Hace poco asistía a una conferencia en la cual el exponente inicio la misma planteando que los problemas o temáticas de género también son, y en primera instancia, fenómenos poblacionales. En ese entonces fue la primera vez que me percate de que la relación entre el enfoque género con la perspectiva demográfica.
La realidad es incuestionable, unas somos hembras y otros son varones, (cuestión esta que describe estadísticamente muy bien la demografía) y si de esa diferencia, sexual por demás, emergen toda una serie de consideraciones sobre lo que es ser una buena hembra (o sea una mujer) o un buen varón (por tanto un hombre), sería este el punto de encuentro primario entre estos dos tipos de análisis.
A propósito de la lectura de un artículo del periódico Juventud Rebelde, que lleva el sugerente titulo de: “¿Qué tiene de malo parir?” es que logré percatarme de cómo puede ser utilizados determinados procesos descritos por la Demografía para, de alguna manera, culpabilizar a las mujeres. Es este trabajo intento detectar supuestos puntos de desencuentros (pequeños traspiés) entre la Teoría de género y la Perspectiva demográfica.
La demografía nos describe con insistencia como se comportan los indicadores relativos a la natalidad. Es un dato frecuentemente citado que en Cuba, desde 1978, una mujer no deja otra mujer que garantice la reproducción de la especie, o sea la taza de reemplazo está desde entonces por debajo de 1. Lo mismo sucede con la TGF, muchos/as conocemos que la misma es cercana a 1,7 hijos por mujer, o sea que nos quedamos bastante por debajo del tan deseado 2,1.
Nos precisaba la Prof. Sonia Catasús, que este descenso de la fecundidad se explica a partir de la Teoría de Transición Demográfica, la cual platea que dicho decrecimiento sucede sine qua non en todos los países puesto que va de forma paralela al desarrollo, solo que en algunos la transición es mas rápida y en otras mas lenta. Claro que esta explicación es válida pero me pregunto si la misma, no va un poco a la saga de las reflexiones desde el enfoque de genero se hacen de este asunto.
Y es que aquí la demografía nos pone un traspiés que solo vale la pena evadir desde un análisis de género, desde la consecución de la equidad a favor del desarrollo sostenible de la humanidad. Si nos situamos en que nuestra sociedad es patriarcal y que para el patriarcado nuestro útero es más importante que nuestro cerebro no nos sorprendería entonces que algunos/as culpabilicen a las mujeres por el decrecimiento poblacional, tal como en el referido articulo.
Realizar un análisis más profundo implicaría revertir ese orden establecido por los hombres hasta hoy en día, quizás si a los niños no se les socializaran con juegos violentos y se les entrenara a ser padres como se les enseña a las niñas a ser madres – ¡y desde pequeñitas!, no hubiesen tantas que decidieran ser madre una sola vez. No me queda duda de que los contenidos de la feminidad y la masculinidad fuesen otros, las mujeres y hombres se embarazarían con más placer y fijémonos en que hago énfasis en que el hombre también se embarazaría, puesto que en nuestra sociedad actual seguimos viendo la responsabilidad de la concepción sólo en la mujer.
Lo que más preocupa es que si, dentro de la mente de algunos/as, la participación activa de la mujer cubana ha conducido a un descenso poblacional, implicaría esto que debe retornar al hogar para procrear, cuidar a sus hijos/as y continuar su rol reproductivo?
Otro ejemplo de desencuentro entre ambas perspectivas, es el análisis que se realiza sobre el incremento de la tasa de divorcio. A todos y todas les sorprende nuestros actuales valores, sin embargo a mi, lejos de alarmarme, me tranquiliza saber que las mujeres y hombres (sobre todo las primeras) que no deseen estar juntos/as hacen algo por ocuparse de su infelicidad, se divorcian aunque ello no garantice el completo retorno a la paz y armonía. Hay que ver cuantas mujeres que son victimas de violencia de género no pueden hacerlo por miedo a su pareja.
Por otra parte, el matrimonio es una institución creado por la cultura patriarcal, ya conocemos sus orígenes, me pregunto si ha llegado la hora en que ha perdido efectividad dentro de nuestra sociedad? estaríamos entonces a las puertas de una forma de relación, diferente, nueva, de retroceso, alternativa? Ofrecer respuestas acabadas a estas interrogantes no es mi intención, sin embargo lo que si me planteo es re-leer los datos0 que nos brinda la perspectiva demográfica, de manera de que no se culpabilice a la parte de la humanidad que para colmo, en ocasiones ni siquiera es un numerito dentro de las estadísticas.
