Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

Negra cubana tenía que ser
Una mujer negra que no es más otra, es ella misma
bell hooks

Categoría: Racialidad y temas afines

11/04/2009 GMT 0

Cuestión caribeña: negritud y poesía negra

negracubana @ 14:46

El Martes 21, 3:00 p.m., Sala Manuel Galich de la Casa de las Americas, el Dr. Pedro Ureña, profesor e investigador de la Universidad de Antilles et Guyane, Guyana Francesa, impartirá la conferencia "Cuestión caribeña: negritud y poesía negra".

31/03/2009 GMT 0

Mujer cubana ¿blanca? ante el espejo

negracubana @ 18:47


Por Mavis Dora Álvarez. Marzo 14-09

No recuerdo haberme preguntado a mí misma, alguna vez, a qué raza pertenezco. Nací con ventaja en una sociedad que discriminaba a los no blancos.
Entonces, ¿yo, soy blanca?
La respuesta no es tan sencilla. En mi documento de identidad consta que mi piel es de color blanco. Entonces, ¿yo soy blanca? Voy a buscarme en mi árbol genealógico, voy por esa ruta porque lo de las razas no me sirve.
La ciencia contemporánea penetró en la sustancia del genoma humano y resulta que la teoría de las diferencias raciales se ha ido al piso porque sólo hay una raza, la raza humana y a ella pertenecemos personas de cualquier color.

Dejo el genoma y sigo con la genealogía.
Lo que conozco de mi familia.
Primer tronco: una hija de africanos, traída –ya sabemos cómo- a esta tierra caribeña, va a parar con otros como ella a una dotación de esclavos en los campos cañeros del oriente de la isla.

Esta mujer negra tiene sexo con otro negro –no sabemos cuál- y pare una niña cubana que cuando crece se cruza, ¡nada menos que con un chino! –también traído con engaño desde Yucatán- y también semiesclavo en la plantación cañera.

Hay un paréntesis histórico: los negros, los blancos, los chinos, los moros, se van a la guerra para que los colonizadores españoles se vayan a sus casas.
Y después de treinta años peleando, ganaron la guerra y llegó la libertad, no tan libre como se quería pero bueno…de eso no voy a hablar ahora.

Vuelvo a mi tatarabuela, porque esa negra que casó con chino es la madre de mi bisabuela, que sí la conocí. Se llamaba Alfonsa y le decían Focha, mi bisabuela, mulata china de piel cruzada de negro y amarillo, que murió a los 108 años, ciega y fuerte, que pedía café en las mañanas sin levantarse de la cama porque “tenía la cabeza fría”. Y también conocí a mi bisabuelo que pasaba por blanco pero que no lo era, porque descendía de isleños de Canarias. Y ya sabemos que los blancos europeos de la península ibérica estuvieron ocho siglos bajo el dominio árabe y algo debieron cruzarse, unos y otras, otros y unas, en tan larga estadía juntos y revueltos.

Pero no se queda ahí el asunto. La bisabuela Focha joven, era linda y fogosa, de manera que ella y su marido casi blanco y tan fogoso como ella, tuvieron once hijos, entre ellos un varón, nombrado Augusto cuya piel salió blanca, blanca, pero su pelo corto, duro y rizado recordaba a la africana que trajeron a la fuerza.
Ese Augusto fue mi abuelo. Era “jabao”, como le decimos en Cuba a quienes tienen esa mezcla de piel y pelo.

Olvidé apuntar que hasta ahí toda la familia vivía y trabajaba en el campo.
Mi abuelo Augusto fue el primero que buscó mujer en la ciudad.
No conozco los detalles de ese encuentro ni cómo ocurrieron los hechos, el caso es que mi abuela Micaela piel blanca y pelo lacio se enamoró del jabao Augusto, se fue con él al monte y le parió dos hijas, una de las cuales resultó ser mi madre, Petronila, más conocida por Nila.

Nila blanqueó más a la familia. Era jabá, su piel más clara que la de mi abuelo, pero la dureza del cabello la traicionaba. Pasaba por blanca pero se planchaba el pelo para estirarlo. Era linda mi madre, en verdad, pero era pobre y campesina, y sólo llegó al tercer grado de la escuela. Apareció en su vida mi padre, Constantino, emigrante español con algunos medios económicos y veinte años más que mi madrecasiniña. Oportunista el hombre… ¡Cómo se repite la historia!

Tres hembras parió mi madre. Todas pieles blancas, pelo fino.
Nacimos con ventaja en una sociedad republicana, pero racista.

