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Negra cubana tenía que ser
Una mujer negra que no es más otra, es ella misma
bell hooks

Categoría: SERES

16/05/2008 GMT 0

Tres en la cárcel por Espacio Abierto

negracubana @ 13:54


Rodolfo Porras es un humanista y "Tres en la cárcel", es también muestra de ello. La obra, que pertenece al volumen Teatro Negro1, y fue presentada en la Feria del Libro de La Habana del 2007, nos propone acercarnos a un emplazamiento singular y que indudablemente despierta, de antemano, cierta curiosidad. Desde tales presupuestos el autor indaga sobre múltiples expresiones de la existencia humana. Aparecen el erotismo, la inteligencia, la justicia, la destreza, la conspiración, la desidia, la venganza, la pusilanimidad. Todo lo cual hace universal este texto escrito por un venezolano, en una Venezuela que hoy sueña y crea nuevos ideales, pero que está inmerso en un pasado reciente.


 


Bajo la dirección de Xiomara Calderón, Espacio Abierto nos ofreció, el pasado 14 de abril, una puesta en escena que recrea la conjunción-distanciamiento de los intereses de cada protagonista, a partir de las actitudes que asume cada personaje para con los otros, queriendo hacer prevalecer sus principios (o antiprincipios) a cualquier costo. En este caso, destaca un reo que asume su verdad a medias; una abogada acusadora sensual, inteligente y sagaz; y un abogado defensor cuyo comportamiento está ciertamente alejado a lo que suponemos que deba ser. Inusitados caminos se trazaran para ellos, de confrontación, complicidad, desafío, para finalmente arribar a situaciones inesperadas.

Hombre de teatro, Rodolfo Porras es autor de varias textos dramatúrgicos y director de memorables puestas. Algunas de sus realizaciones son: Historia con calle, Víctimas del deber, La trastienda y Un amante en la ciudad. Es miembro de la junta directiva de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, y recientemente ha sido designado presidente del Instituto de Artes Escénicas y Musicales de la Republica Bolivariana de Venezuela.

Rodolfo Porras: Teatro negro, Casa Nacional de Letras Andres Bello, Caracas, 2003

13/05/2008 GMT 0

SERES invita a

negracubana @ 12:16

28/11/2006 GMT 0

Todos los colores valen

negracubana @ 11:41

20061128204014-20061128180405-pelo.jpgEsta bloga no es solo mía, también es de amigas cubanas (algunas veces negras como yo) quienes acceden a poner sus palabras en ella. Hoy les comparto algo escrito por Yule, joven bautista socióloga, a quien también le interesa el tema racial.

Todos los colores valen

La percepción que tienen los hombres y las mujeres sobre sí mismos esta mediada en gran medida por la pertenencia a determinados grupos o categorías sociales y por el significado valorativo y emocional que le conceden a dicha pertenencia, así como el valor y el reconocimiento social de que gozan estos grupos en un contexto socio-histórico determinado.

Los hombres y la mujeres negras pertenecen a un grupo social que a través de la historia ha sido ubicado en el fondo de la pirámide social por lo que han tenido que enfrentarse continuamente y con las particularidades concretas de cada país, a situaciones de discriminación, marginación y desvalorización social legitimadas por una ideología racista, que pretende la homogeneidad como ideal y que ha encontrado un terreno fértil en un sistema de relaciones sociales patriarcal, que toma como paradigma: el hombre, blanco, solvente y heterosexual; lo cual ha condicionado que las sociedades se estructuren de forma jerárquica y asimétrica.

Las características que comparten teóricamente todos los hombres y todas las mujeres conforman sus identidades como género y están determinadas por la posición que han ocupado a través de la historia en la sociedad. Los primeros ocupan una posición privilegiada al detentar el poder mientras las segundas han sido confinadas al polo inferior. Esta división masculino versus femenina ha propiciado el establecimiento de un modelo cerrado, que promueve comportamientos estancos en el desempeño de roles para cada uno de los roles.

