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Negra cubana tenía que ser
Una mujer negra que no es más otra, es ella misma
bell hooks

Categoría: Racialidad y temas afines

12/11/2009 GMT 0

FORO: Cuestiones raciales en Cuba

negracubana @ 23:13

El Grupo de Reflexión y Solidaridad "oscar a. Romero" le invita a su espacio del "foro permanente" que esta vez trataré el tema "Cuestiones raciales en Cuba"

Ponentes: Gisela Arandia (Centro Juan Marinello), María Iileana Faguaga (CEHILA-Cuba) y Luis Carlos Marrero (OAR)

Fecha: 18 de noviembre 2009
Lugar: Catedral Episcopal de la Santísima Trinidad
6 entre 11 y 13. Vedado
Hora: 4:00 pm

26/10/2009 GMT 0

Video “Iyá Onifá”

negracubana @ 13:22
Abordar una interesante temática, como es la presencia e inserción de las mujeres en el mundo de las religiones africanas, espacio tradicionalmente integrado por hombres, donde las mujeres han encontrado limitaciones y en muchas ocasiones rechazo, es la propuesta de los realizadores Rubén Javier Pérez y Jorge E. Gutiérrez Bourricaudy, presentado por la Red Iberoamericana de Masculinidades.


El estreno será el próximo martes 27 de octubre, a las 10 de la mañana, en la sede de extensión universitaria de la Universidad de la Habana. Entrada Libre con capacidad limitada

24/10/2009 GMT 0

CONCURSO: La Lucha Contra el Racismo Desde las Mujeres en América Latina y el Caribe

negracubana @ 13:55
UNIFEMEl propósito del concurso es estimular y difundir investigaciones, escritas en español y portugués, que reflexionen, analicen y propongan estrategias de incidencia política feminista en la lucha contra el racismo por considerarlo una forma estructurante de los Estados-Nación que tiene un impacto diferenciado y nefasto en la vida de las mujeres indígenas y afrodescendientes.

Bajar convocatoria

15/10/2009 GMT 0

Sobre Color Cubano

negracubana @ 19:32
A toda la membresía del proyecto Color Cubano.

El Proyecto Color Cubano estableció un espacio que ganó legitimidad a partir de la posibilidad de expresar un conjunto de opiniones diversas, siempre buscando la defensa de la revolución, como quedó plasmado en la relatoría realizada en marzo del 2005.

Como sabemos, la fundamentación de Color Cubano, estuvo avalada precisamente, por la necesidad de debatir la problemática racial en el contexto actual y sobre todo del papel y la responsabilidad que la cultura pudiera tener para enfrentar las expresiones de prejuicio y discriminación racial.

Un tema recurrente fue la necesidad de poner énfasis en los Medios Masivos de Comunicación y la Educación como espacios que exigen colocar la racialidad en una nueva dimensión descolonizadora que permita visibilizar la equidad social que establece el sistema revolucionario.

Uno de sus características es que dio espacio a nuevas voces más allá del color de la piel, de género, edades, orientación sexual y profesiones con una alta capacidad de convocatoria dentro del seno de los interesados en el tema.

Los debates, aunque no fueron sistemáticos en el calendario, tuvieron gran participación, no sólo numéricamente sino por la representatividad de diferentes sectores de la sociedad. Ese consenso diverso, permitió ir dejando atrás manifestaciones anecdóticas lógicas que surgen del dolor acumulado en aquellas personas que han sufrido la discriminación. En su lugar comenzó una etapa de planteamientos mucho más coherente hacia el análisis encaminado, no sólo a quejas sino también a recomendaciones.

El foro que constituyó Color Cubano desde el 2001, formó parte de un debate integrado por miembros de la organización, algunos Premios Nacionales y figuras destacadas de la Cultura Cubana en su conjunto.  Un elemento aportado al debate por primera vez, fue la participación sistemática de académicos y lideres comunitarios.

No cabe duda que las reflexiones allí realizadas han contribuido a fortalecer el consenso sobre la urgencia de visibilizar aquellas manifestaciones que inciden en el imaginario social, promoviendo la supervivencia de prejuicios  raciales de manera directa o subliminal.