Y no es que este en contra de los conteos, contabilizaciones, índices e indicadores, es que como amante de la metodología cualitativa, del feminismo y de la equidad de género, con la existencia de tan sólo una persona que me aporte algo nuevo, diferente, ya para mi es relevante.
Se que la demografía es necesaria, pero también es imprescindible la su integración con la Teoría de género, de manera de que las situaciones que se presenten sean analizadas con lo que aportan o no al sostenimiento de la cultura patriarcal y a la igualdad de oportunidad, no sólo en materia de genero, sino también de raza, religión, región geográfica, etc.
Veremos que pasa cuando, en bien de las estadísticas, privilegiamos a los/las heterosexuales (no nos queda duda de que estos/as y están son mayoría). Podríamos tomar como ejemplo lo que sucede con las lesbianas y las consultas de salud sexual y reproductiva.
En nuestro país el derecho a la salud sexual y reproductiva es un bien de todas las mujeres… heterosexuales, puesto que el personal que allí labora desconoce el sexo lésbico, y aun más lo sanciona. Es así que los motivos por los cuales puede asistir una mujer que ama a otra mujer a una consulta, son diferentes, ella no se introduce un pene por tanto es muy probable que padezca otras ITS, el espéculo le molesta en demasía probablemente porque nunca han parido. En fin, la consulta es heterosexual, el espéculo es heterosexual, la historia clínica es heterosexual, el médico o la doctora tienen psiquis heterosexual, ¿se nota el impacto de la demografía en este caso?
Por si no queda claro pongamos otro ejemplo de las mujeres lesbianas: hasta ahora se había dicho que ellas no aportaban signficativamente a la epidemia del VIH/SIDA pues los/las heterosexuales, suponemos conocer sus practica sexuales, por tanto decimos que si no intercambio de fluidos (semen claro está) entonces la probabilidad de que queden infectadas es muy baja en comparación con las mujeres heterosexuales. Lo cual no deja de ser cierto, pero si conociéramos que muchas mujeres que aman a otras mujeres han tenido o mantiene relaciones con hombres, u otras utilizan objetos sexuales para penetrarse mutuamente, ya no estaríamos tan seguros y seguras de que no aportan a la pandemia. Igual, como es algo urgente que el 75% de la epidemia cubana es de hombres y de ellos mas de dos tercios que tienen sexo con otros hombres, entonces ese cero punto y algo no es tan importante.
El tratamiento que se le da al tema del embarazo adolescente (y el subsiguiente aborto) pudiese ser otro punto escabroso de convergencia de ambas perspectivas. Ya a casi ninguna persona le satisface un dato tal como el índice de fecundidad en el grupo de 15-19 años o las altas tasas de abortos en este mismo grupo de edades, los investigadores/as y hasta los/las profanos/as quieren realizar un abordaje más profundo del tema. Diría yo que el análisis de género viene a enriquecer la perspectiva demográfica.
Ahora bien, si realizamos un análisis de género valdría la pena señalar quiénes son esos y esas adolescentes que se embarazan y que encuentran como única salida la realización de un aborto, de dónde son, dónde viven que raza tienen, qué formación instructiva o profesional tienen sus padres. Igualmente nos interesaría abordar quiénes son los varones cuyas novias se embarazan y abortan –puesto que las estadísticas sólo refleja datos sobre la madre- y que papel juegan en esta historia, es por ello nuestro énfasis en visualizar que los hallazgos fundamentales se refieren a las mujeres y no a los hombres. El cumplimiento del rol sexual de embarazarse o embarazar pasa también por los roles y las expectativas de género.
En otros casos es posible advertir una asunción tácita de que el varón es adolescente también con lo cual no estamos de acuerdo puesto que conocemos la discrepancia psicológica que existe entre los púberes de uno y otro sexo que en alguna manera determina que chicas más jóvenes tengan relaciones con muchachos que no lo son al mismo nivel que ellas, pudiéndose encontrar en la adolescencia tardía y tal vez hasta en la juventud.
En la medida en que podamos hacer una lectura de género de todos estos fenómenos hasta aquí abordados, que la demografía describe hasta la saciedad, podremos consecuentemente revertir este organización social que privilegia a un género sobre otro. Es preciso utilizar los datos de manera renovadora, transversalizarlos desde el enfoque de género, de esta forma el debate se enriquece se manera particular y es posible aportar soluciones más eficientes que conlleven a la equidad de género, de razas y todas las poblaciones en general.