Las ideologías tradicionales que pautan la feminidad y la masculinidad se convierten en patrones de conducta que guían y orientan el ejercicio de cada una de las actividades sociales desarrolladas por las personas. Sin embargo no todas y todos cumplen con las expectativas sociales de su género. Marcela Lagarde (1) describe este fenómeno como un desfase entre el deber ser y la existencia, entre la norma y la vida realmente vivida que genera procesos complejos, dolorosos y conflictivos para los seres humanos.

El género no es una categoría monolítica y homogénea, con ella interactúan una multiplicidad de variables, entre las que se encuentran: el país, la raza, la edad, preferencia sexual, entre otras, que al combinarse se manifiestan de forma singular denotando una gran diversidad. Esta heterogeneidad refleja una realidad rica, diversa, compleja. Las identidades sociales desde las individuales hasta las colectivas se construyen fundamentalmente a partir de procesos de diferenciación que en la práctica se traducen en desigualdades, derivadas de todo aquello que se diferencia o se distancia del paradigma universal. De ahí que desde el discurso hegemónico se legitimen estigmas sexuales y raciales que censuraran toda desviación de la norma y que se expresan en todos los órdenes, desde los espacios macroestructurales hasta la vida cotidiana, lo que tiene implicaciones para todas las personas pero indudablemente las colectividades negras han sido las más afectadas y dentro de ellas las mujeres, ya que se enfrentan a una doble discriminación.

Cuba no ha estado inmune a este mal social a pesar de que el triunfo revolucionario marcó una nueva etapa en la lucha contra el racismo y el sexismo en nuestro país. El proyecto social que se inició el 1ro de enero de 1959, contempló la toma de una serie de transformaciones en el orden político, económico, jurídico y social que conllevaron a modificaciones estructurales profundas que permitieron el tránsito hacia un orden social diferente. Estos cambios aunque iban dirigidos a la sociedad en general incluían propuestas dirigidas a los grupos más vulnerables, entre los que se encontraban las mujeres y amplios sectores de la población negra. A favor de estos últimos se logró desmontar políticas articuladoras de procesos opresivos y discriminatorios basados en el color de la piel, neutralizando sus efectos nocivos, en el orden público e institucionalmente.

Sobre el tema de la equidad entre los géneros existe en la actualidad un debate público muy fuerte, hay un consenso a todos los niveles de todo lo logrado y lo que queda por hacer, sin embargo nos hemos quedado rezagados en el debate sobre la racialidad, las conquistas alcanzadas crearon la ilusión de un problema resuelto. Según una tesis marxista los cambios que tiene lugar en la base económica, no se reflejan instantáneamente en la superestructura. El racismo no solo es un problema de desigual distribución de recursos de todo tipo, también constituye un sistema de ideas, valores y percepciones sociales de gran arraigo en nuestra cultura y que son trasmitidos a través del proceso de socialización.

Los cambios experimentados en el panorama social cubano después del Triunfo de la Revolución no impactaron con la misma profundidad en la subjetividad de las cubanas y los cubanos en lo tocante al problema racial. El debate público al respecto muchas veces se ha creído fuera de lugar en nuestra sociedad y ese silencio ha permitido solapar y mantener latente el racismo en el ámbito de la vida cotidiana y las relaciones interpersonales. De esta forma se han perpetuado hasta nuestros días y revitalizado a partir de coyunturas económicas, que han puesto al relieve desigualdades sociales en el contexto cubano: estereotipos, representaciones, imágenes sociales, valores y cualidades cargadas de prejuicios racistas contentivas de un conjunto de características rígidas que se le imponen por igual a una generalidad de individuos, de acuerdo a su pertenencia a un grupo racial determinado.