Sin lugar a dudas, el triunfo revolucionario tuvo una significación extraordinaria para la población no blanca, la que pudo avanzar hacia posiciones sociales inimaginables en Cuba antes del primero de enero de 1959. Sin embargo, no se trata sólo de un conflicto de clases sociales, sino de un fenómeno mucho más complejo donde coinciden en escenarios simultáneos perspectivas que involucran al mismo tiempo situaciones objetivas pero también visiones subjetivas, que requieren de la búsqueda de soluciones muy específicas.

En nuestro criterio no se trata sólo de una voluntad política expresa, sino que se requiere además, de un conjunto de enfoques conceptuales consensuados que estén acompañados al mismo tiempo, de acciones que contengan una intencionalidad desde la racialidad como espacio de participación.

Posiblemente  también debemos tener  presente que, “iguales oportunidades” no representa un soporte de cambio suficiente para aquellos que el sistema colonial colocó en el fondo de la pirámide social con el propósito de explotarlos, destruirlos y humillarlos física y espiritualmente.

Quizás el elemento más determinante en el proceso para tratar de eliminar las manifestaciones del prejuicio y la discriminación racial sea el tener claro que el silencio constituye el mayor enemigo para transformar cualquier situación en la cual la conciencia social significa la esencia básica del problema.

Siempre será mucho más difícil, poder encontrar soluciones para un fenómeno que está oculto. Cuba con su programa de equidad, cuenta con el conjunto de estructuras sociales que le permitiría construir precisamente los nuevos paradigmas, donde está ubicada también la racialidad y que apuntan hacia la idea de que “un mundo mejor es posible”…

En este momento de balance, compartido con ustedes, la coordinación del Proyecto desea hacer público, el agradecimiento a todas aquellas personas que brindaron su apoyo durante casi 10 años de trabajo.

La participación colectiva honesta, sin limitaciones a partir de ideas directas, por críticas que ellas fueran, expresadas sin tapujos en una atmósfera de defensa a los principios revolucionarios representó un proceso de aprendizaje y crecimiento que ha demostrado en cada una de sus etapas, que pese a las
dificultades: “si se puede…”

El Proyecto Color Cubano ha desaparecido como tal. Paralelamente se ha creado una Comisión orgánica de la UNEAC que será dirigida por el compañero Heriberto Feraudy, la cual se integra a la estructura de trabajo establecida por la organización.  La decisión fue tomada por la dirección de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y se llevó a cabo, luego de un proceso de análisis y estudio sobre el Proyecto, realizado por un grupo de trabajo evaluador, dirigido por Nicolás Hernández Guillén.

El dictamen de ese trabajo tuvo en cuenta aciertos y dificultades, así como recomendaciones. En términos generales la valoración de ese grupo de trabajo argumentó el impacto positivo de Color Cubano, en un contexto social donde el tema prácticamente estaba ausente del debate público institucional.

Sin embargo, un punto de desacuerdo en este breve recuento fue el procedimiento utilizado para realizar los cambios, en un Proyecto que contó en todo momento con un amplio consenso, que llegó constituir una masa crítica involucrada de manera comprometida en la lucha para enfrentar las manifestaciones de racismo que aún tenemos.

A pesar de esa trayectoria, Color Cubano no fue tenido en consideración y en ningún momento fuimos convocados para poder expresar nuestras opiniones como correspondía a un proceso participativo. Ese vacío ético y metodológico provocó desconcierto e incoherencia acerca del tratamiento destinado a la racialidad en la organización, incluso tuvo un impacto negativo en la versión oral que circuló fuera del país. La desvinculación de la membresía hacia los nuevos derroteros despertó un ambiente de desconfianza, un fenómeno que Color Cubano trató de evitar con el dialogo permanente.

Junto a estas consideraciones que no pueden ser pasadas por alto, es importante agradecer la confianza que más allá de momentos de luces y sombras, brindó la UNEAC a esta propuesta, para poder realizar una tarea tan compleja y difícil como fue colocar, al inicio de la década el debate cultural, de la problemática racial en Cuba.

