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Negra cubana tenía que ser
Una mujer negra que no es más otra, es ella misma
bell hooks

Categoría: Racialidad y temas afines

26/11/2008 GMT 0

Oriki para una reina coronada

negracubana @ 21:00

El proyecto Alzar la Voz le invita al concierto homenaje a la poeta Georgina Herrera, que se celebrará el viernes 28 de noviembre a las 5:00 pm, en la Casa de la Poesía de la Habana Vieja.

19/11/2008 GMT 0

Nuestra ceguera blanca

negracubana @ 23:30

Por Yusimí Rodríguez en Latinamericalandya

De Alberto Guerra me habló por primera vez un amigo hace tres años. En su opinión era uno de nuestros narradores jóvenes más talentosos y yo no debía dejar de leer su libro Blasfemia del Escriba. Casi todos los cuentos incluidos en el volumen han sido premiados. Alberto es el único escritor cubano que ha obtenido el premio Gaceta de Cuba en dos ocasiones consecutivas. Su cuento Disparos en el aula aparece en la antología Cuentos históricos de la piedra del átomo, Editorial Pagina de Espuma, España, que incluye a escritores tan reconocidos como Juan Rulfo y Jorge Luis Borges. Pero lo mejor, según mi amigo, es el hecho de que Alberto Guerra es negro.

En el momento me molestó la aclaración. En ocasiones he pensado que a algunas personas negras les gusta auto marginarse, se disgustan si los discriminan y si no lo hacen, también. Crecí con la idea de que vivo en una sociedad donde no se hace distinción entre las personas por su religión, el sexo o el color de la piel. Todos tenemos las mismas oportunidades, lo demuestra precisamente el hecho de que Alberto Guerra estudió una carrera universitaria y es un escritor reconocido. Pero quedan muchos que dicen: el negro para sobresalir tiene que ser mejor que el blanco, que ser blanco es una carrera, que seguimos siendo discriminados o como mínimo ignorados. Me alegró que Alberto Guerra no describiera a los personajes de la mayoría de sus cuentos, que además me parecieron excelentes. Tres de ellos fueron adaptados a para la televisión: Pequeñas maniobras, Disparos en el aula y Corazón partido bajo otra circunstancia. En los tres casos, los actores escogidos para dar vida a los personajes creados por Alberto fueron blancos.

Supongo que los directores de televisión conocían a Alberto Guerra antes de las filmaciones. Sin embargo ninguno pensó en actores negros. Nadie imaginó personas negras en esos roles. Ni siquiera yo, yo que había visto a Alberto antes de leer su libro, yo, que además soy negra. ¿Por qué no me pasó por la mente que el protagonista de Pequeñas maniobras fuera negro, o el profesor de Disparos en el aula, aún después de saber que Alberto impartió clases de Historia; o el narrador en Corazón partido bajo otra circunstancia, que también es un escritor? Me sentía avergonzada mientras él nos contaba en su taller literario cómo tuvo que negociar la presencia de actores negros en las adaptaciones de sus cuentos. Lo logró: En Pequeñas maniobras, que se desarrolla en una terminal de ómnibus, aparece un hombre negro con un portafolios, un loco y una recepcionista gorda y escandalosa. Los actores que encarnaron a los protagónicos eran blancos. Para que hubiese alumnos negros en Disparos en el aula, fue preciso que llevara integrantes de su taller literario. ¿Habrá crisis de actores negros en el ICRT? En cuanto a Corazón partido bajo otras circunstancias, no hubo un solo actor o actriz de nuestra raza.

Cuando leemos una historia, si el autor no describe a los personajes físicamente, gozamos de libertad para crearlos en nuestra imaginación de acuerdo a nuestros códigos estéticos y culturales. Alberto respeta esa libertad, sólo menciona características físicas cuando tienen un peso ineludible en el cuento. ¿Cómo es posible que yo, una mujer negra, también haya pensado solo en personas blancas? No imaginé seres especialmente altos o atractivos, eran sólo personas comunes y corrientes, es decir, blancas. Si eso me ocurre a mí, mujer negra, repito, no puedo culpar a los directores y asistentes de televisión, a quienes no sé por qué me también imagino blancos. ¿Por qué tengo que realizar un esfuerzo tan grande para visualizar un director de televisión o de periódico, negro, un policía negro, un gerente negro?

Mi madre cuenta que en una ocasión, cuando yo tenía cuatro o cinco años, ella regresó a casa y nos encontró a mi padre y a mí disgustados. Quiso saber qué había ocurrido y él le contó que yo le había dicho: "Tú eres negro y yo no quiero negros aquí". Entonces él me preguntó de qué color yo era, le respondí: "Yo soy carmelita". Mi papá le preguntó a mi madre dónde me habían enseñado eso. La anécdota ha pasado formar parte de la colección familiar de recuerdos divertidos. Pero la pregunta quedó sin responder a través de los años. Mi madre no pudo hacerlo y yo tampoco. Incluso ahora no puedo. ¿Dónde aprendí eso? ¿Dónde los niños aprenden esas cosas?
Quizás la pregunta sea: quiénes fueron mis primeros héroes y heroínas, quiénes han sido los policías, los personajes positivos en las películas, y quiénes los delincuentes. Quiénes fueron los príncipes y las princesas de mis fantasías infantiles. Blanca nieves era blanca, Caperucita era blanca, Cenicienta era blanca. Claro, no puedo esperar que en países europeos, donde aún deben quedar personas que nunca han visto un negro, se escribiera un cuento protagonizado por alguien de mi raza. El rey Arturo y Robin Hood tenían que ser blancos. Un negro no cabe en una historia de corsarios y piratas o una intriga en las cortes europeas, a no ser como esclavo traído de Africa. El mismo rol que nos toca en todas las telenovelas que reflejan la Cuba de los siglos XVIII y XIX. Cuando jugaba con mis amiguitas trataba de imitar a las actrices de la televisión y las princesas de los cuentos de hadas, me ponía una toalla en la cabeza y la movía como si fuera pelo lacio. Nunca jugué a ser Oshún o Yemayá. Nadie me contó nunca una leyenda africana. En la escuela seguro me leyeron algún cuento donde el protagonista era un negro, pero no logro recordar ninguno.

¿Y qué sucede en las telenovelas que se desarrollan en la Cuba de los setenta, los ochenta, los noventa y el siglo veintiuno, esa Cuba posterior al triunfo de la Revolución donde todos tenemos los mismos derechos y oportunidades? ¿Por qué siempre son protagonizadas por personas de piel blanca? Los negros están, por supuesto, son los personajes secundarios, o los delincuentes, con un poco de suerte los deportistas. Digo con un poco de suerte porque en el serial Deporte y Amor, ninguna de las jugadoras de volleyball era negra.

