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Negra cubana tenía que ser
Una mujer negra que no es más otra, es ella misma
bell hooks

Categoría: Soliloquios

20/02/2010 GMT 0

Lo que me llevo de la Feria

negracubana @ 15:23

 

Origami

 

Mentalmente para mi, terminó la Feria. Desde ayer estoy en ese proceso. Por eso me dispuse bien temprano, cámara en mano, a sacar las últimas instántaneas de estas jornadas. Ayer me adelanté y llevé a casa los libros que había comprado: tres de Maria del Carmen Barcia, entre ellos Los negros ilustres; dos de Tomasito de identidad afrocubana, uno para mi amiga Silvina; las tres revistas La Gaceta que lograron sobrevivir a las que regalé, la Amnios, su primer número, que no es mia,  sino el envío de un poeta a otro; los cuentos africanos de Laidi, en una edición de lujo, que a pesar de mi amistad con ella me niego a autografiar, pues no me gustan los libros autografiados.

También me llevaré, cuando baje hoy la loma de la Cabaña, la emoción por los amig@s encontrad@s, la visita que me hizo David, el bloguero francés que vive en la Isla, la de Suntyan, editora de Movimiento y mi primo Armandito. Asimismo, la grata noticia  que la familia Abdallah ya tiene otro miembro, Iré, que nació antes del baby shower, y la incertidumbre que me despierta la publicación de un entrevista, realizada por mi, en una de las revistas culturales más importantes del país.

Casi me estoy despidiendo, también de esta conexión a internet que me ha permitido actualizar la bitácora todos los días; y el origami que me hizo Harold, que casualmente (aunque dice Luna que las casualidades no existen) simboliza la paz que ahora vivo. Extrañaré la Feria, como mismo los libros rusos que en ella nunca encontré. 

15/02/2010 GMT 0

Raza, racismo, racialidad: encore une fois, again, wieder einmal

negracubana @ 16:22

No es que esté de moda el tema, es que hemos llegado al punto crítico en el cual no percatarse de su pertinencia es un acto de sumaria inconciencia,  por no decir racismo por omisión. De esta manera, en la Feria de la Cabaña, también las relaciones raciales ocuparon un lugar. María del Carmen Barcia, Eduardo Torres Cuevas,Fernando Martínez Heredia, Rodrigo Espina y Oscar Zanetti Lecuona, participaron en un panel que abordó la presencia del tema racial en la historiografía cubana.

Varios fueron los datos, resultados de investigación, anécdotas, testimonios y opiniones ofrecidas, casi todos fundamentando la necesidad de sistematizar los estudios raciales en Cuba y sobre todo difundirlos y vincularlos al interno de las propias ciencias sociales.

No obstante, aún es posible advertir imprecisiones a la hora de listar quienes han sido los principales exponentes de la temática en nuestro país, pues se continua ninvisibilizando los análisis, consideraciones y debates, muchos de ellos realizados antes de 1959. La prensa de la época da cuenta de ello. Ah! también es cierto que se han difundido precariamente, pero ya esa es harina de otro costal. 

Y aunque asi no parezca, es necesario visualizar todo lo que desde Cuba colonial y republicana se ha escrito, pensado y argumentado sobre la cuestión racial, con el primer objetivo de reconocer que lo que ahora sucede con el tema, no es nada nuevo ni nos convierte en "los primer@s". La lucha contra el racismo en Cuba, en mi opinión, está muy emparentanda con el primer negro esclavo que se fue al monte a buscar refugio, huyendo de la relación de poder que lo sometía.

Por Barcia conocimos de la venidera  publicación, Contrapunteos, que abordará los modelos teóricos desde los cuales se estudian las relaciones raciales y que contribuirá al establecimiento de cierto diálogo categorial entre los investigadores cubanos.

Quedo a la expectativa ...

Ps: Alguien se me acercó para preguntarme si no hay investigadores negros de excelencia que hayan trabajado este tema, lo infirió por la palidez de la mesa.