Es importante en este momento agradecer al Ministro de Cultura Abel Prieto y Viceministros, los que facilitaron la oportunidad de desarrollar algunas tesis que han sido el resultado de un trabajo de investigación-acción llevado a cabo desde el año 1990, cuando el Comité Central del Partido me otorgó un año sabático para realizar un extenso estudio de terreno sobre la multirracialidad.

Igualmente hacer patente un reconocimiento al Partido y en especial al compañero Esteban Lazo por su apoyo en todo momento a esta tarea por su contribución al perfeccionamiento de nuestra sociedad.

También dar las gracias al compañero Ricardo Alarcón, Presidente de la Asamblea Nacional quien por su experiencia política aportó puntos de vista imprescindibles al debate del tema y quien honró con su presencia algunos de los encuentros convocados por este Proyecto.

Agradecer también a Nicolás Hernández Guillén, Presidente de la Fundación Nicolás Guillén quien tuvo a su cargo la tarea de hacer un dictamen evaluativo del Proyecto Color Cubano.  De modo muy especial recordar el papel que en este proceso jugó el inolvidable Sergio Corrieri como un revolucionario honesto y capaz de compartir los sueños, por difíciles que ellos parezcan.

Algo que no puede faltar es que desde mucho antes que este proyecto fuera presentado al Comandante en Jefe, Fidel Castro durante un consejo ampliado correspondiente al Sexto Congreso de la UNEAC, Lizette Vila, Presidenta de la Asociación de Cine, Radio y Televisión por aquella época, fue artífice fundamental de esta idea. Ella jugó un papel decisivo para articular la propuesta enfrentando batallas pequeñas y grandes y contribuyó a colocar el tema  de la racialidad como una prioridad en la agenda nacional

En realidad Color Cubano fue la continuidad de otra propuesta de la UNEAC, que mostró que era posible llevar a cabo transformaciones desde el barrio a sectores de la población negra cubana atrapados en desigualdades profundas.

El Proyecto Comunitario “Concha Mocoyú” (La California), creado a partir de 1995, ha constituido una experiencia inicial valiosa para romper el mito de la supuesta “marginalidad”, presentando en ocasiones a la población negra, como sujetos sociales estereotipados y negativos socialmente, sin muchas posibilidades de cambio.

La California, como parte de un trabajo de investigación demostró que una propuesta cultural comunitaria, puede enriquecer la auto estima de personas discriminadas, que mantienen viva la cultura de resistencia para enfrentar las dificultades.

Al devolverles la confianza en el futuro, el Proyecto demostró que aquellos, que por razones históricas perdieron el paso en la movilidad ascendente y quedaron rezagados, cuando se les facilita el apoyo adecuado, son capaces lograr avances notables tanto colectivos como individuales.

Un abrazo fraternal,
Gisela Arandia Covarrubias
Coordinadora Color Cubano
La Ceiba,  Octubre 3, 2009.

25/07/2009 GMT 0

Las criadas de La Habana. La emergencia del sujeto subalterno

negracubana @ 13:14
Por Ines María Martiatu Terry

Es evidente la ausencia en el ámbito editorial cubano del discurso sobre la mujer negra. Una carencia que no solamente se refiere a las escritoras afrocubanas sino al entorno ideotemático que le es propio.

Sin embargo el personaje femenino negro, su historia y los conflictos que les son inherentes han sido abordados en el caso que nos ocupa por un escritor, Pedro Pérez Sarduy. Bien conocido  como poeta y periodista e importante investigador y promotor de la cultura afrocubana se nos presenta ahora con Las criadas de La Habana, en su faceta de narrador. En ésta, su primera novela se advierte su oficio de periodista y de poeta y las vivencias de su Santa Clara natal.  Es  evidente en sus páginas la necesidad del autor de revelar un mundo que sólo muy recientemente ha ido ocupando un lugar en la narrativa cubana.

