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Negra cubana tenía que ser
Una mujer negra que no es más otra, es ella misma
bell hooks

28/07/2009 GMT 0

SUELI CARNEIRO: Ennegrecer al feminismo

negracubana @ 14:04
Un texto antológico para las Negras con pespuntes de erudicción...

Por Sueli Carneiro

Sueli Carneiro

Son suficientemente conocidas las condiciones históricas en las Américas que contribuyeron a la cosificación de los negros en general y de las mujeres negras en particular. Sabemos también que en toda situación de conquista y dominación, la apropiación sexual de las mujeres del grupo derrotado es un momento emblemático de afirmación de superioridad del vencedor.

En Brasil y en América Latina la violación colonial perpetrada por los señores blancos a mujeres negras e indígenas y la mezcla resultante es el origen de todas las construcciones de nuestra identidad nacional, estructurando el decantado mito de la democracia racial latinoamericana que en Brasil llegó hasta sus últimas consecuencias. Esa violencia sexual colonial es también el cimiento de todas las jerarquías de género y raza presentes en nuestras sociedades configurando aquello que Angela Gilliam define como “la gran teoría del esperma en la formación nacional” a través de la cual, y siguiendo a Gilliam:

1. “el papel de la mujer negra es rechazado en la formación de la cultura nacional;

2. la desigualdad entre hombre y mujer es erotizada;

3. y la violencia sexual contra las mujeres negras ha sido convertida en un romance”.

Lo que podría ser considerado historias o reminiscencias del período colonial permanecen, sin embargo, vivas en el imaginario social y adquieren nuevos ropajes y funciones en un orden social, supuestamente democrático, que mantiene intactas las relaciones de género, según el color o “raza” instituidos en el periodo esclavista. Las mujeres negras tuvieron una experiencia histórica diferenciada, que el discurso clásico sobre la opresión de la mujer no ha recogido. Así como tampoco ha dado cuenta de la diferencia cualitativa que el efecto de la opresión sufrida tuvo y todavía tiene en la identidad femenina de las mujeres negras.

Cuando hablamos del mito de la fragilidad femenina, que justificó históricamente la protección paternalista de los hombres sobre las mujeres, ¿de qué mujeres se está hablando? Nosotras —las mujeres negras— formamos parte de un contingente de mujeres, probablemente mayoritario, que nunca se reconoció en este mito, porque nunca fuimos tratadas como frágiles. Somos parte de un contingente de mujeres que trabajó durante siglos como esclavo, labrando la tierra o en las calles vendiendo o prostituyéndose. ¡Mujeres que no entendían nada cuando las feministas decían que las mujeres debían ganar las calles y trabajar! Somos parte de un contingente con identidad de objeto. Ayer, al servicio de frágiles señoritas y de nobles señores tarados. Hoy, empleadas domésticas de las mujeres liberadas. Cuando hablamos de romper con el mito de la reina del hogar, de la musa idolatrada por los poetas, ¿en qué mujeres estamos pensando? Las mujeres negras son parte de un contingente de mujeres que no son reinas de nada, que son retratadas como las anti-musas de la sociedad brasilera porque el modelo estético femenino es la mujer blanca. Somos parte de un contingente para las cuales los anuncios de empleo destinan la siguiente frase: “Se exige buena presencia” y cuyo subtexto es: Negras no se presenten. Por lo tanto, para nosotras se impone una perspectiva feminista en la cuál el género es una variable teórica más y —tal como afirman Alcoff y Potter—, “no puede ser separada de otros ejes de opresión” y “no es posible un único análisis. Si el feminismo debe liberar a las mujeres, debe enfrentar virtualmente todas las formas de opresión”. Desde este punto de vista se podría decir que un feminismo negro, construido en el contexto de sociedades multirraciales, pluriculturales y racistas —como son las sociedades latinoamericanas— tiene como principal eje articulador al racismo y su impacto sobre las relaciones de género dado que él determina la propia jerarquía de género de nuestras sociedades.

