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Negra cubana tenía que ser
Una mujer negra que no es más otra, es ella misma
bell hooks

Categoría: Investigaciones

21/07/2008 GMT 0

Las Ciencias Sociales: En Cuerpo de Mujer y con Voz de Hombre. Neoliberalismo epistémico patriarcal

negracubana @ 18:12
Violencia epistémica de género desde el canon de las ciencias sociales • "A nuestro equipo de trabajo le inquietó que una formación en ciencias sociales fuese condición de imposibilidad para pensar el género, es decir que la epistemología y las metodologías de las ciencias sociales colonizaran y neutralizaran las potencialidades subversoras del campo de género"

por Miguel Gil

Las Ciencias Sociales: En Cuerpo de Mujer y con Voz de Hombre

Hoy es difícil negar que los movimientos de mujeres y los feminismos, hayan influenciado el constante crecimiento del acceso de las mujeres a la Universidad y a los mundos de las ciencias sociales en particular. Pero resulta muy polémica la idea de que la participación de más mujeres en la educación superior y en la producción científica haya producido cambios en los modos en que se ejercen las prácticas académicas y de producción de conocimiento o en redefiniciones de los contenidos del conocimiento científico.

Tampoco es evidente que más mujeres estudiando o haciendo ciencia, signifiquen la reorientación de la investigación hacia temas que tomen en cuenta problemas formulados a partir de una experiencia marcada por la diferencia sexual.

Desde hace 5 años vengo desarrollando un trabajo académico y político con perspectiva de género en una Facultad de Ciencias Sociales. He acompañado a las estudiantes durante un ciclo completo de su formación, es decir, desde que ingresaron al primer semestre de sus programas de educación superior, hasta ahora, que están terminando sus trabajos de grado. Varios de ellos fueron elaborados con perspectiva de género.

Durante este lapso de tiempo hubo una situación particular que llamó mi atención: gran parte de las estudiantes encontraban dificultad para conciliar los modos aprendidos de hacer ciencias sociales, con los modos de pensar desde género. Aquellas estudiantes que formulaban un problema de investigación a partir de la problematización de sus experiencias de género, al trabajarlo con las herramientas conceptuales y metodológicas que les da su formación profesional, terminaron perdiendo la perspectiva, extraviándose en los vericuetos de la búsqueda de la verdad científica occidental.

Ello no debería resultar extraño, dado que los conceptos que conforman a las ciencias sociales al parecer no constituyen un lenguaje capaz de nombrar aquellas experiencias que las estudiantes consideran de relevancia para el género. Si bien durante los cinco años de mi ejercicio de la docencia en ciencias sociales, he sido testigo del constante y progresivo aumento del número de mujeres que ingresan a la educación superior, junto a ello, he presenciado el progresivo silenciamiento de las voces autorreflexivas que habíamos logrado en el trabajo con las estudiantes.

Durante los semestres que duró la elaboración de sus trabajos de grado, las estudiantes parecían ser capturadas por unos modos de pensar los problemas, por unas metodologías de investigación y por algunos procedimientos institucionales, que de alguna forma vaciaban el potencial político que movilizaban sus trabajos.

Dichos proyectos, que al comienzo del proceso habían comprometido vitalmente a las estudiantes con sus relaciones de género, redujeron progresivamente el horizonte de observación al mismo tiempo que avanzaban en su formación epistemológica en ciencias sociales. Podría afirmarse que las formas de percibir, significar y representar las realidades de género eran colonizadas en sus imaginarios (concepto que ya ha sido usado en las ponencias durante este evento*).

Fue así como en nuestro equipo de trabajo emergió la inquietud de si podría estar ocurriendo que una formación en ciencias sociales fuese condición de imposibilidad para pensar el género, es decir que la epistemología y las metodologías de las ciencias sociales colonizaran y neutralizaran las potencialidades subversoras del campo de género.

Un recurso alegórico para entender esta problemática lo encontramos en un relato mitológico, el de Piral, quien tiene cuerpo de mujer y voz de hombre. Debido a su ambigüedad corporal es condenada al destierro y enviada hacia una ciudad cuyos habitantes eran ciegos. Allí logra destacarse durante años en la vida pública, debido a su habilidad como oradora, llegando a desempeñarse como respetada consejera. Años después, los habitantes del pueblo recuperan la visión, y al enterarse de que aquella voz que daba consejos coincidía con el cuerpo de una mujer, entran en cólera y la someten a juicio, condenándola a quedar sin voz, despojada de su lengua y su boca. Así mismo establecieron que los consejos e ideas, tantos años aceptados y reconocidos eran un engaño y formaban parte de un plan para destruir su cultura.

La presente ponencia pretende hacer un ejercicio autorreflexivo desde las ciencias sociales y propone algunos puntos para el análisis y el debate de las situaciones antes señaladas. Además promueve algunas perspectivas frente a un problema en el que creemos se juega la integración o la separación radical entre hacer y conocer.

Tendencias Epistémicas Neoliberales

Desde hace más de diez años, en América Latina, el campo de las ciencias sociales ha sido escenario del despliegue de tendencias epistémicas neoliberales. Tales tendencias se identifican con la mirada de un hombre/blanco, masculino/heterosexual, capitalista/patriarcal militar.

Si bien es cierto que tales condiciones de producción del conocimiento social fueron asumidas e institucionalizadas por las Universidades desde hace varios siglos y que ya habían entrado en crisis por las críticas provenientes desde los feminismos y desde los paradigmas de los estudios literarios y culturales de tendencia posestructuralista, no podemos dejar de advertir el hecho de que desde la década de los 90 del siglo XX, en las facultades de ciencias sociales en Latinoamérica se reactualizan y fortalecen ciertas condiciones de pensamiento fundadas en la división binaria de la realidad. Tal reactualización es entendida aquí como parte del despliegue de cierta globalización extendida a los campos de la universidad y de las ciencias sociales.

Dichas epistemes han logrado reposicionarse como hegemónicas mediante la repetición de un doble ejercicio de poder. El primer movimiento al suplir el lugar de enunciación, ocultándose así la localización corpo/política del sujeto y por ende sus marcas de raza lengua, clase, edad, sexo/género etc. Simultáneamente autoproclamándose como única racionalidad capaz de ordenar el mundo y con autoridad para juzgar a cualquier otra.

De esta forma, el canon del pensamiento binario reposicionó en las universidades latinoamericanas esa mirada del mundo, colonizada por las reglas dualistas que sostienen al patriarcado epistémico. Este naturaliza dicho modo de ver, conformándose como dispositivo principal de pensamiento social y a partir del cual se establecen criterios para financiar la investigación y cuyos resultados son la base para dar forma a la política pública.

Actualmente tal regreso latinoamericano a los paradigmas científicos del siglo 19, se legitima a través de la implementación de sistemas nacionales de ciencia y tecnología. Estas entidades se encargan de medir los currículos de los investigadores y de ubicarlos en una escala que privilegia a aquellos que producen conocimientos útiles para ser circulados según la lógica del mercado académico y editorial. De esta forma, se desplaza a la investigación en campos como el del género, que moviliza intereses distintos a los de las meta-narrativas empleadas como “ciencia para el progreso, ciencia para el desarrollo, ciencia para la paz y hasta ciencia para la igualdad de género”.

Así mismo, tales instituciones ordenan e implementan las políticas de investigación en ciencias de nuestros países. (No creo que en Cuba, pero…) En síntesis, desde instituciones articuladas a intereses económicos globales se da forma a los criterios que determinan qué, para qué y quiénes investigan en ciencias.

No deja de ser sospechoso que en algunas regiones de América Latina, como Colombia, el correlato político de dichas tendencias epistémicas se expresa hoy a través de la omnipresencia de su figura presidencial, encarnada en un líder que habla el código de un hombre/blanco, masculino/heterosexual, capitalista/patriarcal militar, cuyo discurso político recicla los temas del siglo 19 latinoamericano como son la paz, la patria, el orden, la obediencia a la autoridad, el cumplimiento del deber, la familia patriarcal como núcleo social y revive para la mujer los valores del “ángel del hogar”, imagen que reactivó en mi país las prácticas más reaccionarias en términos de género.

Paradójicamente, en Colombia no dejamos de sorprendernos cuando se conoció que fueron las mujeres quienes determinaron la reelección del actual gobierno y quienes con más vehemencia idealizan la figura presidencial, cuyo gobierno instaló un régimen social paramilitar, expandido regionalmente a través de las prácticas más machistas que yo haya conocido en el continente y quizás en el mundo. En efecto, justo en el momento en que Colombia pareciera entrar en la línea de lo políticamente correcto en términos de género y justo cuando las mujeres parecieran estar ocupando espacios sociales antes vedados, es cuando se fortalecen cultural y epistémicamente las tendencias patriarcales mas arraigadas.

Dispositivo epistémico colonial y producción de violencia epistémica de genero

La violencia epistémica de género se produce desde un dispositivo cuya lógica determina la alteración, la negación, y en casos extremos, la extinción de los significados de la vida simbólica de un grupo social. Por ejemplo la prohibición de una lengua materna en una nación ocupada, constituye una de las formas extremas de la violencia epistémica.

En su dimensión de género, tal violencia se relaciona con la enmienda, con la revisión y el borrón o la suplantación de los sistemas de simbolización, representación y subjetivación que las mujeres tienen de sí mismas, por ejemplo sus formas de registro y memoria de la experiencia.

Es importante subrayar que estos procesos de violencia simbólica están entrelazados con procedimientos que median, traducen y diluyen esa voz otra. Son procedimientos sutiles que han impuesto el sentido de la traducción, de la enmienda sin marginar a las afectadas. Estos procesos ejercen, por así decirlo, un chantaje cognitivo al plantear la dificultad o la imposibilidad de escuchar la voz otra desde sus modos y desde su cuerpo.

Durante los últimos años se han pronunciado al respecto algunas autoras feministas que relacionan la opresión de la mujer con “el carácter cada vez más «científico» de la sociedad occidental” (Spivak, 1989, Shiva, 1989; Merchant, 1992). Otras autoras no comparten esa visión estructural, pero mantienen una crítica cerrada de las prácticas científicas modernas y de sus efectos cosificantes y de exclusión sobre las mujeres (Haraway, 1991, 1997; Downey y Dumit, 1997).

Siguiendo esa línea de pensamiento procederemos a plantear una rápida genealogía del dispositivo que organiza la violencia epistémica de género en el campo de las ciencias sociales, con el fin de rastrear los modos en que esta adquiere su forma institucionalizada en la Universidad. Nuestra hipótesis es que dicho dispositivo mantiene y reproduce las estructuras propias de la visión eurocéntrica/patriarcal del mundo, al mismo tiempo que captura las posibles líneas de fuga.

La forma epistémica de la violencia de género conllevaría a la destrucción de las condiciones de posibilidad para explicarse el mundo con códigos y referencias propias, inclusive para quienes desde la academia o desde la política pública estudiamos o intervenimos el género. Así mismo dicho dispositivo impediría la emergencia y difusión de epistemologías no binarias, que se desmarquen de las determinaciones del sistema sexo/género y posibiliten conocimientos situados políticamente. (Haraway)

Epistemicidio y Colonización de la Mirada

Genealógicamente y siguiendo las perspectivas poscoloniales, podemos afirmar que el ejercicio de la violencia epistémica de género en América, emerge en Europa a comienzos del siglo XVI, como una de las manifestaciones del proyecto de gobierno imperial español. Este proyecto de dominación encuentra forma bajo la formación del sistema mundo y la expansión colonial de Europa.

Epistémicamente, este proyecto de gobierno exigía que la multiplicidad de modos de pensamiento, es decir, que la diversalidad epistémica de los pueblos del planeta fuera colonizada, traducida y reducida al formato de una serie de diferencias ordenadas jerárquicamente en el tiempo. En consecuencia las “muchas formas de conocer” quedaron integradas a una jerarquía donde el conocimiento científico-ilustrado aparecía en el lugar más alto y adelantado de la escala cognitiva, mientras que todas las demás epistemes eran vistas como su pasado, como la parte más atrasada.

En este esquema la ciencia significaba civilización, mientras que los saberes producidos y practicados por mujeres —junto con el de indios, negros, homosexuales y locos— significaban un estado de barbarie y de atraso, es decir de minoría de edad frente a la adultez alcanzada por la Ilustración.

Una consecuencia relevante de tal proyecto fue que se suplantaron los criterios de validez del conocimiento con criterios de cientificidad del conocimiento. Ello implicó que desaparecieran, que fueran invisibilizadas y/o normalizadas todas otras formas de conocer, que privilegiaban la búsqueda del bien y la felicidad o la continuidad entre sujeto y objeto, entre naturaleza y cultura, o entre hombres y mujeres. De esta maneral, al incidir sobre otras formas de conocimiento, se produjo un epistemicidio: la muerte de los conocimientos alternativos trajo la liquidación o la subalternización de los saberes y que portaban otros grupos sociales, como las mujeres, cuyas prácticas se asentaban en tales conocimientos.

La ciencia y, en particular, las ciencias sociales, asumieron así la condición de ideología legitimadora de la subordinación de las mujeres y constitutiva de la superioridad epistémica masculina para dar cuenta del mundo.

En síntesis, desde el dispositivo epistémico se nos colonizó la mirada a través de la imposición de la idea de que la realidad consta de dos ámbitos ontológicamente separados, promoviendo una separación radical entre lo natural y lo social y entre lo masculino y lo femenino, es decir esencializando la diferencia entre un cuerpo y otro que además pasaba a ser su opuesto. Ello conllevó a entender que la finalidad del conocimiento es la descomposición de la realidad en fragmentos con el fin de dominarla. Esta visión occidental/patriarcal presenta a la naturaleza y a la mujer como el enemigo que hay que vencer para domesticar las contingencias de la vida e instalar el reino del hombre sobre la tierra.

Es en este nicho epistémico que las ciencias sociales encuentran refugio y desde donde se constituyen heredando un imaginario colonial. Los hombres criollos ilustrados, quienes fueron vehículos de esta política del conocimiento, no dudaron en ubicar a las mujeres en el lugar más bajo de la escala cognitiva. Sobre este grupo debía dirigirse la violencia epistémica con el fin de disciplinarlas. El punto aquí es entender que la ciencia no era solamente el lugar de la distancia epistémica de la ciencia frente a la doxa, es decir del conocimiento verdadero frente a la opinión de todos los otros conocimientos, sino también el lugar de la distancia cultural de los hombres criollos frente a las mujeres.

