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Negra cubana tenía que ser
Una mujer negra que no es más otra, es ella misma
bell hooks

Categoría: Racialidad y temas afines

05/04/2008 GMT 0

Alzar la voz

negracubana @ 12:28


Raperas

Ines María Martiatu

Eres bella siendo tú, ébano en flor, negra luz
Eres bella siendo tú, cuerpo no es tu única virtud.
Eres bella siendo tú ébano en flor, negra luz
Eres bella siendo tú, inteligencia es tu virtud.

Las Krudas

Cantaban de pie, en el escenario del teatro Mariana Grajales, un grupo de mujeres de todas las edades. “Eres bella siendo tú, inteligencia es tu virtud”. Mientras en la sala repleta un público entusiasta las secundaba en una vibrante demostración que unía a todos. En el escenario, la bandera cubana ondeaba en las manos de algunas de las participantes. Era el final del concierto para terminar el evento “Alzar la voz” organizado por la poeta y promotora Carmen González con el auspicio de la Agencia Cubana de Rap.

El proyecto “Alzar la voz” agrupa las mujeres que cultivan el Rap, junto a poetas, escritoras, psicólogas, sociólogas y otras profesionales y mujeres en general que apoyen las acciones del Hip Hop en beneficio de la comunidad. Ellas estudian y discuten los temas que les atañen, ayudan a la solución de ciertas actitudes y situaciones conflictivas o desventajosas y sobre todo a la superación cultural de las raperas. “Alzar la voz” propicia, por supuesto, espacio para encuentros y conciertos en que las raperas se puedan manifestar. Su objetivo es que se escuche cada vez más alta y clara la voz de estas mujeres.

…“resistiendo como gorda, como negra, como guerrillera.” “Yo soy mujer”, “Eres bella siendo tú,” “Mi piel oscura”… estos y otros versos son los reclamos de mujeres que cantan, las raperas, esas nuevas voces que han surgido dentro del Movimiento de Hip Hop cubano. Ellas han irrumpido con un nuevo e insólito discurso en el panorama no ya del Hip Hop, sino de toda la cacionística cubana.

Es notable la ausencia de un discurso verdaderamente femenino a lo largo de toda la tradición de la canción popular cubana

La mujer en la trova tradicional se destaca sobre todo como intérprete de canciones compuestas por sus colegas masculinos. En este caso tenemos a María Teresa Vera. Esta mujer mulata y conocida como lesbiana, es el ejemplo más notable. En las canciones que compuso y dio a conocer no se puede observar la marca genérica ni racial en ninguna de sus letras, ni mucho menos la menor alusión a su condición lésbica. Esto último se entiende por los prejuicios de la época ante la diversidad sexual. Esas canciones bien podían haber sido escritas por hombres blancos heterosexuales.

Este patrón se mantiene en la llamada trova intermedia en que podemos poner el ejemplo cimero de Isolina Carrillo. Una gran compositora también mujer y negra recordamos de ella canciones como “Dos gardenias”, ella no expresa en sus obras rasgos que la identifiquen como mujer ni como negra.

En el movimiento del feeling autoras como Tania Castellanos, mulata o Marta Valdés, blanca y otras, mantienen esa adhesión a un discurso en que no se denota la voz de la mujer específicamente.

Igual pasa en la Nueva Trova. En esta etapa, la mujer participó decididamente en las grandes transformaciones ocurridas en todos los aspectos de la vida social y cultural de la nación, sin embargo, las compositoras no se atreven a expresar sus vivencias en un discurso autobiográfico que les sea propio y que hubiera servido como testimonio de una época. Son los compositores hombres los que una vez más logran reflejar en sus canciones todo este mundo cambiante para la mujer cubana. “María del Carmen”, de Noel Nicola nos ofrece esa imagen necesaria de la mujer presente en todos los campos de la vida a partir de los años 60 del pasado siglo. La mujer trabajadora y que asume una nueva estética y una nueva ética más libre y desprejuiciada a la hora de asumir su independencia, su participación en el proyecto social que se gesta e incluso en el amor. La encontramos compañera, trabajadora, activa, “limpia de ser virgen” como expresa Nicola en su texto.

Solamente Sara González se atreve con un son “Qué dice usted que una mujer” a criticar a los que aseveran “que la mujer en el sillón luce bien” como adorno pasivo del hogar. Pero la negra permanece invisible.

Es cierto que algunas nuevas trovadoras contemporáneas comienzan tímidamente a tocar estos temas pero aún no son una fuerza comparada a las cultivadoras del Rap.

El movimiento de Hip Hop ha abierto un espacio de confrontación y diálogo con los más importantes temas que atañen a la juventud y a la población negra y mulata en particular. El turismo, la prostitución, la droga, la doble moral, la corrupción, el racismo, el conformismo, son algunos de los más acuciantes problemas de la realidad social cubana de hoy.

“Y este sujeto revolucionario que discursa sobre tales temas nos lanza una dura reflexión sobre ellos, pero también nos abre un camino transformador, una puerta que nos identifica e involucra en la problemática abordada, instándonos a participar en la critica, la reflexión y/o la solución del asunto abordado”.[1]

La mujer rapera no es ajena a ello. Sin embargo es notable su aparición en busca de un espacio en una manifestación musical eminentemente masculina como es el Rap.

Uno de los aspectos más importantes del discurso rapero en general se centra en el tema de la raza que ha tenido una interesante evolución en la cansionística cubana. En el XIX, se expresa en la guaracha y la canción trovadoresca, en los primeros años del siglo XX aparece en las manifestaciones del movimiento Negrista y Afronegrista, en las obras de Ernesto Lecuona, Eliseo Grenet o Moisés Simmons. En los 60 del siglo XX recobra un nuevo interés en el renacer del Afronegrismo y ahora alcanza su más importante momento en el movimiento de Hip Hop en que aparece con una voluntad trasgresora y desmitificadora.

…logran emplazar en una perspectiva de lucha social, de cruzada contra dichas expresiones racistas, machistas y neocolonialistas. Esas propuestas son asumidas por todo el movimiento de la cultura hip hop, desbordando sus espacios y activando el imaginario emancipatorio que comparten muchos otros grupos sociales en nuestro país [2]

No es raro que el tema de la discriminación racial tenga tan altas connotaciones en el movimiento Hip Hop, ya que es un fenómeno que afecta a la gran mayoría de los integrantes de este movimiento como negros y mestizos. Estos jóvenes a contracorriente muestran el orgullo racial y lo manifiestan con una proyección estética que desafía el rechazo de la cultura hegemónica europeizante con sus peinados, su forma de vestir y las expresiones de una religiosidad afrocubana en la Santería y otras religiones incluso afrocaribeñas cuando algunos asumen las doctrinas rastafaris. Todas ellas con sus signos exteriores en el vestir y el uso de los atributos que los identifican. La mujer ha llevado por supuesto una gran parte de esta especie de cruzada cultural estética.

"Es muy duro para nuestra sociedad reconocer que hubo un grupo que se le quedó fuera, que le está devolviendo eso en arte", […] "No se les puede dar la espalda y decir: es cosa de marginales". [3]

Después de tanto silencio como vimos en el devenir de la historia de la canción popular esta irrupción de las voces de las mujeres negras en el Rap cubano constituye una verdadera eclosión sin precedentes aún comparada con otras manifestaciones artísticas o culturales. En sus obras ellas dialogan con diferentes temas del imaginario, de la cotidianeidad y de la lucha contra la discriminación racial y la opresión patriarcal. El diapasón en que se mueven se hace inmensamente rico. Para ellas la familia, la maternidad, el amor, la reivindicación de su propia belleza, las relaciones intersexos, la lucha contra la violencia en todas sus formas, la defensa de la diversidad, incluyendo el discurso lésbico, la impugnación de ciertos comportamientos burocráticos y una lista interminable de otros aspectos no les son ajenos. Muchas raperas muestran su voluntad trasgresora a través de los nombres con que se llaman a sí mismas y en las letras de su discurso. Hay en ello una voluntad de resemantizar ciertas expresiones y de insertarse en un universo simbólico propio. Aspecto característico de la cultura Hip Hop. Atómicas, Doble esencia, La negra del momento, Las Krudas, La positiva, Unión perfecta, son ejemplos de esa expresividad.

"El primer reto de la mujer dentro del hip hop ha sido enfrentarse a una sociedad machista y patriarcal, que le dio un rol incluso dentro de la marginalidad",[..] "No todas las mujeres se atreven a subirse a una tarima (escenario) a rapear, porque la construcción social dice que el hip hop es algo violento, de hombres, Sin embargo algunas han desafiado los prejuicios y son reconocidas dentro del movimiento.”[4]

Si buscáramos una sola palabra para definir el signo de este discurso rico en connotaciones de todo tipo creo que con Roberto Zurbano seleccionaría el término emancipatorio en todas sus acepciones posibles.

“Respuestas” es el título de un disco, una importante compilación de los trabajos de raperas cubanas y creo que respuestas son las que están ofreciendo estas creadoras con su nuevo discurso en estos últimos años.