En general, la unidad de la lucha de las mujeres en nuestras sociedades no sólo depende de nuestra capacidad de superar las desigualdades generadas por la histórica hegemonía masculina, sino que también exige la superación de ideologías complementarias como es el caso del racismo. El racismo establece la inferioridad social de los segmentos negros de la población en general, y de las mujeres negras en particular; operando además como factor divisionista en la lucha de las féminas por los privilegios que se instituyen para las mujeres blancas. Desde esta perspectiva, la oposición de las mujeres negras contra la opresión de género y raza viene diseñando nuevos contornos para la acción política feminista y antirracista, enriqueciendo tanto la discusión racial, como la de género. Este nuevo enfoque feminista y antirracista se integra tanto a la tradición de lucha de los movimientos negros, como a la del movimiento de mujeres, y afirma esta nueva identidad política que resulta de la condición específica de ser mujer y negra. El actual movimiento de mujeres negras, al traer a la escena política las contradicciones resultantes de las variables raza, clase y género, está promoviendo una síntesis de las banderas de lucha que históricamente han sido levantadas por los movimientos negros y de mujeres del país, ennegreciendo de un lado las reivindicaciones feministas para hacerlas más representativas del conjunto de las mujeres brasileras, y por el otro, promoviendo la feminización de las propuestas y reivindicaciones del movimiento negro.

El peso de la raza

Ennegrecer al movimiento feminista brasilero ha significado, concretamente, demarcar e instituir en la agenda del movimiento de mujeres el peso que la cuestión racial tiene en la configuración de las políticas demográficas; en la caracterización de la agresión contra la mujer introduciendo el concepto de violencia racial como un aspecto determinante de las formas de violencia sufridas por la mitad de la población femenina del país que es no blanca; en la incorporación de las enfermedades étnico-raciales o las de mayor incidencia sobre la población negra, fundamentales para la formulación de políticas públicas en el área de salud; o introducir en la crítica a los procesos de selección del mercado de trabajo, el criterio de la buena presencia como un mecanismo que mantiene las desigualdades y los privilegios entre las mujeres blancas y negras.

Se debe estudiar y actuar políticamente sobre los aspectos éticos y eugenésicos que la investigación en el área de la biotecnología y, en particular, de la ingeniería genética pone hoy en el debate. Un ejemplo concreto lo tenemos en la cuestión de Salud y Población. Si históricamente las prácticas genocidas, tales como la violencia policial, el exterminio de niños, la ausencia de políticas sociales que garanticen el ejercicio de los derechos básicos de ciudadanía han sido prioritarias en la acción política de los movimientos negros, los problemas evidenciados hoy en Salud y Población nos sitúan frente a un cuadro más alarmante aún relacionado con el riesgo de genocidio del pueblo negro en Brasil.

En el nuevo contexto, a la reducción poblacional a través de la esterilización masiva, a la progresión del SIDA y al uso de drogas entre nuestra población, se suman las amenazas de las nuevas biotecnologías, en particular, de la ingeniería genética, y sus posibilidades para que las prácticas eugenésicas se constituyan en nuevos y alarmantes aspectos del genocidio, sobre los cuales el movimiento negro precisa actuar. La importancia de estas cuestiones para las poblaciones consideradas descartables, como la negra y el creciente interés de los organismos internacionales por el control del crecimiento de estas, ha llevado al movimiento de mujeres negras a desarrollar una perspectiva internacionalista de lucha, la cual está promoviendo la diversificación de las temáticas, desarrollando nuevos acuerdos y asociaciones y ampliando la cooperación interétnica. Crece entre las mujeres negras la conciencia de que los procesos de globalización determinados por el orden neoliberal que, entre otras cosas, agudiza la feminización de la pobreza, vuelven necesaria la articulación y la intervención de la sociedad civil a nivel mundial. Esta nueva conciencia nos ha llevado a desarrollar acciones regionales en América Latina, el Caribe y con mujeres negras de los países del primer mundo, para fortalecer nuestra participación en los foros internacionales, donde gobiernos y sociedad civil se enfrentan y definen la inserción de los pueblos tercer mundistas en el tercer milenio.