En 1962 yo, y millones más de cubanos, declaramos el fin del racismo en Cuba.
Años después nos percatamos que eliminar el racismo institucional no garantiza eliminar el racismo en la sociedad, ni en la conciencia de cada individuo. Y ahí andamos, descubriendo el resurgir del racismo en este país, creo que no debo decir resurgir, más bien descubrir que seguía ahí, agazapado y en lista de espera. Porque el racismo es un embrión muy fuerte, viene de un óvulo fecundado en el coloniaje, se multiplica y crece fuerte en árbol frondoso y maligno si el medio le es favorable. Se oculta, se solapa y mimetiza si las condiciones le son adversas.
Es paciente y espera, espera y rebrota, de mil otras maneras más sutiles pero igual de perversas, cuando reaparecen condiciones propicias.

En todo esto pensé ayer, al regreso de un diálogo entre colegas en un salón repleto de gente diversa, en la asociación de escritores de la cual soy miembro.
Hablamos de Cuba y sus problemas raciales.
Y los que me leen se preguntarán, pero…¿hay problemas raciales en Cuba?
Claro que los hay, ¿por qué no, con la historia que tenemos detrás?

Y me miro al espejo, piel blanca, ojos achinados, pelo rizado, labios gruesos y nariz nada recta, más bien achatada. No está mal, me gusto como soy…pero, ¿qué soy?
¿Yo?, soy cubana, hija de Petronila, nieta de Micaela, bisnieta de Focha y tataranieta de una negra africana sin nombre conocido.
Cubana, hija de español asturiano, nieta de jabao, bisnieta de isleño canario, tataranieta de chino y más atrás, de negro africano sin nombre conocido.

Toda esa gente me empuja. Toda esa gente soy yo.
Soy cubana, soy antirracista. Y sí, tenemos problemas raciales.
Sobre ese tema seguiremos conversando.

09/02/2009 GMT 0

ENCUESTA A MUJERES NEGRAS SOBRE RACISMO Y DISCRIMINACION RACIAL

negracubana @ 13:45

Mi colega y amiga Mayra Scott está realizando la siguiente encuesta y me ha pedido que la coloque acá en Negracubana. Si decides participar, por favor remite tu respuesta a mscottvega@yahoo.es

ENCUESTA A MUJERES NEGRAS SOBRE RACISMO Y DISCRIMINACIóN RACIAL

Si Ud. es una mujer negra o afrodescendiente, sírvase responder las siguientes preguntas:

Edad:
Pais:

1. ¿Consideras que hay discriminación racial en tu país? Ponga tres ejemplos.
2. ¿Haz sido victima de la discriminación racial? Ponga los ejemplos que considere suficiente.
3. ¿Qué impacto ha tenido el racismo y la discriminación racial en su vida?
4. ¿Qué haz hecho para enfrentarlo?
5.  Si Ud. participa de un movimientos de mujeres negras: ¿Qué hace el movimiento para erradicar la discriminación racial?

23/01/2009 GMT 0

SOCIEDAD-CUBA: El silencio negro

negracubana @ 17:52
LA HABANA, dic (IPS) - La persistencia del racismo en Cuba inquieta a sectores de la intelectualidad, que piden abrir un debate sobre un problema presente en la vida cotidiana del país, donde la igualdad de derechos no ha garantizado la paridad de oportunidades para todos los grupos sociales.

Este año se filmó por primera vez en esta isla caribeña un documental sobre la discriminación racial, con criterios de reconocidos artistas e intelectuales que apuntan a las zonas más polémicas del tema. "Raza", dirigido por el joven realizador Eric Corvalán, podría ser un nuevo punto de partida para iniciar la postergada discusión.

"Hasta ahora se había hablado sobre el racismo desde la academia, los intelectuales, yo creo que debiera abrirse una discusión pública, incluso en el parlamento", dijo a IPS Corvalán, de 36 años.

"En 50 años (de Revolución) se ha discutido acerca de la mujer, de la homosexualidad… ¿por qué no se ha debatido sobre el racismo?", se interrogó el documentalista. "Es un tema revolucionario, que concierne a todo el mundo porque hay mujeres negras, homosexuales negros y hombres negros", sostuvo.

"Pienso que el silencio es peor, mientras más días pasen sin hablar ese racismo fermentando bajo tierra va pudriendo la nación toda", advierte por su parte el cantautor Gerardo Alfonso, en sus declaraciones al documental.

En opinión de Roberto Zurbano, director de la editorial Casa de las Américas, continuar "escondiendo" el asunto llevaría a los negros a creer "que ellos son otro país, y que hay dos Cubas como se dijo en el siglo XIX, una negra y otra blanca". Otra implicación podría ser "que se manipule políticamente el tema, fuera y dentro de Cuba".

Uno de los espacios más cuestionados en el debate sobre la "racialidad" en la isla han sido los medios de difusión, acusados de fomentar estereotipos que vinculan a negros y mestizos con la delincuencia o con actividades muy específicas como el deporte y la música, mientras asientan un ideal de "normalidad" blanca.

"Los medios tienen que ayudar a que surja un patrón de negro, que no existe, por lo que se construye un estereotipo racista en la sociedad", señaló Corvalán. "¿Por qué no podemos hacer películas en las que el negro sea protagonista? Sea abogado, doctor, ingeniero…", observó.

