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Negra cubana tenía que ser
Una mujer negra que no es más otra, es ella misma
bell hooks

Categoría: Negras con pespuntes de erudicción

10/01/2009 GMT 0

Donan a Cuba importante exposición sobre huella africana

negracubana @ 14:40
La exposición didáctica África, la tercera raíz, fue donada a Cuba este jueves, por una de sus coordinadoras, la doctora Luz María Martínez Montiel y quedó expuesta al público en el convento de San Francisco de Asís, ubicado en la capital cubana.

La muestra, que incluye infografías, esculturas, pinturas, instrumentos, tallas y fotografías, está inspirada en el proyecto La ruta del Esclavo, creado por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) que intenta reevaluar el aporte africano a Latinoamérica y el Caribe.

Martínez Montiel informó que la exposición permanecerá en la Fundación Fernando Ortiz, y que entre sus principales objetivos está denunciar el mayor holocausto que sufrió la Humanidad durante casi cuatro siglos, el de la esclavitud y que en su opinión debe ser incluido en las lecciones de historia que se imparten en las escuelas de la región.

El doctor José del Val, director del proyecto México, nación multicultural, de la Universidad Nacional Autónoma de México, destacó el aporte de instituciones de varias naciones para organizar esa exposición y especialmente el empeño y talento de su compatriota, la doctora Martínez Montiel.

Miguel Barnet, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y de la fundación Fernando Ortiz, calificó de extraordinaria esa muestra sobre un tema muy significativo para los latinoamericanos y caribeños: África en Cuba, más que una tercera raíz, significa una de las fuentes esenciales de su cultura, a la par que la europea y la asiática, puesto que la marcó con un sello indeleble y le aportó ese componente de resistencia que tanto la define.

Se estima que entre los siglos XVI al XVIII entraron a Cuba, legal o ilegalmente, alrededor de 300 mil negros esclavos traídos de África, fundamentalmente de la zona subsahariana, de las etnias lucumí, congo, carabalí, ganga, mina, bibí o viví, entre otras. Su principal destino fue la economía de plantaciones y allí dejaron profundas huellas en la sociedad de la época, aquí quedaron el idioma, sus creencias religiosas, sus costumbres alimentarias, su música, su temperamento… y se transculturaron junto a otras influencias de la época hasta construir la amalgama que es Cuba hoy.

Tomado de Cubavisión

07/01/2009 GMT 0

Acerca de la presencia de la mujer negra como protagonista de la historia nacional

negracubana @ 14:41
Por Daysi Rubiera Castillo


Nada me pareció mejor para comenzar estas reflexiones que un fragmento de la poetisa África Céspedes: “¿Nos invitáis a luchar? ¡Pues lucharemos! (…) Reflexionemos, pues, sin hacer separación alguna de razas, sobre el juicio que de la mujer tiene formado la mayoría de los hombres y hasta algunos meritotes de baja esfera, al mismo tiempo que a nosotras, las que de la raza negra, se nos considera en las últimas capas de este infame juicio”[1].

Y realmente hemos reflexionado en la experiencia histórica de las mujeres negras que el discurso clásico sobre la opresión de la mujer no ha recogido en su totalidad. Así como tampoco se ha dado cuenta del efecto cualitativo que esa opresión sufrida tuvo y tiene en su identidad femenina, tomando en cuenta de que su  historia está vinculada  a uno de los mayores flagelos de la humanidad ya vivido y cómo impactó profundamente, desde un inicio y de diferentes maneras, la vida de las mujeres negras. Desconocerlo, invisibiliza toda una historia de resistencia y de lucha en la que ellas fueron protagonistas en su afán de convertirse en seres humanas plenas, con posibilidades y oportunidades independientemente de su condición  de clase, raza y sexo.

No es querer ser reiterativa al insistir en la necesidad de que nuestros textos de historia –fundamentalmente blancos-  expresen  el papel desempeñado por las mujeres negras y mulatas  en cada momento histórico de nuestro país; en cuestionar su sistemática ausencia que en el discurso oficial nos ofrece, y el deliberado o no olvido  académico -salvo alguna excepción [2]-  no solo de las que se desenvolvieron durante los siglos XVI al XVIII, sino  de quienes vivieron en la sociedad cubana durante el siglo XIX y el XX y que formaron parte tanto de las capas  pobres, como la  clases media y alta.

Recuperar el lugar que estas mujeres ocuparon y ocupan en la historia nacional nos permitirá comprender alguno de los rasgos que, en cada contexto histórico, adquirieron sus pensamientos y así reconocer, además, la influencia que ellas ejercieron en el proceso de consolidación de la identidad nacional, independientemente, de que “en los momentos en que se fijaron los estereotipos femeninos que se avenían con el pensamiento liberal y con  el proyecto de construcción de la identidad nacional y la nación (…) quedaron excluidas de dicho modelo”[3]. Esos procesos de invisibilización social de las mujeres negras cubanas representan la significativa, y evidente, ausencia cultural que históricamente las ha caracterizado.

En la sociedad cubana de todos los tiempos su imagen ha sido construida a partir de estereotipos negativos. En el período colonial “la negra lujuriosa” y “la mulata seductora” fueron utilizados como una vía de justificación y de liberación de la culpabilidad por la violación u opresión sexual que sufrían por parte de los hombres blancos quienes eran transformados en víctimas de aquellas mujeres [4]. De igual manera, “la negra bruja”, estereotipo racial y cultural que conjuntamente con  “el negro ñañigo” y otros factores relacionados con la religiosidad, convirtió a aquellas mujeres en una amenaza, lo cual animó la represión de la práctica de las creencias religiosas africanas y su ulterior racialización, independientemente de que fueran practicadas por personas de cualquier color de piel. Intención que después de abolida la esclavitud y en los primeros años de la república fueron planteadas como una “desafricanización” de la cultura cubana.

Muchos de aquellas imágenes negativas y racistas que aparentan ser consideradas reminiscencias del periodo colonial subsisten hoy día en el habla popular cubana,  manteniendose la construcción de un cuerpo conceptual referencial racista, comúnmente usado en letras de canciones, refranes, chistes, telenovelas, seriales, donde sobresalen terminos como “pasa”, “pelo malo”, “bemba”, “ñata”; en lugar de pelo, labios y nariz. En, etc.
Es harto reconocido el protagónico papel de los medios de difusión, en especial la televisión, en la transmisión de  valores relacionados con la cultura hegemónica que sigue considerando al ideal femenino como: blanca. citadina, heterosexual… En este sentido, las imágenes que nos proyectan muchos de los programas televisivos cubanos podemos re-descubrir un lenguaje excluyente, por ejemplo Tomasa, personaje del la telenovela El eco de las piedras y Bombón en Si me pudieras querer, sin contar que la familia negra o mestiza cubana, apenas aparece en la televisión.

Desafortunadamente para nuestro proyecto social, el que ha logrado romper con múltiples de estereotipos, aún no se ha podido de-construir aquellos que persisten y estan ligados a la mujer negra o mulata; los cuales han sido muy reforzados por la televisión y la radio “al proponer constantemente un modelo exclusivo de relaciones en las que el protagonismo del negro [y de la negra] queda reservado solo para significar su desventaja social en una etapa histórica anterior; o en el caso de propuestas que aborden la contemporaneidad, para roles que reafirmen el estereotipo negativo”.[5]

Esa constante agresión de la cual ha sido receptora la mujer negra, acompañada de su lucha por el reconocimiento y aceptación de sus valores, mantiene una  permanencia y adquiere, en medio de una sociedad socialista,  nuevos ropajes y funciones en  momentos que, debido a la crisis económica que se está viviendo, ”los prejuicios raciales, la discriminación y el racismo, tienden nuevamente a recomponerse como parte de la realidad social cubana actual y amenaza con reinstalarse en la macro conciencia social”[6].

Todo lo anterior contribuye a que negras [os] y mestizas [os] no puedan    desarrollar una coherente identidad racial; pues  “sin  conciencia de “raza”, no existe como individuo, porque no tiene conciencia de sí mismo, de quien es, de donde procede; por lo que su conciencia de nación, su identidad individual, de ese modo, deviene en un absurdo, sin asidero físico, moral o cultural.[7]

En su logro, no basta con la sola mención de mujeres como Mariana Grajales y María Cabrales y Dominga Moncada, quienes siempre aparecen en referencia a los otros (masculinos) como madre y esposa del General Antonio Maceo, las dos primeras; y como madre del general Guillermón Moncada, la última. De ellas se desconoce la labor exacta que desempeñaron en la sociedad que les tocó vivir a partir del hecho de ser mujeres, de sus subjetividades, sus acciones individuales como mujeres negras que eran.