Esta intervención internacional, particularmente, en las conferencias mundiales convocadas por las Naciones Unidas a partir de la década del 90, nos ha permitido ampliar el debate sobre la cuestión racial a nivel nacional e internacional y sensibilizar a los movimientos, gobiernos y a las Naciones Unidas para la inclusión de la perspectiva antirracista y el respeto a la diversidad, en todos sus temas. Con esta óptica actuamos en la Conferencia de El Cairo sobre Población, en la cual las mujeres negras operaron a partir de la idea de que “en tiempos de difusión del concepto de poblaciones superfluas, la libertad reproductiva es esencial para las etnias discriminadas y para impedir políticas controladoras y racistas”. Así estuvimos en Viena, en la Conferencia de Derechos Humanos, de la cual salió el compromiso —sugerido por el gobierno brasilero— de realizar una Conferencia Mundial sobre Racismo y otra sobre Migración antes del año 2000. Así trabajamos en el proceso de preparación de la Conferencia de Beijing, y realizamos en Mar del Plata un seminario con mujeres negras de dieciséis países de América Latina y el Caribe, donde resultó un documento consensuado pro Beijing que fue adoptado también por mujeres negras organizadas del primer mundo.

Estas conferencias mundiales se volvieron espacios importantes en el proceso de reorganización del mundo luego de la caída del muro de Berlín y constituyen hoy foros de recomendación de políticas públicas para el mundo. El Movimiento Feminista Internacional ha operado en estos foros con el lobby más eficiente entre los segmentos discriminados del mundo. Ello explica los avances de la Conferencia de Derechos Humanos en Viena en relación a la mujer, de la Conferencia de El Cairo sobre Población y de la Eco 92.

En los esfuerzos realizados por las mujeres hacia Beijing, uno de los resultados fue que Brasil, por primera vez en la historia de la diplomacia internacional, obstruyó la reunión del G-77, grupo de los países en desarrollo del cual forma parte, para discrepar con el retiro del término étnico-racial del artículo 32 de la Declaración de Beijing, cuestión innegociable para las mujeres negras de Brasil y los países del Norte. La firmeza de la posición brasilera aseguró que la redacción final del artículo 32 expresara la necesidad de “intensificar los esfuerzos para garantizar el disfrute en condiciones de igualdad, de todos los derechos humanos y libertades fundamentales de todas las mujeres y niñas que enfrentan múltiples barreras para su desarrollo y su avance debido a factores como raza, edad, origen étnico, cultura, religión...” La lucha ahora es asegurar que esta conquista se concrete en la vida real. El próximo paso es mentación de estos acuerdos por parte de nuestros gobiernos.

El origen blanco y occidental del feminismo estableció su hegemonía en la ecuación de las diferencias de género y ha determinado que las mujeres no blancas y pobres, de todas partes del mundo, luchen por integrar en su ideario las especificidades raciales, étnicas, culturales, religiosas y de clase social.


¿Qué lugar existe para el feminismo negro?

¿Hasta dónde las mujeres no blancas avanzarán en estas cuestiones? Las alternativas de izquierda, de derecha o de centro se construyen a partir de estos paradigmas instituidos por el feminismo que, según Lélia Gonzalez, padece de dos dificultades para las mujeres negras: por un lado el sesgo eurocentrista del feminismo brasilero se constituye en un eje articulador más allá de la democracia racial y del ideal de blanqueamiento, al omitir la centralidad de la cuestión de raza en las jerarquías de género y universalizar los valores de una cultura particular (la occidental) al conjunto de las mujeres, sin mediarlos con los procesos de dominación, violencia y explotación que están en la base de la interacción entre blancos y no-blancos. Por otro lado, también revela un distanciamiento de la realidad vivida por la mujer negra al negar “toda una historia de resistencias y de luchas, en las que esa mujer ha sido protagonista gracias a la dinámica de una memoria cultural ancestral (que nada tiene que ver con el eurocentrismo de ese tipo de feminismo)”. En ese contexto, ¿cuáles serían los nuevos contenidos que las mujeres negras podrían aportar en la escena política más allá del “toque de color” en las propuestas de género?