A la invisibilidad, al silencio, al conformismo de mucho tiempo ellas se enfrentan con un discurso valiente y afirmativo. Nos ofrecen sus cartas de presentación como mujeres en temas como “Soy así”, (La dama), “Entre tú y yo” (Doble esencia) o “Comenzando” (Unión perfecta). Reivindican la belleza negra y la inteligencia en “Eres bella” o “Gorda” (Las Krudas), su interés en el verdadero papel de la mujer enfrentada a los males sociales que agobian a toda la comunidad en “Empeño” (Yula y Yuli) o en “La llaman puta” (Magia).

En el coloquio del evento “Alzar la voz” escuchamos la ponencia de la poeta Georgina Herrera, “Oriki para las negras viejas de antes” donde relaciona las traiciones de la oralidad con la cultura Hip Hop, la disertación de la psicóloga Sandra Álvarez “Mujer nueva y contra violencia en la obra cinematográfica de Sara Gómez” en que destaca el legado de la cineasta en cuanto a su conciencia racial y de género y el trabajo de la que suscribe “Nuevas voces en la cansionística cubana” en que se establece la importancia de la irrupción de un discurso de género y raza en las obras de las raperas. Pero creo muy significativo el testimonio de Emilia Díaz, madre de raperos, activista y promotora ella misma de importantes proyectos que tienen como centro el Hip Hop en beneficio de la comunidad donde vive. Al final del concierto en un momento de júbilo las madres y abuelas, entre ellas la madre de Las Krudas subieron al escenario y bailaron y cantaron junto al resto de las raperas. “eres bella siendo tú…..” Me preguntan cómo es que estas mujeres mayores, apoyan el Rap que no es en general del gusto de las personas de anteriores generaciones. Nos interesa a nosotros, me dice un escritor, por el contenido de sus letras y por las connotaciones sociales que tiene como hecho artístico. Pues bien, a esas madres y abuelas les interesa por lo mismo. Por su contenido. Ellas son madres y abuelas de jóvenes que luchan, que padecen la marginalidad. Ellas se aprestan a luchar a su lado apoyando la cultura Hip Hop, el Rap. No es raro ese hecho. Estas mujeres han sufrido la opresión patriarcal y ahora despiertan y tienen la oportunidad de emprender acciones que las reivindican también a ellas. El Rap les ofrece también una estética y una ética reivindicadora de sus valores, que las ayudan a apartar a sus hijos de conductas autodestructivas. La droga, la prostitución, la violencia doméstica, el mercantilismo y la falta de espiritualidad son algunos de los temas que este discurso aborda con valentía. La música ha servido para encauzar las vidas de muchos de estos muchachos y muchachas.

Son muchos los problemas que debe afrontar la mujer en la sociedad actual. Son quizá muchos más los que debe afrontar la mujer negra en particular por razones históricas y muchas otras que todos conocemos. Alzándose desde una muy desventajosa posición de subalternidad ellas se aprestan a gritar su verdad y a tomar el mundo. Es sin dudas un discurso doblemente emancipatorio por su condición de mujeres y de negras en una lúcida y valiente confrontación con muchos más esquemas que superar y muchas más cadenas que romper. Haciendo historia. Resistiendo.

Notas
[1] "Se buscan textos invisibles para sonidos hambrientos (siete notas de viaje sobre el Hip Hop cubano en los diez años del Festival de Rap de La Habana)" en revista Movimiento, no.3. P.7-8.
[2] Roberto Zurbano, Ob cit. P.7.
[3] Dalia Acosta, “Hip Hop persiste al margen” entrevista a Carmen González, poeta, investigadora y editora de la revista Movimiento. En VISIONES Inter Press Service, IPS marzo de 2007.
[4] Dalia Acosta. Ob. Cit.
Tomado de La Jiribilla

22/03/2008 GMT 0

Ennegrecer al feminismo. Por Sueli Carneiro

negracubana @ 14:30

Son suficientemente conocidas las condiciones históricas en las Américas que construyeron la relación de cosificación de los negros en general y de las mujeres negras en particular. Sabemos también que en toda situación de conquista y dominación la apropiación sexual de las mujeres del grupo derrotado es uno de los momentos emblemáticos de afirmación de superioridad del vencedor.

En Brasil y en América Latina la violación colonial perpetrada por los señores blancos a mujeres negras e indígenas y la mezcla resultante está en el origen de todas las construcciones sobre nuestra identidad nacional, estructurando el decantado mito de la democracia racial latino-americana que en el Brasil llegó hasta sus últimas consecuencias. Esa violencia sexual colonial es también el cimiento de todas las jerarquías de género y raza presentes en nuestras sociedades configurando aquello que Angela Gilliam define como "la gran teoría del esperma en la formación nacional" a través de la cual, y siguiendo a Gilliam:
1. "el papel de la mujer negra es rechazado en la formación de la cultura nacional ;
2. la desigualdad entre hombre y mujer es erotizada ; y
3. la violencia sexual contra las mujeres negras ha sido convertida en un romance." [1]

Lo que podría ser considerado historias o reminiscencias del periodo colonial permanecen, sin embargo, vivas en el imaginario social y adquieren nuevos ropajes y funciones en un orden social supuestamente democrático que mantiene intactas las relaciones de género, según el color o la raza instituidos en el periodo esclavista. Las mujeres negras tuvieron una experiencia histórica diferenciada que el discurso clásico sobre la opresión de la mujer no ha recogido. Así como tampoco ha dado cuenta de la diferencia cualitativa que el efecto de la opresión sufrida tuvo y todavía tiene en la identidad femenina de las mujeres negras.

Cuando hablamos del mito de la fragilidad femenina que justificó históricamente la protección paternalista de los hombres sobre las mujeres, ¿de qué mujeres se está hablando? Nosotras -las mujeres-negras- formamos parte de un contingente de mujeres, probablemente mayoritario, que nunca reconocieron en sí mismas este mito, porque nunca fueron tratadas como frágiles. Somos parte de un contingente de mujeres que trabajaron durante siglos como esclavas labrando la tierra o en las calles como vendedoras o prostitutas.
¡Mujeres que no entendían nada cuando las feministas decían que las mujeres debían ganar las calles y trabajar!

Somos parte de un contingente de mujeres con identidad de objeto. Ayer, al servicio de frágiles señoritas y de nobles señores tarados. Hoy, empleadas domésticas de las mujeres liberadas. Cuando hablamos de romper con el mito de la reina del hogar, de la musa idolatrada por los poetas, ¿en qué mujeres estamos pensando? Las mujeres negras son parte de un contingente de mujeres que no son reinas de nada, que son retratadas como las anti-musas de la sociedad brasilera porque el modelo estético de mujer es la mujer blanca.

Somos parte de un contingente de mujeres para las cuales los anuncios de empleo destinan la siguiente frase: "Se exige buena presencia" y cuyo sub-texto es: negras no se presenten.

Por lo tanto, para nosotras se impone una perspectiva feminista en la cuál el género sea una variable teórica más, tal como afirman Alcoff y Potter, que no "puede ser separada de otros ejes de opresión" y que no "es posible de un único análisis. Si el feminismo debe liberar a las mujeres, debe enfrentar virtualmente todas las formas de opresión". [2] Desde este punto de vista se podría decir que un feminismo negro, construido en el contexto de sociedades multirraciales, pluriculturales y racistas -como son las sociedades latinoamericanas- tiene como principal eje articulador al racismo y su impacto sobre las relaciones de género dado que él determina la propia jerarquía de género de nuestras sociedades.

En general, la unidad en la lucha de las mujeres en nuestras sociedades no sólo depende de nuestra capacidad de superar las desigualdades generadas por la histórica hegemonía masculina sino que también exige la superación de ideologías complementarias de este sistema de opresión como es el caso del racismo. El racismo establece la inferioridad social de los segmentos negros de la población en general y de las mujeres negras, en particular, operando además como factor divisionista en la lucha de las mujeres por los privilegios que se instituyen para las mujeres blancas.

Desde esta perspectiva, la lucha de las mujeres negras contra la opresión de género y de raza viene diseñando nuevos contornos para la acción política feminista y anti-racista enriqueciendo tanto la discusión de la cuestión racial, como también la cuestión de género. Este nuevo mirar feminista y anti-racista
se integra a la tradición de lucha de los movimientos negros como a la del movimiento de mujeres, y afirma esta nueva identidad política que resulta de la condición específica de ser mujer y negra. El actual movimiento de mujeres negras al traer a la escena política las contradicciones resultantes de las variables raza, clase y género está promoviendo la síntesis de banderas de lucha que históricamente han sido levantadas por los movimientos negros y movimientos de mujeres del país, ennegreciendo de un lado las
reivindicaciones feministas para hacerlas más representativas del conjunto de las mujeres brasileras, y por el otro lado promoviendo la feminización de las propuestas y reivindicaciones del movimiento negro.

El peso de la raza Ennegrecer al movimiento feminista brasilero ha significado,
concretamente, demarcar e instituir en la agenda del movimiento de mujeres el peso que la cuestión racial tiene en la configuración, por ejemplo, de las políticas demográficas ; de la caracterización de la violencia contra la mujer introduciendo el concepto de violencia racial como un aspecto determinante de las formas de violencia sufridas por la mitad de la población femenina del país que es no blanca ; en la incorporación de las enfermedades étnicoraciales o de las enfermedades de mayor incidencia sobre la población negra, fundamentales para la formulación de políticas públicas en el área de salud ; o introducir en la crítica a los mecanismos de selección en el mercado de trabajo, el criterio de la buena presencia como un mecanismo que mantiene las desigualdades y los privilegios entre las mujeres blancas y las negras.
Se debe estudiar y actuar políticamente sobre los aspectos éticos y eugenésicos que la investigación en el área de la biotecnología y, en particular,la ingeniería genética pone hoy en el debate. Un ejemplo concreto lo tenemos en la cuestión de Salud y Población. Si históricamente las prácticas genocidas tales como la violencia policial, el exterminio de niños, la ausencia de políticas sociales que garanticen el ejercicio de los derechos básicos de ciudadanía han sido prioritarios en la acción política de los movimientos negros, los problemas evidenciados hoy en Salud y Población nos sitúan frente a un cuadro más alarmante aún en relación al riesgo de genocidio del pueblo negro en el Brasil.

En el nuevo contexto, a la reducción poblacional a través de la esterilización masiva, a la progresión del SIDA y al uso de drogas entre nuestra población, se le suman las amenazas de las nuevas biotecnologías, en particular de la ingeniería genética, y sus posibilidades para que las prácticas eugenésicas se constituyan en nuevos y alarmantes aspectos del genocidio, sobre los cuales el conjunto del movimiento negro precisa actuar.

La importancia de estas cuestiones para las poblaciones consideradas descartables como son los negros y el creciente interés de los organismos internacionales en el control del crecimiento de estas poblaciones, ha llevado al movimiento de mujeres negras a desarrollar una perspectiva internacionalista de lucha. Esta visión internacionalista está promoviendo la diversificación de las temáticas, se están desarrollando nuevos acuerdos y asociaciones y se está ampliando la cooperación interétnica. Crece entre las mujeres negras la conciencia de que los procesos de globalización determinados por el orden neo-liberal que -entre otras cosas- agudiza la feminización de la pobreza, vuelven necesaria la articulación y la intervención de la sociedad civil a nivel mundial. Esta nueva conciencia nos ha llevado a desarrollar acciones regionales en América Latina, en el Caribe y con las mujeres negras de los países del primer mundo, para fortalecer nuestra participación en los foros internacionales donde gobiernos y sociedad civil se enfrentan y definen la inserción de los pueblos tercer mundistas en el tercer milenio.

Esta intervención internacional, en especial en las Conferencias mundiales convocadas por las Naciones Unidas a partir de la década de los 90, nos ha permitido ampliar el debate sobre la cuestión racial a nivel nacional e internacional y sensibilizar a los movimientos, gobiernos y a las NN.UU. para la inclusión de la perspectiva anti-racista y del respeto a la diversidad, en todos sus temas.

Con esta perspectiva actuamos en la Conferencia de El Cairo sobre Población en la cual las mujeres negras operaron a partir de la idea de que "en tiempos de difusión del concepto de poblaciones superfluas, la libertad reproductiva es esencial para las etnias discriminadas y para impedir políticas controladoras y racistas". Así estuvimos en Viena en la Conferencia de Derechos Humanos de la cual salió el compromiso-sugerido por el gobierno brasilero-de realizar una Conferencia Mundial sobre Racismo y otra sobre Migración para antes del año 2000. Así trabajamos en el proceso de preparación de la Conferencia de Beijing, dentro de la cual realizamos en Mar del Plata un seminario con mujeres negras de 16 países de América Latina y del Caribe, donde resultó un documento consensuado pró-Beijing que fue incorporado también por mujeres negras organizadas del primer mundo.

Estas Conferencias Mundiales se volvieron espacios importantes en el proceso de reorganización del mundo luego de la caída del muro de Berlín y se constituyen hoy en foros de recomendación de políticas públicas para el mundo.

El Movimiento Feminista Internacional ha operado en estos foros con el lobby más eficiente entre los segmentos discriminados del mundo. Esto explica los avances de la Conferencia de Derechos Humanos en Viena en relación a la cuestión de la mujer, los avances de la Conferencia de Cairo sobre Población y de la Eco 92.

En los esfuerzos realizados por las mujeres hacia Beijing uno de los resultados fue que Brasil, por primera vez en la historia de la diplomacia internacional, obstruyó la reunión del G-77, grupo de los países en desarrollo del cual forma parte, para discrepar con el retiro del término étnico-racial del artículo 32 de la Declaración de Beijing, cuestión que era innegociable para las mujeres negras del Brasil y de los países del Norte. La firmeza de la posición brasilera aseguró que la redacción final del artículo 32 afirmase la necesidad de "intensificar los esfuerzos para garantizar el disfrute en condiciones de igualdad, de todos los derechos humanos y libertades fundamentales de todas las mujeres y niñas que enfrentan múltiples barreras para su desarrollo y su avance debido a factores como raza, edad, origen étnico, cultura, religión..." La lucha ahora es asegurar que esta conquista se concrete en la vida real. El próximo paso es monitorear la implementación de estos acuerdos por parte de nuestros gobiernos.

El origen blanco y occidental del feminismo estableció su hegemonía en la ecuación de las diferencias de género y ha determinado que las mujeres no blancas y pobres, de todas partes del mundo, luchen por integrar en su ideario las especificidades raciales, étnicas, culturales, religiosas y de clase social.

¿Qué lugar para el feminismo negro?

¿Hasta dónde las mujeres no blancas avanzarán en estas cuestiones? Las alternativas de izquierda, de derecha o de centro se construyen a partir de estos paradigmas instituidos por el feminismo que, según Léila Gonzalez, padece de dos dificultades para las mujeres negras : por un lado el sesgo eurocentrista del feminismo brasileño se constituye en un eje articulador más de la democracia racial y del ideal de blanqueamiento al omitir la centralidad de la cuestión de raza en las jerarquías de género y al universalizar los valores de una cultura particular (la occidental) al conjunto de las mujeres, sin mediarlos con los procesos de dominación, violencia y explotación que están en la base de la interacción entre blancos y no-blancos. Por otro lado, también revela un distanciamiento de la realidad vivida por la mujer negra al negar "toda una historia de resistencias y de luchas, en las que esa mujer ha sido protagonista gracias a la dinámica de una memoria cultural ancestral (que nada tiene que ver con el eurocentrismo de ese tipo de feminismo)" [3]. En ese contexto, ¿cuáles serían los nuevos contenidos que las mujeres negras podrían aportar en la escena política más allá del "toque de color" en las propuestas de género?


La feminista negra norteamericana, Patricia Collins, argumenta que el pensamiento feminista negro sería (...) un conjunto de "experiencias e ideas compartidas por mujeres afro-americanas que ofrece un ángulo particular de visión del yo, de la comunidad y de la sociedad... que involucra interpretaciones teóricas de la realidad de mujeres negras por aquellas que la viven..."

A partir de esta visión Collins elige algunos "temas fundamentales que caracterizarían el punto de vista feminista negro". Entre ellas se destacan:
1. el legado de una historia de lucha
2. la naturaleza interconectada de raza, género
y clase
3. el combate a los estereotipos o "imágenes de autoridad".

Acompañando al pensamiento de Patrícia Collins, Luíza Bairros usa como paradigma la imagen de la empleada doméstica como elemento de análisis de la condición de marginación de la mujer negra, y a partir de ella busca encontrar especificidades capaces de rearticular los puntos colocados por Patricia Collins concluyendo que "esa marginalidad peculiar es la que estimula un punto de vista especial de la mujer negra (permitiendo) una visión distinta de las contradicciones en las acciones e ideología del grupo dominante". "La gran tarea es potenciarla afirmativamente, a través de la reflexión y de la acción política".

segregación siendo encuadrado en la particularidad, o por dilución en el El poeta negro Aimé Cesaire dice que "las dos maneras de perderse son: por universal". La utopía que hoy perseguimos consiste en buscar un atajo entre una negritud reductora de la dimensión humana y la universalidad occidental hegemónica que anula a la diversidad. Ser negro sin ser solamente negro, ser mujer sin ser solamente mujer, ser mujer negra sin ser solamente mujer negra. Lograr la igualdad de derechos es convertirse en un ser humano pleno y lleno de posibilidades y oportunidades más allá de su condición de raza y de género.

Ese es el sentido final de esta lucha.

Notas

[1] Angela Gilliam en "Anais do Seminário Internacional "Multiculturalismo e
Racismo: O papel da açaô afirmativa nos Estados Democráticos
Contemporáneos" pg. 54, Ministério da Justicia, Secretaria Nacional de a
Direitos Humanos. Brasília, julio de 1996.
[2] Adriana Piscitelli, ibdem , pg. 10/11
[3] Lélia Gonzalez citada por Bairros, Luiza "Lembrando Lélia Gonzalez" en "O
livro da Saúde das Mulheres Negras". Organizadoras : Jurema Werneck, Maísa
Mendonóa y Evelyn C.White. Editora Pallas/Criola, pg 57. Rio de Janeiro. Año
2000
Page 6
Documento III Foro
Ciudadanía Sexual
__________________
Sueli Carneiro es brasileña, filósofa y directora del "Instituto GELEDES de la
Mujer Negra" de Sao Paulo, Brazil. Este artículo está basado en su
presentación en el Seminario Internacional sobre Racismo, Xenofobia y Género
organizado por Lolapress en Durban, Sudáfrica, el 27 - 28 de agosto 2001.
Traducción y edición del portugués al castellano por Lilián Abracinskas de
Lolapress

Tomado de Les Pénélopes

Negras con pespuntes de erudicción

negracubana @ 14:22
Ayer en la noche mientras revisaba por enésima vez mi tesis de maestría (que ya estoy próxima a concluir) me percaté de que tengo mucho info en mi PC que puede servir a las hermanas, sobre todas las feministas negras o a quienes el color de su piel les hace reflexionar. Es por eso que inauguro hoy Negras con pespuntes de erudicción, donde publicaré textos importantes sobre esta corriente del feminismo contemporáneo y que nos puede ayudar a encontrar un norte (o un sur) sobre nuestros propios procesos identitarios.

Hoy para comenzar, comparto Ennegrecer al feminismo. Sueli Carneiro

Son suficientemente conocidas las condiciones históricas en las Américas que construyeron la relación de cosificación de los negros en general y de las mujeres negras en particular. Sabemos también que en toda situación de conquista y dominación la apropiación sexual de las mujeres del grupo derrotado es uno de los momentos emblemáticos de afirmación de superioridad del vencedor.

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20/03/2008 GMT 0

La racialidad vista (y vivida) por Sara Gómez

negracubana @ 23:36

“Cuando te miras al espejo, ¿qué ves?" "Veo una mujer",

responde la blanca. La negra explica:

"Ese es el problema, cuando yo me miro al espejo, veo una mujer negra.

 Para ti la raza es invisible, porque así funcionan los privilegios.”

Lélia González[i]

 

Las imágenes raciales se hallan en el centro de la organización del mundo moderno”

Richard Dyer[ii],

    Todos coinciden en afirmar que Sara Gómez no quería ser “una negrita de la clase media que tocaba el piano”, quizás por ello su salida de aquella sociedad de clase media y del círculo de relaciones estrechas que sus tías habían construido para ella. Esto nos hace pensar que efectivamente a Sara le interesaban los conflictos que más tardíamente enfrentaría en su vida y obra.

    Referido al tema racial, Sara Gómez, llegó a ser una militante activa. Es reconocida como la primera mujer pública que se dejó el cabello sin desrizar, hecho que situamos aproximadamente en el año 1971 y que puede ser constatado en las fotos de la familia y en sus documentales, en los que casi siempre aparece; siendo en De bateyes (1971) en el primero que es posible verla con un pequeño afro.  Sobre este suceso, su amigo y compañero en la lucha contra la discriminación racial, Tomás González apuntaría:

De su pelo […] una mata fuerte, de frondosidad cerrada, bosque negro, tupido y con güije y cocuyos. Por aquel entonces lo llevaba desrizado. Más tarde aquella cabellera sería la primera cabellera natural de los negros de mi país. ¡Una revolución dentro de la Revolución![iii]

Por otra parte, su cabello sin desrizar sería motivo de felicitación por parte de Stokely Carmichael[iv], quien al conocer la noticia le envió un telegrama que fue leído en una reunión realizada en la calle Carlos III, en la casa de Eloy Machado.[v]

El énfasis realizado por nosotros en este aspecto se deriva de la carga simbólica que tiene tal evento en la vida de una de las mujeres intelectuales más reconocidas de su época. El alisamiento del cabello de la mujer negra es un procedimiento que las feministas negras consideran de profundo valoración ideológica, por encima del aspecto estético que el pudiese contener. El cabello alisado resume los padecimientos de la raza negra, que luego de ser convertida en esclava es objeto de las formas más contemporáneas y casi imperceptibles de discriminación. Es por ello que cuando se lleva el cabello al natural se está contribuyendo a visualizar una buena cantidad de seres humanos que no han sido tenidos en cuenta, favoreciendo con ello la propia autopercepción.

Según Inés Martiatu, el reconocimiento de Sara Gómez como intelectual identificada con las problemáticas de las personas negras, aun después del triunfo revolucionario, estuvo relacionado con que fuera acusada de pertenecer a una organización de orgullo negro. Dicho incidente, contado por muchos pero testimoniado por pocos, puede ser interpretado como prueba de que ella era reconocida como la cabeza de los debates en torno la problemática racial dentro del círculo de intelectuales negros más prominentes de esa época.


Cuando nos encontramos frente al cine realizado por Sara Gómez se advierte la estridencia del tema racial. El mismo es abordado en toda su magnitud, con sus luces y sus sombras a lo largo de toda su obra cinematográfica. Su interés por poblaciones afrodescendiente la mostraría en varios de sus documentales, en especial en De bateyes (1971), Una isla para Miguel (1968), lo cual se reafirma cuando “ella asume también su historia personal de mujer negra a través de los entrañables recuerdos familiares en Crónica de mi familia.[vi] Asimismo, su interés por procesos o productos culturales populares como pueden ser la rumba en Y tenemos sabor (1967) o los elementos místicos recogidos en De bateyes (1971) son evidencias pertinentes de que Gómez profundizaba en la relación entre los elementos raciales y las practicas culturales existentes en la sociedad cubana.

 Por otra parte, su interés por la cuestión racial también se evidencia en la selección de los sujetos y sujetas de su cine: Gladis, Rafael, Maria, Berta, Madrina y hasta la propia Sara. Todas las obras muestran personas negras, y muchas de ellas de manera protagónica, de hecho su película de ficción (De cierta manera, 1974) tiene como tema central una relación amorosa interracial e interclasista, cuyo tratamiento es anticipado, de algún modo, en los conflictos entre Lázaro y Gladis que nos presenta En la otra isla (1968).  Asimismo, la situación particular de la mujer negra y pobre es retomada en más de una ocasión: las vivencias de aquella madre negra en De cierta manera (1974) nos dan cuenta de ello.

            En la otra isla (1968), es el testimonio de varios jóvenes que revelan los conflictos que al interno sucedían en la otrora Isla de Pinos, ahora de la Juventud, ambiente creado artificialmente para redimir los comportamientos supuestamente punibles de un sector de la población cubana. En este entorno se posibilitaría un cambio de valores, dando lugar  a una generación emergente, como bien dice la canción tema: “donde nace la bandera de una nueva juventud”. Todas las personas testimoniantes transitan por un proceso de reformación; a propósito de lo cual diría el joven crítico Juan Antonio García Borrero: “Los personajes que se asoman a la cámara de Sara no están viviendo ese proyecto de construcción revolucionaria que se experimenta en “la gran Isla”; en realidad, son seres que de alguna manera han sido rebasados por la Historia, y en nombre de esta, se les intenta rescatar, que es lo mismo, ‘reeducar’.”[vii]

María, es el personaje de la primera historia: una joven negra de 17 años que procede de un sector marginal de la Habana y en la granja Libertad trabaja en la agricultura,  recibe clases de peluquería,  recibe clases de sexto grado al mismo tiempo que participa en los ensayos de cultura. Su mayor aspiración es llegar a ser peluquera, para eso se prepara. Este personaje viene a mostrar la realidad de las mujeres negras jóvenes que participaban en la construcción de la nueva sociedad. La inclusión de su historia en el documental nos permite considerar su pertinencia en tanto visibiliza la realidad de estas otras mujeres siguiendo las propuestas del feminismo negro.

La historia más dramática, de las contadas en La otra isla, es la de Rafael, joven negro tenor que como forma de autoflagelación se va a la Isla, a expiar su culpa por ser objeto de discriminación racial por parte de los colegas de la compañía musical donde trabajaba. Sara Gómez, muy aguda en sus intervenciones, guía las explicaciones autocensuradoras del  joven en aquella entrevista casi psicológica. Él confía en la Revolución para que se superen los prejuicios racistas; y ella insiste en el papel de las personas individuales en la eliminación de los mismos. La Isla de la Juventud ha sido una especie de curación para él, según sus palabras. A nuestro modo de ver, Sara acá llama la atención sobre aquellas conductas que en ocasiones tienen las personas negras de autoexcluirse a sí mismas, consecuencia, entre otras cosas, de la baja autoestima, la inexistente autoconciencia racial y, en última instancia, de la posición de víctima que algunas personas han adotado.[viii]

Por otra parte, Rafael considera que “aquí hay otra mentalidad, aquí no es como allá, (la isla grande) los jóvenes que llegan, pues, aquí son sanos, aquí hay otro tipo de conciencia”, lo cual es muy interesante porque se supone que a la Isla de la Juventud llegan personas que de alguna manera se encuentran en los márgenes de la sociedad de la Isla de Cuba. Nos preguntamos entonces: ¿esta juventud en re-educación representa el discurso subalterno, el de los excluidos?, ¿se estaba suscitando en la otrora Isla de Pinos una especie de sociedad paralela cuyos actores y actrices principales están en la periferia de la otra sociedad (en la isla grande) y aquí, en esta nueva forma de relacionarse, son centro?

Al final de su intervención Rafael le pregunta a Sara con extrema sinceridad y cierta pesadumbre: “¿algún día yo llegaré a representar La Traviatta?”. Escalofriante interrogante que nos da cuenta de que las necesidades humanas van mucho más allá de la historia y de las aberraciones y discriminaciones inventadas por los seres humanos. La respuesta es el silencio, el que puede ser entendido como la cierta complejidad que tienen los fenómenos humanos. En este sentido nos parece muy oportuno lo que García Borrero apunta:

[…] para Sara Gómez […] lo importante no está en reiterar consignas mesiánicas que redunden en lo que el imaginario por entonces dominaba, sino en ofrecer un cuadro mucho más complejo y profundo, donde sobresalga sobre todo, la condición humana.[ix]

Lázaro, es un joven blanco ex-seminarista, que se ha convertido en revolucionario haciendo dejación de su anterior vida de frailes y curas. Ahora está pensando en el futuro, va busca de la generación heroica, del “nuevo hombre guevarista”, está pasando por un “proceso de transformación de su conciencia”, como él mismo dice. A pesar de ello, aún le quedan algunas características relacionadas con su anterior fe cristiana, lo cual conocemos a partir del cuestionamiento realizado por Sara, quien permite a Lázaro evocar sus contradicciones más íntimas, aquellas que emergen de su condición de revolucionario -en plena construcción- y su otrora formación  religiosa. Por otro lado, el cambio más rotundo para Lázaro está en torno a la violencia, y el cómo asistir a ella le hizo percatarse de su existencia y necesidad; esta violencia se torna a la vez el móvil fundamental del distanciamiento del Lázaro de hoy del anterior. Este de ahora también es diferente porque tiene una relación amorosa con una mujer negra de clase media, quien al parecer no comprende mucho el por qué de la estancia de su novio en la Isla. Pareja interracial e intraclasista que quizás nos advierte la futura presencia de Mario y Yolanda en De cierta manera (1974) y que, por otra parte, nos recuerda, como Guanabacoa: Crónica de mi familia (1966), la existencia de la clase media entre las personas negras, como Sara y como Gladys.

Una Isla para Miguel (1968), co-escrita junto a Tomás González, narra como el protagonista, un adolescente negro, ha de encontrar un sentido para su vida en aquella granja destinada a jóvenes “rebeldes sin causa” y cuyo plan de re-educación estaba encaminado a que encontrasen una causa para su rebeldía. Estudio, trabajo y defensa son las tres aristas de tal plan reeducativo.

Miguel adolescente negro, miembro de una familia numerosa, está en La Isla por elección de su madre, para “meterlo en camino”, como ella dice. “Él es muy fuerte de carácter” pero en la Isla encontró el régimen disciplinario que lo hará entrar en orden, este sería el mensaje que nos evoca la alternancia entre lo dicho por su hermana con los jóvenes que marchan de un lado a otro del campamento.

El “ser hombre, ser macho y ser amigo” que se escucha en voz de la locutora nos remite al interés de Sara Gómez por las maneras de conducirse de los hombres en el barrio, en el ambiente, lo cual toma su máxima expresión en De cierta manera (1974), aquí es posible hallar una continuidad temática entre estas dos obras, a pesar de los 6 años trascurridos entre una y la otra. 

Por su parte, en Guanabacoa: crónica de mi familia (1966) documental de marcado carácter antropológico, la ascendencia de Sara es el pretexto para observar una parte de la sociedad cubana, precisamente a las personas negras: la familia que le dio origen. Es como si Sara Gómez hubiese necesitado regresar a Guanabacoa en búsqueda de su identidad, “aceptando una historia total, una Guanabacoa total” -dice ella-, de una familia que perteneció a sociedades de color y cuyos miembros no asistían a los bailes públicos, sino que se reunían en El Progreso o en el Porvenir, clubes para negros y negras de clase media o superior.

Una historia contada a partir de fotos familiares, la música y los relatos de “madrina” quien se deleita contando como ellos participaban de una Guanabacoa diferente. “¿Habrá que combatir la necesidad de ser un negro distinto, superado…?” tal como lo hace Berta la prima preferida de Sara, quien no tiene “complejos”, no intenta mostrar lo que no es, ni aspira a mucho mas, ella se conforma en ser la misma negra del espejo. Al tomar partido Sara apostaría ineludiblemente por la simple realización de las personas negras, por su autoaceptación y sobre todo por su sinceridad para con ellas mismas de manera de que el ideal (escrito históricamente desde la blancura) nos los forzase a inventarse un personaje alienado de su propia condición histórica. 

De bateyes (1972) es una obra dedicada a, como su nombre lo indica, las comunidades que se asientan alrededor de un central azucarero -antes ingenio-, y que dependen tanto económica como vivencialmente de lo que sucede en el central. Es una revisión de la cultura cubana a partir de este entorno socio-industrial. Constituye además una manera de rememorar a Manuel Moreno Fraginals, autor del célebre libro El ingenio[x], quien había sido profesor de Sara Gómez en el Seminario de Etnología  y Folklore. 

Al igual que los anteriores documentales, De bateyes destaca por los aportes que realiza a la etnoantropología, en tanto hace énfasis en la vida de las personas que se congregan alrededor de esta fábrica y cómo crean una cultura que cambia a partir de la relación que establecen con el central, que puede ser desde la más sometidas (los obreros) como la de las personas que eran sus dueños.

Pablo Armando Fernández, cómplice de Sara en este documental,[xi] evocaría la cultura emergente y la relación entre los diferentes modos de producción, y entre las comunidades, evidenciando cómo en el occidente se llegó a crear un forma de vida propia, ciertamente diferenciada de lo que sucedería en el oriente; donde la expansión capitalista sucedida en el siglo XX llevaría en su seno una diversidad étnica-cultural surgida por la concentración, en esa zona, de personas provenientes de varias islas del Caribe.

Con Conguito llegamos a conocer quienes eran las personas que se asientan en los bateyes, sus prácticas, conductas, sus formas de pensar. Esta última sería la entrevista que diera voz a los negros africanos o caribeños que poblaron estos lugares en determinada época de la historia nacional y de la historia particular de los centrales azucareros, y que constituyeron la mano de obra en esas industrias. Elementos míticos-religiosos, como la Ceiba traga-cadenas, son abordados con singularidad en De bateyes, entre algunas de las creencias mitológicas que tenían los pobladores.

De cierta manera (1974) explora tanto los conflictos inter/intraraciales como los inter/intraclasistas. Mario y Yolanda -mestizo él, blanca ella- podrían representar cosmovisiones diferentes desde sus inequitativas posiciones socioeconómicas; sin embargo, el encontrarse ambos en transición, dado por sus enfrentamientos con la sociedad, al interior de la pareja y de ella y de él consigo mismo, nos evidencia la evolución de ambos personajes en términos raciales y clasistas. De manera similar, la diferencia de clases es evidente en el lenguaje, a Yolanda le cuesta entender la jerga que Mario utiliza.

Mario, de procedencia obrera, y Yolanda, pequeño-burguesa, son el centro de esta narración que utiliza tanto la ficción como el documental para mostrar la inserción compleja de ambos personajes en el proceso revolucionario que se vivía entonces. Ellos interactúan dentro de la nueva sociedad a partir de la relación amorosa que establecen. Sin embargo por momentos se mueven de manera diferenciada, él en torno a su centro de trabajo: una fábrica; ella en la escuela en la cual imparte clases. En la fábrica, una asamblea de trabajadores es la que funciona como elemento contentivo que premia o censura la conducta de Mario. En la escuela, la reunión de profesores asemeja una corte inquisidora, diciéndole a Yolanda lo que hace bien y lo que no.[xii]

La historia cuenta cómo los pobladores de Las Yaguas, barrio marginal de la Habana, son beneficiados con un plan de otorgamiento de viviendas que es parte de los disímiles programas de la Revolución para ofrecerles a las personas un mejoramiento en su vida material. Miraflores, construido con manos obreras es el destino de esta gente que aunque se han mudado físicamente de emplazamiento, no ha cambiado sus mentalidades. Sus vidas psíquicas han quedado ancladas a la marginación que vivían, convertida ahora en auto-marginalidad. Ellos, Mario y Yolanda, solo coexisten en este espacio: barrio donde ella trabaja y él vive.

Cuando Yolanda dice que este es un mundo muy extraño para ella, “yo pensé que esto ya no existía”, haciendo clara referencia a los barrios marginales, a las situaciones precarias, Sara se está cuestionando el hecho de que luego del triunfo revolucionario, aun existan personas que preserven costumbres y conductas que las marginen de la nueva sociedad, a pesar de los  esfuerzo que está haciendo la Revolución en ofrecerles un cambio de vida.

De hecho, Mario, quien se hizo “hombre en la calle”, cuando llegó la Revolución se fue a estudiar a una beca, pero “no había quien la aguantara”. Luego, el servicio lo salvó, porque estaba “regao”, en el momento en el que el pensaba “irse”, porque desde pequeño siempre quiso ser ñáñigo. Así se conforma la hombría en Mario, en la conjunción de elementos clasistas, religiosos y raciales.

Yolanda y Migdalia, mujeres de diferentes extracciones sociales, interactúan de manera singular. Primero, sobre Migdalia (mujer mestiza) pesa cierto “arrastre” que la hace inferior a Yolanda (mujer blanca). La primera, para igualarse, toma su condición de revolucionaria como estandarte, pero a pesar de ello considera que “un hombre con diente plateado ya eso es el colmo”. De manera similar, el conflicto de clases conlleva al enfrentamiento de situaciones progresistas, aunque también contradictorias. El amigo de Mario, Jon, que sostiene una relación amorosa con Migdalia, es de otra clase social, hombres (blanco uno, negro el otro) a quienes el proceso le permitió estar sentados en el mismo lugar compartiendo. Todo sucede en la misma locación, un restaurante, y ambas escenas dialogan entre si, los hombres se acercan cada vez más, sin embargo las mujeres se alejan, se distancian psicológicamente, quizás como muestra de que las mujeres pobres (o no negras) quedan escindidas tanto de las  otras mujeres no pobres, por su condición socioclasista, como de los hombres, en virtud, sobre todo, de condición genérico-sexual.

Intraclasista e intraracialmente se presenta un conflicto entre Mario y sus amigos, el cual se plasma de manera cimera en aquel juego de dominó que tiene como lugar al barrio. Allí unos y otros le reclaman por su salida de aquel ambiente dada la relación amorosa que tiene con Yolanda, y le llaman irónicamente “doctor”. Humberto, antagonista principal, es quien pone en evidencia lo que piensan todos: “la maestra te ha lavado el cerebro, que tu te has convertido en konsomol”. Humberto también es un verdadero arquetipo de todo lo que la revolución no necesita, representando aquella parte de la población que, a pesar del cambio de la situación social y de la aplicación de diferentes programas de beneficio, prefiere continuar en la periferia de la sociedad y que de alguna manera sujeta a Mario a etapas anteriores de desarrollo individual.

Por otra parte, Mercedes mujer negra está integrada por entero al proyecto social y participa del trabajo remunerado, cuando retorna se ocupa de su hogar y su familia; sin embargo, es responsabilizada exclusivamente de la educación de sus hijos e hijas. Pudiese ser esta preocupación de Sara Gómez una prolongación de lo que abordó con anterioridad en Mi aporte; mostrando el conflicto implícito que conllevó la integración a la sociedad socialista, en cualquiera de sus programas productivos y/o educativos, con el mantenimiento de la responsabilidad materna en la educación de hijos e hijas.

            El futuro de las niñas, en especial de las negras, que viven en los barrios populares también es una preocupación explícita en la película. Su intención es que luego del sexto grado continúen por un camino diferente, un camino que no sea precisamente el del matrimonio y los hijos, sino que puedan continuar estudiando, integrarse a la sociedad. El reclamo es evidente, al parecer las medidas tomadas hasta ese momento favorecen la inclusión de los varones, no así a las muchachas, menos si son negras y viven en comunidades como Las Yaguas. “De las niñas no nos hemos olvidado” revela que, efectivamente, la situación de ellas es otra, al menos para estas que viven en este lugar.   Aquí Sara advertiría que, efectivamente, las mujeres y niñas negras están sumidas en varias  discriminaciones la vez, por ahora la clasista y la sexista.

 

CONCLUSIONES

A lo largo de sus obras cinematográficas, Sara Gómez reconoce la múltiple discriminación de la que es objeto la mujer negra y como ella es destinataria de estereotipos en torno a la sexualidad y la belleza. Asimismo, aborda la interrelación entre los elementos genéricos, clasistas y raciales; a partir de la relación amorosa entre Mario y Yolanda en De cierta manera (1974). Por otra parte, su interés por la racialidad como tema de narración y en especial de la situación de la mujer negra, es mostrado en De cierta manera (1974), Guanabacoa: Crónica de mi familia (1966), Una isla para Miguel (1968) y En la otra isla (1968).

La posición de Sara Gómez entorno al no alisamiento del cabello, a llevar el cabello de forma natural a partir de 1971, permite destacar la importancia que para ella tenía el tena racial. De la misma manera expone el interés de Sara Gómez por el vínculo entre la racialidad y componentes de la cultura popular como puede ser la religión.

Cuerpos vendibles y cabellos desrizados han sido parte de la colonización que llega también al campo cultural, a las inmediaciones del arte, al interior del cine. Sin embargo, la propuesta de Sara Gómez, palpable en su obra cinematográfica y en su propia vida, ofrece una mirada particular a la realidad de las personas negras que otorga actualidad y justicia al tema.

 




[i] González, Lélia: Por un feminismo afrolatinoamericano, Isis Internacional, 1988.

[ii] Richard Dyer: «La cuestión de la blancura». En Criterios, La Habana, No. 43, 2003, p. 60.

[iii] Tomás González: Ob. cit., p. 12.

[iv] Stokely Carmichael: Político norteamericano, nacido en 1941en Trinidad y Tobago y fallecido en Guinea-Conakry el 15 de noviembre de 1998. Conocido como Kwame Touré, fue miembro del partido de las Panteras Negras, llegando a ser uno de los más destacados dirigentes del movimiento por la  igualdad de derechos de la población afro-norteamericana.

[v] Eloy Machado: entrevista inédita, La Habana, 29 de septiembre de 2007.

[vi] Inés María Martiatu: «Con Sara Gómez». Palabras de inauguración de la exposición fotográfica Sara Gómez: Imagen Múltiple en el marco de Coloquio del mismo nombre, noviembre 2007.

[vii] José Antonio García Borrero: «Sara Gómez (I)», en http://cine-cubano-la-pupila-insomne.nireblog.com, bajado el 13 de julio 2007.

[viii] El Dr. Esteban Morales destaca el papel de la educación racista en todo este complejo proceso de exclusión-autoexclusión. Para ello véase Esteban Morales: Ob. cit., pp. 67-72.

[ix] José Antonio García Borrero: «Sara Gómez (I)… », Ob. cit.

[x] Moreno Fraginals, Manuel: El ingenio. Complejo económico social cubano del azúcar, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1978.

[xi] Pablo Armando le dedicaría entonces a Sara Gómez un escrito titulado «De Bateyes» como el documental; cuyos fragmentos aparecen en la Gaceta de Cuba No. 2, marzo-abril de 1997, pp. 3-7.

[xii] Michael Chanan realiza un abordaje bien interesante de lo que simbólicamente nos muestra el filme, en términos de conflictos. Véase Michael Chanan, Ob. cit., p. 34.

 

Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial

negracubana @ 20:50
RacismoEl Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial se celebra el 21 de marzo de cada año. Ese día, en 1960, la policía abrió fuego contra una manifestación pacífica en Sharpeville (Sudáfrica) en contra de las leyes de pases del apartheid y mató a 69 personas. La Asamblea General, al proclamar el Día en 1966, instó a la comunidad internacional a redoblar sus esfuerzos para eliminar todas las formas de discriminación racial. Es por eso que actualmente conmemoramos la Semana de Solidaridad con los Pueblos y contra el Racismo y la Discriminación Racial, que comienza el 21 de marzo. En 1979, la Asamblea General, como parte de su programa para el Primer Decenio de la Lucha Contra el Racismo y la Discriminación Racial, pidió a todos los Estados que, a partir del 21 de marzo, organizaran una semana de solidaridad con los pueblos que luchan contra el racismo y la discriminación racial.

 

11/03/2008 GMT 0

Nuevamente sentada frente a la tele a la hora de la pelota

negracubana @ 13:13
Pelota
Nuevamente sentada frente a la tele a la hora de la pelota. Las ocho en punto y Antesala me da tiempo a escribir una nota sin que me pierda nada del desafío de hoy. Aprovecho para continuar lo que empecé el otro día. Quiero dedicarme ahora al “chiva prieta” que aparece en cualquier estadio, siempre y cuando el atleta sea negro. Se trata entonces de lo siguiente: el juego está tenso, quizás el empate está en segunda o faltan tan solo tres outs para cerrar el choque. Entonces el público, que por supuesto respalda al equipo homeclub, comienza a gritarle al hombre que va a batear “chiva prieta” calificativo que recoge en tan pocas palabras una de las frases más discriminatorias que pululan en el lenguaje beisbolero cubano actual.

“Chiva prieta” podría hacer alusión a varias cosas. Primero quiero hacer mención a la condición racial inmersa en ello; si nos fijamos el “prieta” nos llevará directamente al color de la piel o a la raza del deportista: necesaria y exclusivamente es una persona negra. Cuando la frase aparece coreada por prácticamente todas las gradas del recinto deportivo (cuya capacidad depende del estadio en cuestión, pero que siempre rebasan los miles de personas) es porque el atleta en cuestión puede poner el juego a favor de su equipo. Vale la pena destacar que en el caso de que el hombre sea blanco no se le dice nada, por lo tanto solo el prejuicio racial explica el comportamiento.

Lo de “chiva” viene por dos lados, el primero la consabida feminización de la debilidad, que siempre es enmarcada como atributo femenino; por lo tanto acá se muestra un fenómeno primo-hermano del que explique en mi nota anterior cuando hable del “ruge leona”. La feminidad como una condición insuficiente de la masculinidad, a la cual se llega por deficiencia e ineptitud. El otro elemento importante a tener en cuenta, es que en Cuba se le llama “chiva” a aquella persona que delata o descubre hechos o la conducta de otras personas, funcionando cercanamente a “chismosa”, lo cual como sabemos es una condición adjudicada a las mujeres. Además no existe la variante masculina para “chiva”, por tanto se dice “el es chiva, ella es chiva”.

La mezcla de las dos palabras tiene, entonces, una connotación discriminatoria máxima, donde se mezclan los prejuicios raciales con los de género, a pesar de que quienes la utilicen no se den cuenta de la verdadera connotación de tal frase y que, en su lugar, den excusas apelando a la rivalidad deportiva, cultura popular o no se cuántas cosas más.

23/02/2008 GMT 0

Negra (cubana) tenía que ser. El uso del blog desde el ciberfeminismo

negracubana @ 21:20
NegracubanaPonencia presentada en el VII Congreso Iberoamericano de Ciencia, Tecnología y Género, La Habana 18-22 de febrero 2007.


"Cuando te miras al espejo, ¿qué ves?" "Veo una mujer", responde la blanca.
La negra explica: "Ese es el problema, cuando yo me miro al espejo, veo una mujer negra.
Para ti la raza es invisible, porque así funcionan los privilegios.”
Lélia González (feminista afrobrasilera)

Me llamo Sandra, nombre que mi tía Miriam y mi tío Juan Antonio me dieron, mucho antes de mi nacimiento, como muestra de su amor por mi. Sin embargo, prefiero que me llamen negra, negrona, y ahorita que ando con mi identidad cyber a cuestas: NEGRACUBANA. Y no es por gusto, es porque soy hembra, mis caracteres sexuales dan cuenta de ellos; soy negra: por el color intenso de mi piel, mi nariz ancha y mis labios gruesos; cubana: pues tuve la dicha de nacer en esta insularidad que disfruto enormemente; soy mestiza, dentro de mi habitan un chino, una jamaicana, un criollo, una africana, a quienes le debo, entre otras cuestiones, el color de mi piel y mis ojos achinados y por ultimo soy caribeña y confieso que esta ha sido de mis últimas apropiaciones identitarias, dado que la gente de esta isla ha preferido ser latina ante caribeña, creo que solo el oriente del país, en especial en el caliente Santiago, escapan de tal falacia.

Por otra parte, desde muy chica me acostumbré a la ausencia de mi nombre: “esta negra”, “aquella negrita”, “la negra”, eran como me llamaba la gente en la primaria, en la Lenin, en la Facultad de Psicología. En fin, yo era una negra que vivía, estudiaba, existía entre personas blancas. Confieso que por momentos me resistí a ser llamada así, sin embargo en aquel entonces no entendía lo que quería decir: “lo único que te falta es ser blanca” y hasta llegaba a sentirme bien cuando alguien me decía: negra, tu eres una negra-blanca”, quizás para mi mente infantil solo era problema del color, de manera que también podía ser una negra-verde o una negra-roja. Ahora sé, hace muchos años sé, que significa ser una negra-azul, y que esta es una problemática bien compleja que resume siglos de esclavitud y racismo.

La bloga que presento en el día de hoy, en el marco de este evento, viene a ser una manera de decir lo que quiero y siento fuera de la academia, que por momentos me constriñe, haciendo uso de las categorías, herramientas y conocimientos que el feminismo negro y ciberfeminismo me brindan, para reelaborar las vivencias que he tenido a los largo de tres decenios de vida. Por otra parte, esta no es una ponencia acabada o definitiva, ella va evolucionando (o lo contrario) en tanto me encuentro en lo que produzco y hago para mi bloga, teniendo en cuenta que las identidades no son entes fijos y acríticos; en su lugar puedo entrar, salir, dialogar y hasta prescindir de ellas. Por ejemplo, ahora mismo ando en un proceso de amor-extrañamiento con el “gorda”, veremos si de aquí a cuando vuelva a redactar esta ponencia ya le tengo más simpatía.


Posicionándome teóricamente

La corriente llamada feminismo negro, surgida durante los años setenta, advirtió el carácter burgués y clasista del movimiento feminista, lo que supuso una toma de conciencia en estas otras mujeres (negras, tercermundistas, pobres, etc) quienes coincidieron en reconocer la concomitancia de varias opresiones: sexista, clasista, racial, regional, religiosa, heterosexista, etc.

Asimismo, la feminización de fenómenos como la emigración y la pobreza, se expresa de manera incisiva en mujeres pobres, negras e inmigrantes quienes están obligadas a ocupar las posiciones más desventajosas; ellas continúan siendo las nanas, sirvientas (o como decimos en Cuba “la muchacha que me ayuda”) por lo que en ocasiones detrás de una gran mujer (ejecutiva, comerciante, intelectual o académica) pudiese estar una mujer negra.

Se erige entonces la racialidad como una categoría política que, aislada del esencialismo, agrupa a mujeres que procedían de la periferia de la sociedad. Ellas reconocieron las lecturas que quedaron subsumidas o invisibles en la lucha feminista tradicional. Ellas realizaron y realizan aportes no solo a la militancia feminista sino también a la teoría. Temáticas relativas al tratamiento del cuerpo de la mujer negra en los medios y la publicidad, la belleza negra, el papel de la familia en la conformación de las identidades raciales, la historia de discriminación y esclavitud a la que estuvieron sumidas estas personas y los estereotipos asociados a ellas han sido algunas de las problemáticas que las feministas afrodescendientes han ayudado a desentrañar. En la práctica, el acceso a la educación, a los derechos sexuales y reproductivos, en especial al aborto, a la vivienda, al agua, son algunas de las razones que encuentran estas mujeres para luchar cada día.

En Cuba son recientes los estudios o prácticas que iniciarían esta tendencia, los que han hecho énfasis en la imagen de la mujer negra en la publicidad o su presencia en los medios de comunicación. En este sentido, las comunicadoras Norma R. Guillard e Irene Esther Ruiz han realizado investigaciones que pudieran ser reconocidas como aplicaciones concretas de los presupuestos teóricos del Feminismo negro.

Por otra parte, la afronorteamericana bell hooks intentaría descolocar del discurso hegemónico que sobre la sexualidad de la mujer negra y mestiza se ha preferido en la sociedad patriarcal. Ella, con un sagaz análisis de la cultura occidental ha advertido sobre el tratamiento de la mujer negra y mestiza como objeto del deseo.

A mi juicio, la sobre-sexualidad de la mujer negra y mestiza también podría hacer alusión a la creencia de que las personas negras estamos más cerca de los primates, y por tanto de la naturaleza. Es como si fueran más primitivas, más salvajes, menos educables, imponiéndose entonces una razón de intenso carácter racista. Si a esto unimos que prevalecen criterios biologicistas en torno a la sexualidad, como una función que es dominada por los instintos, pudiéramos entonces entender la relación entre sexualidad y raza.

Asimismo, la imposición de patrones blancos de belleza (cabello desrizado) y por ende, el descrédito de la belleza negra ha sido uno de los fuertes de la cultura patriarcal sexista/racista. La belleza tradicional necesariamente pasa por el rostro del individuo, por tanto labios, nariz, y cabello son centros de atención en este sentido.

Sin embargo, a mi juicio, es el cabello quien concentra los debates más intensos sobre la belleza y especial sobre la belleza femenina, dado su maleabilidad y que, evidentemente, se ha reforzado por mucho tiempo la creencia de que el cabello lacio es un componente de la belleza física. Partiendo del hecho de que los hombres podrían rapar su cabeza y no es cuestionada su identidad de género o su orientación sexual, para las mujeres aun sigue siendo un mandato, al menos para las mujeres jóvenes, preservar el cabello largo, lo cual para las mujeres negras es motivo de conflicto teniendo en cuenta tanto elementos económicos como de características propias del cabello.