14/02/2010 GMT 0

Lo que trajeron los rusos

negracubana @ 18:55

RusiaCasi siempre que escribo sobre la TV cubana, es para desbarrar de ella. Pero este sera un post diferente. Los varios reportajes transmitidos en el noticiero estelar de TV cubana, que  realizados por la periodista Esther Barroso, son la inspiración de estas letras.

Hasta me emociona pensar en ello, y es que cada dia esperaba con ansiedad la nueva emisión del NTV, para ver si otra vez podïa buscar en las calles de un nuevo Moscú. Fue como revivir los anyos mozos, cuando mi madre cellaba mis trenzas con lazos rusos.

Acercarme nuevamente a Pushkin, el ejército rojo, las matrioshkas. Notar que algunos de los intelectuales rusos de renombre hablan espanyol y confiesan su amor por Cuba, fueron evidencias que me permitieron sacar lo que de rusa o soviética llevo dentro de mi.

La Unión Soviética un dia fue mi aspiración profesional. Alentada por mi hermano, quien estudiaba en esa época en Lomonosov, quise estudiar ciencias sociales en el país que estaba presente hasta en los forros de mis libros y libretas. Pero como una vez más para mi generación, fuimos la primera graduación que no fue a estudiar a esas lejanas tierras (antes me había sucedido cuando pensaba entrar a la Lenin con sexto grado); entonces mi hermano, quien estaba en Moscú, me alertó que el programa cerraría.  Efectivamente Yudith, quien supuestamente iría a estudiar química fotográfica, solo pasó el año de preparatoria y terminó matriculando, Psicología, la misma carrera que yo.

Ayer, en mi segundo día de feria, fui al Pabellón ruso; quede muy sorprendida al saber que el país invitado de honor no trajo literatura alguna editada en español, lo cual no es para nada usual. Por lo general ,el país invitado trae algunos textos en español para compartir con el público cubano.

Por cierto, Lenin no está tampoco en ese pabellón.

Me quedé con las ganas, lo confieso...

11/02/2010 GMT 0

Mi abuela me dijo que…

negracubana @ 19:17
NegracubanaSobre la necesidad de recuperar las prácticas de autocuidado del cabello rizo trasmitidas por las madre y abuelas negras
 

Cuando era niña —hace unos 30 años atrás— cada domingo había una actividad rutinaria en mi vida y la de mis hermanas; mi madre, una mujer negra costurera, se dedicaba, por varias horas a acondicionarnos la pasa para que al día siguiente, lunes, llegáramos a la escuela “presentables”.

Se trataba entonces de deshacer trenzas y aplicar masajes caseros, hechos fundamentalmente a base de plantas. Después, el lavado del cabello, con el consabido enjuague, cuyo componente también era una planta. El desenredado se realizaba con la ayuda de un producto oleaginoso natural, y luego el trenzado, el  que debía durar al menos tres días en nuestras cabezas. Esta especie de ritual sucedió cada uno de los domingos de mi infancia y adolescencia y hoy, a la altura de los años, noto que su trascendencia va más allá de lo que para mi madre era el cuidado del cabello de una niña negra.  

Para las afrodescendientes, el tratamiento y peinado del cabello es una de las actividades que, en cierta medida, va unido a la historia familiar. Según bell hooks Los escritos de las mujeres negras confirman la importancia cardinal del cabello en el abuso psicológico de que son objeto las mujeres negras. Virtualmente todas las novelas y obras autobiográficas de escritoras negras contienen algún tratamiento de la cuestión de la discriminación contra las mujeres negras a causa de la textura del cabello.