La feminista negra norteamericana, Patricia Collins, argumenta que el pensamiento feminista negro sería “un conjunto de experiencias e ideas compartidas por mujeres afroamericanas que ofrece un ángulo particular de la visión del yo, de la comunidad y de la sociedad..., que involucra interpretaciones teóricas de la realidad de mujeres negras por aquellas que la viven...” A partir de esta visión, Collins elige algunos “temas fundamentales que caracterizarían el punto de vista feminista negro”. Entre ellos se destacan:

1. el legado de una historia de lucha.

2. la naturaleza interconectada de raza, género y clase.

3. el combate a los estereotipos o “imágenes de autoridad”.

Acompañando al pensamiento de Patricia Collins, Luiza Bairros usa como paradigma la imagen de la empleada doméstica como elemento para analizar la condición de marginación de la mujer negra, y a partir de ella, busca encontrar especificidades capaces de rearticular los puntos colocados por Patricia Collins, concluyendo que “esa marginalidad peculiar es la que estimula un punto de vista especial de la mujer negra (permitiendo) una visión distinta de las contradicciones en las acciones e ideología del grupo dominante”. “La gran tarea es potenciarla afirmativamente, a través de la reflexión y la acción política”.

El poeta negro Aimé Cesaire dice que “las dos maneras de perderse son: por segregación, siendo encuadrado en la particularidad, o por dilución, en el universal”. La utopía que hoy perseguimos consiste en buscar un atajo entre una negritud reductora de la dimensión humana y la universalidad occidental hegemónica que anula a la diversidad. Ser negro sin ser solamente negro, ser mujer sin ser solamente mujer, ser mujer negra sin ser solamente mujer negra. Lograr la igualdad de derechos es convertirse en un ser humano pleno y lleno de posibilidades y oportunidades más allá de su condición de raza y de género. Ese es el sentido final de esta lucha.

25/07/2009 GMT 0

CÁRDENAS: Crónica de un viaje

negracubana @ 13:35

Entrada

Hace unas semanas una amiga me convidó a ir a Cárdenas a participar en un taller sobre derechos y deberes. Como la recomendación vino de muy cerca (confió sobremanera en ella) consideré que esta podía ser una oportunidad estupenda para conocer aquellas calles que desde hacia un tiempo deseaba pisar. En mi mente tenía un especie de ideal,  de antemano me imaginaba que caería rotundamente enamorada de aquella ciudad.

Llegué a Cárdenas como quien examina a su hijo pequeño luego de una caída, buscando con ansiedad en cada segmento de su piel. Mis ojos no lograban ver todo lo que mi mente deseaba.  Sin embargo,  luego de los primeros tres minutos en aquella ciudad, mis ansias se extinguieron.

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Las criadas de La Habana. La emergencia del sujeto subalterno

negracubana @ 13:14
Por Ines María Martiatu Terry

Es evidente la ausencia en el ámbito editorial cubano del discurso sobre la mujer negra. Una carencia que no solamente se refiere a las escritoras afrocubanas sino al entorno ideotemático que le es propio.

