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Negra cubana tenía que ser
Una mujer negra que no es más otra, es ella misma
bell hooks

Categoría: Racialidad y temas afines

02/08/2008 GMT 0

Amparo no es la madre de sus hij@s

negracubana @ 12:48
Amparo era una joven mujer provinciana. Casada una primera vez, de cuya unión naciera Armando, no sabemos porque decidió dejar aquel matrimonio, -sería el primero pero no último- que marcaría parte de los acontecimientos de la vida de esta mujer, en especial los relacionados con la maternidad.

Mulata de pura cepa, padre chico-cubano y madre criolla, Amparo era de las muchachas más llamativas de San Juan. De piel color canela, y cabello largo (de un crespo dócil que le daba para hacerse peinados rebuscados) tan negro como sus ojos, achinados también. Nariz ancha y boca carnosa que le daban cierta singularidad a su figura esbelta y torneada.

Su mestizaje, procedía de varias generaciones anteriores. Su progenitor, Eustacio (quien, por cierto, participó en la Guerra del 95 bajo el mando del General Antonio Maceo), era hijo de Ramón y Ramona, chino él, africana ella, quienes al pertenecer a un mismo esclavista tomaron, luego de la obtención de su libertad, el nombre y el apellido de su amo (Forteza), suceso implicaría la pérdida infinita de los apellidos originarios de la familia.

Cristina, su madre, era tan mestiza como sus hijas (Amparo, Lucía y Celeste). Su padre, dueño de plantaciones tabacaleras en el oeste del país, se casaría por segundas nupcias con una esclava, una negra africana que, además de parirle, le ayudó a criar a sus hijos (blancos) productos de su primer matrimonio. Dada la próspera situación económica de la familia, la niña Cristina se crió y estudió en el convento de la ciudad cabecera.

Retornando a Amparo, además de Armando tendría otros cuatro hijos. El mayor de ellos, Juan José, fue fruto del paso por la ciudad de Juan Álvarez, un negro habanero que luego de varios meses la abandonaría para siempre sin siquiera reconocer la paternidad del hijo. Juan José, el niño, viviría soñando hasta la edad de 17 años el encuentro con el padre, lo cual se convertiría en su principal razón, junto a querer ver el mar, para viajar a una Habana que solo le prometía incertidumbre.

Papaíto, hombre aparentemente blanco –porque también tenía de carabalí-, se enamoró de la joven Amparo a pesar de los dos hijos y del estado civil casada que sobre ella pesaba. Vivina, Delfín, y Juan Antonio fueron productos de un amor que no se deshizo con la muerte de Mamaíta primero y de Papaíto después. Él se encargaría de criar l@s hij@s de las uniones anteriores de su mujer y los suyos propios, todos en la misma condición, sin distinguir razas, sexos o padre biológico, de hecho Papaíto murió con el deseo de reconocer legalmente a Juan José como hijo suyo, al que, como descendiente abandonado que era, no le fue dado el apellido de su padre; sin embargo el chico supo esperar pacientemente hasta arribar a la mayoría de edad para adjudicarse el Álvarez que legitimaría su identidad personal. Sin embargo, este obstáculo no fue el último que tuvieron que sortear Papaíto y Mamaíta, posteriormente emergería uno que comprometió de por vida el reconocimiento legal de la maternidad de Amparo.

Con dos hijos ya, y al tener a sus tres últimos, la joven se vio impedida de reconocerles pues permanecía casada con el padre del mayor. No sabemos con exactitud si las leyes de la época contemplaban una variante para que pudiese registrar a sus hijos e hija, quizás fue la moral provinciana la que los llevó a decidir que Papaíto les inscribiría con sus dos apellidos –Izquierdo Gener- para, entre otras cosas, no tener que dar explicaciones de porque los chicos y la chica no llevarían el apellido legalmente esperado, una forma de protegerles también de la ilegitimidad que sobre ellos ya pesaba. Consecuentemente, Mamaíta renunció al reconocimiento de sus descendientes, lo cual se traduce en que a pesar de haberle tenido nueve meses en su vientre, de haberle criado, amado y padecido, hoy ella no aparece registrada como su madre en los documentos pertinentes, Juan Antonio, Delfín y Vivina tienen en sus carnet de identidad una rayita en el espacio destinado al nombre y apellidos de la madre.


Especular quizás no sea conveniente, pero como su nieta tengo el derecho de pensar que el “altruismo” de mi Mamaíta, la (nos) traicionaría de por vida, porque es difícilmente comprensible que una mujer haya sido expropiada de la única evidencia certera de su existencia, sus hijos e hijas. Bien lo sabe mi tío Juan Antonio quien de chico, aun cuando sabía lo que decía su documento de identidad, al preguntársele su nombre no dudaba en decir a viva voz Juan Antonio Izquierdo Forteza. A mí que soy su sobrina-hija (mis hermanas, mi hermano y yo le debemos nuestra vida) me queda el dolor de que él, Delfín y Vivina, no son reconocidos legalmente como mis tíos y tía paterna; de manera de que si no me encargo de trasmitir esta historia oralmente –y ahora en mi bloga- mis hijas y las hijas de mis hijas no podrán conocer, a pesar del examen de los documentos de la época, los familiares que les antecedieron.

A ellas, las hijas de mis hijas les dejo acá parte de nuestra propia historia.

21/07/2008 GMT 0

El actor Miguel Benavides

negracubana @ 17:45
Ha muerto el pasado 16 de julio —como el poeta Nicolás Guillén— el actor Miguel Benavides, quien representó a Cuba como una fuente viva y diversa del Tercer Mundo

por Nancy Morejón

Siempre decimos que el teatro es fugaz, efímero, a pesar de que su cuerpo existe gracias a un texto escrito por un autor o varios. Es una gran verdad. Un actor no es más que una de sus cuerdas, uno de sus alientos vitales cuya esencia es aún más efímera, más fugaz, más inasible. La vida es también un poco eso mismo; de ahí la grandeza suprema del arte de las tablas. Por estos días, tan sólo ayer, incineramos el cuerpo del actor Miguel Benavides, justo a los tres meses de haber perdido la poesía, la política y la cultura caribeñas a ese grande que fue Aimé Césaire.

La carrera artística de Benavides —médico de profesión— comenzó temprano cuando abandonó su práctica docente, durante los años sesenta, por las tablas, habiendo alcanzado su cumbre cuando encarnaba el personaje del héroe Patricio Lumumba en la pieza teatral Una temporada en el Congo (1973) que dirigiera en La Habana el director Roberto Blanco.

Benavides estaba hecho de bruscos contrastes y muchos de sus personajes estaban construidos a partir de esa característica personal. En una película como Patakín, dirigida por Manuel Octavio Gómez, asumió el protagónico de una comedia musical cuyas sendas de identidad se centraban en un personaje inspirado en la picaresca rumbera de La Habana. Esta obra lo reveló como un excelente comediante cuya fantasía biográfica había nacido de la tradición de nuestros bufos.

Muchos críticos de la época, entre ellos Rine Leal, concedían al talento de Benavides un peculiar sitio en el panorama de la cinematografía nacional. En ese sentido, es importante recordar cómo ha gravitado su peso, por ejemplo,

En la filmografía de un realizador como Sergio Giral; de Rancheador a Maluala hay un espléndido arco en cuyo cenit se dibuja el talento de este creador cuya imagen descuella con gran entrega y oficio no sólo allí sino en infinidad de seriales televisivos de Cuba. Y Cuba siempre formó parte de sus intereses. Fue inolvidable su lectura del ensayo Claves por Rita Montaner, del entonces joven poeta Miguel Barnet, una tarde de 1971, en la cafetería de la Unión de Escritores y Artistas, hoy reconocida como el célebre Hurón Azul.