Ahora, en pleno siglo XIX, las prácticas son otras. Quizás todo es mucho más rápido. Mi hija por ejemplo, deshace sus trenzas, pues, a pesar de sus 17 años, aún las conserva. Toma su pomo de champú, el pote de acondicionador, y en quince minutos ya tiene el cabello limpio. Sin embargo, no hay en esa rutina nada que invite a la cómplice intimidad entre un grupo de mujeres negras obsesionadas por el cuidado de una parte de su cuerpo, quizás aquella que es mirada por la sociedad occidental con mayor recelo y que se intenta desesperadamente controlar. Pero lo más importante es que dichos productos químicos, tan presentes en nuestras vidas, no logran suplir, al menos para las mujeres negras, aquellos otros enjuagues y bálsamos hechos por las manos sabias, que conocían y conocen, qué hierbas o raíces usar cuando el cabello se cae con facilidad, o cuando está reseco, las cuales para colmo pueden ser sembradas en el jardín o patio familiar.  

En la sociedad cubana, muy en relación con la imposición de patrones blancos de belleza —universales por demás—, se ha soslayado la tradición de las “viejas negras” en el cuidado del pelo rizo. El dinamismo de la vida contemporánea ha conllevado a perder de vista lo que de singulares tienen dichas estrategias de autocuidado no solo para la belleza y la salud, sino también para la identidad racial y la autoestima de las personas negras. Lo anterior toma un matiz particular si reconocemos que en nuestras tiendas no existen productos, más o menos naturales, destinados al pelo rizo. El desrizado se presenta como la única manera de estar bella dentro de los cánones establecidos, lo que desacredita al cabello frecuentemente llamado “pasa” y refuerza, en consecuencia, la creencia de que el pelo lacio es un componente imprescindible de la belleza femenina.  

La feminidad negra ha sido representada a partir de la mujer blanca. En este sentido bell hooks alerta: “La realidad es que el cabello alisado está vinculado históricamente y actualmente a un sistema de dominación racial que les inculca a las personas negras, y especialmente a las mujeres negras, que no somos aceptables como somos, que no somos hermosos.”

Por otra parte, los tratamientos para desrizar el cabello son harto discutibles en el orden simbólico. Ellos no solo evidencian procesos hegemónicos de belleza, sino también llevan la carga pesada del coloniaje a partir de la observancia de las dinámicas que alrededor del desrizado del cabello se dan socialmente. Para la generalidad de las personas de esta isla, sean negras o no, una mujer negra es más bella si lleva su cabello desrizado y puede dejar de serlo si decide dejarlo crecer sin tratamiento alguno. De hecho, las imágenes utilizadas en los medios publicitarios violentan la autoestima y la autoimagen de estas mujeres, según los resultados del estudio realizado por la investigadora cubana Norma R. Guillard Limonta.

Hace unos meses un grupo de jóvenes negras intentamos trasmitirnos parte de esta sabiduría de nuestras madres y abuelas, y de esta manera hacerlas accesibles a las personas más jóvenes. Noté entonces que sería interesante poder recopilar dichas formas tradicionales de autocuidado del cabello que han pasado de generación a generación por décadas, pero que últimamente han estado invisibilizadas por múltiples razones. En este sentido, no solo se recuperarían dichas prácticas sino que, eventualmente, otros aspectos relacionados con las dinámicas familiares que rodean al acto del autocuidado en sí mismo, pudieran emerger permitiendo entonces el conocimiento de otras zonas de nuestra tradición oral.  

Es de destacar también el hecho de poder retomar el papel de las mujeres negras en su histórico rol de cuidado de la familia, y su participación en los procesos identitarios específicos de sus descendientes, en este caso ligados a la negritud. El retorno al conocimiento de las prácticas, transmitidas por estas mujeres de boca en boca, e intentar dejar constancia en un documento escrito, permitirá que dichas tradicionales orales queden formalmente registradas y puedan ser recuperadas.  

Es una necesidad sentida orientar el cuidado del cabello a cualquier persona que no desee consumir productos químicos, los cuales eventualmente deterioran la salud y conllevan en, muchas ocasiones, a la sobreexplotación del medioambiente. Presuponemos que es mucho más fácil y económico preparar una crema para masaje con la raíz de una planta que disponer de un producto en forma de spray, cuyo componente principal sea un derivado del petróleo. 