Sin embargo el personaje femenino negro, su historia y los conflictos que les son inherentes han sido abordados en el caso que nos ocupa por un escritor, Pedro Pérez Sarduy. Bien conocido  como poeta y periodista e importante investigador y promotor de la cultura afrocubana se nos presenta ahora con Las criadas de La Habana, en su faceta de narrador. En ésta, su primera novela se advierte su oficio de periodista y de poeta y las vivencias de su Santa Clara natal.  Es  evidente en sus páginas la necesidad del autor de revelar un mundo que sólo muy recientemente ha ido ocupando un lugar en la narrativa cubana.

Las mujeres negras habían sido invisibilizadas como personajes. Así como también el entorno, las costumbres y las formas de vida y asociación de ese sector de la sociedad cubana, reducido a una visión unidimensional en base a la categoría raza. Pedro Pérez Sarduy se  atreve con un personaje difícil para cualquier escritor, Marta, su propia madre. Protagonista en el más amplio sentido de la palabra, ella no es un arquetipo, sino un ser humano presente y cercano para el autor.

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24/07/2009 GMT 0

EN SANTIAGO DE CUBA: trueque de libros en pleno verano

negracubana @ 18:37

Trueque

Parque Serrano, viernes 21 de agosto de 2009, de 9.00 am A 1.00 pm.

Convocan Centro de Promoción Literaria “José Soler Puig” y el Centro provincial del Libro y la Literatura en Santiago de Cuba, para amantes de la literatura y coleccionistas de libros.

Participa con novelas, cuentos, crónicas, ensayos, poesía, ciencias sociales, humanidades.

NOTA IMPORTANTE:  en este evento NO se podrá intercambiar:

* Textos con cuños de bibliotecas u otras instituciones
* Textos escolares
* Textos técnicos ni especializados
* Libros piratas o fotocopiados
* Libros en mal estado

* Y... No se podrá usar dinero para el intercambio

Trae los libros que ya no lees y cámbialos por otros que no tengas.

centrosoler@cultstgo.cult.cu
Teléfono: 625907

Coordinador: Reynaldo García Blanco

 

 

23/07/2009 GMT 0

Por andar vestida de hombre

negracubana @ 17:00

El pasado día 16 de julio de 2009 fue presentado en el Instituto Internacional de Periodismo "José Martí" de La Habana, la versión digital del libro "Por andar vestida de hombre", obra del doctor Julio César González Pagés.

Esta obra aborda los detalles de la primera mujer que ejerció la Medicina en Cuba vestida de varón y su autor cuenta los pormenones de esa historia, protagonizada por la suiza Enriqueta Favez a la cual llamaron criatura infeliz, monstruo, descargaron sobre ella todo tipo de improperios e hicieron de su juicio una representación fiel de un tribunal de la Santa Inquisición. Enriqueta Favez, la primera mujer que ejerció la Medicina en Cuba vestida de hombre, nunca ocultó las causas por las que fue juzgada. Sin embargo, su verdadera historia fue prácticamente sepultada durante casi dos siglos.

Dieciséis años le tomó al doctor Julio César González Pagés, historiador y antropólogo cubano, investigar lo sucedido alrededor de esta figura, que desafió el poder hegemónico y de la que prácticamente nada sobrevive. Ni siquiera su cadáver, pues el cementerio donde estaba enterrada en Nueva Orleans fue dañado por el huracán Katrina, en 2005.

En busca de evidencias, este acusioso investigador viajó a varios países y reconstruyó, mediante la técnica de la arqueología histórica, los detalles de un caso del que supo en el Archivo Nacional de Cuba, mientras buscaba información para su tesis doctoral. Estuvo incluso frente a la puerta de la casa natal de Favez, en la ciudad suiza de Lausana. «No hay ni una tarja que la recuerde. Ni allí ni en ninguno de los tantos lugares por los que pasó alguna vez», aseguró el autor del libro.

El relato, digno de un guión cinematográfico, es narrado a partir de documentos y cartas originales. No hay en él nada de ficción.

