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Negra cubana tenía que ser
Una mujer negra que no es más otra, es ella misma
bell hooks

Categoría: Observatorio de medios

03/06/2008 GMT 0

Foro y taller de masculinidades en junio de 2008.

negracubana @ 14:22

FORO “La masculinidad en los medios”

Moderadora: Lourdes Pasalodos.

Participan:

Dr. Julio César González Pagés coordinador general de la red Iberoamericana de Masculinidades.

Lic. Andrey Hernández Centro de Prevención de VIH-SIDA

En esta ocasión la Editorial UNION presentará El dulce amargo de la desesperación, libro de Emilio Comas, presentado por Marilin Bobes, premio Casa de las Américas.

Fecha: jueves 5 de junio de 2008, hora: 10.00 am, Sala Guillén. Sede de la UNEAC. Calle 17 entre G y H. Vedado.

 

TALLER Masculinidades y Feminidades en los audiovisuales: hombres en cubierta y mujeres en el beisbol…..

Debate con el realizador Ernesto Pérez Zambrano y su obra.

Participan:

Dr. Julio César González Pagés coordinador general de la red Iberoamericana de masculinidades.

Est. Daniel Alejando Fernández González. Universidad de la Habana.

Est. Ernesto Díaz Calderin. Universidad de la Habana.

Fecha: 13 de junio de 2008, Hora 10. 00 am, Lugar: Universidad de la Habana.

Entrada limitada.

Contactar para confirmar al correo gonpages@cubarte.cult.cu

30/04/2008 GMT 0

La mulata y el negrito. Racismo y violencia de género en la TV

negracubana @ 12:08
Me gusta ver la televisión, me encanta; además constituye un buen estímulo para el debate, el pronunciamiento y para el ejercicio de la crítica. Últimamente no me interesa tan solo la estética de lo que se puede ver en la pantalla cubana, más bien me hiper-concentra el contenido. Usualmente estoy muy alerta, de manera que un pequeño anuncio de bien público me puede hacer reflexionar por horas.

Lo que ahora me ocupa, dándome el pie para escribir esta entrada, es que en menos de una semana he vistos dos cosas en la tele que me preocupan sobremanera. El primero, en el Canal Habana, y se trata de un pequeño espacio (perteneciente a la programación de cambio) que tiene el canal dedicado a las dos Habanas para mostrar lo que antes se mostraba en la tele nacional, de manera que funciona como un homenaje para actores y actrices y un recordatorio de memorables puestas televisivas.

Este al que me refiero, es un En Blanco y Negro donde Candita Quintana y Enrique Arredondo, reconocid@s comediantes cubano@s intercambian varios parlamentos, ella representa a la mulata y él al negrito, personajes característicos del teatro bufo.

En el primero de esos intercambios, de profunda carácter racista, la mulata deja bien claro que “ella no quema petróleo”, frase harto popular en el ideario racista cubano cuya versión sofisticada es: "yo no tengo relaciones con negros”. La expresión es además altamente “explosiva” en tanto es dicha por una mestiza lo que legitima el estereotipo de que “no hay personas más racista que los mism@s negr@s”. Y digo explosiva porque no hay argumento que más me exaspere que ese, dado que intenta explicar tales actitudes, sin tener en cuenta los sentimientos de inferioridad y minusvalía que se les ha inculcado a las personas negras o afrodescendientes. De manera de que si le enseñamos a odiarse a si mismo y a su identidad racial (individual y/o grupal), si existen conductas de este tipo entre la población negra y mestiza es porque se ha socializado con el patrón de no-es bueno-ser-una-persona-negra.

En el segundo segmento, la mulata expresa que a ella le gustan los boxeadores y ante el cuestionamiento del negrito declara que le gusta que la golpeen, haciendo alusión explicita a su preferencia por el hombre fuerte, rudo, dominador, abusador, violento. Fijémonos que es una mujer quien plantea eso!!, lo cual refuerza la creencia de que a la mujer víctima de violencia le gusta que le den.

