Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

Negra cubana tenía que ser
Una mujer negra que no es más otra, es ella misma
bell hooks

Categoría: Libros y Literatura

02/09/2008 GMT 0

Me gusta dejar constancia de las cosas que veo

negracubana @ 19:16
Por: Maykel Paneque

Nadie podría predecir que la poeta y dramaturga Georgina Herrera  Cárdenas (Jovellanos, 1936), estaba realmente asustada al compartir  el pasado viernes con poetas y amantes de la literatura su experiencia de vida y oficio en la tertulia “La Espiral” en su sede del Centro Literario Leonor Pérez.

Al preguntársele cómo había llegado a la poesía, la autora de Grande es el tiempo afirmó ser una pregunta que debía contestarla con un halago. “Si existe la parasicología parece que me tocó la gracia divina porque en mi casa no había ni asomo de esa experiencia”, comentó. “Oigo a mis amistades de todo lo que leían, de los libros que había en sus casas, de las amistades que recibían, y yo vivía en un estado de pobreza que decía que mi padre tenía embullo por ser más pobre que nadie”.

Refirió que muy pequeña, cuando “la corneta era de la palo”, escribía ‘versitos’ a los que les ponía nombre y tenía mucho cuidado en esconderlos porque “para mí era como un delito”, confesó. A los 14 años, mientras cursaba la Superior, escribió un poema en conmemoración al asesinato de los Estudiantes de Medicina. “Recuerdo a la directora de la escuela, esas señoras especiales, muy severas, que todo el mundo respetaba mucho, me llamó y se encerró conmigo en su oficina y me dijo: ‘Mira, no te va a pasar nada, pero dime a quién plagias’. Y yo me quedé mirándola sin saber de qué me estaba hablando”.

Georgina evocó emocionada «Verde rama», el primer poema que publicara en el periódico Excelsior con 16 años. “Lo envié manuscrito, y la que se armó en el pueblo fue tremendo. ‘Mira, un poema de la hija de Lolo’, decían”.

Cuando decidió venir a vivir para La Habana, intentaron disuadirla parte de su familia, “pero yo no quería comerme a La Habana, quería compartir con ella, que me protegiera”, declaró.

Al comenzar el recital explicó que cualquier poema leído era como si estuviera desnuda, “cuanto he escrito es mi vida, no sé escribir poesía ni para hacerme la graciosa ni por encargo”.

“Un poema que me gusta mucho porque soy negra es «Primera vez ante el espejo». Era lógico que tuviera que escribir sobre la cuestión racial porque estoy muy feliz de ser lo que soy”, admitió Herrera y recordó el origen del poema en casa de Rogelio Martínez Furé mientras revisaban unas fotos de esculturas excavadas en Nigeria hacía más de mil años.

“Puedo memorizar como si fuera hoy. Decíamos: esta se parece a fulana, esta a mengana, y de pronto le dije a Rogelio, esta se parece a mí. Me miró intrigado y me preguntó: estás segura, y yo le dije: sí. Nada, me vi retratada ahí, eran los rasgos nuestros, era como verme por primera vez en un espejo”.

La Dama de Nigeria

Georgina rememoró los años 50 cuando el Caballero de París era un indigente y sacó a relucir que había también una mujer negra indigente que le decían La Marquesa, “pero el Caballero trascendió y de La Marquesa no se acuerda nadie”, asegura Herrera.

“Como al Caballero le pusieron de París, yo la nombré a ella La Dama de Nigeria y el poema tiene una dedicatoria que dice: «A La Marquesa, esa personita oscura que al parecer, de no recordarla, nadie sabe que existió, porque oscuro fue también su tiempo en esta ciudad en la que puso un toque de su encanto y su magia”.