La Red Iberoamericana de Masculidades pone a disposición de todos sus usuarios, de manera temporal y excepcional, la opción de descargar esta versión digital del libro "Por andar vestida de hombre". Se trata de un formato ISO que puede ser montado sobre una unidad virtual de CD-ROM o reproducido mediante un quemador de CDs.

Descargar ahora (35 Megabytes)

Si tiene algun problema de forma directa entre a nuestro sitio 

www.redmasculinidades.com

gonpages@cubarte.cult.cu

21/07/2009 GMT 0

HIP HOP: Alicia pateando el espejo: mujeres en la cultura hip hop

negracubana @ 12:36

Por Felix Mauricio Saez Rodríguez

INTRO:
Alicia pateando el espejo: mujeres en la cultura hip-hop

Para quien intente el trazado exacto y objetivo de un mapa que facilite el entendimiento de ese universo cultural y rico en matices, contradicciones y búsquedas que es el hip-hop.

Fueron los años sesentas el marco histórico en que el viejo paradigma de hombre blanco, heterosexual y burgués surgido al calor de la revolución francesa fue puesto en cuestión. El sexo libre, las drogas, el rock & roll, la revolución cubana, el Young Party del visionario Avy Hofman , las flores y las bombas de pintura lanzadas contra la policía y los ejércitos en París y Praga, la guerra de Vietnam, el asesinato de J.F. Kennedy, la firma de la ley de los derechos civiles --performance político protagonizado por el presidente Lindon Johnson y el reverendo Martín Luther King jr--, la imagen mítica del boxeador Mohamed Ali alzando el puño cerrado en señal de lucha y victoria de los miles de negros y negras del mundo encarnados en su persona ante las cámaras de televisión, Malcolm X, el orgullo negro y el nacimiento del partido de las Panteras Negras entre otros fenómenos, hicieron de esa década uno de los momentos mas revolucionarios, violentos y hermosos de la historia humana. Su impronta --la impronta de esos años duros-- (re)definió la idea que hasta entonces se tenia del mundo y la gente. Los marginados. Los condenados de la tierra --como les llamara Frank Fannon-- desde el África hasta Asia, pasando por esos terceros, cuartos y quintos mundos que habitan al interior de los países centrales, tomaron conciencia de sus conflictos y salieron a las calles, las plazas y las montañas para conquistar sus derechos y construir el futuro.

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16/07/2009 GMT 0

Cine Club Diferente: Olor a caño

negracubana @ 16:18
Filme brasileño Olor a caño (2006) será presentado en el Cine 23 y 12, este Jueves 16 de julio / 8 p.m.

Tema: fetichismo sexual.

El hedor de la compra sexual

Por: Frank Padrón

Lorenzo es un hombre raro: misántropo, misógino, que en la cueva que le sirve de casa compra todo tipo de objetos inservibles, manera que le hace sentirse superior a sus desesperados clientes; entre ellos figura una yonqui a la que paga por desnudarse, hasta que un día, fuera de la inmunda morada, el tipo parece enamorarse de una mesera, mas los problemas comienzan cuando él, acostumbrado a comprarlo todo, imagina que también puede hacerlo con esa bella mujer que estaba dispuesta a una relación sincera y cálida, ajena al dinero.

Olor a caño, que centrará la proyección y el debate en el Cineclub de este mes, es una cinta realizada por el brasileño Heitor Dhalia en 2006, y que aborda de manera singular y eficiente el tema del sexo como “valor de uso”, intercambio donde el dinero media cual ocurre ante cualquier otro objeto.

Basado en una novela de Lorenzo Mutarelli (quien a propósito, asume uno de los personajes) el filme pone el dedo sobre esa llaga que corroe las relaciones eróticas. No se trata exactamente de prostitución, pues esta, desde que el mundo es mundo, actúa como toda una institución social donde funcionan relaciones contractuales a veces no escritas, y donde el dinero es un elemento-puente que propicia el intercambio.

