de su forma y contenido, pronúncialo para que veas: mu-jer-te-ní-a-que-ser, tal vez en tu país también tenga el mismo significado que en los nuestros, en el de Iraima y en el mío, acá en la Latinoamérica, al final hablamos tod@s el castellano.
Ese día supe que mi tesis de maestría (en cine y feminismo) se titularía de manera muy similar. Es que me gusta, feminista al fin, jugar con la semántica y la crítica, subvertir lo convencional, lo esperado. Como mi tesis todavía no llega, y tampoco estoy tan segura de que los modelos patriarcales-positivistas de evaluación académicos aprueben tal título y como este blog viene a ser una manera de decir lo que quiero y siento fuera de la academia, la que a veces me abruma y desalienta; decidí entonces llamarlo así: Negra cubana… tenía que ser.
En un principio haciendo alusión a una frase racista muy frecuente en el habla en esta isla caribeña, “tenía que ser negr@”, las precisiones de género vienen implícitas en “negra cubana”; por suerte en este caso coincide el género gramatical con este otro del que tanto hablamos. Sin embargo, como siempre he dicho, a lo largo de mis casi 33 años he sentido mucho más el ser negra que el ser mujer por eso mi énfasis en nombrar mi color de piel (pudiendo Uds. imaginarse mi boca, mi nariz y mi cabello). Para nadie es un secreto que este color “oro” de piel que tengo, unido a mi sexo me diferencia sustancialmente (más de lo biológicamente posible, a esta altura del siglo XXI y sabemos la impertinencia del concepto raza) de blancas, blancos, mestizas, mestizas y negros.
Las expectativas de la sociedad para conmigo (y otras mujeres negras) en áreas como la sexualidad, la reproducción, el temperamento, la inteligencia, la autoestima, el uso de atuendos o el como llevo el cabello mucho tienen que ver con la cantidad de melanina que llevo en mi piel. Recordemos frases como: negra chancletera o con rolos (sinónimos de vulgar); negra con vientre sucio (usado comúnmente para las mujeres que casadas con blancos paren hijos e hijas menos blancos que lo que la gente espera); negra del montón; negra de pasa dura (cabello bien rizado como el mío) o simplemente las negras son más calientes en la cama, mito que sentencia de alguna manera la supuesta mayor cercanía de nosotras con la naturaleza, con lo bestial, o lo indomable. Créanme que ser negra para mi ha sido algo peculiar. Lo de cubana, ya lo saben, amo esta tierra que me dio esta particular agudeza de sentido, este Caribe que me restringe y me aleja, como diría el dramaturgo: “la maldita circunstancia del agua por todas partes”. Pero también digo, esta insularidad igual me protege, me resguarda.
Como ven, tengo múltiples razones para continuar enamorada de esta frase, la que en inicio recuerda pero des-construye algo tan racista: tenia que ser negro. Repito: Negra cubana… tenía que ser.

Meneame
del.icio.us




Carmen | 29-08-2006 - 11:44:00 GMT 0 #
Negracubana | 31-08-2006 - 10:47:00 GMT 0 #
Simone de Beauvoir | 04-09-2006 - 17:57:00 GMT 0 #
Gracias
naomi | 12-09-2006 - 04:30:00 GMT 0 #
Un saludo, sagaz cubana.
Tautina | 15-09-2006 - 08:57:00 GMT 0 #