Las mujeres negras habían sido invisibilizadas como personajes. Así como también el entorno, las costumbres y las formas de vida y asociación de ese sector de la sociedad cubana, reducido a una visión unidimensional en base a la categoría raza. Pedro Pérez Sarduy se  atreve con un personaje difícil para cualquier escritor, Marta, su propia madre. Protagonista en el más amplio sentido de la palabra, ella no es un arquetipo, sino un ser humano presente y cercano para el autor.

La emergencia del sujeto subalterno en la narrativa cubana más reciente es uno de los fenómenos más interesantes. A pesar de que si nos remitimos a otras épocas podremos conjeturar que no es del todo nuevo.  Ya desde la narrativa del siglo XIX aparece en la llamada novela antiesclavista o abolicionista. Son los negros y mulatos, esclavizados o libres  los ejemplos de sujetos más claramente tipificados de esa condición. El esclavo y la esclava de plantación, en cuyo trabajo recaía lo más importante de la economía de la colonia, el doméstico o el urbano. Incluso los miembros de la clase media negra que tuvieron cierto protagonismo en la economía y la sociedad coloniales también eran sujetos subalternos en relación con la clase dominante criolla blanca y sacarócrata que se hallaba en lo más alto de la pirámide social de la colonia.

Se sabe que en América Latina y el Caribe, sobre todo española, no se realizó una verdadera descolonización. Finalizado el proceso de las independencias, los negros e indios que habían aportado su sacrificio a las guerras quedaron en una peculiar situación colonial interna. Es por ello que algunos conceptos de los representantes de los estudios postcoloniales no se podrían ver aquí de una manera similar a la India y otras colonias inglesas o francesas. Como hemos visto en la literatura cubana el sujeto subalterno, muchas veces invisibilizado se  muestra en su condición de raza y género aunque también podemos incluir en esta categoría a homosexuales, religiosos, campesinos pobres y otros individuos marginados. La mujer negra y la mulata es quizá el más preterido de esos sujetos ya que además de la raza, el género la coloca por debajo incluso del sujeto subalterno negro masculino. El triste protagonismo que tiene la mujer mulata en la narrativa se evidencia perfectamente en las características de lo que yo llamo el “síndrome Cecilia”[1] queriendo, infructuosamente, pasar por blanca. Como el mestizaje se debería cumplir a base de la mujer negra y mulata, con la mulata, producto de ese mestizaje se creó ese arquetipo en las letras. En la novela abolicionista es la protagonista de una situación dramática en que  aparece siempre burlada por el señorito blanco.

“…de cualquier manera Cecilia como la mulata del bufo devino en arquetipo que se reprodujo en María La O, Rosa La China, María Belén Chacón, Amalia Batista y en  un  sin número de mulatas posibles.(…)  ¿Eran así todas las mulatas? ¿Fueron todas Cecilias? ¿Tuvieron todas las mulatas de aquella época las aspiraciones de Cecilia? “[2]

En la guaracha y en el teatro bufo la mulata es la chancletera. Sin embargo a la negra, se les tienen reservados los papeles de vieja o de bruja, pero nunca  protagonista. Esto lleva a una invisibilización de la mujer negra que podemos observar en la narrativa, en el teatro y otras  manifestaciones artísticas. Aunque no fue un hecho generalizado sí podemos afirmar que el sujeto subalterno emerge en la narrativa revolucionaria. Se supone que muchos esquemas correspondientes a las concepciones burguesas y pequeño burguesas ya habían sido superados con la Revolución Cubana en sus  primeros años. Es cierto que se dieron las condiciones para que ello sucediera pero en la práctica no ocurrió así. Con la implementación de ciertas políticas culturales y sociales, es precisamente en el transcurso de los primeros años de la Revolución que este sujeto es devuelto a su subalternidad e incluso muchos de los prejuicios y formas coercitivas para reprimirlo se institucionalizan y llegan a formar parte de cuerpos legales y  normativos.[3]

La crítica no entendió, o más bien trató de valorar, ciertas obras narrativas de los 60´ del pasado siglo con el instrumental conceptual que validaba el realismo socialista. De ahí que éste fuera insuficiente para ser aplicado a  las obras que mostraban al sujeto subalterno y principalmente el negro y la negra. Tal es el caso de la valoración que se realizó de la novela Adire y el tiempo roto de Manuel Granados.

