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Negra cubana tenía que ser
Una mujer negra que no es más otra, es ella misma
bell hooks

Categoría: Racialidad y temas afines

20/03/2008 GMT 0

La racialidad vista (y vivida) por Sara Gómez

negracubana @ 23:36

“Cuando te miras al espejo, ¿qué ves?" "Veo una mujer",

responde la blanca. La negra explica:

"Ese es el problema, cuando yo me miro al espejo, veo una mujer negra.

 Para ti la raza es invisible, porque así funcionan los privilegios.”

Lélia González[i]

 

Las imágenes raciales se hallan en el centro de la organización del mundo moderno”

Richard Dyer[ii],

    Todos coinciden en afirmar que Sara Gómez no quería ser “una negrita de la clase media que tocaba el piano”, quizás por ello su salida de aquella sociedad de clase media y del círculo de relaciones estrechas que sus tías habían construido para ella. Esto nos hace pensar que efectivamente a Sara le interesaban los conflictos que más tardíamente enfrentaría en su vida y obra.

    Referido al tema racial, Sara Gómez, llegó a ser una militante activa. Es reconocida como la primera mujer pública que se dejó el cabello sin desrizar, hecho que situamos aproximadamente en el año 1971 y que puede ser constatado en las fotos de la familia y en sus documentales, en los que casi siempre aparece; siendo en De bateyes (1971) en el primero que es posible verla con un pequeño afro.  Sobre este suceso, su amigo y compañero en la lucha contra la discriminación racial, Tomás González apuntaría:

De su pelo […] una mata fuerte, de frondosidad cerrada, bosque negro, tupido y con güije y cocuyos. Por aquel entonces lo llevaba desrizado. Más tarde aquella cabellera sería la primera cabellera natural de los negros de mi país. ¡Una revolución dentro de la Revolución![iii]

Por otra parte, su cabello sin desrizar sería motivo de felicitación por parte de Stokely Carmichael[iv], quien al conocer la noticia le envió un telegrama que fue leído en una reunión realizada en la calle Carlos III, en la casa de Eloy Machado.[v]

El énfasis realizado por nosotros en este aspecto se deriva de la carga simbólica que tiene tal evento en la vida de una de las mujeres intelectuales más reconocidas de su época. El alisamiento del cabello de la mujer negra es un procedimiento que las feministas negras consideran de profundo valoración ideológica, por encima del aspecto estético que el pudiese contener. El cabello alisado resume los padecimientos de la raza negra, que luego de ser convertida en esclava es objeto de las formas más contemporáneas y casi imperceptibles de discriminación. Es por ello que cuando se lleva el cabello al natural se está contribuyendo a visualizar una buena cantidad de seres humanos que no han sido tenidos en cuenta, favoreciendo con ello la propia autopercepción.

Según Inés Martiatu, el reconocimiento de Sara Gómez como intelectual identificada con las problemáticas de las personas negras, aun después del triunfo revolucionario, estuvo relacionado con que fuera acusada de pertenecer a una organización de orgullo negro. Dicho incidente, contado por muchos pero testimoniado por pocos, puede ser interpretado como prueba de que ella era reconocida como la cabeza de los debates en torno la problemática racial dentro del círculo de intelectuales negros más prominentes de esa época.


Cuando nos encontramos frente al cine realizado por Sara Gómez se advierte la estridencia del tema racial. El mismo es abordado en toda su magnitud, con sus luces y sus sombras a lo largo de toda su obra cinematográfica. Su interés por poblaciones afrodescendiente la mostraría en varios de sus documentales, en especial en De bateyes (1971), Una isla para Miguel (1968), lo cual se reafirma cuando “ella asume también su historia personal de mujer negra a través de los entrañables recuerdos familiares en Crónica de mi familia.[vi] Asimismo, su interés por procesos o productos culturales populares como pueden ser la rumba en Y tenemos sabor (1967) o los elementos místicos recogidos en De bateyes (1971) son evidencias pertinentes de que Gómez profundizaba en la relación entre los elementos raciales y las practicas culturales existentes en la sociedad cubana.

 Por otra parte, su interés por la cuestión racial también se evidencia en la selección de los sujetos y sujetas de su cine: Gladis, Rafael, Maria, Berta, Madrina y hasta la propia Sara. Todas las obras muestran personas negras, y muchas de ellas de manera protagónica, de hecho su película de ficción (De cierta manera, 1974) tiene como tema central una relación amorosa interracial e interclasista, cuyo tratamiento es anticipado, de algún modo, en los conflictos entre Lázaro y Gladis que nos presenta En la otra isla (1968).  Asimismo, la situación particular de la mujer negra y pobre es retomada en más de una ocasión: las vivencias de aquella madre negra en De cierta manera (1974) nos dan cuenta de ello.

            En la otra isla (1968), es el testimonio de varios jóvenes que revelan los conflictos que al interno sucedían en la otrora Isla de Pinos, ahora de la Juventud, ambiente creado artificialmente para redimir los comportamientos supuestamente punibles de un sector de la población cubana. En este entorno se posibilitaría un cambio de valores, dando lugar  a una generación emergente, como bien dice la canción tema: “donde nace la bandera de una nueva juventud”. Todas las personas testimoniantes transitan por un proceso de reformación; a propósito de lo cual diría el joven crítico Juan Antonio García Borrero: “Los personajes que se asoman a la cámara de Sara no están viviendo ese proyecto de construcción revolucionaria que se experimenta en “la gran Isla”; en realidad, son seres que de alguna manera han sido rebasados por la Historia, y en nombre de esta, se les intenta rescatar, que es lo mismo, ‘reeducar’.”[vii]

María, es el personaje de la primera historia: una joven negra de 17 años que procede de un sector marginal de la Habana y en la granja Libertad trabaja en la agricultura,  recibe clases de peluquería,  recibe clases de sexto grado al mismo tiempo que participa en los ensayos de cultura. Su mayor aspiración es llegar a ser peluquera, para eso se prepara. Este personaje viene a mostrar la realidad de las mujeres negras jóvenes que participaban en la construcción de la nueva sociedad. La inclusión de su historia en el documental nos permite considerar su pertinencia en tanto visibiliza la realidad de estas otras mujeres siguiendo las propuestas del feminismo negro.

La historia más dramática, de las contadas en La otra isla, es la de Rafael, joven negro tenor que como forma de autoflagelación se va a la Isla, a expiar su culpa por ser objeto de discriminación racial por parte de los colegas de la compañía musical donde trabajaba. Sara Gómez, muy aguda en sus intervenciones, guía las explicaciones autocensuradoras del  joven en aquella entrevista casi psicológica. Él confía en la Revolución para que se superen los prejuicios racistas; y ella insiste en el papel de las personas individuales en la eliminación de los mismos. La Isla de la Juventud ha sido una especie de curación para él, según sus palabras. A nuestro modo de ver, Sara acá llama la atención sobre aquellas conductas que en ocasiones tienen las personas negras de autoexcluirse a sí mismas, consecuencia, entre otras cosas, de la baja autoestima, la inexistente autoconciencia racial y, en última instancia, de la posición de víctima que algunas personas han adotado.[viii]

Por otra parte, Rafael considera que “aquí hay otra mentalidad, aquí no es como allá, (la isla grande) los jóvenes que llegan, pues, aquí son sanos, aquí hay otro tipo de conciencia”, lo cual es muy interesante porque se supone que a la Isla de la Juventud llegan personas que de alguna manera se encuentran en los márgenes de la sociedad de la Isla de Cuba. Nos preguntamos entonces: ¿esta juventud en re-educación representa el discurso subalterno, el de los excluidos?, ¿se estaba suscitando en la otrora Isla de Pinos una especie de sociedad paralela cuyos actores y actrices principales están en la periferia de la otra sociedad (en la isla grande) y aquí, en esta nueva forma de relacionarse, son centro?

Al final de su intervención Rafael le pregunta a Sara con extrema sinceridad y cierta pesadumbre: “¿algún día yo llegaré a representar La Traviatta?”. Escalofriante interrogante que nos da cuenta de que las necesidades humanas van mucho más allá de la historia y de las aberraciones y discriminaciones inventadas por los seres humanos. La respuesta es el silencio, el que puede ser entendido como la cierta complejidad que tienen los fenómenos humanos. En este sentido nos parece muy oportuno lo que García Borrero apunta:

[…] para Sara Gómez […] lo importante no está en reiterar consignas mesiánicas que redunden en lo que el imaginario por entonces dominaba, sino en ofrecer un cuadro mucho más complejo y profundo, donde sobresalga sobre todo, la condición humana.[ix]

Lázaro, es un joven blanco ex-seminarista, que se ha convertido en revolucionario haciendo dejación de su anterior vida de frailes y curas. Ahora está pensando en el futuro, va busca de la generación heroica, del “nuevo hombre guevarista”, está pasando por un “proceso de transformación de su conciencia”, como él mismo dice. A pesar de ello, aún le quedan algunas características relacionadas con su anterior fe cristiana, lo cual conocemos a partir del cuestionamiento realizado por Sara, quien permite a Lázaro evocar sus contradicciones más íntimas, aquellas que emergen de su condición de revolucionario -en plena construcción- y su otrora formación  religiosa. Por otro lado, el cambio más rotundo para Lázaro está en torno a la violencia, y el cómo asistir a ella le hizo percatarse de su existencia y necesidad; esta violencia se torna a la vez el móvil fundamental del distanciamiento del Lázaro de hoy del anterior. Este de ahora también es diferente porque tiene una relación amorosa con una mujer negra de clase media, quien al parecer no comprende mucho el por qué de la estancia de su novio en la Isla. Pareja interracial e intraclasista que quizás nos advierte la futura presencia de Mario y Yolanda en De cierta manera (1974) y que, por otra parte, nos recuerda, como Guanabacoa: Crónica de mi familia (1966), la existencia de la clase media entre las personas negras, como Sara y como Gladys.

Una Isla para Miguel (1968), co-escrita junto a Tomás González, narra como el protagonista, un adolescente negro, ha de encontrar un sentido para su vida en aquella granja destinada a jóvenes “rebeldes sin causa” y cuyo plan de re-educación estaba encaminado a que encontrasen una causa para su rebeldía. Estudio, trabajo y defensa son las tres aristas de tal plan reeducativo.

Miguel adolescente negro, miembro de una familia numerosa, está en La Isla por elección de su madre, para “meterlo en camino”, como ella dice. “Él es muy fuerte de carácter” pero en la Isla encontró el régimen disciplinario que lo hará entrar en orden, este sería el mensaje que nos evoca la alternancia entre lo dicho por su hermana con los jóvenes que marchan de un lado a otro del campamento.

El “ser hombre, ser macho y ser amigo” que se escucha en voz de la locutora nos remite al interés de Sara Gómez por las maneras de conducirse de los hombres en el barrio, en el ambiente, lo cual toma su máxima expresión en De cierta manera (1974), aquí es posible hallar una continuidad temática entre estas dos obras, a pesar de los 6 años trascurridos entre una y la otra. 

Por su parte, en Guanabacoa: crónica de mi familia (1966) documental de marcado carácter antropológico, la ascendencia de Sara es el pretexto para observar una parte de la sociedad cubana, precisamente a las personas negras: la familia que le dio origen. Es como si Sara Gómez hubiese necesitado regresar a Guanabacoa en búsqueda de su identidad, “aceptando una historia total, una Guanabacoa total” -dice ella-, de una familia que perteneció a sociedades de color y cuyos miembros no asistían a los bailes públicos, sino que se reunían en El Progreso o en el Porvenir, clubes para negros y negras de clase media o superior.

Una historia contada a partir de fotos familiares, la música y los relatos de “madrina” quien se deleita contando como ellos participaban de una Guanabacoa diferente. “¿Habrá que combatir la necesidad de ser un negro distinto, superado…?” tal como lo hace Berta la prima preferida de Sara, quien no tiene “complejos”, no intenta mostrar lo que no es, ni aspira a mucho mas, ella se conforma en ser la misma negra del espejo. Al tomar partido Sara apostaría ineludiblemente por la simple realización de las personas negras, por su autoaceptación y sobre todo por su sinceridad para con ellas mismas de manera de que el ideal (escrito históricamente desde la blancura) nos los forzase a inventarse un personaje alienado de su propia condición histórica. 

De bateyes (1972) es una obra dedicada a, como su nombre lo indica, las comunidades que se asientan alrededor de un central azucarero -antes ingenio-, y que dependen tanto económica como vivencialmente de lo que sucede en el central. Es una revisión de la cultura cubana a partir de este entorno socio-industrial. Constituye además una manera de rememorar a Manuel Moreno Fraginals, autor del célebre libro El ingenio[x], quien había sido profesor de Sara Gómez en el Seminario de Etnología  y Folklore. 

Al igual que los anteriores documentales, De bateyes destaca por los aportes que realiza a la etnoantropología, en tanto hace énfasis en la vida de las personas que se congregan alrededor de esta fábrica y cómo crean una cultura que cambia a partir de la relación que establecen con el central, que puede ser desde la más sometidas (los obreros) como la de las personas que eran sus dueños.

Pablo Armando Fernández, cómplice de Sara en este documental,[xi] evocaría la cultura emergente y la relación entre los diferentes modos de producción, y entre las comunidades, evidenciando cómo en el occidente se llegó a crear un forma de vida propia, ciertamente diferenciada de lo que sucedería en el oriente; donde la expansión capitalista sucedida en el siglo XX llevaría en su seno una diversidad étnica-cultural surgida por la concentración, en esa zona, de personas provenientes de varias islas del Caribe.

Con Conguito llegamos a conocer quienes eran las personas que se asientan en los bateyes, sus prácticas, conductas, sus formas de pensar. Esta última sería la entrevista que diera voz a los negros africanos o caribeños que poblaron estos lugares en determinada época de la historia nacional y de la historia particular de los centrales azucareros, y que constituyeron la mano de obra en esas industrias. Elementos míticos-religiosos, como la Ceiba traga-cadenas, son abordados con singularidad en De bateyes, entre algunas de las creencias mitológicas que tenían los pobladores.

De cierta manera (1974) explora tanto los conflictos inter/intraraciales como los inter/intraclasistas. Mario y Yolanda -mestizo él, blanca ella- podrían representar cosmovisiones diferentes desde sus inequitativas posiciones socioeconómicas; sin embargo, el encontrarse ambos en transición, dado por sus enfrentamientos con la sociedad, al interior de la pareja y de ella y de él consigo mismo, nos evidencia la evolución de ambos personajes en términos raciales y clasistas. De manera similar, la diferencia de clases es evidente en el lenguaje, a Yolanda le cuesta entender la jerga que Mario utiliza.

Mario, de procedencia obrera, y Yolanda, pequeño-burguesa, son el centro de esta narración que utiliza tanto la ficción como el documental para mostrar la inserción compleja de ambos personajes en el proceso revolucionario que se vivía entonces. Ellos interactúan dentro de la nueva sociedad a partir de la relación amorosa que establecen. Sin embargo por momentos se mueven de manera diferenciada, él en torno a su centro de trabajo: una fábrica; ella en la escuela en la cual imparte clases. En la fábrica, una asamblea de trabajadores es la que funciona como elemento contentivo que premia o censura la conducta de Mario. En la escuela, la reunión de profesores asemeja una corte inquisidora, diciéndole a Yolanda lo que hace bien y lo que no.[xii]

La historia cuenta cómo los pobladores de Las Yaguas, barrio marginal de la Habana, son beneficiados con un plan de otorgamiento de viviendas que es parte de los disímiles programas de la Revolución para ofrecerles a las personas un mejoramiento en su vida material. Miraflores, construido con manos obreras es el destino de esta gente que aunque se han mudado físicamente de emplazamiento, no ha cambiado sus mentalidades. Sus vidas psíquicas han quedado ancladas a la marginación que vivían, convertida ahora en auto-marginalidad. Ellos, Mario y Yolanda, solo coexisten en este espacio: barrio donde ella trabaja y él vive.

Cuando Yolanda dice que este es un mundo muy extraño para ella, “yo pensé que esto ya no existía”, haciendo clara referencia a los barrios marginales, a las situaciones precarias, Sara se está cuestionando el hecho de que luego del triunfo revolucionario, aun existan personas que preserven costumbres y conductas que las marginen de la nueva sociedad, a pesar de los  esfuerzo que está haciendo la Revolución en ofrecerles un cambio de vida.

De hecho, Mario, quien se hizo “hombre en la calle”, cuando llegó la Revolución se fue a estudiar a una beca, pero “no había quien la aguantara”. Luego, el servicio lo salvó, porque estaba “regao”, en el momento en el que el pensaba “irse”, porque desde pequeño siempre quiso ser ñáñigo. Así se conforma la hombría en Mario, en la conjunción de elementos clasistas, religiosos y raciales.

Yolanda y Migdalia, mujeres de diferentes extracciones sociales, interactúan de manera singular. Primero, sobre Migdalia (mujer mestiza) pesa cierto “arrastre” que la hace inferior a Yolanda (mujer blanca). La primera, para igualarse, toma su condición de revolucionaria como estandarte, pero a pesar de ello considera que “un hombre con diente plateado ya eso es el colmo”. De manera similar, el conflicto de clases conlleva al enfrentamiento de situaciones progresistas, aunque también contradictorias. El amigo de Mario, Jon, que sostiene una relación amorosa con Migdalia, es de otra clase social, hombres (blanco uno, negro el otro) a quienes el proceso le permitió estar sentados en el mismo lugar compartiendo. Todo sucede en la misma locación, un restaurante, y ambas escenas dialogan entre si, los hombres se acercan cada vez más, sin embargo las mujeres se alejan, se distancian psicológicamente, quizás como muestra de que las mujeres pobres (o no negras) quedan escindidas tanto de las  otras mujeres no pobres, por su condición socioclasista, como de los hombres, en virtud, sobre todo, de condición genérico-sexual.

Intraclasista e intraracialmente se presenta un conflicto entre Mario y sus amigos, el cual se plasma de manera cimera en aquel juego de dominó que tiene como lugar al barrio. Allí unos y otros le reclaman por su salida de aquel ambiente dada la relación amorosa que tiene con Yolanda, y le llaman irónicamente “doctor”. Humberto, antagonista principal, es quien pone en evidencia lo que piensan todos: “la maestra te ha lavado el cerebro, que tu te has convertido en konsomol”. Humberto también es un verdadero arquetipo de todo lo que la revolución no necesita, representando aquella parte de la población que, a pesar del cambio de la situación social y de la aplicación de diferentes programas de beneficio, prefiere continuar en la periferia de la sociedad y que de alguna manera sujeta a Mario a etapas anteriores de desarrollo individual.

Por otra parte, Mercedes mujer negra está integrada por entero al proyecto social y participa del trabajo remunerado, cuando retorna se ocupa de su hogar y su familia; sin embargo, es responsabilizada exclusivamente de la educación de sus hijos e hijas. Pudiese ser esta preocupación de Sara Gómez una prolongación de lo que abordó con anterioridad en Mi aporte; mostrando el conflicto implícito que conllevó la integración a la sociedad socialista, en cualquiera de sus programas productivos y/o educativos, con el mantenimiento de la responsabilidad materna en la educación de hijos e hijas.

            El futuro de las niñas, en especial de las negras, que viven en los barrios populares también es una preocupación explícita en la película. Su intención es que luego del sexto grado continúen por un camino diferente, un camino que no sea precisamente el del matrimonio y los hijos, sino que puedan continuar estudiando, integrarse a la sociedad. El reclamo es evidente, al parecer las medidas tomadas hasta ese momento favorecen la inclusión de los varones, no así a las muchachas, menos si son negras y viven en comunidades como Las Yaguas. “De las niñas no nos hemos olvidado” revela que, efectivamente, la situación de ellas es otra, al menos para estas que viven en este lugar.   Aquí Sara advertiría que, efectivamente, las mujeres y niñas negras están sumidas en varias  discriminaciones la vez, por ahora la clasista y la sexista.

 

CONCLUSIONES

A lo largo de sus obras cinematográficas, Sara Gómez reconoce la múltiple discriminación de la que es objeto la mujer negra y como ella es destinataria de estereotipos en torno a la sexualidad y la belleza. Asimismo, aborda la interrelación entre los elementos genéricos, clasistas y raciales; a partir de la relación amorosa entre Mario y Yolanda en De cierta manera (1974). Por otra parte, su interés por la racialidad como tema de narración y en especial de la situación de la mujer negra, es mostrado en De cierta manera (1974), Guanabacoa: Crónica de mi familia (1966), Una isla para Miguel (1968) y En la otra isla (1968).

La posición de Sara Gómez entorno al no alisamiento del cabello, a llevar el cabello de forma natural a partir de 1971, permite destacar la importancia que para ella tenía el tena racial. De la misma manera expone el interés de Sara Gómez por el vínculo entre la racialidad y componentes de la cultura popular como puede ser la religión.

Cuerpos vendibles y cabellos desrizados han sido parte de la colonización que llega también al campo cultural, a las inmediaciones del arte, al interior del cine. Sin embargo, la propuesta de Sara Gómez, palpable en su obra cinematográfica y en su propia vida, ofrece una mirada particular a la realidad de las personas negras que otorga actualidad y justicia al tema.

 




[i] González, Lélia: Por un feminismo afrolatinoamericano, Isis Internacional, 1988.

[ii] Richard Dyer: «La cuestión de la blancura». En Criterios, La Habana, No. 43, 2003, p. 60.

[iii] Tomás González: Ob. cit., p. 12.

[iv] Stokely Carmichael: Político norteamericano, nacido en 1941en Trinidad y Tobago y fallecido en Guinea-Conakry el 15 de noviembre de 1998. Conocido como Kwame Touré, fue miembro del partido de las Panteras Negras, llegando a ser uno de los más destacados dirigentes del movimiento por la  igualdad de derechos de la población afro-norteamericana.

[v] Eloy Machado: entrevista inédita, La Habana, 29 de septiembre de 2007.

[vi] Inés María Martiatu: «Con Sara Gómez». Palabras de inauguración de la exposición fotográfica Sara Gómez: Imagen Múltiple en el marco de Coloquio del mismo nombre, noviembre 2007.

[vii] José Antonio García Borrero: «Sara Gómez (I)», en http://cine-cubano-la-pupila-insomne.nireblog.com, bajado el 13 de julio 2007.

[viii] El Dr. Esteban Morales destaca el papel de la educación racista en todo este complejo proceso de exclusión-autoexclusión. Para ello véase Esteban Morales: Ob. cit., pp. 67-72.

[ix] José Antonio García Borrero: «Sara Gómez (I)… », Ob. cit.

[x] Moreno Fraginals, Manuel: El ingenio. Complejo económico social cubano del azúcar, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1978.

[xi] Pablo Armando le dedicaría entonces a Sara Gómez un escrito titulado «De Bateyes» como el documental; cuyos fragmentos aparecen en la Gaceta de Cuba No. 2, marzo-abril de 1997, pp. 3-7.

[xii] Michael Chanan realiza un abordaje bien interesante de lo que simbólicamente nos muestra el filme, en términos de conflictos. Véase Michael Chanan, Ob. cit., p. 34.

 

Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial

negracubana @ 20:50
RacismoEl Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial se celebra el 21 de marzo de cada año. Ese día, en 1960, la policía abrió fuego contra una manifestación pacífica en Sharpeville (Sudáfrica) en contra de las leyes de pases del apartheid y mató a 69 personas. La Asamblea General, al proclamar el Día en 1966, instó a la comunidad internacional a redoblar sus esfuerzos para eliminar todas las formas de discriminación racial. Es por eso que actualmente conmemoramos la Semana de Solidaridad con los Pueblos y contra el Racismo y la Discriminación Racial, que comienza el 21 de marzo. En 1979, la Asamblea General, como parte de su programa para el Primer Decenio de la Lucha Contra el Racismo y la Discriminación Racial, pidió a todos los Estados que, a partir del 21 de marzo, organizaran una semana de solidaridad con los pueblos que luchan contra el racismo y la discriminación racial.

 

11/03/2008 GMT 0

Nuevamente sentada frente a la tele a la hora de la pelota

negracubana @ 13:13
Pelota
Nuevamente sentada frente a la tele a la hora de la pelota. Las ocho en punto y Antesala me da tiempo a escribir una nota sin que me pierda nada del desafío de hoy. Aprovecho para continuar lo que empecé el otro día. Quiero dedicarme ahora al “chiva prieta” que aparece en cualquier estadio, siempre y cuando el atleta sea negro. Se trata entonces de lo siguiente: el juego está tenso, quizás el empate está en segunda o faltan tan solo tres outs para cerrar el choque. Entonces el público, que por supuesto respalda al equipo homeclub, comienza a gritarle al hombre que va a batear “chiva prieta” calificativo que recoge en tan pocas palabras una de las frases más discriminatorias que pululan en el lenguaje beisbolero cubano actual.

“Chiva prieta” podría hacer alusión a varias cosas. Primero quiero hacer mención a la condición racial inmersa en ello; si nos fijamos el “prieta” nos llevará directamente al color de la piel o a la raza del deportista: necesaria y exclusivamente es una persona negra. Cuando la frase aparece coreada por prácticamente todas las gradas del recinto deportivo (cuya capacidad depende del estadio en cuestión, pero que siempre rebasan los miles de personas) es porque el atleta en cuestión puede poner el juego a favor de su equipo. Vale la pena destacar que en el caso de que el hombre sea blanco no se le dice nada, por lo tanto solo el prejuicio racial explica el comportamiento.

Lo de “chiva” viene por dos lados, el primero la consabida feminización de la debilidad, que siempre es enmarcada como atributo femenino; por lo tanto acá se muestra un fenómeno primo-hermano del que explique en mi nota anterior cuando hable del “ruge leona”. La feminidad como una condición insuficiente de la masculinidad, a la cual se llega por deficiencia e ineptitud. El otro elemento importante a tener en cuenta, es que en Cuba se le llama “chiva” a aquella persona que delata o descubre hechos o la conducta de otras personas, funcionando cercanamente a “chismosa”, lo cual como sabemos es una condición adjudicada a las mujeres. Además no existe la variante masculina para “chiva”, por tanto se dice “el es chiva, ella es chiva”.

La mezcla de las dos palabras tiene, entonces, una connotación discriminatoria máxima, donde se mezclan los prejuicios raciales con los de género, a pesar de que quienes la utilicen no se den cuenta de la verdadera connotación de tal frase y que, en su lugar, den excusas apelando a la rivalidad deportiva, cultura popular o no se cuántas cosas más.

23/02/2008 GMT 0

Negra (cubana) tenía que ser. El uso del blog desde el ciberfeminismo

negracubana @ 21:20
NegracubanaPonencia presentada en el VII Congreso Iberoamericano de Ciencia, Tecnología y Género, La Habana 18-22 de febrero 2007.


"Cuando te miras al espejo, ¿qué ves?" "Veo una mujer", responde la blanca.
La negra explica: "Ese es el problema, cuando yo me miro al espejo, veo una mujer negra.
Para ti la raza es invisible, porque así funcionan los privilegios.”
Lélia González (feminista afrobrasilera)

Me llamo Sandra, nombre que mi tía Miriam y mi tío Juan Antonio me dieron, mucho antes de mi nacimiento, como muestra de su amor por mi. Sin embargo, prefiero que me llamen negra, negrona, y ahorita que ando con mi identidad cyber a cuestas: NEGRACUBANA. Y no es por gusto, es porque soy hembra, mis caracteres sexuales dan cuenta de ellos; soy negra: por el color intenso de mi piel, mi nariz ancha y mis labios gruesos; cubana: pues tuve la dicha de nacer en esta insularidad que disfruto enormemente; soy mestiza, dentro de mi habitan un chino, una jamaicana, un criollo, una africana, a quienes le debo, entre otras cuestiones, el color de mi piel y mis ojos achinados y por ultimo soy caribeña y confieso que esta ha sido de mis últimas apropiaciones identitarias, dado que la gente de esta isla ha preferido ser latina ante caribeña, creo que solo el oriente del país, en especial en el caliente Santiago, escapan de tal falacia.

Por otra parte, desde muy chica me acostumbré a la ausencia de mi nombre: “esta negra”, “aquella negrita”, “la negra”, eran como me llamaba la gente en la primaria, en la Lenin, en la Facultad de Psicología. En fin, yo era una negra que vivía, estudiaba, existía entre personas blancas. Confieso que por momentos me resistí a ser llamada así, sin embargo en aquel entonces no entendía lo que quería decir: “lo único que te falta es ser blanca” y hasta llegaba a sentirme bien cuando alguien me decía: negra, tu eres una negra-blanca”, quizás para mi mente infantil solo era problema del color, de manera que también podía ser una negra-verde o una negra-roja. Ahora sé, hace muchos años sé, que significa ser una negra-azul, y que esta es una problemática bien compleja que resume siglos de esclavitud y racismo.

La bloga que presento en el día de hoy, en el marco de este evento, viene a ser una manera de decir lo que quiero y siento fuera de la academia, que por momentos me constriñe, haciendo uso de las categorías, herramientas y conocimientos que el feminismo negro y ciberfeminismo me brindan, para reelaborar las vivencias que he tenido a los largo de tres decenios de vida. Por otra parte, esta no es una ponencia acabada o definitiva, ella va evolucionando (o lo contrario) en tanto me encuentro en lo que produzco y hago para mi bloga, teniendo en cuenta que las identidades no son entes fijos y acríticos; en su lugar puedo entrar, salir, dialogar y hasta prescindir de ellas. Por ejemplo, ahora mismo ando en un proceso de amor-extrañamiento con el “gorda”, veremos si de aquí a cuando vuelva a redactar esta ponencia ya le tengo más simpatía.


Posicionándome teóricamente

La corriente llamada feminismo negro, surgida durante los años setenta, advirtió el carácter burgués y clasista del movimiento feminista, lo que supuso una toma de conciencia en estas otras mujeres (negras, tercermundistas, pobres, etc) quienes coincidieron en reconocer la concomitancia de varias opresiones: sexista, clasista, racial, regional, religiosa, heterosexista, etc.

Asimismo, la feminización de fenómenos como la emigración y la pobreza, se expresa de manera incisiva en mujeres pobres, negras e inmigrantes quienes están obligadas a ocupar las posiciones más desventajosas; ellas continúan siendo las nanas, sirvientas (o como decimos en Cuba “la muchacha que me ayuda”) por lo que en ocasiones detrás de una gran mujer (ejecutiva, comerciante, intelectual o académica) pudiese estar una mujer negra.

Se erige entonces la racialidad como una categoría política que, aislada del esencialismo, agrupa a mujeres que procedían de la periferia de la sociedad. Ellas reconocieron las lecturas que quedaron subsumidas o invisibles en la lucha feminista tradicional. Ellas realizaron y realizan aportes no solo a la militancia feminista sino también a la teoría. Temáticas relativas al tratamiento del cuerpo de la mujer negra en los medios y la publicidad, la belleza negra, el papel de la familia en la conformación de las identidades raciales, la historia de discriminación y esclavitud a la que estuvieron sumidas estas personas y los estereotipos asociados a ellas han sido algunas de las problemáticas que las feministas afrodescendientes han ayudado a desentrañar. En la práctica, el acceso a la educación, a los derechos sexuales y reproductivos, en especial al aborto, a la vivienda, al agua, son algunas de las razones que encuentran estas mujeres para luchar cada día.

En Cuba son recientes los estudios o prácticas que iniciarían esta tendencia, los que han hecho énfasis en la imagen de la mujer negra en la publicidad o su presencia en los medios de comunicación. En este sentido, las comunicadoras Norma R. Guillard e Irene Esther Ruiz han realizado investigaciones que pudieran ser reconocidas como aplicaciones concretas de los presupuestos teóricos del Feminismo negro.

Por otra parte, la afronorteamericana bell hooks intentaría descolocar del discurso hegemónico que sobre la sexualidad de la mujer negra y mestiza se ha preferido en la sociedad patriarcal. Ella, con un sagaz análisis de la cultura occidental ha advertido sobre el tratamiento de la mujer negra y mestiza como objeto del deseo.

A mi juicio, la sobre-sexualidad de la mujer negra y mestiza también podría hacer alusión a la creencia de que las personas negras estamos más cerca de los primates, y por tanto de la naturaleza. Es como si fueran más primitivas, más salvajes, menos educables, imponiéndose entonces una razón de intenso carácter racista. Si a esto unimos que prevalecen criterios biologicistas en torno a la sexualidad, como una función que es dominada por los instintos, pudiéramos entonces entender la relación entre sexualidad y raza.

Asimismo, la imposición de patrones blancos de belleza (cabello desrizado) y por ende, el descrédito de la belleza negra ha sido uno de los fuertes de la cultura patriarcal sexista/racista. La belleza tradicional necesariamente pasa por el rostro del individuo, por tanto labios, nariz, y cabello son centros de atención en este sentido.

Sin embargo, a mi juicio, es el cabello quien concentra los debates más intensos sobre la belleza y especial sobre la belleza femenina, dado su maleabilidad y que, evidentemente, se ha reforzado por mucho tiempo la creencia de que el cabello lacio es un componente de la belleza física. Partiendo del hecho de que los hombres podrían rapar su cabeza y no es cuestionada su identidad de género o su orientación sexual, para las mujeres aun sigue siendo un mandato, al menos para las mujeres jóvenes, preservar el cabello largo, lo cual para las mujeres negras es motivo de conflicto teniendo en cuenta tanto elementos económicos como de características propias del cabello.

Cuerpos vendibles y cabellos desrizados han sido parte de la colonización que llega hoy hasta nuestros días; sin embargo, propuestas diferentes, intentando desentrañar la madeja de discriminación que otorgan, más que actualidad le brinda justicia al tema, en este camino es donde ser inserta Negra (cubana) tenia que ser.


Era (soy) negra y ahora también soy ciberfeminista.

El ciberfeminismo, como otras corrientes, ha tenido múltiples definiciones, sin embargo nosotros preferimos acogernos a la siguiente:

1. Uso de los ordenadores e Internet para propagar la lucha feminista.

2. Rama de la crítica feminista que intenta desenmascarar los presupuestos machistas y patriarcales que hay detrás de los ordenadores y la Red, la brecha tecnológica que emana de ello, intentando también que Internet sea un lugar mucho más amigable y útil para las mujeres.

3. Creación de cibercomunidades y Zonas Temporalmente Autónomas en la que las mujeres puedan encontrarse a sí mismas y reconstruir su identidad fuera de la influencia de la mentalidad patriarcal (1).

Cuando comencé a construir Negra (cubana) tenía que ser mi objetivo era el primero, propiciar la reflexión sobre algunas áreas de la vida cotidiana a partir del feminismo negro, reconociendo a Internet como el espacio ideal por la posibilidad que brinda para la diseminación y permanencia de la información en y por la red de redes.

Una precisión pertinente sobre el nombre de mi bloga. Cuando supuestamente una persona negra se comporta dentro de lo esperado parar su color de la piel, la gente suele decir o pensar: tenía que ser negro o negra. De esta manera, me apropie de esta frase altamente racista, para desconstruirla y jugar por ella. Si lo que quieran decir que por ser negra lo puedo hacer a la entrada o a la salida, si por ser negra no soy guapa ni hay tamarindo dulce, si por ser negra solo puedo ser la suela del zapato de algunos, entonces: Negra (cubana) tenía que ser.

Esta bloga se convirtió entonces en la cristalización de mi identidad racial y ciberfeminista, reconociéndome entonces como una mujer negra que, apropiándose de la tecnología, quería traer al debate temas de su interés como pueden ser la infección por ITS/VIH/SIDA, los libros y la literatura, el pensamiento caribeño, la racialidad y la negritud, la música, el movimiento de HIP HOP cubano, entre otras cuestiones.

Negra (cubana) tenía que ser también es el resultado de la colaboración de quienes me han dado su testimonio, han permitido que publique su artículo o me han ayudado a desentrañar el complejo lenguaje de los ceros y unos.

(1) Tomado de Creatividad feminista

Movimiento se presenta

negracubana @ 16:23
MovimientoEn la tarde del pasado miércoles, el intelectual y ensayista Roberto Zurbano presentó el número 5 de la revista que dirige, Movimiento, en el marco de la presente Feria del Libro de La Habana.


Movimiento
es la revista de la Agencia Cubana de Rap, por lo tanto los artículos que en ella podemos encontrar están siempre en relación con la cultura hip hop y en especial con la música.


A lo hora de presentar la revista, Zurbano realizó un recorrido por los principales acontecimientos del movimiento cubano de este género musical, y como ellos son recogidos en Movimiento, de hecho este número nos acerca a la mesa que tuvo como tema central el género y que se desarrolló durante el segundo simposio de hip hop cubano celebrado en el 2006.

Por otra parte, Roberto Zurbano se encargó de reconocer otras posibles zonas de debate que pueden encontrarse en Movimiento, como podría ser el fenómeno reggeatonero y el hecho de que algunas de las principales figuras del rap diez años atrás ahora han migrado hacia el reggeaton; así como otros eventos que nos pudiesen hacer pensar o al menos debatir en torno a la existencia de un rap cubano, mas allá de lo insulso que pueda considerarse el reclamo de que es un ritmo nacido en otra latitud. De manera similar expresaría: “la historia del rap en Cuba no puede ser contada sin referirse a la producción doméstica de música, que a veces son los demos que vemos por ahí, que contienen 4 o 5 temas o a veces contienen muchos más, que pueden hacernos hablar de una comercialización underground de la música rap”.

La agencia, cuyos objetivos son la producción, promoción y comercialización de la música rap, como uno de los componentes de esta cultura, estuvo representada por Magia Lopez, quien se incorporó a la mesa de presentación para responder al cuestionamiento de si la agencia cuenta con una estrategia precisa de difusión de las agrupaciones de su catálogo. A partir de su intervención pudimos conocer que en estos momentos dicha institución, que pertenece al Instituto Cubano de la Música, está en plena reestructuración y que en un futuro, que esperamos no sea muy lejano, podremos hablar de las gestiones concretas en la difusión del género musical que representa.

Para finalizar, la poeta y correctora de Movimiento, Carmen González, anunció el próximo número de la revista en la que se compilarán los trabajos de la sesión teórica dedicada a las mujeres en el rap, a realizarse el 6 de marzo, y que tendrá como colofón un concierto organizado y protagonizado por raperas cubanas.

Desafíos de la problemática racial en Cuba

negracubana @ 16:13

MoralesLa aparición del libro Desafíos de la problemática racial en Cuba (Fundación Fernando Ortiz, 2007), del economista y politólogo, Esteban Morales Domínguez, constituye de por sí un hecho trascendente dentro del campo de las Ciencias Sociales cubanas de hoy. El retraso de un estudio que, además de la perspectiva histórica, incluyera un análisis de la cuestión de la raza en la Cuba revolucionaria, ha postergado un debate que se ha realizado mayormente fuera de la Isla o hacia el interior de nuestra sociedad civil. Esta aproximación científica contribuye a legitimar la importancia de asumir el tema racial dentro de las agendas investigativas institucionales y dentro del diseño y puesta en práctica de las políticas sociales y culturales en el país.

Vista como discriminación racial o racismo, la Revolución patentó desde el discurso legislativo la igualdad de oportunidades entre sus ciudadanas y ciudadanos sin importar el color de la piel. Sin embargo, la reducción al plano discursivo ha invisibilizado una problemática que atraviesa la conformación de la Nación, la identidad y la cultura cubanas.

Hablar de la raza es hablar de relaciones de poder. De ahí que a pesar de que nuevas posiciones nieguen la validez de la categoría raza desde una perspectiva biológica y la evidencien como una construcción cultural, siga teniendo una gran carga política que no se expresa desde el término color de la piel. Procesos de marginación/marginalidad, inequidad y desigualdad social, se develan dentro del estudio del tema racial.

El propio autor ha señalado en la introducción a su obra la ausencia de Estudios Raciales en Cuba. No obstante, pensar el tema racial en Cuba ha significado pensar en negros y mestizos, y se ha desestimado, sobre todo, el estudio de la blanquitud. Experiencias loables como el Proyecto “Color Cubano”, han estado centradas en el reconocimiento de las personas negras y su empoderamiento en la sociedad.

Uno de los principales desafíos del estudio de la problemática racial en nuestro país es, sin duda, la ordenación del instrumental metodológico que contribuya a su análisis científico, así como la profundización y crítica a una teoría que ha sido mayormente establecida por centros de poder blanco y que ha valorado al negro a partir de su condición negativa de “no-blanco”.

Por Sandra Casals
Tomado de
La Jiribilla

16/02/2008 GMT 0

Matrimonio y familia esclava en el ingenio

negracubana @ 14:18

Las investigadoras Aimara Perera Díaz y María de los Ángeles Meriño Fuentes presentaron en la tarde de hoy el libro Matrimonio y Familia en el Ingenio: una utopía posible (1825-1886), en el marco del encuentro de historiadores que sesiona en la sala Fernando Ortiz de la Fortaleza San Carlos de la Cabaña, se de la XVII Feria Internacional del Libro de la Habana.

Este volumen, que según el Profesor Oscar Zanetti tiene harta vinculación con el anterior texto de las autoras: Esclavitud, familia y parroquia en Cuba. Otra mirada desde la microhistoria” publicado por Ediciones Oriente en Santiago de Cuba. Por su parte, Matrimonio y Familia en el Ingenio… de la editorial Unicornio de la provincia de La Habana, consiste en una investigación que desacredita la creencia recurrente de la imposibilidad de hablar en términos de familia y matrimonio dentro de la esclavitud azucarera.

Las investigadoras, quienes tienen un camino exitoso recorrido en la investigación histórica-social, se apropian de herramientas interdisciplinarias provenientes de la demografía histórica, la sociología y la antropología, entre otras, para reconstruir el pasado cuestionándose las tesis de Moreno Fraginal sobre la desaparición de la familia esclava producto, entre otras razones, condiciones económico-sociales de la época.

Este trabajo tuvo su semilla en una ponencia anterior que ellas presentaron durante un coloquio organizado por el Instituto de Historia en el año 2005. Según las autoras, a este volumen se sumará en un futuro otro texto que reconstruye la familia esclava, esta vez en las plantaciones cafetaleras.

Bajar la version digital aquí

12/02/2008 GMT 0

Presenta la Agencia Cubana de Rap dos nuevos discos

negracubana @ 21:43
Ogguere

Ahora que cambié mi bloga de servidor, tengo la intención de actualizarlo diariamente a partir de aquellos hechos que me suceden cotidianamente. Sin embargo, a pesar de mi esfuerzo, he intentado escribir online en máas de una oportunidad pero la conexión está muy lenta, así que paso a la variante B que consiste en escribir por la noche en casa y luego subirlo.

Desde el viernes antepasado quiero compartir lo que sucedió en el café cantante del Teatro Nacional, donde se realizó el lanzamiento, por parte de la Agencia Cuba de Rap, de dos discos de las agrupaciones de su catálogo. El primero de los CDs de Ogguere, quien, con Llena de amor el mambo, sacó a la luz de manera formal, la música que desde hace más de 4 años habita en las Pcs de much@s cuban@s. Finalmente el fonograma está en nuestras manos, resalta el diseño gráfico, el que, con tonalidad sepias muestra a Edrey y Ulises, los protagonistas, en diferentes en ambientes habaneros. Destacan además la participación de Diana ex cantante de Síntesis, Haydée Milanés, Yulien Oviedo y Robertón el de los Van Van.

Respuestas es una compilación que, producida en 2003 por Malcons Junco, agrupa a varias voces de raperas cubanas, entre ellas La Positiva, La Dama, Las Krudas, Magia y Mariana. Para quienes dudaron de la capacidad de las mujeres para rapear o para insertar un discurso diferente entre el Hip Hop cubano, Respuestas resulta ser la evidencia de la salud que tuvo en algún momento la participación femenina en el movimiento. Ciertamente, hoy estamos en otro momento porque muchas de las chicas no se encuentran haciendo música o ya no residen en el país.

Ambos discos vienen a ser los primogénitos (mejor dicho una primogénita y un primogénito) de la nueva dirección de la Agencia que tiene la intención de revolucionar, de algún modo, las maneras de hacer y de gestionar el rap entre la mercado musical cubano.

29/01/2008 GMT 0

Ciclo de estudios sobre pensamiento social caribeño

negracubana @ 13:06

La Casa de las Américas, a través de su Centro de Estudios del Caribe, convoca al Ciclo de estudios sobre pensamiento social caribeño, a celebrarse en su sede del 10 al 14 de marzo de 2008, en el horario de 3:00 p.m. a 6:00 p.m. Esta segunda edición estará dedicada al tema “El Caribe cuando se abolió la esclavitud”.

El programa, de amplio enfoque temático y multidisciplinario, incluye conferencias y debates con la participación de destacados investigadores de las ciencias sociales y humanísticas. La inscripción puede realizarse hasta el 5 de marzo, por vía electrónica a caribe@casa.cult.cu; por vía telefónica, al 8382710; o personalmente, en el horario entre las 8.00 a.m. y las 5:00 p.m.

23/01/2008 GMT 0

Raza y religión: entre República, brujería y civilización

negracubana @ 13:25

En el año de 1939, el investigador Rómulo Lachatañere en su artículo Las creencias religiosas de los afrocubanos y la falsa aplicación del término de brujería planteaba acertadamente que lo que se entendía por esta denominación era cuestionado. Señalaba que los basamentos que se utilizaban tenían como apoyatura una zona de especulaciones tendentes a la criminalidad, necesitándose de nuevos métodos de estudios. Adjudicaba a Fernando Ortiz la utilización del término, empleados décadas atrás en su libro Los negros brujos de 1906, quien designó de esta forma a las creencias de los afros descendientes. Lachatañere explica en el texto que el brujo, es el agente anti-social, que desde las sociedades africanas se consideraba como elemento perturbador, denunciando el uso prejuicioso del concepto en los estudiosos de la época. El propio Ortiz, tres años después, en 1942 dentro de una velada que le ofrecía la elitista Sociedad Atenas reconoció que su obra de marcado carácter lombrosiano, había recibido la complicidad maliciosa de los blancos, y la censura de aquellos, los cuales ante la divulgación de sus secretos sabían que fuera de su ambiente servían para su escarnio social.

No obstante, el calificativo de brujería, palabra de origen no africano, ha trascendido la acepción llegando persistentemente hasta nuestra contemporaneidad donde practicantes o no la emplean frecuentemente en su códigos lingüísticos. Su fuerte arraigo se debe a la implementación efectiva de esta palabra que de trasfondo tuvo un interés denostador. Como parte de la conformación de la mentalidad racista y su ejercicio activo, las variables raza y religión son aportadoras para un proceso de diseño de esquemas mentales respecto a las prácticas de enajenación que trajeron las etnias de la madre África. La esclavitud colonial nos legó un racismo (económico, cultural, social y político) con postulados específicos que declararon la inferioridad del negro.

Después de 1902, la inclusión de los negros y mestizos se condicionó a un tipo participación social específica. Se aprovecho la mentalidad creada respecto a las religiones no dominantes para fomentar un estereotipo racial. El variado universo mágico religioso fue sepultado con el denominativo de brujería, una reinterpretación demonológica europea que se fundía ahora con la predica civilizatoria moderna. Desde el manejo de los espacios socializadores de comunicación se recreó una fobia mental heredada del siglo XIX, el miedo al negro, la cual fue muy convenientemente utilizada.

Se consolidó entonces un negro imaginario de la raza de color para ejercer el funcionamiento de la sociedad racista. La manipulación de este tema dentro de la agenda publicitaria fue hábilmente explotada. Los tempranos sucesos que condujeron a los asesinatos de las niñas Zoila y Celia alimentaron una leyenda negra después potenciada. Esta campaña produjo que los sectores medios de la clase de color, interesados en insertarse dentro de la sociabilidad de predominio blanco, apelarán a formas discursivas donde instaban a alejarse de estos cultos.

Conscientes que estas imágenes afectaban su reconocimiento social como grupo racial proyectaron estrategias educativas y políticas. Estos condicionamientos, son vitales para entender el por qué figuras prominentes no blancos como Juan Gualberto Gómez, Lino D´Ou, Generoso Campos Marquetti, Ramón Vascóncelos, Rafael Sierra, Rafael Escoto y Carrión, Miguel Ángel Céspedes, entre otras, combatieron estos cultos religiosos desde los primeros años. La cultura hegemónica (blanca, oligárquica y propietaria) había desarrollado un modelo de ciudadanos civilizados donde los sectores negros y mestizos fueron precisados a ser aceptados desde su negación de su pasado ancestral. Asimilarse a las formas socializadoras predominantes, aún a costa de negarse a si mismo, fue un proceso traumático e interpretado como medio de lucha contra la discriminación racial. El blanqueamiento funcionó como una estrategia de sobrevivencia. Alejarse de la chusma, la negrada, la masa ciega como la llamaron algunas crónicas de color fue una actitud como grupo producto de la hostilidad racial.

Las fuentes publicísticas de estos años muestran su posición respecto a los cultos. En discursos de reivindicación, órganos como La República Cubana de Juan Gualberto Gómez, El Nuevo Criollo de Rafael Sierra, Juvenil, La Voz de la Razón de Escoto y Carrión llamaron a la desafricanización. Sin una clara comprensión de los mecanismos segregacionistas apelaron a una imitación a la vida. Las sociedades de color llegaron a constituir un espacio social para desarrollar las buenas costumbres que marcaban la norma racista. Una testigo excepcional de esta época recuerda unos versos creados por los negros finos de la sociedad Unión Fraternal del barrio popular de Jesús María:

(…)Oye negrito rumbero cintura de torniquete
No vayas a mover el siete que te van a sonar el cuero
Yo te suplico y espero que pongas en tu rumba coto
Y si quieres tener voto no bailes conga ni santo
Y ve buscando otro campo decente y sin alboroto.
Detente en la santería de Ogún y de Yemayá,
Y boten a Obatala jefa de la brujería.
Esta gente de color que gustan bailar bembé
Sin zapatos en los pies despidiendo mal olor
Vayan cogiendo el tambor, los collares, la cazuela
Caracol, cabos de vela, cuerno y hueso de difunto
Y a todo ese conjunto echen petróleo y candela (…).

Estas líneas revelan cómo los sujetos demeritados muchas veces portaron el código social respecto a la raza. La inclusión colocaba la asunción de patrones que de forma social rozaban con actitudes de negación a ciertas formas específicas socializadoras (rumbas, carnavales, creencias) que visibilizaban la segregación existente.

El poder había reclutado, desde esquemas raciales conservadores, visiones donde muchas veces las víctimas reprodujeron actitudes de victimarios. Este proceso se complejiza después de la represión de 1912. Lo sucedido alrededor del Partido Independiente de Color abrió una brecha y permitió un racismo blanco exacerbado. El biopoder focoultiano se hace claro en este evento. El organismo social tenía la misión de sanearse de la raza inferior (brujos, haitianos, ñañigos, delincuentes, enfermos mentales) para que la civilización, de marcado carácter blanco se desarrollase. Existió en estos años una especie de policía del cuerpo. Los devotos de los orichas fueron los primeros en ser considerados no capacitados para el ideal del progreso. Una producción de saberes provenientes del poder desarrolló la teoría de la extinción del negro y sus vicios.

Sin embargo, estas conductas transgresoras no tenían una connotación racial, sino social. En ella influían la no instrucción, la vulnerabilidad como grupo social, donde están negros y blancos de orilla, con formas de apropiarse e interpretar la realidad circundante. En estos años se observa desde la letra impresa un reconocimiento a la socialización de estas religiones como práctica social. Sujetos de otros sectores sociales recurrían a los sacerdotes ante problemas particulares (consultas, amarres, trabajo de evolución, bilongo, ebbó), a pesar que el discurso dominante insistía en considerarlo desde una visión de un grupo racial único. En los años restantes de la década de 1910, se refleja en las fuentes publicísticas una crítica a la expansión de la religiosidad a todos los grupos de la sociedad, en medio del dominio de las noticias de los cazadores y devoradores de niños.

Solo en casos excepcionales dentro de una comunidad específica el hecho era tamizado. Para ello era necesario que el acontecimiento seleccionado para venderse en el mercado de la información, la materia prima aportada, fuera atractiva para el creador de la noticia.

En 1915 el diario La Lucha reseña la muerte de Silvestre Erice a los 80 años. Este hombre, apodado Papá Silvestre, había creado el culto africano lucumí Santa Rita de Casia y San Lázaro en 1902. Tildado en el artículo como el brujo de mayor reputación de la república fue velado en la calle Ayuntamiento 18 por más de 200 personas de distintas clases y edades, teniendo cristiana sepultura en el cementerio de Colón.

Que una publicación importante del circuito periodístico reseñase un hecho de esta clase de una forma no acostumbrada, destaca la trascendencia de la muerte de un practicante, cuya fe era normalmente censurada en las páginas periódicas. Este acontecimiento refleja como por momentos, en medio de la campaña anti religiosa, un sacerdote de rango extraordinario era reconocido por sus detractores.

La impronta de la religiosidad popular otorga un carácter más amplio al análisis de la lucha contra la discriminación. Los cronistas de color, tendieron a reflejar en sus crónicas lo perjudicial de estas prácticas para su imagen social, pero denunciaron el elemento manipulador de los escritos que enfocaban el tema como privativo de los no blancos. Si bien se alejaron de los espacios populares y condenaron sus actividades, insistieron desde un discurso alejado de la raza, tejiendo sus propias versiones para explicar la presencia de la brujería en Cuba. De esta manera denunciaron la presencia de otras esferas de implicación como la política.

En 1913 el cronista mestizo Juan de Bravo, aludía a la ignorancia como explicación de la persistencia de estos cultos en las masas populares; y denunciaba que en Matanzas ciertos políticos de altura, cuando necesitaban apoyo moral y votantes, participaban en los bembes y se hacían bautizar por Ña Merce y que luego eran los primeros en gritar que esos negros bárbaros eclipsaban nuestra civilización.

Nueve años después, el periodista Domingo Mesa en el rotativo La Antorcha confesaba que Papá Silvestre le reveló que era padrino de dos ahijados matanceros, ninguno de color, y que funcionaban en los cargos de gobernante y representante.

La permisibilidad de la política dentro del doble rasero de condena y aceptación de los cultos muestra que se hacia necesario dentro de la relación con las clientelas políticas, establecer relaciones determinadas con el vulgo para de esta manera asegurar un futuro apoyo eleccionario. También el apoyo religioso era conveniente para que las buenas energías, en un país netamente creyente, conspiraran en el logro de los objetivos de algún que otro político deseará para su posterior desenvolvimiento. Las redes que se establecen generan un intercambio de intereses donde los sujetos crean relaciones típicas de su ambiente negociador.

Francisco Camaño de Cárdenas decía en 1915 en el diario La Voz de la Razón, que la religión como práctica social era de total implicación popular, ya que en los campos negros y blancos realizaban el curanderismo por medio de la brujería y que cuando el practicante era negro se le decía brujo y si era blanco espiritista. Se evidencia lo tendencioso del imaginario y la parcialidad en las noticias, no revelándose la participación de actores sociales que otorgan un carácter multirracial y clasial al fenómeno. La prensa de color en estos años diseñó un discurso que, aunque rozaba con las intenciones denostativas, no reproducía el estereotipo racial predominante.

En 1919 su capacidad se probó ante la campaña creada por los medios de prensa en el contexto hostil de violencia y linchamientos ocurridos en Regla y Matanzas. La prensa de color tuvo una posibilidad de asumir el discurso civilizatorio desde una reinterpretación auténtica y revaluaron los patrones del progreso desde una postura de defensa de sus derechos en medio de actitudes racistas extremas. En un suplemento especial el periódico de clase media de color La Antorcha analizó el comportamiento de los medios de prensa en los sucesos de Regla y Matanzas al inducir a los elementos racistas a actuar y luego encubrirlos. Llamando a la garantía de los derechos ciudadanos emplazó a las autoridades al mantenimiento del orden por el bien de la patria. Denunció la subversión de los conceptos morales y como el linchamiento podía tornarse un atentado mayor que el propio hecho que lo generó contra la civilización. Acusó al señor Antonio Iraizas, autor de la sección Sensaciones del momento y su texto "El pueblo que no lincha nunca" en el periódico El Día.

Un año después, con una publicidad distinta, este acontecimiento inspiró la versión cinematográfica La brujería en acción estrenada en el cine Payret. En la dirección del filme se hallaba Santos y Artiga, con un elenco donde se contaba con Mariano Fernández y Consuelo Álvarez. También por esos días en el cine Ídolo se proyectaba Ahí vienen los negros. Este ambiente sincrético de doble rasero habia sido captado meses antes por el polémico diario La Política Cómica, el cual, en 1919, a raíz de una conferencia de Fernando Ortiz en el teatro Payret satirizó:

(…)Orador de gran cultura en su discurso dedujo
Que en nuestro país el cura es un ecobio del brujo
Ante el civismo de Ortiz y la verdad que dedujo
Huyen el cura y el brujo en ekobiaje infeliz.
Gracias a esa gran verdad que demostró Don Fernando
No seguirán explotando a la pobre humanidad
Y con su conciencia obscura y su reprobable engaño
A otro lugar a hacer daño irán el cura y el brujo.

Podemos deducir cómo se aprovechaba el fervor religioso desde ambas orillas en las que se manipulaba la intención de los devotos, a partir de su falta de instrucción, necesidades, y fanatismos constituyendo una oportunidad de obtención de favores y privilegios. El término de brujería sigue vigente. Diversos estudios han demostrado con profundidad aquellas palabras que Rómulo Lachatañere en un inicio evidenció la inadecuada interpretación. Difícil será en la Cuba de hoy sincrética y mestiza borrar una palabra tan común en el argot del cubaneo popular. Su presencia como parte de un proceso unido al carro de los sin historia, ha legado una utilidad variada y de gran riqueza. No obstante, conocer desde el pasado los asideros de esta denominación es inevitable para seguirla empleando, pues ya que no se puede cambiar su empleo; es necesario que conozcamos su trasfondo histórico. De esta manera estamos haciendo justicia a su utilización. Sobre esta base, desde el derecho propio del conocimiento a la verdad histórica….continuemos en respeto a su trascendencia popular, haciendo y hablando de brujería.

Alejandro Fernández Calderón

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