En 1996 fui modelo de la casa de modas La Maison, recuerdo que a todas las mulatas les estiraban bien el pelo con torniquete y les ponían lentes azules. El resultado era que parecían trigueñas. A las negras les hacían el desriz, yo estaba pelada a rape. Un estilista me dijo una vez que mi cara era tan linda que el pelo estaba de más, sin embargo a las muchachas blancas de caras muy lindas también no les sobraba el pelo. Había sólo cuatro negras en La Maison en aquel momento, incluida yo; nunca coincidíamos en el mismo desfile de la noche, quizás no se presentaban muchas jóvenes de nuestra raza a las convocatorias para ser modelo en aquel momento. No sé si luego hubo más muchachas negras en el cuerpo de maniquíes de La Maison, sólo estuve tres meses allí, no tengo la estatura adecuada para esa profesión, apenas mido 1.65. Había otras chicas de la misma estatura, pero fueron más afortunadas y pudieron permanecer en la casa de modas. Eran blancas.

En el año 1997 asistí a un desfile de ropa infantil en la Feria Habana Modas, ahora llamada FIMAE, y entre más de diez niños no había un sólo negro o negra. Casi brinqué del asiento de alegría cuando vi aparecer una mulatica color cartucho, de pelo ondeado. Pero me asaltó una gran preocupación al final del desfile ¿será que los negros no tenemos infancia?

Un amigo mío diseña ropas para niñas y adolescentes, tiene su propio grupo de modelos. Todas son blancas, rubias o trigueñas, pero blancas. Mi amigo dice que no quiere negras porque hay que hacerles desriz o trencitas. Ese amigo, a quien quiero mucho, es negro.

Mientras escribo recuerdo la telenovela Salir de noche que reflejaba la vida de las modelos, sus sueños, sus frustraciones, la competencia. Me llamaba la atención que ninguna de las actrices que encarnó una modelo, ninguna de las extras, era negra. Sólo cuando escenificaban un desfile, o durante la presentación o el final de la novela aparecía una, creo que Laura Marlén, por un par de segundos.

Laura Marlén era el ídolo de todas las modelos negras en los noventa, la prueba de que sí se podía llegar. No recuerdo muchas cosas de mi vida en el año 1995, hace ya once, pero nunca voy a olvidar que ella ganó el concurso Miss Model de Turquía ese año. Nunca voy a olvidar sus proporciones: 90 cm de busto, 60 cm de cintura, 90 cm cadera: perfecta, con 1.76 de estatura. Ella era la sensación en los desfiles del Cubamodas 96, pero casi todos los elogios eran hacia su pelo. Se le movía como el de las blancas.

A lo largo de mi vida, las frases más halagadoras que he escuchado hacia la belleza negra, incluso en boca de gente de mi raza, son: "qué linda, lo único que tiene de negra es el color", "qué bonita esa muchacha, tiene facciones de blanca". O peor: "para ser negra es muy linda". Nos consideran y tristemente nos consideramos más bellos mientras menos negros somos, a medida que nos acercamos más a la raza blanca: la piel un poquito más clara, el pelo menos rizado, la nariz menos ancha. Los que poseen esas características se apresuran a abandonar el barco, a no sentirse incluidos en el término negro. Los que no pueden excluirse al menos tienen la esperanza de que sus hijos escapen, la eterna esperanza negra de "adelantar".

Adelantar no es estudiar una carrera universitaria, superarse, elevar el nivel cultural, sino casarse con un blanco o una blanca y que el niño o la niña sean mulaticos de pelo bueno, para no tener que pasarle el peine caliente o hacerle desriz. Mi hermana, negra como yo, aunque generalmente aceptada como mulata porque su piel no es tan oscura y se hace un desriz de muy buena calidad, tuvo su hija con un hombre que, como decimos aquí, pasa por blanco. Durante el embarazo mi hermana rezaba, y no exagero, para que la niña sacara el pelo del padre. Hace poco, mi amigo negro diseñador se encontró a mi madre y le preguntó por mi hermana y la niña. Mi mamá, abuela al fin, estaba preparada para darle una disertación de los progresos de la niña, lo grande que está, lo inteligente que es, lo bien que come. Pero mi amigo no estaba interesado en nada de esto, su única pregunta fue: ¿Por fin cómo sacó el pelo? Una de las mayores preocupaciones en la vida de una mujer negra es el pelo, si no lo pierde a causa de un producto de mala calidad que se lo tumba en su afán de estirarlo, tiene que dedicarle una buena parte de sus recursos al desriz, la crema, el acondicionador. Sufre una vez cada quince días o menos incluso, pasándose el peine caliente desde la raíz del pelo, tratando de no quemarse el cráneo o las orejas y después reza para que un aguacero no destruya el resultado de tanto sacrificio. El desriz es a prueba de lluvia, pero no es compatible con la decoloración. Una puede pasar toda su vida intentando encontrar la peluquera y el producto ideal para estirarle el pelo como a la Tierra Prometida. Mucha gente me dice que no se trata de renegar de la raza, es que el pelo estirado es más cómodo de peinar. Y tienen razón, si usted quiera peinarse como las mujeres blancas necesita un cabello lacio o que al menos lo parezca. Me pregunto qué peinados llevaría la gente en Africa antes de la llegada del hombre blanco. He visto revistas donde aparecen mujeres africanas luciendo peinados y formas de trenzar nuestro cabello crudo que son verdaderas obras de arte. Pienso que ellas simplemente han conservado tradiciones y las han enriquecido, así se peinaban nuestros ancestros libres, o dejaban su pelo crudo crecer libremente. Sin embargo con el tiempo, tras siglos de dominación blanca, hemos aprendido a considerar nuestro cabello como un defecto que se debe ocultar.

Después de terminada la esclavitud, e incluso en una sociedad como la nuestra donde negros y blancos gozan de los mismos derechos, el negro sigue sintiendo que su meta es igualar al blanco. En el mundo existen industrias dedicadas a la elaboración de productos que "mejoran" el cabello del negro. La mayoría de las cantantes o actrices negras de éxito aparecen en las revistas y la televisión con el cabello lacio. Siempre que vemos una propaganda de champú o acondicionador para nuestro cabello, afuera aparece una mulatica, con apariencia de trigueña un poco tostada por el sol, facciones bien finas, cabello casi lacio. Una sabe que el producto es para negras porque afuera dice "para cabellos crespos químicamente tratados", porque se sobreentiende que una debe, necesita, estirarse el pelo. ¿Pero cómo llega una a ese convencimiento?

Cuando decidí dejarme crecer el pelo en el año 2001 las personas me preguntaban qué me iba a hacer: peine, desriz de potasa o el de la tienda. Yo respondía, con la mayor inocencia, que no iba a estirármelo, a todo el mundo le parecía una broma o una excentricidad de mi parte.

