Para lo que sucedería el sábado en el Pabellón Cuba me preparé sobremanera. Alisté mi ropa más cómoda, metí de todo en mi cartera (by the way, que me prestó mi amiga Zule y tiene por colores los de la bandera de la diversidad) me puse mis sandalias más bajitas para ayudar a mi eterno tobillo inflamado. Pero la cámara, que previamente había ajustado, incluída larecarga de baterías, me jugó una mala pasada. No sé ni como ni por qué sólo pude sacar 4 fotos en aquella mañana-tarde-noche que había comenzado a disfrutar un mes antes...

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