Curiosamente, durante el último período de su carrera, su trabajo estuvo integrado al elenco de la Compañía Teatral Rita Montaner que ha permanecido vigente durante más de cuarenta años. Benavides buscaba lo cubano en cualquiera de sus manifestaciones. Y como muchos otros teatristas de la época encontró, recreándola, una fuente de inspiración en el lenguaje artístico que naciera en el transcurso de los años treinta. Su condición de actor lo hizo representar el repertorio cubano concebida Cuba como una fuente viva del Tercer Mundo en donde latía esa diversidad india, negra, en fin, mestiza, que impone su sello de identidad a Nuestra América.

Muerto un 16 de julio —como el poeta Nicolás Guillén, cantor de Manzanillo, inolvidable escenario del asesinato de Jesús Menéndez—, el actor Miguel Benavides, hijo de una familia de patriotas de la ciudad de Manzanillo, diseñó su futuro regresando a su tierra natal en donde se esparcieron sus cenizas luego de recibir el cariño y el homenaje no sólo de sus coterráneos sino de todo un público diseminado por toda la Isla, admirador de su obra.

En la bahía que dibujara Benny Moré en el imaginario popular de los cubanos, boga Miguel Benavides, hermoso actor, empujada su barca por los grandes seres que supo encarnar en su mágica y fugaz vida de actor.

18/07/2008 GMT 0

Una conversación inusitada

negracubana @ 14:28
A Marla, la autora de este artículo, la conocí en un postgrado sobre Género y Medios de comunicación. Ella coordina varios talleres interesantes en el Centro Martin Luther King (Jr), y acumula una vasta experiencia en Educación Popular. Les comparto entonces su primera publicación en Cubaliteraria.

Una conversación inusitada

Por Marla Muñoz

Zeta, protagonista de Cien botellas en una pared, ha entablado conmigo un diálogo que quiero compartir. Gira en torno a una manera de observar el racismo en el que reconozco, al menos, una parte de mi visión del asunto.

Entre otras cosas, ella dice: “Podrá parecer raro, pero no. Conozco gente así, que ven a los negros como si fueran bultos (con los chinos pasa lo mismo), siluetas de carbón, imprecisas oscuridades…”.

 

Yo también creo que es así. Me parece que esa es una de las formas más despiadadas de ese prejuicio, que tiene que ver con la percepción de que “todos los negros son iguales”, lo que, naturalmente, incluye el físico. Dudo que haya quien se atreva a decir que eso no tiene lugar. No importa que la apreciación la rescate una novela, género que coloca al libro del que Zeta es narradora en la esfera de la ficción, y que “ficción”, estrictamente hablando, sea antónimo de “realidad”. No importa.

El racismo contra los negros tiene aquí, como en otros sitios, supongo, muchas maneras de expresarse. Más allá de esa tremenda que Zeta anuncia (o más bien denuncia), en mi opinión la peor es la que lo asocia a la broma, al chiste, porque es la forma más común, la que se recibe y transmite con más deleite, atenida a una supuesta, benevolente y única relación con el carácter nacional, con el choteo criollo, lo que, supuestamente, disminuye su nivel de indecencia. Parece que viene, como todas, además, de hace muchísimos años. En mi memoria al menos, de la época que ciertamente me antecedió (decididamente no soy tan antigua) del vernáculo dúo teatral del gallego y el negrito. Y terca y generosamente se extiende, más allá de la calle y el barrio, que son sus lugares por excelencia, hasta los humoristas de hoy, ya sea en el teatro Mella o en la discoteca El cocodrilo. Con la televisión no se atreve abiertamente, como tampoco se atreven otras cosas, anden o no por caminos necesarios, que no es eso lo que interesa ahora.

En contra de esa primera apreciación Zeta probablemente recuperaría, a través de un personaje que no sea uno de sus amigos, esta frase: “Compadre, si yo tengo montones de amigos negros…”. Pero con seguridad, junto a mí señalaría que esa declaración, que viene de personas blancas y resuena con cierto tonillo justificativo, aunque a primera vista pudiera parecer que da cuenta de un posicionamiento antirracista, es decir, socialmente justo, incluyente, como se dice ahora, no es de tal índole. Si no, ¿por qué un grupo de gente blanca se vale de ella con alguna frecuencia? ¿Por qué nadie dice nunca: “Compadre, si yo tengo montones de amigos blancos”? Entonces, ¿será que la declaración primera encierra una sospecha?, ¿será así? Otra vez creo que sí. Y es Zeta la que anota ahora que “(…) resulta bastante desagradable cuando algún blanco exhibe (sus prejuicios) delante de uno, con tremenda naturalidad, como dando por descontado que uno piensa exactamente lo mismo: que los negros son la peor basura que existe sobre la faz de la Tierra”.

La declaración aludida, que repica generalmente ante una eventual protesta –de lo que la “gordita socarrona” bien pudiera recelar-, sostiene una manera, que me parece muy rara, de hacerse ver no racista. Por ahí va su trotar, disfrazado de inocencia.

La frase, nos guste o no, presenta otra de las maneras en que el racismo se eleva en nuestro entorno social, a pesar de la cantidad de negros y negras que hay en Cuba; no obstante que, como afirmamos, “aquí el que no tiene de congo tiene de carabalí”; más allá de que nunca fue como en los Estados Unidos, por ejemplo; a pesar de que en esta isla nadie se llama a sí mismo afrocubano, sino simplemente cubano; pese a los presupuestos antirracistas que la política nacional ha pronunciado honestamente en oportunidades varias del triunfo revolucionario acá.

Efectivamente, en un trabajo publicado en La Gaceta de Cuba, Alejandro de La Fuente recuerda que: “A sólo tres meses del triunfo revolucionario, Fidel (…) declaró que “El problema de la discriminación racial es, desgraciadamente, uno de los más complejos y difíciles de los que la revolución tiene que abordar…”

Consta en mi memoria, que no soy investigadora social ni nada por el estilo, que de ahí en adelante la voluntad política en ese sentido, como en otras cosas, sería clara y decidida. “El movimiento revolucionario que tomó el poder (…) -sigue diciendo De la Fuente- se identificó rápidamente con la visión popular del llamado problema racial cubano. (...) varios actores sociales y políticos interpretaron el triunfo revolucionario como una oportunidad –quizás la oportunidad- para acabar con el racismo de una vez por todas”. Así creo que fue.

A partir de ahí, o más bien por ahí, el racismo sería “oficialmente” erradicado. No hay duda alguna que la Revolución lo despreció tan honradamente como a muchos otros males sociales heredados. Pero junto a eso, como problema, sería también olvidado en la agenda de debate público. Por lo menos así me parece a mí. Claro que ya no hubo más sociedades de blancos, de negros y de mulatos, cada una por su lado. Cierto que ya los negros y negras no tuvieron que pasearse por sus zonas en los parques de los pueblos. Verdad es que por allá por los años ochenta, en derroche de úkases y orientaciones, se abrieron paso políticas que privilegiaban la contratación y promoción laboral a favor de mujeres, negros y jóvenes, hecho que ahora creo que se llama “acción afirmativa”, bajo el cual, digo de paso, se ponía en discreta evidencia que, como país, todavía nos las veíamos con exclusiones diversas.