Las Ciencias Sociales y la Universidad como refugios de la Episteme Patriarcal

Las ciencias sociales incidieron sobre la victoria de la episteme científica patriarcal/occidental y se convirtieron en una pieza fundamental para el proyecto de organización y control de la vida humana en América. El nacimiento de las ciencias sociales no es un fenómeno anexo a la organización política definida por el Estado Nación, sino que es una condición de posibilidad de tal organización.

Es necesario generar una plataforma de observación científica sobre el mundo social que se quiere gobernar. Sin el concurso de las ciencias sociales el Estado moderno no se hallaría en capacidad de ejercer control sobre la vida de las personas, de definir metas colectivas a largo plazo, ni de construir y asignar a los ciudadanos una identidad cultural. Las políticas del Estado demandan una representación científicamente avalada sobre el modo en que funciona la realidad social.

Las taxonomías elaboradas por las ciencias sociales no se limitan entonces a la elaboración de un sistema abstracto de reglas, sino que tienen consecuencias prácticas en la medida en que son capaces de legitimar las políticas reguladoras de los Estados. La necesidad práctica que hace emerger las ciencias sociales es la necesidad de ajustar la vida al aparato de producción, disciplinando las energías vitales y orientándolas hacia el beneficio del capital a través del trabajo

Es una idea aceptada que el progreso material de la nación depende de que la Universidad genere cierto tipo de sujetos que incorporen el uso de conocimientos útiles. Dicha idea conlleva el supuesto de que la universidad es la institución que sobre la base de una plataforma absoluta y objetiva determine cuales son las disciplinas científicas y sus respectivos objetos de estudio.

Ello determina, para quienes ejercemos las ciencias sociales, el permanente entrenamiento en un “pensamiento disciplinario” establecido sobre la idea de que los conocimientos tienen jerarquías, especialidades y límites que marcan las fronteras epistémicas que no pueden ser transgredidas. Estas fronteras diferencian entre unos campos del saber y otros. Tal estructura disciplinaria de la episteme recorta ciertos ámbitos del conocimiento definiendo los temas pertinentes a su objeto de estudio. Ello tiene fuertes implicaciones para quienes estudiamos las relaciones de género, porque las disciplinas se espantan ante posibilidad de entender que el cuerpo pueda convertirse en su objeto de estudio. Tal hecho rompería con las fronteras que imposibilitan que percibamos, demos significado y representemos cuestiones relativas al género.

Así, el currículo universitario define los cánones de las disciplinas que actúan como dispositivos de poder, que sirven para fijar los conocimientos en ciertos lugares evitando ciertas perspectivas peligrosas para el establecimiento. La formación profesional que ofrece la universidad, sus organigramas y sus estructuras curriculares, sus programas, así como los textos que circulan, los regímenes de evaluación y el reconocimiento académico de sus docentes apuntan hacia la legítima reproducción de cierta mirada del mundo. La organización disciplinar de la las ciencias sociales constituye así una violencia epistémica de género, en la medida en que los modos de percepción y representación del tiempo y el espacio de las mujeres es silenciado y suplantado por otro marcado por la racionalidad masculina, mantenida por la ciencias sociales tradicionales.

En todos los casos, de lo que se trata es que al articularse al lenguaje binario de las ciencias sociales hegemónicas, las perspectivas de género se vuelven invisibles dentro de los entornos curriculares patriarcales. ¿Por qué no pensar que hombre no es el sexo/género opuesto a mujer sino que son vecinos? ¿El de al lado y no el contrario? Continuar por el mismo camino conduce hacia la recreación del sujeto hombre/ blanco, masculino/heterosexual, capitalista/patriarcal militar.

Es preciso vulnerar y desestabilizar los modelos esencialistas y sexistas de la epistemología dominante, para poder hablar de descolonización de las relaciones de género. Así sea con buenas intenciones, pretender pensar género objetivamente, es decir compartiendo los supuestos de la ciencia occidental/patriarcal, resultaría en un acto de violencia epistémica dado que su racionalidad es la misma del hombre/blanco heterosexual/patriarcal capitalista/militar.

En consecuencia habría que promover miradas que entiendan que ser mujer tiene que ver menos con un cuerpo esencializado y más con un devenir, más con una visión orgánica del mundo en la que naturaleza y humanidad; hombres y mujeres; hacer y conocer formen parte de un todo interrelacionado.

Así mismo, desde la academia es necesario confiar más en los saberes que cotidianamente producen las mujeres para que desde un diálogo entre la academia y esa diversalidad epistémica, emerjan formas de hacer y conocer que puedan ser entendidas como contra violencia y resistencia frente al embate del neoliberalismo epistémico patriarcal, en Latinoamérica.

Con este artículo continuamos una temporada de reflexiones sobre el tema de género y violencia, con trabajos presentados en la pasada edición del Coloquio Internacional Violencia / Contraviolencia en la cultura de mujeres latinoamericanas y caribeñas, organizado, como cada año, por el Programa de Estudios de la Mujer en la Casa de las Américas.

Tomado de La Ventana

18/07/2008 GMT 0

El video clip en la mira

negracubana @ 13:51

Por Antonio López Sánchez

Una singular mirada al analizar la imagen de la feminidad y masculinidad en una muestra de alrededor de una docena de videos clips de factura nacional, fue el resultado del acto de defensa del trabajo de Diploma para el grado de Licenciatura en Periodismo de Lirians Gordillo Piña. La estudiante de la Facultad de Comunicación de la Universidad de la Habana, aportó interesantes observaciones y un sólido esfuerzo investigativo, a partir del estudio de estos materiales audiovisuales.

El trabajo, y su acto de defensa, convocó también a una serie de personalidades del entorno académico y en especial a varios entre nuestros buenos especialistas en materias de género. Son los casos de la Doctora Zaida Capote Cruz, el Doctor Julio César González Pagés, asumiendo las tareas de ejercer como miembros del tribunal, y el crítico y periodista Rufo Caballero, ejerciendo la labor de la oponencia. Para nuestra Editorial de la Mujer, resulta de sumo interés el acercamiento a la visión de una temática como la reflejada en dicho trabajo de Diploma, reforzado además por la presencia de la periodista y especialista en materias de género, la Master Isabel Moya Richard, que fungió en la tutoría.

La tesis Enfoques de género: Una aproximación a la representación social de la feminidad y la masculinidad en el video clip cubano, hace un pormenorizado análisis de algunas de las imágenes y cánones patriarcales habituales en la pantalla musical nacional. El poder androcéntrico, asociado a la belleza dominante del macho y a sus posibilidades económicas, la mujer despersonalizada, como cuerpo objeto del deseo sexual masculino, son sólo algunos de los patrones reiterados en una buena parte de la muestra analizada. Entre otros ejemplos, Lirians Gordillo demostró que hay todavía una serie de cánones patriarcales que se reproducen, a veces incluso de modo inconsciente, en la manera de reflejar las imágenes de hombres y mujeres dentro de esta manifestación creativa.

La heteronormatividad, la permanencia de una visión hegemónica desde la masculinidad, la mujer asociada a características como la mera satisfacción sexual del poder patriarcal y la reiteración de atributos tradicionalmente asociados a la feminidad como la sensualidad, la belleza física, la delicadeza, siempre en función de un erotismo encaminado a la satisfacción del otro, son algunos de los hallazgos que develó este trabajo. A partir del acto de defensa y de las preguntas de la oponencia, así como de las respuestas de la diplomante, se suscitó un variado debate al que se sumó posteriormente el criterio de varios de los integrantes del tribunal.

Es digno de destacar el exhaustivo trabajo metodológico llevado a cabo por la estudiante que en opinión de los especialistas rebasaba la exigencia del grado académico en disputa. Julio César González Pagés, destacó los logros de la investigación y felicitó el esfuerzo realizado por la estudiante Lirians Gordillo, en especial en el manejo de una teoría compleja y poco difundida en nuestro país. Por su parte, Isabel Moya, que también se desempeña como profesora en la Facultad de Comunicación Social, señaló que este estudio abre un camino que debe trascender y despejar la ausencia de trabajos en ese centro académico que aborden desde el uso de las herramientas de las teorías de género, los diversos objetos de estudio que pueden investigarse en nuestro contexto. Hasta el momento, no se habían hecho en esta Facultad investigaciones de este tipo desde la óptica de los futuros comunicadores.

El final del diálogo y las reflexiones suscitadas por este trabajo y su acto de defensa, estuvo en la muy merecida calificación de cinco puntos que aprobaron los miembros del tribunal. Por esa calificación, que abre la puerta de bienvenida a la culminación de sus estudios, nuestras páginas felicitan a la nueva colega y le desean abundantes éxitos en su recién iniciada carrera profesional.

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02/07/2008 GMT 0

No es un asunto personal: apuntes sobre la TV y el manejo de la racialidad

negracubana @ 14:55

Por: Gladys Egües Cantero

Si se habla de la palabra,
los sueños y las imágenes serán también protagonistas
Leyda Oquendo
Hemos vivido tan acuciados por las urgencias
de la agotadora manera de vivir
que casi siempre hemos tenido,
que no está de más detenernos un momento
para mirarnos en el espejo
Guillermo Rodríguez Rivera

De la imagen hay todo un culto. No cabe la menor duda. Cuando pienso que la gran y archifamosa actriz Sarah Berhart durante toda su existencia realizó unas 7000 representaciones teatrales y no alcanzó a llegar a medio millón de espectadores, comprendo por qué esa pantalla doméstica fue santificada prácticamente desde sus inicios.
Definitoria clarinada de su embrujo fue en 1960, cuando en un programa especial con Brigitte Bardot, la gran BB reina indiscutible del glamoursimbol de esos años, acaparó la atención de 30 millones de telespectadores al unísono. Europa quedó a los pies de la T.V. El poder de la pequeña pantalla (¿pequeña?) se define por su avasallante seducción.
Otro dato que revela su hegemónico papel dentro del devenir mediático del mundo actual, donde los medios aparentemente en sí y de por sí proyectan y presentan su realidad, es la repercusión de un solo material audiovisual: La novela brasileña Esclava Isaura, vista por mucho más de 875 millones de personas en unos 130 países. Fenómeno de masas donde se imbrican las redes para hacerlas parecer naturales, democratizantes, antimanipuladoras, pues se apoyan en el derecho a saber, el derecho a ser informado, el derecho a participar de los acontecimientos.
La cifra demuestra como se percibe a la T.V. Su utilización como instrumento imprescindible para la implantación de valores, la expresión de sueños, e ilusiones y, por supuesto, manifestación de una realidad construida por quienes detentan el ejercicio del poder. Porque, reitero: las preferencias tienen vida propia. Se acuña así la frase: lo que no sale por T.V, no existe. Se parte de su entramado mágico para convertirse en un punto de partida, de percepción particular de los valores que condicionan y definen la existencia.
El soporte milagroso de esa pantalla cautivante no mengua, se entrelaza con las nuevas formas, y videos, DVD, HD player, VCD, Internet, portales, revistas especializadas, periódicos tradicionales… Los diferentes soportes confluyen para avalar su primacía. Ella es interactiva. Sus formas, a la manera del inicio de este siglo, le permiten más que pervivir, afianzarse.
Emociones, sentimientos, aspiraciones, deseos… El individuo y la audiencia, los telespectadores, las masas tienen y encuentran la posibilidad de ser, y la vivencian.
Si la segunda mitad del siglo XX garantizó su poder como un medio de conformación de las mentalidades, hoy, casi al finalizar la primera década del XXI, sus métodos se hacen más insinuantes, delicados, sutiles.
Ahí está el mundo de la nanotecnología sirviendo a sus fines. Los resultados científicos cautivan a los seres humanos, los deslumbran. Y también comienzan a ser parte de las ilusiones. Soñar no cuesta, embellece la vida. Indica y traza un sendero de anhelos, pero…
Desde New York, Okinawa, Dinamarca, Caracas, Nigeria u Holanda, jóvenes y adolescentes orgasman con poseer una movible walkman Wg 101, o quizás lleguen a conseguir lo último, ¡la Morp!, el prodigioso brazalete con dispositivos que permiten ver programas de T.V (con los anuncios incluidos), películas, desfiles de modas en vivo, la mejor música del mundo y hasta una visita dirigida al Museo del Louvre… ¡Qué locura! Este material electrónico de alta tecnología y precios prohibitivos es flexible, transparente, hermoso, deseable, con superficie autolimpiable. En fin, está hecho para los elegidos. Quienes lo adquieran pasan a la élite, a ser miembros de ese selecto club de consumidores de lo último. Así integran la cúspide que absorbe y delimita. Sin notar que solo son ensoñaciones…
Una idea de esta visión que ilustra y adoctrina a las multitudes está justamente en lo inofensivo y engañoso del tono. Cualquier persona lo puede adquirir. Está a la venta. Listo para formar parte de la vida.
¡OH, FAMA MARAVILLOSA!
Desde los centros de poder se emiten conceptos sobre la existencia, la comodidad, la belleza, la felicidad… incluso la ampliación de los saberes y la posibilidad de nuevos empleos. El mercado del trabajo se acrecienta y las ganancias, también.
Un solo dato: la aparición de los nuevos equipos electrónicos que incluyen imagen en movimiento y sonido, sustituyeron a los perfumes como objetos de regalos. Destronaron al genérico de mayor consumo en el mundo: el perfume, y desde finales del 2004 comenzó otra era.
Veamos como lo refleja una sola marca líder: La Casa Puig, fundada en 1914, que factura más de 850 millones anuales y vende en 150 países con filiales en 23 de ellos, y cuenta con marcas tan prestigiosas (incluye, administra, distribuye) como Nina Ricci, Yaal, Myrugia, Antonio Banderas, Agatha Ruiz de la Prada, Vittorio Luchino, Rafa Nadal… La multinacional Puig perdió 200 millones en el 2005 y tuvo que reevaluar su estrategia publicitaria y el sistema de ventas.
Sirvan estos apuntes para concretar que la T.V continúa imperando como el medio fundamental de entretenimiento para las amplias mayorías del mundo sin distinción de sexo, razas, credos, clases sociales. Por lo que su papel en la conformación de modelos, roles, paradigmas, resulta incuestionable.
Los procesos comunicacionales potencian una práctica donde la negociación de sentido condiciona y a su vez constituye un condicionante de los pasos históricos, culturales, políticos ideológicos. Vienen con toda la carga del pensamiento dominante, por tanto, su reproducción y construcción simbólica está lastrada por las exclusiones que estas visiones ejercen en la emisión, proyección y resignificación de los mensajes.
Me detengo en la exposición de las imágenes donde desde el propio uso del lenguaje se codifica el entorno.
Una barrera contra el derecho a la información está en el tratamiento tiempo de la noticia. • ¿Cuánto a la Guerra de Irak? ¿Qué tratamiento al terrorismo? ¿Por qué los inmigrantes en el sur de los Estados Unidos pierden la licencia de conducción?
Sin embargo, importa vender una forma de vida rodeada de productos ajustada por conceptos que opaquen las realidades.
2000 millones de seres humanos carecen de electricidad y jamás han hablado por teléfono. 852 millones de seres humanos padecen hambre. Millones de mujeres subalimentadas lloran a diario las muertes de sus hijos por enfermedades absolutamente curables.
Pero los Dioses del Olimpo, los centros de poder muestran, promueven, una realidad otra.
El cabello de la actriz española Paula Echeverría se condiciona con productos L´Oreal. La norteamericana Julia Robert va de bailarinas rosas de D vs G. Las camisetas de Wentworth Meller, el astro de Prision Break, son de Gucci. La cantante latinoamericana Shakira lanza su línea de perfumes en este 2008 El sexsimbol del momento en Europa, el modelo Kartajaran, tiene más de 200 páginas escritas sobre su vida… él impone belleza.
La publicidad comercial acapara más de un millón de millones de dólares. El mundo de consumidores garantiza la ilusión de ser, llegar y participar.
IMAGEN Y GÉNERO
Los paradigmas presentan a gente de fama y famosos, profesionales del éxito fabricado, arquetipos de ensueños. Manejar el fenómeno casi intuitivo del sentido de la imitación consustancial a los seres humanos es un objetivo esencial. La búsqueda de ejemplos se llena con los adecuados a los intereses del sistema. También se sazona con algunas gotas de trasgresión. Así hay color y sabor garantizados. Esa es la mirada triunfadora.
Esta simulada versatilidad, a prueba de registros, no incluye la diferencia. El mundo privilegia la figura eurocéntrica, preferentemente blanca, delgada, flexible y elástica, de cabellos y ojos claros.
Un momento de atención: las maniquíes, el soporte humano del precioso y confortable mundo propuesto tienen características precisas.
• Muchachas muy jóvenes (la edad se convierte en una desventaja). El factor suerte para que las descubran. Un ángulo perfecto del rostro o la silueta para que la maquinaria de embellecimiento se ponga en marcha. 1,80 metros de estatura. Tiene que lucir en la pasarela… 52 kilogramos de peso. No importa la anorexia, ni que sea caribeña, latinoamericana, de EE UU o europea. Ese es el canon. Y todo lo demás: la fábrica de ilusiones puesta en marcha.
El origen es secundario: la chica de brasil tiene que llenar el arquetipo al igual que la de Valencia o Guandong… El mundo tiene que suspirar.
Se habla de la anorexia, la anorgasmia, la terrible falta de autoestima, las tristezas que no cumplir estos parámetros deja en las muchachas de todos los confines. Entonces llegan otros métodos. Por ejemplo, una de las pretendientes a Miss universos de América Latina se hizo 22 operaciones para perfeccionarse, entre ellas afinó la cintura a costa de 4 costillas y remodeló pómulos y pantorrillas.
Ni una reminiscencia de su identidad: la chola andina, la mestiza mexicana, la descendiente oriunda de Guatemala indígena quedarán en el mundo de ensoñaciones y anhelos junto a la gran mayoría de asiáticas y africanas.
Claro, de cuando en cuando el exotismo instaura una negra de ojos enigmáticos, la etiope felina como los tigres de bengala; la mestiza de cuerpo apabullante, la japonesa con la carga histórica del reinado geisha… Ellas matizan y apuntalan la posibilidad de llegar. También, a veces la moda trae ciertas exuberancias (quizás los aires de los pasados años 50…), se rellenan busto, labios y otras áreas.
Esta cárcel de conceptos y pensamientos tiene barrotes de diamantes, guantes de seda de la Casa Dior, trajes de John Galliano, zapatos Manoletes, olores de la Casa Channel y un carro, a precio de ganga, Renault Clio de última generación y con seguro a todo riesgo. El sueño atrapa.
En este lenguaje gestual donde se articulan los conjuros el destino estipula la alucinación: solamente las elegidas llegarán de verdad, serán autóctonas y modernas quienes sigan el rito de estos universos míticos.
Lo más importante: olvidarse de todo lo demás. Los cuentos de hadas futuristas colman el placer de estar y llegar.
Un secreto: las cirugías estéticas para tener senos túrgidos se convierten en el regalo central de las chicas quinceañeras de EU. ¡Padres preparen los bolsillos! 2000 dólares promedio por operación; los implantes van de 300 a 10 000 dólares; claro, dependen de
la extensión y los sitios (cabellos, nalgas, bíceps, muslos, labios, pómulos, pantorrillas)…
Una nueva estética urge. La construcción de universos posibles que decodifiquen el entorno e instalen el caudal del imaginario popular con su representación de lo humano y lo divino en toda su complejidad poliédrica debe constituir un propósito puntual. Mujeres y hombres de esta era tienen que conducir el camino que los desmarque y muestre.
SOS: PELIGRO
Estas notas van dirigidas a un llamado de atención: Fortalecer el sentido de responsabilidad de quienes trabajan en los medios (escritores, guionistas, directores, maquillistas, productores, luminotécnicos…)
En Cuba, este camino se transita. La pantalla doméstica inauguró el verano del 2007 con un canal trasmitiendo las 24 horas del día; otro con 20 y dos con más de 16 horas diarias. Todas las provincias cuentan con telecentros y un horario en que transmiten para todo el país, y más de 20 municipios ya tienen grupos audiovisuales.
La TV de casa debe apuntalar sin mácula los objetivos esenciales en la promoción de los valores que proponemos, ser expresión de la cultura, costumbres, tradiciones y educación de la población y, por supuesto, desde ella constituirse en instrumento para erradicar definitivamente los prejuicios que aún perviven en la sociedad cubana.
Reflejar, mostrar el resultado del esfuerzo colectivo, lo variopinto de nuestra población, socavar las exclusiones y convertirse en puente para que el dominio conceptual sobre estas aristas que forje y sostenga el trabajo de creación artística e informativa en nuestros medios de difusión. Entre los aspectos generales están:
• Mostrar en su complejidad que el papel de la mujer en la sociedad de hoy, tanto en el espacio público como al interior del hogar, para lograr interactuar con las brechas que dificultan la existencia. Visibilizar a la mujer negra. Desplegar las posibilidades para reflejar el ascenso social. Crear audiovisuales con ella como protagonista tal cual sucede ya en nuestra realidad. Balancear positivamente la integralidad racial en locutoras y conductoras. Preparar técnicamente a todos los cuadros para que ángulos, luces, maquillaje, peinados y estilos potencien el atractivo de las no blancas. Cuidar el uso del lenguaje para que las marcas sexistas se difuminen y deje de ser el hombre medida del ser humano. Tarea que conlleva una especialización y dominio gramatical y literario del idioma. Al igual que el respeto en el diálogo. No se trata de una puridad falsa, sino de un intercambio inteligente donde primen educación y cultura. Ser meticulosos en el uso del valor violencia cuando se reflejen los valores y las relaciones inter e intrafamiliares, con mensajes de bien público que apoyen desde la recreación necesaria los arquetipos morales que propugnamos. Los productos comunicativos que muestren aspectos de las religiones afrocubanas deben partir de un estudio metódico para que no sean cultivo ni para la risa ni la marginación, entre otros aspectos.
Desde estas páginas resalto la preocupación y ocupación de la Federación de Mujeres Cubanas en relación al tratamiento de la imagen de la mujer y las diferencias. Desde sus congresos siempre han reflexionados sobre estos temas, haciendo llegar sus apreciaciones a creadores, artistas y al ICRT. Tarea que no por realizada deja de exigir una continuidad perenne.
Uno de los ejemplos es la aceptación del programa Cuando a una mujer, que estuvo entre los más solicitados del verano anterior. A pesar de que aún no es un producto perfecto, sobre todo en el tratamiento de las entrevistas, sí aborda temas imprescindibles para las mujeres y las familias.
Además, la conductora del espacio, negra de piel, proyecta una imagen atinada: pelo laceado unas veces, natural o con trenzas otras, y el maquillaje ha mejorado para resaltar su belleza con todos sus atributos.
Sigue este camino, también la conductora de Entre tú y yo. Y resalta en este empeño que desde el mes de marzo, en la emisión estelar del NTV, un locutor negro, atractivo, con nariz ancha y labios gruesos, participa de la conducción del espacio.
Finalizo estos apuntes. Reitero los planteamientos generales del material Un arcoiris para Gabriela. El análisis de la gente famosa, la singularidad del arquetipo que la prensa internacional muestra para la teleaudiencia de los países llamados del tercer mundo, las apreciaciones sobre cierto mimetismo que anida entre nosotros y algunos de los escollos para superar estas situaciones deben estar presente en la agenda de reflexiones que especialistas del tema, creadores y las instituciones pertinentes desarrollan.
La pequeña pantalla de casa juega un papel esencial en la vida de la población cubana. Ella es consustancial al entretenimiento, ocupa gran espacio del llamado tiempo libre, por tanto, resulta primordial el anclaje, fortalecimiento y desarrollo de los valores que nuestra sociedad promueve para la realización de los seres humanos y de la felicidad.
No se trata de pedir milagros, ni de enfatizar que la T.V sienta que es responsable de estos asuntos, sino de articular convenientemente su papel con los presupuestos del montaje ideológico que muestra cómo la piel define la subjetividad del ideario social cubano y graba la historia del país.
Desacralizar las marcas excluyentes continúa siendo un reto que condiciona nuestra esencia.
BIBLIOGRAFÍA
Caminos. Revista cubana. Textos generales. Primer trim. 2004
Canel, Eva. Lo que vi en Cuba. Editorial Oriente. Santiago de Cuba. 2006.
Centelles, Felipe. Una aproximación a la sociobiografía. Revista Catauro. Cuba, segundo sem, 2004.
Cosmopolitan, revista, ediciones españolas de enero, febrero y marzo. 2008.
Furé Martínez, Rogelio. Eshu. Oriki a mi mismo y otras descargas. Editorial Letras Cubanas. 2007.
Glamour. Revista, Edición española. Textos generales, marzo 2006.
Hernández, Rafael. Notas sobre raza y desigualdad. Revista Catauro, Cuba. Segundo sem. 2002
Hooks, Bell. Las economías políticas de la belleza. Revista Revolución y Cultura. Cuba. Segundo trim 2005.
La Gaceta de Cuba, revista Número 1, 2005. textos generales.
La moda de la A a la Z. Magazine de El Mundo. España, primavera verano 2008.
Martínez Heredia, Fernando. Historia y raza de la Cuba actual. Palabras pronunciadas en el Encuentro dedicado a Manzano. Noviembre 2004.
Mendieta, Eduardo. Religión y racismo en Latinoamérica. Ensayo. www.Serny.sb.edu/philosophi/newsresearch
Morales, Esteban. UN modelo para el análisis de la problemática racial cubana contemporánea. Catauro. Revista Cuba. Primer sem. 2002.
Desafíos de la Problemática Racial en Cuba. La Fuente Viva. Fundación Fernando Ortiz. Cuba. 2007.
Morejón, Nancy. Nación y mestizaje de Nicolas Guillén. Ediciones UNEAC. Cuba, 2005.
Moya Richard, Isabel. Del azogue y los espejos. Ensayos de Comunicación y Género. Colección Pensamiento y Creación n. 5. Instituto Michoacano de la Mujer. México. 2007.
Ortiz, Fernando. Sin el negro Cuba no sería Cuba. De archivos del folklore. Revista Catauro. Cuba Primer semestre. 2001. Prejuicio. De archivos de folklore. (Dossier) Revista Catauro. Cuba. Primer sem. 2000.
Oquendo, Leyda. Martí en su antirracismo militante. Ensayo, 1980. Inédito. Afroamerica, voz. Casa de las Américas. Y El Derecho Humano al Conocimiento de la Verdad Histórica. Ponencias presentadas al Seminario Internacional por el Centenario de la Abolición de la esclavitud en Brasil. Brasil. 1998.
People, revista en español. Marzo 2005 y 2006.
Rodríguez Rivera, Guillermo. Por el Camino de la Mar. Nosotros los cubanos. Ediciones Boloña. Cuba. 2007.
Samá, Izett. Hacia una mirada inclusiva. Caminos revista Cuba. Cuarto trim. 2005. Páginas de la 2 a la 10.
Serrano, Lourdes. Investigación nacional que desarrolla el Centro de Antropología (Dossier) revista catauro. Cuba. Primer sem. 2002.
Sherr Salgado, Raquel. Alisando el cabello. Revista La Gaceta de Cuba. Primer trim. 2006.
Torres Cuevas, Eduardo. En busca de la cubanidad. Revista Debates Americanos no. 1. La Habana. 1995.
Zurbano, Roberto. Los cuerpos oscuros me subyugan mucho más. Entrevista a Manuel Mendive. Revista Catauro. Cuba. Primer sem. 2002.

Ponencia presentada en Género y Comunicación

30/06/2008 GMT 0

Cultura urbana: Los EM@S

negracubana @ 15:55

Este será un post compartido. Mi amiga Iddia lo subió a Latinamericalandya y yo lo referencio.

"Emo" puede describir un estilo de comportamiento o un estado general de infelicidad o melancolía. Es un estilo de vida que la gente adopta; en especial las personas jóvenes.

Una de las mayores tendencias de la moda actual entre l@s adolescentes, además de la onda gótica, es la onda EMO-CORE. La palabra EMO viene de la palabra EMOción. Y es que l@s representantes de esta tribu se caracterizan por ser muy emocionales y susceptibles a pesar creerse rud@s…

Leer más...

 

03/06/2008 GMT 0

VII Taller Científico Internacional “MUJERES EN EL SIGLO XXI”

negracubana @ 14:39

La Cátedra de la Mujer de la Universidad de La Habana y la Dirección Nacional de la Federación de Mujeres Cubanas convoca al VII Taller Científico Internacional “MUJERES EN EL SIGLO XXI” que se realizará del 18 al 25 de mayo del 2009 en La Habana; con el coauspicio de COSUDE, OXFAM, ACSUR Y ACPA.

El propósito general de este encuentro es propiciar el intercambio, actualización y evaluación: del quehacer académico sobre Feminismo y Género; los Estudios de Mujeres; el trabajo con mujeres y el movimiento feminista y de mujeres contemporáneo

Objetivos:

- Crear un espacio de reflexión teórico- científico en torno a la dimensión de género y a los asuntos más importantes que conciernen a las mujeres y la teoría feminista.
- Promover el diálogo y el intercambio de experiencias entre especialistas de estos temas, desde diferentes disciplinas científicas.
- Dar a conocer los resultados de investigaciones y trabajos científicos-prácticos sobre las mujeres, así como estimular la continuidad y el intercambio del trabajo científico en el mismo.
- Propiciar el intercambio de experiencias acerca del trabajo con mujeres y de los movimientos de mujeres y feministas contemporáneos

Participantes:

Tod@s l@s profesionales, especialistas e interesad@s en estas cuestiones.

Programa Científico.

El Taller se desarrollará en paneles, mesas redondas y trabajos individuales.

Comisiones y líneas temáticas

• Teoría, Metodología y Pensamiento Feminista
• Teoría de Género
• Género, Identidad y Subjetividad
• Estudios de masculinidades
• Género e Historia
• Género y Desarrollo Socioeconómico (se incluyen experiencias de proyectos sobre equidad de género)
• Género y Ruralidad (se incluyen experiencias de proyectos sobre equidad de género)
• Violencia por inequidad de género
• Género y Violencia (incluye guerras y conflictos armados)
• Género y medioambiente
• Género y Salud
• Género y Sexualidad (incluye estudios gay y lésbicos)
• Género y Educación
• Género y Empleo
• Género y Poder
• Género y Ecuación
• Género, Arte, Literatura y Cine
• Género y Medios de Comunicación
• Género y Derechos Humanos
• Género, Raza, Clase y Etnia
• Género y Religión
• Género, Ciencia y Tecnología

Inscripciones:

Se realizará una pre inscripción a través de:

• Envío o entrega antes del 22 de febrero 2009 de un resumen con una extensión de no más de 200 palabras, que contenga además: titulo, autor e institución a la que pertenece así como su e mail.
• Envío por e mail (attachment) o entrega en nuestra oficina antes del 22 de marzo, del trabajo a presentar que contenga además la siguiente información: titulo, autor, institución, e mail, modalidad organizativa en la que desee presentar el trabajo (individual, mesa redonda o panel) y necesidad de medios audiovisuales.

Costos de inscripción 100 CUC (120 USD)

El pago de la inscripción se realizará en efectivo, directamente el día 22 de mayo en la oficina de acreditación del taller.

L@s interesad@s puenden comunicarse con la Dra. Norma Vasallo, presidenta del Comité Organizador a través de:

E mail: cmujer@psico.uh.cu

Teléfonos: (537) 8783450

Dirección:

Cátedra de la Mujer
Universidad de La Habana
San Rafael y Mazón
Plaza, C. Habana
Cuba

Foro y taller de masculinidades en junio de 2008.

negracubana @ 14:22

FORO “La masculinidad en los medios”

Moderadora: Lourdes Pasalodos.

Participan:

Dr. Julio César González Pagés coordinador general de la red Iberoamericana de Masculinidades.

Lic. Andrey Hernández Centro de Prevención de VIH-SIDA

En esta ocasión la Editorial UNION presentará El dulce amargo de la desesperación, libro de Emilio Comas, presentado por Marilin Bobes, premio Casa de las Américas.

Fecha: jueves 5 de junio de 2008, hora: 10.00 am, Sala Guillén. Sede de la UNEAC. Calle 17 entre G y H. Vedado.

 

TALLER Masculinidades y Feminidades en los audiovisuales: hombres en cubierta y mujeres en el beisbol…..

Debate con el realizador Ernesto Pérez Zambrano y su obra.

Participan:

Dr. Julio César González Pagés coordinador general de la red Iberoamericana de masculinidades.

Est. Daniel Alejando Fernández González. Universidad de la Habana.

Est. Ernesto Díaz Calderin. Universidad de la Habana.

Fecha: 13 de junio de 2008, Hora 10. 00 am, Lugar: Universidad de la Habana.

Entrada limitada.

Contactar para confirmar al correo gonpages@cubarte.cult.cu

13/03/2008 GMT 0

Programa posdoctoral en Estudios de Género

negracubana @ 15:04
UNIVERSIDAD DE CIENCIAS EMPRESARIALES Y SOCIALES (UCES)

DEPARTAMENTO DE POSTGRADOS.
PROGRAMA POSTDOCTORAL EN ESTUDIOS DE GÉNERO.

CONVOCATORIA PARA EL PROGRAMA POSTDOCTORAL EN  ESTUDIOS DE GÉNERO   2008-2009

El Departamento de Postgrados de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES) de Buenos Aires, convoca  a la inscripción en su Programa Post-doctoral en Estudios de Género.
Este Programa ofrece una alternativa de nivel superior para quienes se han doctorado en ciencias humanas y sociales.
Su objetivo es aportar el enfoque interdisciplinario de los Estudios de Género a las investigaciones y proyectos en proceso.  También se propone superar el aislamiento entre disciplinas e incentivar el intercambio y la producción multidisciplinaria en este  campo de conocimientos.
Está dirigido a doctores/as que estén realizando estudios e investigaciones con perspectiva de Género.
Este Programa tiene una duración de dos semestres.
El programa ofrecerá seminarios, asesoramiento y tutorías a cargo de destacados/as especialistas de Argentina y de centros académicos extranjeros.  También están previstas reuniones periódicas de intercambio entre los/las investigadores/as participantes de este Programa, en la sede de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES) en Buenos Aires.
Las actividades propias del Programa Post-doctoral configuran un rango variado de posibilidades:
•     Investigación
•     Publicaciones científicas
•     Elaboración de ponencias
•     Conferencias públicas
•    Asesoría a tesistas de Postgrado
•    Participación en las jornadas de investigadores del Departamento de  Investigación de UCES u otras instituciones asociadas al programa.
•    Participación en las actividades del Programa de Estudios de Género y Subjetividad de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES)

El/la candidato/a post-doctoral podrá proponer en su plan de actividades opciones no incluidas en este listado que serán consideradas ad referéndum del Comité Académico.
El conjunto de actividades propuesto por cada post-doctorando/a en su plan deberá ser evaluado por el Comité Académico para otorgar los créditos requeridos para obtener la certificación del programa.

Requisitos de Ingreso al Programa Post-doctoral en Estudios de Género
1.- Poseer título de Doctor/a. Presentar original del mismo y/o copia autenticada.
2.- Presentar Currículum  Vitae.
3.- Presentar una solicitud impresa por la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES), debidamente completada.
4.- Acreditar experiencia en investigación en áreas  vinculadas al programa de estudios post-doctoral.
5.- Presentar una carta de recomendación emitida por un/a profesor/a de reconocido prestigio académico en el área.
6.- Presentar el proyecto de investigación que desarrollará, incluyendo las metas y los productos finales que espera obtener como resultado de la trayectoria post-doctoral.
7.- Presentar el programa de trabajo a desarrollar durante su trayectoria, junto con un cronograma.
8.- Aprobación de la solicitud de ingreso por parte del Comité Académico del Programa Post-doctoral en Estudios de Género.

Requisitos de permanencia
a) Informe semestral aprobado por el/la asesor/a y la Directora del Programa Post-doctoral en Estudios de Género.
b) Asistir a actividades de formación, investigación e intercambio presencial de investigadores a lo largo de la duración del programa.
c) Concurrir a reuniones de asesoría con  un/a  asesor/a de reconocida calidad académica que se le asigne para el desarrollo de su trayectoria post-doctoral.

Requisitos para la obtención del certificado de estudios post-doctorales.
a) Aprobación, por parte de la Directora del Programa Post-doctoral en Estudios de Género del informe final de actividades, previamente avalado por el/la asesor/a de la investigación post-doctoral.
b) Ponderación de las actividades realizadas con una cantidad no menor a 25 créditos académicos.
c) Presentación de un artículo como resultado de su propuesta de investigación, que deberá ser aprobado por el/la asesor/a de la trayectoria post-doctoral y por la directora del Programa Post-doctoral en Estudios de Género.
d) Cancelación de los aranceles establecidos por la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES).

CRONOGRAMA 2008-2009

1 de Marzo al 30 de Abril: Inscripción de candidatas/os al Programa Post-doctoral, cohorte 2008-2009. Entrevista con la Directora del Programa,  Dra. Mabel Burin y el Secretario Académico de Postgrados, Lic. José Fliguer.

Mayo  y Junio: Selección de  los/las candidatos/as al Programa Posdoctoral en Estudios de Género.

29 y 30 de Agosto: Seminario de presentación y  debate de los trabajos producidos por los/las egresados/as del Programa Post Doctoral en Estudios de Género, cohorte 2007-2008. Este seminario es de asistencia obligatoria para las/os candidatas/s post-doctorales de la cohorte 2008-2009. Se realizará en la sede de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES).

19 y 20 de Septiembre: Seminario  “Nuevos debates en Estudios de Género” con la participación de destacados/as especialistas en distintas disciplinas. Este seminario es de asistencia obligatoria para los/as candidatos/as post-doctorales de la cohorte 2008-2009. Se realizará en la sede de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES).

Informes e inscripción: UCES, Departamento de Postgrados, Adriana Accinelli, aaccinelli@uces.edu.ar  TE: (5411) 4815-3290 Int. 496. Paraguay 1338, 1er. piso, Ciudad de Buenos Aires.

04/12/2007 GMT 0

La rumba de aquella primera república

negracubana @ 13:20

Si en algo coinciden las generaciones de rumberos de hoy en día, es en considerar a la rumba como parte identitaria de la cultura cubana. No obstante, no siempre este discurso del nosotros en esta manifestación, se comportó de igual manera. En los tiempos de aquella república creada en 1902, formó parte de la otredad y la marginación. Si echáramos un vistazo a las fuentes publicísticas de la época de esos primeros años, comprenderíamos que este actual sentir musical, parte del ser cubano se relacionó, al menos en su primigenia relación, con variables como la raza, la clase, la política, la economía, pero no como producto cultural.1

En Junio de 1912, el semanario satírico La Política Cómica reseñaba el alzamiento de un partido de mayoría negra y mestiza, con el titular La rumba del día.2 Como parte del diseño racial de la época se mostraba un campamento donde los alzados, pertenecientes a las filas de Partido Independientes de Color, se dedicaban a bailar y tocar tambor y no a reclamar las demandas que provocaron el alzamiento. Paradójicamente en esos días, otros órganos de prensa, cubrían el mismo hecho, desde un clímax de terror donde se exacerbaba el miedo al negro. Repensar la imagen gráfica que tiene la intención de minimizar desde la sátira, un hecho trascendente de este período, es buscar motivos que se nos brindan desde el titular enunciado. La visión peyorativa del articulista, es tangible no sólo desde su posición ante el contexto particular de connotación política, sino además ante la imagen musical aludida. Su interés es reflejar la protestad con una intención de relajamiento pedestre (actitud achacada generalmente a los desclasados), con pretextos que se remontan al bufo decimonónico. Vincular este género con un alzamiento político de implicación racial es unir tres variables de aportaciones insospechadas.

Apartando el uso político, debe señalarse que la rumba fue demeritada constantemente por estos años. Sus raíces se hunden en el sistema colonial plantacionista donde se expresó como forma de resistencia. Surgió del lado de los dominados que la usaron como enajenación, en un contexto donde el poder capitalocentrista republicano del siglo XX lo condenó. Se tendió a reprimir como parte del racismo imperante, cualquier forma de expresión ajena al sistema civilizatorio y moderno en expansión. La sociedad civil que se conformaba, aspiraba como modelo referencial el ideal norteamericano copado de cuatro años de intervención. No se dan espacios a alternativas que provienen de las secuelas de la esclavitud, y menos si fueron alimentados en los suburbios de otrora extramuros de las ciudades y áreas alrededor de los ingenios.

Es justo decir que mucho se ha hablado de la rumba desde sus estilos, instrumentos y composiciones pero poco se ha profundizado sobre su historia como proceso, a excepciones de Argeliers León y Helio Orovio.34 Debe apuntarse al respecto, que es válido este criterio como punto de partida, sin minimizar el elemento transculturizador orticiano que permite llegar a su forma de cubanidad actual con un sello específico. No obstante, muchas veces en sus derroteros se opuso a si misma en la indagación de aportaciones, transitando en ocasiones simultáneamente por distintas cubanidades.Llegar a su condición cultural fue el resultado complejo de contradicciones, negociaciones y hasta de negaciones. Durante muchas décadas fue considerada, criterio que a veces hoy se emplea, como cosas de negros, no de grupos desposeídos interraciales, y tildada maliciosamente de salvaje y de atraso. Muchas veces la política que la segregaba entró en el juego de manipulaciones en la búsqueda de clientelas electorales. Permitir la realización de actividades de este carácter, generalmente censuradas, se manejaron con intenciones de atraer el fervor popular y adoctrinarlo en beneficio de una candidatura particular. Congraciarse con la plebe en períodos eleccionarios era un denominador común en el mundo político republicano. Una historia donde se transitó de marginal a edulcorada, de los de abajo a los de arriba, de contracultura a sello de identidad. No obstante, si en algo han coincidido los especialistas es en considerarla como patente suburbana de los sectores demeritados, compuestos en su mayoría por negros, mestizos y blancos de orilla. Sus antecedentes vinieron de las distancias (el continente africano, Andalucía o Egipto) para tomar cuerpo en La Habana y Matanzas. La investigadora Lisa Maya lo ubica como fuente de afrocubanidad en un espacio situado al margen de las instituciones políticas y culturales del momento.

La letra impresa, como espacio diseñador de discursos, imágenes y narrativas mino un caldo de cultivo. Conformador de opinión pública concensuó un esteriotipo de la rumba. Muchos estudiosos de la época aportaron a este proceso. En la década de 1910 Isrrael Castellano, uno de los estudiosos blancos de la racistamente llamada "hampa afrocubana", influido por la obra del entonces joven seguidor de Lombroso, Fernando Ortiz y su texto Los negros brujos planteaba sobre la rumba en la revista higienizadora Vida Nueva:

(…) Por el ritmo, por la cadencia del movimiento, por las actitudes, por las partes corporales que se interesen en la danza, puede distinguirse las coreografías de las razas inferiores y superiores (…) es un gran error creer que la rumba de los hampones cubanos es erótica en todas sus modalidades y facetas (…). El lenguaje africano y el baile de aquella época (refiriéndose a la esclavitud) no es el habla jergal de los ñañigos (…) ni la actual rumba de nuestros hampones (…) El baile de los negros ha ido evolucionando (…) para tomar la forma erótica que presenta.5

El texto es esclarecedor: concede a la expresión danzaría una significación que pertenece a los sectores populares. Además establece una relación con una de las formas contraculturales más complejas: los cultos sincréticos en una de sus variantes herméticas: el abakúa, reconociendo mutaciones ocurridas dentro de los préstamos del género para su supervivencia. Por otra parte, por los fuertes condicionamientos sociales, refiere su carácter erótico por considerar el baile de los cuerpos de la rumba provistos de determinados entrecruzamientos físicos, otorgándole un significado lascivo. Esta opinión es parte de los motivos segregacionistas que impugnan a la rumba. La expresión más refinada de esta práctica conocida como "Rumba de Salón" difería de la que se desarrollaba en los barrios pobres. En teatros como La Alhambra, lugares de control social, se cuidaba mucho que la rumba se comportara dentro de los moldes civilizatorios. En 1916 el periodista mestizo Ramón Vasconcelos consideraba:

(…) Lo mejor del Alhambra es quizás su celo porque la rumba no degenere en tango, matchicha, cancán (…) o en uno de los tantos steps de última factura. Allí se baila con arreglo a los cánones clásicos, sin un descoyuntamiento excesivo ni giros de comparsa o ñañiguismo, sino al ritmo expresando emociones (…).6

Algo similar planteaba Isrrael Castellanos:

(…) Las rumbas del teatro Alhambra no son el reflejo fiel del baile de los barracones, aquella era más bárbara (…) bailes de las turbas negreras (…) los blancos inferiores al tomar parte de las fiestas africanas, la fueron diluyendo, inoculando paulatinamente (…) El baile negrero es en los blancos, un instrumento de goce físico (…) no una pasión desenfrenada (…) el baile negrero ha ido evolucionando y que las ondulaciones del actual baile hampón, denominado rumba tiene procedencia blanca (…).7

Los criterios nos permiten comprender que para la presencia de la rumba de los de abajo, se necesitase apelar a determinados saneamientos explicativos. En la primera cita se erige como elemento autóctono ante la penetración de las distintas facturas foráneas que llegan del Norte, aclarándose que debe mantenerse la conducta artísticamente aceptada para que sea reconocida, y que cualquier exceso es debido a las relaciones que estableció el producto en sus contextos originarios y los sujetos que la portaron. En el otro comentario se acude a la presencia de la raza blanca como filtro saneador (a pesar de la inferioridad de los blancos orilleros) que la despojaron de su carácter bárbaro, estableciendo disersiones raciales para la misma actividad. Hay una intención de apropiación de la manifestación para así despojarla de sus rituales intrínsecos.

La cultura hegemónica (blanca, oligárquica y propietaria) se esforzó de manera efectiva por desarrollar modelos de ciudadanos civilizados que respondieran a la producción de comportamientos respecto al progreso. Ante esta disyuntiva los no blancos ilustrados tuvieron que adoptar esquemas mentales para no perecer en el ostracismo, la marginalidad y así ser aceptados. Estos condicionamientos, son vitales para entender el por qué figuras prominentes de la raza de color como Juan Gualberto Gómez, Martín Morúa Delgado, Lino D´Ou, José Campos Marquetti, Ramón Vascóncelos, Rafael Sierra entre otras. rechazaron la rumba. Como se ha reconocido, la fraternidad interracial republicana no fue el reconocimiento de las diferencias, sino la negación de uno de los etnhos componentes del sujeto colectivo cubano.

El orden social racista que primó, permitió que en los espacios sociales diseñados prime la sociabilidad blanca dominante. Alejarse de la chusma, la negrada, la masa ciega como la llamaron los sectores medios de color fue una estrategia personal producto de la hostilidad racial. Desligarse de las prácticas sociales de los de abajo fue la salida para no manchar la buena imagen y presencia impuesta. Bailar, divertirse, expresarse de manera espontánea y desenfadada no era permitido por las normas del momento. Además de poca educación, para los negros y mestizos eran remanente de las conductas de la esclavitud. Bien apuntaba Ortiz captando la atmósfera de la dominación que los negros no querían al tambor porque en sus ansias de insertarse socialmente, este les hablaba de forma embrujada de su abolengo.8 La preocupación de la élite de color por cumplir los requisitos de la civilización es una constante de estos años.

En 1886 con la abolición de la esclavitud, los no blancos entraron en un entorno social que se había acostumbrado a verlos como esclavos. Integrarse dentro de este contexto fue un proceso lleno de traumatismos. Apelando a la sociabilidad y la prensa, lograron un espacio para el reconocimiento que luego fue disputado en la última guerra de liberación nacional decimonónica. Al entrar en la república de 1902 su autoestima ganada en la contienda bélica debió enfrentar los rigores del ser ciudadano. La historia oral recogió una copla donde se entona que todos los negros finos se habían reunido y habían decidido no tocar más rumba. Víctimas de su incomprensión para hallar estrategias efectivas para luchar contra el racismo tendieron a buscar una diferencia desde la imitación a la vida. Su condición de clase los hizo negarse y alejarse de los sectores populares de los que muchas veces se erigieron representantes. Sin comprender sus actitudes, se concentraron en condenarlos reproduciendo una intención racista que los alcanzaba a ellos mismos. El poder había logrado reclutar, desde esquemas raciales conservadores, fuertes visiones segregacionistas donde las víctimas muchas veces reprodujeron actitudes de victimarios. Era entrar en las sendas de lo que algunos estudiosos han planteado como "la asimilación".

Sin embargo, para los de abajo la rumba fue espacio de contracultura. Sentir su sonido era una oportunidad para escapar de la realidad abrumadora, las tensiones y la explotación diaria. Como espacio social permitió el continuo vaivén de las razas que compartían iguales códigos.

Era una oportunidad para alimentar el ego ante las dificultades y palpar una vida interior sensible a la música. Incluso sus notas legitimaron su sentir hacia el ideario nacional en determinadas celebraciones. En Octubre de 1919, La Antorcha un periódico de clase media habanero, apuntaba en un escrito que en la celebración de patriótico 10 de Octubre en la Habana, a los 2:00 am una escoria negra se había lanzado hacia la calle en vergonzante caravana, haciendo sonar el tambor que tanto apenaba a la cultura y la moral de la nación; por el contrario, en otra provincias se había celebrado insigne fecha bajo las estrictas tradiciones.9 Se muestran las variadas apropiaciones simbólicas compartidas en un marco urbano específico. La celebración de una fecha del imaginario nacional se representa de formas contrapuestas para un mismo sentimiento: el amor a la nación y sus figuras representativas. En tanto grupos vinculados a las sujeciones de control se expresan según los códigos de la sociedad del momento (tribuna, veladas, conmemoraciones), otros sectores la reinterpretan como una gran fiesta para liberarse de los convencionalismos y darle a la patria el calor natural que para ellos tributa. Es entonces que la rumba como manifestación, se torna el medio de rendir homenaje a los caídos y mostrar el júbilo patriótico hacia el acontecimiento nacional.

Su arraigo dentro de los estratos bajos viene dado por su carácter representacional como espacio social (fiesta, colectividad, reunión) en la que se entremezclan relaciones sociales que generan determinados ambientes (compartición, machismo, enajenación, seducción, riñas, rivalidades) portadoras de interpretaciones de la realidad circundante. Su centro particular de desenvolvimiento (accesorias, ciudadelas, solares) se aleja de los diseños segregacionistas imperantes. Por su limitaciones se expresó con instrumentos venidos a menos (cucharas, sartén, gavetas de cómodas, cajones de bacalao, cajitas de velas sabatés) confluyendo sonidos a imagen y semejanzas de su productores. Poco importaba el nivel, el conocimiento teórico de la nota o la calificación. Lo vital era que el tocador (que había aprendido de forma oral, familiar, de concurrir a mirar a otros tocadores) instara a la aureola del ambiente rumbero. Desde el cantante, el coro y sus bailadores se desarrollan una fusión entre público y el espectáculo, como parte de esa espontaneidad donde no existe una etiqueta prefáctica a cumplir, aunque se portan códigos particulares relacionados con el evento.

Condenarla, como se hizo en este marco histórico analizado, sólo sirvió para convertirla en un contexto de reafirmación social donde sus actores supieron mantener intacta la esencia simbólica que representaban. A pesar de que hoy algunos pocos se identifiquen con aquellos criterios, el sonido profano prevalece en el atabal honrando a los ancestros. Entonces, en tributo a los sin historia de aquella república… que siga la rumba.

Alejandro Fernández Calderón es Profesor e historiador de la Facultad de Filosofía e Historia. Dpto. Historia de Cuba. Universidad de la Habana.

[1]Este trabajo fue una ponencia presentada en el mes de Septiembre en el Evento Internacional de la Rumba Timbalaye.

[2] Ver "El estado de la Guerra" en La Política Cómica num. 6, Junio de 1912, pág. 3.

[3] Estos investigadores han realizado diversos aportes al estudio de la rumba como manifestación histórica dejado resultados muy aportativos en: Orovio, Helio. Diccionario cubano de la música. La Habana, Editorial de Letras Cubanas, 1981, pág 267.

[4] Maya, Lisa "Afrocubanidad translocal: la rumba y santería en New York y La Habana" en Hernández, Rafael y Coatsworth, Jonh. H. Culturas encontradas: Cuba y los Estados Unidos. La Habana, Centro de Investigación Juan Marinello, 2001, Pág 11- 31.

[5] Castellano, Israel: "Evolución del baile negrero en Cuba." en Vida Nueva num. 7, Julio de 1914, pág. 150- 153.

[6] La Prensa num. 257, 13 Septiembre de 1916, pág.6.

[7] Castellano, Israel: "Psicología de las multitudes cubanas." en Vida Nueva no 11, Noviembre de 1915, pág.246- 251.

[8] Ver Ortiz, Fernando: "La transculturación blanca de los tambores negros" en Estudios etnosociológicos. La Habana, Ciencias Sociales, 1991, pág.176- 201.

[9] La Antorcha num. 68, 16 de Octubre de 1919, pág.4.

Tomado de Cubaliteraria

06/11/2007 GMT 0

De cierta manera feminista de filmar

negracubana @ 08:38
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Por muchas razones, De cierta manera (1974) es una de los largometrajes más citados dentro del cine cubano: fue el primero hecho por Sara Gómez, marcando su tránsito del cine documental al cine de ficción (algo así como la mayoría de edad); fue el primero realizado en Cuba por una mujer luego de la fundación del ICAIC —Sara era la única directora de cine con que constaba tal institución en aquel entonces—; porque fue el primero en tratar el tema de la marginalidad[1], pues luego de diversas medidas tomadas por el gobierno revolucionario, aún quedaban determinados comportamientos en la población cubana que requerían ser cuestionados.

Co-escrita junto a Tomas González, quien también le asistiría en el guión de algunos de los documentales, y asesorada en la parte documental por Alberto Pedro Díaz, De cierta manera “es un filme cuyo derrotero nadie ha ido mas allá, ni ha logrado una visión tan popular y desacralizadora y humana de una porción de nuestro contexto muy fundamental y poco escudriñado, sin prejuicios y con profundidad”[2].

José Antonio García Borrero, destacado crítico e investigador reconoce la alteridad del discurso de Sara Gómez:

“Y en efecto, las películas de Sarita […] siguen siendo una excepción en el plano estilístico, pero también conceptual; yo diría que ha sido, […] la cineasta que más se esforzó en poner en crisis [sin pretender suprimirla] la dictadura del canon aristotélico dentro del cine nacional. De modo premeditado desoyó los preceptos más usuales e hizo de lo documental una ficción y viceversa; de allí que hasta De cierta manera (1976) (sic), considerada su debut en el terreno de la ficción, igual admita una lectura no fictiva.”[3]

Dentro de la Teoría feminista de cine, De cierta manera ha sido reconocido como un filme que ejemplifica el anticine de la deconstrucción dado que rompe con los paradigmas del cine clásico, destruye los modos tradicionales de narrar, tanto temática como formalmente. [4]

“El cine deconstructivo, al adoptar y descomponer formas y temas predominantes, funciona preferentemente como desafío al cine clásico. […] podemos considerar la deconstrucción como un paso importante —y quizá necesario— hacia formas de ruptura más radicales.”[5]

Es además un filme que por su contenido, el diseño de los personajes, y la forma en que expresa los contenidos esenciales, puede ser catalogada como tal. “Por su preocupación por mostrar la relación entre lo personal, lo familiar y otras estructuras sociales, De cierta manera, puede ser considerada como una película que da prioridad a los temas feministas y a las perspectiva política […]”[6]

Por su parte, Michael Chanan, en oposición a quienes consideran tal deconstrucción de impertinente[7], vincula este carácter deconstructivo con la consistencia interna de la historia que se enmarca en el proceso revolucionario cubano que también tiene sus particularidades. Además plantea: “el filme, de hecho, es enormemente agradable, y se desliza con suavidad (…) derrochando ligereza y buen humor, aunque es agitador. Pero contrario de lo que pudiera pensarse, la agitación que ofrece es agradable.”

No obstante, a la crítica de cine cubana le ha costado percatarse del sentido feminista que tiene la obra cinematográfica de Sara Gómez, en particular De cierta manera, no solo por lo que nos cuenta, sino también por los recursos que usa para narrar y el modo de hacerlo. Deseamos mostrar, entonces, varias citas que evidencian lo anterior. En “¿Quién eres tú, Sara Gómez?”, artículo del dramaturgo Gerardo Fulleda León, que apareciera en Cine Cubano No. 127, él declararía: “debemos dejar claro algo más, ella no era una feminista a ultranza[8]. Por su parte, José A. Lezcano en la misma revista plantearía: “Se colocó detrás —o por encima— de los males del machismo, como uno más entre los tumores sociales, pero sin dejarse arrastrar por la tentación de un cine simple [o toscamente] ‘feminista’”[9]. Por su parte, Isabel Azucena Plasencia en un artículo publicado en la revista Bohemia al cumplirse 15 años de la muerte de Sara diría: “Asumía con desenfado libre de prejuicios feministas los problemas referentes a la igualdad de mas mujeres”[10]. Para concluir, Rigoberto López, quien la asistiría en el largometraje, expresó durante una entrevista: “Qué significativo es que la primera operación de envergadura del cine cubano contra el machismo como institución tradicional de la sociedad lo haya hecho una mujer. Se lo planteó no superficialmente, no feminísticamente, sino en su entorno social”[11].

Todas estas frases resultan ser provocaciones para el debate, la toma de posiciones teóricas, hasta para el análisis del discurso y bien valen sendas entrevistas a sus autores, pues, posiblemente, pudiésemos conciliar respuestas comprensibles; sin embargo, ellas invocan a pensar en cierto desconocimiento de lo que es ser feminista, feminista a ultranza —que yo sustituiría por radical—, o simplemente, feminista. Las segunda y cuarta citas, de un carácter más valorativo, ponen en entredicho el cine feminista en sí mismo, al parecer ignorando los modos de narrar y hacer el cine conscientemente feminista. Ambas pueden ser interpretadas como que establecen una determinada proximidad entre lo sencillo y aquello que puede ser tildado de feminista; y para el caso de la cuarta, como si el feminismo no tuviese nada que ver con nuestro entorno social, con la vida de las mujeres y los hombres cubanos. [12]

En el caso de la tercera, es una afirmación que reconoce en el feminismo prejuicios, o sea unas creencias con valores negativos, en tanto expone que Sara aborda la igualdad de las mujeres, pero al parecer sin un basamento feminista. Nos preguntamos si se puede hablar a favor de las mujeres y que no sea este un planteamiento feminista, sin advertir que precisamente este elemento es uno de los que une las diferentes corrientes, variantes, aproximaciones ideológicas que están dentro del la lucha feminista. No obstante, tal frase es de difícil comprensión para nosotros, pues nos cuesta entender la concomitancia de los términos “prejuicios” y “feministas”. Lo que sí podemos afirmar es que muestra al igual que las anteriores cierto desconocimiento, en este caso, de la intención del movimiento feminista.

Es simple, Sara quería una película que abordara un tema tan escabroso como la relación amorosa entre un hombre y una mujer de extracciones sociales diferentes, donde se expusieran conflictos raciales, sociales y genéricos y le salió este ensayo feminista deconstruyente de las estrategias narrativas clásicas. Es preciso ver a Sara Gómez como una mujer que tomó partido por otras —y por ella misma— en el seno de una revolución socialista, para así poder valorar con el rigor que ella merece, lo que nos ha dejado como sus principales contribuciones a la historia de este país y en particular a la historias de las mujeres dentro de la cultura.

Sería Mayra Vilasís quien reconocería explícitamente los valores feministas de este filme a partir de los análisis realizados por reconocidas teóricas como Julia Lesage, E. Ann Kaplan y Zuzana Pick. Vilasís hace notar como, amén las diferencias de abordaje de cada una de ellas, todas coinciden en que el género, la relación hombre-mujer, es el tema central de este filme.[13]

Otras de las cuestiones largamente debatidas es el marcado carácter didáctico del filme, que en ocasiones llega a molestar a algunas personas. Elder Santiesteban expresaría lo siguiente:

“Más que una historia aislada de ficción, se integra un análisis exhaustivo del problema del marginalismo que acude tanto al punto de vista sociológico como histórico. La finalidad didáctica claramente marcada, no se reduce en mucho la capacidad de penetración en el material abordado, y sí contribuye a una mayor eficacia en la percepción de su mensaje.”[14]

Por suerte, la vida le daría la oportunidad a la propia Sara, cuatro años antes de filmar De cierta manera, de explicar por qué su intención cinematográfica es esencialmente didáctica. En una encuesta realizada por la revista Pensamiento Crítico, ella declararía:

“No puedo plantearme el cine didáctico como una especialidad, sino como una necesidad. Para muchos de nosotros la vocación de cineastas nos nació y ambos oficios han llegado a constituirse como inseparables. Si sentimos la necesidad de un cine didáctico en tanto que revolucionario, este siempre será útil, interesante y cinematográficamente válido en tanto que cineastas. El cineasta cubano se expresa siempre en términos de revolución; el cine, para nosotros será inevitablemente parcial, estará determinado por una toma de conciencia, será el resultado de una definida actitud frente a la necesidad de descolonizarnos política e ideológicamente y romper con los valores tradicionales, ya sean económicos, éticos o estéticos.”[15]

De cierta manera además de feminista es también una película imperfecta[16], hecha desde el total compromiso de su realizadora con la sociedad cubana de aquel entonces. Escrita y filmada intencionalmente, es muestra de un “cine consciente y resueltamente interesado, es decir un cine imperfecto”[17], propio de un cine desarrollado en el marco de una revolución social. No es para nada edulcorada ni paternalista, es grosera, estremecedora, reveladora, aguda y no intenta ser conciliadora.

“El cine, como medio de comunicación de masas, es de tal agresividad que muy a menudo siento mi profesión como un reto y un privilegio. Cuando pensamos que millones de espectadores con diferentes niveles y extracciones van a recibir nuestras imágenes sonoras, y que estas le agredirán en la pasividad de una sala cinematográfica garantizando toda la atención de aquellos, nos sentimos obligados a un rigor ideológico y formal sin límites. Por ellos y para ellos [los cubanos] habrá que hacer un cine sin concesiones, que toque la raíz de sus intereses, un cine capaz de expresarlos en sus contradicciones […]”[18]

Por otra parte, De cierta manera no es técnicamente perfecta. Ella quiso filmarla en 16 mm. para que cuando se llevase 35 mm. tuviese ese granulado que nos hace aún más dramática y real la puesta.[19] Por último, no tiene un final feliz, más bien no tiene un final en términos narrativos, es una historia circular, como si Sara Gómez previese que conflictos como este se nutrirían una y otra vez de ellos mismo, como si no hubiesen plausibles y bellas soluciones: la realidad es mucho más severa de lo que imaginamos. A propósito de lo anterior, resaltaría Carlos Galiano:

“La solución de los conflictos que plantea De cierta manera […] no se logra de inmediato ni con medidas drásticas. Será producto del desarrollo del propio proceso de transformación que desata tales conflictos, de su progresiva incidencia en la mentalidad de sus protagonistas y como tal, entraña un camino largo y accidentado de avances y retrocesos. Es por eso que la película tiene un final abierto, ‘inconcluso’, que aparentemente no brinda resultados, pero que en realidad los contiene en esa discusión que sigue sosteniendo la joven pareja, cuyas figuras avanzan en la esfera final, como un signo de confianza en el futuro, hacia un paisaje en el que se yerguen los nuevos edificios construidos por la Revolución.”[20]

Los personajes principales mantienen los nombres de los actores que los interpretan: Mario/Mario Balmaseda, Yolanda/Yolanda Cuellar, quizá para mejor insertar a estos dentro de las tramas reales de las personas verídicas que aparecen en el filme. Este sería un aspecto valorado por el importante crítico de cine Carlos Galiano: “[…] en el caso de los personajes que interpretan su propio papel de la vida real, la personalidad de Sara fue determinante en la creación de una atmósfera de confianza y espontaneidad durante la filmación gracias a la cual estas intervenciones alcanzan un alto grado de autenticidad […][21]

De hecho, en un inicio, durante el primer segmento documental de la obra, Yolanda aparece como si fuese un personaje real que testimonia su participación en el cambio social, luego aparece como personaje ficticio. Estas son muestras del singular diálogo que se estable entre ficción y documental, que en ocasiones pierde sus propios límites, de hecho en más de una oportunidad personajes de ficción y reales se entremezclan, aumentando la verisimilitud de la narración. Sobre esto Mayra Vilasís dijera:

“La estrategia lingüística radica en la yuxtaposición, en un mismo nivel conceptual, del estilo documental y el de ficción, como dos expresiones diferentes dentro de un único discurso fílmico. Esta es la magia de la película y puede ser una de las claves que nos ayude a entender el interés que suscita como objeto de análisis critico. […] La yuxtaposición de estilos […] hace que el espectador tome conciencia del lenguaje cinematográfico. […] los espacios ‘documentados’ adquieren un carácter metafórico en función del tema principal: los cambios en las relaciones entre los sexos y el comportamiento personal en los vínculos hombre-mujer, pueden ser tan difíciles de lograr como lo son aquellos necesarios para destruir viejas ciudadelas y construir nuevos edificios.”[22]

La música es otro aspecto relevante en De cierta manera. Si recordamos que Sara estudió piano, podemos entender el valor que ella le otorgaba a la misma, convirtiéndola no solo en simple apoyatura sino en motivo en sí mismo, la música por sí misma nos evoca sus mensajes particulares que en este caso están en consonancia con los discutidos en el filme, brindándole mucho mas realismo y autenticidad, la credibilidad de la imagen.[23]

El tema de presentación, escrito por Sergio Vitier y con voz por Sara González,[24] resulta ser una verdadera introducción a la problemática que descubriremos más tarde, es una línea melódica que se expresa por sí misma, no necesita para nada del lenguaje verbal. Por otra parte, el tema Véndele, música de Guillermo, aquel boxeador que mata al voyeurista, y escrita por Tomás González, se torna un personaje más dentro de la trama. Primero es presentado en voz y guitarra por el boxeador, de manera bien sintónica con la historia que esta persona real nos cuenta,[25] luego se torna tema de despedida: “véndele a tu hipocresía”, declara de manera clara y precisa resumiendo de alguna manera todo el argumento del largometraje.

Mario y Yolanda, masculinidad y feminidad en re(de)-construcción. La mujer nueva y el hombre nuevo en De cierta manera.

Mario, de procedencia obrera, y Yolanda, pequeño-burguesa, son el centro de esta narración que utiliza tanto la ficción como el documental para mostrar la inserción compleja de ambos personajes en el proceso revolucionario que se vivía entonces. Ellos interactúan dentro de la construcción de la nueva sociedad a partir de la relación amorosa que establecen. Sin embargo, por momentos se mueven de manera diferenciada, él en torno a su centro de trabajo, una fábrica; ella en la escuela en la cual imparte clases. En la fábrica una asamblea de trabajadores es la que funciona como elemento contentivo que premia o censura la conducta de Mario. En la escuela, la reunión de profesores asemeja una corte inquisidora, diciéndole a Yolanda lo que hace bien y lo que no.[26]

La historia cuenta cómo pobladores de Las Yaguas, barrio marginal de La Habana, son beneficiados con un plan de otorgamiento de vivienda que es parte de los disímiles programas que tenía la Revolución como forma de ofrecerles a las personas un mejoramiento en su vida material. Miraflores, construido con manos obreras, es el destino de esta gente que aunque se han mudado físicamente de emplazamiento, no ha sucedido así con sus mentalidades. Sus vidas psíquicas han quedado ancladas en la marginación que vivían, convertida ahora en auto-marginalidad. Ellos, Mario y Yolanda, solo coexisten en el mismo espacio en este barrio donde ella trabaja y él vive.

Cuando Yolanda dice que este es un mundo muy extraño para ella, “yo pensé que esto ya no existía”, haciendo clara referencia a los barrios marginales, a las situaciones precarias, Sara se está cuestionando el hecho de que luego del triunfo revolucionario, aún existan personas que preserven costumbres y conductas que lo marginen de la nueva sociedad, a pesar de los esfuerzos que está haciendo la Revolución para ofrecerles un cambio de vida.

De hecho, Mario, quien se hizo “hombre en la calle”, cuando llegó la Revolución se fue a estudiar a una beca, pero “no había quien la aguantara”. Luego, el servicio lo salvó, porque estaba “rega’o”, en el momento en el que el pensaba “irse”, porque desde pequeño siempre quiso ser ñáñigo. Así se conforma la hombría en Mario, en la conjunción de elementos clasistas, religiosos y raciales.

Más que un simple ejemplo de machismo, Mario representa cierto tipo de masculinidad que no es exactamente hegemónica, pues está en transición, es más bien subalterna. Tampoco es hegemónica por su pertenencia clasista y racial. Como hombre negro y obrero que es, esta masculinidad en tránsito es ejercida desde los sectores populares de la población, que no por desprovista del poder económico y estar sumida en otros tipos de discriminaciones, deja de reproducir las conductas misóginas y de subordinación de las mujeres.

Preferimos hacer énfasis en los otros elementos que se le adicionan a esta masculinidad y en aquellos que es preciso descontinuar que marcan el cambio en Mario. En este sentido, la transición de observa en la necesidad reemplazar, de-construir, eliminar, elementos que tengan que ver con formas tradicionales de pensar, la supuesta “hombría”, la extrema lealtad que a veces se confunde con la complicidad irracional. Como bien dice Mario él no se hace ñáñigo ahora por un “problema de mentalidad”, haciendo alusión a la inconveniencia actual de tal práctica y a la supuesta evolución de su forma de pensar, lo cual entra en contradicción con su paradigma de hombre; porque evidentemente para ser ñáñigo hay que tener varias virtudes: ser buen hijo, buen padre, y sobre todo HOMBRE, características que describen también al modelo hegemónico de masculinidad.

Por otra parte, Sara pone en evidencia como se expresa esta masculinidad subalterna, dado que Mario que no puede expiar su culpa de ser un chismoso, un chivato, de “irse de lengua” como lo hacen las mujeres, como él mismo dice. Realmente, la masculinidad de Mario es debatida, puesta en tela de juicio, sobre el tapete, casi todo el tiempo. Mario es más o menos hombre en tanto no hace aquello o hace esto, lo que para él esta vedado y es propio de mujeres.

El que él haya escogido una “jevita fuera del ambiente” de esas “que no dan bateo, ni tienen lío ni nada de eso” muestra también tal transición, puesto que ella significa el ascenso clasista, entendido como mejoramiento humano. Aquí se articulan de manera peculiar su identidad masculina con su identidad clasista. Nótese que Mario puede acceder a esa mujer porque él ya esta saliendo de la marginalidad. Cada día él se acerca más al “hombre nuevo” que precisa la Revolución socialista.

Se incorpora además un nuevo elemento a esta masculinidad: el ser revolucionario, ofreciéndole a la misma cierta dinamismo, y en ocasiones determinado carácter ambivalente porque recordemos que ser revolucionario implicaba abandonar conductas antes reconocidas y legitimadas para los hombres de este sector poblacional, tal cual la religiosidad, el machismo, etc. De esta manera, asistimos a la conformación de esta nueva masculinidad que no es estática sino dinámica, que no es individual sino conciliada, que no es egoísta sino altruista y puesta en función de las otras personas y de la Revolución, en fin: progresista, el HOMBRE NUEVO. Esta acá la principal cuestión relativa al feminismo, en especial al socialista.

De cierta manera, explora tanto los conflictos inter/intraraciales como los inter/intraclasistas. Mario y Yolanda —mestizo él, blanca ella— podrían representar cosmovisiones diferentes desde sus inequitativas posiciones socioeconómicas. Sin embargo, el encontrarse ambos en transición, dado por sus enfrentamiento para con la sociedad, al interior de la pareja y de ella y de él con si mismo, nos evidencia la evolución de ambos personajes en términos raciales y clasistas. De manera similar, la diferencia de clases es evidente en el lenguaje, a Yolanda le cuesta entender la jerga que Mario utiliza.

Yolanda por su parte, pudiéramos decir que es una mujer transgresora. Es divorciada, puesto que prefirió escoger a favor de su formación y de la profesión en vez de su relación amorosa. Ella es además una mujer que participa activamente en la construcción de la nueva sociedad, colaborando en varios de los proyectos de la Revolución. De hecho, que ella estÉ en Miraflores, barrio y realidad que le son ajenos, es muestra de que es un personaje que ha evolucionado a pesar de su extracción social. Ella se acerca bastante al proyecto de MUJER NUEVA que diseña esta nueva sociedad.

Yolanda y Migdalia, mujeres de diferentes extracciones sociales, también interactúan de manera singular. Primero, sobre Migdalia (mujer mestiza) pesa cierto “arrastre” que la hace inferior a Yolanda (mujer blanca). La primera, para igualarse, toma su condición de revolucionaria como estandarte, pero a pesar de ello considera que “un hombre con diente plateado, ya eso es el colmo”. De manera similar, el conflicto de clases conlleva al enfrentamiento de situaciones progresistas, aunque también contradictorias. El amigo de Mario, Jon, que sostiene una relación amorosa con Migdalia, es de otra clase social, hombres (blanco uno, negro el otro) a quienes el proceso les permitió estar sentados en el mismo lugar compartiendo. Todo sucede en la misma locación, un restaurante, y ambas escenas dialogan entre sí, los hombres se acercan cada vez más, sin embargo las mujeres se alejan, se distancian psicológicamente hablando, quizá como muestra de que las mujeres pobres (o no negras) quedan escindidas tanto de las otras mujeres no pobres, por su condición socioclasista, como de los hombres, en virtud, sobre todo, de condición genérico-sexual.

Intraclasista e intraracialmente se presenta un conflicto entre Mario y sus amigos, el cual se plasma de manera cimera en aquel juego de dominó que tiene como lugar al barrio. Allí unos y otros le reclaman por su salida de aquel ambiente dada la relación amorosa que tiene con Yolanda, y le llaman irónicamente de doctor. Humberto, quien viene a ser una especie de antihéroe, es quien pone en evidencia lo que piensan todos: “la maestra te ha lavado el cerebro, que tu te has convertido de konsomol”. Humberto también es un verdadero arquetipo de todo lo que la Revolución no necesita, representando aquella parte de la población que, a pesar del cambio de la situación social y de los diferentes programas de beneficio, prefiere continuar en la periferia de la sociedad y que de alguna manera ase a Mario a etapas anteriores de desarrollo individual, no permite que Mario se logre deshacer de lo que trae.

“Lo eché pa’lante, como una putica” (refiriéndose a Humberto) es lo que se reprocha Mario, dónde viene a quedar esa moral de los hombres, la supuesta hombría que consiste, según él, en “meterse un buche, andar con los socios, no andar en ese mariquitismo de echarlo pa’lante”. Pero resulta que Jon le dice a Mario algo a lo cual este último responde: “estas hablando igual que Yolanda…” entendido por nosotros como: estas igual que las mujeres, te portas como ellas, como blanco que eres, no tienes entonces mi código de HOMBRE. De esta manera, iguala la lectura esencialista que hace de la conducta de Yolanda con la “debilidad” en la hombría de su amigo. Mujer (no importa de que raza) y hombre blanco comparten los mismos atributos.

“Al final esta Revolución la hicieron los hombres, los machos” declara Mario casi al final del filme, anulando por completo la participación femenina en los sucesos revolucionarios. Fijémonos que esta aseveración transcurre en el parque Maceo, y los cubanos y cubanas conocemos harto suficiente la trascendencia de esta personalidad en nuestras contiendas libertarias. Lo que sucede es que, muy a pesar de Mario, también conocemos la participación de las mujeres de los Maceos en dichos asuntos, a tal punto de que Mariana prefiriera dar sus hijos en bien de la nación. A nuestro juicio, no Maceo en su persona, pero sí su madre, dialoga en este instante con Mario recordándole que nosotras también hicimos lo nuestro.

Quizá este Maceo entre en relación con Guillermo, aquel boxeador reconocido nacionalmente que en un momento confuso dio muerte a un hombre. Él pagó por esto, ese suceso le cambió la vida, a tal punto que le “vendió” al ambiente. Como él mismo dice: “la mayoría de esa gente no dejan el ambiente por cobardía”. Él tuvo tanta valentía como la que se le adjudica a Antonio Maceo, supo crecerse a las dificultades y las heridas y hoy es un hombre que ha decidido seguir luchando para sí y para la Revolución. “Hay que ser más valiente para safarle al ambiente que para seguir viviendo en él” sentencia Guillermo.

La sociedad además le dio el espacio oportuno. Ahora es entrenador de boxeo, además compone, canta y precisamente ha compuesto esta canción que expresa: “Véndele a ese mundo que no da nada, que no tiene flor de la mañana […] a la hipocresía”.

Durante la narración, a propósito del mito abbakuá, se dice que el chivo luego de castrado se convierte en hembra, siendo esta quien divulga el secreto, lo que nos está mostrando cómo dentro del mito hay un contenido que culpabiliza a las mujeres. Indudablemente lo abbakuá, relativo a la hermandad religiosa en la cual solo participan hombres, se nos presenta como lo marginal, lo atrasado, que legitima la posición de inferioridad de las mujeres, por afálicas[27] y por chismosas. Salirse de ello, no solo sería una cuestión de tipo religiosa, sino que implicaría también salirse de la misoginia, de los estereotipos, de la violencia contra la mujer, arribar a la equidad entre hombres y mujeres.

Ahora bien, cuando se hace énfasis en la función de las mujeres como reproductoras de los roles, de las normas y valores del “ambiente”, se nos está volviendo nuestra atención de manera abierta y explícita sobre otro elemento interesante. Aquella conversación entre Yolanda y Mercedes, madre negra, a quien la maestra culpabiliza del fracaso escolar de su hijo, revela un conflicto presente hasta nuestros días en la sociedad occidental, y por lo tanto en Cuba, relativo a la doble jornada laboral de las mujeres, lo cual se dramatiza en las capas sociales más desfavorecidos.

Mercedes, quien esta integra por entero al proyecto social y participando del trabajo remunerado, cuando retorna se ocupa de su hogar y su familia, sin embargo es responsable exclusivamente de la educación de sus hijos e hijas. Pudiese ser esta preocupación de Sara Gómez una prolongación de lo que abordó con anterioridad en Mi aporte, mostrando el conflicto implícito que conllevó la integración a la sociedad socialista, entiéndase en cualquiera de sus programas productivos y/o educativos con el mantenimiento de la responsabilidad materna en la educación de los hijos e hijas.

La incomprensión por parte de Yolanda de la situación de los niños y niñas de esta comunidad, los argumentos que la llevan a exigirle a esta madre más participación en el escenario escolar de sus hijos, resulta ser un evidente distanciamiento entre su cosmovisión y la realidad; elemento este que pone en crisis al personaje, puesto que a pesar de sus buenas intenciones su origen socio-clasista, quizá, le esta impidiendo analizar el problema en toda su extensión. Este aspecto hace que no cumpla completamente el paradigma de MUJER NUEVA.

El futuro de las niñas, en especial de las negras que viven en los barrios populares, también es una preocupación explícita en la película. Su intención es que posterior al sexto grado continúen por un camino diferente, un camino que no sea precisamente el del matrimonio y los hijos, si no que pudieran continuar estudiando, integrarse a la sociedad. El reclamo es evidente, al parecer, las medidas tomadas hasta ese momento favorecen la inclusión de los varones, no así de las muchachas, menos si son negras y viven en comunidades como Las Yaguas. “De las niñas no nos hemos olvidado” revela que, efectivamente, la situación de ellas es otra, al menos para las que viven en este lugar. Aquí Sara advirtió que efectivamente las mujeres y niñas negras están sumidas en varias discriminaciones a la vez, por ahora la clasista y la sexista.

Por último, la discusión real que suscitó la presentación del filme ante un grupo de hombres premia el tratamiento de este tema de manera singular. Lo que hemos estado abordando hasta aquí, en torno a Mario, su moral y su hombría, toma un matiz aun más revelador cuando confirmamos que hombres reales se muestran dudosos sobre el comportamiento de Mario. La locación escogida no puede ser mejor, una cervecería, lugar eminentemente masculino donde los hombres suelen desplegar todas sus verdades acompañados del “mareo” que provoca el alcohol, además de constituirse como un espacio de poder en relación a las mujeres, donde solo son efectivas leyes masculinas y que todos tienen que cumplir por igual, deviniendo un espacio neutro. Allí resalta el concepto de madre que tienen los hombres, madre en tanto un ser supremo, santa por naturaleza y con la cual no se juega, madre además que gana relevancia si está muerta. De manera similar, el concepto de hombre vuelve a aparecer como antitesis de revolucionario, no se pueden ser las dos cosas a la vez, o eres una cosa o la otra. Pertinente, la participación de El Ambia cuando dice la frase final de la película: “esta Revolución es más grande que nosotros mismos, y por lo tanto nosotros vamos a morir por ella”.

*Diplomada en Género y Comunicación.

http://negracubana.blogia.com



[1] Véase Sara Vega e Ivo Sarría: «El otro que somos nosotros». En Coordenadas del cine cubano 1, Editorial Oriente, Santiago de Cuba. 2001, p. 141. Además sería importante leer la anécdota que cuenta Tomás González sobre como Sara Gómez seleccionó la marginalidad como tema para narrar, para ello consulte Tomás González: «Memorias de una cierta Sara». En Cine Cubano, No. 27, 1989, p. 16.

[2] Gerardo Fulleda León: «Una reina desoída». En Cine Cubano, No. 27, 1989, p. 26.

[3] José Antonio García Borrero: Ob. cit.

[4] Annette Kuhn: Cine de mujeres: feminismo y cine. Madrid, Cátedra, 1991, p. 174.

[5] Ibídem, p. 180.

[6] Ibídem, p. 175.

[7] Véase Michael Chanan: Cuban Image. BFI Publishing, London, Indiana University Press, Bloomington, Indiana, 1985. La traducción, «Otra mirada» realizada por Ana Busquet, aparece en Cine Cubano, No 127, 1989

[8] Gerardo Fulleda León: « ¿Quien eres tu Sara Gómez? » en Coordenadas de Cine Cubano 1, Editorial Oriente, 2001, p. 241. Las negritas son mías.

[9] José Alberto Lezcano: «De cierta manera con Sara Gómez» en Cine Cubano No. 127, p. 7. Las negritas son mías.

[10] Isabel Azucena Plasencia Hernández: «Sara Gómez, homenaje. Del cine parcial» en Bohemia, 28 de julio, 1989, p. 5.

[11] María Mestas: «Sara Gómez no se lo propuso pero dejo una huella» en Romances, diciembre 1977, p. 87.

[12] Julio Cesar González Pajés en En busca de un espacio: Historia de mujeres en Cuba, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2005. p. 157 plantea que el término feminismo se volvió obsoleto, pues se recordaba su origen burgués. Quedó por tanto ciertamente maldito, desde la década de los sesentas, “ser feminista” se asoció al sistema capitalista, quizás aquí esta una causa de las del desconocimiento que hasta hoy día prima en la sociedad cubana.

[13] Mayra Vilasís: Pensar el cine, Ediciones Unión, La Habana, 1995.

[14] Elder Santiesteban: «De cierta manera» en Verde Olivo, No 44, 30 de octubre, 1977, p. 58.

[15] Sara Gómez Yera en Pensamiento crítico, Habana No. 42, julio, 1970, p. 94.

[16] En clara referencia al concepto “cine imperfecto” que desarrollase Julio García Espinosa en el ensayo «Por un cine imperfecto» escrito en 1969. En Un largo camino hacia la luz, Fondo editorial Casa de las Américas, La Habana, 2000, pp. 11-27.

[17] Ibídem, p. 22.

[18] Sara Gómez Yera: Ob. cit.

[19] Gerardo Fulleda León: Ob. cit. Puede encontrar una explicación técnica en Peter Shumann: «Nota al vuelo» en Cine Cubano No. 127, p. 24

[20] Carlos Galiano: «De cierta manera» en Granma, 22 de octubre de 1977, p. 5.

[21] Carlos Galiano: «Y ahora De cierta manera» en Granma, 6 de octubre de 1977, p. 2.

[22] Mayra Vilasís: Ob. cit., pp. 56-57.

[23] Véase Marcel Martin: El lenguaje del cine. Gedisa Editorial, España, 2005, p. 124.

[24] Jaime Sarusky: Una leyenda de la música cubana. Grupo de experimentación sonora del ICAIC, Editorial Letras Cubana, 2005, p. 79.

[25] Será abordada más adelante en el epígrafe 2.2.5.

[26] Michael Chanan realiza un abordaje bien interesante de lo que simbólicamente nos muestra el filme, en términos de conflicto. Véase Michael Chanan, Ob. cit., p. 34.

[27] Lo cual suena bastante psicoanalítico.

03/10/2007 GMT 0

Análisis de spots audiovisuales en torno a la despenalización del aborto en la Ciudad de México

negracubana @ 11:59

Amig@s:
Unas estudiantes mexicanas que recien conoci en un evento aca en la Habana me hicieron llegar este trabajo muy interesante a proposito del tema del aborto y de los spot usados en este tema.
Negracubana

En México, anualmente el 21% de las mujeres1 se realiza un aborto, siendo la primera causa de mortalidad en mujeres de entre 15 y 39 años2. El aborto es un problema de salud pública por la incidencia de muertes ya que debido a su penalización, se realiza en la clandestinidad, lo que ocasiona que las mujeres de bajos recursos recurran a abortos realizados de manera insalubre y las que tienen una posición económica más alta, puedan adquirir un trato que las proteja de los riesgos que implica realizarse un aborto, por lo que también es un problema de injusticia social.

Debido a que las campañas de salud sexual de gobierno y privadas no son difundidas de manera correcta, y en las escuelas la información es pobre, propagada a través de los prejuicios de los docentes, los temas son tratados como tabú, se imparten de forma morbosa y se carece de formación, por lo que los jóvenes no están preparados para afrontar su propia sexualidad o prácticas sexuales seguras. Además la difusión de información se ve influenciada por la religión, debido a que la separación de la iglesia y el estado, a pesar de haberse promulgado desde antaño (1859), no se ha conseguido e incluso pretenden inmiscuirse en las decisiones políticas. Por lo que la sociedad mexicana aún se encuentra muy influenciada por los valores morales impuestos por la religión.

El siguiente análisis tiene el objetivo de profundizar en el contenido de los spots televisivos y de Internet presentados en la República Mexicana, en torno al proceso de despenalización del aborto en la ciudad de México.

Este análisis retoma teorías psicoanalíticas, específicamente a los autores y artículos que hacen referencia al sentimiento de culpa, en los estudios sobre psicología social y de las masas.

Tomando en cuenta que los spots referidos que se proyectaron en televisión fueron transmitidos en horarios clasificados como AA, para niños, adolescentes, jóvenes y amas de casa y que los transmitidos por Internet se encuentran en páginas diseñadas para adolescentes y jóvenes, queda delimitada la población a la que se dirigen los spots.

La Real Academia Española, define al aborto como la “interrupción del embarazo por causas naturales o deliberadamente provocadas”, en este trabajo, nos enfocaremos a estos últimos.

En México existen tres posturas principales sobre el aborto: la religiosa, la de salud y la legislativa.

La religión católica es la de mayor influencia en México; ésta concibe al aborto como un pecado, ya que considera que la vida humana se inicia al momento de la unión de las células femenina y masculina, y, por lo tanto, al efectuar un aborto se comete un homicidio.

Dentro de la postura de la salud, el aborto se entiende como la interrupción del embarazo a partir de la concepción hasta el momento del parto. En la ciudad de México, los abortos realizados en la clandestinidad, figuran como la tercera causa de mortalidad en mujeres, ya que éstos se realizan de manera insalubre e inadecuada o incluso son autoinducidos mediante hierbas o remedios caseros. Si los abortos se realizaran en clínicas bien establecidas y con personal capacitado, el estar embarazada o requerir de un aborto, no sería causante de muerte.

Desde la perspectiva legislativa, el aborto es permitido en casos de violación, peligro de muerte de la madre, en caso de que el aborto fuera ocasionado por una imprudencia de la mujer o por problemas congénitos, con variantes en algunos estados de la República (en los cuales no se permite en caso de violación y en otros es viable incluso por cuestiones económicas, sujeto a la orden de un juez). A partir del 26 de Abril de 2007 se despenaliza el aborto en el Distrito Federal.

CONTEXTO SOCIOPOLÍTICO

En México el gobierno federal es representado por el Partido Acción Nacional (PAN), desde el sexenio pasado que se autodefine como democristiano; su postura se rige por la moral cristiana, por lo que están en contra de la despenalización del aborto, considerándolo como un asesinato. Para expandir su postura mantiene lazos con algunas asociaciones civiles afines a su ideología como Provida, Denme chance, entre otras.

La Ciudad de México, está gobernada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) desde 1997; el PRD se autodefine como un partido izquierdista, su postura ante un tema como el aborto es en pro de su despenalización y la libertad de los derechos de la mujer.

Diferentes organizaciones no gubernamentales feministas, se han involucrado en el tema con mayor fuerza desde hace aproximadamente 10 años; una de sus mayores aportaciones ha sido la labor de concientización en el sector de la población que tiene acceso al poder. Los legisladores pertenecientes al PRD realizaron la propuesta de la modificación del código penal capitalino para despenalizar el aborto antes de las 12 semanas de gestación, bajo cualquier circunstancia.

Durante los cuatro meses de discusión legislativa, se mantuvo de manera permanente una campaña publicitaria audiovisual (televisión e Internet) –a favor y en contra- que pretendía manipular la postura de la población respecto a la despenalización del aborto. Por cuestiones de tiempo sólo nos abocaremos a los que están en contra, eligiendo un spot trasmitido en televisión abierta y otro en Internet.

Tomando en cuenta que México ocupa el cuarto lugar a nivel mundial en audiencia televisiva3, es decir, el 91.4% del total de la población mexicana, que un televidente promedio recibe 101 spots televisivos diariamente a través de la televisión abierta4 y que el 8.22%5 del total de la población tiene acceso a Internet, se deduce que los spots referidos tienen un gran impacto en la población.

El siguiente spot fue trasmitido en televisión abierta. Los responsables de éste son los integrantes del PAN . Las características que presentan las mujeres en este anuncio, pertenecen a las de una mujer mexicana promedio, además de utilizar el “nosotras” lo que favorece que todas las mujeres se puedan identificar con este modelo.

El enjuiciado es el feto, al cual se le trata como un individuo con la capacidad de defenderse, de decidir y de guiar sus actos. En el spot, se lleva a cabo un juicio de tipo estadounidense, en donde el jurado está compuesto por civiles; el acusado es señalado por toda la comunidad y el dictamen es determinado por los valores morales de cada individuo, ya que el sujeto que está siendo juzgado representa un peligro para la sociedad o simboliza algo no deseable en su vida. Viéndose subestimada la opinión y decisión de la mujer.

Por naturaleza los seres humanos buscamos la aceptación de los demás integrantes de nuestra comunidad, es aquí donde funge un papel crucial el Superyó , en el que se encuentra nuestra conciencia moral y está forjado bajo los lineamientos del exterior, el Superyó entra en conflicto con los deseos propios, es decir, con el Ello; lo que explica que ante una situación como el aborto, la mujer se encuentre en una disyuntiva: por un lado, le permite resolver una problemática específica y por el otro, el enfrentamiento al juicio, rechazo y señalamiento social. Por tanto en caso de tomar la decisión de abortar, se experimenta la vergüenza social magnificando el sentimiento de culpa que está per se en la mujer mexicana.

Si se ha llegado a un juicio, puede deducirse que la mujer ha tomado una decisión previamente, la de abortar. Al tocarse el vientre podemos interpretarlo como una reafirmación de que el acusado es el feto, a su vez puede considerarse como un gesto de protección al mismo, así como una actitud que remite a que la mujer experimente arrepentimiento y por consiguiente una culpa mayor a la ya existente.

El uso de imágenes de ultrasonido 4D permite deducir que el feto de las imágenes se encuentra entre las 24 y 32 semanas de gestación como mínimo, debido al riesgo que las radiaciones de dicha técnica puede generar en etapas anteriores de gestación.

Consideramos que estas imágenes fueron empleadas debido a que su nitidez y semejanza a las de un bebé tienen un mayor impacto sobre los televidentes. Estas imágenes se ven intensificadas por el gesto sonriente de uno de los fetos, siendo que éste aún no tiene la capacidad para desarrollar dicha respuesta, debido a que la sonrisa adquiere significado a través de la socialización. Simultáneo a las imágenes se puede escuchar el latido del corazón del feto, el cual evoca la ternura o simpatía hacia el producto.

Del discurso de la joven se infiere que la ley existente cubre las necesidades de la población mexicana, por lo que parece absurda la petición de la despenalización del aborto por cualquier motivo, considerando que las otras circunstancias que pueden orillar a una mujer a abortar son infundadas y poco válidas, por lo que se autodefinen como defensores de la vida mediante el slogan “A favor de la vida”.

El segundo spot fue realizado por una asociación católica (Red Informática de la Iglesia en América Latina) y el acceso a éste es vía Internet; las imágenes que se presentan en este spot, son mucho más fuertes, debido a la carencia de censura en Internet. Durante el spot, se hace un cuestionamiento a la libertad de las personas para tomar decisiones sobre su cuerpo y acciones que realicen e influyan sobre el curso de su vida, al entrecomillar la palabra derecho.

Pareciera que cuando los jóvenes salen de noche y van a los centros nocturnos, se ven obligados a tener relaciones sexuales sin protección y por ende correr el riesgo de tener un embarazo no deseado y verse en la necesidad de recurrir a la realización de un aborto.

Se hace un gran énfasis en la palabra asesinato siendo que ésta tiene una denotación que no puede aplicarse a las circunstancias, debido a que se considera asesinato a ocasionar la muerte de un individuo (es decir, a una persona), de manera premeditada, con perversidad y alevosía6. Este concepto se ve reforzado con la imagen de un feto que no coincide con la etapa de gestación en donde es permitido el aborto y con otro feto, que es congruente pero que se muestra de manera grotesca y morbosa, lo cual incrementa la postura negativa del observador hacia el aborto.

Consideramos que la imagen presentada del feto que se compara con la moneda, pertenece a la de un aborto de tipo natural, debido a que las características de un feto extraído mediante una técnica abortiva no son las que en el video se presentan.

Al mencionar en el spot que todos “México y los jóvenes aborrecen el aborto”, se generaliza la opinión que hace creer que quien aborta será señalado y aborrecido por toda la población, y marcado de por vida por dicha acción, cerrando la posibilidad al surgimiento de distintas opiniones.

La última frase, “defiende la vida”, es un slogan que se dirige a varios sectores, desde la mujer que toma la decisión de abortar y a la cual se le considera como asesina y por consiguiente como “en contra de la vida”, hasta el resto de la población que debe manifestar una opinión hacia la mujer que aborta y hacia el aborto mismo, como decisión personal y desde la perspectiva legal.

La imagen de los pies del bebé que se presenta al final, contrasta con las imágenes anteriores, generando un cambio drástico de emociones que lleva de la repulsión a la ternura.

Luego de visualizar los spots, es posible notar que en ambos se enfatiza el señalamiento negativo de la sociedad mexicana hacia la mujer que aborta o cualquier persona de la población que pueda tener una postura a favor de la despenalización de éste, por lo que la carga de culpa de una mujer que aborta, es mayor.

En los dos spots se considera al feto como bebé y como individuo, siendo que se le llama bebé hasta el momento del nacimiento y que su aparato psíquico se inicia cerca del primer año de vida, hasta que se rompe la simbiosis con la madre. Además, no es posible juzgar a una persona que no tiene capacidad de interlocución, debido a que esto lo coloca en una posición de desventaja al no tener la capacidad de entender y comprender los cargos que se le imputan.

El hecho de que se trate al feto como un individuo hacen que el aborto realmente pueda concebirse como un asesinato, dando pie a que la persona efectivamente considere que la decisión de abortar es imperdonable dentro de una sociedad regida por la moral católica, que considera al aborto como un “…homicidio triplemente calificado por matar a un ser totalmente inocente, indefenso y sin bautismo”7.

La anterior ley referente a los abortos en la Ciudad de México, permitía el aborto bajo circunstancias específicas mencionadas anteriormente. En los spots, se transmite la idea de que cualquier otra circunstancia que pueda orillar a la mujer a tomar la decisión del aborto (problemas económicos, la falta de información adecuada para prevenir el embarazo, la carencia de acceso a los métodos anticonceptivos, la falta de información de su uso correcto, la prohibición del uso de anticonceptivos por algunas religiones, no querer tener hijos, no querer tener hijos por el momento, tener ya varios hijos, etc.) es meramente un pretexto, es decir, que se le ve como falto de validez e infundado; del mismo modo considera que la despenalización incrementará la incidencia de abortos, ya que es visto como una salida fácil e irresponsable por parte de la mujer, puesto que sobre ella recae la responsabilidad de embarazarse.

Es importante recalcar que, un gran número de veces, la mujer que decide abortar, lo hace a sabiendas de no estar preparada para traer un hijo al mundo y de ser incapaz de formar un sujeto psíquico adecuado en otro ser humano; por lo que puede decirse que es una decisión tomada considerando tanto al producto como a ella.

Si consideramos que el sentimiento de culpa surge a partir de la ambivalencia que existe entre el Yo y el Superyó, el plantear en los spots que la mujer que aborta será señalada como culpable de asesinato por toda la sociedad, genera un conflicto entre las exigencias internas de la mujer y las exigencias morales que la sociedad impone.

Cuando el superyó (principalmente el ideal del Yo) cuenta con cimientos morales muy marcados, el sentimiento de culpa es mayor. A su vez el Yo ideal, es decir, aquella imagen perfecta que deseamos ser, se ve truncada al tomar una decisión que va en contra de las normas impuestas socialmente. Por tanto al hacer evidentes, en los spots, elementos simbólicos de autoridad, se incrementa la capacidad de hacer consciente el conflicto ya existente.

En sociedades en las que el aborto se encuentra legalizado, consecuencias como el síndrome post aborto se ven reducidas en un principio, y prácticamente erradicadas con el transcurso del tiempo. Por consiguiente, puede interpretarse que el Superyó de los sujetos pertenecientes a estas sociedades, pese a estar regidos por normas morales y religiosas que castigan el aborto, no se ven limitados por normas legales que lo penalicen reduciendo el conflicto entre el Yo y el Superyó.

Asimismo, es relevante hacer notar que gran parte de quienes acusan de asesinas a las mujeres que abortan, son quienes tienen acceso al poder e incluso pertenecen a la iglesia y en su mayoría son representados por hombres que se jactan de tener una moral intachable aún cuando son los que toleran la pederastia, el genocidio, el narcotráfico (con todas sus implicaciones) y que incluso prohíben el uso de métodos anticonceptivos y el acercamiento a la información pertinente para llevar una vida sexual saludable. Por lo que resulta absurdo acusar de asesinas a las mujeres que abortan e incluso excomulgarlas, a ellas y a quienes realizan los abortos o manifiestan una postura favorable ante éste. Hablamos de sujetos con doble moral, que señalan a quienes se enfrentan a situaciones como el aborto, pero que han tomado decisiones aún más inmorales y de mayor repercusión.

Por todo lo anterior no puede dejar de señalarse la importancia que tiene el manejo del conocimiento psicológico en las campañas publicitarias, ya que permite la manipulación de las decisiones y posturas de una población como la mexicana.

Autoras: Eréndira Cruz Reyes, Viridiana Gómez Alarcón, María Fernanda Martínez-Vara Tiznado

 

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