De ahí que lo negro se haya asociado con los peores atributos sociales y personales. Decir negro es sinónimo de: sucio, vago, poco inteligente, prohibido, impuro, feo mientras que lo blanco se asocia con todo lo contrario: inteligente, limpio, puro, bello. El lenguaje patriarcal está cargado de códigos basados en términos contrapuestos entre sí en el que unos representan lo positivo y otros lo negativo, generando una escisión que atraviesa todos los ámbitos de las relaciones sociales sobre la base de una jerarquía relativa a cualidades sociales, psíquicas, éticas e incluso de habilidades y belleza.

En nuestra vida cotidiana es frecuente escuchar frases como:

-Tenía que ser negro (a).
-Hoy he tenido un día negro.
-Él o ella es la oveja negra de la familia.
-El negro cuando no lo hace a la entrada lo hace a la salida.
-Vamos a pensar como los blancos.
-Todos los negros son iguales.
-Te veo gris con perpuntes negros.
Y otras expresiones como éstas:
-Aguas negras.
-Mercado negro.
-Humor negro.

En todas lo negro tiene una implicación negativa.

En cuanto a la belleza física las características fenotípicas de las personas negras son contrastadas y evaluadas con un canon de belleza basado en una tipología blanca, por ende constantemente devaluados y nombrados peyorativamente: Labios gruesos, bemba; nariz chata, ñata; pelo rizo, pasa, pelo malo; rasgos valorados como feos y toscos. Este lenguaje a través del cual nos comunicamos y nos apropiamos de la realidad que nos circunda, no sólo es expresión de nuestro pensamiento sino también de nuestra cultura y es asimilado como normal, real y universal enmascarando la carga de violencia y destrucción que implica, así como los mecanismos de construcción que lo mantienen vigente.
No existe una esencia negra que determina persé determinados comportamientos o cualidades. Es arbitrario afirmar que todos los negros(as) son iguales, como no lo son todos los blancos(as) y los mestizos(as). Para todos es conocido las disímiles, irregulares y desiguales circunstancias que marcaron la trayectoria socio-cultural del conjunto de la población negra y mestiza desde los primeros siglos de la sociedad cubana hasta la actualidad, por tanto hablamos de una colectividad negra heterogénea en espacios vitales, status sociales y respuestas culturales. Aunque teóricamente compartimos todos y todas el hecho de ser víctimas del racismo, en alguna de sus manifestaciones.

Si queremos construir una sociedad más justa y equitativa con todos(as) y por el bien de todos(as) el problema del racismo no puede quedar a la zaga. Ser negro o negra en nuestra sociedad no es lo mismo que ser blanca o blanco. Los primeros(as) tienen que sobreponerse constantemente a estigmas sociales, barreras que nos imponen modelos fenotípicos y culturales, que nos obligan a redibujarnos continuamente, lo que produce no pocos malestares, ansiedades y frustraciones tanto para los que se esfuerzan por acercarse al ideal hegemónico como para los que optan por la resistencia. Erikson al referirse a los procesos identitarios expresaba: “La identidad nos hace sentir en nuestro propio cuerpo como en casa. Es un sentimiento de coherencia y comodidad que, cuando se pierde, produce un enorme malestar”. (2)

El lenguaje es la expresión fundamental de una cultura, a través del mismo se articulan discursos sociales que remiten a concepciones sobre la realidad o aspectos de ella, que a su vez estructuran formas de actuar en la misma y por tanto posibilidades de cambiarla. A mi juicio, por ahí debemos orientar nuestros mayores esfuerzos, es necesario promover un debate público a través de un discurso claro, preciso, que aporte y enriquezca el proceso de construcción de la identidad de racial de hombres y mujeres negras, desconstruyendo concepciones racistas, patriarcales, ahistóricas, consideradas universales e inamovibles.