Pero la cosa no pasó de ahí, o más bien se detuvo ahí: las orientaciones, las promociones forzadas sustituían el examen –que entre otras cosas tiene que ver con la historia- alrededor de preguntas como estas: ¿por qué mucha gente sigue siendo racista?, ¿por qué también mucha gente quiere seguir “adelantando”?, ¿por qué ante un hecho delictivo perpetrado por un hombre negro se dice: “Tenía que ser”?, ¿por qué a veces hay que aclarar que “es negrito, pero decente”?, ¿por qué María, que es una amiga mía, negra, le dice “mi negrito” a su hijo y yo no le digo “mi blanquito” al mío?

Entonces, ante la ausencia de respuestas a esas y otras preguntas, me parece que esa manera de que el país se valió para arremeter contra el asunto fue carencial. Me parece que no se percató con la hondura necesaria de que se trataba de meterle el pecho a un asunto de cientos de años de vida y, por lo tanto, de profundo enraizamiento nada más y nada menos que en la cabeza de la gente, lugar de donde, como se sabe, es complicado tanto extraer cosas viejas, dadas por sentadas, como inculcar otras que “nos mueven el piso”, lugar de sostén de las certezas aparentes, entre otras.

No recuerdo que hubiera debates intencionados hacia las esencias de esos temas raciales. No los había, al menos, en los ambientes donde yo me movía. No recuerdo que se educara especialmente sobre el particular. En su lugar, eso sí, por aquellos años bastaba que hubiera una indicación, un ligero olorcito a cosa-fea-que-no-se-hace para que la gente se limitara a la hora de poner al descubierto su racismo. Entre revolucionarios, que éramos mayoría, no era bien visto ser racista. Mucho menos hacerlo saber. Eso sí lo sabía perfectamente todo el mundo.

¿Qué hizo entonces la gente con su viejo racismo? Pues lo mismo que con su religiosidad: esconderlo. De la misma manera en que, en casos dados, al llenar una planilla para ingresar al partido se colocaba una crucecita al lado del NO, en la pregunta: “¿Cree en Dios?”. “Total, que más da, si lo que se lleva por dentro sólo uno mismo lo sabe. No hay planilla que lo descubra.” Esa parecía ser la lógica de ese comportamiento.

Porque para un grupo de gente, de gente buena incluso, esas eran mentiras blancas , no dañinas. En el caso de la religiosidad la cosa para muchos y muchas aparentemente iba por aquí: “Yo creo en Dios, y quiero ser militante del partido, porque me reconozco en su programa, porque comparto sus ideas y propósitos, porque serlo es alcanzar el más alto nivel de legitimación de mi posición política. Entonces, ¿qué más da que niegue a Dios en una planillita si eso está dentro de mí, no se ve, no daña a nadie y Dios mismo me lo va a perdonar?”.

Con el racismo la cosa era un tanto diferente, pero también se movía por los escondites. Cierto es que nunca la planilla de marras preguntó si se era o no racista. Pero la gente sabía, ya lo dije, que serlo no era bien visto. Una complicación más se añadía aquí: al ser censurada la religiosidad, también se censuraba la práctica de las religiones llamadas afrocubanas, que a mí me gusta más decirles cubanas de origen africano, las de los negros.

Pero como en todo lo que tiene como asilo al alma, ahí también era fácil mantener la artimaña: “No lo declaro, o más bien me declaro no racista, pero ¡que me voy yo a empatar con ese tipo que es un negro!, ¿será fresco?”. “Si mi hija se casa con un negro, me muero”. Quiere decir que el asunto se resolvía en casa. No había que socializarlo y san se acabó. ¡Total, qué más da!

Así creo que era. También Zeta, mi cómplice en estas notas, se concilia con mi apreciación, a pesar de que su mirada es mucho más joven que la mía. Ella dice que “Mucha gente lo niega, pero en este país hay un racismo (…). Antes, cuando yo era chiquita, se disimulaba un poco. Ya ni eso.”

Ciertamente, antes de los noventa, período el último en que transcurre la historia que ella narra, era así: el racismo se disimulaba más. Yo diría que, en general, se ocultaba deliberadamente lo más posible. Como la religiosidad, estaba privatizado.

El problema es que lo que es de la zona de la subjetividad se privatiza ahí mismo. Por lo tanto, habitualmente sigue en ese lugar, aunque no se vea con los ojos, y cuando le dan un chancecito, vuelve a echarse a andar. Quiere decir que para sacarlo de ahí hay que trasladarlo de lugar y “darle coco”, como bien pudiera decir Zeta. No hay otro modo de exterminarlo.

El contradictorio período especial, entre otras cosas, como se sabe, se ha encargado de desatar desprivatizaciones, muchas de ellas resguardadas en la profunda intimidad personal.
La gente empezó a llenar las iglesias, muchos y muchas se hicieron y se hacen santo. Por ahí fue la cosa en cuanto a la religiosidad. El suceso no fue insólito. Todas las crisis económicas y sociales elevan la religiosidad. Así como algunos pueblos a lo largo de la historia se han convertido a otra religión porque sus dioses anteriores no les respondían, también cuando la sociedad no puede responder a las angustias personales, se vuelve a los dioses, a los santos y al copón bendito. No hay originalidad alguna en lo que pasó con la religiosidad en la Cuba de los noventa, lo que, además, a mí no me parece dañino.

El racismo también se desprivatizó. La apertura que sucedió en algunos terrenos a los pocos años de iniciada la crisis no podía tener resortes que garantizaran que unas cosas entraran y salieran y otras no. La libertad que da jugársela para sobrevivir, que fue lo que nos pasó, desanudó prácticas, sentidos –malos y buenos—que teníamos dentro, y las echó a rodar públicamente otra vez. Ejemplos hay. No es raro que sea así.

Pero lo que no es bueno es que pervivan comportamientos que nada tienen que ver con la idea de sociedad de futuro a la que, yo creo que sinceramente, muchos cubanos y cubanas hemos puesto un empeño tremendo, casi sin recesos para tomar aliento. El chiste racista retoma espacios de lujo en teatros y discotecas cubanas. Negros y negras no los protestan, más bien los ríen y hasta los dicen. El Salón Rosado de La Tropical, como se vio en Suite Habana, es solamente negro, como si al resto de habaneros y habaneras no les gustara bailar.
Sí, hay más parejas interraciales. También hay más blancos y blancas que se hacen santo. Menos mal. Pero más de una persona me ha dicho que Santiago de Cuba –ciudad que visité hace poco luego de más de cuarenta años, y que me pareció que el período revolucionario ha puesto preciosa—está horrible porque “cada vez hay más negros”. ¿Qué quieren?, ¿que haya suecos?

Pero cuidado. Si desprivatizar el racismo nos dio la dolorosa medida de su permanencia, peor aún es privatizarlo. Cualquier privatización en estos campos sociales -de la que las prohibiciones son antecedentes-, lo único que da son posposiciones incómodas y eventualmente peligrosas. Y el tiempo, diga lo que diga Einstein, que no sé bien lo que dijo, no es infinito. Por lo menos no lo es para nosotros y nosotras en esta hermosa isla, una de cuyas cosas más bonitas es, precisamente, su mezclada racialidad.