La idea de que alguien no quiera estirarse las pasas resulta inconcebible y realmente son pocos los que se atreven a hacerlo, sobre todo los más jóvenes. Lo más interesante es que muchas de las personas que hoy critican a aquellas que no se desrizan el pelo, (pienso ahora en mi madre) llevaron el afro en los años 70, cuando Angela Davis lo impuso cómo protesta contra la discriminación y muestra de su orgullo por pertenecer a nuestra raza. Mis padres estuvieron entre los que llevaron esa moda, pero actualmente les parece horrible que una negra no se estire el pelo. Peor, para ellos cualquier negro o negra joven que usa dreadlocks, o ese mismo afro que ellos llevaron en su momento, es delincuente o jinetero. No son los únicos que piensan así, cualquier negro que vaya por la Habana Vieja con ese tipo de peinados tiene más posibilidades de ser detenido por la policía que uno que se corte el pelo de forma convencional. Otros quedan apenas justificados por el hecho de ser artistas si son lo suficientemente conocidos. El afro o espeldrúm cómo le decían aquí, fue para la mayoría una moda pasajera en la que no se involucraron ideológicamente, tal vez porque pensaban que aquí el negro no tenía nada por qué protestar. En contraste con la situación del negro en otros países, el de aquí tenía la posibilidad de ir a las universidades, ser ingeniero, doctor, participar en elecciones e incluso ser elegido. Las personas negras fueron regresando a los procedimientos usuales para estirar el pelo y una vez más a llevar los peinados de las revistas de moda, lucidos por personas blancas. Hace meses mi madre vio una foto de Angela Davis en el periódico, todavía con su afro y me dijo: "Ella puede darse ese lujo porque no tiene el pelo tan malo, si tuviera la pasa bien dura, la historia sería otra". ¿Quién ha visto una negra con la pasa bien dura sin estirar en la portada de una revista de modas, en un anuncio de champú, protagonizando una telenovela o cómo locutora en la televisión?

Cuando por fin mi pelo creció muchas amistades decían que no lo tenía tan malo. He escuchado esa expresión toda mi vida y durante mucho tiempo encontré normal que las personas se refirieran a nuestro pelo como "malo" o "menos malo". Pero cuando uno escucha la palabra "malo" en cualquier contexto, enseguida le viene a la mente algo negativo, todo lo contrario de agradable o bonito. Desde niños estamos oyendo decir que nuestro cabello es malo sin ofendernos, y de hecho las personas al decirlo no intentan lastimarnos, simplemente no parece haber otra forma para describir nuestro pelo. Aunque usted no reaccione con violencia cuando le dicen que su pelo es malo, o no se sienta herido conscientemente, en su interior usted desea corregir la deficiencia. Más aún si todas las personas a su alrededor lo hacen, si las protagonistas de los muñequitos y las aventuras son blancas. Si las muñecas con las que usted juega son blancas. En mi época las había también mulaticas, aunque con el pelo lacio. En realidad eran una versión más oscura que las muñecas blancas porque ninguna tenía las facciones toscas. Todas las que tiene mi sobrina ahora, más de diez, son blancas. Hace dos años recorrí varias tiendas buscando una muñeca negra por encargo de mi madre que practica la religión Yoruba. No tuve más remedio que comprar una de trapo, de esas artesanales que venden en la Habana Vieja, en las tiendas solo había muñecas blancas. Mi sobrina no va a tener que hacerse desriz porque sacó el pelo "bastante bueno", mi hermana termina de estirárselo con una crema especial cuando la peina. Yo sí traté de pasarme el peine lo antes posible, se lo pedí a mi madre por primera vez a los nueve años, mi hermana tenía doce y ya se lo pasaban cada quince días. Tuve que esperar hasta los once, era una tortura y temía que me fuera quemar una oreja. Luego mi mamá me ponía los rolos y yo pasaba toda la noche pensando en cómo me iba a quedar el pelo cuando me lo soltara.

Mientras duraba el efecto del peine la gente me decía mulatica, las pocas veces que alguien me dijo negra cuando chiquita era para ofenderme, o al menos ese era el resultado.


En realidad a casi ninguno de nosotros le dicen negro. Nosotros somos los de color. Existe el miedo de que nos ofendamos si se nos llama negros. Si es necesario recurrir a un eufemismo para hablar de nosotros es que en la mente de las personas, negro es todavía un término peyorativo, una palabra que implica inferioridad. Mis amistades se refieren a mí como mulatica o jabaíta, todo menos negra. Pero con el tiempo yo he empezado a preguntarme por qué debe molestarme que me digan negra si los blancos no se avergüenzan de su color. ¿Por qué hay que disfrazar tanto la palabra, darle vueltas, buscar sinónimos que llegan a ser ridículos? Si nosotros somos los de color, entonces los demás (incluyo a todos aquellos mulatos, jabaos o personas de piel menos oscura que se apresuran a aclarar que no son negros, o sea de color) son los pálidos o transparentes. Cuando yo insisto en que soy negra mis amistades me dicen "Sí, pero tú eres una negra fina". Se supone además que debo sentirme complacida con esa afirmación. ¿Qué significa ser una negra fina, la excepción dentro una generalidad de negros vulgares y chusma? Puede parecer que esa acotación la hacen personas blancas. Tal vez a nadie se le ocurre que un negro haga semejante distinción entre personas de su propia raza. Pero sí, muchas veces es alguien tan negro o tan negra como yo quien lo dice sin percatarse de la carga racista que lleva el comentario. Peor aún, en la televisión vemos chistes en los que aparecemos reflejados cómo mal hablados, ignorantes y hasta ladrones. Los actores que hacen esos chistes son negros, y nosotros, los negros de este lado de la pantalla, nos reímos y tristemente me incluyo.


Lo que tiene que ver con las personas negras aún es cuestión de risa. Esa era la expresión del editor de un periódico al que le entregué un artículo sobre el tema. Pero a medida que fue avanzando en la lectura se le borró la risa del rostro. Yo tenía mis esperanzas cifradas en el hecho de que este editor era negro, no jabao, ni mulato, sino negro. El año antes había intentado publicar el artículo en mi propio periódico, me dijeron que no era oportuno. Esas fueron también las palabras de este editor negro, no es oportuno. Es un tema delicado y debe esperar. Sigo esperando que ese momento oportuno llegue. Seguimos esperando por nuestras heroínas y héroes negros, nuestros personajes protagónicos, nuestro cabello crudo y nuestras narices ñatas en un anuncio de champú o acondicionador. Entre tanto unas corren a desrizarse el pelo, muchos aspiran a "adelantar". Otros se dan baja de la raza, porque con esos truenos, quién quiere ser negro. Por eso le pido a Alberto Guerra, que mientras ese esperado momento oportuno no llegue, por favor describa físicamente a los personajes de sus cuentos, sobre todo cuando sean negros. Le puedo asegurar que si son blancos no será necesario.

12/11/2008 GMT 0

Tomás Fernández Robaina reflexiona a propósito del Centenario del Partido Independiente de Color

negracubana @ 21:11

Por Alberto Abreu en Inés Martiatu

La mayor contribución del Partido Independiente de Color (PIC) al movimiento social de los negros, y a la historia de Cuba, en particular, fue haber mostrado la opción política independiente como una alternativa importante en la lucha contra la discriminación racial de la cual eran víctimas. Este hecho marca la madurez política de los que integraban un sector del movimiento ya mencionado. En el acta de constitución de dicha organización se expresa nítidamente que su propósito: no integra odio, ni animadversión hacia nadie, que todos los cubanos tienen el derecho de apoyarnos o combatirnos, pero que nosotros inspirados en una obra alta y generosa, tenemos el deber de mantener el equilibrio de todos los intereses cubanos, y que la raza negra tiene el derecho de intervenir en el gobierno de su país no con el fin de gobernar a nadie, sino con el propósito de que se nos gobierne bien.