Créanme amigos y amigas que esto no es bobería y para mi es supergrave, sobre todo porque se está exhibiendo como lo mejor de nuestra cincuentenaria televisión. Me preocupa además que en menos de un minuto se pueda enlodar todo el esfuerzo que hacen otros programas de ese mismo canal, y de otros, para denunciar, abordar y alertar sobre la violencia de género y la violencia en general.

Me cuestiono también la tan utilizada excusa de que “el pueblo cubano no está preparado para eso” cuando se intenta plantear un análisis profundo, en los medios de comunicación precisamente, de varias temáticas sociales. Pregunto entonces: ¿si estamos preparados para escuchar toda suerte de chistes racistas y de estimulaciones directas a la violencia? No se, pero hay cosas que no tienen que ver directamente con la instrucción sino con la humanidad y la justicia social.

Para terminar mi post de hoy les dejo una parte (no pude copiar toda la letra, ni siquiera lo más importante) de un tema musical que fue televisado hace dos días en Entre 7 y 8, programa del Canal Educativo 2, su intérprete es una cubana llamada Rebeca Martínez. El fragmento habla por sí solo:

...aunque muera de dolor nada puedo hacer sin que te quiera...
tu amor cayó en mis ojos y quede ciega
presa de tu corazón
no puedo escapar de tus cadenas
presa de tus manos…

08/05/2007 GMT 0

Hacer visible lo invisible… Del audiovisual femenino en Cuba.

negracubana @ 09:44

¿Existe un cine femenino en Cuba? Quizás esta sea una pregunta demasiado abarcadora si tenemos en cuenta que lo primero es constatar que la realización audiovisual femenina en la isla carece de estudios que la legitimen como tal y muestren los registros bajo los que se han movido el pensamiento de las mujeres, en tanto creadoras de sentido, en un medio tan complejo como el del lenguaje cinematográfico. Mucho menos pensar en una cartografía que descubra una Historia de Mujeres en el cine cubano, necesidad que se impone en la medida que descubrimos que desde Sara Gómez, Teresita Ordoqui, Marisol Trujillo, Belkis Vega, hasta la fecha, las realizadoras de la isla han ido permeando una mirada que las ha singularizado, y aclaro que no es per se una mirada femenina, sino miradas que distinguen sus voces generalmente silenciadas, o quizás, diluidas en un panorama construido a través de un canon patriarcal impuesto culturalmente y que ha omitido, muchas veces, singularidades importantes para entender el aporte que han tenido las mujeres realizadoras al espacio diverso de nuestra realidad.

Queda claro que ha sido el documental, fundamentalmente, el modo de expresión natural de nuestras realizadoras, y que en el largometraje de ficción encontramos solamente el nombre de Sara Gómez, desde el ICAIC, y el de Teresita Ordoqui en los Estudios Cinematográficos del ICRT. Estas aseveraciones nos plantean problemáticas sobre las que habría que indagar, nos ponen ante una realidad compleja, pues cuando revisamos el cine hecho por mujeres en otras latitudes, o en el propio continente, encontramos peculiaridades que hablan de una(s) sintaxis, de una gramática(s) y de una concepción(es) que responde a un ideario femenino(s) que muchas veces se asume desde una conciencia evidente, desde un compromiso con su condición de género.

La realizadora Mayra Vilasís decía que en Cuba era más fácil ser pilot(a) de aviación que directora de cine, y planteaba que era un mundo completamente masculino, difícil de penetrar en el que las mujeres habían estado destinadas fundamentalmente para la asistencia de dirección o la edición, y apenas para la dirección y mucho menos la dirección de fotografía. La directora de uno de los cuentos de la película Mujer Transparente, junto a Ana Rodríguez y Mayra Segura es uno de los ejemplos de realizadora en la que se auguraba un desarrollo dentro de la ficción que quedó trunco.