En aras de reconocer la labor social realizadas por las mujeres negras durante la colonia, es importante apuntar que desde el siglo XVIII mujeres como María Josefa Aguirre, María del Rosario Sánchez, Juana M. Bastos y Asunción Ramírez entre otras, dieron todos sus esfuerzos por sacar del analfabetismo a parte de la población infantil negra en las llamadas “escuelas de amigas”.

También en los Cabildos van a desarrollar importantes roles. En el artículo “Los cabildos afrocubanos” se lee: “Cuando en el siglo XVIII se concedió el derecho de asociación a los esclavos, jugaron en las cofradías que aquellos formaron un papel muy interesante las mujeres”[8]  Labor que continuarán en las sociedades de instrucción, recreo y de ayuda mutua[9], llegando a crear instituciones de ese tipo con directivas integradas exclusivamente por mujeres, “aunque hubo algunas como La Caridad de Cienfuegos en 1879, donde el Gobierno colonial les vetó el Reglamento, porque no estaba de acuerdo se le diera a la presidenta el título de señora”.[10]

La Ley de Imprenta contribuyó a la circulación  de una serie de periódicos y revistas, entre las que queremos destacar a Minerva, revista quincenal dedicada a las mujeres negras y mestizas y “era redactada por un grupo de mujeres que, aunque solo aparecían como colaboradoras [11], eran realmente las encargadas de confeccionar las diferentes secciones” [12]. De este modo fueron muchas las mujeres negras y mestizas que se destacaron en sus colaboraciones tanto en la primera etapa de Minerva, en la década de los 80 del siglo XIX, como en segunda, en la primera década del XX.

Debemos mencionar además que durante la etapa de la república mediatizada  las mujeres negras estuvieron presentes en todos los movimientos sociales que se desarrollaron, independientemente de que su forma de participación, en aquellos momentos, se circunscribiera o no, a acciones complementarias y de apoyo al protagonismo de los hombres. Desde los clubes,  asociaciones,  gremios, sindicatos,  partidos políticos, prensa plana, congresos nacionales e internacionales, el movimiento feminista hasta la lucha clandestina y armada.
Comencé con un fragmento escrito por una de las colaboradoras de la revista Minerva, y quisiera terminar con otro, “Gratitud”, escrito a finales del siglo XIX por Ursula Coimbra de Valverde, la Cecilia, de aquella revista:  “Me siento orgullosa de pertenecer a una raza que por sí sola y a costa de sacrificios, procura elevarse a la altura de las demás y lucha, trabaja y estudia para vencer (…) bastante tiempo hemos tenido el dogal y la mordaza, tanto tiempo hemos callado, así pues el espíritu del siglo reclama que  nuestra voz se levante”.


Notas

[1] Carmen Montejo: Sociedades negras en Cuba 1878-1960. Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cuba Juan Marinello, La Habana, 2004. P.77.
[2] Ver: María del Carmen Barcia: “Mujeres en torno a Minerva”, en  Revista La Rábida, no. 17, 1998.. Huelva, España..
[3] Susana Montero: La cara oculta de la identidad nacional. Editorial Oriente. Santiago de Cuba, 2003, p. 62
[4] Ver Aline Helg: Lo que nos corresponde. Ediciones Imagen Contemporánea. La Habana, 2000, p.24.
[5] María del Carmen Caño:”Relaciones raciales, proceso de ajuste y política social”, en Revista Temas, no. 7, julio-septiembre, 1996.
[6] Esteban Morales: Desafíos de la problemática racial en Cuba. Fundación  Fernando Ortiz. La Habana, 2007, p. 219.
[7] Ibidem, p. 294.
[8] Fernando Ortiz: “Los cabildos afrocubanos”, en Etnia y Sociedad. Editorial Ciencias Sociales, La Habana,1993. p. 56.
[9] De acuerdo con la Constitución de 1876 el pueblo cubano obtuvo un relativo régimen de libertades. Momentos en que se requiere que la población negra convierta sus cabildos y cofradías en asociaciones de instrucción,  y recreo.
[10] Carmen Montejo: Ob cit, p. 76.
[11] En aquella etapa las mujeres no tenían entidad jurídica para ocupar cargos.
[12] María del Carmen Barcia: Ob cit, p.6.
[13] María del Carmen Barcia:0b cit p.7.

Tomado de Cubaliteraria

22/12/2008 GMT 0

Curso de postgrado: Legados del Pensamiento Afro–Americano de la primera mitad del siglo XX

negracubana @ 14:54
FECHA DEL CURSO: del 19 al 23 de enero de 2009
HORA: de 9:00 am. a 1:00 pm.
LUGAR: ICIC Juan Marinello
DESTINATARIOS: Graduad@s de especialidades afines con las ciencias sociales y humanas
TIEMPO DE DURACIÓN: 96 horas a tiempo completo.
CRÉDITOS: 2
MATRÍCULA: 60 estudiantes
FECHA DE MATRÍCULA: hasta el 5 de enero de 2009

En el presente curso será analizada la operatividad del Pensamiento Afro–Americano en el contexto histórico de América y el resto del Mundo. Este tipo de pensamiento es promovido generalmente en Sociedades Post–Coloniales y Post–Esclavistas que tienen rasgos comunes y diferentes a la vez. Estados Unidos, Cuba y Brasil son las naciones modélicas para analizar este pensamiento tildado de subalterno. Una de las razones fundamentales es, precisamente, las experiencias de esclavitud vividas en dichos países que tenían varios matices caracterizadores. Y, sobre todo, se diferencian en lo referente a la manera en que tal sistema de explotación fue abolido en cada país durante la segunda mitad del siglo XIX.

Inscripción: cidcc@cubarte.cult.cu

12/12/2008 GMT 0

Esclavitud y cuerpos al desnudo. La sexualidad y la belleza de la mujer negra

negracubana @ 16:05

Cheveux à peigner, cheveux à brosser, à entortiller puis à natter, ou tout simplement à laisser flotter.
bell hooks1

NegraCubana mirando a la bahía de SantiagoEl pasado de esclavitud vivido en América por las personas provenientes de África y sus descendientes contribuyó a que la situación social de estas personas fuera única. Los cuerpos de las mujeres negras les habían sido expropiados y eran exhibidos desnudos en las subastas de esclavos, prestos a ser pertenencia de quien pudiera comprarlos: «cuerpos sacrificables»2, como les denominaría bell hooks.

Sobre la mano de obra esclava —formada fundamentalmente por personas indias, africanas y algunas criollas— descansaba el desarrollo económico del país, por lo que la esclavitud constituyó el modo de producción fundamental. En estas circunstancias se engendraría un profundo racismo y el subsiguiente sistema de valores, creencias y estereotipos, de los cuales las mujeres también fueron objeto.

Del mismo modo, muchas de las esclavas eran apartadas de sus descendientes, a pesar de que los reglamentos de esclavos prohibían la venta por separado de las familias con hijos menores de siete años.3 Ellas trabajaban en las plantaciones agrícolas codo a codo con los hombres; de manera que cuando fueron libres, luego de la abolición de la esclavitud en 1886, no fue la primera vez que salieran a trabajar, pues ya lo habían hecho con anterioridad para bien de la economía de sus amos y algunas de ellas, previo a su arribo a América.

Además, las esclavas fueron cosificadas en varias instancias: primero, como mano de obra; segundo, como madres de leche de los hijos e hijas de los amos; tercero, por los amos varones, quienes las desearon, violaron y violentaron, lo que subrayaba la disponibilidad forzosa en la que se encontraban.