Constancia al ver

“Una vez vi a un muchachito, casi un adolescente, con un puñadito de tierra en las manos que se lo iba a lanzar a un zunzún que estaba posado en una mata de esas que le dicen «zapaticos». Lo primero que hice fue llenarme de ira, pero luego me dije: no vas a resolver nada con ella, tienes que buscar la manera de que este niño abandone el puñadito de tierra porque va a matar al zunzún. Y entonces él se puso a hacer otra cosa, no sé si fue la fuerza del pensamiento, y dejó al zunzún tranquilo y entonces escribí el poema «Mata al zunzún»

Negritud y herencia

Durante el diálogo que sostuvo con el público la autora del poemario Gritos, integrado por textos sobre la racialidad en sus diferentes vertientes, aceptó que al principio pensaba que “era algo mío, conmigo, pero según fui tratando a otras personas comprendí que no”.

“Creo en la memoria genética”, continuó Georgina, “yo soy una negra legítima, todo lo que sea injusticia me duele, lo que tenga que ver con la mujer, con la gente pobre, todo lo que sea injusto. Pero si hay algo injusto, porque no fue buscado sino impuesto, es la esclavitud, el traernos para acá”, advirtió.

“Por eso insisto en que la memoria genética existe, por ahí me viene en la sangre esa rebeldía, esas ganas de decir cómo en realidad fueron las cosas, porque a veces se edulcora, se le da un tono rosa y un poco de miel, y en verdad fue muy duro”, insistió. “Yo me crié entre negros y negras, y escuché muchas historias de todo lo que pasó esa nuestra raza traída a la fuerza, y me fui llenando de todo ese caudal, fue penetrando en mí, sensibilizándome cada vez más”.

“Y llegó el momento en que alguien tenía que contar en mi familia, en mi pueblo, lo que era de todos”, señaló. “Tanto es así que cuando fui invitada a Nueva York a compartir historias de mujeres negras, escuché muchas  historias fabulosas lo mismo para el teatro, que para el cuento, que picaresca, de toda esa famosa literatura oral”.

“Entonces cuando me tocó a mí, en aquel salón inmenso, donde había negras del mundo entero, yo estaba allí asustadísima, no medio asustada, y me preguntaron, estaban ávidas de saber sobre lo que directamente les estaba contando, y entonces todo esto que hacia con muchas ganas lo convertí en mi guerra santa como cimarrona”.

“Me he buscado problemas tremendos, es verdad”, convino Georgina, “pero en definitiva tengo en la vida mucho más de lo que pudieran quitarme, así que me siento una mujer feliz y realizada. No soy ambiciosa y por eso no tengo miedo a plantear las cosas. A veces me dan la razón, a veces me dicen tienes que esperar, a veces me dicen No porque el enemigo no se puede enterar y respondo: pero el enemigo es quien provoca eso, el enemigo a veces está adentro, es una lucha diaria, y hay gentes que en este momento todavía está descubriendo que existe esa herencia”.

Georgina Herrera, quien ha publicado además GH, Granos de sol y luna, Gustadas sensaciones, Gentes y cosas y el testimonio Golpeando la memoria, en coautoría con la historiadora e investigadora Daisy Rubiera Castillo, adelantó que la editorial Unión publicará un nuevo poemario Gatos y liebres, precedido por un prólogo suyo.

También trabaja en la obra de teatro Saturno en la casa siete. “Es la vida de una mujer mayor sola, que espera el amor que no llega. Me gusta mucho porque es parte de mi vida. Una vez me leyeron la carta astral y me dijeron que Saturno no se iría de mi vida hasta que yo no tuviera  70 años”, especificó la dramaturga.

Tomado de Cubaliteraria

29/08/2008 GMT 0

Lecturas de verano: Carbones silvestres

negracubana @ 12:10

Carbones silvestres, versos de Nancy Morejón, una de las voces más relevantes de la poesía cubana actual, publicado por la Editorial Letras Cubanas

Versos que viajan en el tiempo transitan por este libro, y sus rostros, parajes y espacios duermen en la memoria para nombrarlos en su justo instante de recordación. Nancy Morejón, una de las voces más relevantes de la poesía cubana actual, ha merecido importantes reconocimientos dentro y fuera de nuestro continente.