En los finales de los años 70 y principios de los 80, surgieron un grupo de mujeres provenientes de los Estudios Fílmicos de las FAR, de los Estudios Cinematográficos del ICRT y del propio ICAIC, que comenzaron a plantearse la realidad desde un punto de vista muy personal por el que pasaba esa condicionante de género, pero casi siempre sus propuestas quedaron invisibles, o como dije anteriormente, diluidas dentro de un patrón masculino que ha marcado el canon cinematográfico. La escasa inserción dentro de la ficción, y el poco o nulo reconocimiento; pues sólo se reparaba en Sara Gómez como mujer realizadora, generó un velo que ha difuminado una realidad que es mucho más atractiva, diversa y responsable de lo que se ha supuesto. Toda esta problemática requeriría una indagación más profunda, apenas comenzada. La escasez de estudios sobre el tema impone primero un trabajo a modo de arqueología.

En los últimos años, primero a causa de la contracción económica ocurrida en el país, y después por el desarrollo de las nuevas tecnologías se ha producido una casi igualdad de mujeres y hombres como creadores detrás de la cámara. Y aunque las mujeres continúan siendo minoría, la decisión de trabajar, muchas veces desde la independencia o alternatividad de sus producciones, la posibilidad de estudiar en escuelas como el ISA y/o la EICTV, ha propiciado la aparición amplia y diversa de materiales, ya sean documentales, tele-filmes y cortometrajes, que se han hecho visibles, en ocasiones, para la industria cinematográfica o para los estudios fílmicos o de dramatizados del ICRT.

Es importante tener en cuenta que una obra es cinematográfica por el lenguaje bajo el cual se estructura con independencia del soporte en el que se realice. Desde esta premisa, cuando hablamos de la nueva hornada de realizadores y realizadoras, estamos ante un abanico de estéticas y de temáticas que conviven y que pulsan un diálogo necesario con nuestra realidad. La Muestra de Jóvenes Realizadores, en este ya su sexto encuentro, ha sido el espacio para mostrar y hacer visible muchas de las propuestas de los y las más jóvenes, un espacio necesario para medir el nivel, las preocupaciones, las tendencias nuevas por las que transita la nueva generación.

Entonces, ¿de qué hablan las nuevas realizadoras?; una pregunta necesaria si tenemos en cuenta, primero, las obras que han concursado en todas las ediciones de la Muestra, y segundo, si asumimos que es imposible articular la categoría género en las más jóvenes sin asumir su relación con su condición generacional.

Las realizadoras estructuran su discurso a partir de un diálogo casi obsesivo con la realidad, fenómeno que nos conduciría a establecer una caracterización de las problemáticas sociales más acuciantes de los últimos años en la isla, pero que nos desviaría a otro trabajo con un corte más sociológico. Ellas tematizan de manera casi siempre explícita, de ahí la abundancia del documental entre sus propuestas, la impronta de una sociedad llena de complejidades. Para ello ponen su mirada sobre zonas a veces poco atendidas por los medios en general, o atendidas desde un triunfalismo edulcorado que para nada les interesa.

Encuentran la otra cara de la moneda y la otra mirada subvertidora propia de su generación. Allí está el caso del documental Paraísos Perdidos, obra dirigida por Iriana Pupo, de TV Serrana, que apareciera en la cuarta Muestra y resultara Obra destacada. Desde una mirada poética y sensible aborda el tema de las personas que viven en un hospital psiquiátrico de provincia visiblemente deteriorado. Sin embargo, la mirada de la directora rescata la zona poética dentro de los sueños de estos seres y, sin renunciar a la crudeza de las imágenes que hablan de manera muy especial, eleva la vida de sus protagonistas al espacio de la poesía. Este tema se repite, con el documental de Julieta Morfi, Duendes de mi Ciudad, en este caso son personas que habitan normalmente en la cotidianidad de una ciudad y cómo son vistos por el resto de los habitantes.

Otro tema asumido por las realizadoras es el de la ancianidad. Llama la atención como este aspecto de la realidad tan llevado y traído, precisamente porque es una sociedad camino al envejecimiento, es recuperado ahora desde otra dimensión por Tamara Castellanos en el documental Un oficio curioso, que recorre un día en los ancianos que se dedican a vender periódicos; mirada sincera que nos delata una verdad poco asumida. La obra de Damaris Díaz Cuando los años pasan; y el caso del documental Otoño de Patricia Pérez, que en este caso la acompaña en la dirección de fotografía Heidi Villate. Allí se nos muestra la vida en un hogar de ancianos; las imágenes crudas, reveladoras de una situación desgarradora, sustentadas por primeros planos que recrudecen la sensación de soledad y abandono que tienen estas personas. Una fotografía que capta la atmósfera opaca de esas vidas otoñales, sin dudas una agudeza en la mirada que ve desde una sensibilidad especial el drama.