Según la licenciada en medios audiovisuales, Irene Ester, la televisión no contribuirá a desmitificar la presencia del negro mientras sólo se subraye el alto porcentaje de la población negra encarcelada, las mujeres dedicadas a la prostitución, los que no quieren trabajar o son sumisos, y no la heroicidad o las particularidades de las familias negras.

La falta de modelos también se extiende al sistema educativo, especialmente a la enseñanza de la historia de este país, a donde llegaron los primeros africanos a comienzos del siglo XVI como esclavos de la entonces colonia española, que los mantuvo en tal condición hasta 1886.

"En la educación primaria no se menciona el color", indica el académico e investigador Esteban Morales en la cinta. "Si vivimos aún en una sociedad de hegemonía blanca y al educar no mencionamos el color, en la práctica educamos para ser blancos", asegura.

"La historia de Cuba que nosotros enseñamos da pena, porque es hegemónicamente blanca, en la cual está insuficientemente explicado cuál fue el papel de los negros y mestizos en la construcción de esta sociedad y su cultura", señala Morales, del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos, de la Universidad de La Habana.

Los negros y mestizos representan 34,9 por ciento de los 11,2 millones de habitantes de Cuba, según el último Censo de Población y Viviendas de 2002.

El artículo 42 de la Constitución de la República establece que la "discriminación por motivo de raza, color de la piel, sexo, origen nacional, creencias religiosas y cualquier otra lesiva a la dignidad humana está proscrita y es sancionada por la ley." En mayo de 1961, el gobierno eliminó los exclusivismos raciales, con la nacionalización de clubes y asociaciones.

Sin embargo, la igualdad ante la ley no ha logrado revertir las disparidades socioeconómicas entre los diversos grupos raciales.

Estudios del Centro de Antropología, dados a conocer por la revista Temas en 2006 revelaron que en general la población negra vive en peores condiciones habitacionales, recibe menos remesas de dinero del exterior y tiene menor acceso a los sectores emergentes de la economía, como el turismo, en el que apenas representa cinco por ciento de los dirigentes, profesionales y técnicos.

"Igualdad de derechos no quiere decir igualdad social", asevera Morales. "No tenemos la misma posición ni la misma posibilidad de aprovechar las oportunidades, eso es lo que ha pasado en general con las personas no blancas y con los negros en Cuba", dice el especialista.

"Si después de 49 años (de Revolución) se siguen viendo estos rasgos racistas en la sociedad quiere decir que la igualdad de derechos no ha sido suficiente", apunta Alfonso.

El tema del racismo permanece entonces como un "tabú", una cuestión "complicada, escabrosa", como dijeron a Corvalán en algunas instituciones donde presentó su proyecto, rodado con el apoyo del no gubernamental Centro Martin Luther King, el Instituto Superior de Arte (ISA) y de la productora independiente Delfín.

"En este país se hizo una revolución, es lo que nos diferencia de mil y una naciones", observa Zurbano. "Es una gran oportunidad que la Revolución o los revolucionarios de cualquier color no podemos perder, en el sentido de que se puede elaborar una estrategia, que puede tener una evolución".

Tras el estreno del documental en el pasado Festival de Cine Latinoamericano de La Habana, Corvalán recibió el agradecimiento de personas negras y mestizas, algunas de las cuales se sorprendieron al ver que un blanco se había interesado en el racismo.

"No me considero ni blanco ni negro ni mulato, soy cubano", manifestó el realizador nacido en la isla, por cuyas venas corre también sangre francesa y chilena. (FIN/2008)

 
Tomado de IPS

16/01/2009 GMT 0

Contra el argumento racista

negracubana @ 12:47


Por Victor Fowler Calzada

Las coincidencias, cuando suceden en la esfera social, suelen ser signo de malestar, línea de fuerza latente que pugna por emerger o, aunque sea, dirigen la atención a zonas que previamente es complejo distinguir por lo disperso de sus elementos. Los meses recientes, donde se ubican la aparición del volumen Cuba, personalidades en el debate racial (del investigador Tomás Fernández Robaina, por la Editorial Letras Cubanas), el largo ensayo La nación, el racismo y la discriminación racial en la historia de Cuba y en la contemporaneidad. ¿Otra batalla ideológica-cultural? (de Orlando Cruz Capote, en tres partes, dentro del sitio web de la publicación digital La Polilla) y el estreno del documental Raza (de Eric Corvalán, en el Festival Internacional de Cine de la Habana) marcan uno de estos momentos de nacimiento o reformulación de un campo. Basta conectarlos con acontecimientos anteriores como la creación de una comisión (presidida y orientada por la Secretaría Ideológica del PCC, a través de su Departamento de Cultura, en el año 2007)...