18/07/2008 GMT 0

Una conversación inusitada

negracubana @ 14:28
A Marla, la autora de este artículo, la conocí en un postgrado sobre Género y Medios de comunicación. Ella coordina varios talleres interesantes en el Centro Martin Luther King (Jr), y acumula una vasta experiencia en Educación Popular. Les comparto entonces su primera publicación en Cubaliteraria.

Una conversación inusitada

Por Marla Muñoz

Zeta, protagonista de Cien botellas en una pared, ha entablado conmigo un diálogo que quiero compartir. Gira en torno a una manera de observar el racismo en el que reconozco, al menos, una parte de mi visión del asunto.

Entre otras cosas, ella dice: “Podrá parecer raro, pero no. Conozco gente así, que ven a los negros como si fueran bultos (con los chinos pasa lo mismo), siluetas de carbón, imprecisas oscuridades…”.

 

Yo también creo que es así. Me parece que esa es una de las formas más despiadadas de ese prejuicio, que tiene que ver con la percepción de que “todos los negros son iguales”, lo que, naturalmente, incluye el físico. Dudo que haya quien se atreva a decir que eso no tiene lugar. No importa que la apreciación la rescate una novela, género que coloca al libro del que Zeta es narradora en la esfera de la ficción, y que “ficción”, estrictamente hablando, sea antónimo de “realidad”. No importa.

El racismo contra los negros tiene aquí, como en otros sitios, supongo, muchas maneras de expresarse. Más allá de esa tremenda que Zeta anuncia (o más bien denuncia), en mi opinión la peor es la que lo asocia a la broma, al chiste, porque es la forma más común, la que se recibe y transmite con más deleite, atenida a una supuesta, benevolente y única relación con el carácter nacional, con el choteo criollo, lo que, supuestamente, disminuye su nivel de indecencia. Parece que viene, como todas, además, de hace muchísimos años. En mi memoria al menos, de la época que ciertamente me antecedió (decididamente no soy tan antigua) del vernáculo dúo teatral del gallego y el negrito. Y terca y generosamente se extiende, más allá de la calle y el barrio, que son sus lugares por excelencia, hasta los humoristas de hoy, ya sea en el teatro Mella o en la discoteca El cocodrilo. Con la televisión no se atreve abiertamente, como tampoco se atreven otras cosas, anden o no por caminos necesarios, que no es eso lo que interesa ahora.

En contra de esa primera apreciación Zeta probablemente recuperaría, a través de un personaje que no sea uno de sus amigos, esta frase: “Compadre, si yo tengo montones de amigos negros…”. Pero con seguridad, junto a mí señalaría que esa declaración, que viene de personas blancas y resuena con cierto tonillo justificativo, aunque a primera vista pudiera parecer que da cuenta de un posicionamiento antirracista, es decir, socialmente justo, incluyente, como se dice ahora, no es de tal índole. Si no, ¿por qué un grupo de gente blanca se vale de ella con alguna frecuencia? ¿Por qué nadie dice nunca: “Compadre, si yo tengo montones de amigos blancos”? Entonces, ¿será que la declaración primera encierra una sospecha?, ¿será así? Otra vez creo que sí. Y es Zeta la que anota ahora que “(…) resulta bastante desagradable cuando algún blanco exhibe (sus prejuicios) delante de uno, con tremenda naturalidad, como dando por descontado que uno piensa exactamente lo mismo: que los negros son la peor basura que existe sobre la faz de la Tierra”.

La declaración aludida, que repica generalmente ante una eventual protesta –de lo que la “gordita socarrona” bien pudiera recelar-, sostiene una manera, que me parece muy rara, de hacerse ver no racista. Por ahí va su trotar, disfrazado de inocencia.