Ladys Roque, Niúver Rodríguez, Susana Patricia y Marilyn Solaya poseen una obra que tiene como rasgo común, el cómo asisten, desde sus propuestas, a singularidades, ya sea a través de situaciones o personas, muchas veces a partir del juego o la evidencia del absurdo. Ladys con su documental S/T. Sin Título insiste en el absurdo cotidiano con el que habitamos a partir de la llamada de atención sobre el concepto del surrealismo, entendido además, como un fenómeno con el que coexistimos. La idea del absurdo la vuelve a rozar con su cortometraje Gentes; allí a partir de la denuncia que subyace por la falta de vivienda de sus protagonistas, en situaciones atormentadoras por la no privacidad, aparecen un grupo de peripecias que nos recuerdan el azar concurrente y que se conectan precisamente a partir del absurdo como solución a lo cotidiano. Susana con Jugando al Timeball, se detiene en algo, nuevamente tan cotidiano, como la pérdida de tiempo en los cubanos, intentando discutir con un fenómeno tan complejo como la inercia y sus consecuencias para la sociedad, culpable también de esa pérdida de tiempo. Marilyn con su documental Hasta que la muerte nos separe, reflexiona sobre el amor incuestionable y poco común, singular, de un hombre por una vaca a la que crió y por la que luchó para que no fuera sacrificada. Niúver Rodríguez ha presentado ya dos obras en las que aparecen personas que tienen una mirada sobre la vida a partir de experiencias muy peculiares. El testimonio es su recurso para transitar de lo privado a lo trascendental humano. En Al final…la vida aparece un hombre que ha sobrevivido nueve días en un pozo, que ha perdido una pierna por esa razón y que entonces siente la vida como un regalo. En el caso de El Don de Isabelita, aparece el don de traer personas a la vida y saber cuándo, cómo y de qué manera van a nacer. Otra mirada a la singularidad de algunas existencias.

El tema de la sexualidad, abordada de manera más abierta, desinhibida, juguetona y compleja está presente en el cortometraje de Tané Martínez, Malos días, mi amor; y en el animado Desnuda de Ismary González se advierte, desde un humor que descubre una denuncia y a su vez una toma de partido, la complejidad de una mujer que cumple los roles impuestos en la esfera privada: ama de casa, madre, esposa y amante.

El caso de Tamara Morales con Dos Hermanos, y Patricia Ramos con Na-Na, cortometrajes premiados en su momento, abordan problemáticas de la realidad cubana desde una mirada que delata los desgarramientos humanos. La primera revela las diferencias económicas, sociales generadas en nuestra sociedad, sobre todo desde el Período Especial, que hacen mella en un grupo de valores y provocan la destrucción de la familia. Allí los personajes femeninos, representados en varias generaciones y clases, asisten desde sus peculiaridades al sufrimiento, (la madre- abuela), las concesiones, (la esposa- madre) y el desapego al sacrificio y la austeridad, (la hija y la cuñada) que sirven de prototipo de mujeres que desde su pequeño espacio padecen los desmanes producidos por las diferencias y las carencias de una nueva época. En Na-Na aparece el tan controvertido tema de la emigración, de la separación de los amigos. Lo llamativo de esta propuesta de Patricia, además de su excelente realización avalada por la utilización de la banda sonora, la fotografía, entre otros, radica en cómo construye la historia a partir de la situación y la voz de los niños- protagonistas. La narración infantil deudora de una mirada más auténtica y sensible nos da la oportunidad para construirnos la otra parte que está en los silencios de los niños, sugerida, precisamente, a partir de ellos mismos.

Con un corte sociológico- antropológico aparecen en esta muestra los documentales: Timbalito, de Annette Pichs; Las Camas Solas de Sandra Gómez y Buscándote Habana de Alina Rodríguez. Timbalito, que tiene la virtud de poseer la fotografía de su propia directora, es una mirada a un pueblo perdido, a sus habitantes, algo que ya ha trabajado su coterráneo Gustavo Pérez, pero que en este caso utiliza la ironía, como elemento distorsionador, lúdico, para establecer a partir de la oposición banda sonora- imagen, una idea que discute con una realidad que se impone agonizante. Las Camas Solas traducen desde la metáfora de las camas, la situación de un edificio que está en condiciones inhabitables y cómo sus habitantes la tienen que abandonar por la amenaza de un huracán, las situaciones desesperadas de ellos ante la imposibilidad de resolver su situación que se vuelve amenazante. El punto de vista de la directora aparece desde el vínculo emocional que marca una posición, una huella personal, que la define.

En el caso de Buscándote Habana, Alina se introduce en una temática invisible para los medios masivos: los asentamientos de migrantes en zonas periféricas de la capital. Junto a la perspicacia para escoger el tema, la realizadora, que intenta que los espectadores lleguen a valoraciones por sí solos, sin tendenciosidades, asume la complejidad humana y social de su documental desde una sinceridad y una sensibilidad que prueban un compromiso con una verdad que se impone desde una transparencia necesaria en este tipo de propuesta.

Otras directoras como Natasha Vázquez, Lídice Pérez y Lily Suárez, esta última directora de fotografía -ejemplo de empeño para demostrar las posibilidades de las mujeres dentro de esta especialidad-, abordan entre otros temas el histórico. A partir de esa elección descubren zonas y personajes poco revisados por la Historia, porque sencillamente no son los y las protagonistas que aparecen en los primeros planos del gran relato.

Como se ha visto, las nuevas realizadoras son deudoras de su época, de sus condiciones sociales, de sus construcciones culturales; resuelven desde múltiples estéticas y temáticas su inserción en la discusión con su realidad, sin obviar que su condición de mujer(es) es siempre diversa y no unívoca. Sus preocupaciones desde su posición genérica, muchas veces inconsciente, se vislumbra a partir de huellas que quedan, unas evidentes, otras diluidas dentro de sus propuestas. La clave no siempre estará en un tema que las defina como mujeres, sino en la(s) mirada(s) que tienen sobre temas que normalmente han sido asumidos y construidos por el canon masculino. Falta, de todas formas, asumir conciencia de género que es también asumir conciencia de individualidad, conciencia de estilo.

Muchas preguntas quedan sin respuestas, pero la posibilidad de un intento, no concluido, de cartografiar peculiaridades, de construir una Historia, con mayúscula, de las mujeres realizadoras, en tanto transmisoras y creadoras de realidades y sentidos, es una deuda convertida en reto, pues se podría ofrecer a la mirada interpretativa de los teóricos de cine, de los historiadores y del espectador, un conjunto de obras que no habían sido consideradas como objeto consistente o problemático y, además, arrojaría luz sobre las preocupaciones comunes que definen una mirada femenina en un espacio y un contexto determinado de la formación de la nación cultural cubana.

Danae C.Diéguez

Tomado de Bisiesto cinematográfico.
Hacer visible lo invisible... Del audiovisual femenino en Cuba
Por: http://www.cubacine.cu/muestrajoven/bisi/index.html

07/08/2006 GMT 0

Encuentros y desencuentros de las perspectivas demográfica y de género

negracubana @ 15:35

Hace poco asistía a una conferencia en la cual el exponente inicio la misma planteando que los problemas o temáticas de género también son, y en primera instancia, fenómenos poblacionales. En ese entonces fue la primera vez que me percate de que la relación entre el enfoque género con la perspectiva demográfica.

La realidad es incuestionable, unas somos hembras y otros son varones, (cuestión esta que describe estadísticamente muy bien la demografía) y si de esa diferencia, sexual por demás, emergen toda una serie de consideraciones sobre lo que es ser una buena hembra (o sea una mujer) o un buen varón (por tanto un hombre), sería este el punto de encuentro primario entre estos dos tipos de análisis.

A propósito de la lectura de un artículo del periódico Juventud Rebelde, que lleva el sugerente titulo de: “¿Qué tiene de malo parir?” es que logré percatarme de cómo puede ser utilizados determinados procesos descritos por la Demografía para, de alguna manera, culpabilizar a las mujeres. Es este trabajo intento detectar supuestos puntos de desencuentros (pequeños traspiés) entre la Teoría de género y la Perspectiva demográfica.


La demografía nos describe con insistencia como se comportan los indicadores relativos a la natalidad. Es un dato frecuentemente citado que en Cuba, desde 1978, una mujer no deja otra mujer que garantice la reproducción de la especie, o sea la taza de reemplazo está desde entonces por debajo de 1. Lo mismo sucede con la TGF, muchos/as conocemos que la misma es cercana a 1,7 hijos por mujer, o sea que nos quedamos bastante por debajo del tan deseado 2,1.

Nos precisaba la Prof. Sonia Catasús, que este descenso de la fecundidad se explica a partir de la Teoría de Transición Demográfica, la cual platea que dicho decrecimiento sucede sine qua non en todos los países puesto que va de forma paralela al desarrollo, solo que en algunos la transición es mas rápida y en otras mas lenta. Claro que esta explicación es válida pero me pregunto si la misma, no va un poco a la saga de las reflexiones desde el enfoque de genero se hacen de este asunto.

Y es que aquí la demografía nos pone un traspiés que solo vale la pena evadir desde un análisis de género, desde la consecución de la equidad a favor del desarrollo sostenible de la humanidad. Si nos situamos en que nuestra sociedad es patriarcal y que para el patriarcado nuestro útero es más importante que nuestro cerebro no nos sorprendería entonces que algunos/as culpabilicen a las mujeres por el decrecimiento poblacional, tal como en el referido articulo.

Realizar un análisis más profundo implicaría revertir ese orden establecido por los hombres hasta hoy en día, quizás si a los niños no se les socializaran con juegos violentos y se les entrenara a ser padres como se les enseña a las niñas a ser madres – ¡y desde pequeñitas!, no hubiesen tantas que decidieran ser madre una sola vez. No me queda duda de que los contenidos de la feminidad y la masculinidad fuesen otros, las mujeres y hombres se embarazarían con más placer y fijémonos en que hago énfasis en que el hombre también se embarazaría, puesto que en nuestra sociedad actual seguimos viendo la responsabilidad de la concepción sólo en la mujer.

Lo que más preocupa es que si, dentro de la mente de algunos/as, la participación activa de la mujer cubana ha conducido a un descenso poblacional, implicaría esto que debe retornar al hogar para procrear, cuidar a sus hijos/as y continuar su rol reproductivo?

Otro ejemplo de desencuentro entre ambas perspectivas, es el análisis que se realiza sobre el incremento de la tasa de divorcio. A todos y todas les sorprende nuestros actuales valores, sin embargo a mi, lejos de alarmarme, me tranquiliza saber que las mujeres y hombres (sobre todo las primeras) que no deseen estar juntos/as hacen algo por ocuparse de su infelicidad, se divorcian aunque ello no garantice el completo retorno a la paz y armonía. Hay que ver cuantas mujeres que son victimas de violencia de género no pueden hacerlo por miedo a su pareja.

Por otra parte, el matrimonio es una institución creado por la cultura patriarcal, ya conocemos sus orígenes, me pregunto si ha llegado la hora en que ha perdido efectividad dentro de nuestra sociedad? estaríamos entonces a las puertas de una forma de relación, diferente, nueva, de retroceso, alternativa? Ofrecer respuestas acabadas a estas interrogantes no es mi intención, sin embargo lo que si me planteo es re-leer los datos0 que nos brinda la perspectiva demográfica, de manera de que no se culpabilice a la parte de la humanidad que para colmo, en ocasiones ni siquiera es un numerito dentro de las estadísticas.

Y no es que este en contra de los conteos, contabilizaciones, índices e indicadores, es que como amante de la metodología cualitativa, del feminismo y de la equidad de género, con la existencia de tan sólo una persona que me aporte algo nuevo, diferente, ya para mi es relevante.

Se que la demografía es necesaria, pero también es imprescindible la su integración con la Teoría de género, de manera de que las situaciones que se presenten sean analizadas con lo que aportan o no al sostenimiento de la cultura patriarcal y a la igualdad de oportunidad, no sólo en materia de genero, sino también de raza, religión, región geográfica, etc.

Veremos que pasa cuando, en bien de las estadísticas, privilegiamos a los/las heterosexuales (no nos queda duda de que estos/as y están son mayoría). Podríamos tomar como ejemplo lo que sucede con las lesbianas y las consultas de salud sexual y reproductiva.

En nuestro país el derecho a la salud sexual y reproductiva es un bien de todas las mujeres… heterosexuales, puesto que el personal que allí labora desconoce el sexo lésbico, y aun más lo sanciona. Es así que los motivos por los cuales puede asistir una mujer que ama a otra mujer a una consulta, son diferentes, ella no se introduce un pene por tanto es muy probable que padezca otras ITS, el espéculo le molesta en demasía probablemente porque nunca han parido. En fin, la consulta es heterosexual, el espéculo es heterosexual, la historia clínica es heterosexual, el médico o la doctora tienen psiquis heterosexual, ¿se nota el impacto de la demografía en este caso?

Por si no queda claro pongamos otro ejemplo de las mujeres lesbianas: hasta ahora se había dicho que ellas no aportaban signficativamente a la epidemia del VIH/SIDA pues los/las heterosexuales, suponemos conocer sus practica sexuales, por tanto decimos que si no intercambio de fluidos (semen claro está) entonces la probabilidad de que queden infectadas es muy baja en comparación con las mujeres heterosexuales. Lo cual no deja de ser cierto, pero si conociéramos que muchas mujeres que aman a otras mujeres han tenido o mantiene relaciones con hombres, u otras utilizan objetos sexuales para penetrarse mutuamente, ya no estaríamos tan seguros y seguras de que no aportan a la pandemia. Igual, como es algo urgente que el 75% de la epidemia cubana es de hombres y de ellos mas de dos tercios que tienen sexo con otros hombres, entonces ese cero punto y algo no es tan importante.

El tratamiento que se le da al tema del embarazo adolescente (y el subsiguiente aborto) pudiese ser otro punto escabroso de convergencia de ambas perspectivas. Ya a casi ninguna persona le satisface un dato tal como el índice de fecundidad en el grupo de 15-19 años o las altas tasas de abortos en este mismo grupo de edades, los investigadores/as y hasta los/las profanos/as quieren realizar un abordaje más profundo del tema. Diría yo que el análisis de género viene a enriquecer la perspectiva demográfica.

Ahora bien, si realizamos un análisis de género valdría la pena señalar quiénes son esos y esas adolescentes que se embarazan y que encuentran como única salida la realización de un aborto, de dónde son, dónde viven que raza tienen, qué formación instructiva o profesional tienen sus padres. Igualmente nos interesaría abordar quiénes son los varones cuyas novias se embarazan y abortan –puesto que las estadísticas sólo refleja datos sobre la madre- y que papel juegan en esta historia, es por ello nuestro énfasis en visualizar que los hallazgos fundamentales se refieren a las mujeres y no a los hombres. El cumplimiento del rol sexual de embarazarse o embarazar pasa también por los roles y las expectativas de género.



En otros casos es posible advertir una asunción tácita de que el varón es adolescente también con lo cual no estamos de acuerdo puesto que conocemos la discrepancia psicológica que existe entre los púberes de uno y otro sexo que en alguna manera determina que chicas más jóvenes tengan relaciones con muchachos que no lo son al mismo nivel que ellas, pudiéndose encontrar en la adolescencia tardía y tal vez hasta en la juventud.

En la medida en que podamos hacer una lectura de género de todos estos fenómenos hasta aquí abordados, que la demografía describe hasta la saciedad, podremos consecuentemente revertir este organización social que privilegia a un género sobre otro. Es preciso utilizar los datos de manera renovadora, transversalizarlos desde el enfoque de género, de esta forma el debate se enriquece se manera particular y es posible aportar soluciones más eficientes que conlleven a la equidad de género, de razas y todas las poblaciones en general.

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