El caso de este joven ha llegado más lejos: siente un morbo indescriptible en comprarlo todo, aún lo que no sirve, y establece con sus clientes una relación de superioridad despótica que justamente desemboca en tragedia ante la rebeldía de una de sus víctimas, pero ya conoce otra: la imposibilidad del amor pleno y desinteresado cuando este aparece, fuera de la “mesa de negociaciones”. Claro que, acostumbrado a “las partes por el todo”, Lorenzo se siente atraído primeramente por las nalgas de la dependiente, pero después se da cuenta que hay algo más.

La actuación protagónica de Selton Mello (habitual en nuestras pantallas mediante las telenovelas brasileñas) es uno de los valores de esta cinta, reconocida (más allá de su trabajo) en festivales de prestigio dentro y fuera de Brasil. También la de muchos de sus compañeros de trabajo (Paula Braun, Silvia Lourenço, Fabiana Gugli, Martha Meola…)

Una cinta que mantiene un raro equilibrio tonal entre comedia y tragedia, que incide notablemente mediante el simbolismo de su título (hieden las relaciones que impone este hombre) con pasajes donde la penumbra fotográfica expone toda una filosofía (por momentos se evoca el cine de Wes Anderson) y en la cual el baño es un microcosmos, una sinécdoque significativa del contexto y el ser humano, y nos recuerda que con el amor no se juega, que hay valores sagrados que trascienden ese otro “amor” que la Biblia describe como “la raíz de todos los males”: al dinero.

Sección Diversidad Sexual

Centro Nacional de Educación Sexual

Cuba

CINEMA: Premier de Cien años contigo

negracubana @ 15:06
Coproducción de la Televisión Cubana, la Organización de Desarrollo Étnico-Comunitario (ODECO), la Secretaría de Cultura de Honduras y los productores asociados Sarah Maude, Sandra Chávez, René Rodríguez y Xiomara Dueñas.

Guión y Dirección: Consuelo Ramírez Enríquez, Co-guionista: Lil Romero.

SINOPSIS: Una joven garífuna que desea ser actriz tiene que enfrentar las dificultades para interpretar a la Úrsula Iguarán de Cien Años de Soledad, y además, soportar los celos que ella despierta en la apasionada directora de teatro. Así la intolerancia ante lo diverso se mueve del Macondo  Garciamarquiano a la Honduras contemporánea.

ACTÚAN: Eslinda Núñez, Pancho García, Emán Xor Oña y Yaikenys Rojas (Cuba); Doña Evangelista  y Sandra Chávez (Honduras).

FECHA: martes 21 de julio de 2009

HORA: 2:00 p.m.

LUGAR: Centro Hispanoamericano de la Cultura  (Malecón y Prado)

14/07/2009 GMT 0

CUBA: narrativa, raza y mujer

negracubana @ 19:56
Por Alberto Abreu

(Algunas interrogantes y otras reflexiones a partir de Sobre las olas y otros cuentos[1], de Inés María Martiatu).

La reciente aparición de Sobre las olas y otros cuentos, de Inés María Martiatu, por Swan Isle Press Chicago, viene a constituir un suceso peculiar dentro del discurso editorial cubano y el entorno ideotemático en que se mueve nuestra producción literaria cubana en ésta primera década del siglo XXI.

Comenzaré por la primera de estas instancias: la del discurso editorial cubano. Por cuanto la edición de este libro no se realiza desde ninguna de las editoriales de Isla, sino que nos llega desde lo que en el argot de la ciudad letrada cubana se conoce por la Academia Norteamericana. La segunda de las razones que hacen de la aparición de Sobre las olas… un evento peculiar están en los asuntos y conflictos que este libro, desde su textualidad fascinante recrea; y las nuevas inflexiones que introduce en el espectro de indagaciones temáticas y estéticas de la narrativa que están escribiendo actualmente las mujeres en Cuba.

Seguir leyendo en Inés María Martiatu

Fotos de Cuba

negracubana @ 17:56

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