Un discurso que nos permita visualizarnos como sujetos con expresiones históricas propias, que aportaron elementos fundamentales a la conformación de nuestra cultura nacional, hay que rescatar el protagonismo de los hombres y mujeres negras en nuestra historia, hay que desarraigar del imaginario social la representación de lo negro como lo negativo. Lo negro es símbolo de resistencia y creatividad en tanto hemos creado alternativas de sobrevivencia ante las limitaciones materiales y esclavizantes, lo cual es sinónimo de inteligencia, constancia, laboriosidad, unidad. Tenemos que aprender a apreciar lo negro como bello, puro, decente. Valorizar el color de nuestra piel, nos permitirá llevar una vida más auténtica de autorrealización y autoafirmación individual y colectiva que nos permita una convivencia más gratificante con el cuerpo en el que una(o) se reconoce y es reconocida (o) por los demás.

Bibliografía:
-Barcia Zequeira, María del Carmen. La otra familia. Parientes, redes y descendencia de los esclavos en Cuba, Casa de las Américas. Cuba, 2003.
-De la Hoz, Pedro. África en la Revolución Cubana nuestra búsqueda de la más plena justicia. Letras cubanas. Cuba, 2005.
-De la Torre Molina, Carolina. Las identidades. Una mirada desde la psicología. Centro de Investigación de la Cultura Cubana Juan Marinello, La Habana, 2001.
-La Gaceta de Cuba. Nación, raza y cultura. Unión de Escritores y artistas de Cuba, enero-febrero, 2005.
-Memoria de los seminarios “Racismo en la Educación”. Casa por la identidad de las mujeres afro. Santo Domingo, República Dominicana, 1997.
-Selier, Yesenia y Hernández, Penélope. Identidad racial de “gente sin historia”, pp84-90. En: Caminos. Revista Cubana de Pensamiento Socioteológico” No 24-25, 2002.
Citas:
1- Véase Marcela Lagarde. Identidad Femenina. 1990.
2- Véase Carolina de la torre. Las identidades. Una mirada desde la Psicología. p69.

Lic. Yulexis Almeida Junco.
Universidad de la Habana.

11/10/2006 GMT 0

Lo que llevamos al Congreso de Psicología

negracubana @ 10:48

La semana pasada estuve participando del Congreso Regional de la Sociedad Interamericana de Psicología, allá SERES, sección de la Sociedad Cubana de Psicología, llevó un simposio donde los temas fundamentales fueron la Diversidad Sexual, la Identidad racial y el Sexismo en el Sistema educativo cubano.

Para el primero de los temas tuvimos la presentación de la Ms. Mariela Castro Espín Directora del CENESEX, quien abordó la estrategia cubana para el tratamiento de la transexualidad. La mesa redonda de diversidad sexual tuvó su climax en la ponencia de la Dra. Ada Alfonso y la Psic. Norma Guillard quienes abordaron algunos aspectos de la maternidad lésbica a partir del testimonio de dos parejas de madres lesbianas.20061011160153-logotipo-seres.jpg

La mesa sobre identidad racial y otras identidades, estuvo compuesta por Daisy Rubiera, escritora e historiadora quien precisó alguno de los roles y funciones de las mujeres madrinas de santo (Iyalochas), la socióloga Yulexis Almeida quien habló sobre el desarrollo de la identidad racial de negros y negras cubanos; la Lic. Irene Esther que abordó la imagen de la mujer negra en la TV cubana. Mi trabajo fue sobre mi identidad como ciberfeminista negra, en este sentido estuvieron mis principales reflexiones.

Sin embargo, el tema más polémico fue el Sexismo en la Educación, pues se ofrecieron datos que confirman que a pesar del desarrollo educacional cubano, aun niñas y niños siguen siendo socializados bajo los referentes partriarcales, discriminatorias en bien de una supuesta diferencia biológica, que ya sabemos de que se trata.

El tratamiento de dichos temas, principalmente los trabajos relativos a la identidad racial y el sexismo en el ambito educacional se convirtieron en una exclusividad puesto que la psicología cubana aún sigue siendo pensada para varones, blancos y citadinos. En este sentido la maravillosa conferencia del Prof. Manuel Calviño, hizo un llamado de atención a la pertinencia de tal psicología que languidece por día ante los cambios sociales y subjetivos que tienen lugar en la Cuba de hoy.