Por tanto, la esclavitud ofreció un terreno fértil al racismo. Como recientemente reconociera Esteban Morales en su libro Desafíos de la problemática racial en Cuba:

Fue la esclavitud la que engendró el racismo y no a la inversa. Siguiéndole la construcción de todo un andamiaje social, político, ideológico y cultural, dentro del cual, finalmente, el esclavo terminó siéndolo, también por ser negro. Aun y cuando en la historia, raza y esclavitud, durante mucho tiempo, no habían sido equivalentes.4

Bell Hooks intentaría descolocar el discurso hegemónico relativo a la sexualidad de las mujeres negras y mestizas que se ha legitimado en la sociedad patriarcal, alertando sobre el tratamiento de éstas como objeto del deseo; pues las «representaciones de los cuerpos femeninos negros en la cultura popular raras veces subvierten o critican las imágenes de la sexualidad femenina negra que eran parte del aparato cultural del racismo del siglo XIX y que todavía hoy modela las percepciones».5

En la actualidad, el tratamiento en la música, la literatura y en el audiovisual de los cuerpos negros ya no adjudica a las mujeres tal disponibilidad pasiva —relacionada con la subordinación de la esclavitud. En su lugar aparecen como figuras del deseo y son representadas como destino ineludible para hombres (negros y blancos) con vida sexual activa.6 Al analizar el filme School Daze (Aulas turbulentas) de Spike Lee, bell hooks lo expresa de esta manera:
Cuando llaman la atención sobre el cuerpo de una manera que invita a la mirada […] a concentrarse exclusivamente en los fondillos, las celebraciones contemporáneas de esta parte de la anatomía no subvierten exitosamente las representaciones sexistas/racistas.7

El estereotipo acerca de hipersexualidad de las mujeres afrodescendientes lleva implícita la creencia de que las personas negras están más cerca de los primates y, por tanto, de la naturaleza. Es como si fueran más primitivas, más salvajes, menos educables, lo que, unido a los criterios biologicistas que prevalecen en torno a la sexualidad como una función que es dominada por los instintos, nos puede conducir a una representación hiperbolizada de la sexualidad.

En relación con la producción cinematográfica, la misma hook ha remarcado la ausencia de la mujer afrodescendiente real en los filmes8 y alerta sobre la adjudicación de papeles estereotipados a las mujeres negras. Consecuentemente, bell hooks pasaría muchos años sin asistir a una sala de cine porque «yo no voy a ver esas imágenes en la pantalla que me destruyen. yo [sic] no voy a escrutar el rostro de mi ausencia».9

Asimismo, la imposición de patrones blancos de belleza —y, por ende, el descrédito de la belleza negra— ha sido uno de los fuertes de la cultura patriarcal sexista/racista/etnocentrista. La belleza occidental pasa, necesariamente, por el rostro del individuo. Por tanto, labios, nariz, y cabello son los centros de atención, ya que «un supuesto esencial ha sido que los negros —con nuestro pelo pasudo, nariz chata, labios gruesos, piel oscura, prognatismo y esteatopigia— son feos»,10 creencia que se ha traducido regularmente en que:
[...] la belleza y la deformidad corporales varían en correlación con la belleza y la deformidad morales, así como con la capacidad cultural e intelectual general. […] las condiciones sociales actuales hacen que la apariencia física sea central para la construcción de la condición de mujer [womanhood] y la feminidad; y completamente periférica para la construcción de la condición de hombre [manhood] y la masculinidad, la conversación sobre la belleza física se reduce más o menos a una conversación sobre la condición de mujer, la feminidad y las mujeres.11

De manera similar, se ha reforzado por mucho tiempo la creencia de que el pelo lacio es un componente de la belleza física.12 Para las mujeres negras o afrodescendientes, el tratamiento y peinado del cabello es una actividad que demanda tiempo, recursos, creatividad, y en cierta medida va unida a parte de la historia familiar de estas mujeres.

Los escritos de las mujeres negras confirman la importancia cardinal del cabello en el abuso psicológico de que son objeto. Virtualmente todas las novelas y obras autobiográficas de escritoras negras contienen algún tratamiento de la cuestión de la discriminación contra las mujeres negras a causa de la textura del cabello.13

Por consiguiente, los tratamientos para desrizar el cabello se tornan harto discutibles en el orden simbólico. Ellos no solo evidencian procesos hegemónicos de belleza, sino también llevan la carga pesada del coloniaje, a partir de la observancia de las dinámicas que, alrededor del desrizado del cabello, se dan socialmente. En este sentido, hook alerta: La realidad es que el cabello alisado está vinculado históricamente y actualmente a un sistema de dominación racial que les inculca a las personas negras, y especialmente a las mujeres negras, que no somos aceptables como somos, que no somos hermosas.

[…] Es más importante que las mujeres negras opongan resistencia al racismo y al sexismo por todos los medios; que todo aspecto de nuestra representación sea una feroz resistencia, una celebración radical de nuestra solicitud y respeto por nosotras mismas.14

En Cuba son recientes los estudios o prácticas que iniciarían esta tendencia. Éstos han hecho énfasis en la imagen de la mujer negra en la publicidad o su presencia en los medios de comunicación. En este sentido, las investigadoras Norma R. Guillard e Irene E. Ruiz han realizado estudios que parten de los presupuestos del feminismo negro.

El trabajo de Norma R. Guillard, titulado «La mujer negra. Su representación gráfica y los estereotipos en la publicidad», comienza con el esbozo de los elementos relacionados con la diversidad racial que subsisten en el imaginario popular. Luego se acerca a las principales imágenes raciales que se usan en la publicidad y la participación específica de mujeres negras y mestizas. Los resultados, analizados en relación con la categoría «identidad»,15 revelan cómo la autoestima y la autoimagen de estas mujeres son frecuentemente violentadas en los medios publicitarios.16

Por su parte, Irene E. Ruiz realizó un trabajo descriptivo sobre la presencia de las mujeres negras y mestizas en la televisión cubana en las múltiples profesiones posibles. El aporte fundamental de este estudio se encuentra en las recomendaciones realizadas, en las que los valores de las personas negras y mestizas y su autoconciencia racial son los pilares fundamentales. Tales sugerencias recorren desde el ámbito educacional hasta el desarrollo de productos comunicativos en los cuales sea posible observar la diversidad cultural, racial, social,...17

Cuerpos vendibles y cabellos desrizados han sido parte de la colonización que llega también al campo cultural, a las inmediaciones del arte, al cine y a los medios de comunicación en general. Nos toca entonces asomarnos con nuevas miradas e intentar desconstruir patrones y estereotipos en virtud de una representación más justa y diversa de nuestra propia existencia.

NOTAS

1 bell hooks: Frisettes en fête, Points de suspension, Paris, 2001. Gloria Watkins, cuyo seudónimo es bell hooks, prefiere que éste se escriba en minúscula.
2 bell hooks: «Vendiendo bollitos calientes. Representaciones de la sexualidad femenina negra», Criterios, La Habana, no. 43, 2003, p. 33.
3 Véase María de los Ángeles Meriño Fuentes y Aisnara Perera Díaz: «Matrimonio y familia en el ingenio, una utopía posible. La Habana (1811-
1886)», en http://historia_demografica.tripod.com/bhds/bhd39/maraisn.pdf Consultado: 21 de febrero de 2008. En este texto las investigadoras abordan las relaciones de parentesco que se establecían entre los esclavos de uno y otro sexo.
4 Esteban Morales: Desafíos de la problemática racial en Cuba, Fundación Fernando Ortiz, La Habana, 2007, p. 57.
5 bell hooks: ob. cit. en nota 2, p. 32.
6 Ibíd., p. 33.
7 Al igual que bell hooks, Michelle Wallace reconoce la ausencia de la mujer negra en la pantalla y, cuando está presente, es de
forma estereotipada. Véase Michelle Wallace: Dark Designs & Visual Culture, Duke University Press, Durham and London, 2004, pp. 130-133.
8 bell hooks: «Une femme noire revient au cinema (“Vous souvenez- vous de sapphire?”)», CinémAction, 20 ans de théories féministes sur le cinéma, no. 61, 1993, p. 77.
9 Paul C. Taylor: «El derriz de Malcom y los colores de Danto; o cuatro peticiones lógicas concernientes a la raza, la belleza y…», Criterios, La Habana, no. 34, 2003, p 51.
10 Ibíd.
11 Ibíd.
12 Ibíd., p. 53.
13 Pauklette Caldwell: «A hair piece», Duke Law Journal, vol. 41, no. 2, 1991, pp. 365-396. Citado por Paul C. Taylor: ob. cit.
14 bell hooks: «Alisando nuestro pelo», La Gaceta de Cuba, no. 1, enero-febrero, 2005, p. 73.
15 A partir de la categoría «identidad» desarrollada por la doctora en Psicología Carolina de la Torre en Las identidades. Una mirada
desde la psicología, Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello, La Habana, 2001.
16 Norma R. Guillard: «La mujer negra. Su representación gráfica y los estereotipos en la publicidad», en http://negracubana.
nireblog.com consultado 15 de junio 2007.
17 Irene Esther Ruiz: « Para verte mejor. Un estudio a cerca de la presencia de la mujer negra en la televisión cubana», en
http://negracubana.nireblog.com Consultado: 15 de junio de 2007.

BIBLIOGRAFÍA

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http://64.233.169.104/search?q=cache:1edI8bwR1ssJ: www.ciudadaniasexual.org/foro/Articulo_Sueli_Carneiro-
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CURIEL, OCHY (2007). «Los aportes de las afrodescendientes a la teoría y la práctica feminista. Desuniversalizando el sujeto “Mujeres”». En Perfiles del feminismo iberoamericano, vol. III, Catálogos, Buenos Aires, p. 163.
DYER, RICHARD (2003). «La cuestión de la blancura». Criterios, La Habana, no. 43, pp. 60-74. Geledés (1993). Cadernos Geledés, São Paulo, no. 4.
GONZÁLEZ, LÉLIA (1988). Por un feminismo afrolatinoamericano. Isis Internacional.
HOOKS, BELL (1981). ain’t a woman. black women and feminism. South End Press, 1981.———— (2001). Frisettes en fête. Points de suspension, Paris.———— (2003). «Vendiendo bollitos calientes. Representaciones de la sexualidad femenina negra». Criterios, La Habana, no. 43, pp. 29-49.———— (2005). «Alisando nuestro pelo». La Gaceta de Cuba, no. 1, enero-febrero, pp. 70-73.
STOLCKE, VERENA (s.a.). «Antropología del género. El cómo y el porqué de las mujeres». En www.cholonautas.edu.pe Consultado: 12 de julio de 2007.———— (1992). Racismo y sexualidad en la Cuba colonial. Alianza Editorial, Madrid.
WALLACE, MICHELLE (2004). Dark Designs & Visual Culture. Duke University Press, Durham and London.

Publicado por Negracubana en Sexología y Sociedad.

29/11/2008 GMT 0

La Yoya una vez más

negracubana @ 15:14
Yoya y Lucy de Unsorocan

En la tarde-noche de ayer, 28 de noviembre, el proyecto Alzar la voz, formado por jóvenes raperas y dirigido por la poeta Carmen González, homenajeó a la reconocida escritora Goergina Herrera.

Georgina, La Yoya para muchas personas, ha sido también una mujer de los medios. Conocida por las innumerables novelas y programas radiales de su autoría, hoy es seguida por jóvenes que encuentran en su poesía un contenido contracultural de trascendencia para quienes han decidido cantarle a temas como la racialidad, la maternidad, la esclavitud, etc.

En la jornada acompañó a La Yoya el teatrista Gerardo Fulleda León, amigo y luchador de las mismas batallas, miembro junto a ella, y a otros reconocid@s escritores/as, de aquel suceso editorial-cultural llamado El Puente.

Al finalizar, Lucy y Yudiset, brindaron su poesía como regalo a la homenajeada.

Datos de Georgina Herrera

Jovellanos, Matanzas, Cuba, 1936. Escritora, dramaturga y poeta, desde 1951 se vincula con movimientos literarios y publicaciones periódicas. En 1961 entra a trabajar al Instituto Cubano de Radio y Televisión, donde se desempeña como dramaturga desde 1966. Hacia finales de la década del '60, publica su primer poemario completo con Ediciones El Puente; y en 1978 gana un importante premio de poesía, en un concurso convocado por la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba. Hasta el momento ha publicado unos cinco poemarios, varios de ellos con premios y menciones de la UNEAC; al tiempo que continúa su colaboración en la radio, además del teatro. En general es una de las figuras más interesantes del panorama contemporáneo de la literatura cubana.

Nota: Los datos de la autora proceden se Directorio de Negros Intelectuales

26/11/2008 GMT 0

Oriki para una reina coronada

negracubana @ 21:00

El proyecto Alzar la Voz le invita al concierto homenaje a la poeta Georgina Herrera, que se celebrará el viernes 28 de noviembre a las 5:00 pm, en la Casa de la Poesía de la Habana Vieja.

19/11/2008 GMT 0

Nuestra ceguera blanca

negracubana @ 23:30

Por Yusimí Rodríguez en Latinamericalandya

De Alberto Guerra me habló por primera vez un amigo hace tres años. En su opinión era uno de nuestros narradores jóvenes más talentosos y yo no debía dejar de leer su libro Blasfemia del Escriba. Casi todos los cuentos incluidos en el volumen han sido premiados. Alberto es el único escritor cubano que ha obtenido el premio Gaceta de Cuba en dos ocasiones consecutivas. Su cuento Disparos en el aula aparece en la antología Cuentos históricos de la piedra del átomo, Editorial Pagina de Espuma, España, que incluye a escritores tan reconocidos como Juan Rulfo y Jorge Luis Borges. Pero lo mejor, según mi amigo, es el hecho de que Alberto Guerra es negro.

En el momento me molestó la aclaración. En ocasiones he pensado que a algunas personas negras les gusta auto marginarse, se disgustan si los discriminan y si no lo hacen, también. Crecí con la idea de que vivo en una sociedad donde no se hace distinción entre las personas por su religión, el sexo o el color de la piel. Todos tenemos las mismas oportunidades, lo demuestra precisamente el hecho de que Alberto Guerra estudió una carrera universitaria y es un escritor reconocido. Pero quedan muchos que dicen: el negro para sobresalir tiene que ser mejor que el blanco, que ser blanco es una carrera, que seguimos siendo discriminados o como mínimo ignorados. Me alegró que Alberto Guerra no describiera a los personajes de la mayoría de sus cuentos, que además me parecieron excelentes. Tres de ellos fueron adaptados a para la televisión: Pequeñas maniobras, Disparos en el aula y Corazón partido bajo otra circunstancia. En los tres casos, los actores escogidos para dar vida a los personajes creados por Alberto fueron blancos.

Supongo que los directores de televisión conocían a Alberto Guerra antes de las filmaciones. Sin embargo ninguno pensó en actores negros. Nadie imaginó personas negras en esos roles. Ni siquiera yo, yo que había visto a Alberto antes de leer su libro, yo, que además soy negra. ¿Por qué no me pasó por la mente que el protagonista de Pequeñas maniobras fuera negro, o el profesor de Disparos en el aula, aún después de saber que Alberto impartió clases de Historia; o el narrador en Corazón partido bajo otra circunstancia, que también es un escritor? Me sentía avergonzada mientras él nos contaba en su taller literario cómo tuvo que negociar la presencia de actores negros en las adaptaciones de sus cuentos. Lo logró: En Pequeñas maniobras, que se desarrolla en una terminal de ómnibus, aparece un hombre negro con un portafolios, un loco y una recepcionista gorda y escandalosa. Los actores que encarnaron a los protagónicos eran blancos. Para que hubiese alumnos negros en Disparos en el aula, fue preciso que llevara integrantes de su taller literario. ¿Habrá crisis de actores negros en el ICRT? En cuanto a Corazón partido bajo otras circunstancias, no hubo un solo actor o actriz de nuestra raza.

Cuando leemos una historia, si el autor no describe a los personajes físicamente, gozamos de libertad para crearlos en nuestra imaginación de acuerdo a nuestros códigos estéticos y culturales. Alberto respeta esa libertad, sólo menciona características físicas cuando tienen un peso ineludible en el cuento. ¿Cómo es posible que yo, una mujer negra, también haya pensado solo en personas blancas? No imaginé seres especialmente altos o atractivos, eran sólo personas comunes y corrientes, es decir, blancas. Si eso me ocurre a mí, mujer negra, repito, no puedo culpar a los directores y asistentes de televisión, a quienes no sé por qué me también imagino blancos. ¿Por qué tengo que realizar un esfuerzo tan grande para visualizar un director de televisión o de periódico, negro, un policía negro, un gerente negro?

Mi madre cuenta que en una ocasión, cuando yo tenía cuatro o cinco años, ella regresó a casa y nos encontró a mi padre y a mí disgustados. Quiso saber qué había ocurrido y él le contó que yo le había dicho: "Tú eres negro y yo no quiero negros aquí". Entonces él me preguntó de qué color yo era, le respondí: "Yo soy carmelita". Mi papá le preguntó a mi madre dónde me habían enseñado eso. La anécdota ha pasado formar parte de la colección familiar de recuerdos divertidos. Pero la pregunta quedó sin responder a través de los años. Mi madre no pudo hacerlo y yo tampoco. Incluso ahora no puedo. ¿Dónde aprendí eso? ¿Dónde los niños aprenden esas cosas?
Quizás la pregunta sea: quiénes fueron mis primeros héroes y heroínas, quiénes han sido los policías, los personajes positivos en las películas, y quiénes los delincuentes. Quiénes fueron los príncipes y las princesas de mis fantasías infantiles. Blanca nieves era blanca, Caperucita era blanca, Cenicienta era blanca. Claro, no puedo esperar que en países europeos, donde aún deben quedar personas que nunca han visto un negro, se escribiera un cuento protagonizado por alguien de mi raza. El rey Arturo y Robin Hood tenían que ser blancos. Un negro no cabe en una historia de corsarios y piratas o una intriga en las cortes europeas, a no ser como esclavo traído de Africa. El mismo rol que nos toca en todas las telenovelas que reflejan la Cuba de los siglos XVIII y XIX. Cuando jugaba con mis amiguitas trataba de imitar a las actrices de la televisión y las princesas de los cuentos de hadas, me ponía una toalla en la cabeza y la movía como si fuera pelo lacio. Nunca jugué a ser Oshún o Yemayá. Nadie me contó nunca una leyenda africana. En la escuela seguro me leyeron algún cuento donde el protagonista era un negro, pero no logro recordar ninguno.

¿Y qué sucede en las telenovelas que se desarrollan en la Cuba de los setenta, los ochenta, los noventa y el siglo veintiuno, esa Cuba posterior al triunfo de la Revolución donde todos tenemos los mismos derechos y oportunidades? ¿Por qué siempre son protagonizadas por personas de piel blanca? Los negros están, por supuesto, son los personajes secundarios, o los delincuentes, con un poco de suerte los deportistas. Digo con un poco de suerte porque en el serial Deporte y Amor, ninguna de las jugadoras de volleyball era negra.

En 1996 fui modelo de la casa de modas La Maison, recuerdo que a todas las mulatas les estiraban bien el pelo con torniquete y les ponían lentes azules. El resultado era que parecían trigueñas. A las negras les hacían el desriz, yo estaba pelada a rape. Un estilista me dijo una vez que mi cara era tan linda que el pelo estaba de más, sin embargo a las muchachas blancas de caras muy lindas también no les sobraba el pelo. Había sólo cuatro negras en La Maison en aquel momento, incluida yo; nunca coincidíamos en el mismo desfile de la noche, quizás no se presentaban muchas jóvenes de nuestra raza a las convocatorias para ser modelo en aquel momento. No sé si luego hubo más muchachas negras en el cuerpo de maniquíes de La Maison, sólo estuve tres meses allí, no tengo la estatura adecuada para esa profesión, apenas mido 1.65. Había otras chicas de la misma estatura, pero fueron más afortunadas y pudieron permanecer en la casa de modas. Eran blancas.

En el año 1997 asistí a un desfile de ropa infantil en la Feria Habana Modas, ahora llamada FIMAE, y entre más de diez niños no había un sólo negro o negra. Casi brinqué del asiento de alegría cuando vi aparecer una mulatica color cartucho, de pelo ondeado. Pero me asaltó una gran preocupación al final del desfile ¿será que los negros no tenemos infancia?

Un amigo mío diseña ropas para niñas y adolescentes, tiene su propio grupo de modelos. Todas son blancas, rubias o trigueñas, pero blancas. Mi amigo dice que no quiere negras porque hay que hacerles desriz o trencitas. Ese amigo, a quien quiero mucho, es negro.

Mientras escribo recuerdo la telenovela Salir de noche que reflejaba la vida de las modelos, sus sueños, sus frustraciones, la competencia. Me llamaba la atención que ninguna de las actrices que encarnó una modelo, ninguna de las extras, era negra. Sólo cuando escenificaban un desfile, o durante la presentación o el final de la novela aparecía una, creo que Laura Marlén, por un par de segundos.

Laura Marlén era el ídolo de todas las modelos negras en los noventa, la prueba de que sí se podía llegar. No recuerdo muchas cosas de mi vida en el año 1995, hace ya once, pero nunca voy a olvidar que ella ganó el concurso Miss Model de Turquía ese año. Nunca voy a olvidar sus proporciones: 90 cm de busto, 60 cm de cintura, 90 cm cadera: perfecta, con 1.76 de estatura. Ella era la sensación en los desfiles del Cubamodas 96, pero casi todos los elogios eran hacia su pelo. Se le movía como el de las blancas.

A lo largo de mi vida, las frases más halagadoras que he escuchado hacia la belleza negra, incluso en boca de gente de mi raza, son: "qué linda, lo único que tiene de negra es el color", "qué bonita esa muchacha, tiene facciones de blanca". O peor: "para ser negra es muy linda". Nos consideran y tristemente nos consideramos más bellos mientras menos negros somos, a medida que nos acercamos más a la raza blanca: la piel un poquito más clara, el pelo menos rizado, la nariz menos ancha. Los que poseen esas características se apresuran a abandonar el barco, a no sentirse incluidos en el término negro. Los que no pueden excluirse al menos tienen la esperanza de que sus hijos escapen, la eterna esperanza negra de "adelantar".

Adelantar no es estudiar una carrera universitaria, superarse, elevar el nivel cultural, sino casarse con un blanco o una blanca y que el niño o la niña sean mulaticos de pelo bueno, para no tener que pasarle el peine caliente o hacerle desriz. Mi hermana, negra como yo, aunque generalmente aceptada como mulata porque su piel no es tan oscura y se hace un desriz de muy buena calidad, tuvo su hija con un hombre que, como decimos aquí, pasa por blanco. Durante el embarazo mi hermana rezaba, y no exagero, para que la niña sacara el pelo del padre. Hace poco, mi amigo negro diseñador se encontró a mi madre y le preguntó por mi hermana y la niña. Mi mamá, abuela al fin, estaba preparada para darle una disertación de los progresos de la niña, lo grande que está, lo inteligente que es, lo bien que come. Pero mi amigo no estaba interesado en nada de esto, su única pregunta fue: ¿Por fin cómo sacó el pelo? Una de las mayores preocupaciones en la vida de una mujer negra es el pelo, si no lo pierde a causa de un producto de mala calidad que se lo tumba en su afán de estirarlo, tiene que dedicarle una buena parte de sus recursos al desriz, la crema, el acondicionador. Sufre una vez cada quince días o menos incluso, pasándose el peine caliente desde la raíz del pelo, tratando de no quemarse el cráneo o las orejas y después reza para que un aguacero no destruya el resultado de tanto sacrificio. El desriz es a prueba de lluvia, pero no es compatible con la decoloración. Una puede pasar toda su vida intentando encontrar la peluquera y el producto ideal para estirarle el pelo como a la Tierra Prometida. Mucha gente me dice que no se trata de renegar de la raza, es que el pelo estirado es más cómodo de peinar. Y tienen razón, si usted quiera peinarse como las mujeres blancas necesita un cabello lacio o que al menos lo parezca. Me pregunto qué peinados llevaría la gente en Africa antes de la llegada del hombre blanco. He visto revistas donde aparecen mujeres africanas luciendo peinados y formas de trenzar nuestro cabello crudo que son verdaderas obras de arte. Pienso que ellas simplemente han conservado tradiciones y las han enriquecido, así se peinaban nuestros ancestros libres, o dejaban su pelo crudo crecer libremente. Sin embargo con el tiempo, tras siglos de dominación blanca, hemos aprendido a considerar nuestro cabello como un defecto que se debe ocultar.

Después de terminada la esclavitud, e incluso en una sociedad como la nuestra donde negros y blancos gozan de los mismos derechos, el negro sigue sintiendo que su meta es igualar al blanco. En el mundo existen industrias dedicadas a la elaboración de productos que "mejoran" el cabello del negro. La mayoría de las cantantes o actrices negras de éxito aparecen en las revistas y la televisión con el cabello lacio. Siempre que vemos una propaganda de champú o acondicionador para nuestro cabello, afuera aparece una mulatica, con apariencia de trigueña un poco tostada por el sol, facciones bien finas, cabello casi lacio. Una sabe que el producto es para negras porque afuera dice "para cabellos crespos químicamente tratados", porque se sobreentiende que una debe, necesita, estirarse el pelo. ¿Pero cómo llega una a ese convencimiento?

Cuando decidí dejarme crecer el pelo en el año 2001 las personas me preguntaban qué me iba a hacer: peine, desriz de potasa o el de la tienda. Yo respondía, con la mayor inocencia, que no iba a estirármelo, a todo el mundo le parecía una broma o una excentricidad de mi parte.

La idea de que alguien no quiera estirarse las pasas resulta inconcebible y realmente son pocos los que se atreven a hacerlo, sobre todo los más jóvenes. Lo más interesante es que muchas de las personas que hoy critican a aquellas que no se desrizan el pelo, (pienso ahora en mi madre) llevaron el afro en los años 70, cuando Angela Davis lo impuso cómo protesta contra la discriminación y muestra de su orgullo por pertenecer a nuestra raza. Mis padres estuvieron entre los que llevaron esa moda, pero actualmente les parece horrible que una negra no se estire el pelo. Peor, para ellos cualquier negro o negra joven que usa dreadlocks, o ese mismo afro que ellos llevaron en su momento, es delincuente o jinetero. No son los únicos que piensan así, cualquier negro que vaya por la Habana Vieja con ese tipo de peinados tiene más posibilidades de ser detenido por la policía que uno que se corte el pelo de forma convencional. Otros quedan apenas justificados por el hecho de ser artistas si son lo suficientemente conocidos. El afro o espeldrúm cómo le decían aquí, fue para la mayoría una moda pasajera en la que no se involucraron ideológicamente, tal vez porque pensaban que aquí el negro no tenía nada por qué protestar. En contraste con la situación del negro en otros países, el de aquí tenía la posibilidad de ir a las universidades, ser ingeniero, doctor, participar en elecciones e incluso ser elegido. Las personas negras fueron regresando a los procedimientos usuales para estirar el pelo y una vez más a llevar los peinados de las revistas de moda, lucidos por personas blancas. Hace meses mi madre vio una foto de Angela Davis en el periódico, todavía con su afro y me dijo: "Ella puede darse ese lujo porque no tiene el pelo tan malo, si tuviera la pasa bien dura, la historia sería otra". ¿Quién ha visto una negra con la pasa bien dura sin estirar en la portada de una revista de modas, en un anuncio de champú, protagonizando una telenovela o cómo locutora en la televisión?

Cuando por fin mi pelo creció muchas amistades decían que no lo tenía tan malo. He escuchado esa expresión toda mi vida y durante mucho tiempo encontré normal que las personas se refirieran a nuestro pelo como "malo" o "menos malo". Pero cuando uno escucha la palabra "malo" en cualquier contexto, enseguida le viene a la mente algo negativo, todo lo contrario de agradable o bonito. Desde niños estamos oyendo decir que nuestro cabello es malo sin ofendernos, y de hecho las personas al decirlo no intentan lastimarnos, simplemente no parece haber otra forma para describir nuestro pelo. Aunque usted no reaccione con violencia cuando le dicen que su pelo es malo, o no se sienta herido conscientemente, en su interior usted desea corregir la deficiencia. Más aún si todas las personas a su alrededor lo hacen, si las protagonistas de los muñequitos y las aventuras son blancas. Si las muñecas con las que usted juega son blancas. En mi época las había también mulaticas, aunque con el pelo lacio. En realidad eran una versión más oscura que las muñecas blancas porque ninguna tenía las facciones toscas. Todas las que tiene mi sobrina ahora, más de diez, son blancas. Hace dos años recorrí varias tiendas buscando una muñeca negra por encargo de mi madre que practica la religión Yoruba. No tuve más remedio que comprar una de trapo, de esas artesanales que venden en la Habana Vieja, en las tiendas solo había muñecas blancas. Mi sobrina no va a tener que hacerse desriz porque sacó el pelo "bastante bueno", mi hermana termina de estirárselo con una crema especial cuando la peina. Yo sí traté de pasarme el peine lo antes posible, se lo pedí a mi madre por primera vez a los nueve años, mi hermana tenía doce y ya se lo pasaban cada quince días. Tuve que esperar hasta los once, era una tortura y temía que me fuera quemar una oreja. Luego mi mamá me ponía los rolos y yo pasaba toda la noche pensando en cómo me iba a quedar el pelo cuando me lo soltara.

Mientras duraba el efecto del peine la gente me decía mulatica, las pocas veces que alguien me dijo negra cuando chiquita era para ofenderme, o al menos ese era el resultado.


En realidad a casi ninguno de nosotros le dicen negro. Nosotros somos los de color. Existe el miedo de que nos ofendamos si se nos llama negros. Si es necesario recurrir a un eufemismo para hablar de nosotros es que en la mente de las personas, negro es todavía un término peyorativo, una palabra que implica inferioridad. Mis amistades se refieren a mí como mulatica o jabaíta, todo menos negra. Pero con el tiempo yo he empezado a preguntarme por qué debe molestarme que me digan negra si los blancos no se avergüenzan de su color. ¿Por qué hay que disfrazar tanto la palabra, darle vueltas, buscar sinónimos que llegan a ser ridículos? Si nosotros somos los de color, entonces los demás (incluyo a todos aquellos mulatos, jabaos o personas de piel menos oscura que se apresuran a aclarar que no son negros, o sea de color) son los pálidos o transparentes. Cuando yo insisto en que soy negra mis amistades me dicen "Sí, pero tú eres una negra fina". Se supone además que debo sentirme complacida con esa afirmación. ¿Qué significa ser una negra fina, la excepción dentro una generalidad de negros vulgares y chusma? Puede parecer que esa acotación la hacen personas blancas. Tal vez a nadie se le ocurre que un negro haga semejante distinción entre personas de su propia raza. Pero sí, muchas veces es alguien tan negro o tan negra como yo quien lo dice sin percatarse de la carga racista que lleva el comentario. Peor aún, en la televisión vemos chistes en los que aparecemos reflejados cómo mal hablados, ignorantes y hasta ladrones. Los actores que hacen esos chistes son negros, y nosotros, los negros de este lado de la pantalla, nos reímos y tristemente me incluyo.


Lo que tiene que ver con las personas negras aún es cuestión de risa. Esa era la expresión del editor de un periódico al que le entregué un artículo sobre el tema. Pero a medida que fue avanzando en la lectura se le borró la risa del rostro. Yo tenía mis esperanzas cifradas en el hecho de que este editor era negro, no jabao, ni mulato, sino negro. El año antes había intentado publicar el artículo en mi propio periódico, me dijeron que no era oportuno. Esas fueron también las palabras de este editor negro, no es oportuno. Es un tema delicado y debe esperar. Sigo esperando que ese momento oportuno llegue. Seguimos esperando por nuestras heroínas y héroes negros, nuestros personajes protagónicos, nuestro cabello crudo y nuestras narices ñatas en un anuncio de champú o acondicionador. Entre tanto unas corren a desrizarse el pelo, muchos aspiran a "adelantar". Otros se dan baja de la raza, porque con esos truenos, quién quiere ser negro. Por eso le pido a Alberto Guerra, que mientras ese esperado momento oportuno no llegue, por favor describa físicamente a los personajes de sus cuentos, sobre todo cuando sean negros. Le puedo asegurar que si son blancos no será necesario.

12/11/2008 GMT 0

Tomás Fernández Robaina reflexiona a propósito del Centenario del Partido Independiente de Color

negracubana @ 21:11

Por Alberto Abreu en Inés Martiatu

La mayor contribución del Partido Independiente de Color (PIC) al movimiento social de los negros, y a la historia de Cuba, en particular, fue haber mostrado la opción política independiente como una alternativa importante en la lucha contra la discriminación racial de la cual eran víctimas. Este hecho marca la madurez política de los que integraban un sector del movimiento ya mencionado. En el acta de constitución de dicha organización se expresa nítidamente que su propósito: no integra odio, ni animadversión hacia nadie, que todos los cubanos tienen el derecho de apoyarnos o combatirnos, pero que nosotros inspirados en una obra alta y generosa, tenemos el deber de mantener el equilibrio de todos los intereses cubanos, y que la raza negra tiene el derecho de intervenir en el gobierno de su país no con el fin de gobernar a nadie, sino con el propósito de que se nos gobierne bien.

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13/10/2008 GMT 0

No es un asunto personal: apuntes sobre la TV y el manejo de la racialidad

negracubana @ 13:08


Por: Gladys Egües Cantero

De la imagen hay todo un culto. No cabe la menor duda. Cuando pienso que la gran y archifamosa actriz Sarah Berhart durante toda su existencia realizó unas 7000 representaciones teatrales y no alcanzó a llegar a medio millón de espectadores, comprendo por qué esa pantalla doméstica fue santificada prácticamente desde sus inicios.

Definitoria clarinada de su embrujo fue en 1960, cuando en un programa especial con Brigitte Bardot, la gran BB reina indiscutible del glamoursimbol de esos años, acaparó la atención de 30 millones de telespectadores al unísono. Europa quedó a los pies de la T.V. El poder de la pequeña pantalla (¿pequeña?) se define por su avasallante seducción.

Otro dato que revela su hegemónico papel dentro del devenir mediático del mundo actual, donde los medios aparentemente en sí y de por sí proyectan y presentan su realidad, es la repercusión de un solo material audiovisual: La novela brasileña Esclava Isaura, vista por mucho más de 875 millones de personas en unos 130 países. Fenómeno de masas donde se imbrican las redes para hacerlas parecer naturales, democratizantes, antimanipuladoras, pues se apoyan en el derecho a saber, el derecho a ser informado, el derecho a participar de los acontecimientos.

La cifra demuestra como se percibe a la T.V. Su utilización como instrumento imprescindible para la implantación de valores, la expresión de sueños, e ilusiones y, por supuesto, manifestación de una realidad construida por quienes detentan el ejercicio del poder. Porque, reitero: las preferencias tienen vida propia. Se acuña así la frase: lo que no sale por T.V, no existe. Se parte de su entramado mágico para convertirse en un punto de partida, de percepción particular de los valores que condicionan y definen la existencia.

El soporte milagroso de esa pantalla cautivante no mengua, se entrelaza con las nuevas formas, y videos, DVD, HD player, VCD, Internet, portales, revistas especializadas, periódicos tradicionales… Los diferentes soportes confluyen para avalar su primacía. Ella es interactiva. Sus formas, a la manera del inicio de este siglo, le permiten más que pervivir, afianzarse.

Emociones, sentimientos, aspiraciones, deseos… El individuo y la audiencia, los telespectadores, las masas tienen y encuentran la posibilidad de ser, y la vivencian.

Si la segunda mitad del siglo XX garantizó su poder como un medio de conformación de las mentalidades, hoy, casi al finalizar la primera década del XXI, sus métodos se hacen más insinuantes, delicados, sutiles.

Ahí está el mundo de la nanotecnología sirviendo a sus fines. Los resultados científicos cautivan a los seres humanos, los deslumbran. Y también comienzan a ser parte de las ilusiones. Soñar no cuesta, embellece la vida. Indica y traza un sendero de anhelos, pero…

Desde New York, Okinawa, Dinamarca, Caracas, Nigeria u Holanda, jóvenes y adolescentes orgasman con poseer una movible walkman Wg 101, o quizás lleguen a conseguir lo último, ¡la Morp!, el prodigioso brazalete con dispositivos que permiten ver programas de T.V (con los anuncios incluidos), películas, desfiles de modas en vivo, la mejor música del mundo y hasta una visita dirigida al Museo del Louvre… ¡Qué locura! Este material electrónico de alta tecnología y precios prohibitivos es flexible, transparente, hermoso, deseable, con superficie autolimpiable. En fin, está hecho para los elegidos. Quienes lo adquieran pasan a la élite, a ser miembros de ese selecto club de consumidores de lo último. Así integran la cúspide que absorbe y delimita. Sin notar que solo son ensoñaciones…

Una idea de esta visión que ilustra y adoctrina a las multitudes está justamente en lo inofensivo y engañoso del tono. Cualquier persona lo puede adquirir. Está a la venta. Listo para formar parte de la vida.

¡OH, FAMA MARAVILLOSA!

Desde los centros de poder se emiten conceptos sobre la existencia, la comodidad, la belleza, la felicidad… incluso la ampliación de los saberes y la posibilidad de nuevos empleos. El mercado del trabajo se acrecienta y las ganancias, también.

Un solo dato: la aparición de los nuevos equipos electrónicos que incluyen imagen en movimiento y sonido, sustituyeron a los perfumes como objetos de regalos. Destronaron al genérico de mayor consumo en el mundo: el perfume, y desde finales del 2004 comenzó otra era.

Veamos como lo refleja una sola marca líder: La Casa Puig, fundada en 1914, que factura más de 850 millones anuales y vende en 150 países con filiales en 23 de ellos, y cuenta con marcas tan prestigiosas (incluye, administra, distribuye) como Nina Ricci, Yaal, Myrugia, Antonio Banderas, Agatha Ruiz de la Prada, Vittorio Luchino, Rafa Nadal… La multinacional Puig perdió 200 millones en el 2005 y tuvo que reevaluar su estrategia publicitaria y el sistema de ventas.

Sirvan estos apuntes para concretar que la T.V continúa imperando como el medio fundamental de entretenimiento para las amplias mayorías del mundo sin distinción de sexo, razas, credos, clases sociales. Por lo que su papel en la conformación de modelos, roles, paradigmas, resulta incuestionable.

Los procesos comunicacionales potencian una práctica donde la negociación de sentido condiciona y a su vez constituye un condicionante de los pasos históricos, culturales, políticos ideológicos. Vienen con toda la carga del pensamiento dominante, por tanto, su reproducción y construcción simbólica está lastrada por las exclusiones que estas visiones ejercen en la emisión, proyección y resignificación de los mensajes.

Me detengo en la exposición de las imágenes donde desde el propio uso del lenguaje se codifica el entorno.

Una barrera contra el derecho a la información está en el tratamiento tiempo de la noticia.

* ¿Cuánto a la Guerra de Irak?
* ¿Qué tratamiento al terrorismo?
* ¿Por qué los inmigrantes en el sur de los Estados Unidos pierden la licencia de conducción?

Sin embargo, importa vender una forma de vida rodeada de productos ajustada por conceptos que opaquen las realidades.

* 2000 millones de seres humanos carecen de electricidad y jamás han hablado por teléfono.
* 852 millones de seres humanos padecen hambre.
* Millones de mujeres subalimentadas lloran a diario las muertes de sus hijos por enfermedades absolutamente curables.

Pero los Dioses del Olimpo, los centros de poder muestran, promueven, una realidad otra.

* El cabello de la actriz española Paula Echeverría se condiciona con productos L´Oreal.
* La norteamericana Julia Robert va de bailarinas rosas de D vs G.
* Las camisetas de Wentworth Meller, el astro de Prision Break, son de Gucci.
* La cantante latinoamericana Shakira lanza su línea de perfumes en este 2008
* El sexsimbol del momento en Europa, el modelo Kartajaran, tiene más de 200 páginas escritas sobre su vida… él impone belleza.

La publicidad comercial acapara más de un millón de millones de dólares. El mundo de consumidores garantiza la ilusión de ser, llegar y participar.

IMAGEN Y GÉNERO

Los paradigmas presentan a gente de fama y famosos, profesionales del éxito fabricado, arquetipos de ensueños. Manejar el fenómeno casi intuitivo del sentido de la imitación consustancial a los seres humanos es un objetivo esencial. La búsqueda de ejemplos se llena con los adecuados a los intereses del sistema. También se sazona con algunas gotas de trasgresión. Así hay color y sabor garantizados. Esa es la mirada triunfadora.

Esta simulada versatilidad, a prueba de registros, no incluye la diferencia. El mundo privilegia la figura eurocéntrica, preferentemente blanca, delgada, flexible y elástica, de cabellos y ojos claros.

Un momento de atención: las maniquíes, el soporte humano del precioso y confortable mundo propuesto tienen características precisas.

* Muchachas muy jóvenes (la edad se convierte en una desventaja). El factor suerte para que las descubran. Un ángulo perfecto del rostro o la silueta para que la maquinaria de embellecimiento se ponga en marcha.
* 1,80 metros de estatura. Tiene que lucir en la pasarela…
* 52 kilogramos de peso. No importa la anorexia, ni que sea caribeña, latinoamericana, de EE UU o europea. Ese es el canon.
* Y todo lo demás: la fábrica de ilusiones puesta en marcha.

El origen es secundario: la chica de brasil tiene que llenar el arquetipo al igual que la de Valencia o Guandong… El mundo tiene que suspirar.

Se habla de la anorexia, la anorgasmia, la terrible falta de autoestima, las tristezas que no cumplir estos parámetros deja en las muchachas de todos los confines. Entonces llegan otros métodos. Por ejemplo, una de las pretendientes a Miss universos de América Latina se hizo 22 operaciones para perfeccionarse, entre ellas afinó la cintura a costa de 4 costillas y remodeló pómulos y pantorrillas.

Ni una reminiscencia de su identidad: la chola andina, la mestiza mexicana, la descendiente oriunda de Guatemala indígena quedarán en el mundo de ensoñaciones y anhelos junto a la gran mayoría de asiáticas y africanas.

Claro, de cuando en cuando el exotismo instaura una negra de ojos enigmáticos, la etiope felina como los tigres de bengala; la mestiza de cuerpo apabullante, la japonesa con la carga histórica del reinado geisha… Ellas matizan y apuntalan la posibilidad de llegar. También, a veces la moda trae ciertas exuberancias (quizás los aires de los pasados años 50…), se rellenan busto, labios y otras áreas.

Esta cárcel de conceptos y pensamientos tiene barrotes de diamantes, guantes de seda de la Casa Dior, trajes de John Galliano, zapatos Manoletes, olores de la Casa Channel y un carro, a precio de ganga, Renault Clio de última generación y con seguro a todo riesgo. El sueño atrapa.

En este lenguaje gestual donde se articulan los conjuros el destino estipula la alucinación: solamente las elegidas llegarán de verdad, serán autóctonas y modernas quienes sigan el rito de estos universos míticos.

Lo más importante: olvidarse de todo lo demás. Los cuentos de hadas futuristas colman el placer de estar y llegar.

Un secreto: las cirugías estéticas para tener senos túrgidos se convierten en el regalo central de las chicas quinceañeras de EU. ¡Padres preparen los bolsillos! 2000 dólares promedio por operación; los implantes van de 300 a 10 000 dólares; claro, dependen de la extensión y los sitios (cabellos, nalgas, bíceps, muslos, labios, pómulos, pantorrillas)…

Una nueva estética urge. La construcción de universos posibles que decodifiquen el entorno e instalen el caudal del imaginario popular con su representación de lo humano y lo divino en toda su complejidad poliédrica debe constituir un propósito puntual. Mujeres y hombres de esta era tienen que conducir el camino que los desmarque y muestre.

SOS: PELIGRO

Estas notas van dirigidas a un llamado de atención: Fortalecer el sentido de responsabilidad de quienes trabajan en los medios (escritores, guionistas, directores, maquillistas, productores, luminotécnicos…)

En Cuba, este camino se transita. La pantalla doméstica inauguró el verano del 2007 con un canal trasmitiendo las 24 horas del día; otro con 20 y dos con más de 16 horas diarias. Todas las provincias cuentan con telecentros y un horario en que transmiten para todo el país, y más de 20 municipios ya tienen grupos audiovisuales.

La TV de casa debe apuntalar sin mácula los objetivos esenciales en la promoción de los valores que proponemos, ser expresión de la cultura, costumbres, tradiciones y educación de la población y, por supuesto, desde ella constituirse en instrumento para erradicar definitivamente los prejuicios que aún perviven en la sociedad cubana.

Reflejar, mostrar el resultado del esfuerzo colectivo, lo variopinto de nuestra población, socavar las exclusiones y convertirse en puente para que el dominio conceptual sobre estas aristas que forje y sostenga el trabajo de creación artística e informativa en nuestros medios de difusión. Entre los aspectos generales están:

* Mostrar en su complejidad que el papel de la mujer en la sociedad de hoy, tanto en el espacio público como al interior del hogar, para lograr interactuar con las brechas que dificultan la existencia.
* Visibilizar a la mujer negra. Desplegar las posibilidades para reflejar el ascenso social. Crear audiovisuales con ella como protagonista tal cual sucede ya en nuestra realidad.
* Balancear positivamente la integralidad racial en locutoras y conductoras.
* Preparar técnicamente a todos los cuadros para que ángulos, luces, maquillaje, peinados y estilos potencien el atractivo de las no blancas.
* Cuidar el uso del lenguaje para que las marcas sexistas se difuminen y deje de ser el hombre medida del ser humano. Tarea que conlleva una especialización y dominio gramatical y literario del idioma. Al igual que el respeto en el diálogo. No se trata de una puridad falsa, sino de un intercambio inteligente donde primen educación y cultura.
* Ser meticulosos en el uso del valor violencia cuando se reflejen los valores y las relaciones inter e intrafamiliares, con mensajes de bien público que apoyen desde la recreación necesaria los arquetipos morales que propugnamos.
* Los productos comunicativos que muestren aspectos de las religiones afrocubanas deben partir de un estudio metódico para que no sean cultivo ni para la risa ni la marginación, entre otros aspectos.

Desde estas páginas resalto la preocupación y ocupación de la Federación de Mujeres Cubanas en relación al tratamiento de la imagen de la mujer y las diferencias. Desde sus congresos siempre han reflexionados sobre estos temas, haciendo llegar sus apreciaciones a creadores, artistas y al ICRT. Tarea que no por realizada deja de exigir una continuidad perenne.

Uno de los ejemplos es la aceptación del programa Cuando a una mujer, que estuvo entre los más solicitados del verano anterior. A pesar de que aún no es un producto perfecto, sobre todo en el tratamiento de las entrevistas, sí aborda temas imprescindibles para las mujeres y las familias.

Además, la conductora del espacio, negra de piel, proyecta una imagen atinada: pelo laceado unas veces, natural o con trenzas otras, y el maquillaje ha mejorado para resaltar su belleza con todos sus atributos.

Sigue este camino, también la conductora de Entre tú y yo. Y resalta en este empeño que desde el mes de marzo, en la emisión estelar del NTV, un locutor negro, atractivo, con nariz ancha y labios gruesos, participa de la conducción del espacio.

Finalizo estos apuntes. Reitero los planteamientos generales del material Un arcoiris para Gabriela. El análisis de la gente famosa, la singularidad del arquetipo que la prensa internacional muestra para la teleaudiencia de los países llamados del tercer mundo, las apreciaciones sobre cierto mimetismo que anida entre nosotros y algunos de los escollos para superar estas situaciones deben estar presente en la agenda de reflexiones que especialistas del tema, creadores y las instituciones pertinentes desarrollan.

La pequeña pantalla de casa juega un papel esencial en la vida de la población cubana. Ella es consustancial al entretenimiento, ocupa gran espacio del llamado tiempo libre, por tanto, resulta primordial el anclaje, fortalecimiento y desarrollo de los valores que nuestra sociedad promueve para la realización de los seres humanos y de la felicidad.

No se trata de pedir milagros, ni de enfatizar que la T.V sienta que es responsable de estos asuntos, sino de articular convenientemente su papel con los presupuestos del montaje ideológico que muestra cómo la piel define la subjetividad del ideario social cubano y graba la historia del país.

Desacralizar las marcas excluyentes continúa siendo un reto que condiciona nuestra esencia.

BIBLIOGRAFÍA
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Canel, Eva. Lo que vi en Cuba. Editorial Oriente. Santiago de Cuba. 2006.
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Furé Martínez, Rogelio. Eshu. Oriki a mi mismo y otras descargas. Editorial Letras Cubanas. 2007.
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Ponencia presentada en el VIII Encuentro Iberoamericano de Género y Comunicación celebrado en la Ciudad de la Habana, Cuba en mayo del 2008. (Puede ser utilizado haciendo siempre referencia del autor/ra)

08/10/2008 GMT 0

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