Leer más 

10/01/2009 GMT 0

Donan a Cuba importante exposición sobre huella africana

negracubana @ 14:40
La exposición didáctica África, la tercera raíz, fue donada a Cuba este jueves, por una de sus coordinadoras, la doctora Luz María Martínez Montiel y quedó expuesta al público en el convento de San Francisco de Asís, ubicado en la capital cubana.

La muestra, que incluye infografías, esculturas, pinturas, instrumentos, tallas y fotografías, está inspirada en el proyecto La ruta del Esclavo, creado por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) que intenta reevaluar el aporte africano a Latinoamérica y el Caribe.

Martínez Montiel informó que la exposición permanecerá en la Fundación Fernando Ortiz, y que entre sus principales objetivos está denunciar el mayor holocausto que sufrió la Humanidad durante casi cuatro siglos, el de la esclavitud y que en su opinión debe ser incluido en las lecciones de historia que se imparten en las escuelas de la región.

El doctor José del Val, director del proyecto México, nación multicultural, de la Universidad Nacional Autónoma de México, destacó el aporte de instituciones de varias naciones para organizar esa exposición y especialmente el empeño y talento de su compatriota, la doctora Martínez Montiel.

Miguel Barnet, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y de la fundación Fernando Ortiz, calificó de extraordinaria esa muestra sobre un tema muy significativo para los latinoamericanos y caribeños: África en Cuba, más que una tercera raíz, significa una de las fuentes esenciales de su cultura, a la par que la europea y la asiática, puesto que la marcó con un sello indeleble y le aportó ese componente de resistencia que tanto la define.

Se estima que entre los siglos XVI al XVIII entraron a Cuba, legal o ilegalmente, alrededor de 300 mil negros esclavos traídos de África, fundamentalmente de la zona subsahariana, de las etnias lucumí, congo, carabalí, ganga, mina, bibí o viví, entre otras. Su principal destino fue la economía de plantaciones y allí dejaron profundas huellas en la sociedad de la época, aquí quedaron el idioma, sus creencias religiosas, sus costumbres alimentarias, su música, su temperamento… y se transculturaron junto a otras influencias de la época hasta construir la amalgama que es Cuba hoy.

Tomado de Cubavisión

07/01/2009 GMT 0

Acerca de la presencia de la mujer negra como protagonista de la historia nacional

negracubana @ 14:41
Por Daysi Rubiera Castillo


Nada me pareció mejor para comenzar estas reflexiones que un fragmento de la poetisa África Céspedes: “¿Nos invitáis a luchar? ¡Pues lucharemos! (…) Reflexionemos, pues, sin hacer separación alguna de razas, sobre el juicio que de la mujer tiene formado la mayoría de los hombres y hasta algunos meritotes de baja esfera, al mismo tiempo que a nosotras, las que de la raza negra, se nos considera en las últimas capas de este infame juicio”[1].

Y realmente hemos reflexionado en la experiencia histórica de las mujeres negras que el discurso clásico sobre la opresión de la mujer no ha recogido en su totalidad. Así como tampoco se ha dado cuenta del efecto cualitativo que esa opresión sufrida tuvo y tiene en su identidad femenina, tomando en cuenta de que su  historia está vinculada  a uno de los mayores flagelos de la humanidad ya vivido y cómo impactó profundamente, desde un inicio y de diferentes maneras, la vida de las mujeres negras. Desconocerlo, invisibiliza toda una historia de resistencia y de lucha en la que ellas fueron protagonistas en su afán de convertirse en seres humanas plenas, con posibilidades y oportunidades independientemente de su condición  de clase, raza y sexo.

No es querer ser reiterativa al insistir en la necesidad de que nuestros textos de historia –fundamentalmente blancos-  expresen  el papel desempeñado por las mujeres negras y mulatas  en cada momento histórico de nuestro país; en cuestionar su sistemática ausencia que en el discurso oficial nos ofrece, y el deliberado o no olvido  académico -salvo alguna excepción [2]-  no solo de las que se desenvolvieron durante los siglos XVI al XVIII, sino  de quienes vivieron en la sociedad cubana durante el siglo XIX y el XX y que formaron parte tanto de las capas  pobres, como la  clases media y alta.

Recuperar el lugar que estas mujeres ocuparon y ocupan en la historia nacional nos permitirá comprender alguno de los rasgos que, en cada contexto histórico, adquirieron sus pensamientos y así reconocer, además, la influencia que ellas ejercieron en el proceso de consolidación de la identidad nacional, independientemente, de que “en los momentos en que se fijaron los estereotipos femeninos que se avenían con el pensamiento liberal y con  el proyecto de construcción de la identidad nacional y la nación (…) quedaron excluidas de dicho modelo”[3]. Esos procesos de invisibilización social de las mujeres negras cubanas representan la significativa, y evidente, ausencia cultural que históricamente las ha caracterizado.