16/01/2010 GMT 0

Mi isla para la gente de Haití

negracubana @ 15:29

Si pudiese, le daría a mis hermanas y hermanos de Haití un pedazo de mi Cuba. Con tanta tierra llena cubana de Marabú!

06/01/2010 GMT 0

NEGRA CIMARRONA: La Tertulia de Juana

negracubana @ 20:17

A principio de diciembre fui convocada a participar en la Tertulia de Juana (cuyo nombre procede de Juana Borrero), espacio de debate y reflexión que a propósito del género organizó mi amiga Yulexis.

Un grupo de mujeres negras, entre las que se encontraban Daisy Rubiera, historiadora; Norma Guillard, psicóloga; Georgina Herrera, poeta; se encargarían de presentar, desde sus experiencias, la convergencia de la racialidad y el género. No se trataba de hablar de cómo las mujeres negras son discriminadas, lo cual es más que cierto, sino los puntos de contacto entre ambas aproximaciones teóricas. El propósito era tratar de evidenciar cómo el género tiene expresiones diferentes, en un mundo patriarcal hegemónicamente blanco, para las personas de una y otros expresiones fenotípicas.

Desde el punto de vista organizativo no pudo quedar mejor esta primera Tertulia. Yule y el equipo del Centro Félix Varela nos propusieron un espacio armonioso donde tuvo lugar la reflexión: la Iglesia bautista William Carey.

Allá estuvimos unas 50 personas, muchas de ellas vinculadas al taller que sobre género viene ofreciendo el Centro Varela desde hace más de un año. Otras parecían ser nuevas o desconocidas, pero en realidad eran verdaderas conocedoras del tema desde sus quehaceres profesionales, como aquel profesor de historia de una universidad habanera de quien no recuerdo el nombre, Yudiset la poeta, joven cuyas líricas impactan, o Magalys la investigadora especializada en historias de mujeres cubanas del siglo XVI.

Muchas fueron las ideas allá expresadas, defendidas, debatidas, refutadas y cuestionadas, algunas de ellas:

  • Los conceptos de racismo, prejuicios raciales y discriminación racial.
  • La pobre representación de la población negra en los medios de comunicación.
  • El blanqueamiento de nuestra historia nacional.
  • El poco reconocimiento de la participación de las personas negras en las guerras de independencia.
  • La existencia de prejuicios raciales sutiles y otros que no lo son tanto.
  • La aseveración de que en Cuba el racismo no existe.
  • El racismo institucional y sus consecuencias.
  • El currículo, específicamente en la asignatura historia, que no habla del África.
  • El sentido europeizante de la cultura cubana.
  • La población carcelaria cubana que en su mayoría es negra.
  • La relación entre la racialidad y la pobreza.
  • Y el acceso universal de los cubanos y cubanas a la educación superior de manera que la persona negra que no estudia es «porque no quiere».
  • La ventajas que supone la blancura.

No les voy a mentir. Quienes me conocen deben prever que por momentos me «ardió la sangre» y por otra estuve (sorprendentemente) tranquila. Participar en un número considerable de espacios donde ambas temáticas son tratadas, ha resultado mucho más que un entrenamiento, me ha enseñado a escuchar, a deshacer atrincheramientos y a propiciar la conciliación.

No obstante, hay cosas que me trascienden y que llevan intervenciones enérgicas como la que tuve aquel d­­ía antes de marcharme (pues tenía una reunión importante). Reconozco que aun no soy muy buena negociadora, creo que de haber nacido hace dos siglos atrás hubiese sido una negra cimarrona.

De cualquier manera, me convencí que todavía queda mucho por hacer, a pesar de que a veces desfallezca en el intento.

16/11/2009 GMT 0

VIH y Sida: Maternidad y paternidad

negracubana @ 13:06

EmbarazadaVivía —pudo vivir— con una palabra paretada entre los labios
Murió con una palabra apretada en los labios.
Echaron tierra sobre la palabra
Se deshicieron los labios bajo la iterra
¡Y todavía quedó la palabra pretada no sé dónde!