Como bien asevera al respecto el crítico Alberto Abreu en su libro,  “La problemática racial, para su análisis, es colocada en el ámbito de la lucha de clases como una forma de discriminación de la clase obrera. Presupuesto estéticamente compatibles con los paradigmas del realismo y del realismo socialista. Por lo que otro abordaje que transgreda de este constreñido marco ideológico, es considerado  como un gesto de desmesura, monstruosidad o desatino ideológico”.[4]

En las criadas de La Habana, el personaje principal, Marta, emerge en la narrativa con todos sus fueros. En este caso no se trata de un testimonio como en otros libros aparecidos en los años 60.

“De Las Yaguas (un barrio de indigentes erradicado entonces) salieron libros como Manuela la mexicana, de Aída Alonso, premio Casa de Las AméricasAmparo, millo y azucenas, de Jorge Calderón González, mención en ese propio concurso en 1970. Ambos fueron editados por esa institución. Estos libros fueron escritos en la modalidad llamada testimonio o novela sin ficción y entre los antropólogos "study case". [5] 1968 y

A Marta, la tenemos aquí como personaje principal de una obra de ficción, nada menos que una novela. Pedro se apropia sin embargo de  diversas  técnicas para darle voz a esta mujer que es además su madre.

“Fue entonces que encontré sosiego en mis memorias y volví a escribir un poco sobre las cosas que me habían pasado a lo largo de los años, quizás debido en parte a la influencia de mi hijo y las cartas larguísimas que nos escribíamos”[6]

Marta busca y encuentra en el reservorio de la memoria la manera de expresar los eventos de su vida en un momento en que ya ella misma presiente el ocaso. Este es un recurso propio de este tipo de novelas en que lo biográfico, lo autobiográfico y lo testimonial pueden servir de técnicas narrativas válidas que ofrecen frescura y verosimilitud al relato.

Marta ha tenido que emplearse como criada. Ha tenido que trabajar para otros, alejarse de su familia para poder ayudarla económicamente y quizá porque en  el mercado de trabajo a la mayoría de las negras se  les ofrecía esa  opción y se les negaban otras. Ella no tenía tampoco suficiente  nivel de escolaridad para  aspirar a más. Creemos que en la selección de la protagonista  el hecho de ser su madre no fue la única motivación del autor sino la de mostrar la vida y condición de esas mujeres.  En su artículo Ennegrecer el  feminismo, la  escritora brasilera Sueli Carneiro  destaca el significado de  esa situación subalterna pero peculiar de la mujer negra en el servicio doméstico.

“Luíza Bairros usa como paradigma la imagen de la empleada doméstica como elemento de análisis de la condición de marginación de la mujer negra (…) esa marginalidad peculiar es la que estimula un punto de vista especial de la mujer negra (permitiendo) una visión distinta de las contradicciones en las acciones e ideología del grupo dominante".[7]

Con Marta se develan un sin número de aspectos de la vida del negro totalmente desconocidos para la literatura y para la narrativa en particular hasta entonces entre nosotros. Sus asociaciones y sus costumbres sociales y familiares,  sus perspectivas y aspiraciones personales y la interacción clasista de Marta con sus empleadores. La encontramos entonces en la época prerrevolucionaria en una ciudad de Santa Clara en que los estamentos están rígidamente separados. En el “Baile de las Flores”, que debería ser una fiesta de toda la ciudad, los vecinos se reunían para celebrarla según su estatus social:

“…en la “sociedad Bella Unión,” las personas “de color;” “en la Sociedad  el Gran Maceo,” “los mulatos y algunos negros con dinero; en el Casino Español,” “los blancos de buena posición; en el Santa Clara Tennis Club y en el Liceo, frente al Parque Vidal, los blancos ricos se reunían a celebrar lo suyo”, explica Marta en su relato.[8]

Es evidente que el tema principal de la novela es la discriminación racial en la isla. En definitiva es la causa última de la condición subalterna de muchos de sus personajes y esto se muestra incluso en las relaciones amorosas interraciales. El autor desarrolla este tema en la Cuba prerrevolucionaria, en los primeros años de la Revolución y en el exilio en Estados Unidos.

La novela está dividida en dos partes. En la primera se cuentan sucesos que pertenecen al marco puramente autobiográfico de la protagonista. El triunfo de la Revolución irrumpe en esta parte. Es curioso que Pedro Pérez Sarduy seleccione momentos importantes de los avatares del pueblo en cada etapa. Esta primera parte termina con un suceso dramático que resultó ser un corte violento en la vida de todos los cubanos, los que nos quedamos y los que se fueron y cuyas  consecuencias se aprecian todavía en la sociedad cubana. Se trata del incidente de la Embajada de Perú y el consecuente éxodo por el Puerto del Mariel en abril de 1980. La segunda parte, comienza un año después de este acontecimiento extendiéndose hasta 1994. No por casualidad en agosto de ese mismo año se produce una nueva ola migratoria, la de los balseros que fueron a parar provisionalmente a la Base Naval de Guantánamo.

Esta división le sirve a Pérez Sarduy para abordar la vida de los emigrantes negros y el reencuentro en Miami, de una de ellas con la familia de la que su madre fue criada en Cuba, dando así continuidad al tema de la discriminación racial y la subalternidad persistente aún en la sociedad miamense. En esta novela está presente, por supuesto, el mundo mágico, sin el cual no se pudiera entender la relación de esta mujer con su entorno, su forma de incidir o intervenir en él. El mito y el rito que provienen de las religiones de origen africano que se practican entre nosotros le dan un carácter particular a la percepción  de la realidad de una gran parte de la población cubana relacionada o no con ellas. El mito es una manera privilegiada de explicación de la  realidad en nuestros pueblos caribeños. Metarrelato que se evidencia en los hechos más puntuales de nuestra historia. En el Caribe, acerca de cualquier hecho explicado de manera convencional aparece una razón mítica, una interpretación otra de todas las cosas. Por su parte, el rito que escenifica lo que ya nos ha sido contado por el mito, es la acción conque se manifiesta la magia, la forma de dominación de esa realidad.

En su reseña sobre la novela el dramaturgo y escritor Tomás González, que tuvo una entrañable amistad con el autor y con Marta la madre y protagonista, hace referencia a cierto episodio. Ella acababa de recibir a Olokun, camino de Yemayá. En las mitología que acompaña a la Santería, Oricha acuático, que se relaciona con los misterios siempre inextricables de la vida y de la muerte. Marta acude como otros fieles a la oricha para recuperar su salud. Pero según cuenta Tomás, ocurrió un suceso malhadado. Al entrar en su casa con la tinaja que contenía el secreto, esta resbala de las manos de Marta y se rompe.[9]

En la Santería, el rompimiento de los recipientes que contienen a los orichas es una parte importante de los ritos funerarios. Esta es una señal, una respuesta y el anuncio de la muerte de Marta que sucederá poco tiempo después.

En la reseña de Dina de Luca ésta expresa con razón que: "Las criadas de La Habana se adhiere a lo que podría considerarse un nuevo hito en la reivindicación del discurso literario femenino afro-hispano"[10]

Las criadas de La Habana, desde su aparición ha comenzado un camino de éxitos que esperamos no se detenga. Una primera edición en Puerto Rico[11], La editorial Letras Cubanas la ha publicado  en La Habana en 2003[12] e Ibis Rouge la ha ofrecido en francés al lector de esa lengua[13]. Recibimos la noticia de su buena acogida en ferias internacionales del libro, de una  próxima edición en inglés y una adaptación cinematográfica. Además su elección como finalista del prestigioso Premio Amedee Huyghues Despointes (un magnate guadalupeño que falleció en 2006). El certamen fue  fundado por  Marysé Condé, y se concede bianualmente a la obra de un autor originario de la América insular, de la Guyana o de un escritor cuya obra sea testimonio de una experiencia imaginaria o real de estos territorios.

En los eventos de este prestigioso concurso  se reunieron novelistas de todo el mundo con obras originales o traducidas al francés. En el ámbito de la literatura y el libro en francés Las  criadas de La Habana acaba de recibir otro premio, el  Premio del libro insular de la Isla de Ouessant, que se propone destacar a los  escritores y sus respectivos libros en materia insular de reciente
publicación. Enhorabuena.


Notas

[1] Se trata de la protagonista de la novela Cecilia Valdés o la loma del Ángel de Cirilo Villaverde
[2] Inés María Martiatu, La mujer negra en el teatro cubano. Ponencia en  1ª Semana de África en Colombia, en Semana de la  Afrocolombianidad. Archivo de la Nación. Bogotá p.6. (inédito).
[3] Ejemplos de ellos son en lo legal La Constitución de la República de Cuba, el Código Penal, y en lo normativo las conclusiones del Primer Congreso del Partido, del Primer Congreso de Educación y  Cultura. En la praxis se observa en los procesos contra Ediciones El  Puente,  el de Los Parámetros y el del  llamado Black Power.
[4] Alberto Abreu Arcia,  Los juegos de la escritura o la (re) escritura de la historia, Editorial Casa de las Américas, Colección Premio 2007.
[5] Inés María martiatu, Los bailes y el teatro de los negros en el folklore de Cuba; la obra orticiana en el teatro cubanos contemporáneo  Una primera versión de este artículo apareció en la revista América negra 11, Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia. (1996): 83-92. Dos obras notables en ese sentido  son Biografía de un cimarrón de Miguel Barnet editado en 1966 y  Reyita, sencillamente de Daisy Rubiera, Mención Casa de las Américas 1997, publicada ese mismo año por World Data, La Habana.
[6] Pedro Pérez Sarduy,. Las criadas de La Habana. San Juan, Puerto Rico: Editorial Plaza Mayor, 2001, 294 pp. P.13.
[7] Sueli Carneiro: «Ennegrecer al feminismo del feminismo». En
http://64.233.169.104/search?q=cache: 1edI8bwR1ssJ:www.ciudadaniasexual.org/foro/Articulo_Sueli_Carneiro-
Brasil.pdf+feminismo+raza&hl=es&ct=clnk&cd=9&gl=cu .
[8] Pedro Pérez Sarduy,. Ob.cit. p.13.
[9] Tomás González, La visión imponderable de Marta la  doméstica, tomado de ww.afrocubaweb.com
[10] Dina De Luca, reseña en Afro-Hispanic Review en el VOL.25,  Numero 1. Spring  2006.
[11] Pedro Pérez Sarduy. Ob. cit.
[12] Pedro  Pérez Sarduy, Las criadas de La Habana, Editorial Letras Cubanas, La Habana 2003.
[13] Les bonnes de L´Havane, Ibis Rouge editions, France 2002.

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16/07/2009 GMT 0

CINEMA: Premier de Cien años contigo

negracubana @ 15:06
Coproducción de la Televisión Cubana, la Organización de Desarrollo Étnico-Comunitario (ODECO), la Secretaría de Cultura de Honduras y los productores asociados Sarah Maude, Sandra Chávez, René Rodríguez y Xiomara Dueñas.

Guión y Dirección: Consuelo Ramírez Enríquez, Co-guionista: Lil Romero.

SINOPSIS: Una joven garífuna que desea ser actriz tiene que enfrentar las dificultades para interpretar a la Úrsula Iguarán de Cien Años de Soledad, y además, soportar los celos que ella despierta en la apasionada directora de teatro. Así la intolerancia ante lo diverso se mueve del Macondo  Garciamarquiano a la Honduras contemporánea.

ACTÚAN: Eslinda Núñez, Pancho García, Emán Xor Oña y Yaikenys Rojas (Cuba); Doña Evangelista  y Sandra Chávez (Honduras).

FECHA: martes 21 de julio de 2009

HORA: 2:00 p.m.

LUGAR: Centro Hispanoamericano de la Cultura  (Malecón y Prado)

27/04/2009 GMT 0

¡Eso es lo que hay! Rap afrocolombiano en La Habana.

negracubana @ 15:20
La reciente visita a La Habana del grupo colombiano ChocQuidTown (CQT), que se produjo en el marco de un intercambio académico y cultural establecido entre intelectuales y artistas de ambos países, aun resuena en los espacios asociados a la cultura hip hop.

CQT, agrupación rapera afrocolombiana, expresa a partir de su propio nombre su intención de re-situar, simbólicamente, al departamento de Chocó en el mapa de Colombia, integrando para ello las iniciales de esa provincia y de la ciudad capital. Como expresaran sus integrantes en varias oportunidades, el objetivo inicial es visibilizar la existencia de una población afrodescendiente colombiana que tiene toda una historia de resistencia cultural y cuya presencia es desconocida en el país y mundialmente. En virtud de ello, escogieron como canal de divulgación aquello que aman: el rap. Hecho singular, toda vez que, regularmente, quienes hacen este tipo de música en Colombia no son afrodescendientes, sino mestizos, o sea la población criolla blanca.

Goyo y Slow en La Madriguera, La Habana, 2009

Fundada en el año 2000, CQT está conformada por los MCs Goyo, Tostao y Slow a quienes se le une una banda que incluye multipercusión, —con instrumentos poco usuales para rapear como la marímba chonta o  el bombo—, batería, máquinas en vivo, bajo, y guitarra eléctrica. Los presupuestos fundamentales son el funk, el hip hop, la salsa y la música tradicional de la costa pacífica del país sudamericano. Tal formato le confiere una sonoridad especial al resultado musical final.

Las presentaciones de CQT, que se realizaron de manera conjunta a un taller teórico práctico, nos revelaron su propuesta de música híbrida. Primero en el Pabellón Cuba, lugar que también acogió dos de las tres sesiones teóricas del encuentro, pudimos conocer el flow de este grupo de rap. El breve concierto que allá se realizase sirvió de antesala a lo que luego sucedería en las instalaciones de La Madriguera. En la sede habanera de la AHS, a CQT le antecedieron exponentes del patio como Doble Filo, Jimmy con Clase, Amazonas y Nono, quienes en sirvieron de introducción a lo que luego presenciaríamos: CQT en acción, con letras comprometidas y un desenvolvimiento escénico muy dinámico que removió al público presente.

Temas como “Pescao Envenenado”, “Alguien como tú”, y el que los llevase al ¬¬éxito rotundo y dio a su primer disco: Somos Pacífico, junto a “Los Tenis”, “Prietos”, “Rumba sin pelea”, entre otros pertenecientes a su segunda producción Oro, nos dan cuenta de líricas donde sobresalen elementos identitarios y vivencias propias de poblaciones afrodescendientes, que pueden del marco colombiano y extrapolarse a otras realidades; de ahí la universalidad de la propuesta de esta agrupación chocoana.

¡Esto es lo que hay!, música para pensar al mismo tiempo que se baila; hecha por gente consciente de sus orígenes y de lo que son y sobre todo a donde quieren llegar…

24/04/2009 GMT 0

Crónica de un taller.... ChocQuibTown en la Habana

negracubana @ 12:49

Si de tatuaje se trata...

negracubana @ 12:21
Tatauaje. Yudiset

17/04/2009 GMT 0

Nicolás Guillén presente en el Sábado del Libro

negracubana @ 15:24
La Editorial Ciencias Sociales, la Fundación Nicolás Guillén y el Instituto Cubano del Libro, invitan el próximo 18 de abril, en el habitual Sábado del Libro, del Palacio del Segundo Cabo a la presentación del libro ¡Aquí estamos! El negro en la obra de Nicolás Guillén, una compilación de Denia García Ronda.

El panel de la presentación estará integrado por Reinaldo González, Premio Nacional de Literatura, el Dr. José Antonio Beijín, decano de la facultad Artes y Letras de la Universidad de La Habana, Nicolás Hernández Guillén, presidente de la fundación Nicolás Guillén y la autora del libro Denia Gracia Ronda.

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