15/09/2006 GMT 0

La mujer negra. Su representación gráfica y los estereotipos en la publicidad. (Parte I)

negracubana @ 13:46
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Ahora les dejo un buen artículo de una de las mujeres que amo, mi colega Norma Guillard, ella es psico como yo y se ha dedicado por muchos años a estudiar el tratamiento (o al maltrato) que se le ha dado a la imagen de la mujer negra en los medios de comunicación. Pues aqui les va. Ah! La de la fotito es ella. Como es muy largo lo dejo en dos partes.

La mujer negra. Su representación gráfica y los estereotipos en la publicidad. (Parte I)

Para hablar de este tema comencemos por hacernos una gran pregunta...

¿Qué ha estado pasando en el imaginario popular con relación a la raza negra en Cuba?

Queriendo ser más específica preguntémonos: ¿ Por qué el negro representa el arquetipo de los valores inferiores?

¿ Qué lugar le toca entonces a la mujer negra?

Y entonces para ser aún más precisa , comencé por preguntarle a mis amigas y amigos de cualquier edad, nivel escolar, sexo, raza e identificación sexual, a publicistas o no publicistas...en general creativos... ¿donde y cómo recuerdan haber visto la representación gráfica de la mujer negra en los medios publicitarios?

Sus respuestas fueron para mí el punto de partida de estas reflexiones... Y llegué a una primera conclusión; se imponía una necesidad evidente: Es ya hora de cambios en la representación de la mujer negra; es hora de transformaciones.

IMAGINARIO POPULAR CON RELACIÓN A LA RAZA NEGRA EN CUBA

Para comprender lo que ha estado pasando psicológicamente con la representación y el tratamiento del tema de las personas de piel negra es ineludible remontarse a su historia.

La trata de esclavos en Africa entre 1450 al 1850 fue lo que provocó el aislamiento y la parálisis al desarrollo de ese continente. Al hacer un balance muy general, encontramos que este comercio de esclavos causó un daño fundamental sobre todo a partir del 1650. Era como si fuera esta etapa la de producción del “monocultivo de seres humanos. Se exportaba su mejor producto, su mejor capital; la mano de obra. Esa trata continuó, como todos sabemos, hasta mediado del siglo XIX. Durante cuatro siglos los europeos no cesaron de desangrar, desbaratar y empobrecer al continente africano, acabando con sus culturas originales.

Los negros traídos a nuestro continente en contra de su voluntad, siempre vivieron con rabia impotente, agredidos y maltratados. Ellos fueron forzados a dejar todo; su vida, su familia, sus tierras y hasta sus costumbres tribales y creencias religiosas. Como si fuera poco, se les trató como bestias, amontonados como animales, imponiéndoles una forma de vida totalmente inhumana. Los más rebeldes, los que lograban mantener un mínimo de autoestima y de inconformidad, los que se negaban a aceptar lo que a la fuerza se les imponía, vivían con un sentimiento constante de ansia de fuga, de emancipación, de transformación. Los negros esclavos se vieron obligados a inhibir sus sentimientos y deseos más elementales, lo que los hizo vivir en constante disimulo y fue uno de los factores importantes de aculturación. Debatiéndose siempre entre el terror y la fuerza, con el temor del oprimido y con el continuo terror del opresor sobre sus cabezas.

Sufrieron así el trance doloroso de la transculturación, en términos del estudioso Don Fernando Ortiz.

Puede afirmarse, como lo utiliza el estudioso Fernando Martínez en su artículo, que “las razas son construcciones sociales que identifican o marcan a grupos humanos con respecto a otros grupos en dependencia de las relaciones que se establezcan entre sí. Los opresores y los oprimidos. Son
construcciones elaboradas en un medio específico, históricamente determinables, en nexos íntimos con las relaciones sociales, las clases y las acumulaciones culturales de dicha sociedad.