Poema VI, Poemas sin nombre, Dulce María Loynaz

 

Decía que hace algunos días que un tema esta dando vuelta en mi cabeza, y es el cuestionamiento que en múltiples ocasiones son víctimas aquellas parejas o mujeres que, infectadas de VIH, deciden tener hij@s. Se que no es un tema fácil y confieso que lo que aquí expondré es únicamente mis ideas y vivencias al respecto a partir, sobre todo, de las palabras que un día me dijera Amare, cuando pretendía ejercer su derecho a embarazarse, de tener aquella beba con la cual soñaba cada día.

Cuando la conocí, sabía que había una probabilidad muy alta de que un hijo o hija de madre y padre seropositivos naciera sano, o sea no portador del virus, más o menos un 70%. Eso me lo enseñaron cuando me hice promotora consejera. También que era necesario tomar algunas medidas, parto por cesárea, nutrición artificial y tratamiento antirretroviral para la madre y el bebé por determinado tiempo. También conocía que para otras enfermedades, como la diabetes o algunas neurodegenerativas, cuya probabilidad de desarrollar la sintomatología es mucho mayor, a nadie se le ocurre cuestionar la tenencia de descendencia.

Pero en aquel entonces para mí solo era una cuestión matemática, de probabilidades. Ellos, Amare y Humberto sabían esto tan bien como yo, porque ambos llevaban más de 10 años de infectados. Pero para la pareja era una cuestión modular, no de estadísticas ni cifras, habían decidido tener descendencia a pesar de la condición médica que les afectaba. Se les iría la vida en eso, muy bien que lo sabían.

Con ella y él aprendí que los seres humanos somos mucho más que cuerpos biológicos sanos o enfermos, o seres racionales que, en ocasiones, analizamos los hechos con pasmosa frialdad. Con Amare y Humberto comprendí que los deseos humanos van más allá —a veces contrariamente— de la vida y la propia existencia. Ella sabía que su deficiencia inmunológica podía privarla de ver crecer a su hija. Sin embargo, su intención, muy anterior a su infección, había sido siempre procrear a la beba de sus sueños. Ahora podría lograrlo, ahora que consideraba que Humberto era el hombre que quería como padre de su hija y no aquel en quien confío pero que la infectaría a pesar de la relación “estable” y el juramento de amor.

A Amare y Humberto, donde quiera que estén, les agradezco la visión que tengo ahorita de este asunto.

12/11/2009 GMT 0

Confieso que...

negracubana @ 22:16
Negracubana
Desde hace unos días, mi regreso de Jamaica, intento escribir sobre dos cosas que van y vienen de mi mente. Primero, sobre el embarazo en la mujer portadora de VIH y segundo, sobre una conversa muy interesante que tuve con mi hermano acerca de la discriminación racial y el racismo. Pero confieso que no me concentro...Veremos cuando pueda lograrlo.

07/11/2009 GMT 0

No es paz lo que necesita tu alma

negracubana @ 14:19

No fue un 2 de noviembre cualquiera. Esta vez no tuve que buscar entre mis libros  el que ella pudiese preferir. Murió cuando, cumpliendo su juramento, agotó su aliento golpeándose contra los barrotes que intentaban constreñir su psique delirante.

No es paz lo que necesita tu alma, hermana.

17/09/2009 GMT 0

MICROPOST: El juego de los sentidos

negracubana @ 20:08
Flores y mariposasVISTA. El malecón habanero que se abre ante mi
OLFATO. El de la piel recien lavada... El olor a madera y a lluvia.
OIDO. El sonido del día que comienza.
TACTO. Mi pelo y el suyo; cabello ensortijado de mujeres negras.
GUSTO. Los sabores dulces son mi perdición.
SEXTO SENTIDO. Aquel que me permite mantener una relación donde el cotidiano es un montón de kms de distancia.

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