Cuerpos vendibles y cabellos desrizados han sido parte de la colonización que llega hoy hasta nuestros días; sin embargo, propuestas diferentes, intentando desentrañar la madeja de discriminación que otorgan, más que actualidad le brinda justicia al tema, en este camino es donde ser inserta Negra (cubana) tenia que ser.


Era (soy) negra y ahora también soy ciberfeminista.

El ciberfeminismo, como otras corrientes, ha tenido múltiples definiciones, sin embargo nosotros preferimos acogernos a la siguiente:

1. Uso de los ordenadores e Internet para propagar la lucha feminista.

2. Rama de la crítica feminista que intenta desenmascarar los presupuestos machistas y patriarcales que hay detrás de los ordenadores y la Red, la brecha tecnológica que emana de ello, intentando también que Internet sea un lugar mucho más amigable y útil para las mujeres.

3. Creación de cibercomunidades y Zonas Temporalmente Autónomas en la que las mujeres puedan encontrarse a sí mismas y reconstruir su identidad fuera de la influencia de la mentalidad patriarcal (1).

Cuando comencé a construir Negra (cubana) tenía que ser mi objetivo era el primero, propiciar la reflexión sobre algunas áreas de la vida cotidiana a partir del feminismo negro, reconociendo a Internet como el espacio ideal por la posibilidad que brinda para la diseminación y permanencia de la información en y por la red de redes.

Una precisión pertinente sobre el nombre de mi bloga. Cuando supuestamente una persona negra se comporta dentro de lo esperado parar su color de la piel, la gente suele decir o pensar: tenía que ser negro o negra. De esta manera, me apropie de esta frase altamente racista, para desconstruirla y jugar por ella. Si lo que quieran decir que por ser negra lo puedo hacer a la entrada o a la salida, si por ser negra no soy guapa ni hay tamarindo dulce, si por ser negra solo puedo ser la suela del zapato de algunos, entonces: Negra (cubana) tenía que ser.

Esta bloga se convirtió entonces en la cristalización de mi identidad racial y ciberfeminista, reconociéndome entonces como una mujer negra que, apropiándose de la tecnología, quería traer al debate temas de su interés como pueden ser la infección por ITS/VIH/SIDA, los libros y la literatura, el pensamiento caribeño, la racialidad y la negritud, la música, el movimiento de HIP HOP cubano, entre otras cuestiones.

Negra (cubana) tenía que ser también es el resultado de la colaboración de quienes me han dado su testimonio, han permitido que publique su artículo o me han ayudado a desentrañar el complejo lenguaje de los ceros y unos.

(1) Tomado de Creatividad feminista

Movimiento se presenta

negracubana @ 16:23
MovimientoEn la tarde del pasado miércoles, el intelectual y ensayista Roberto Zurbano presentó el número 5 de la revista que dirige, Movimiento, en el marco de la presente Feria del Libro de La Habana.


Movimiento
es la revista de la Agencia Cubana de Rap, por lo tanto los artículos que en ella podemos encontrar están siempre en relación con la cultura hip hop y en especial con la música.


A lo hora de presentar la revista, Zurbano realizó un recorrido por los principales acontecimientos del movimiento cubano de este género musical, y como ellos son recogidos en Movimiento, de hecho este número nos acerca a la mesa que tuvo como tema central el género y que se desarrolló durante el segundo simposio de hip hop cubano celebrado en el 2006.

Por otra parte, Roberto Zurbano se encargó de reconocer otras posibles zonas de debate que pueden encontrarse en Movimiento, como podría ser el fenómeno reggeatonero y el hecho de que algunas de las principales figuras del rap diez años atrás ahora han migrado hacia el reggeaton; así como otros eventos que nos pudiesen hacer pensar o al menos debatir en torno a la existencia de un rap cubano, mas allá de lo insulso que pueda considerarse el reclamo de que es un ritmo nacido en otra latitud. De manera similar expresaría: “la historia del rap en Cuba no puede ser contada sin referirse a la producción doméstica de música, que a veces son los demos que vemos por ahí, que contienen 4 o 5 temas o a veces contienen muchos más, que pueden hacernos hablar de una comercialización underground de la música rap”.

La agencia, cuyos objetivos son la producción, promoción y comercialización de la música rap, como uno de los componentes de esta cultura, estuvo representada por Magia Lopez, quien se incorporó a la mesa de presentación para responder al cuestionamiento de si la agencia cuenta con una estrategia precisa de difusión de las agrupaciones de su catálogo. A partir de su intervención pudimos conocer que en estos momentos dicha institución, que pertenece al Instituto Cubano de la Música, está en plena reestructuración y que en un futuro, que esperamos no sea muy lejano, podremos hablar de las gestiones concretas en la difusión del género musical que representa.

Para finalizar, la poeta y correctora de Movimiento, Carmen González, anunció el próximo número de la revista en la que se compilarán los trabajos de la sesión teórica dedicada a las mujeres en el rap, a realizarse el 6 de marzo, y que tendrá como colofón un concierto organizado y protagonizado por raperas cubanas.

Desafíos de la problemática racial en Cuba

negracubana @ 16:13

MoralesLa aparición del libro Desafíos de la problemática racial en Cuba (Fundación Fernando Ortiz, 2007), del economista y politólogo, Esteban Morales Domínguez, constituye de por sí un hecho trascendente dentro del campo de las Ciencias Sociales cubanas de hoy. El retraso de un estudio que, además de la perspectiva histórica, incluyera un análisis de la cuestión de la raza en la Cuba revolucionaria, ha postergado un debate que se ha realizado mayormente fuera de la Isla o hacia el interior de nuestra sociedad civil. Esta aproximación científica contribuye a legitimar la importancia de asumir el tema racial dentro de las agendas investigativas institucionales y dentro del diseño y puesta en práctica de las políticas sociales y culturales en el país.

Vista como discriminación racial o racismo, la Revolución patentó desde el discurso legislativo la igualdad de oportunidades entre sus ciudadanas y ciudadanos sin importar el color de la piel. Sin embargo, la reducción al plano discursivo ha invisibilizado una problemática que atraviesa la conformación de la Nación, la identidad y la cultura cubanas.

Hablar de la raza es hablar de relaciones de poder. De ahí que a pesar de que nuevas posiciones nieguen la validez de la categoría raza desde una perspectiva biológica y la evidencien como una construcción cultural, siga teniendo una gran carga política que no se expresa desde el término color de la piel. Procesos de marginación/marginalidad, inequidad y desigualdad social, se develan dentro del estudio del tema racial.

El propio autor ha señalado en la introducción a su obra la ausencia de Estudios Raciales en Cuba. No obstante, pensar el tema racial en Cuba ha significado pensar en negros y mestizos, y se ha desestimado, sobre todo, el estudio de la blanquitud. Experiencias loables como el Proyecto “Color Cubano”, han estado centradas en el reconocimiento de las personas negras y su empoderamiento en la sociedad.

Uno de los principales desafíos del estudio de la problemática racial en nuestro país es, sin duda, la ordenación del instrumental metodológico que contribuya a su análisis científico, así como la profundización y crítica a una teoría que ha sido mayormente establecida por centros de poder blanco y que ha valorado al negro a partir de su condición negativa de “no-blanco”.

Por Sandra Casals
Tomado de
La Jiribilla

16/02/2008 GMT 0

Matrimonio y familia esclava en el ingenio

negracubana @ 14:18

Las investigadoras Aimara Perera Díaz y María de los Ángeles Meriño Fuentes presentaron en la tarde de hoy el libro Matrimonio y Familia en el Ingenio: una utopía posible (1825-1886), en el marco del encuentro de historiadores que sesiona en la sala Fernando Ortiz de la Fortaleza San Carlos de la Cabaña, se de la XVII Feria Internacional del Libro de la Habana.

Este volumen, que según el Profesor Oscar Zanetti tiene harta vinculación con el anterior texto de las autoras: Esclavitud, familia y parroquia en Cuba. Otra mirada desde la microhistoria” publicado por Ediciones Oriente en Santiago de Cuba. Por su parte, Matrimonio y Familia en el Ingenio… de la editorial Unicornio de la provincia de La Habana, consiste en una investigación que desacredita la creencia recurrente de la imposibilidad de hablar en términos de familia y matrimonio dentro de la esclavitud azucarera.

Las investigadoras, quienes tienen un camino exitoso recorrido en la investigación histórica-social, se apropian de herramientas interdisciplinarias provenientes de la demografía histórica, la sociología y la antropología, entre otras, para reconstruir el pasado cuestionándose las tesis de Moreno Fraginal sobre la desaparición de la familia esclava producto, entre otras razones, condiciones económico-sociales de la época.

Este trabajo tuvo su semilla en una ponencia anterior que ellas presentaron durante un coloquio organizado por el Instituto de Historia en el año 2005. Según las autoras, a este volumen se sumará en un futuro otro texto que reconstruye la familia esclava, esta vez en las plantaciones cafetaleras.

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