En Santiago se habló de racialidad...

Yuset y Alfredito permitieron que yo pudiera participar en la Fiesta del Fuego. Los tres seríamos parte del Caribe 2000, coloquio de comunicación social organizado por la UNEAC de Santiago de Cuba, representado en la figura de Tejera. Días de preparación anticiparon muestra participación que además de mi presentación oral coordinaríamos una muestra de cine de Sarita, más una exposición fotográfica.
Para la muestra y la expo, estuvimos resolviendo cosas hasta el ultimo momento, que si la impresión de los carteles, que si el data show, que si un inaudito cambio de sala. Los inconvenientes fueron miles, solo confiar en la ayuda de Sarita nos permitió seguir adelante; así como la colaboración decisiva de amig@s y desconocid@s, la chica del DVD a cuyo padre le debemos tanta compresión, la directora de la biblioteca Elvira Cape quien definitivamente acogió tanto la muestra de cine como la exposición fotográfica, el diseñador de los carteles y el curador de la muestra quienes se portaron como solo los amigos suelen hacerlo. Diría yo que fue una obra titánica. Pero lo logramos, perfectible, pero sucedió. Una Isla para Sara (expo fotográfica y muestra de cine) anduvo por las calles de Santiago, en los comentarios de la gente, y ahora en la memoria de la ciudad, siendo la primera de toda la Isla que dedica actividades tan orgánicas a Sara Gómez.
Retornando al coloquio teórico, se prponía una mesa en la cual se hablaría de raza y comunicación social, ¿Color Cubano? era su nombre y allí estaría mi presentación oral. Seríamos varias personas las que participaríamos, pero a la hora cero solo estábamos Gloria (a quien conocía de un taller de relaciones raciales) y yo; ella hablando de valores y televisión y yo de Sara Gómez, en especial del tratamiento del tema “negro” que hizo Sarita en su obra. Valga recordar que la antesala de esta mesa redonda fue la presentación de tres documentales, uno de ellos Y tenemos sabor, visionaje agradecido por el público quien confirmó reconocer en tal obra cinematográfica un estudio de la música popular cubana.
El debate suscitado por nuestras presentaciones fue lo más interesante de aquella mañana. Escuchar a Fátima y sus anécdotas familiares, en especial la de su bisabuela esclava (ojala recuerde yo bien la historia) que le corto la cabeza al mayoral; a aquella maestra guantanamera, que mirándome como a su hija, a partir de nuestro parecido fenotípico, me convidó a ser menos impulsiva, pero no desde la critica si no mas bien desde la solidaridad.
Pues si reconozco que existieron criterios que me llevaron al margen, a recoger mis cosas y casi abandonar la sala, cosa que hubiese hecho si la misma Fátima, a quien respeto enormemente, no me hubiese exigido que me quedara allí. Sucedió que llegamos a un punto en el cual una joven estudiante de historia del arte, declaró que éramos las personas negras las culpables de la discriminación racial. Digo algo: yo entro en la mas entusiastas de las conversas o diálogos posibles si advierto que la persona con quien intercambio posee algún tipo de información al respecto, o de lo contrario confiesa su ignorancia y se muestra receptiva. Eso si, lo que me es bien difícil tolerar es que desde el desconocimiento, la ignorancia, la arrogancia y las posiciones de poder se esgriman argumentos infelices y que de manera similar me hacen anticipar que dicha conversación no llegara a ningún lado. Ahora bien, lo peor es que una persona instruida, reconocida estudiosa de la comunicación social, profesora de la universidad (madre de la joven, by the way) dijera que como íbamos a decir que las personas negras no encontraban representación en la televisión cubana, si allá aparecían como deportistas, músicos, etc. Ella o se estaba riendo de nuestro intelecto o ni siquiera pudo escucharse a si misma, para darse cuenta de la naturaleza de sus aseveraciones. Eso sin hablar de la clase de metodología de la investigación comunicológica que pretendió dar, sin tener en cuenta que las personas que estábamos allá todas éramos adultas, y de alguna manera especialistas en sus temas. Amén de que se notó cierta falta de ética profesional en especial hacia la investigación desarrollada por mi colega Gloria. Se me olvidaba notar que también esta investigadora realizó una esencialista defensa de la inequidad de la mujer, ¡no faltaría más!
Estas dos participaciones, la de madre y la de la hija, llaman mi atención sobre una suerte de sofisticación del racismo, o sea un “neoracismo” emergente en la sociedad cubana actual. Cada día la gente encuentra argumentos más sutiles para la discriminación racial que portan y esgrimen. Solo miradas oblicuas, incisivamente entrenadas, como algunas de las que estaban allá aquel día en esa sala, lograron vislumbrar el real alcance de sus palabras.
Al final, la mayoría de las personas que nos reunimos ese día, quedamos confiadas en que Tejera supiera “elevar” nuestras preocupaciones sobre el tema que nos convido a discutir. Para mi, personalmente, el sinsabor de aquella mañana se extendió a cada una de las veces que conté lo sucedido, sin embargo un aprendizaje me quedó, en una próxima situación similar, mi ultimo recurso sería abandonar la sala.

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del.icio.us
Nacido en Port-au-Prince, el poeta haitiano Georges Castera quien el pasado 27 de diciembre arribara a sus primeros setenta años de existencia, acaba de ser galardonado con el Premio Carbet del Caribe, en su XVII edición, celebrada en Pointe-à-Pitre, capital de la isla de la Guadalupe. El jurado, presidido desde 1990 por su fundador, el gran escritor martiniqueño Édouard Glissant, se pronunció asimismo en favor del reconocimiento de todos los valores que el conjunto de su obra ha forjado, de modo ininterrumpido, por más de cincuenta años; de igual modo, basó su veredicto, por unanimidad, en la excelencia formal de su cuaderno Le trou du souffleur (1) cuya hermosa edición está ilustrada con dibujos del propio Castera.
LIMINAR
Esta bloga no es solo mía, también es de amigas cubanas (algunas veces negras como yo) quienes acceden a poner sus palabras en ella. Hoy les comparto algo escrito por Yule, joven bautista socióloga, a quien también le interesa el tema racial.