La frase, nos guste o no, presenta otra de las maneras en que el racismo se eleva en nuestro entorno social, a pesar de la cantidad de negros y negras que hay en Cuba; no obstante que, como afirmamos, “aquí el que no tiene de congo tiene de carabalí”; más allá de que nunca fue como en los Estados Unidos, por ejemplo; a pesar de que en esta isla nadie se llama a sí mismo afrocubano, sino simplemente cubano; pese a los presupuestos antirracistas que la política nacional ha pronunciado honestamente en oportunidades varias del triunfo revolucionario acá.

Efectivamente, en un trabajo publicado en La Gaceta de Cuba, Alejandro de La Fuente recuerda que: “A sólo tres meses del triunfo revolucionario, Fidel (…) declaró que “El problema de la discriminación racial es, desgraciadamente, uno de los más complejos y difíciles de los que la revolución tiene que abordar…”

Consta en mi memoria, que no soy investigadora social ni nada por el estilo, que de ahí en adelante la voluntad política en ese sentido, como en otras cosas, sería clara y decidida. “El movimiento revolucionario que tomó el poder (…) -sigue diciendo De la Fuente- se identificó rápidamente con la visión popular del llamado problema racial cubano. (...) varios actores sociales y políticos interpretaron el triunfo revolucionario como una oportunidad –quizás la oportunidad- para acabar con el racismo de una vez por todas”. Así creo que fue.

A partir de ahí, o más bien por ahí, el racismo sería “oficialmente” erradicado. No hay duda alguna que la Revolución lo despreció tan honradamente como a muchos otros males sociales heredados. Pero junto a eso, como problema, sería también olvidado en la agenda de debate público. Por lo menos así me parece a mí. Claro que ya no hubo más sociedades de blancos, de negros y de mulatos, cada una por su lado. Cierto que ya los negros y negras no tuvieron que pasearse por sus zonas en los parques de los pueblos. Verdad es que por allá por los años ochenta, en derroche de úkases y orientaciones, se abrieron paso políticas que privilegiaban la contratación y promoción laboral a favor de mujeres, negros y jóvenes, hecho que ahora creo que se llama “acción afirmativa”, bajo el cual, digo de paso, se ponía en discreta evidencia que, como país, todavía nos las veíamos con exclusiones diversas.

Pero la cosa no pasó de ahí, o más bien se detuvo ahí: las orientaciones, las promociones forzadas sustituían el examen –que entre otras cosas tiene que ver con la historia- alrededor de preguntas como estas: ¿por qué mucha gente sigue siendo racista?, ¿por qué también mucha gente quiere seguir “adelantando”?, ¿por qué ante un hecho delictivo perpetrado por un hombre negro se dice: “Tenía que ser”?, ¿por qué a veces hay que aclarar que “es negrito, pero decente”?, ¿por qué María, que es una amiga mía, negra, le dice “mi negrito” a su hijo y yo no le digo “mi blanquito” al mío?

Entonces, ante la ausencia de respuestas a esas y otras preguntas, me parece que esa manera de que el país se valió para arremeter contra el asunto fue carencial. Me parece que no se percató con la hondura necesaria de que se trataba de meterle el pecho a un asunto de cientos de años de vida y, por lo tanto, de profundo enraizamiento nada más y nada menos que en la cabeza de la gente, lugar de donde, como se sabe, es complicado tanto extraer cosas viejas, dadas por sentadas, como inculcar otras que “nos mueven el piso”, lugar de sostén de las certezas aparentes, entre otras.

No recuerdo que hubiera debates intencionados hacia las esencias de esos temas raciales. No los había, al menos, en los ambientes donde yo me movía. No recuerdo que se educara especialmente sobre el particular. En su lugar, eso sí, por aquellos años bastaba que hubiera una indicación, un ligero olorcito a cosa-fea-que-no-se-hace para que la gente se limitara a la hora de poner al descubierto su racismo. Entre revolucionarios, que éramos mayoría, no era bien visto ser racista. Mucho menos hacerlo saber. Eso sí lo sabía perfectamente todo el mundo.