En la sociedad cubana de todos los tiempos su imagen ha sido construida a partir de estereotipos negativos. En el período colonial “la negra lujuriosa” y “la mulata seductora” fueron utilizados como una vía de justificación y de liberación de la culpabilidad por la violación u opresión sexual que sufrían por parte de los hombres blancos quienes eran transformados en víctimas de aquellas mujeres [4]. De igual manera, “la negra bruja”, estereotipo racial y cultural que conjuntamente con  “el negro ñañigo” y otros factores relacionados con la religiosidad, convirtió a aquellas mujeres en una amenaza, lo cual animó la represión de la práctica de las creencias religiosas africanas y su ulterior racialización, independientemente de que fueran practicadas por personas de cualquier color de piel. Intención que después de abolida la esclavitud y en los primeros años de la república fueron planteadas como una “desafricanización” de la cultura cubana.

Muchos de aquellas imágenes negativas y racistas que aparentan ser consideradas reminiscencias del periodo colonial subsisten hoy día en el habla popular cubana,  manteniendose la construcción de un cuerpo conceptual referencial racista, comúnmente usado en letras de canciones, refranes, chistes, telenovelas, seriales, donde sobresalen terminos como “pasa”, “pelo malo”, “bemba”, “ñata”; en lugar de pelo, labios y nariz. En, etc.
Es harto reconocido el protagónico papel de los medios de difusión, en especial la televisión, en la transmisión de  valores relacionados con la cultura hegemónica que sigue considerando al ideal femenino como: blanca. citadina, heterosexual… En este sentido, las imágenes que nos proyectan muchos de los programas televisivos cubanos podemos re-descubrir un lenguaje excluyente, por ejemplo Tomasa, personaje del la telenovela El eco de las piedras y Bombón en Si me pudieras querer, sin contar que la familia negra o mestiza cubana, apenas aparece en la televisión.

Desafortunadamente para nuestro proyecto social, el que ha logrado romper con múltiples de estereotipos, aún no se ha podido de-construir aquellos que persisten y estan ligados a la mujer negra o mulata; los cuales han sido muy reforzados por la televisión y la radio “al proponer constantemente un modelo exclusivo de relaciones en las que el protagonismo del negro [y de la negra] queda reservado solo para significar su desventaja social en una etapa histórica anterior; o en el caso de propuestas que aborden la contemporaneidad, para roles que reafirmen el estereotipo negativo”.[5]

Esa constante agresión de la cual ha sido receptora la mujer negra, acompañada de su lucha por el reconocimiento y aceptación de sus valores, mantiene una  permanencia y adquiere, en medio de una sociedad socialista,  nuevos ropajes y funciones en  momentos que, debido a la crisis económica que se está viviendo, ”los prejuicios raciales, la discriminación y el racismo, tienden nuevamente a recomponerse como parte de la realidad social cubana actual y amenaza con reinstalarse en la macro conciencia social”[6].

Todo lo anterior contribuye a que negras [os] y mestizas [os] no puedan    desarrollar una coherente identidad racial; pues  “sin  conciencia de “raza”, no existe como individuo, porque no tiene conciencia de sí mismo, de quien es, de donde procede; por lo que su conciencia de nación, su identidad individual, de ese modo, deviene en un absurdo, sin asidero físico, moral o cultural.[7]

En su logro, no basta con la sola mención de mujeres como Mariana Grajales y María Cabrales y Dominga Moncada, quienes siempre aparecen en referencia a los otros (masculinos) como madre y esposa del General Antonio Maceo, las dos primeras; y como madre del general Guillermón Moncada, la última. De ellas se desconoce la labor exacta que desempeñaron en la sociedad que les tocó vivir a partir del hecho de ser mujeres, de sus subjetividades, sus acciones individuales como mujeres negras que eran.

En aras de reconocer la labor social realizadas por las mujeres negras durante la colonia, es importante apuntar que desde el siglo XVIII mujeres como María Josefa Aguirre, María del Rosario Sánchez, Juana M. Bastos y Asunción Ramírez entre otras, dieron todos sus esfuerzos por sacar del analfabetismo a parte de la población infantil negra en las llamadas “escuelas de amigas”.

También en los Cabildos van a desarrollar importantes roles. En el artículo “Los cabildos afrocubanos” se lee: “Cuando en el siglo XVIII se concedió el derecho de asociación a los esclavos, jugaron en las cofradías que aquellos formaron un papel muy interesante las mujeres”[8]  Labor que continuarán en las sociedades de instrucción, recreo y de ayuda mutua[9], llegando a crear instituciones de ese tipo con directivas integradas exclusivamente por mujeres, “aunque hubo algunas como La Caridad de Cienfuegos en 1879, donde el Gobierno colonial les vetó el Reglamento, porque no estaba de acuerdo se le diera a la presidenta el título de señora”.[10]

La Ley de Imprenta contribuyó a la circulación  de una serie de periódicos y revistas, entre las que queremos destacar a Minerva, revista quincenal dedicada a las mujeres negras y mestizas y “era redactada por un grupo de mujeres que, aunque solo aparecían como colaboradoras [11], eran realmente las encargadas de confeccionar las diferentes secciones” [12]. De este modo fueron muchas las mujeres negras y mestizas que se destacaron en sus colaboraciones tanto en la primera etapa de Minerva, en la década de los 80 del siglo XIX, como en segunda, en la primera década del XX.

Debemos mencionar además que durante la etapa de la república mediatizada  las mujeres negras estuvieron presentes en todos los movimientos sociales que se desarrollaron, independientemente de que su forma de participación, en aquellos momentos, se circunscribiera o no, a acciones complementarias y de apoyo al protagonismo de los hombres. Desde los clubes,  asociaciones,  gremios, sindicatos,  partidos políticos, prensa plana, congresos nacionales e internacionales, el movimiento feminista hasta la lucha clandestina y armada.
Comencé con un fragmento escrito por una de las colaboradoras de la revista Minerva, y quisiera terminar con otro, “Gratitud”, escrito a finales del siglo XIX por Ursula Coimbra de Valverde, la Cecilia, de aquella revista:  “Me siento orgullosa de pertenecer a una raza que por sí sola y a costa de sacrificios, procura elevarse a la altura de las demás y lucha, trabaja y estudia para vencer (…) bastante tiempo hemos tenido el dogal y la mordaza, tanto tiempo hemos callado, así pues el espíritu del siglo reclama que  nuestra voz se levante”.


Notas

[1] Carmen Montejo: Sociedades negras en Cuba 1878-1960. Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cuba Juan Marinello, La Habana, 2004. P.77.
[2] Ver: María del Carmen Barcia: “Mujeres en torno a Minerva”, en  Revista La Rábida, no. 17, 1998.. Huelva, España..
[3] Susana Montero: La cara oculta de la identidad nacional. Editorial Oriente. Santiago de Cuba, 2003, p. 62
[4] Ver Aline Helg: Lo que nos corresponde. Ediciones Imagen Contemporánea. La Habana, 2000, p.24.
[5] María del Carmen Caño:”Relaciones raciales, proceso de ajuste y política social”, en Revista Temas, no. 7, julio-septiembre, 1996.
[6] Esteban Morales: Desafíos de la problemática racial en Cuba. Fundación  Fernando Ortiz. La Habana, 2007, p. 219.
[7] Ibidem, p. 294.
[8] Fernando Ortiz: “Los cabildos afrocubanos”, en Etnia y Sociedad. Editorial Ciencias Sociales, La Habana,1993. p. 56.
[9] De acuerdo con la Constitución de 1876 el pueblo cubano obtuvo un relativo régimen de libertades. Momentos en que se requiere que la población negra convierta sus cabildos y cofradías en asociaciones de instrucción,  y recreo.
[10] Carmen Montejo: Ob cit, p. 76.
[11] En aquella etapa las mujeres no tenían entidad jurídica para ocupar cargos.
[12] María del Carmen Barcia: Ob cit, p.6.
[13] María del Carmen Barcia:0b cit p.7.

Tomado de Cubaliteraria

05/01/2009 GMT 0

Homosexualidad masculina en la OshaTomado de

negracubana @ 20:25
   
   
Por Alejandro Fernández Calderón

Género y religión comparten hoy nuevas problemáticas en el debate de la sexualidad como aristas entrecruzadas. Actores sociales con una alternativa diferente, se ubican entre los estudios de lo masculino y lo femenino. Su impronta en los diversos escenarios de la actividad social, obliga  a quienes estudian estas temáticas a profundizar en los análisis que generan sus comportamientos. La religión, en sus manifestaciones diversas, representa una zona donde grupos no tradicionales asumen funciones que no se establecen en los roles de división del trabajo según el sexo.[1] La Regla de Osha resulta uno de sus ejemplos ilustrativos. 

Las prácticas de raigambre africana, por la posición de dominación ejercida mediante la explotación económica y social, representaron un espacio de socialización para una mayoría desfavorecida. Los esclavos y esclavas de diversas etnias trajeron un variado mundo mágico-religioso, y supieron mantener sus tradiciones adaptándolas a las duras condiciones que implicó el universo plantacionista. Afectados por las condiciones del sistema esclavista, apelaron a la simulación para reconvertir a sus dioses y diosas y continuar adorándoles. Una serie de prácticas religiosas, ubicadas en el mundo de los cabildos y sociedades mutualistas, representaron un área de escapismo social para quienes estaban ubicados en los escalones más bajos de la sociedad.  Su base teórica operacional, se sostuvo dentro de una serie de preceptos que legitimaron una masculinidad religiosa alternativa, negro, esclavo y liberto, profano, discriminado; que se enfrentaba a un modelo hegemónico: blanco, propietario, católico, explotador. En ambas definiciones, el elemento falocrático heterosexual, establece disensiones sobre las estructuras de poder diseñadas, que a lo interno se observaban  privativas de los hombres, que otorgaban a las mujeres un espacio, en caso de existir, de manera subordinada. Un proceso de interracialidad, de clases y transculturizaciones religiosas amplió el diapasón participativo, permitiendo que nuevos actores y procesos sociales, se fusionaran en un componente autóctono que define al nosotros social en una de sus expresiones del ethnos cubano.

No obstante,  modelos diferentes como la homosexualidad no son contemplados con igual nivel de aceptación. El conservadurismo de las mentalidades respecto a las diferencias que van más allá de los roles establecidos de hombre o mujer, contaminan con sus estereotipos en los ámbitos más insospechados. Lo anterior obligó a los demeritados a establecer estrategias efectivas que permitieran obtener el deseado reconocimiento.

El marco religioso afrocubano es una muestra de cómo los nuevos tiempos y sus estrategias grupales hacen cambiar lo tradicionalmente establecido. La presencia de una serie de requisitos para ascender dentro de la élite religiosa marcaría una pauta que ha ido transformándose, provocando nuevas maneras para la incorporación a estos espacios.[2]

En el caso que nos ocupa, la homosexualidad masculina ha presentado un mayor nivel de  trascendencia dentro del fenómeno de la Osha y el Palo Monte, no así para el caso de otras prácticas como Ifá y los Abacuá, donde han enfrentado una serie de resistencias para ingresar en sus filas. Su ausencia, puede considerarse desde el sustrato explicativo religioso dentro de las mismas, que no permiten la presencia de mujeres, haciéndose entonces extensivo a los homosexuales, además de una jerarquía que responde a cánones de exclusivismo masculino.

Para el caso de la Osha, la visibilidad del grupo homosexual masculino, denominado “addodis” en lengua yoruba, se calza con una posible mitología que responde a su inclusión. A pesar de existir una arraigada mentalidad machista por la mayoría de los practicantes, tal aspecto no ha impedido el ascenso palpable de homosexuales en los últimos tiempos; la condición de macho, les ha permitido que tengan ventaja por encima de las mujeres heterosexuales que se hallan limitadas por una serie de códigos que las ubica en posiciones subordinadas.

Entre las actividades que realizan, se ubican las funciones relacionadas al oriate, el obbá, sacrificio de animales mayores (cuatro patas), oficiar ceremonias, por citar las más relevantes. De igual modo, por el conocimiento que con los años adquirieron y su dedicación al culto religioso fueron ganando, poco a poco, protagonismo dentro de sus comunidades que, aunque no compartieran de manera general sus preferencias sexuales (prejuicios sociales mediante), no podían menospreciar su poder dentro de este mundo.

Además, por el tono discreto con que se manejó el tema de las creencias durante años, muchas personas se trataban con santeros que eran reconocidos como homosexuales sin poner reparo a su condición. La laguna del prejuicio que los condena se matiza, según la jerarquía del practicante, en función de la relación de familiaridad y el respeto demostrado. Muchas veces, el oficiante homosexual de una comunidad lograba alcanzar un poder de aglutinación que en su entorno generaba imaginarios específicos.[3] La presencia de los santeros es un escenario donde se aprecia la inclusión de los homosexuales dentro de la religión sin distinción de sexo.

No obstante, para los hombres homosexuales, si llegan a desarrollar en profundidad sus conocimientos pueden alcanzar nuevos niveles. Unos de los cargos de representatividad homosexual masculina en la Osha lo constituye el Obbá, compartiendo con sus homólogos de condición heterosexual. Aunque la condición de homosexual  les impide alcanzar a Ifá, no implica que puedan dedicarse a perfeccionar sus conocimientos y se asienten como los reyes de la santería. Generalmente, en su función para este caso, se asumen los códigos hegemónicos masculinos que rigen dentro de su actuar para el cumplimiento del rol establecido. Los estilos de comportamiento se mantienen, probablemente, por el peso de la tradición que dicta el sentido común con el cual surgió, a pesar de sus modificaciones.

Desde esta perspectiva, la Regla de Osha puede considerarse como una religión que ha logrado desarrollar un discurso incluyente, que da cabida a diversas representaciones de identidad. Sus mutaciones a las realidades siempre cambiantes, a pesar de los fundamentos con que se originaron y que permanecen, no impiden su actual desarrollo.  Marcada por la pobreza, la  marginalidad y la exclusión, ha logrado desde su poder de convocatoria, adaptarse a la hostilidad con que generalmente se le observa.  La tenacidad, la inteligencia y la fe de los practicantes de hoy y de ayer, ha logrado sobrepasar las expectativas investigativas, exigiendo la necesidad de nuevas herramientas de trabajo e interpretaciones, que permitan acercarnos con una mirada serena y justa a este campo. Ante todo, el compromiso de seguir trasmitiendo la valía de aquellos que brindan su conocimiento en calidad de exponentes, portadores de los valores que se depositan, en el caudal de la sabiduría religiosa de la Osha. Para mantener esta tradición debe continuar el respeto continuo, a los valores que hoy nos desarrollan, desde la diversidad de las identidades.     


Notas

[1] La presencia de la homosexualidad dentro de la religión no ha sido un tópico de atención sostenida por los especialistas de esto temas. Los estudios de las religiones denominadas afrocubanas se han centrado en el imago mundi, arquetipos y la infraestructura religiosa. Los pioneros de estos estudios dedicaron sus análisis a resarcir estas religiones en función del discurso patriarcal y las relaciones de trabajo que en ellas se generan entre hombres y mujeres y sus relaciones con las divinidades. Para el caso de los estudios de género, aún queda por profundizar en la presencia de la homosexualidad en las prácticas religiosas, y sus estrategias de adaptación.  Incluso, puede afirmarse que se ha mantenido una tendencia de análisis sobre una base de criterio de masculinidad que homogenea a los practicantes. En otros casos, se ha visto dentro de la impronta del escenario social, sin entrar en particularidades. 

[2] Como parte de las normas creadas para la escala jerárquica dentro la religión ya sea en Palo Monte como Tata Enquise (padre de ganga),  Awuo Orumila (hijo de Orula en Ifá) se planteaba que todas las personas ocuparán determinados requisitos:

.Tener como mínimo 25 años.

.Si fuese posible una familia constituida.

.Ser buen Hijo, buen Marido, buen Padre, Buen Hermano.

.Que diera ejemplo en la comunidad.

No obstante, estas pautas han sido trasgredidas. Para el caso de la homosexualidad, otros factores han mediado permitiendo que este grupo, diverso a su interior, gane un espacio dentro de las prácticas religiosas afrocubanas. Para una mayor profundización ver:, Tomás Fernández Robaina: “Género y orientación sexual en la santería.”, en Revista La Gaceta de Cuba no.1, Enero- Febrero del 2005, pp. 32 - 36

[3] Un informante me comentó que a principios del siglo pasado, en el territorio de Guanabacoa en la calle Cruz Verde se asentó una casa religiosa. La misma alcanzó niveles que superaron el espacio físico. Dentro del imaginario popular de la localidad se le conocía como la casa de Cruz Verde. La autoridad y sabiduría del oficiante permitió crear una rama religiosa. No obstante, por el tipo de afluencia de personas ubicadas dentro de los estratos más bajo (prostitutas, drogadictos, homosexuales, delincuentes) el nombre popular  inicial fue cambiado de manera peyorativa hacia la casa de los culos verdes. La presencia de actores relegados al interior de la comunidad,  dentro de un espacio religioso específico, da cuenta de lo importante de verse representado por una institución que soluciona sus problemas, y al mismo tiempo fuera espacio de reunión donde los individuos podían ser aceptados. También la visible tendencia religiosa, es muestra del prestigio del oficiante, que a pesar de tener una interpretación social diferente, es capaz de incluirse con su estrategia dentro de su entorno local.

Tomado de Cubaliteraria

22/12/2008 GMT 0

Curso de postgrado: Legados del Pensamiento Afro–Americano de la primera mitad del siglo XX

negracubana @ 14:54
FECHA DEL CURSO: del 19 al 23 de enero de 2009
HORA: de 9:00 am. a 1:00 pm.
LUGAR: ICIC Juan Marinello
DESTINATARIOS: Graduad@s de especialidades afines con las ciencias sociales y humanas
TIEMPO DE DURACIÓN: 96 horas a tiempo completo.
CRÉDITOS: 2
MATRÍCULA: 60 estudiantes
FECHA DE MATRÍCULA: hasta el 5 de enero de 2009

En el presente curso será analizada la operatividad del Pensamiento Afro–Americano en el contexto histórico de América y el resto del Mundo. Este tipo de pensamiento es promovido generalmente en Sociedades Post–Coloniales y Post–Esclavistas que tienen rasgos comunes y diferentes a la vez. Estados Unidos, Cuba y Brasil son las naciones modélicas para analizar este pensamiento tildado de subalterno. Una de las razones fundamentales es, precisamente, las experiencias de esclavitud vividas en dichos países que tenían varios matices caracterizadores. Y, sobre todo, se diferencian en lo referente a la manera en que tal sistema de explotación fue abolido en cada país durante la segunda mitad del siglo XIX.

Inscripción: cidcc@cubarte.cult.cu

26/11/2008 GMT 0

Oriki para una reina coronada

negracubana @ 21:00

El proyecto Alzar la Voz le invita al concierto homenaje a la poeta Georgina Herrera, que se celebrará el viernes 28 de noviembre a las 5:00 pm, en la Casa de la Poesía de la Habana Vieja.

Contactar con la autora o autor | Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis