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Negra cubana tenía que ser
Una mujer negra que no es más otra, es ella misma
bell hooks

Categoría: ITS,VIH y SIDA

01/12/2006 GMT 0

Campaña Cubana por el Día Mundial de la lucha contra el SIDA 2006

negracubana @ 09:53

20061201145313-dia-mundial-sida-campana-nacionla.jpgEl Día Mundial de lucha contra el SIDA es el único día internacional de acción coordinada contra la propagación del SIDA. Se realiza anualmente el 1 de diciembre con el propósito de fortalecer el esfuerzo mundial para hacer frente al desafío que representa la pandemia del SIDA y que continúa propagándose en todas la regiones del mundo.

 

El primer Día Mundial del SIDA, se celebró en 1988. Fue propuesto por la Organización Mundial de la Salud, en la Cumbre Mundial de Ministros de la Salud sobre Programas de Prevención del SIDA, que se celebró en Londres en enero de ese año. En esa ocasión se centraron las actividades en la lucha mundial contra la enfermedad, impulsando a gobiernos, comunidades, otros sectores de la sociedad y personas a hablar sobre SIDA.

Cada año la Organización de Naciones Unidas para el SIDA (ONUSIDA), realiza el lanzamiento de una campaña mundial por ese día. De esta forma el día mundial en el año 2006 está dirigido a visualizar en la comunidad el papel que juegan las personas con VIH/SIDA en el trabajo de prevención.

ONUSIDA ha hecho un llamado este año para destacar el trabajo de las personas con VIH en conjunto con las Naciones Unidas. En este sentido, el lema mundial por el 1 de diciembre del 2006 es: Las Personas con VIH Trabajando en Conjunto con Las Naciones Unidas.

En nuestro país desde los inicios del Programa Nacional, las personas con VIH/SIDA han tenido un papel activo en la labor de prevención, destacándose el desarrollo de Equipos de Auto Ayuda de PVVIH/SIDA en donde pueden recibir y/o brindar apoyo emocional, intercambiar experiencias, aprender sobre VIH/SIDA y otros aspectos de interés común, recibir asesoría técnica sobre atención social, organizar actividades de prevención y sensibilización en la comunidad, todo lo cual les facilita una participación más activa en la respuesta nacional a la epidemia y a su propio empoderamiento.

Con vistas a visualizar la labor de prevención que realizan las personas con VIH/SIDA, y teniendo en cuenta que estas son parte de la solución del problema, se ha decido que el lema que guiará las actividades por el Día Mundial de Lucha contra el SIDA 2006 en nuestro país sea: Las personas con VIH trabajando en la Prevención.

Metas del Día Mundial del SIDA en Cuba

  • Apoyo intersectorial con actividades que refuercen el programa nacional.
  • Reconocer que la información, educación y comunicación son armas eficaces para la prevención.
  • Orientar y sensibilizar a decisores comunitarios, padres, maestros, artistas, personal de salud, para que se sumen de manera sistemática a la promoción y la prevención.

Tomado de Infomed

14/11/2006 GMT 0

SIDA: Confesiones a (de) un médico

negracubana @ 11:38

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A pesar de que su nombre, en la portada del libro, está en minúsculas, Jorge Pérez quizas sea el doctor más re-conocido en torno a la problemática del VIH/SIDA en Cuba.

La presentación de SIDA: Confesiones a un médico nos reunió el pasado viernes en los jardines del Museo de Artes Decorativas. Cómo se detectó el primer caso de sida en Cuba?, cuántas niños y niñas han nacido de madres y/o padres seropositivos? entre otras preguntas, son respondidas desde la vivencia por "Jorgito" quien fue director del primer sanatario para personas infectadas con el virus.

La reunión también fue aprovechada para realizar el lanzamiento de la Editorial Lazo Adentro, cuya primera publicación es Confesiones a un médico... , la cual se encargará de difundir la labor realizada por el personal médico, el voluntariado y los especialistas en la campaña cubana de lucha contra el VIH/SIDA.

15/09/2006 GMT 0

Mujeres, niñas y adolescentes que viven con VIH

negracubana @ 10:33
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Con el propósito de impulsar la interacción entre las mujeres positivas y conocer la situación de las niñas y adolescentes que viven con VIH, del 16 al 19 de Octubre próximo se realizará este evento en Ciudad de Panamá.

En el evento, organizado por ICW Latina, pueden participar mujeres que vivan con VIH de Venezuela, Uruguay, Perú, Paraguay, Panamá, Nicaragua, México, Honduras, Guatemala, República Dominicana, El Salvador, Ecuador, Cuba, Costa Rica, Colombia, Chile, Brasil, Bolivia, Belice, Barbados y Argentina.

Más información
Comunicación Positiva

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24/08/2006 GMT 0

El género del SIDA

negracubana @ 09:52

Cuando comenzaba el último milenio y la infección por VIH-sida cumplía su segunda década de haber sido bautizada con nombre, apellido y diagnóstico, la comunidad internacional nucleada en Onusida –el órgano de Naciones Unidas dedicado a la “lucha” contra el sida– forjó un lema destinado a alertar sobre la creciente feminización de la pandemia: “Los hombres hacen la diferencia”. La razón, hoy como entonces, para cualquiera medianamente informado parece obvia: ellos son los que se pueden poner el preservativo, el único método de barrera verdaderamente efectivo para evitar la transmisión sexual del VIH. En el comienzo de la XVI Conferencia Internacional sobre Sida que arrancó el lunes en Toronto, Canadá, el fracaso de aquella apelación se hizo evidente: lo que ahora se reclama directamente es “un mayor enfoque en la mujer”. A ellas hay que brindarles las herramientas concretas para evitar la dramática proyección que tiene sobre el género femenino esta enfermedad que puede convertirse en crónica con un acceso adecuado a tratamientos antirretrovirales, algo de lo que gozan apenas un tercio de las y los infectados en el mundo.

Las mujeres son más vulnerables al VIH-sida. La posibilidad de infección en una relación heterosexual es de dos a uno en contra de ellas, pero la razón de que año a año cada vez sean más las mujeres infectadas –en Argentina, por ejemplo, en menos de diez años la relación pasó a ser de 15 varones infectado por una mujer a 3 a 1– hay que rastrearla en las relaciones jerárquicas entre los géneros, una pauta cultural tan instalada que a diario es necesario un esfuerzo para hacer visible esta inequidad.

“Ante la incapacidad de las mujeres de negociar con el hombre relaciones seguras se torna urgente acelerar la investigación sobre otras formas de prevención”, dice el comunicado oficial de prensa de la XVI Conferencia Internacional sobre Sida haciendo referencia al uso de microbicidas que aplicados en la vagina podrían inhibir la transmisión del VIH. ¿Incapacidad? La palabra suena peyorativa pero describe hechos concretos: la violencia de género es una constante y se agrava cuando se la cruza con otros factores como la falta de educación y la pobreza extrema. ¿Qué posibilidad tiene una mujer que debe elegir entre mantener relaciones con su compañero sexual o sufrir maltrato para negociar el uso de preservativo? Prácticamente ninguna. ¿Podría esta misma mujer hacer uso de un gel microbicida que debe colocarse en la vagina –y en el recto– una hora antes de mantener una relación sexual para protegerse del VIH? Sin duda es una herramienta que no tiene que negociar –más que en la farmacia o el Centro de Salud–, pero a la vez no se puede obviar que protegerse implica tomar la decisión de estar disponible a los deseos de otro, por las dudas.

Desde el comienzo, la aparición del sida significó una oportunidad para volver a hablar de la sexualidad no solamente como un hecho mecánico que necesita instrucciones, sino como un sistema de comunicación, de relaciones afectivas y también de poder. Fue una oportunidad para poner en primer plano el cuidado por el propio cuerpo y por el de los otros y otras con quienes se establecen relaciones. Pero también lo fue para que resurgieran con fuerza los discursos más conservadores en torno de la sexualidad que aprietan los dispositivos de control sobre cualquier expresión que difiera de la norma heterosexual y –aunque parezca retrógrado– destinada a la reproducción. Estos discursos no son inocentes ni apuntan solamente a sostener dogmas religiosos, sino a proteger un esquema de poder que da libertades a unos y mantiene en caja a otras o en el placard a cualquiera que se manifieste por la diferencia. Son estos mismos discursos los que se han constituido en combustible para encender la mecha de la infección sembrando dudas sobre la efectividad del preservativo y poniendo el acento en la abstinencia sexual como única manera de mantenerse “sano”. Y a quien quiebre la norma, que sufra el castigo. ¿Por qué los hombres deberían hacer la diferencia, como se proponía a principios de este siglo si no estaba demostrada la eficacia real del preservativo? ¿Por qué abandonar sus prerrogativas de machos si el problema era de heterosexuales? Estas preguntas resultarían anacrónicas si en los Estados Unidos no se estuviera quitando financiamiento a organizaciones de mujeres que trabajan para que ellas tengan control y acceso a la información sobre su salud sexual y reproductiva y, al contrario, los mismos subsidios se otorgan a otras organizaciones que siguen pontificando sobre la abstinencia, discurso favorito del presidente George W. Bush.

En Africa, donde el VIH-sida se expandió en los últimos diez años como fuego sobre pasto seco, la única paridad que tienen las mujeres en relación a los varones es en el número de infecciones. Allí los esperados microbicidas que hasta ahora no han demostrado más que un 30 por ciento de efectividad se vienen usando como alternativa para la prevención, aun cuando los primeros resultados reales sobre su eficacia se esperan para el 2008. “Pero incluso un producto con una eficacia menor que la que advertimos podría evitar un gran número de infecciones”, dijo ayer Gita Ramjee, directora de la Unidad de Investigación para Prevención del VIH de Sudáfrica. Con esas pocas palabras Ramjee –quien además reclamó la falta de compromiso internacional para desarrollar esta herramienta– describió la urgencia de contar con el mal menor. Si no es la cura, la curita.

El consenso demostrado en esta conferencia sobre la necesidad de darle herramientas a las mujeres para que puedan tener en sus manos la prevención es una buena noticia. Pero es necesario que en el mientras tanto que significa la aparición de nuevos métodos de barrera se trabaje en profundidad sobre las inequidades de género, porque ninguna herramienta concreta es eficaz si no se cuentan con las herramientas simbólicas, culturales, educativas que tiendan a abolir las relaciones jerárquicas entre los géneros que siempre se traducen en violencia.

Marta Dillon

Tomado de Página 12

13/07/2006 GMT 0

Violencia = SIDA. Una fórmula sin equívocos.

negracubana @ 11:56
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En diciembre del año 2004, durante la celebración del “Día Mundial de Lucha contra el SIDA” se determinó dirigir la campaña a las mujeres, niñas y adolescentes. No es una casualidad que tal jornada se haya dedicado a ese grupo poblacional, es una más de las acciones realizadas con la finalidad explicita de sensibilizar a todos y todas ante la reciente, pero esperada, feminización de la epidemia.

La existencia de fenómenos más o menos complejos que se presentan en la sociedad que vivimos hoy en día, determinan de alguna medida que una mujer heterosexual[1] sea más vulnerable a la infección por VIH que el hombre con quien mantiene esa relación y que de hecho hacen que al cierre del 2004 se haya presentado un crecimiento de la tasa de infección en mujeres y niñas por encima de los varones. Precisamente la violencia constituye uno de esos factores que contribuyen a tal feminización.

El Patriarcado como sistema que instituye la violencia.

El patriarcado es el sistema de relaciones económico-sociales que tiene como base fundamental la concentración de las riquezas, bienes, y el poder en las manos masculinas. El mismo se articula a través de una forma propia de cultura –la patriarcal- para ejercer el control y la dominación sobre las mujeres, las/os niñas/os, las/os discapacitadas/os, entre otros. Por lo tanto, ser hombre dentro de la cultura patriarcal implicaría la lucha, no por adquirir el poder -se adquiere en el momento del nacimiento- sino por su mantenimiento, (preguntémosle a un hombre como se ha formado su identidad masculina), sacando de en medio todos aquellos obstáculos que le impiden ejercerlo, y enmascarando todo lo que pudiese ser sospechoso y ponga en duda su masculinidad y lo aleje de tal poder; y a la vez desarrollando habilidades, actitudes y estrategias que le permitan la conservación del mismo, seria como estar siempre en guardia, presto al combate, agregándose la cuota exacta que de internalización de la paranoia se necesita en tal caso. Y como se es hombre en tanto no se es mujer, o sea en contraposición el uno con la otra.

Ser mujer dentro de esta cultura patriarcal supone muchas veces ser receptora de diversas formas de violencia, ya sea de género, sexual, doméstica, etc. Asimismo esta cultura, tenida a bien dentro del patriarcado, estimula, propicia e influye en la vulnerabilidad de las mujeres ante el VIH. En pleno siglo XXI las mujeres seguimos siendo pensadas a partir de patrones irreales e hipócritas, poniéndose en juego de una serie de mitos, creencias y pre-jucios. Los cuales no sólo son formas “violentas” de pensar a las mujeres, sino que además engendran la violencia. La mujer en su labor de diaria de parecerse a lo esperado se violenta así misma y es violentada por los otros, hasta en el lenguaje, de ahí la nada sutil diferencia entre “puta” y “mujeriego”.

Ejemplos tales como la organización jerárquica de la sociedad, el control autoritario de los niños ejercido por parte de los padres y madres, como la solución violenta de los conflictos entre naciones son muestras de la cultura patriarcal. De esta manera la violencia[2] viene a ser recurso mediante el cual se ejerce ese poder dentro del patriarcado. Dicha violencia se legitima a través de instituciones, normas, reglas, leyes e igualmente de manera quizás no tan explícita. Es así que se constituye como un fenómeno intrínseco a la propia organización de la sociedad contemporánea, desde la misma médula hasta la periferia, dándose la forma más dramática de la violencia a mi juicio, la ejercida contra las mujeres y las niñas. La cual inclusive bajo aparente inocuidad (tal podría ser el caso de la violencia supuestamente en función de la educación, que para mi no lo es) sienta las bases para otros daños y perjuicios de las féminas.

Violencia y vulnerabilidad al VHI.

Es la concepción contemporánea de lo que es ser mujer –buena esposa, excelente madre y responsable hija- lo que la expone constantemente a ser el eslabón mas débil de la cadena, en primera cuestión porque desconocemos a la mujer como parte activa y decisiva de la sociedad y para con su propia salud y sobretodo porque las campañas de prevención son construidas con sesgos que mellan el noble interés de hacer decrecer la epidemia.

Las mujeres han sido el grupo-meta de muchos programas de promoción de conductas saludables y de prevención del VIH/SIDA los cuales, aunque han jugado un rol importante en la toma de conciencia sobre la enfermedad, son insuficientes: las mujeres no pueden protegerse a menos que los hombres hagan lo mismo, es esto no es una cuestión médica sino psico-social.

“El problema central de la infección con VIH en las mujeres no puede solucionarse con posters, campañas de información o sistemas de distribución de condones. El punto central no es tecnológico o biológico: es el rol o estatus inferior de las mujeres. Al punto que, cuando los derechos humanos y la dignidad de las mujeres no son respetados, la sociedad crea y favorece su vulnerabilidad al VIH”.[3]

La realidad es contundente y definitoria: la mujer ha transitado desde la periferia al centro de la epidemia en la última década; la subordinación de género, sexual y económica de la mujer sigue aumentando su vulnerabilidad. Cada día hay mayor número de mujeres infectadas, incrementándose paulatinamente la tasa de infección, o sea, existe mayor probabilidad de que la persona que infecte sea una mujer (1.6% más de probabilidades que los hombres de infectarse con el virus[4]), unido a que la edad de infección está disminuyendo progresivamente: adolescente y mujeres jóvenes entre 14 y 19 años. Es por ello que a la hora de examinar el impacto de la violencia contra las mujeres y las niñas en la epidemia del SIDA es posible advertir como esta contribuye a la vulnerabilidad de ellas. De tal manera de que una mujer que es victima de cualquiera de las formas de violencia es tres veces más vulnerable a la infección por VIH y otras infecciones de transmisión sexual.

Igualmente se ha conocido que entre las mujeres seropositivas una de cada tres a una de cada cinco han sido victima de violencia en algún momento de su vida[5]. De similar manera, las mujeres han sido culpabilizadas por el nacimiento de niñas y niños infectados; la obligatoriedad de la realización de la prueba durante el embarazo ha contribuido al conocimiento de su seropositividad y por tanto a ser rechazadas tanto por su pareja sexual que por su familia, aun cuando ellas hayan infectadas por su pareja. Por lo que no sólo la violencia engendra SIDA sino también que el SIDA pudiese generar violencia[6]. Existen diversos de aspectos que exponen a la mujer a la infección por VIH, los más cercanos al fenómeno de la violencia serían:

  • Las mujeres y las niñas son las víctimas fundamentales de la violencia sexual.
  • Las mucosas tanto vaginal o rectal son muy permeables al VIH y es allí donde se depositan frecuentemente el semen y donde además permanece por un período de tiempo.
  • Durante el coito suceden lesiones y laceraciones que incrementan la posibilidad de infección, puesto que las mismas funcionan como puertas de entradas al VIH.
  • El patriarcado, como forma de organización social. Cultura patriarcal que prescribe roles, diseña expectativas y utiliza la violencia como su principal recurso. El poder tiene género: es masculino.
  • Muchas mujeres dependen económicamente de sus parejas. Poco desarrollo de redes de economías solidarias.
  • Comunicación no efectiva entre los miembros de la pareja.
  • Educación sexista que concibe desigualdades entre los géneros.
  • La mujer es vista frecuentemente como objeto sexual, que siempre tiene que estar lista para satisfacer a su hombre. Centradas en el disfrute y satisfacción ajeno.
  • Creencia sobre la siempre disponibilidad de las mujeres a tener relaciones sexuales con su esposo. La no consideración del abuso sexual dentro del matrimonio.
  • Asunción de conductas sumisas y dependientes en especial a la hora de decidir si protegerse o no de las infecciones de transmisión sexual y el como hacerlo.

A manera de epílogo.

Tanto la violencia sexual como la doméstica, como otras formas de violencia contra la mujer, socavan los posibles efectos positivos de las campañas contra el VIH, no se puede ser responsable, no se pueden asumir conductas saludables cuando se es victima de violencia. Es más, en algunos casos tales mensajes educativos ignoran la cualidad de las relaciones entre hombre y mujeres, de manera que seguirlos expondría a las mujeres a maltratos, puesto que no vienen acompañados de estrategias más profundas generadoras de cambios que tengan en cuenta a hembras y varones y a la sociedad en entero.

Es así que un condón en mano de una mujer puede resultar tan problemático como el hallazgo de armas nucleares en la desvastada Iraq. La lucha contra el VIH/SIDA lleva implícita la condena de la violencia ejercida contra mujeres y niñas. Se necesitan estrategias que alienten el desarrollo, la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, la extinción del hambre y la pobreza, el respeto de los derechos humanos en especial de la mujer; su eficaz empoderamiento psicológico, sólo a partir de aquí, es comenzaremos a transitar por el verdadero camino del control de la epidemia.

Imagen tomada de http://www.loderama.com.ar/~ramiro/gallery/uploads/sida.jpg

Notas



[1] Las mujeres homosexuales resultan ser uno de los grupos con menor riesgo a infectarse con VIH, debido a sus prácticas sexuales durante las cuales existe poca participación de los fluidos corporales potencialmente infectantes. Además no he encontrado datos sobre la violencia doméstica o sexual ejercida por mujeres hacia mujeres, debe existir, pero no he hallado un solo reporte sobre el caso.
[2] Para nosotros la violencia sería cualquier forma de ejercicio del poder ya que presupone una relación dispar y que incluye un daño de cualquier índole a un tercero aun bajo el consentimiento o aceptación de este ultimo.
[3] Jonathan Mann, Decidamos, 1995 Citado por Wendy Alba Mendoza. En http://www.aprimeraplana.org/www/No.12/paginas/vinculos.htm
[4] Dato tomado de http://www.cimacnoticias.com/noticias/04dic/04120103.html
[5] Samantha Bolton. Acceso de las mujeres y las niñas a los tratamientos contra el SIDA y a protección contra la violencia. En http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2004/pr86/es/
[6] Tomado de http://www.cimacnoticias.com/noticias/04nov/04112411.html

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