¿Qué hizo entonces la gente con su viejo racismo? Pues lo mismo que con su religiosidad: esconderlo. De la misma manera en que, en casos dados, al llenar una planilla para ingresar al partido se colocaba una crucecita al lado del NO, en la pregunta: “¿Cree en Dios?”. “Total, que más da, si lo que se lleva por dentro sólo uno mismo lo sabe. No hay planilla que lo descubra.” Esa parecía ser la lógica de ese comportamiento.

Porque para un grupo de gente, de gente buena incluso, esas eran mentiras blancas , no dañinas. En el caso de la religiosidad la cosa para muchos y muchas aparentemente iba por aquí: “Yo creo en Dios, y quiero ser militante del partido, porque me reconozco en su programa, porque comparto sus ideas y propósitos, porque serlo es alcanzar el más alto nivel de legitimación de mi posición política. Entonces, ¿qué más da que niegue a Dios en una planillita si eso está dentro de mí, no se ve, no daña a nadie y Dios mismo me lo va a perdonar?”.

Con el racismo la cosa era un tanto diferente, pero también se movía por los escondites. Cierto es que nunca la planilla de marras preguntó si se era o no racista. Pero la gente sabía, ya lo dije, que serlo no era bien visto. Una complicación más se añadía aquí: al ser censurada la religiosidad, también se censuraba la práctica de las religiones llamadas afrocubanas, que a mí me gusta más decirles cubanas de origen africano, las de los negros.

Pero como en todo lo que tiene como asilo al alma, ahí también era fácil mantener la artimaña: “No lo declaro, o más bien me declaro no racista, pero ¡que me voy yo a empatar con ese tipo que es un negro!, ¿será fresco?”. “Si mi hija se casa con un negro, me muero”. Quiere decir que el asunto se resolvía en casa. No había que socializarlo y san se acabó. ¡Total, qué más da!

Así creo que era. También Zeta, mi cómplice en estas notas, se concilia con mi apreciación, a pesar de que su mirada es mucho más joven que la mía. Ella dice que “Mucha gente lo niega, pero en este país hay un racismo (…). Antes, cuando yo era chiquita, se disimulaba un poco. Ya ni eso.”

Ciertamente, antes de los noventa, período el último en que transcurre la historia que ella narra, era así: el racismo se disimulaba más. Yo diría que, en general, se ocultaba deliberadamente lo más posible. Como la religiosidad, estaba privatizado.

El problema es que lo que es de la zona de la subjetividad se privatiza ahí mismo. Por lo tanto, habitualmente sigue en ese lugar, aunque no se vea con los ojos, y cuando le dan un chancecito, vuelve a echarse a andar. Quiere decir que para sacarlo de ahí hay que trasladarlo de lugar y “darle coco”, como bien pudiera decir Zeta. No hay otro modo de exterminarlo.

El contradictorio período especial, entre otras cosas, como se sabe, se ha encargado de desatar desprivatizaciones, muchas de ellas resguardadas en la profunda intimidad personal.
La gente empezó a llenar las iglesias, muchos y muchas se hicieron y se hacen santo. Por ahí fue la cosa en cuanto a la religiosidad. El suceso no fue insólito. Todas las crisis económicas y sociales elevan la religiosidad. Así como algunos pueblos a lo largo de la historia se han convertido a otra religión porque sus dioses anteriores no les respondían, también cuando la sociedad no puede responder a las angustias personales, se vuelve a los dioses, a los santos y al copón bendito. No hay originalidad alguna en lo que pasó con la religiosidad en la Cuba de los noventa, lo que, además, a mí no me parece dañino.

El racismo también se desprivatizó. La apertura que sucedió en algunos terrenos a los pocos años de iniciada la crisis no podía tener resortes que garantizaran que unas cosas entraran y salieran y otras no. La libertad que da jugársela para sobrevivir, que fue lo que nos pasó, desanudó prácticas, sentidos –malos y buenos—que teníamos dentro, y las echó a rodar públicamente otra vez. Ejemplos hay. No es raro que sea así.

Pero lo que no es bueno es que pervivan comportamientos que nada tienen que ver con la idea de sociedad de futuro a la que, yo creo que sinceramente, muchos cubanos y cubanas hemos puesto un empeño tremendo, casi sin recesos para tomar aliento. El chiste racista retoma espacios de lujo en teatros y discotecas cubanas. Negros y negras no los protestan, más bien los ríen y hasta los dicen. El Salón Rosado de La Tropical, como se vio en Suite Habana, es solamente negro, como si al resto de habaneros y habaneras no les gustara bailar.
Sí, hay más parejas interraciales. También hay más blancos y blancas que se hacen santo. Menos mal. Pero más de una persona me ha dicho que Santiago de Cuba –ciudad que visité hace poco luego de más de cuarenta años, y que me pareció que el período revolucionario ha puesto preciosa—está horrible porque “cada vez hay más negros”. ¿Qué quieren?, ¿que haya suecos?

Pero cuidado. Si desprivatizar el racismo nos dio la dolorosa medida de su permanencia, peor aún es privatizarlo. Cualquier privatización en estos campos sociales -de la que las prohibiciones son antecedentes-, lo único que da son posposiciones incómodas y eventualmente peligrosas. Y el tiempo, diga lo que diga Einstein, que no sé bien lo que dijo, no es infinito. Por lo menos no lo es para nosotros y nosotras en esta hermosa isla, una de cuyas cosas más bonitas es, precisamente, su mezclada racialidad.


Una aclaración:

En la contraportada de Cien botellas en una pared se dice: “Tomando como escenario La Habana de los años noventa la protagonista se desplaza por el mundillo artístico y marginal…”. Yo añado: no sé si tan artístico ni tan marginal. No sé si mundo o mundillo. Sí creo que ocurre en ambientes reales. Eso sí. No soy crítica literaria ni ocho cuartos, pero la novela me parece muy divertida y aguda, que una cosa no quita la otra.

28/06/2008 GMT 0

Proyectos de creación cultural en la prevención social de la epidemia del VIH y el SIDA en Cuba

negracubana @ 18:15
Ante la rápida expansión del VIH y el sida desde mediados de los años 80, ha sido imprescindible integrar los esfuerzos de diversos actores sociales que, internacional, nacional y territorialmente, trabajan en la prevención, como vía necesaria para contrarrestar los efectos de la epidemia. El carácter interdisciplinario de este trabajo ha mostrado su validez para influir sobre los diversos segmentos de la población, atendiendo a sus potencialidades de riesgo y, especialmente, valorando los rasgos de identidad cultural, social y económica que los distinguen, de tal modo que puedan concebirse las estrategias adecuadas para realizar el trabajo educativo y preventivo que cada contexto, circunstancia y población demandan.
La esencia de los presupuestos anteriores ha guiado a creadores, expertos culturales, trabajadores de salud y otros especialistas que laboran en este campo de amplias posibilidades de acción. Desde mayo de 1998, con el nacimiento del proyecto conjunto UNESCO / ONUsida, Un enfoque cultural de la prevención y la atención del VIH y sida, esas concepciones se hicieron presentes en la gestión cotidiana de los especialistas y los creadores, como soportes de la reflexión y los actos destinados a comprender, potenciar y activar la presencia de los factores culturales en la lucha contra la pandemia. Parte indiscutible de esta lucha lo constituye la educación preventiva y la búsqueda de estímulos para modificar los comportamientos de riesgo de las poblaciones, así como la percepción negativa de la enfermedad y la estigmatización hacia las personas que viven con VIH/sida y sus familiares.

Para dar pasos en la instrumentación práctica del enfoque cultural en la prevención y la atención del VIH/sida, en 1999 se realizó en Cuba un estudio sobre el tema, coordinado por el Centro Nacional de Prevención de las ITS VIH/sida, conjuntamente con la UNESCO y ONUsida. Especial significación tuvo la celebración en La Habana, en julio de 2006, del Taller Nacional de Evaluación y Monitoreo, en el que los creadores y expertos, una vez más, consideraron favorablemente el papel determinante que desempeña la cultura, y su implicación en las acciones de las poblaciones en la lucha contra el VIH/sida, sobre la base de sus propias referencias culturales. El evento aprobó también la publicación de la guía metodológica VIH/sida: una respuesta desde la cultura y promovió la elaboración de un inventario nacional que registrara las iniciativas de proyectos socioculturales afines a los objetivos avalados por el enfoque cultural.

El inventario fue realizado por la profesora de la Escuela Nacional de Salud Pública: Nereida Rojo Pérez, Doctora en Ciencias de la Salud y socióloga de formación. El trabajo contiene los aspectos conceptuales de los proyectos de creación cultural y la información de los proyectos nacionales y provinciales, así como de las personas de contacto para los proyectos por provincia. En cada proyecto se presenta: la localidad donde se desarrolla, la población meta, la manifestación artística, las instituciones participantes y las características de la propuesta, entre otros datos de interés. La publicación se realizó en formato CD el Centro Nacional de Prevención nde las ITS VIH/sida y la Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe de la UNESCO, en mayo 2008 y se encuentra disponible en su sitio web en idioma inglés.

Tomado de Infomed

 

24/06/2008 GMT 0

Mujer Nueva de Nicolás Guillén

negracubana @ 18:45

21/06/2008 GMT 0

Transexuales, travestis y transformistas, promotoras de salud. Fotorreportaje

negracubana @ 13:48
El jueves pasado se graduaron varias chicas transexuales, travestis y transformistas del taller de formación de promotoras de salud (ITS, VIH y SIDA) que realiza el CENESEX. Acá les va el fotorreportaje.

11/06/2008 GMT 0

Nueva revista cultural cubana

negracubana @ 15:48

PERFILES de la Cultura Cubana es una nave que se incorpora a la flota de revistas culturales, con su proa electrónica enrumbada a donde confluyen y se arremolinan las aguas de la creación artística y la tradición popular, de lo vivo con las huellas del tiempo pasado y por venir, del querer y del poder, de los saberes nacidos de la ciencia y sus otras latitudes.

Perfiles emerge al ciberespacio para contribuir a monitorear los procesos culturales y a visibilizar las aportaciones de quienes asumen la indagación cultural con conciencia del presente y de siglos, de pueblo y de humanidad. Persigue recorrer la cultura en su complejidad y diversidad. Aspira a estar lejos de perspectivas únicas o excluyentes. Su nombre en plural alude a la posibilidad de múltiples identidades en un mismo sujeto y a la multiplicidad de sujetos e identidades.

Perfiles se nutre tanto de la memoria como de las esperanzas. Comparte intensamente aquella de navegar fuera de las aguas poco profundas del positivismo y el conocimiento dicotómico propios de las complacientes ciencias sociales hegemónicas. Asume la creación científica como la fecundación de la objetividad con el compromiso. Sabe que es necesario reinventar el conocimiento-emancipación y acepta como verdad suprema la justicia.

Sin abandonar su vocación de universalidad, esta revista hecha desde La Habana honra aquella porción de la ciudad reconocida como Patrimonio de la Humanidad. De esa Habana toma prestado los nombres de sus calles para identificar cada sección. Así, Picota albergará los editoriales y sus equivalentes; Oficios, los artículos de cada entrega, incluidos los dossiers temáticos; Arsenal, estudios y documentos cuyo valor supera las exigencias del tiempo; Lamparilla, comentarios y reseñas; Inquisidor, entrevistas y mesas de expertos; y Porvenir hará de avisador con sus anuncios y convocatorias.

03/06/2008 GMT 0

La letra compartida: Madre Nuestra que estás en la Tierra

negracubana @ 16:45


 

Mi amiga Julia Ardón ha escrito algo maravilloso. Acá lo dejo como La letra compartida de este mes. Espero que lo puedan disfrutar. Los comentarios aquí.

Madre Nuestra que estás en la Tierra

Madre Nuestra Que Lloras y Vives y Cantas
Y Estas en La Tierra
Venga a Nosotros El Fuego de Tu Risa
El Agua de Tu Vientre
Venga a Nosotros El Paraíso Perdido.

Santificado Sean Tus Pechos Nutricios
Las Manos que Los Tocan
Los Ojos amados Que Los Miran con Deseo

Santificada esa boca.
Santos sus labios y la lengua que la habita
Santas sus Manos Otra Vez
Santas
Santas
Santas las lágrimas de sus Pies.

Hágase Tu Voluntad
Tanto En el Suelo como en el Cielo.
Que Los Pájaros Despierten
y Sea Alboroto de Canciones
Cuando él por mi Lado Pase.
Y Que Se Llene de Mar el Tiempo
Que Traiga Mareas, Remolinos,
Dulzura de Algas,

Paz

Cuando Se Me Detenga Dormido En El Centro Del Pecho
y Cada Vello Bello Me Arañe La Espalda

Hágase Tu Voluntad
Señora De Todas Las Lluvias y Los Soles
Amante de Los Planetas y Los Astros
Sacerdotisa de Los Desvalidos y Las Solas

Luna Creciente y Despierta
Señora Maga

Danos Hoy Nuestro Pan de Cada Día
Cada Bocado Un Beso
Cada Beso Alimento
Cada Gana Una Risa
Cada Risa El Corazón Más Grande

Perdona Nuestros Apuros
Los Desaires, Los silencios
Perdónanos El Despecho, El Rechazo
La Cordura,
Perdónanos El Miedo, La Cautela,
Perdónanos La Espera
Así como Nosotros nos podemos Perdonar
Con el Abrazo

Danos Un Beso, Señora, y Otro y Otro
Para que No Nos falten humedades
Ni Risa Ni Desorden Amanecido.

Permítenos Fluir con la Tentación
Abandonarnos a Ella Sin Miedo
Ser HOY y no Pensar en ningún mañana
Eternizarnos
Soltarnos

Líbranos, Madre,
del Paso No Articulado
La Palabra No desplegada
La Arreada Bandera
El Estornudo Sostenido,
El Beso Apagado.

Amanos Señora
Amanos Hada
Amanos Sirena
Amanos Madre
Santa María
Madre Bendita
Ruega por Nosotros
Adivínanos Sin Culpas
para Poder Amarnos
Como Lo Merecemos
y Necesitamos
Ahora y en la Hora
De Nuestra Vida.

Amén

Libro sobre tema lésbico

negracubana @ 14:01



El póximo sábado 7 de junio, a las 11:00 am, será presentado, en el habitual espacio de promoción literaria, Sábado del Libro Ánima Fatua novela de la escritora cubana Anna Lidia Vega Serova.

16/05/2008 GMT 0

La diversidad sexual en publicaciones cubanas

negracubana @ 15:07

Con el objetivo de contribuir a la educación de toda la sociedad en el respeto del derecho a la libre y responsable orientación sexual e identidad de género, el CENESEX está coordinando las actividades de la Jornada Cubana por Día Mundial contra la Homofobia, 17 de mayo, lo cual incluye la presentación varias publicaciones.

El libro La transexualidad en Cuba, compilado por Mariela Castro Espín, directora del CENESEX y que conteniene varios aproximaciones a esta realidad sexodiversa. Asimismo, nuevos números de Alma Mater, la publicación de los jóvenes universitarios y Mujeres, la revista de la mujer cubana, serán lanzados en el Pabellón Cuba, sede de las actividades principales, a la una de la tarde en la sala principal de dicho recinto.

Foto tomada de Alma Mater

Contactar con la autora o autor | Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis