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Negra cubana tenía que ser
Una mujer negra que no es más otra, es ella misma
bell hooks

Categoría: Negras con pespuntes de erudicción

25/06/2007 GMT 0

Georgina Herrera cumple años

negracubana @ 11:26

Una de nuestras más destacadas poetas, Georgina Herrera acaba de cumplir 71 años. La voz de la mujer negra ha alcanzado en ella matices de alta resonancia. También escritora radial y dramaturga, esta mujer, genuino valor de nuestras letras, ha publicado, entre otros, los poemarios GH, Gentes y cosas, Granos de sol y luna y Grande es el tiempo. Su obra es reconocida y estudiada tanto en Cuba como en el extranjero. Penúltimo sueño de Mariana, la primera obra de teatro que da a conocer aparece en la antología Wanilere Teatro, compilada por Inés María Martiatu en 2005.

Tomado de Inés María Martiatu. Literatura Afrocubana

11/05/2007 GMT 0

Sexualidad, género y etnicidad

negracubana @ 13:03

El programa de intercambio académico “Raza y sexualidad en América Latina y el Caribe”,desarrollado entre el Departamento de Antropología de la Universidad de Manchester (Inglaterra) y el CIDSE (Centro de Investigaciones y Documentación Socioeconómica), en asociación con la Maestría en Sociología (Facultad de Ciencias Sociales y Económicas) el Doctorado en Humanidades (Facultad de Humanidades) de la Universidad del Valle, el ICESI, la Escuela de Estudios de Género, el CES y el Departamento de Antropología de la Universidad Nacional de Colombia, se desarrollaron en Cali y Bogotá, entre el 26 de abril y el 2 de mayo varias actividades académicas en las que se discutieron resultados de investigaciones, así como reflexiones sobre las articulaciones entre sexualidad, género, raza y etnicidad en diversos contextos nacionales.

Las ponencias abordaron problemas como: la producción (social, cultural e histórica) de la racialización de la sexualidad y la sexualización de la ‘raza’; la construcción social y la articulación del género y el sexo en los cuerpos jerarquizados racial o étnicamente; la sujeción del deseo y de la sexualidad a las condiciones impuestas por el orden y las jerarquías sociales; las relaciones entre representaciones del Estado y la Nación y los cuerpos de los individuos que la constituyen; las políticas y los discursos públicos sobre los cuerpos y los comportamientos sexuales aceptados y prohibidos; y las interacciones entre racismo, sexismo y homofobia.

Este programa de intercambio académico ha recibido recursos de la British Academy, para la realización de debates en universidades inglesas y colombianas. La programación en Inglaterra incluyó tres seminarios en las universidades de Manchester, Londres y Cambridge. En Colombia, el programa de actividades incluyó encuentros en Cali entre la Universidad del Valle y el ICESI, y en Bogotá en la Universidad Nacional de Colombia, organizado por la Escuela de Estudios de Género, el Centro de Estudios Sociales (CES) y el Departamento de Antropología de la Facultad de Ciencias Humanas.

Entre las actividades programadas, hubo un seminario central sobre “Debates contemporáneos sobre sexualidad, género, raza y etnicidad” en el que se presentaron ponencias basadas en resultados de investigaciones y trabajos de tesis que abordaran estas articulaciones. Además, en un seminario interno las y los investigadores presentaron reflexiones para alimentar un debate colectivo sobre el tema.

Este campo de estudios emergente en Colombia y en otras áreas de la región, empieza a emerger como tema de las políticas públicas y como objeto de estudio en los grupos académicos. El Grupo Interdisciplinario de Estudios de Género de la Universidad Nacional de Colombia, coordinado por Mara Viveros y Luz Gabriela Arango y el Grupo Migracion, Urbanización e Identidades de las Poblaciones Afrocolombianas de la Universidad del Valle, coordinado por Fernando Urrea, tienen un acumulado de investigaciones que abordan la intersección entre género y sexualidad, entre género y clase, entre género, clase y ‘raza’, entre género, ‘raza’ y sexualidad, y han promovido diversos espacios de discusión, entre los que se encuentran un seminario sobre sexualidad y dimensión étnico-racial que apoyó el CLAM en el 2005.

Los espacios promovidos por este convenio de intercambio, no sólo propone reflexionar sobre las articulaciones entre género, ‘raza’, sexualidad y etnicidad, sino que contribuye a fortalecer la cooperación Norte-Sur y a fomentar lazos de intercambio entre comunidades académicas en torno intereses comunes, promoviendo las comparaciones y los debates internacionales y la posibilidad de fortalecer también alianzas académicas de más largo aliento entre diferentes países.

Estos son los investigadores que participaron de los encuentros y el título de sus respectivas ponencias.

Sexo y ciudadanía: ser boliviano en tiempos de Evo
Andrew Canessa (University of Essex)

Raza, sexualidad e identidad nacional: un análisis comparativo de las relaciones raciales afectivo-sexuales en Brasil y Sudáfrica.
Laura Moutinho (USP, Brasil)

Entre el egocentrismo y la víctima: perspectivas en sexualidad, raza, clase y adolescencia en un Hospital Maternal de Salvador, Brasil.
Cecilia McCallum (Universidade Federal de Bahia)

Tensiones en la construcción de identidades de jóvenes negros homosexuales en Cali
Fernando Urrea (Universidad del Valle)
En coautoría con Alexander Salazar and Waldor Botero Arias (Universidad del Valle)

‘Mas Que una Cuestión de Piel’. Determinantes Sociales y Orientaciones Íntimas en la Exogamia y Endogamia Racial en un Estudio de Caso Bogotano
Mara Viveros (Universidad Nacional de Colombia)

Movilidades, Identidades y Sexualidades en Mujeres Afrocolombianas Migrantes en Europa: El Caso de las Italianas
Teodora Hurtado (Universidad del Valle)

“Acercamiento a la interseccionalidad de género, ‘raza’, clase y orientación sexual” y “Homofobia y racismo, políticas de reconocimiento y discriminación en Bogotá”

Franklin Gil (Universidad Nacional de Colombia – CLAM)

Superando la interseccionalidad de categorias, por la construcción de un proyecto político feminista radical. Reflexiones en torno a las estrategias políticas de las mujeres afrodescendientes en Brasil, República Dominicana y Honduras.
Ochy Curiel (Escuela de Estudios de Género – Unal)

Más Allá del Esencialismo Étnico y Racial: Hacia una Superación Transcultural del Racismo y la Exclusión en Colombia
Delfín Ignacio Grueso (Universidad del Valle)

Tomado de CLAM

28/03/2007 GMT 0

Besos para Lalita

negracubana @ 11:01
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Tal como esperabamos, el miércoles pasado nos reunimos alrededor de la ceiba, allá en el solar de La California. Tuvimos un día más de lucha antiracista y antidiscriminatoria. En el marco de las celebraciones por la Semana de solidaridad con los pueblos que luchan contra el racismo y la discriminación racial, un grupo de amigos y amigas, colegas, y personas interesadas agazajamos de múltiples maneras a intelectuales, promotores/as, luchadores/as jóvenes y experimentados/as. Una de ellas, Inés Maria Martiatu, nuestra querida Lalita, destacada escritora afrocubana fue el centro de quienes casi una vez por semana pasamos por su casa, para (re)formarnos como cubanas y cubanos con consciencia de género, de raza y de clase. A ella, Yulexis, Carmen, Zurbano, Pachi, Obsesion y un@s cuantos más le dedicamos nuestros besos, caricias y sonrisas.
Gracias Laly querida

21/03/2007 GMT 0

21 de marzo - Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial

negracubana @ 16:07

En el marco de Semana de solidaridad con los pueblos que luchan contra el racismo y la discriminación racial el proyecto Color Cubano de UNEAC entregará reconocimientos a prestigiosas y destacados intelectuales. Dicha actividad se realizará hoy 21 de marzo a las 5:00 pm en el solar La California en Centro Habana, a la cual también asistirán miembros de las SERES y RE_TOS, así como la poblacion en general.

Si estás en la Habana, puedes llegarte.

03/01/2007 GMT 0

Oncena edición de Taller Afroamericano

negracubana @ 11:06

Los primeros días del año anuncian en el Centro Histórico la celebración de un evento que funde raíces y tradiciones ancestrales. Se trata del XI Taller de Antropología Social y Cultural Afroamericano que, además de convocar al debate en torno a temas medulares de la cultura cubana, conmemora el aniversario 21 de la Casa de África, institución organizadora del encuentro.

El 5 de enero, a las diez de la mañana, dará inicio el taller que incluirá paneles especiales sobre Fernando Ortiz, la esclavitud y cimarronaje, la música cubana y africana, cultura, identidad y otredad, y vertientes de religiosidad popular y confraternidades de origen africano. Nombres como los de Miguel Barnet, Carmen Barcia, María Teresa Linares, María Elena Vinuesa y Rogelio Martínez Furé, figuran en la lista de los estudiosos e investigadores que particiarán de la cita.

Uno de los mayores atractivos será el 6 de enero, a las doce y treinta del día, cuando la salida del cabildo afrocubano por las distintas plazas y calles de la parte más antigua, invite a sus caminantes a sumarse a la gran fiesta folklórica. La entrega del Premio Internacional Fernando Ortiz, la presentación del libro Bembé para cimarrón, de la Dra. Ana Cairo, y los homenajes a Natalia Bolívar y al poeta angoleño Antonio Gonçalves, aparecerán también entre las principales propuestas del evento que además, prevé la conferencia magistral El papel del museo en el trabajo antropológico, a cargo del restaurador Gian Luigi Incola.

Como parte del Taller de Antropología Social y Cultural Afroamericano quedarán inauguradas varias exposiciones en instituciones de la zona:

5 de enero, 4:30 p.m.: Yemayá y sus siete caminos, de la artista italiana Maria Guilia Alemano, en la Casa de la Obra Pía

6 de enero, 2:30 p.m.: Paisajes de África, del fotógrafo italiano Felippo Gallino, y Orishas, del artista Eduardo Agramante Hevia, en la Casa del Benemérito de las Américas Benito Juárez

6 de enero, 2:30 p.m.: Signos y color, del artista Reinaldo López, en la Casa Oswaldo Guayasamín

Lilibeth Bermúdez y Katia Cárdenas

Tomado de Habana Radio

Georges Castera: Premio Carbet del Caribe 2006

negracubana @ 10:31

20070103153148-georgescasterarie.jpgNacido en Port-au-Prince, el poeta haitiano Georges Castera quien el pasado 27 de diciembre arribara a sus primeros setenta años de existencia, acaba de ser galardonado con el Premio Carbet del Caribe, en su XVII edición, celebrada en Pointe-à-Pitre, capital de la isla de la Guadalupe. El jurado, presidido desde 1990 por su fundador, el gran escritor martiniqueño Édouard Glissant, se pronunció asimismo en favor del reconocimiento de todos los valores que el conjunto de su obra ha forjado, de modo ininterrumpido, por más de cincuenta años; de igual modo, basó su veredicto, por unanimidad, en la excelencia formal de su cuaderno Le trou du souffleur (1) cuya hermosa edición está ilustrada con dibujos del propio Castera.

Editor, traductor y artista plástico, en el momento de recibir este importante premio —hombre de gran versatilidad cuyos poemas han sido musicalizado por compositores caribeños de gran relieve— ha incursionado también en el teatro y se desempeña en la actualidad como editor de Boutures, revista de arte y literatura que publica la editorial Memoria, de la capital donde radica desde 1986.

Hijo de uno de los más importantes poetas del siglo XX en su país, Castera es ampliamente conocido en los círculos literarios antillanos y continentales por la amplitud de sus temas: el amor, la amistad, la política. Su obra, iniciada desde 1956 —cuando partió de Haití por primera vez—, al igual que su persona, fue en busca de horizontes lejanos pues, ya desde entonces intuía el enclaustramiento y la opresión que marcara la trágica historia del pueblo haitiano.

Su voz siempre fue un faro irradiando luz a todas las literaturas de la región. Vida y obra se volvieron las dos caras de una misma moneda. Francia, España y luego Estados Unidos fueron los rincones del mundo que perfilaron su experiencia vital, su expresión y esa vocación de humanismo cosmopolita que lo ha convertido en un favorito de las más jóvenes generaciones de poetas haitianos. Treinta años luego de su retorno, hacen de Castera un autor en quien convergen los dones de la inspiración, el rigor formal y la entrega a las más nobles faenas patrióticas de su tiempo; un autor que regresó con los bolsillos repletos de escritos y poemas.

Sin embargo, como afirma el crítico Lyonel Trouillot, su poesía “no tolera la nostalgia” (2); no la enarbola como emblema ni como una única credencial de vida. La experiencia, vital o filosófica, del exilio no conforma el centro de sus preocupaciones. Por el contrario, arraigado en el amor a las tradiciones de su país natal y convencido de la necesidad de forjar una patria tan vasta como la humanidad que la viera erigirse como la primera nación independiente americana, Castera no sólo ha creado un cuerpo literario en lengua francesa sino en créole la lengua vernácula por excelencia de la sociedad en que nació.

Tanto en una lengua como en otra, este poeta denuncia toda manifestación de injusticia social, todo acto depredador, toda exclusión programada o espontánea. No por azar, en una entrevista concedida al diario France Antilles de Pointe-à-Pitre, Guadalupe, el Premio Carbet del Caribe afirma que ya no hay represión en su país y, de inmediato, resalta con sencillez el arte poética de su cuaderno premiado:

    “Mis poemas carecen tal vez de mensaje. Quise componer un cuaderno en donde el sexo, el cuerpo estuviera en un primer plano. Es importante porque creo que el cuerpo siempre ha sido hostigado, satanizado por las religiones monoteístas. Coloqué al cuerpo como prioridad. Vivo en Haití donde la idea de dios es omnipresente. Incluso en la religión vodú, hay referencias a Dios, como un Padre. El monoteísmo, para mí, se parece a una especie de dictadura”. (3) (Mi traducción)

Los lectores latinoamericanos esperan con entusiasmo la versión española de este poemario tan significativo para la historia presente de una literatura y un país que son pura leyenda en nuestro hemisferio y en todo el planeta.

La Habana, 28 de diciembre, 2006

Nancy Morejón



Notas

(1) Le trou du souffleur. (El soplo del mago) Préface de Jean Durosier Desrivières. Dessins de Georges Castera. Paris, ed. Caractères, 2006

(2) Lyonel Trouillot: “L’exception Castera: Concrétion et Modernité” prólogo a la antología de Georges Castera: L’encre est ma demeure. (La tinta es mi morada) Selección de L. Trouillot. Arlès (Francia), ed. Actes Sud, 2006, p. 7

(3) France Antilles (Guadalupe), 18 de diciembre, 2006, p. 4



Poemas de Georges Castera (de El soplo del mago, 2006)

LIMINAR

Me arrastra el énfasis
de la sal blanca y de la página
blanca
con frecuencia el mar me da los buenos días
sólo le respondo en alta
mar

ÉTICA

A cada pregunta que le haces a la vida
la buena respuesta es nuestro amor

TELEGRAMA

Árbol del pan
busca panaderías
fugaces STOP

se ruega dirigirse preferiblemente
en horas de fermentación STOP

chinche de los bosques
parodia sangre fresca STOP
busca una perfumería
allá donde el agua ha lanzado a sus muertos
STOP

en Haití STOP
es un fin de semana
como cualquier otro STOP

(Traducción de Nancy Morejón)

Tomado de La Ventana

20/12/2006 GMT 0

Lo erótico como poder. Audre Lorde

negracubana @ 10:49
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Audre Lorde
Uno de los artículos que integra el libro Hermana Marginal, de la reconocida poeta y activista negra y lesbiana norteamericana

Lo erótico es un recurso dentro de cada una de nosotras que descansa en un nivel profundamente femenino y espiritual, firmemente enraizado en el poder de sentimientos no expresados o no reconocidos. Para perpetuarse, toda opresión debe corromper o distorsionar las fuentes de poder, en el interior de la cultura del oprimido, que puedan proporcionar energía para el cambio. Para nosotras, esto ha significado una supresión de lo erótico como fuente de poder y conocimiento en el interior de nuestras vidas.

Se nos ha enseñado a desconfiar de este recurso, que ha sido envilecido y devaluado en la sociedad occidental. Por un lado, lo superficialmente erótico ha sido difundido como signo de inferioridad femenina; por otro, a las mujeres se les ha hecho sufrir y sentirse despreciables y sospechosas en virtud de la experiencia de lo erótico. De ahí hay sólo un paso a la falsa creencia de que solamente por la supresión de lo erótico dentro de nuestras vidas y de nuestras conciencias las mujeres podemos ser realmente fuertes. Como mujeres, hemos llegado a desconfiar de ese poder que surge de nuestro más profundo e irracional conocimiento. Pero lo erótico ofrece un pozo de fuerza para la mujer que no teme su revelación.

La pornografía es la negación de lo erótico

A menudo se le ha dado un nombre equivocado a lo erótico y se lo ha usado contra la mujer. Por esta razón, muchas veces nos hemos alejado de la exploración y consideración de lo erótico como fuente de poder y conocimiento, confundiéndolo con su opuesto, la pornografía. Pero la pornografía es la negación directa de lo erótico, porque representa la supresión de los verdaderos sentimientos. La pornografía enfatiza la sensación sin sentimientos.

Al equiparar pornografía con erotismo, dos usos diametralmente opuestos de lo sexual, se ha intentado también separar lo espiritual de lo erótico, reduciendo lo espiritual a un mundo de afectos desabridos, un mundo ascético en el que se aspira a no sentir nada. Esta reducción de lo espiritual a lo ascético dista mucho de corresponder a la realidad.

Lo erótico es un lugar ubicado entre los comienzos de nuestro sentido de 'yo' y el caos de nuestros sentimientos más fuertes. Es un sentido interno de satisfacción al que, una vez que lo hemos experimentado, sabemos que podemos aspirar. Porque habiendo experimentado la totalidad de esta profundidad de sentimientos y reconocido su poder, por un sentido de auto-respeto, no podemos exigir menos de nosotras mismas.

El valor erótico de nuestro trabajo

La meta de cada cosa que hacemos es hacer la vida de nuestros niños y niñas lo más rica posible. Si celebro lo erótico en todos mis esfuerzos, mi trabajo se convierte en una decisión consciente -en una deseada cama a la que voy con gratitud y de la que me levanto con más poder. Por supuesto, las mujeres con tal poder son peligrosas. De ahí que se nos enseñe a separar lo erótico de todas las áreas más vitales de nuestras vidas que no sean el sexo. Y falta de preocupación por la raíz erótica de nuestro quehacer se manifiesta en la falta de ánimo en mucho de lo que hacemos. Por ejemplo, ¿cuán a menudo realmente amamos nuestro trabajo?

El principal horror de cualquier sistema que define lo bueno en términos de ganancias, en lugar de hacerlo en términos de las necesidades, excluyendo sus componentes emocionales y psíquicos, el horror principal de tal sistema es que priva a nuestro trabajo de su valor erótico, de su poder erótico, de su íntima relación con la vida y la plenitud. Como mujeres, necesitamos examinar las formas en que nuestro mundo puede ser verdaderamente diferente. Me refiero a la necesidad de reevaluar la calidad de todos los aspectos de nuestras vidas y de nuestros trabajos.

La conexión erótica

La palabra erótico viene de la expresión griega eros, que alude a la personificación del amor en todos sus aspectos. Eros, nacido del dios Caos, representa el poder creativo y la armonía. Cuando hablo de lo erótico, entonces, hablo de una afirmación de la fuerza de vida de las mujeres, de aquella poderosa energía creativa cuyo conocimiento y uso estamos reclamando en nuestro lenguaje, en nuestra historia, en nuestros bailes, en nuestros amores, en nuestros trabajos, en nuestras vidas.

Para mí, lo erótico actúa de varias maneras y la primera es proporcionando el poder que proviene de la experiencia de compartir profundamente cualquier actividad con otra persona. El compartir el goce, ya sea físico, emocional, espiritual o intelectual, crea un puente entre las personas que puede ser la base para entender mejor aquello que no se comparte y disminuir el sentimiento de amenaza que provocan las diferencias.

Otra forma importante en que actúa la conexión erótica es reforzando, de manera abierta y audaz, mi capacidad de goce. De la misma manera en que mi cuerpo se abre a la música, respondiendo a ella, y escucha con atención sus más profundos ritmos, así también todo lo que siento puede abrirse a una experiencia eróticamente plena, sea ésta bailar, construir un estante, escribir un poema, examinar una idea. Esta auto-conexión es una medida del goce de saberme capaz de sentir, un recordatorio de mi capacidad de sentir. Y ese profundo e irremplazable conocimiento de mi capacidad de goce exige que viva toda mi vida en el conocimiento de que tal satisfacción es posible y no necesita llamarse matrimonio ni dios ni vida eterna.

Esta es una de las razones por las cuales lo erótico es tan temido y tan a menudo relegado solamente a la cama, cuando se llega a reconocer. Porque una vez que empezamos a sentir profundamente todos los aspectos de nuestras vidas, empezamos a exigir de nosotras mismas, y de todas las actividades de nuestras vidas, que estén de acuerdo con ese goce del que estamos conscientes de ser capaces. Nuestro conocimiento erótico nos da poder, se convierte en un lente a través del cual miramos todos los aspectos de nuestra existencia, obligándonos a evaluarla honestamente en términos de su relativo sentido en nuestras vidas. Esta es una gran responsabilidad que, proyectada desde nuestro interior, nos compromete a no establecernos en lo conveniente, en lo falso, lo esperado convencionalmente, lo meramente seguro.

Vivir desde adentro hacia afuera

Hemos sido formadas para temer el sí dentro de nosotras a nuestros más profundos anhelos. Pero una vez reconocidos aquellos que no potencian nuestro futuro, pierden su poder y pueden cambiarse por otros que sí lo hagan. El temor a nuestros deseos los mantiene bajo sospecha e indiscriminadamente poderosos, porque reprimir una verdad es darle más fuerza de la que podemos resistir. El temor de no poder crecer más allá de cualquier confusión que podamos encontrar en nosotras mismas nos mantiene dóciles y obedientes, definidas externamente, y nos lleva a aceptar muchas facetas de nuestra opresión como mujeres.

Cuando vivimos fuera de nosotras, y con esto quiero decir basadas solamente en directivas externas, en lugar de vivir basadas en nuestros conocimientos y en nuestras necesidades internas, cuando vivimos alejadas de las directivas eróticas que vienen desde adentro de nosotras mismas, entonces nuestras vidas permanecen limitadas por formas externas y alienantes y terminamos ajustándonos a una estructura que no está basada en las necesidades humanas. Pero cuando empezamos a vivir desde adentro hacia afuera, en contacto con el poder de lo erótico adentro, permitiendo que ese poder informe e ilumine nuestras acciones en el mundo que nos rodea, entonces empezamos a ser responsables de nosotras mismas en el más profundo sentido.

Al empezar a reconocer nuestros sentimientos más profundos, empezamos a dejar, necesariamente, de sentirnos satisfechas con el sufrimiento y la auto-negación y con la paralización que tan frecuentemente parece ser la única alternativa en nuestra sociedad. Nuestras acciones contra la opresión se hacen uno con nuestro ser, motivadas y reforzadas desde adentro. En contacto con lo erótico, me siento menos dispuesta a aceptar la impotencia u otros estados del ser que no son parte de mi naturaleza, tales como la resignación, la desesperación, la auto-destrucción, la depresión, la auto-negación.

Sí, hay una jerarquía. Hay una diferencia entre pintar una reja interior y escribir un poema, pero solamente una diferencia de cantidad. Y no hay, para mí, diferencias entre escribir un buen poema y ponerme a la luz del sol junto al cuerpo de una mujer que amo.

El poder de lo erótico en nuestras vidas

Esto me lleva a una última consideración sobre lo erótico. Compartir el poder de los sentimientos mutuos es diferente de usar los sentimientos de otra persona como si usáramos un pañuelo desechable. La necesidad de compartir sentimientos profundos es una necesidad humana. Pero en la tradición europea-americana se busca satisfacer esta necesidad en situaciones que casi siempre se caracterizan por un simultáneo mirar hacia otro lado, un usar los sentimientos de quienes participan en la experiencia con nosotras en lugar de compartirlos.

Cuando desviamos la vista de la importancia de lo erótico en el desarrollo y sostenimiento de nuestro poder, o cuando desviamos la vista de nosotras mismas al satisfacer nuestras necesidades eróticas en concierto con otro/as, nos usamos mutuamente como objetos de satisfacción más que compartir nuestro gozo en la satisfacción, más que hacer conexiones con nuestras similitudes y nuestras diferencias. Negarse a estar conscientes de lo que sentimos en cualquier momento, aunque eso parezca incómodo, es negar una gran parte de la experiencia, y ahí es cuando podemos permitir ser reducidas a lo pornográfico, al abuso y al absurdo.

Lo erótico no puede sentirse de segunda mano. Como feminista lesbiana negra tengo un sentimiento, un conocimiento y una comprensión particular de aquellas hermanas con las que he bailado, jugado e incluso peleado. Esta profunda participación ha sido, con frecuencia, el presagio de acciones conjuntas y concertadas que antes no fueron posibles. Pero esta carga erótica no es fácilmente compartida por las mujeres que continúan operando exclusivamente bajo una tradición europea-americana masculina. Yo se que no estuvo disponible para mí cuando estaba tratando de adaptar mi conciencia a este modo de vida y sensación. Solamente ahora encuentro más y más mujeres identificadas con mujeres lo suficientemente valientes para correr el riesgo de compartir la carga eléctrica de lo erótico, sin tener que mirar hacia otra parte y sin distorsionar la naturaleza poderosa y creativa de ese intercambio.

Ese reconocer el poder de lo erótico en nuestras vidas nos puede dar la energía para procurar obtener cambios genuinos en nuestro mundo, en lugar de solamente esperar un cambio de personajes en el mismo cansador drama. Y esto es así no solamente porque tocamos nuestra más profunda fuente creativa sino porque hacemos lo que es femenino y autoafirmativo frente a una sociedad racista, patriarcal y anti-erótica.

Este texto está sacado de la Revista Especial/Fempress 1995, traductor/a desconocido/a.

"The Power of the Erotic" fue publicado en el libro de ensayos Sister Outsider / Hermana marginal

Tomado de Rebelión

08/12/2006 GMT 0

Testimonio de una mujer negra latinoamericana

negracubana @ 11:39

Mi viernes ha sido muy distinto. Emotivo y cómplice. Leerle ha sido lo mejor que ha podido suceder. Es ella, mujer negra como yo, que desde algun lugar de la Latinoamérica nuestra nos comparte sus vivencias. Leámosle y agradezcámole entonces.

Negra cubana... tenía que ser comienza a ser la voz de otras mujeres, no solo de cubanas.

De Mayra para Mayra. Pensando en voz alta

Ya empiezo a entender, toda mi vida he luchado contra ello, siempre he luchado, sigo luchando y es que solo cuando se vive se puede comprender la dimensión de lo que significa ser discriminada. La violencia pues, si también la he vivido, también la he sentido, también sé las consecuencias que va dejando en la vida, pero mucho mas allá de la violencia, la discriminación…sí, este ha sido el monstruo con el que toda la vida he peleado, desde pequeña lo mamé, recuerdo a mi hermana llamándome negra y no como un piropo, sino como el peor de los insultos, llegando a sentir que el color con el que había nacido era lo más malo y feo en el mundo, y junto a ello, los comentarios de mi madre, “hay que adelantar la raza hija, nada de casarse con un negro… porque hay que adelantar la raza, no querrás que tus hijas/os tenga el pelo cucu, duro, como un esprin”.., no lo entendía, no entendía a mi madre si ella era negra, por qué no “quería a los negros”, sin embargo, más adelante me di cuenta que lo que no quería mi madre era que pasáramos por lo que ella paso, no quería que “sufriéramos” al igual que ella, la discriminación, no quería que la sociedad nos excluyera, ya que consideraba, bonito, inteligente, limpio, buena, solo lo que tenia color, olor a blanco.

En esa búsqueda de querer sentirme parte de…en la adolescencia lo primero que hice al cumplir los quince años fue alisarme el pelo, para que por lo menos con el pelo mostrara un poquito de lo blanco y de lo buena y lo bonita que era, siempre en función de demostrar lo que soy, lo importante que soy, yo creía que era importante, pero también creía que era necesario que otros lo creyeran, lo vieran y me lo dijeran, de esa forma luchaba contra la discriminación, buscaba y reclamaba mi espacio, en la casa, la escuela, la iglesia, la calle, siempre quería demostrar lo que yo era para así sentirme aceptada y no un “animal raro”…como otros nos hacían sentir; y lo peor no eran solamente los blancos, las blancas, los que nos hacían sentir así, sino que también los mismos negros, las negras que vivían y sentían en su cuerpo, en su mente, en su ser la discriminación.

Recuerdo que en la escuela las veces que la maestra nos hacia sentir inferiores frente a otras niñas, niños, era increíble, en el alumnado habíamos de todos los colores pero los/as más blanquitos/as eran los/as que sobresalían y sobre todo los niños más blanquitos, a las niñas negras se nos anulaba el habla, se nos invisibilizaba, en cada intervención no se nos prestaba la atención debida, lo que decíamos no era interesante porque los negros, las negras no son inteligentes, la inteligencia es de los blancos, las blancas….de esos ejemplos tengo muchos en mi vida, con todo eso crecí me fui colando en el “mundo de los/as blancos/as” y yo en contra del sistema, pero haciendo lo que creía que debía de hacer para ser aceptada en ese mundo, defendiéndome a capa y espada de todo aquello que me anulaba, revelándome y demostrando lo contrario. Siempre he dicho no nací para ser esclava, pero he vivido siendo esclava para demostrar que no lo soy, qué irónico.

Cuando entre al convento fue lo peor, en un espacio que se suponía que era lo mas celestial, la cumbre del cristianismo, donde todas éramos “hermanas en cristo”, que risa…también me había colado en un espacio solo para blancas y en donde la rebeldía no se permitía y mucho menos a las negras, bulleras, no teníamos derecho a invadir la paz, la cuna del patriarcado. Todavía cuando algunas personas se enteran de que fui monja me dicen: no aguantaste, porque se supone que las negras tenemos y somos buenas para aguantar y mientras más sea la carga, es mayor la valoración porque nuestra identidad es de ser esclava y buenas putas…aunque lo de puta me sale sobrando, en el fondo es la desvalorización no sólo por ser mujer se me discrimina, sino por ser mujer negra…Hoy me sentí totalmente movida durante la reflexión que tuvimos con Ana sobre la antropología del cuerpo y sobre todo el tema del patriarcado, es esto precisamente lo que me hizo volver a pensar en el monstruo con el que estoy combatiendo personalmente desde hace muchos años, por eso siempre he pensado que estar en las dignas no es casual, aunque no quiere decir que las feministas no sean racistas, claro que hay algunas pero es mejor pensar que es culpa del patriarcado para no herir susceptibilidades.

En fin, estoy viviendo un proceso arduo, doloroso en mi vida, algunas saben cosas al respecto de esto, sin embargo, lo que no saben ni yo misma lograba entender porque lo había escondido en mi subconsciente, es por qué duele tanto y es que vivir la discriminación con gente que no te conoce, casi ni te importa o no te duele tanto, pero duele infinitamente duele más cuando se supone que la vives de quien te dice querer y a quien crees que quieres.

Cuando enamore, pensé, no es negro, pero es buena gente, recuerdo que cuando empecé mi relación con él me dijo un día: “Te llevo a mi casa para que te conozca mi familia solo porque tu me lo pides, porque tu quieres conocerles, pero quiero que sepas que a mi no me importa lo que ellos piensen yo soy el que te acepto”, en ese momento me dije a mi misma, esto es por ser negra y evidentemente así era, ya me imagino que su familia pensó, cómo una negra en la familia, eso fue una bomba, tanto así que se tuvo que amenazar a la famili para que fueran a la boda, porque solo a él se le ocurría casarse con una negra, hoy empiezo a comprender que lo que me duele no es tanto la separación y la ruptura de aquello a donde he invertido parte de mi vida y lo mejor de mi, sino, que lo que duele es tener la sensación que aunque te portes bien es decir como “blanca” para no ser rechazada, igualmente sigues siendo negra, de allí que la hipótesis de mi madre no se cumple, aunque adelantes la raza, siempre seguirás siendo negra y como negra te verán y te harán sentir por muy cristian@s, progresistas, feministas, ateas, conservadores que sean los/as que estén a tu alrededor.

Esta es mi nueva hipótesis y en la que empiezo a creer que todo este dolor lleva el nombre de discriminación. Muchas dirán, en todo esto tiene que ver también la relación de poder, el control del cuerpo, la sexualidad, el patriarcado, pues si, pero creo profundamente que sobre todo esto esta el hecho de hacerte sentir y no solo sentir sino creer que eres un animal, sin ningún valor, ni derecho a opinar a sentir, bueno, ni siquiera un animal porque hasta los animales tienen a veces mejores consideraciones…

De plano que esto no se logra entender con la razón, es muy difícil porque hasta a la razón ofende, sin embargo, es mi vida, es lo que he vivido, siento y sigo viviendo junto a tantas mujeres negras, indígenas, amarillas y también blancas; no es solo el hecho de que te valoren que te den una palmadita y te digan tu vales, eres inteligente, sigue pa lante, es mucho más que eso y por ello sigo luchando, sigo peleando por ese espacio que no sólo por ser mujer se me arrebata, sino por ser sobre todo mujer negra, ya no se diga pobre. En fin esto es lo que se me movió, sigo convencida de que vale la pena luchar por una realidad diferente porque la discriminación te hace sangrar y que esa sangre tiene olor, sabor a negra, quiero volver a reír, a disfrutar de lo que soy, disfrutar de mi ser negro, a gustarme, tener los ojos abiertos para no dejarme arrebatar lo grandioso de ser negra, de ser mujer, aunque se hace muy difícil vivirlo en este paisito, hoy aprendí y quiero seguir aprendiendo que no tengo que demostrar nada, que soy una diosa hermosa, inteligente y sabia y que mi mismo ser de negra me empuja a gritar a lo panameño, PA LANTE MAYRA, PA, LANTE.

Quizás nadie lea esto y mucho menos logre entenderse, pero no me importa, no me importa como cada quien lo interprete, lo que importa es que yo lo entiendo y entiendo que al igual que la violencia no es nada fácil salir de esto, pero aún así quiero intentarlo…

Con mucho cariño para mi hija Mayra Alejandra y Camilo Ernesto que aunque crezca en un mundo patriarcal, pondré todo lo que este de mi para que vivan, sientan, se vean, se amen como negra y negro.

Les ama su madre, Mayra, solo Mayra

28/11/2006 GMT 0

Todos los colores valen

negracubana @ 11:41

20061128204014-20061128180405-pelo.jpgEsta bloga no es solo mía, también es de amigas cubanas (algunas veces negras como yo) quienes acceden a poner sus palabras en ella. Hoy les comparto algo escrito por Yule, joven bautista socióloga, a quien también le interesa el tema racial.

Todos los colores valen

La percepción que tienen los hombres y las mujeres sobre sí mismos esta mediada en gran medida por la pertenencia a determinados grupos o categorías sociales y por el significado valorativo y emocional que le conceden a dicha pertenencia, así como el valor y el reconocimiento social de que gozan estos grupos en un contexto socio-histórico determinado.

Los hombres y la mujeres negras pertenecen a un grupo social que a través de la historia ha sido ubicado en el fondo de la pirámide social por lo que han tenido que enfrentarse continuamente y con las particularidades concretas de cada país, a situaciones de discriminación, marginación y desvalorización social legitimadas por una ideología racista, que pretende la homogeneidad como ideal y que ha encontrado un terreno fértil en un sistema de relaciones sociales patriarcal, que toma como paradigma: el hombre, blanco, solvente y heterosexual; lo cual ha condicionado que las sociedades se estructuren de forma jerárquica y asimétrica.

Las características que comparten teóricamente todos los hombres y todas las mujeres conforman sus identidades como género y están determinadas por la posición que han ocupado a través de la historia en la sociedad. Los primeros ocupan una posición privilegiada al detentar el poder mientras las segundas han sido confinadas al polo inferior. Esta división masculino versus femenina ha propiciado el establecimiento de un modelo cerrado, que promueve comportamientos estancos en el desempeño de roles para cada uno de los roles.

Las ideologías tradicionales que pautan la feminidad y la masculinidad se convierten en patrones de conducta que guían y orientan el ejercicio de cada una de las actividades sociales desarrolladas por las personas. Sin embargo no todas y todos cumplen con las expectativas sociales de su género. Marcela Lagarde (1) describe este fenómeno como un desfase entre el deber ser y la existencia, entre la norma y la vida realmente vivida que genera procesos complejos, dolorosos y conflictivos para los seres humanos.

El género no es una categoría monolítica y homogénea, con ella interactúan una multiplicidad de variables, entre las que se encuentran: el país, la raza, la edad, preferencia sexual, entre otras, que al combinarse se manifiestan de forma singular denotando una gran diversidad. Esta heterogeneidad refleja una realidad rica, diversa, compleja. Las identidades sociales desde las individuales hasta las colectivas se construyen fundamentalmente a partir de procesos de diferenciación que en la práctica se traducen en desigualdades, derivadas de todo aquello que se diferencia o se distancia del paradigma universal. De ahí que desde el discurso hegemónico se legitimen estigmas sexuales y raciales que censuraran toda desviación de la norma y que se expresan en todos los órdenes, desde los espacios macroestructurales hasta la vida cotidiana, lo que tiene implicaciones para todas las personas pero indudablemente las colectividades negras han sido las más afectadas y dentro de ellas las mujeres, ya que se enfrentan a una doble discriminación.

Cuba no ha estado inmune a este mal social a pesar de que el triunfo revolucionario marcó una nueva etapa en la lucha contra el racismo y el sexismo en nuestro país. El proyecto social que se inició el 1ro de enero de 1959, contempló la toma de una serie de transformaciones en el orden político, económico, jurídico y social que conllevaron a modificaciones estructurales profundas que permitieron el tránsito hacia un orden social diferente. Estos cambios aunque iban dirigidos a la sociedad en general incluían propuestas dirigidas a los grupos más vulnerables, entre los que se encontraban las mujeres y amplios sectores de la población negra. A favor de estos últimos se logró desmontar políticas articuladoras de procesos opresivos y discriminatorios basados en el color de la piel, neutralizando sus efectos nocivos, en el orden público e institucionalmente.

Sobre el tema de la equidad entre los géneros existe en la actualidad un debate público muy fuerte, hay un consenso a todos los niveles de todo lo logrado y lo que queda por hacer, sin embargo nos hemos quedado rezagados en el debate sobre la racialidad, las conquistas alcanzadas crearon la ilusión de un problema resuelto. Según una tesis marxista los cambios que tiene lugar en la base económica, no se reflejan instantáneamente en la superestructura. El racismo no solo es un problema de desigual distribución de recursos de todo tipo, también constituye un sistema de ideas, valores y percepciones sociales de gran arraigo en nuestra cultura y que son trasmitidos a través del proceso de socialización.

Los cambios experimentados en el panorama social cubano después del Triunfo de la Revolución no impactaron con la misma profundidad en la subjetividad de las cubanas y los cubanos en lo tocante al problema racial. El debate público al respecto muchas veces se ha creído fuera de lugar en nuestra sociedad y ese silencio ha permitido solapar y mantener latente el racismo en el ámbito de la vida cotidiana y las relaciones interpersonales. De esta forma se han perpetuado hasta nuestros días y revitalizado a partir de coyunturas económicas, que han puesto al relieve desigualdades sociales en el contexto cubano: estereotipos, representaciones, imágenes sociales, valores y cualidades cargadas de prejuicios racistas contentivas de un conjunto de características rígidas que se le imponen por igual a una generalidad de individuos, de acuerdo a su pertenencia a un grupo racial determinado.

De ahí que lo negro se haya asociado con los peores atributos sociales y personales. Decir negro es sinónimo de: sucio, vago, poco inteligente, prohibido, impuro, feo mientras que lo blanco se asocia con todo lo contrario: inteligente, limpio, puro, bello. El lenguaje patriarcal está cargado de códigos basados en términos contrapuestos entre sí en el que unos representan lo positivo y otros lo negativo, generando una escisión que atraviesa todos los ámbitos de las relaciones sociales sobre la base de una jerarquía relativa a cualidades sociales, psíquicas, éticas e incluso de habilidades y belleza.

En nuestra vida cotidiana es frecuente escuchar frases como:

-Tenía que ser negro (a).
-Hoy he tenido un día negro.
-Él o ella es la oveja negra de la familia.
-El negro cuando no lo hace a la entrada lo hace a la salida.
-Vamos a pensar como los blancos.
-Todos los negros son iguales.
-Te veo gris con perpuntes negros.
Y otras expresiones como éstas:
-Aguas negras.
-Mercado negro.
-Humor negro.

En todas lo negro tiene una implicación negativa.

En cuanto a la belleza física las características fenotípicas de las personas negras son contrastadas y evaluadas con un canon de belleza basado en una tipología blanca, por ende constantemente devaluados y nombrados peyorativamente: Labios gruesos, bemba; nariz chata, ñata; pelo rizo, pasa, pelo malo; rasgos valorados como feos y toscos. Este lenguaje a través del cual nos comunicamos y nos apropiamos de la realidad que nos circunda, no sólo es expresión de nuestro pensamiento sino también de nuestra cultura y es asimilado como normal, real y universal enmascarando la carga de violencia y destrucción que implica, así como los mecanismos de construcción que lo mantienen vigente.
No existe una esencia negra que determina persé determinados comportamientos o cualidades. Es arbitrario afirmar que todos los negros(as) son iguales, como no lo son todos los blancos(as) y los mestizos(as). Para todos es conocido las disímiles, irregulares y desiguales circunstancias que marcaron la trayectoria socio-cultural del conjunto de la población negra y mestiza desde los primeros siglos de la sociedad cubana hasta la actualidad, por tanto hablamos de una colectividad negra heterogénea en espacios vitales, status sociales y respuestas culturales. Aunque teóricamente compartimos todos y todas el hecho de ser víctimas del racismo, en alguna de sus manifestaciones.

Si queremos construir una sociedad más justa y equitativa con todos(as) y por el bien de todos(as) el problema del racismo no puede quedar a la zaga. Ser negro o negra en nuestra sociedad no es lo mismo que ser blanca o blanco. Los primeros(as) tienen que sobreponerse constantemente a estigmas sociales, barreras que nos imponen modelos fenotípicos y culturales, que nos obligan a redibujarnos continuamente, lo que produce no pocos malestares, ansiedades y frustraciones tanto para los que se esfuerzan por acercarse al ideal hegemónico como para los que optan por la resistencia. Erikson al referirse a los procesos identitarios expresaba: “La identidad nos hace sentir en nuestro propio cuerpo como en casa. Es un sentimiento de coherencia y comodidad que, cuando se pierde, produce un enorme malestar”. (2)

El lenguaje es la expresión fundamental de una cultura, a través del mismo se articulan discursos sociales que remiten a concepciones sobre la realidad o aspectos de ella, que a su vez estructuran formas de actuar en la misma y por tanto posibilidades de cambiarla. A mi juicio, por ahí debemos orientar nuestros mayores esfuerzos, es necesario promover un debate público a través de un discurso claro, preciso, que aporte y enriquezca el proceso de construcción de la identidad de racial de hombres y mujeres negras, desconstruyendo concepciones racistas, patriarcales, ahistóricas, consideradas universales e inamovibles.

Un discurso que nos permita visualizarnos como sujetos con expresiones históricas propias, que aportaron elementos fundamentales a la conformación de nuestra cultura nacional, hay que rescatar el protagonismo de los hombres y mujeres negras en nuestra historia, hay que desarraigar del imaginario social la representación de lo negro como lo negativo. Lo negro es símbolo de resistencia y creatividad en tanto hemos creado alternativas de sobrevivencia ante las limitaciones materiales y esclavizantes, lo cual es sinónimo de inteligencia, constancia, laboriosidad, unidad. Tenemos que aprender a apreciar lo negro como bello, puro, decente. Valorizar el color de nuestra piel, nos permitirá llevar una vida más auténtica de autorrealización y autoafirmación individual y colectiva que nos permita una convivencia más gratificante con el cuerpo en el que una(o) se reconoce y es reconocida (o) por los demás.

Bibliografía:
-Barcia Zequeira, María del Carmen. La otra familia. Parientes, redes y descendencia de los esclavos en Cuba, Casa de las Américas. Cuba, 2003.
-De la Hoz, Pedro. África en la Revolución Cubana nuestra búsqueda de la más plena justicia. Letras cubanas. Cuba, 2005.
-De la Torre Molina, Carolina. Las identidades. Una mirada desde la psicología. Centro de Investigación de la Cultura Cubana Juan Marinello, La Habana, 2001.
-La Gaceta de Cuba. Nación, raza y cultura. Unión de Escritores y artistas de Cuba, enero-febrero, 2005.
-Memoria de los seminarios “Racismo en la Educación”. Casa por la identidad de las mujeres afro. Santo Domingo, República Dominicana, 1997.
-Selier, Yesenia y Hernández, Penélope. Identidad racial de “gente sin historia”, pp84-90. En: Caminos. Revista Cubana de Pensamiento Socioteológico” No 24-25, 2002.
Citas:
1- Véase Marcela Lagarde. Identidad Femenina. 1990.
2- Véase Carolina de la torre. Las identidades. Una mirada desde la Psicología. p69.

Lic. Yulexis Almeida Junco.
Universidad de la Habana.

17/11/2006 GMT 0

Libro a la Carta, con Nancy Morejón

negracubana @ 10:12

20061117151216-galeria.gifLa poetiza, ensayista y traductora Nancy Morejón, será la invitada de mañana, 16 de noviembre, al espacio Libro a la Carta, que se realiza cada mes en el Palacio del Segundo Cabo.

Nancy Morejón recibió en el 2001, el Premio Nacional de Literatura. Ha publicado, entre otros, los libros de poesía: Mutismos (Ed. El Puente, 1962); Amor, ciudad atribuida (Ed. El Puente, 1964); Octubre imprescindible (Ed. Unión, 1982); Piedra pulida (Ed. Letras Cubanas, 1986) y Premio de la Crítica 1986; Elogio y paisaje (Ed. Unión, 1997) y Premio de la Crítica 1997; La quinta de los molinos (Ed. Letras Cubanas, 2000) y Premio de la Crítica 2000; Black Woman and Other Poems (Bilingual edition) (Ed. Mango Publishing, London, 2001); entre otros.

Libro a la Carta estará conducido por el licenciado Fernando Rodríguez Sosa.

Tomado de Cubaliteraria

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