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08/10/2008 GMT 0

El color marca la diferencia. La masculinidad y los estereotipos raciales en Cuba.

negracubana @ 14:05

El color marca la diferencia. La masculinidad y los estereotipos raciales en Cuba.

Por Maikel Colón Pichardo

­¿Qué tienen los negros en Cuba? Así da titulo a uno de sus trabajos el periodista y ensayista cubano Pedro Pérez Sarduy, y aunque no es nuestra intención abordar los pormenores de este trabajo, nos pareció sugerente tal titulo para lo que aquí pretendemos debatir...

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En vísperas de un largo viaje. Reflexiones sobre el taller Masculinidades en Cuba: raza, deporte, música, sexo y migración.

por Jimena Codina González.

Hacer un libro, crearlo, armarlo, es como moldear una escultura, como criar un hijo en poco tiempo, como emprender un largo viaje. El libro Masculinidades en Cuba: raza, deporte, música, sexo y migración tiene como...

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23/09/2008 GMT 0

El fantasma de la masacre racista de 1912

negracubana @ 14:52
Por Alejandro Fernández Calderón

A los eggúns de Pedro Ivonet y Evaristo Estenoz

El doce de Julio de 1912 fue muerto por la guerrilla del capitán José Aranda, en el cafetal Nueva Escocia, término de El Caney en Oriente el general de independencia Pedro Ivonet. Dos semanas atrás, el 26 de Junio en Bella Biajaca, término de Alto Songo había sido ultimado por las fuerzas del teniente Lutgardo de la Torre, el líder mestizo Evaristo Estenoz y Coromina. De esta manera, se cerraba un pasaje dramático de la recién estrenada república.

Con la muerte de los líderes del Partido Independiente de Color finalizaba la vía de la lucha contra la discriminación racial mediante la movilización política autónoma. Esta alternativa surgió cuatro años antes, por el no cumplimiento de las expectativas alcanzadas en las guerras de independencia de la población negra. La república iniciada en 1902, había posibilitado el ascenso de figuras de color en la política. Sin embargo lo anterior no garantizó el efectivo cumplimiento del artículo de igualdad constitucional. El partido de color fue una respuesta de un sector vinculado al mambisado. Su accionar fue cuestionado por líderes negros y mestizos terminando en un alzamiento por legalizar su organización, eliminada del juego político por la Enmienda Morua de 1910. Su protesta condujo al derramamiento de sangre de miles de personas no blancas.

Después de 1912, este hecho político-racial tuvo consecuencias directas sobre la población de color. El investigador Alejandro de la Fuente apunta el desarrollo de un racismo agresivo y violent; pero también se pudo palpar el síndrome del miedo al negro dentro de una sociedad de códigos racistas compartida por amplios sectores, provocó la hipótesis de la necesaria desaparición del negro. Ese mismo año el escritor blanco Gustavo Enrique Mustelier León publicaba el texto La extinción del negro en el que abordaba científicamente los postulados de esta tesis.

Los años que cierran la década de 1910 revelan condicionamientos resultantes de las consecuencias de la masacre. La llamada Guerra de razas, abrió las puertas al temor de instaurar un posible peligro negro exacerbado, manipulado en la venganza de los sobrevivientes que se pronunciasen contra la igualdad establecida. Las fronteras de este escenario indican hasta donde su cumplimiento efectivo fue permisible. Si bien correspondió al grupo interesado efectivilizar la igualdad jurídica, su aplicación se ajustó siempre que los sujetos portadores de la misma no trasgredieran el límite estipulado.

Por otra parte, la significante de cruzar la línea del color, fue una interpretación que correspondió generalmente a los grupos de poder. Como pacto de un consenso reforzado después de ese año, otros sectores se apropiaron de esta delimitación. Se liberó un racismo de estado que aplicó activamente la dominación. En la práctica la discriminación se reforzó con el empleo de la violencia que fungió como mecanismo de control de los linderos de la igualdad.

Este racismo, ejercitado libremente por instantes, se mostró en diferentes escenarios de la sociedad del momento. La literatura, los espacios públicos, la religión, la familia fueron variables donde operó. La posibilidad para los sujetos portadores de los códigos racistas de operar de una manera intensa contra los transgresores de la igualdad, devino en situaciones de alteración del orden público, en aras de la preservación del orden social.

La violencia se tornó forma de expresión del modelo racista. Los hechos acaecidos en los espacios públicos de 1915 y 1916 en Camaguey y Cienfuegos, respectivamente, expresan como los límites de la igualdad son manejados de una manera activa para el cumplimiento de la norma existente. La violencia cumple la función de escarmentar a los transgresores del paseo público mediante la acción física. La intolerancia de algunos blancos a que negros y mestizos transiten fuera de las zonas diseñadas para ellos dentro del parque revela el indicador del lugar que se les asigna en la sociedad. La actitud hostil se desenvuelve dentro de condiciones estructurales (inequidad, intolerancia, impunidad) que permiten comprender su ejercicio y concreción. Los individuos violadores de la igualdad debían ser atajados de manera rápida y efectiva. La tendencia al linchamiento, el enfrentamiento físico, son evidencias de la legitimidad en que las formas de control se desenvolvieron. La intensidad que se vive posterior a la masacre de las fuerzas estenocistas posibilita recrudecer la fortaleza del racismo. Al liberarse los débiles resortes de la igualdad racial, se pasa a un momento de exacerbada represión que no finaliza con la muerte de Pedro Ivonet y Evaristo Estenoz. Durante los años siguientes las élites negras y mestizas debieron revaluar, bajo una fuerte tensión social, las formas de enfrentamiento al racismo.

Los órganos de prensa jugaron un papel destacado dentro de la dominación y el consenso en todo momento. Los lectores que consumieron las historias y leyendas ficcionadas de los negros desnudos y salvajes que deseaban dividir a la república civilizada, quedaron presos del temor de volver a editar un hecho de igual connotación. El efecto periodístico consiguió desplazar cualquier duda de que cuerpos extraños debían eliminarse del interior de la nación.

En el interior social se planteó la expulsión de aquellos sujetos degenerados (brujos, delincuentes, enfermos, haitianos, jamaicanos) que no facilitaban su desarrollo. La teoría de las razas, quedaba reforzada en un sentido histórico biológico que convertía al cuerpo social en enemiga de sí misma. El nosotros social construido por el grupo dominante, logra coaptar a los actores sociales después de la matanza de ese año. Se debe eliminar a el otros nocivo que dividía a la nación cubana. Se hace necesario la erradicación total de la raza no apta para el entorno civilizatorio. El Estado se convertía en protector de los intereses de la integridad de la raza pura que sobrevive. El saneamiento biológico del cuerpo social se convirtió en tarea de inmediatez. La obra Guerra de razas, un folleto de inmediata publicación al final de los hechos dedicado al Mayor General José de Jesús Monteagudo, quien dirigió la represión, vincula a una población negra denostada, y reivindica a la población blanca constituida como la más apta, fuerte y preparada para conducir a Cuba hacia al progreso. Esta hipótesis tuvo un fuerte respaldo en los círculos productores de información que legitimaban la inferioridad de la raza negra.

También manipulaciones políticas se mostraron en estos años con intenciones electorales. El proceso posterior de liberación de los complotados refleja las incidencias que se movieron en períodos eleccionarios para captar el voto negro. El proceso de la amnistía a los complotados aprobada en marzo de 1915, muestra los vaivenes políticos.

La prensa de la época difundió en esta etapa diferentes rumores de conspiraciones donde se involucraban a ex-miembros de los independientes de color. Noticias sensacionalistas manejaron el fantasma de Estenoz e Ivonet con el objetivo de manipular el voto negro para conveniencias políticas. Para finales del año 1915 le prensa divulgó que sediciosos no blancos quería revivir la edición de 1912, tema de credibilidad social facilitada por la creencia de que los negros y mestizos estaban preparando una nueva guerra de razas. La Masacre del Partido Independiente de Color, entre mayo y julio de 1912, despertó una histeria racista en los años que sobrevinieron. Se evidencia la fragilidad de la supuesta igualdad racial.

No obstante como proceso de doble rasero, hay una arista apenas explotada que merece atención. Si una observación salta a la vista, influido por los rasgos clasistas, es que la mayoría negra y mestiza pobre fue la parte más afectada del escarmiento. Perder al hijo, al padre, al esposo, y continuar la vida dentro de esa marea de tensión es entrar en intentar reconstruir las voces de los sin historia.

Se hace necesario imaginar como fueron las actitudes de los sectores populares afectados por este proceso, sin instrucción, e igualmente ungidos de olvidar y sepultar ese hecho. Sobre ellos gravitó principalmente la mayoría de las tesis racistas que luego se desarrollaron. Impelidos de formas efectivas de eliminar la discriminación, el sujeto común utilizó a mano estrategias provenientes de sus habilidades, aprendidas dentro de un medio social específico y adverso para enfrentar la realidad.

Desde este punto de vista las secuelas de la violencia racial del año 1912 son diversas. El trastrocamiento de la vida de las personas, familias y comunidades; la acumulación de la incomprensión de las consecuencias del acontecimiento, la presencia temporal de lastre que supera al acontecimiento en si; y la violación del derecho de la igualdad de manera efectiva son algunas de ellas. Esta afectación selectiva desde la raza, y colectiva como nación retardó el proceso de relación interracial. Las efectos psicosociales arraigan el deterioro de vida de los individuos y el grupo afectado, bloqueándose sus habilidades y capacidades culturales, sociales y emotivas. También en lo político se destruye la institucionalidad del ejercicio de la ciudadanía personal y colectiva. El dolor real de los sobrevivientes y su reivindicación es una tarea compleja y que esta por hacer. Entra a considerarse la ausencia de una reparación para los hombres y mujeres que luego de ser atemorizados, recibieron el escarnio social.

El no restablecimiento de las condiciones, derechos, oportunidades y la calidad de vida perdida por el efecto de la violencia política tiene un peso esencial. La tipología reparatoria (simbólica, jurídica y pecuniaria) ausente explica la necesidad de enterrar lo que en un momento fue considerado un bochorno para la nación cubana. Las víctimas nunca fueron resarcidas y continuaron siendo segregadas. Hacia su reivindicación como grupo racial van dirigidas estas ultimas palabras. La verdad histórica de ese instante debe obligatoriamente rendir tributo a aquellos, que luego del miedo imperante debieron seguir viviendo, tras la masacre de 1912.

Las fotos que aparecen en este artículo fueron tomadas el 7 de agosto del 2008, durante la celebración del centenario de la fundación del PIC.

Tomado de Cubaliteraria

02/09/2008 GMT 0

Me gusta dejar constancia de las cosas que veo

negracubana @ 19:16
Por: Maykel Paneque

Nadie podría predecir que la poeta y dramaturga Georgina Herrera  Cárdenas (Jovellanos, 1936), estaba realmente asustada al compartir  el pasado viernes con poetas y amantes de la literatura su experiencia de vida y oficio en la tertulia “La Espiral” en su sede del Centro Literario Leonor Pérez.

Al preguntársele cómo había llegado a la poesía, la autora de Grande es el tiempo afirmó ser una pregunta que debía contestarla con un halago. “Si existe la parasicología parece que me tocó la gracia divina porque en mi casa no había ni asomo de esa experiencia”, comentó. “Oigo a mis amistades de todo lo que leían, de los libros que había en sus casas, de las amistades que recibían, y yo vivía en un estado de pobreza que decía que mi padre tenía embullo por ser más pobre que nadie”.

Refirió que muy pequeña, cuando “la corneta era de la palo”, escribía ‘versitos’ a los que les ponía nombre y tenía mucho cuidado en esconderlos porque “para mí era como un delito”, confesó. A los 14 años, mientras cursaba la Superior, escribió un poema en conmemoración al asesinato de los Estudiantes de Medicina. “Recuerdo a la directora de la escuela, esas señoras especiales, muy severas, que todo el mundo respetaba mucho, me llamó y se encerró conmigo en su oficina y me dijo: ‘Mira, no te va a pasar nada, pero dime a quién plagias’. Y yo me quedé mirándola sin saber de qué me estaba hablando”.

Georgina evocó emocionada «Verde rama», el primer poema que publicara en el periódico Excelsior con 16 años. “Lo envié manuscrito, y la que se armó en el pueblo fue tremendo. ‘Mira, un poema de la hija de Lolo’, decían”.

Cuando decidió venir a vivir para La Habana, intentaron disuadirla parte de su familia, “pero yo no quería comerme a La Habana, quería compartir con ella, que me protegiera”, declaró.

Al comenzar el recital explicó que cualquier poema leído era como si estuviera desnuda, “cuanto he escrito es mi vida, no sé escribir poesía ni para hacerme la graciosa ni por encargo”.

“Un poema que me gusta mucho porque soy negra es «Primera vez ante el espejo». Era lógico que tuviera que escribir sobre la cuestión racial porque estoy muy feliz de ser lo que soy”, admitió Herrera y recordó el origen del poema en casa de Rogelio Martínez Furé mientras revisaban unas fotos de esculturas excavadas en Nigeria hacía más de mil años.

“Puedo memorizar como si fuera hoy. Decíamos: esta se parece a fulana, esta a mengana, y de pronto le dije a Rogelio, esta se parece a mí. Me miró intrigado y me preguntó: estás segura, y yo le dije: sí. Nada, me vi retratada ahí, eran los rasgos nuestros, era como verme por primera vez en un espejo”.

La Dama de Nigeria

Georgina rememoró los años 50 cuando el Caballero de París era un indigente y sacó a relucir que había también una mujer negra indigente que le decían La Marquesa, “pero el Caballero trascendió y de La Marquesa no se acuerda nadie”, asegura Herrera.

“Como al Caballero le pusieron de París, yo la nombré a ella La Dama de Nigeria y el poema tiene una dedicatoria que dice: «A La Marquesa, esa personita oscura que al parecer, de no recordarla, nadie sabe que existió, porque oscuro fue también su tiempo en esta ciudad en la que puso un toque de su encanto y su magia”.

Constancia al ver

“Una vez vi a un muchachito, casi un adolescente, con un puñadito de tierra en las manos que se lo iba a lanzar a un zunzún que estaba posado en una mata de esas que le dicen «zapaticos». Lo primero que hice fue llenarme de ira, pero luego me dije: no vas a resolver nada con ella, tienes que buscar la manera de que este niño abandone el puñadito de tierra porque va a matar al zunzún. Y entonces él se puso a hacer otra cosa, no sé si fue la fuerza del pensamiento, y dejó al zunzún tranquilo y entonces escribí el poema «Mata al zunzún»

Negritud y herencia

Durante el diálogo que sostuvo con el público la autora del poemario Gritos, integrado por textos sobre la racialidad en sus diferentes vertientes, aceptó que al principio pensaba que “era algo mío, conmigo, pero según fui tratando a otras personas comprendí que no”.

“Creo en la memoria genética”, continuó Georgina, “yo soy una negra legítima, todo lo que sea injusticia me duele, lo que tenga que ver con la mujer, con la gente pobre, todo lo que sea injusto. Pero si hay algo injusto, porque no fue buscado sino impuesto, es la esclavitud, el traernos para acá”, advirtió.

“Por eso insisto en que la memoria genética existe, por ahí me viene en la sangre esa rebeldía, esas ganas de decir cómo en realidad fueron las cosas, porque a veces se edulcora, se le da un tono rosa y un poco de miel, y en verdad fue muy duro”, insistió. “Yo me crié entre negros y negras, y escuché muchas historias de todo lo que pasó esa nuestra raza traída a la fuerza, y me fui llenando de todo ese caudal, fue penetrando en mí, sensibilizándome cada vez más”.

“Y llegó el momento en que alguien tenía que contar en mi familia, en mi pueblo, lo que era de todos”, señaló. “Tanto es así que cuando fui invitada a Nueva York a compartir historias de mujeres negras, escuché muchas  historias fabulosas lo mismo para el teatro, que para el cuento, que picaresca, de toda esa famosa literatura oral”.

“Entonces cuando me tocó a mí, en aquel salón inmenso, donde había negras del mundo entero, yo estaba allí asustadísima, no medio asustada, y me preguntaron, estaban ávidas de saber sobre lo que directamente les estaba contando, y entonces todo esto que hacia con muchas ganas lo convertí en mi guerra santa como cimarrona”.

“Me he buscado problemas tremendos, es verdad”, convino Georgina, “pero en definitiva tengo en la vida mucho más de lo que pudieran quitarme, así que me siento una mujer feliz y realizada. No soy ambiciosa y por eso no tengo miedo a plantear las cosas. A veces me dan la razón, a veces me dicen tienes que esperar, a veces me dicen No porque el enemigo no se puede enterar y respondo: pero el enemigo es quien provoca eso, el enemigo a veces está adentro, es una lucha diaria, y hay gentes que en este momento todavía está descubriendo que existe esa herencia”.

Georgina Herrera, quien ha publicado además GH, Granos de sol y luna, Gustadas sensaciones, Gentes y cosas y el testimonio Golpeando la memoria, en coautoría con la historiadora e investigadora Daisy Rubiera Castillo, adelantó que la editorial Unión publicará un nuevo poemario Gatos y liebres, precedido por un prólogo suyo.

También trabaja en la obra de teatro Saturno en la casa siete. “Es la vida de una mujer mayor sola, que espera el amor que no llega. Me gusta mucho porque es parte de mi vida. Una vez me leyeron la carta astral y me dijeron que Saturno no se iría de mi vida hasta que yo no tuviera  70 años”, especificó la dramaturga.

Tomado de Cubaliteraria

29/08/2008 GMT 0

La entrevista sin vacunas

negracubana @ 17:55

Aquí está todo lo que dije. Agradezco a Jesús Dueñas haberme dado la posibilidad de publicarla en Negracubana.

1. ¿En qué momento nació su vocación por el periodismo digital… y si el ejercicio de esa nueva profesión mermó, en alguna medida, el amor a la Psicología y a la enseñanza de la martiana ciencia del espíritu?

Cuando llegué al periodismo digital no fue por él en si mismo sino por mi deseo de colaborar con la causa feminista. Comencé colaborando en Les Penélopes un sitio periodístico francés con perspectiva de género, que en aquel momento, hace 4 años atrás, tenía varias secciones en español. Allí empecé haciendo breves y llegué a escribir una reseña sobre Habana-Babilonia, el libro que sobre el comercio sexual escribiese Amir Valle.

Más adelante, fundaría mi propia “publicación” digital, mi bloga la que, como yo, es negra y feminista. Escribir, diseñar y producir Negra cubana tenía que ser se convirtió entonces en nuevo estímulo; creo que a partir de aquí es que surgió mi interés por el periodismo, o más bien por aventurarme a escribir en un medio mucho más formal como puede ser el portal Cubaliteraria, publicación electrónica cubana, la única dedicada por entero al libro y la literatura y sitio oficial del Instituto Cubano del Libro. Mi directora actual, Diana Fernández, confió en mi capacidad de aprendizaje, de manera de que en febrero de este año me estrené en el equipo de prensa de mi editorial, durante la XVII Feria del libro de La Habana; anteriormente trabajaba como editora, ahora mismo alterno los dos oficios.

Mi entrada a esta labor ni siquiera coincidió temporalmente con mi salida de la psicología, porque tengo que aclarar que ahora mismo me vinculo solo por dos vías con la profesión que estudié: profesora de la Universalización de la enseñanza superior, la reconocida municipalización, y miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Cubana de Psicología donde llevo la página web de nuestra asociación (una bloga también).

Regresando a mi entrada al mundo del periodismo digital y a la salida de la psicología como profesión, podría ser contradictorio, pero mi decisión fue totalmente consciente y como decía anteriormente nada tuvo que ver con la labor que desempeño ahora y menos con razones intrínsecas a mi anterior trabajo como psicóloga. Durante cinco años fui neurocientífica, de manera de que la psicología que realizaba también estaba en los límites de la profesión pues requería de conocimientos de otros saberes como pueden ser la neurofisiología, la estadística y la psicofisiología.

De manera que mi amor por la “ciencia del espíritu” nunca ha estado relacionado con el estereotipo que tenemos sobre esta profesión, más bien viene por la posibilidad de que, independientemente del lugar que me encuentre, pueda asirme a los principios básicos de ella y a los valores éticos que me crease durante su estudio y los 6 o 7 años que trabaje como psicóloga. De igual modo, la posibilidad de orientar a las nuevas generaciones de profesionales de la psicología me sitúa en un papel privilegiado y hoy es lo que de algun modo opera más en relación a mi identidad como psicóloga, pues sin llegar a “psicologizar” mi labor echo garra a múltiples conocimientos de ella para de incidir en mi alumnado.

2. Desde los puntos de vista profesional, humano y espiritual, ¿qué ganó y qué perdió con el “salto” de psicóloga a periodista?

Permítanme otra aclaración, en estos momentos me es difícil reconocerme como periodista, al menos dentro de su definición conservadora, la que aún es válida y se enfrenta cada día al “periodismo ciudadano”, que es lo que yo vengo haciendo sobre todo en mi bitácora. Este periodismo ciudadano, estimulado entre otras cuestiones por la necesidad de intentar soluciones alternativas ante los fuertes monopolios de la comunicación, concibe que los hechos y eventos pueden ser eficientemente reportados, escritos, revelados por quienes participan en ellos; este principio es lo que hace que personas sin formación académica como comunicadores y/o periodistas se inicien en esta labor casi de manera intuitiva, pero que llevan adelante sobre todo por la voluntad de tratar temas soslayados frecuentemente de la prensa tradicional. Este ha sido mi caso, por tanto a pesar de que formalmente trabaje para un medio de comunicación, mi identidad todavía no fragüe. De este modo, prefiero recurrir al término “bloguera” en lugar de “periodista”, a lo sumo “comunicadora”, porque en cierto sentido también me descompromete con la formalidad esperada para un profesional del periodismo.

Sobre las ganancias y pérdidas a partir del salto; yo aún no los he concientizado como tal; entre otras cuestiones porque me es difícil deshacerme de ciertas habilidades y actitudes propiciadas por la psicología. Además, simbólicamente continuo trabajando con la psique humana solo que desde otro posicionamiento.

No obstante, la labor que ahora realizo me ha puesto de frente a la posibilidad de ser menos “científica”, elemento este que me encanta. Recuerdo que dentro de la formación como psicóloga una de los requerimientos (y aspiraciones) es la mencionada “objetividad” de la información, del dato obtenido. Por suerte, dentro de las diversas teorías de la comunicación se reconoce la condición subjetiva y la intencionalidad extrema de los mensajes de manera de que si, efectivamente, me place mucho la posibilidad de ser más flexible, de interesarme por aquello que aunque no tenga validez estadística, por ser un evento humano, valga la pena ser relatado, descrito o contado.

3. De los géneros periodísticos en los que ha incursionado hasta ahora, ¿cuáles son los que más atraen su atención e interés y por qué?

La crónica, pues me permite abordar temas de actualidad, mi bitácora está llena de artículos de este tipo. Sin embargo, para mi trabajo formal hago más bien notas sobre las diferentes actividades que se planifican y que tienen como objetivo central la promoción del libro y la literatura. Así que Negra cubana tenía que ser, me permite recurrir una y otra vez a este género, de hecho hay una temática que me encanta en particular y es devolver en forma de crónica lo que sucede en los eventos académicos o talleres en los que participo, a las que siempre anexos mis consideraciones, sentimientos y valoraciones.

4. De acuerdo con su criterio, ¿es posible estructurar la labor periodística con base en las leyes, categorías y principios sobre los cuales se sustenta la Psicología como ciencia que estudia la vida psíquica y espiritual del ser humano?

Si, claro, desde los principios éticos hasta las formas de obtener la información tienen en su base conocimientos psicológicos, de hecho en la carrera de psicología se estudian varias asignaturas que tributan al quehacer periodístico.

Cuando hablo de la ética, es en clara alusión a nuestra responsabilidad sobre la información que será consumida por el publico, la que, sin dejar de ser intencionada y subjetiva (como explique más arriba), tiene que partir del respeto de las personas receptoras y considerar que cada una de ellas vivenciará de manera particular, es decir de manera mediatizada, la información proporcionada. Estos mismos valores me hacen celosa de guardar la confidencialidad de los datos suministrados, velar por ofrecer una imagen digna de los seres humanos y en última instancia contribuir al conocimiento o a la reflexión sobre ciertas realidades, que quizás no sean numéricamente importante, pero si humanamente posibles.

En virtud de lo anterior, hay algo que intento no hacer: tomar fotos en la calle a la gente que pasa sin previo consentimiento. Para mi es muy importante pues hago fotorreportajes (olvidé mencionarlo en la pregunta anterior) para mi bitácora y en ocasiones pierdo reveladoras instantáneas porque cuando lo pensé ya pasó el evento que quería registrar, o porque si me acerco a mi sujeto de fotografía la conducta que me interesa se extinguirá; por lo tanto, si lograse tomar la fotografía esta sería un simulacro de y no es eso lo que me interesa. Mi conflicto en esta área es análogo a: ¿cómo se ve una flor más bella: en la planta que le dio vida o en las manos de alguien? Sin embargo, me encanta sacar fotos, es algo que siempre amé, pero ahora que tengo mi bloga y que trabajo como periodista para Cubaliteraria, me divierto aún más, porque la gente disfruta las imágenes que logro.

5. Si pudieras escoger a tus maestros de periodismo, ¿cuáles seleccionarías como paradigmas éticos y por qué?

Francamente no se si maestr@s pero si hay periodistas que prefiero y en quienes confió sobremanera, sobre todo por las temáticas que trabajan, las cuales concentran parte de los debates más álgidos de la sociedad cubana actual. Por otra parte, varias feministas comunicadoras, han dejado huella en mi, cubanas y extranjeras. Para ellas todo mi respeto, en especial para Mirta Rodríguez Calderón, Lidia Cacho e Isabel Moya, cada una ha trabajado con la mayor ética y responsabilidad posible. Simplemente, yo me declaro en deuda con estas mujeres.

6. ¿Algún consejo o recomendación a los jóvenes que se inician en una u otra profesión?

Mas bien una sugerencia, estudiar mucho, que como dice una de las personas más inteligentes que he conocido (el Dr. Mitchell Valdés Sosa) “cada día que aprendo algo nuevo me doy cuenta de todo lo que no se”.

Entrevista a Negracubana en Mujeres

negracubana @ 12:58

Gente,

Mi colega Jesus Dueñas me entrevistó hace poco para Mujeres, la única revista cubana dedicada a nosotras. No es todo lo que dije, le pusieron demasiados [...] para mi gusto; veré si la entrevista íntegra puedo publicarla en Negracubana para lo cual necesito la anuencia del autor.

Por ahora les dejo con Entre la ciencia el periodismo digital

09/08/2008 GMT 0

El centenario de la fundación del Partido de los Independientes de Color. Fotorreportaje

negracubana @ 16:43

Ver más fotos

05/08/2008 GMT 0

El significado de un Centenario

negracubana @ 20:32

Por: Fernando Martínez Heredia

El día 7 de agosto hará un siglo que un grupo de cubanos fundó una nueva organización política, el Partido Independiente de Color (PIC), en la calle Amargura 63, en La Habana. Eran activistas negros y mulatos opuestos al racismo que persistía en el país después del fin de la esclavitud (1886) y de la gran gesta nacional del 95 que dio origen a la nación y al Estado republicano. Los negros y mulatos seguían sufriendo la situación social muy desventajosa en que los dejaron la esclavitud y el colonialismo, más la dura marca del racismo.

Los antiguos combatientes mambises y una población humilde que había ganado su ciudadanía no podían conformarse con esa situación.

El objetivo del PIC era organizar la lucha por sus derechos específicos, utilizando las vías legales de expresión, pública y electorales. Sus dirigentes principales fueron el veterano Evaristo Estenoz, el coronel Pedro Ivonet, un héroe mambí de la Invasión y de la campaña de Pinar del Río; Gregorio Surín, Eugenio Lacoste y otros. El PIC, que contó con miles de seguidores a lo largo del país, formuló demandas sociales favorables a toda la población humilde y trabajadora de Cuba y mantuvo ideas nacionalistas frente al imperialismo norteamericano.

El poder burgués neocolonial atacó sin tregua al PIC desde su nacimiento, porque lo amenazaba en el terreno de su hegemonía política bipartidista, liberal-conservadora. Acusados cínicamente de racistas, en 1910 se les declaró ilegales mediante la Enmienda Morúa a la Ley Electoral, y se mantuvo presos durante seis meses a dirigentes y activistas. Hostigados e impedidos de utilizar la vía electoral, optaron por lanzarse a una protesta armada el 20 de mayo de 1912, décimo aniversario de la instauración de la república. El gobierno de José Miguel Gómez movilizó miles de soldados contra ellos, mientras una sucia campaña de prensa los satanizaba. Durante junio y julio fueron asesinados Estenoz, Ivonet y por lo menos tres mil cubanos no blancos, la mayoría en la provincia de Oriente, principal teatro del alzamiento. Una ola de represiones, persecuciones y una intensificación del racismo se extendieron por todo el país. La república oficial celebró el gran crimen y lo sometió de inmediato a un olvido al que se fueron sumando —por la dura necesidad de sobrevivir y labrarse algún ascenso social— la mayoría de los discriminados y dominados en aquella sociedad.

En diciembre pasado el Partido Comunista de Cuba convocó a varias docenas de ciudadanos y constituyó la Comisión para Conmemorar el Centenario del Partido Independiente de Color en el país durante todo este año 2008. En poco más de siete meses se ha realizado una apreciable labor, debida al interés, la actividad y las iniciativas de un grupo de instituciones y numerosas personas, que no enumeraré por evitar el riesgo de los olvidos y porque no hemos terminado este esfuerzo: en realidad estamos ganando fuerzas para que continúe todo el tiempo que sea necesario. Las publicaciones y las filmaciones son productos que quedan al servicio de muchos que no conocemos, que multiplicarán su valor. Pero quiero destacar la gran importancia que tiene un hecho que se ha repetido en todos los eventos y reuniones que se han convocado en estos meses, y que tiene su raíz en las labores de los diez años precedentes. Un público muy numeroso —a veces un gentío— se ha reunido a escuchar, a pedir la palabra y participar, con verdadero fervor más que con atención. Esto es muy loable y alentador; pero también señala carencias, frustraciones y realidades negativas que persisten en nuestro país.

¿Cuál es el sentido último de estas labores de conmemoración? Ante todo, la recuperación de una memoria histórica de las luchas que ha emprendido y mantiene el pueblo cubano. En este caso, la reparación histórica de acabar con el olvido de aquellos hechos de 1908-1912 y la socialización de la comprensión de las realidades y los papeles que ha tenido el racismo en la historia de Cuba ya serán grandes ganancias, que se multiplicarían y harían permanentes si entre todos logramos que se incluyan esos temas en los contenidos de la historia nacional que se enseña en nuestro sistema educacional y en nuestros medios de divulgación, información y formación de opinión pública. Pero un segundo sentido de la conmemoración, ligado íntimamente al primero, es promover y darle aliento y armas a la lucha contra el racismo en la Cuba actual, elusivo pero pertinaz y que registra cierto crecimiento.

Como una modesta contribución al debate de ideas tan necesario para que avancemos frente a este problema de la sociedad cubana, cuya solución es factible y solo depende de nosotros, completo este texto con la intervención acerca del racismo que preparé para el magnífico 7º Congreso de la UNEAC del pasado abril, que no leí allí por el cúmulo de intervenciones valiosas que se suscitaron. Sirva también como homenaje a los que hace un siglo no consideraron que ya se había peleado y obtenido bastante, y siguieron peleando por toda la justicia.

En la lucha contra el racismo existen profundas diferencias entre la posición oficial de la Revolución y las ideas que manejamos nosotros, por una parte, y lo que sucede en la práctica social, por la otra. Tiene gran importancia la dimensión histórica del racismo, como uno de los elementos que participó en la construcción de Cuba como realidad específica, es decir, en el nacimiento y primeros desarrollos de la cultura nacional, y el proceso histórico de las transformaciones, las derrotas y las permanencias del racismo en la cultura cubana hasta hoy. En la actualidad es vital que no nos conformemos con formar parte de una elite consumidora de las mejores ideas, satisfecha con el nivel “superior” que posee, sino que actuemos como institución en la lucha contra el racismo, con la mayor energía y eficacia posibles.

¿Por qué los debates del VI Congreso de la UNEAC, y los innumerables eventos, divulgaciones y conocimientos adquiridos sobre este tema en los últimos años no se generalizan, y no llegan a convertirse en sentido común? ¿Por qué no resulta posible llevarlos a la escala de la sociedad? ¿Por qué no pueden llegar a ser la guía de las instituciones y de las prácticas de nuestro estado para escolarizar e instruir a la población, para divulgar, para entretener educando? Cansa repetir que nuestro inmenso sistema educacional no es un lugar de formación antirracista, y nuestro sistema de medios de comunicación, totalmente estatal, tampoco lo es.

En esta prolongada etapa de firmezas y transiciones al mismo tiempo, en el marco de la lucha por mantener la soberanía nacional y la transición socialista, la justicia social y la viabilidad económica, las diversidades sociales siguen ganando peso, mientras se mantiene la unidad política. ¿Cómo lograr que unas y otra no se contradigan, sino que se complementen y se refuercen? Si miramos la específica cuestión de las razas y el racismo desde esa perspectiva más general, pueden entenderse mejor sus problemas y los caminos de su superación. El racismo hoy, con todo y sus antiguas raíces, está ligado a los efectos que ha tenido la crisis reciente sobre los grupos menos favorecidos de nuestra sociedad; pero también a las necesidades ideológicas de los que aspiran a un regreso mediato al capitalismo, porque el racismo es una naturalización de la desigualdad entre las personas, algo que no se admitiría en Cuba actual si se plantea respecto al orden social. La lucha por la profundización del socialismo en Cuba está obligada a ser antirracista.

Tomado de La Jiribilla

Aclaración de Negracubana: El artículo anterior es posible que contenga términos sexistas, sin embargo por su importancia, en tanto contribuye directamente a rememorar eventos históricos profundamente relacionados con la lucha cubana contra el racismo, he decidido publicarlo en mi bloga. Lamento las molestias que pudiese ocasionar.

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