Una aclaración:

En la contraportada de Cien botellas en una pared se dice: “Tomando como escenario La Habana de los años noventa la protagonista se desplaza por el mundillo artístico y marginal…”. Yo añado: no sé si tan artístico ni tan marginal. No sé si mundo o mundillo. Sí creo que ocurre en ambientes reales. Eso sí. No soy crítica literaria ni ocho cuartos, pero la novela me parece muy divertida y aguda, que una cosa no quita la otra.

03/07/2008 GMT 0

Los pelos. La letra compartida

negracubana @ 11:59


Los pelos

Letra y música: Dúo Obsesión

Pelo suelto y carretera, mira: No hay desriz

me di cuenta que ¿Pa que? si yo no naci asi

el hombre que me quiere me acepta como soy

llevo el afro y pal carajo a donde quiera que voy.

Mi naturaleza rompe patron de belleza

que no me vengan con esas de que pa lucir mas fina

(¿Hay que plancharse la cabeza pa verse mas femenina?)

oyeme no, nananina mis codigos determinan

se van por encima de todos esos esquemas

se encaracola mi pelo y es postura ante la vida

una doctrina que consolida esta imagen que te vengo dando

conmigo duermen mas de 400 años soñando con el hasta cuando!!

el procedimiento te estira el pelo, lo hace mentiroso

opacando lo que naturalmente es hermoso.

Coro:

Parriba los pelos y que crezcan los dreadlocks

a que le guste bien y al que no tambien

Se repite 4 veces.

Segun decreto ley cincuenti-yo

inciso B a mi concierto y aprende que

tu pelo es malo solo cuando muerde

si no quieres el que tienes entonces damelo

No lo mereces!!!

Sigue quemandote el craneo y deja que pasen dos meses

la verdad en forma de raices aparece (siempre)

a veces recibo raras miradas de quienes creen que para estar bien arreglada

necesito tenr la moña estirada, pero nada....

lo nuestro es nuestro y habla por nosotros

por ahi va mi idiocincracia capilar

el aire no me despeina como a Pilar

veo al caminar un mar tiendas que no venden muñecas negras

pero esa es otra historia que contar, por ahora...

Coro:

Parriba los......

Se repite 4 veces.

Identidad siempre dispuesta

Orgullo sale a la palestra

Obsesion dice y demuestra

Conviccion en talla extra

Dime entonces si tu sales o entras

O lo escondes o lo muestras

O te pierdes o te encuentras

Tu piensalo que yo mientras....

voy a seguir en la pelea de "A partir de lo que somos, entonces lo que sea"

Responde:¿Somo o no somo?

(los autores de la letra han decidido no acentuar las palabras) colocados

02/07/2008 GMT 0

No es un asunto personal: apuntes sobre la TV y el manejo de la racialidad

negracubana @ 14:55

Por: Gladys Egües Cantero

Si se habla de la palabra,
los sueños y las imágenes serán también protagonistas
Leyda Oquendo
Hemos vivido tan acuciados por las urgencias
de la agotadora manera de vivir
que casi siempre hemos tenido,
que no está de más detenernos un momento
para mirarnos en el espejo
Guillermo Rodríguez Rivera