”Refiriéndonos a Cuba, la forma en que se fueron construyendo estas relaciones raciales y sus efectos imputaron de forma importante la vida de las personas, definiendo los roles sociales durante períodos históricos y aun hoy se viven sus consecuencias. Ni siquiera el triunfo de la Revolución Cubana en 1959 ha logrado aún que la asimilación de la memoria histórica se asuma y se establezca un nuevo punto de partida para el mejoramiento y entendimiento de las relaciones entre las razas que conforman nuestra nacionalidad.

Cuando Víctor Fowler, econocido investigador refiere que la sociedad cubana del siglo XIX fundó su desarrollo en el de la institución esclavista, donde el negro aparece humillado, lo cual es visto como algo natural y lleno de conflicto en la dualidad que subyace en la raíz de la nación cubana, muestra como nuestra identidad está partida entre sus dos herencias contrapuestas, africana e hispánica, reafirmándose así las condiciones de formación de una personalidad en conflicto.

El negro sufrido desde su cuna, maltratado desde su clase y agredido desde su origen social y cultural, lleno de dramas y contradicciones no puede mostrar otra reacción que no sea rebeldía e impotencia casi por idiosincrasia. Para dominarlos fue necesario también que se construyera el racismo antinegro.

Vale recordar que en el año 1844 hubo una brutal ola represiva (año del cuero), motivada por el miedo de los opresores a las respuestas de rebeldía del sector negro y mestizo y de esclavos que mostraron una vez más el dejar de ser mansos y se organizaron para transformar su vida, donde se destaca una mujer negra, Fermina Lucumí, lo que demostró la participación de la mujer negra en el movimiento social, además de que ambos sexos dejaban de ser mansos.

Muchos negros criollos libres buscaron otras formas de lograr su emancipación y el respeto a su raza mediante el trabajo y el estudio. Así, un algunos obtuvieron niveles profesionales, incluso hubo casos educados cuidadosamente en París y Madrid. Entre ellos surgieron notables poetas y escritores. Pero contra esta clase de emancipación, también se emprendieron nuevas formas de represión: la Conspiración de la Escalera se recordará por siempre como la fórmula encontrada para asesinar cobardemente a personalidades negras que en cualquier lugar del mundo hubieran merecido respeto. Otro camino se cerraba con resultados traumáticos para la población negra de nuestro país.

Son muchos e inevitables los episodios que se han vivido como consecuencia de tantos siglos de esclavitud y por mucho que se hace todo resulta poco por la profundidad del trauma vivido en la sociedad cubana. Podemos recordar episodios en diversas etapas pero con mucha fuerza viene a mi mente el dolor de otra represión brutal contra los integrantes del partido Independientes de color que solo buscaban un poco de justicia y reconocimiento con relación al esfuerzo y papel que jugaron en las revoluciones radicales del 1868 – 78 y 1995 -98.

Estos hechos como muchos otros, podían haber servido como memoria histórica para dar una buena imagen de la lucha del negro por su mejoramiento y aprovecharlos para desarrollar el orgullo e identidad del negro cubano, lo cual hubiera servido para vernos y que nos vieran desde una perspectiva mas desprejuiciada. Pero estos elementos de nuestra historia no han sido suficientemente divulgados.

En este proceso de socialización y desarrollo de nuestra identidad, a pesar del aporte que en todas las guerras dieron los negros y en su rebeldía a la asimilación de una cultura que no era la propia, la fuerza del opresor siempre pudo más y se desarrollaron fuertemente los prejuicios y estereotipos con relación a la raza negra. Tal y como lo confirma en su libro sobre representación social la psicóloga Sandra Morales ha habido también gran influencia de las condiciones económicas e históricos – sociales moldeando el pensamiento social de los grupos en diferentes etapas vividas por éstos.

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