De la imagen hay todo un culto. No cabe la menor duda. Cuando pienso que la gran y archifamosa actriz Sarah Berhart durante toda su existencia realizó unas 7000 representaciones teatrales y no alcanzó a llegar a medio millón de espectadores, comprendo por qué esa pantalla doméstica fue santificada prácticamente desde sus inicios.
Definitoria clarinada de su embrujo fue en 1960, cuando en un programa especial con Brigitte Bardot, la gran BB reina indiscutible del glamoursimbol de esos años, acaparó la atención de 30 millones de telespectadores al unísono. Europa quedó a los pies de la T.V. El poder de la pequeña pantalla (¿pequeña?) se define por su avasallante seducción.
Otro dato que revela su hegemónico papel dentro del devenir mediático del mundo actual, donde los medios aparentemente en sí y de por sí proyectan y presentan su realidad, es la repercusión de un solo material audiovisual: La novela brasileña Esclava Isaura, vista por mucho más de 875 millones de personas en unos 130 países. Fenómeno de masas donde se imbrican las redes para hacerlas parecer naturales, democratizantes, antimanipuladoras, pues se apoyan en el derecho a saber, el derecho a ser informado, el derecho a participar de los acontecimientos.
La cifra demuestra como se percibe a la T.V. Su utilización como instrumento imprescindible para la implantación de valores, la expresión de sueños, e ilusiones y, por supuesto, manifestación de una realidad construida por quienes detentan el ejercicio del poder. Porque, reitero: las preferencias tienen vida propia. Se acuña así la frase: lo que no sale por T.V, no existe. Se parte de su entramado mágico para convertirse en un punto de partida, de percepción particular de los valores que condicionan y definen la existencia.
El soporte milagroso de esa pantalla cautivante no mengua, se entrelaza con las nuevas formas, y videos, DVD, HD player, VCD, Internet, portales, revistas especializadas, periódicos tradicionales… Los diferentes soportes confluyen para avalar su primacía. Ella es interactiva. Sus formas, a la manera del inicio de este siglo, le permiten más que pervivir, afianzarse.
Emociones, sentimientos, aspiraciones, deseos… El individuo y la audiencia, los telespectadores, las masas tienen y encuentran la posibilidad de ser, y la vivencian.
Si la segunda mitad del siglo XX garantizó su poder como un medio de conformación de las mentalidades, hoy, casi al finalizar la primera década del XXI, sus métodos se hacen más insinuantes, delicados, sutiles.
Ahí está el mundo de la nanotecnología sirviendo a sus fines. Los resultados científicos cautivan a los seres humanos, los deslumbran. Y también comienzan a ser parte de las ilusiones. Soñar no cuesta, embellece la vida. Indica y traza un sendero de anhelos, pero…
Desde New York, Okinawa, Dinamarca, Caracas, Nigeria u Holanda, jóvenes y adolescentes orgasman con poseer una movible walkman Wg 101, o quizás lleguen a conseguir lo último, ¡la Morp!, el prodigioso brazalete con dispositivos que permiten ver programas de T.V (con los anuncios incluidos), películas, desfiles de modas en vivo, la mejor música del mundo y hasta una visita dirigida al Museo del Louvre… ¡Qué locura! Este material electrónico de alta tecnología y precios prohibitivos es flexible, transparente, hermoso, deseable, con superficie autolimpiable. En fin, está hecho para los elegidos. Quienes lo adquieran pasan a la élite, a ser miembros de ese selecto club de consumidores de lo último. Así integran la cúspide que absorbe y delimita. Sin notar que solo son ensoñaciones…
Una idea de esta visión que ilustra y adoctrina a las multitudes está justamente en lo inofensivo y engañoso del tono. Cualquier persona lo puede adquirir. Está a la venta. Listo para formar parte de la vida.
¡OH, FAMA MARAVILLOSA!
Desde los centros de poder se emiten conceptos sobre la existencia, la comodidad, la belleza, la felicidad… incluso la ampliación de los saberes y la posibilidad de nuevos empleos. El mercado del trabajo se acrecienta y las ganancias, también.
Un solo dato: la aparición de los nuevos equipos electrónicos que incluyen imagen en movimiento y sonido, sustituyeron a los perfumes como objetos de regalos. Destronaron al genérico de mayor consumo en el mundo: el perfume, y desde finales del 2004 comenzó otra era.
Veamos como lo refleja una sola marca líder: La Casa Puig, fundada en 1914, que factura más de 850 millones anuales y vende en 150 países con filiales en 23 de ellos, y cuenta con marcas tan prestigiosas (incluye, administra, distribuye) como Nina Ricci, Yaal, Myrugia, Antonio Banderas, Agatha Ruiz de la Prada, Vittorio Luchino, Rafa Nadal… La multinacional Puig perdió 200 millones en el 2005 y tuvo que reevaluar su estrategia publicitaria y el sistema de ventas.
Sirvan estos apuntes para concretar que la T.V continúa imperando como el medio fundamental de entretenimiento para las amplias mayorías del mundo sin distinción de sexo, razas, credos, clases sociales. Por lo que su papel en la conformación de modelos, roles, paradigmas, resulta incuestionable.
Los procesos comunicacionales potencian una práctica donde la negociación de sentido condiciona y a su vez constituye un condicionante de los pasos históricos, culturales, políticos ideológicos. Vienen con toda la carga del pensamiento dominante, por tanto, su reproducción y construcción simbólica está lastrada por las exclusiones que estas visiones ejercen en la emisión, proyección y resignificación de los mensajes.
Me detengo en la exposición de las imágenes donde desde el propio uso del lenguaje se codifica el entorno.
Una barrera contra el derecho a la información está en el tratamiento tiempo de la noticia. • ¿Cuánto a la Guerra de Irak? ¿Qué tratamiento al terrorismo? ¿Por qué los inmigrantes en el sur de los Estados Unidos pierden la licencia de conducción?
Sin embargo, importa vender una forma de vida rodeada de productos ajustada por conceptos que opaquen las realidades.
2000 millones de seres humanos carecen de electricidad y jamás han hablado por teléfono. 852 millones de seres humanos padecen hambre. Millones de mujeres subalimentadas lloran a diario las muertes de sus hijos por enfermedades absolutamente curables.
Pero los Dioses del Olimpo, los centros de poder muestran, promueven, una realidad otra.
El cabello de la actriz española Paula Echeverría se condiciona con productos L´Oreal. La norteamericana Julia Robert va de bailarinas rosas de D vs G. Las camisetas de Wentworth Meller, el astro de Prision Break, son de Gucci. La cantante latinoamericana Shakira lanza su línea de perfumes en este 2008 El sexsimbol del momento en Europa, el modelo Kartajaran, tiene más de 200 páginas escritas sobre su vida… él impone belleza.
La publicidad comercial acapara más de un millón de millones de dólares. El mundo de consumidores garantiza la ilusión de ser, llegar y participar.
IMAGEN Y GÉNERO
Los paradigmas presentan a gente de fama y famosos, profesionales del éxito fabricado, arquetipos de ensueños. Manejar el fenómeno casi intuitivo del sentido de la imitación consustancial a los seres humanos es un objetivo esencial. La búsqueda de ejemplos se llena con los adecuados a los intereses del sistema. También se sazona con algunas gotas de trasgresión. Así hay color y sabor garantizados. Esa es la mirada triunfadora.
Esta simulada versatilidad, a prueba de registros, no incluye la diferencia. El mundo privilegia la figura eurocéntrica, preferentemente blanca, delgada, flexible y elástica, de cabellos y ojos claros.
Un momento de atención: las maniquíes, el soporte humano del precioso y confortable mundo propuesto tienen características precisas.
• Muchachas muy jóvenes (la edad se convierte en una desventaja). El factor suerte para que las descubran. Un ángulo perfecto del rostro o la silueta para que la maquinaria de embellecimiento se ponga en marcha. 1,80 metros de estatura. Tiene que lucir en la pasarela… 52 kilogramos de peso. No importa la anorexia, ni que sea caribeña, latinoamericana, de EE UU o europea. Ese es el canon. Y todo lo demás: la fábrica de ilusiones puesta en marcha.
El origen es secundario: la chica de brasil tiene que llenar el arquetipo al igual que la de Valencia o Guandong… El mundo tiene que suspirar.
Se habla de la anorexia, la anorgasmia, la terrible falta de autoestima, las tristezas que no cumplir estos parámetros deja en las muchachas de todos los confines. Entonces llegan otros métodos. Por ejemplo, una de las pretendientes a Miss universos de América Latina se hizo 22 operaciones para perfeccionarse, entre ellas afinó la cintura a costa de 4 costillas y remodeló pómulos y pantorrillas.
Ni una reminiscencia de su identidad: la chola andina, la mestiza mexicana, la descendiente oriunda de Guatemala indígena quedarán en el mundo de ensoñaciones y anhelos junto a la gran mayoría de asiáticas y africanas.
Claro, de cuando en cuando el exotismo instaura una negra de ojos enigmáticos, la etiope felina como los tigres de bengala; la mestiza de cuerpo apabullante, la japonesa con la carga histórica del reinado geisha… Ellas matizan y apuntalan la posibilidad de llegar. También, a veces la moda trae ciertas exuberancias (quizás los aires de los pasados años 50…), se rellenan busto, labios y otras áreas.
Esta cárcel de conceptos y pensamientos tiene barrotes de diamantes, guantes de seda de la Casa Dior, trajes de John Galliano, zapatos Manoletes, olores de la Casa Channel y un carro, a precio de ganga, Renault Clio de última generación y con seguro a todo riesgo. El sueño atrapa.
En este lenguaje gestual donde se articulan los conjuros el destino estipula la alucinación: solamente las elegidas llegarán de verdad, serán autóctonas y modernas quienes sigan el rito de estos universos míticos.
Lo más importante: olvidarse de todo lo demás. Los cuentos de hadas futuristas colman el placer de estar y llegar.
Un secreto: las cirugías estéticas para tener senos túrgidos se convierten en el regalo central de las chicas quinceañeras de EU. ¡Padres preparen los bolsillos! 2000 dólares promedio por operación; los implantes van de 300 a 10 000 dólares; claro, dependen de
la extensión y los sitios (cabellos, nalgas, bíceps, muslos, labios, pómulos, pantorrillas)…
Una nueva estética urge. La construcción de universos posibles que decodifiquen el entorno e instalen el caudal del imaginario popular con su representación de lo humano y lo divino en toda su complejidad poliédrica debe constituir un propósito puntual. Mujeres y hombres de esta era tienen que conducir el camino que los desmarque y muestre.
SOS: PELIGRO
Estas notas van dirigidas a un llamado de atención: Fortalecer el sentido de responsabilidad de quienes trabajan en los medios (escritores, guionistas, directores, maquillistas, productores, luminotécnicos…)
En Cuba, este camino se transita. La pantalla doméstica inauguró el verano del 2007 con un canal trasmitiendo las 24 horas del día; otro con 20 y dos con más de 16 horas diarias. Todas las provincias cuentan con telecentros y un horario en que transmiten para todo el país, y más de 20 municipios ya tienen grupos audiovisuales.
La TV de casa debe apuntalar sin mácula los objetivos esenciales en la promoción de los valores que proponemos, ser expresión de la cultura, costumbres, tradiciones y educación de la población y, por supuesto, desde ella constituirse en instrumento para erradicar definitivamente los prejuicios que aún perviven en la sociedad cubana.
Reflejar, mostrar el resultado del esfuerzo colectivo, lo variopinto de nuestra población, socavar las exclusiones y convertirse en puente para que el dominio conceptual sobre estas aristas que forje y sostenga el trabajo de creación artística e informativa en nuestros medios de difusión. Entre los aspectos generales están:
• Mostrar en su complejidad que el papel de la mujer en la sociedad de hoy, tanto en el espacio público como al interior del hogar, para lograr interactuar con las brechas que dificultan la existencia. Visibilizar a la mujer negra. Desplegar las posibilidades para reflejar el ascenso social. Crear audiovisuales con ella como protagonista tal cual sucede ya en nuestra realidad. Balancear positivamente la integralidad racial en locutoras y conductoras. Preparar técnicamente a todos los cuadros para que ángulos, luces, maquillaje, peinados y estilos potencien el atractivo de las no blancas. Cuidar el uso del lenguaje para que las marcas sexistas se difuminen y deje de ser el hombre medida del ser humano. Tarea que conlleva una especialización y dominio gramatical y literario del idioma. Al igual que el respeto en el diálogo. No se trata de una puridad falsa, sino de un intercambio inteligente donde primen educación y cultura. Ser meticulosos en el uso del valor violencia cuando se reflejen los valores y las relaciones inter e intrafamiliares, con mensajes de bien público que apoyen desde la recreación necesaria los arquetipos morales que propugnamos. Los productos comunicativos que muestren aspectos de las religiones afrocubanas deben partir de un estudio metódico para que no sean cultivo ni para la risa ni la marginación, entre otros aspectos.
Desde estas páginas resalto la preocupación y ocupación de la Federación de Mujeres Cubanas en relación al tratamiento de la imagen de la mujer y las diferencias. Desde sus congresos siempre han reflexionados sobre estos temas, haciendo llegar sus apreciaciones a creadores, artistas y al ICRT. Tarea que no por realizada deja de exigir una continuidad perenne.
Uno de los ejemplos es la aceptación del programa Cuando a una mujer, que estuvo entre los más solicitados del verano anterior. A pesar de que aún no es un producto perfecto, sobre todo en el tratamiento de las entrevistas, sí aborda temas imprescindibles para las mujeres y las familias.
Además, la conductora del espacio, negra de piel, proyecta una imagen atinada: pelo laceado unas veces, natural o con trenzas otras, y el maquillaje ha mejorado para resaltar su belleza con todos sus atributos.
Sigue este camino, también la conductora de Entre tú y yo. Y resalta en este empeño que desde el mes de marzo, en la emisión estelar del NTV, un locutor negro, atractivo, con nariz ancha y labios gruesos, participa de la conducción del espacio.
Finalizo estos apuntes. Reitero los planteamientos generales del material Un arcoiris para Gabriela. El análisis de la gente famosa, la singularidad del arquetipo que la prensa internacional muestra para la teleaudiencia de los países llamados del tercer mundo, las apreciaciones sobre cierto mimetismo que anida entre nosotros y algunos de los escollos para superar estas situaciones deben estar presente en la agenda de reflexiones que especialistas del tema, creadores y las instituciones pertinentes desarrollan.
La pequeña pantalla de casa juega un papel esencial en la vida de la población cubana. Ella es consustancial al entretenimiento, ocupa gran espacio del llamado tiempo libre, por tanto, resulta primordial el anclaje, fortalecimiento y desarrollo de los valores que nuestra sociedad promueve para la realización de los seres humanos y de la felicidad.
No se trata de pedir milagros, ni de enfatizar que la T.V sienta que es responsable de estos asuntos, sino de articular convenientemente su papel con los presupuestos del montaje ideológico que muestra cómo la piel define la subjetividad del ideario social cubano y graba la historia del país.
Desacralizar las marcas excluyentes continúa siendo un reto que condiciona nuestra esencia.
BIBLIOGRAFÍA
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Canel, Eva. Lo que vi en Cuba. Editorial Oriente. Santiago de Cuba. 2006.
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La Gaceta de Cuba, revista Número 1, 2005. textos generales.
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Oquendo, Leyda. Martí en su antirracismo militante. Ensayo, 1980. Inédito. Afroamerica, voz. Casa de las Américas. Y El Derecho Humano al Conocimiento de la Verdad Histórica. Ponencias presentadas al Seminario Internacional por el Centenario de la Abolición de la esclavitud en Brasil. Brasil. 1998.
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Rodríguez Rivera, Guillermo. Por el Camino de la Mar. Nosotros los cubanos. Ediciones Boloña. Cuba. 2007.
Samá, Izett. Hacia una mirada inclusiva. Caminos revista Cuba. Cuarto trim. 2005. Páginas de la 2 a la 10.
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Sherr Salgado, Raquel. Alisando el cabello. Revista La Gaceta de Cuba. Primer trim. 2006.
Torres Cuevas, Eduardo. En busca de la cubanidad. Revista Debates Americanos no. 1. La Habana. 1995.
Zurbano, Roberto. Los cuerpos oscuros me subyugan mucho más. Entrevista a Manuel Mendive. Revista Catauro. Cuba. Primer sem. 2002.

Ponencia presentada en Género y Comunicación

28/06/2008 GMT 0

Rap con nombre de mujer

negracubana @ 13:29

El movimiento cubano de hip hop, a mi forma de ver es el único movimiento musical que tiene, o pretender tener una perspectiva de genero, lo cual se evidencia pertinentemente en el proyecto Alzar la voz donde se concentran un numero importante de las chicas raperas.

A pesar de ser minoría, ellas son las principales artífices del taller de género que se realiza en el marco del Simposio de hip hop, aunque son minorías como es de esperar. Sin embargo, en el último taller las mujeres hicieron determinados aportes prácticos para el tratamiento de la equidad de género de la mujer dentro del HIP HOP, por cierto, además de la rapera (MC), tuvimos muchachas B-GIRL (la bailadora), DJ, y grafiteras.

En el mes marzo ellas realizaron un concierto que constituye un resultado directo del Simposio. Las chicas tienen claro que como son menos tienen que unirse para lograr organicidad, visibilidad y fortaleza.

Luego de ese concierto, las raperas volvieron a reunirse el pasado 8 de marzo, sesión en la que quedó instituida la Madriguera como una plaza fija, donde los 8 de cada mes será realizará el concierto de mujeres. Ese día, Unsorocan, dúo anfitrión (poesía cantada o spoken word)) tuvo como invitadas varias raperas, entre ellas Magia de Obsesión.

Otro elemento que destaca es las temáticas que abordan en sus letras, que van desde el SIDA, las guerras, el trabajo infantil, el femicidio, la violencia de género, entre otros, y  los llamados al amor, el respeto, la solidaridad, etc que realizan desde sus líricas.

27/06/2008 GMT 0

El papel de la gestualidad en el rap cubano

negracubana @ 12:31
Por Yanelys Abreu Babi

Los gestos han acompañado al lenguaje articulado desde su origen e, incluso, existieron antes que él. El código gestual presenta las principales características del lenguaje articulado: transmisión de información, sistema de oposiciones y arbitrariedad del signo.

Según la naturaleza y la función, se pueden distinguir distintos tipos de códigos gestuales. En primer lugar, los que sustituyen al lenguaje articulado, en los cuales el gesto y la mímica reemplazan a los sonidos. Luego, los que sirven para acompañar al lenguaje y hacer énfasis en determinados mensajes.

Los gestos suelen dividirse en naturales y artificiales. Se consideran naturales aquellos que se producen de forma involuntaria; y artificiales los que son realizados voluntariamente para matizar o subrayar el mensaje. Estos últimos son, generalmente, seleccionados, esquematizados y arbitrarios, en tanto el hombre los crea con la finalidad de expresar una idea específica. Desde esta perspectiva, se pueden considerar convencionales.

Actualmente, uno de los géneros musicales que más utiliza la gestualidad como soporte del mensaje sonoro es el rap. Según Susana García Amorós: “texto, música y gestualidad, son los tres elementos que distinguen al género de cualquier otro”[1]. Nuestra propuesta va enfocada a resaltar el papel de la gestualidad como complemento del sentido de los textos.

Como es sabido, la cultura Hip Hop surge a comienzos de la década del ‘70 en los barrios marginales del sur del Bronx y se compone de cuatro elementos: el rap, el breakdance, el DJ y el graffiti, que representan cuatro modos de asumir la realidad. En Cuba, los primeros indicios de penetración de esta cultura datan de finales de los ‘70 y principios de los ‘80 del siglo XX, cuando la música rap y el breakdance fueron introducidos en la Isla.

Para estudiar y entender el Hip Hop es necesario comprender el peso que tiene la marginalidad dentro de él, pues justifica, en gran medida, el modo de actuar de sus seguidores. Según Mayra Espina, en la Mesa Redonda realizada sobre el tema: “el propio término marginalidad parte de enfatizar la ubicación de determinados grupos sociales en los márgenes de un sistema”[2], con lo cual se establece una relación centro-periferia que provoca la aparición de modos de expresión diferentes. Si la relación establecida entre ambos grupos es de tensión, la relación entre sus modos de expresión también lo será.

Citando nuevamente a Mayra Espina tenemos que “la definición de lo marginal entraña una relación de poder que culturalmente excluye a otro, y que define lo que es legítimo, normal, correcto”[3]. En este sentido, debemos entender que la realidad perteneciente a la periferia está fuera de lo que se concibe dentro de los marcos de lo “normal” o “correcto”.

La relación entre Hip Hop y marginalidad hace que el lenguaje del rap pueda ser analizado a la luz de las teorías sobre antilenguajes, pues ambas son nociones que se complementan. Un antilenguaje suele surgir donde existe un proceso de marginalidad, sirviéndole de expresión en tanto esta supone, generalmente, el surgimiento de una realidad alternativa.

A partir de las ideas planteadas por M.A.K. Halliday en El lenguaje como semiótica social se podría definir un antilenguaje, en primera instancia, como producto de una antisociedad, cuyo modo de expresión va contra lo establecido.

El antilenguaje no es aprendido o adquirido sino que es creado por el hombre sobre la base del lenguaje común con un fin que va más allá de la mera comunicación y que tiene sus bases en la autoafirmación del individuo y en el intento de brindarle la identidad y el reconocimiento que le son negados. Así podemos decir que el antilenguaje resemantiza, relexicaliza e, incluso, refuncionaliza el lenguaje común.

Podríamos, entonces, considerar como expresiones de antilenguajes el habla de todos los grupos que están en la periferia. Por ejemplo, los gays, los negros, los delincuentes y los estudiantes. El alcance de los grupos que poseen el poder de delimitar lo que es aceptado se extiende a todas las esferas sociales, incluida la música, donde tenemos como ejemplo a los rockeros y raperos, que constituyen modos diferentes de rebelarse contra determinada música o ideología.

Con frecuencia se ha identificado el movimiento de Hip Hop con un gesto muy peculiar: el puño arriba. Según Pierre Guiraud: “El puño aprieta y empuña, golpea. Es un signo de hostilidad y de amenaza que se opone a la mano tendida o abierta (…)”[4]. Por tanto, la elección de este signo, como símbolo de una ideología, no es casual.

El uso de este gesto en la cultura Hip Hop traduce la dicotomía sociedad/antisociedad, lenguaje/antilenguaje, donde el primer elemento está representado por la mano tendida y el segundo, por el puño cerrado. La colocación del puño en alto enfatiza el carácter de lucha que define al movimiento y su presencia se pudiera interpretar como símbolo de fuerza, virilidad y amenaza. Su elección en lugar de la mano abierta podría referirse al carácter cerrado que, en algunos casos, tiene el Hip Hop como representante de determinado sector social. Por ejemplo, el lenguaje que, en ocasiones, se mueve en el registro vulgar y utiliza, en algunos casos, neologismos, tecnicismos o resemantiza algunos vocablos del habla común, reduce el mensaje a los oyentes que se identifican con la cultura y conocen y/o comparten su código.

El rostro es el centro de dos tipos de movimiento: la posición de la cara que enfrenta o que se vuelve y la movilidad de sus rasgos. Un rostro móvil es abierto en la medida en que trasluce el estado de ánimo del hablante. Un rostro cerrado sería aquel que, por el contrario, se muestra impasible e impenetrable y representa seriedad al tiempo que indica una negación a establecer cualquier tipo de comunicación.

En general, el rostro de los raperos (en el momento de la actuación) suele ser serio, con una mueca de desagrado en los labios o una sonrisa irónica y la mirada desafiante.

La seriedad del rostro lo hace ser cerrado, lo que se relaciona directamente con la hermeticidad que caracteriza al puño. Es un rostro que no propone relaciones de amistad y que parece no tener piedad con el espectador. El rapero se propone a través de su flow hacer pensar al receptor de su mensaje y demostrar todo lo que es capaz de generar, hecho que contribuye a aumentar la imagen de amenaza que se refleja en el puño, al tiempo que le da seriedad al mensaje que se intenta transmitir y pone de relieve cuán implicado está el individuo que lo produce.

La mueca de desagrado en los labios o la sonrisa irónica expresan claramente la relación de tensión que se establece entre sociedad y antisociedad. El individuo se siente rechazado o marginado por una determinada cultura, por tanto, su respuesta es el repudio.

Por último, la mirada desafiante es lo que termina de elaborar la imagen del rapero como un ser inconforme con la realidad que le tocó vivir. El desafío es símbolo de la lucha que está librando por cambiar su destino y el de todo un grupo social.

Generalmente, los raperos se desplazan, en sus actuaciones, por todo el escenario, lo que pudiera aludir a la intención del intérprete de expandir su mensaje y hacer referencia a la libertad individual que el sujeto anhela. El escenario se perfila como una metáfora de la vida a que el sujeto aspira.

Los gestos deícticos dirigidos al público simbolizan la estructura dialógica del movimiento, que el lenguaje articulado evidencia a partir de la utilización de pronombres personales y posesivos referidos a primera y segunda personas, además del uso del vocativo y las oraciones en imperativo. Estos gestos cuando se refieren al compañero, o a los compañeros, de al lado (en caso que sea un grupo o un dúo), acompañados de guiños de ojos, choque o estrechón de manos, destacan la camaradería existente en el movimiento. En ocasiones, los gestos sirven de soporte a sonidos del background, como, por ejemplo, el ademán de un disparo cuando el DJ produce un sonido semejante, de modo que el gesto no solo acompaña al lenguaje articulado, sino también al lenguaje musical.

El baile, como parte del lenguaje del cuerpo, puede ser utilizado para subrayar el contenido de los textos. Es muy frecuente, cuando se habla de racialidad, además de la alusión a las deidades de las religiones cubanas de origen africano y la imitación de la lengua de los esclavos, la incorporación de tambores batá y la ejecución de bailes que son frecuentes en estas prácticas religiosas, como una forma de rescatar las raíces.

Como consecuencia de que el lenguaje del rap se inscribe dentro de los registros popular y/o vulgar, su gestualidad también lo hace.

Sus gestos están cargados de virilidad, fuerza y autoridad, y puede que en algún momento resulten agresivos o demasiado violentos para aquellos que no se identifican con la realidad a que hacen referencia.

La mayoría de los gestos utilizados por los raperos se pueden catalogar de artificiales, pues su función es realzar el mensaje de las composiciones, para lo cual son creados por el hombre. Esto se pudiera relacionar con la visión del rap como un antilenguaje, pues este tampoco es “natural” sino elaborado para subrayar la oposición a lo establecido. Una vez más se identifican lenguaje articulado y código gestual.
De este modo, es posible afirmar que el papel de la gestualidad es el de enfatizar y subrayar los mensajes que el lenguaje articulado y/o musical expresan. Pero, también, contribuye a llamar la atención sobre algunos elementos que el lenguaje articulado no expone o esboza someramente. La gestualidad podría ser el quinto elemento que caracterice a la cultura Hip Hop, pues está subordinada a los principios que esta defiende, al tiempo que constituye otro modo de expresión (al igual que el graffiti, el DJ, el breakdance y el propio rap), que posee sus propias reglas.

NOTAS
[1] García Amorós, Susana. “El lenguaje del rap” en La Gaceta de Cuba. pp. 78

[2] Espina, Mayra. “¿Entendemos la marginalidad?” en Temas. pp. 73

[3] ibídem. pp. 73

[4] Guiraud, Pierre. El lenguaje del cuerpo. pp. 50

Bibliografía:

1. Espina, Mayra. “¿Entendemos la marginalidad? en Temas No.27. oct-dic, 2001.
2. García Amorós, Susana. “El lenguaje del rap” en La gaceta de Cuba. Ed. Unión. enero-febrero, 2005.
3. Guiraud, Pierre. El lenguaje del cuerpo. Ed. Fondo de cultura económica. México, 1986.
4. Hall T., Edward. The silent language. Ed. Doubleday & Company, INC. Garden City, New York, 1959.
5. Halliday, M.A.K. El lenguaje como semiótica social. Ed. Fondo de cultura económica. México, 1986.
6. Marañón, Gregorio. Psicología del gesto. Ed. Cultural S.A. La Habana, 1937.
7. Ovalle, Rodolfo. “Las calles del rap” en Concierto. Ed. 003. Colombia, julio/1995.

Tomado de La Jiribilla

06/06/2008 GMT 0

Capital de la moña. Festival de rap y hip hop cubano

negracubana @ 12:12
La Dirección Municipal de Cultura de la Habana del Este, el Anfiteatro de Alamar y Grupouno convocan a la III edición de “Capital de la moña” de rap y hip hop cubano).

Fecha: del 28 al 31 de agosto de 2008

Sede principal: anfiteatro de alamar

Se concursará con un (1) tema de rap o fusión que no exceda los 5 min.

Audiciones: se realizarán del 15 al 18 de julio en la Casa de la cultura de Alamar

Evento teórico La moña de la moña
Tema general: culturas alternativas: origen, evolución y proyecciones futurasEntrega de trabajos en el Departamento de investigaciones de la Dirección Municipal de Cultura de la Habana del Este, desde el 2 de junio, hasta el 18 de julio (de lunes a viernes)

Para más información llamar a:

Mcpio. cult. 765- 0197
Galería 765- 3253
Casa cult. 765- 0624
Anfit. alamar 765- 2322

Un comentario que vale la pena compartir

negracubana @ 11:55


Para mi ha sido una dicha tener esta bloga; entre otras razones, porque mujeres con vivencias similares hemos vertido nuestras opiniones sobre temas particulares. Hoy les quiero compartir el comentario que ha dejado Niurka, una cubana que vive en África, a propósito del cuidado y desrizamiento del cabello. Ella también es una mujer negra.

Que bueno leer este blog!!! Soy cubana y viví en Cuba por 33 años, ahora vivo en Moçambique, África. Hasta un día antes de salir de Cuba mi mamá me alisó el pelo con el peine caliente y este ritual comenzó desde que tenía 10 años. Demás esta decir que no me gustaba pero no tenía muchas alternativas, pues al probar desrizarme con aquellos productos de laboratorios caseros, por lo menos a mí y es mi experiencia de que "la pasa" se quedaba tiesa además de debilitarla mucho. A la semana de estar aquí me tuve que hacer las trenzas con pelo sintético pues no se usa el peine caliente y despues esperar 2 meses para desrizarme. Mi mamá siempre me inculcó mucho que debía cuidarme el pelo y que nosotras -negras o meztizas- teníamos que dar una buena impresión a partir del tratamiento que le dabamos al cabello, pero con los años me he dado cuenta que esto es válido para todas las mujeres. En Mozambique y toda África existe el rigor de la competencia y de la imagen como en el resto del mundo, si bien hay de todo para mantener el pelo bonito no todas las mujeres se lo arreglan, aquí influyen desde los problemas económicos hasta la la falta de cuidado y de conocimento por parte de la mujer. Pero como en todo, las tendencias permanecen, es más fácil para una mujer bien arreglada obtener un buen empleo que otra quizás un poco desaliñada. Esto es así en todas partes del mundo el cuidado que la persona tiene de sí mismo dice mucho del tipo de persona que eres. La mujer cubana, como yo, de origen africano se diferencia mucho de las mujeres de aquí. A mí me gusta cuidarme el pelo y lo disfruto y esto es resultado de lo que me fue inculcado desde niña.

03/06/2008 GMT 0

Sara Gómez in memoriam

negracubana @ 18:43
El dos de junio se cumplió un año más de la muerte de Sara Gómez, a quien, como saben, dediqué parte de los últimos años de existencia. Sara y su obra han sido ciertamente mistificadas, enrarecidas, cercenadas; es por eso que aprovecho para poner la lista de todas sus obras, la cual es un resultado de la investigación que desarrollé en torno a su vida y a su quehacer como cineasta.

Iré a Santiago (1964)/ 35 mm / 15’/ B-N
Excursión a Vueltabajo (1965) / 35 mm / 10’/ B-N
Guanabacoa: Crónica de mi familia (1966) / 35 mm / 13’/ B-N
… y tenemos sabor (1967) / 35 mm / 30’/ B-N
En la otra isla (1968) / 35 mm / 41’/ B-N
Una Isla para Miguel (1968) / 35 mm / 22’/ B-N
Isla del Tesoro (1969) / 35 mm / 10’/ B-N
Poder local/ poder popular (1970) / 35 mm / 9’/ B-N
Un documental a propósito del tránsito (1971) / 35 mm /17’/ B-N
De bateyes (1971) / 35 mm / 24’/ B-N
Mi aporte (1972) / 35 mm / 33’/ B-N
Atención prenatal (1972) / 35 mm / 10’/ B-N
Año uno (1972) / 35 mm / 10’/ B-N
Sobre horas extras y trabajo voluntario (1973) /35 mm / 9’/ B-N
De cierta manera (1974) / 79’/ 35mm / B-N/ ficción


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