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05/08/2009 GMT 0
25/07/2009 GMT 0
Las criadas de La Habana. La emergencia del sujeto subalterno
Por Ines María Martiatu Terry
Es evidente la ausencia en el ámbito editorial cubano del discurso sobre la mujer negra. Una carencia que no solamente se refiere a las escritoras afrocubanas sino al entorno ideotemático que le es propio.
Sin embargo el personaje femenino negro, su historia y los conflictos que les son inherentes han sido abordados en el caso que nos ocupa por un escritor, Pedro Pérez Sarduy. Bien conocido como poeta y periodista e importante investigador y promotor de la cultura afrocubana se nos presenta ahora con Las criadas de La Habana, en su faceta de narrador. En ésta, su primera novela se advierte su oficio de periodista y de poeta y las vivencias de su Santa Clara natal. Es evidente en sus páginas la necesidad del autor de revelar un mundo que sólo muy recientemente ha ido ocupando un lugar en la narrativa cubana.
Las mujeres negras habían sido invisibilizadas como personajes. Así como también el entorno, las costumbres y las formas de vida y asociación de ese sector de la sociedad cubana, reducido a una visión unidimensional en base a la categoría raza. Pedro Pérez Sarduy se atreve con un personaje difícil para cualquier escritor, Marta, su propia madre. Protagonista en el más amplio sentido de la palabra, ella no es un arquetipo, sino un ser humano presente y cercano para el autor.
La emergencia del sujeto subalterno en la narrativa cubana más reciente es uno de los fenómenos más interesantes. A pesar de que si nos remitimos a otras épocas podremos conjeturar que no es del todo nuevo. Ya desde la narrativa del siglo XIX aparece en la llamada novela antiesclavista o abolicionista. Son los negros y mulatos, esclavizados o libres los ejemplos de sujetos más claramente tipificados de esa condición. El esclavo y la esclava de plantación, en cuyo trabajo recaía lo más importante de la economía de la colonia, el doméstico o el urbano. Incluso los miembros de la clase media negra que tuvieron cierto protagonismo en la economía y la sociedad coloniales también eran sujetos subalternos en relación con la clase dominante criolla blanca y sacarócrata que se hallaba en lo más alto de la pirámide social de la colonia.
Se sabe que en América Latina y el Caribe, sobre todo española, no se realizó una verdadera descolonización. Finalizado el proceso de las independencias, los negros e indios que habían aportado su sacrificio a las guerras quedaron en una peculiar situación colonial interna. Es por ello que algunos conceptos de los representantes de los estudios postcoloniales no se podrían ver aquí de una manera similar a la India y otras colonias inglesas o francesas. Como hemos visto en la literatura cubana el sujeto subalterno, muchas veces invisibilizado se muestra en su condición de raza y género aunque también podemos incluir en esta categoría a homosexuales, religiosos, campesinos pobres y otros individuos marginados. La mujer negra y la mulata es quizá el más preterido de esos sujetos ya que además de la raza, el género la coloca por debajo incluso del sujeto subalterno negro masculino. El triste protagonismo que tiene la mujer mulata en la narrativa se evidencia perfectamente en las características de lo que yo llamo el “síndrome Cecilia”[1] queriendo, infructuosamente, pasar por blanca. Como el mestizaje se debería cumplir a base de la mujer negra y mulata, con la mulata, producto de ese mestizaje se creó ese arquetipo en las letras. En la novela abolicionista es la protagonista de una situación dramática en que aparece siempre burlada por el señorito blanco.
“…de cualquier manera Cecilia como la mulata del bufo devino en arquetipo que se reprodujo en María La O, Rosa La China, María Belén Chacón, Amalia Batista y en un sin número de mulatas posibles.(…) ¿Eran así todas las mulatas? ¿Fueron todas Cecilias? ¿Tuvieron todas las mulatas de aquella época las aspiraciones de Cecilia? “[2]
En la guaracha y en el teatro bufo la mulata es la chancletera. Sin embargo a la negra, se les tienen reservados los papeles de vieja o de bruja, pero nunca protagonista. Esto lleva a una invisibilización de la mujer negra que podemos observar en la narrativa, en el teatro y otras manifestaciones artísticas. Aunque no fue un hecho generalizado sí podemos afirmar que el sujeto subalterno emerge en la narrativa revolucionaria. Se supone que muchos esquemas correspondientes a las concepciones burguesas y pequeño burguesas ya habían sido superados con la Revolución Cubana en sus primeros años. Es cierto que se dieron las condiciones para que ello sucediera pero en la práctica no ocurrió así. Con la implementación de ciertas políticas culturales y sociales, es precisamente en el transcurso de los primeros años de la Revolución que este sujeto es devuelto a su subalternidad e incluso muchos de los prejuicios y formas coercitivas para reprimirlo se institucionalizan y llegan a formar parte de cuerpos legales y normativos.[3]
La crítica no entendió, o más bien trató de valorar, ciertas obras narrativas de los 60´ del pasado siglo con el instrumental conceptual que validaba el realismo socialista. De ahí que éste fuera insuficiente para ser aplicado a las obras que mostraban al sujeto subalterno y principalmente el negro y la negra. Tal es el caso de la valoración que se realizó de la novela Adire y el tiempo roto de Manuel Granados.
Como bien asevera al respecto el crítico Alberto Abreu en su libro, “La problemática racial, para su análisis, es colocada en el ámbito de la lucha de clases como una forma de discriminación de la clase obrera. Presupuesto estéticamente compatibles con los paradigmas del realismo y del realismo socialista. Por lo que otro abordaje que transgreda de este constreñido marco ideológico, es considerado como un gesto de desmesura, monstruosidad o desatino ideológico”.[4]
En las criadas de La Habana, el personaje principal, Marta, emerge en la narrativa con todos sus fueros. En este caso no se trata de un testimonio como en otros libros aparecidos en los años 60.
“De Las Yaguas (un barrio de indigentes erradicado entonces) salieron libros como Manuela la mexicana, de Aída Alonso, premio Casa de Las AméricasAmparo, millo y azucenas, de Jorge Calderón González, mención en ese propio concurso en 1970. Ambos fueron editados por esa institución. Estos libros fueron escritos en la modalidad llamada testimonio o novela sin ficción y entre los antropólogos "study case". [5] 1968 y
A Marta, la tenemos aquí como personaje principal de una obra de ficción, nada menos que una novela. Pedro se apropia sin embargo de diversas técnicas para darle voz a esta mujer que es además su madre.
“Fue entonces que encontré sosiego en mis memorias y volví a escribir un poco sobre las cosas que me habían pasado a lo largo de los años, quizás debido en parte a la influencia de mi hijo y las cartas larguísimas que nos escribíamos”[6]
Marta busca y encuentra en el reservorio de la memoria la manera de expresar los eventos de su vida en un momento en que ya ella misma presiente el ocaso. Este es un recurso propio de este tipo de novelas en que lo biográfico, lo autobiográfico y lo testimonial pueden servir de técnicas narrativas válidas que ofrecen frescura y verosimilitud al relato.
Marta ha tenido que emplearse como criada. Ha tenido que trabajar para otros, alejarse de su familia para poder ayudarla económicamente y quizá porque en el mercado de trabajo a la mayoría de las negras se les ofrecía esa opción y se les negaban otras. Ella no tenía tampoco suficiente nivel de escolaridad para aspirar a más. Creemos que en la selección de la protagonista el hecho de ser su madre no fue la única motivación del autor sino la de mostrar la vida y condición de esas mujeres. En su artículo Ennegrecer el feminismo, la escritora brasilera Sueli Carneiro destaca el significado de esa situación subalterna pero peculiar de la mujer negra en el servicio doméstico.
“Luíza Bairros usa como paradigma la imagen de la empleada doméstica como elemento de análisis de la condición de marginación de la mujer negra (…) esa marginalidad peculiar es la que estimula un punto de vista especial de la mujer negra (permitiendo) una visión distinta de las contradicciones en las acciones e ideología del grupo dominante".[7]
Con Marta se develan un sin número de aspectos de la vida del negro totalmente desconocidos para la literatura y para la narrativa en particular hasta entonces entre nosotros. Sus asociaciones y sus costumbres sociales y familiares, sus perspectivas y aspiraciones personales y la interacción clasista de Marta con sus empleadores. La encontramos entonces en la época prerrevolucionaria en una ciudad de Santa Clara en que los estamentos están rígidamente separados. En el “Baile de las Flores”, que debería ser una fiesta de toda la ciudad, los vecinos se reunían para celebrarla según su estatus social:
“…en la “sociedad Bella Unión,” las personas “de color;” “en la Sociedad el Gran Maceo,” “los mulatos y algunos negros con dinero; en el Casino Español,” “los blancos de buena posición; en el Santa Clara Tennis Club y en el Liceo, frente al Parque Vidal, los blancos ricos se reunían a celebrar lo suyo”, explica Marta en su relato.[8]
Es evidente que el tema principal de la novela es la discriminación racial en la isla. En definitiva es la causa última de la condición subalterna de muchos de sus personajes y esto se muestra incluso en las relaciones amorosas interraciales. El autor desarrolla este tema en la Cuba prerrevolucionaria, en los primeros años de la Revolución y en el exilio en Estados Unidos.
La novela está dividida en dos partes. En la primera se cuentan sucesos que pertenecen al marco puramente autobiográfico de la protagonista. El triunfo de la Revolución irrumpe en esta parte. Es curioso que Pedro Pérez Sarduy seleccione momentos importantes de los avatares del pueblo en cada etapa. Esta primera parte termina con un suceso dramático que resultó ser un corte violento en la vida de todos los cubanos, los que nos quedamos y los que se fueron y cuyas consecuencias se aprecian todavía en la sociedad cubana. Se trata del incidente de la Embajada de Perú y el consecuente éxodo por el Puerto del Mariel en abril de 1980. La segunda parte, comienza un año después de este acontecimiento extendiéndose hasta 1994. No por casualidad en agosto de ese mismo año se produce una nueva ola migratoria, la de los balseros que fueron a parar provisionalmente a la Base Naval de Guantánamo.
Esta división le sirve a Pérez Sarduy para abordar la vida de los emigrantes negros y el reencuentro en Miami, de una de ellas con la familia de la que su madre fue criada en Cuba, dando así continuidad al tema de la discriminación racial y la subalternidad persistente aún en la sociedad miamense. En esta novela está presente, por supuesto, el mundo mágico, sin el cual no se pudiera entender la relación de esta mujer con su entorno, su forma de incidir o intervenir en él. El mito y el rito que provienen de las religiones de origen africano que se practican entre nosotros le dan un carácter particular a la percepción de la realidad de una gran parte de la población cubana relacionada o no con ellas. El mito es una manera privilegiada de explicación de la realidad en nuestros pueblos caribeños. Metarrelato que se evidencia en los hechos más puntuales de nuestra historia. En el Caribe, acerca de cualquier hecho explicado de manera convencional aparece una razón mítica, una interpretación otra de todas las cosas. Por su parte, el rito que escenifica lo que ya nos ha sido contado por el mito, es la acción conque se manifiesta la magia, la forma de dominación de esa realidad.
En su reseña sobre la novela el dramaturgo y escritor Tomás González, que tuvo una entrañable amistad con el autor y con Marta la madre y protagonista, hace referencia a cierto episodio. Ella acababa de recibir a Olokun, camino de Yemayá. En las mitología que acompaña a la Santería, Oricha acuático, que se relaciona con los misterios siempre inextricables de la vida y de la muerte. Marta acude como otros fieles a la oricha para recuperar su salud. Pero según cuenta Tomás, ocurrió un suceso malhadado. Al entrar en su casa con la tinaja que contenía el secreto, esta resbala de las manos de Marta y se rompe.[9]
En la Santería, el rompimiento de los recipientes que contienen a los orichas es una parte importante de los ritos funerarios. Esta es una señal, una respuesta y el anuncio de la muerte de Marta que sucederá poco tiempo después.
En la reseña de Dina de Luca ésta expresa con razón que: "Las criadas de La Habana se adhiere a lo que podría considerarse un nuevo hito en la reivindicación del discurso literario femenino afro-hispano"[10]
Las criadas de La Habana, desde su aparición ha comenzado un camino de éxitos que esperamos no se detenga. Una primera edición en Puerto Rico[11], La editorial Letras Cubanas la ha publicado en La Habana en 2003[12] e Ibis Rouge la ha ofrecido en francés al lector de esa lengua[13]. Recibimos la noticia de su buena acogida en ferias internacionales del libro, de una próxima edición en inglés y una adaptación cinematográfica. Además su elección como finalista del prestigioso Premio Amedee Huyghues Despointes (un magnate guadalupeño que falleció en 2006). El certamen fue fundado por Marysé Condé, y se concede bianualmente a la obra de un autor originario de la América insular, de la Guyana o de un escritor cuya obra sea testimonio de una experiencia imaginaria o real de estos territorios.
En los eventos de este prestigioso concurso se reunieron novelistas de todo el mundo con obras originales o traducidas al francés. En el ámbito de la literatura y el libro en francés Las criadas de La Habana acaba de recibir otro premio, el Premio del libro insular de la Isla de Ouessant, que se propone destacar a los escritores y sus respectivos libros en materia insular de reciente
publicación. Enhorabuena.
Notas
[1] Se trata de la protagonista de la novela Cecilia Valdés o la loma del Ángel de Cirilo Villaverde
[2] Inés María Martiatu, La mujer negra en el teatro cubano. Ponencia en 1ª Semana de África en Colombia, en Semana de la Afrocolombianidad. Archivo de la Nación. Bogotá p.6. (inédito).
[3] Ejemplos de ellos son en lo legal La Constitución de la República de Cuba, el Código Penal, y en lo normativo las conclusiones del Primer Congreso del Partido, del Primer Congreso de Educación y Cultura. En la praxis se observa en los procesos contra Ediciones El Puente, el de Los Parámetros y el del llamado Black Power.
[4] Alberto Abreu Arcia, Los juegos de la escritura o la (re) escritura de la historia, Editorial Casa de las Américas, Colección Premio 2007.
[5] Inés María martiatu, Los bailes y el teatro de los negros en el folklore de Cuba; la obra orticiana en el teatro cubanos contemporáneo Una primera versión de este artículo apareció en la revista América negra 11, Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia. (1996): 83-92. Dos obras notables en ese sentido son Biografía de un cimarrón de Miguel Barnet editado en 1966 y Reyita, sencillamente de Daisy Rubiera, Mención Casa de las Américas 1997, publicada ese mismo año por World Data, La Habana.
[6] Pedro Pérez Sarduy,. Las criadas de La Habana. San Juan, Puerto Rico: Editorial Plaza Mayor, 2001, 294 pp. P.13.
[7] Sueli Carneiro: «Ennegrecer al feminismo del feminismo». En
http://64.233.169.104/search?q=cache: 1edI8bwR1ssJ:www.ciudadaniasexual.org/foro/Articulo_Sueli_Carneiro-
Brasil.pdf+feminismo+raza&hl=es&ct=clnk&cd=9&gl=cu .
[8] Pedro Pérez Sarduy,. Ob.cit. p.13.
[9] Tomás González, La visión imponderable de Marta la doméstica, tomado de ww.afrocubaweb.com
[10] Dina De Luca, reseña en Afro-Hispanic Review en el VOL.25, Numero 1. Spring 2006.
[11] Pedro Pérez Sarduy. Ob. cit.
[12] Pedro Pérez Sarduy, Las criadas de La Habana, Editorial Letras Cubanas, La Habana 2003.
[13] Les bonnes de L´Havane, Ibis Rouge editions, France 2002.
24/07/2009 GMT 0
EN SANTIAGO DE CUBA: trueque de libros en pleno verano
Convocan Centro de Promoción Literaria “José Soler Puig” y el Centro provincial del Libro y la Literatura en Santiago de Cuba, para amantes de la literatura y coleccionistas de libros.
Participa con novelas, cuentos, crónicas, ensayos, poesía, ciencias sociales, humanidades.
NOTA IMPORTANTE: en este evento NO se podrá intercambiar:
* Textos con cuños de bibliotecas u otras instituciones
* Textos escolares
* Textos técnicos ni especializados
* Libros piratas o fotocopiados
* Libros en mal estado
* Y... No se podrá usar dinero para el intercambio
Trae los libros que ya no lees y cámbialos por otros que no tengas.
centrosoler@cultstgo.cult.cu
Teléfono: 625907
Coordinador: Reynaldo García Blanco
23/07/2009 GMT 0
Por andar vestida de hombre
El pasado día 16 de julio de 2009 fue presentado en el Instituto Internacional de Periodismo "José Martí" de La Habana, la versión digital del libro "Por andar vestida de hombre", obra del doctor Julio César González Pagés.
Esta obra aborda los detalles de la primera mujer que ejerció la Medicina en Cuba vestida de varón y su autor cuenta los pormenones de esa historia, protagonizada por la suiza Enriqueta Favez a la cual llamaron criatura infeliz, monstruo, descargaron sobre ella todo tipo de improperios e hicieron de su juicio una representación fiel de un tribunal de la Santa Inquisición. Enriqueta Favez, la primera mujer que ejerció la Medicina en Cuba vestida de hombre, nunca ocultó las causas por las que fue juzgada. Sin embargo, su verdadera historia fue prácticamente sepultada durante casi dos siglos.
Dieciséis años le tomó al doctor Julio César González Pagés, historiador y antropólogo cubano, investigar lo sucedido alrededor de esta figura, que desafió el poder hegemónico y de la que prácticamente nada sobrevive. Ni siquiera su cadáver, pues el cementerio donde estaba enterrada en Nueva Orleans fue dañado por el huracán Katrina, en 2005.
En busca de evidencias, este acusioso investigador viajó a varios países y reconstruyó, mediante la técnica de la arqueología histórica, los detalles de un caso del que supo en el Archivo Nacional de Cuba, mientras buscaba información para su tesis doctoral. Estuvo incluso frente a la puerta de la casa natal de Favez, en la ciudad suiza de Lausana. «No hay ni una tarja que la recuerde. Ni allí ni en ninguno de los tantos lugares por los que pasó alguna vez», aseguró el autor del libro.
El relato, digno de un guión cinematográfico, es narrado a partir de documentos y cartas originales. No hay en él nada de ficción.
La Red Iberoamericana de Masculidades pone a disposición de todos sus usuarios, de manera temporal y excepcional, la opción de descargar esta versión digital del libro "Por andar vestida de hombre". Se trata de un formato ISO que puede ser montado sobre una unidad virtual de CD-ROM o reproducido mediante un quemador de CDs.
Descargar ahora (35 Megabytes)
Si tiene algun problema de forma directa entre a nuestro sitio
gonpages@cubarte.cult.cu
21/07/2009 GMT 0
HIP HOP: Alicia pateando el espejo: mujeres en la cultura hip hop
Por Felix Mauricio Saez Rodríguez
INTRO:

Para quien intente el trazado exacto y objetivo de un mapa que facilite el entendimiento de ese universo cultural y rico en matices, contradicciones y búsquedas que es el hip-hop.
Fueron los años sesentas el marco histórico en que el viejo paradigma de hombre blanco, heterosexual y burgués surgido al calor de la revolución francesa fue puesto en cuestión. El sexo libre, las drogas, el rock & roll, la revolución cubana, el Young Party del visionario Avy Hofman , las flores y las bombas de pintura lanzadas contra la policía y los ejércitos en París y Praga, la guerra de Vietnam, el asesinato de J.F. Kennedy, la firma de la ley de los derechos civiles --performance político protagonizado por el presidente Lindon Johnson y el reverendo Martín Luther King jr--, la imagen mítica del boxeador Mohamed Ali alzando el puño cerrado en señal de lucha y victoria de los miles de negros y negras del mundo encarnados en su persona ante las cámaras de televisión, Malcolm X, el orgullo negro y el nacimiento del partido de las Panteras Negras entre otros fenómenos, hicieron de esa década uno de los momentos mas revolucionarios, violentos y hermosos de la historia humana. Su impronta --la impronta de esos años duros-- (re)definió la idea que hasta entonces se tenia del mundo y la gente. Los marginados. Los condenados de la tierra --como les llamara Frank Fannon-- desde el África hasta Asia, pasando por esos terceros, cuartos y quintos mundos que habitan al interior de los países centrales, tomaron conciencia de sus conflictos y salieron a las calles, las plazas y las montañas para conquistar sus derechos y construir el futuro.
En ese contexto, las mujeres, todas las mujeres, encontraron el escenario propicio para expresar sus demandas. En el caso específico de la mujer negra, doblemente marginada, la lucha fue agónica. Si las mujeres blancas de las burguesías ilustradas de los países desarrollados abogaban por el derecho a un trato igual y justo en el tema de los salarios --por solo citar un ejemplo--, las mujeres negras y mestizas de esas mismas sociedades abogarían entonces por el derecho al empleo. Si las primeras ponían en el centro del debate la libertad de ejercer su sexualidad fuera del entorno opresivo del matrimonio, las segundas se manifestarían por el reconocimiento de una dignidad sexual pisoteada luego de casi quinientos años de violaciones y abusos. En los EE.UU. --escenario privilegiado de aquella batalla dados sus niveles de desarrollo económico y asimetrías extremas-- estas contradicciones tomaron dimensiones bíblicas y tensaron la cuerda hasta dar forma cultural a la lucha de las mujeres negras por su libertad y emancipación. La música, la moda, el cine, las artes plásticas, la literatura, el teatro… las mujeres negras salieron de las iglesias para marchar unidas hacia las universidades, las escuelas técnicas y los liceos.
Los cantos, la herencia africana, la espiritualidad nacida al calor de la solidaridad que imponía el barracón, la relación histórica entre maternidad y naturaleza, los mitos y leyendas transmitidos de generación en generación, la ritualidad de la poesía y el baile, los peinados ancestrales de cabellos trenzados adornados con elementos naturales, los colores y diseños en los textiles, el arte culinario… Toda la experiencia negra femenina penetró de tal manera y con tal fuerza en la corriente cultural dominante que para finales de la década hasta las grandes casas de moda tenían en su staff al menos una top-model de raza negra. Actrices, cantantes, intelectuales, amas de casa y por supuesto revolucionarias. Las mujeres negras habían conseguido en diez años lo que en cinco siglos había sido negado a todas las generaciones que les habían antecedido a este lado del mundo. Habían conquistado por sobre todas las cosas el respeto de sus diferentes y el derecho sagrado a ser además, distintas.
EL CASO CUBANO:
La revolución triunfante de mil novecientos cincuenta y nueve entregó por decreto y de un plumazo a todas las mujeres --junto al resto de la sociedad-- los derechos por los cuales millones de féminas en el mundo entero arriesgaban sus vidas en las ciudades y las selvas. La historia asociada a estas conquistas es bien conocida. Derecho al aborto, educación sexual, maternidad protegida, igualdad en los salarios y las oportunidades, cobertura universal de salud, educación garantizada para la prole y leyes especiales de protección social que permitieron que en pocos años las mujeres se convirtieran en la fuerza laboral, científica e intelectual más dinámica del país. Todo marchaba sobre ruedas y nuestras mujeres más que reclamar y abogar por nuevos derechos --¿recuerdan un film como La soledad de la jefa de despacho?-- se sentían de alguna manera desbordadas por ellos. El mundo era ok. La vida giraba como giran los platos en la mesa de mezclas y las mujeres cubanas sentían por vez primera que el sueño de conquistar las estrellas era el sueño de lo posible. Ni la raza ni el origen eran impedimento para subir a la nave del futuro.
PERIODO ESPECIAL O MUJERES AL BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS:
La crisis de los noventas significó para Cuba y su gente un retroceso de casi doscientos años, impulsado y conducido por la pérdida total de nuestro tejido económico. Las mujeres dentro de ese contexto fueron/son las mas afectadas. La relación marxista entre los estómagos llenos y las mentes pensantes adquirió toda la vigencia que durante siglos el pensamiento reaccionario le había intentado negar. La sociedad cubana se fue convirtiendo en una sociedad rural y el monetarismo --como un virus oportunista-- se instaló de vuelta con su carga de corrupción y fiebre en nuestro cuerpo social. Asomando con timidez, primero sus cabezas, luego sus extremidades y sus cuerpos todos, volvieron a la escena los signos olvidados de la discriminación racial, la pobreza, la violencia doméstica que esa misma pobreza incuba, la prostitución, la deserción escolar, la falsa moral utilitaria de haz lo que digo pero no lo que hago y las mil y una caras del engaño y los camuflajes. Una vez mas las masas populares --esas mismas masas que habían conquistado para si toda la justicia-- se vieron lanzadas al ojo del ciclón. Entonces los jóvenes que desde los años ochenta habían acogido el breack dance y las músicas negras norteamericanas como suyas descubrieron el rap y la cultura hip-hop como medio de expresar sus vivencias, sus anhelos y sus frustraciones.
¿PA´ QUE TU RAPEA?
Existen kilómetros y kilómetros de cuartillas que narran el nacimiento y ascensión de la cultura hip-hop y el arte de rapear en la escena cubana de entre siglos. Por ello este texto tomará otro camino, dando prioridad en forma de interrogante a otro asunto no menos importante y escasamente tratado por nuestra crítica de arte y nuestra musicología al uso. ¿Es el raprap en Cuba es una contestación desde los márgenes a los derroteros por que avanza nuestra sociedad. Entonces se rapea para responder. Se rapea para ser. El rap cubano habla del acoso policial sobre los hombres y mujeres de raza negra a los que una vez más la autoridad policial percibe como amenaza y portadores del (des)orden y la anarquía. El rap cubano cuenta las historias de los barrios periféricos y las zonas periféricas de los barrios centrales donde la gente proletaria intenta articular sus vidas en medio de las dificultades económicas, el alcoholismo y la violencia. Narra la experiencia de los jóvenes que cegados por el resplandor de las vidrieras iluminadas y navideñas hacen lo que sea por participar de la experiencia del consumo. El rap cubano cuenta el cuento que nadie cuenta. El cuento triste que nadie quiere escuchar. El rap cubano es el espejo al otro lado del espejo. Una imagen que se filtra por los agujeros que el azogue ya deteriorado por el tiempo y el uso abre en la luna de esa realidad ideal y casi fantástica de los medios y lo políticamente correcto. El rap cubano es mancha. Macula en el paisaje soñado por las instituciones y la alta cultura. El rap cubano es negro.
YO NO SOY UN BÚCARO… CABRÓN:
Si analizamos el movimiento feminista o femenino de manera objetiva tenemos que dar la misma importancia a los anticonceptivos, la máquina para lavar y los alimentos enlatados. El movimiento o los movimientos más o menos organizados, más o menos radicales, más o menos elitistas e intelectuales desde y en los que las mujeres han lanzado sus plataformas para el cambio y orquestado la Revolución son la respuesta espiritual al desarrollo económico y tecnológico del siglo veinte. Cuba, sin ser un país desarrollado en lo económico, consiguió imprimir una dinámica --ya desde los años sesentas-- de aliento posmoderno a sus relaciones de género y hacerlo paradójicamente --aunque no solo-- desde el plano de la ideología. Con la desarticulación del catolicismo como religión oficial desaparecieron la culpa y el pecado original. La mujer dejaba así de ser el chivo expiatorio. La carne predilecta de la pira inquisitorial. La independencia económica le concedió a aquella mujer nueva la posibilidad de controlar su maternidad y su destino. El estado garantizaba el cuidado, instrucción y alimentación de los hijos en guarderías e internados y la tendencia de la sociedad a diluir la frontera entre géneros, junto a los alimentos precocinados le liberaban --al menos en cierto grado-- de la esclavitud de la cocina y la doble jornada. Nuestras madres dispusieron entonces del más preciado de los bienes. El tiempo. Sus hijas, esas muchachas que ahora han salido a los escenarios para rapear, narrar, tocar su música, pintar muros y paredes y expresar su furia, sienten/saben que ese mundo distendido y amable ya no existe y es cosa del pasado. La mayoría de las mujeres en Cuba han visto como junto a los cambios económicos, sus libertades, su derecho a la abstracción y sus espacios para contemplar la vida y meditar se han contraído. Ahora la lucha ha salido del ámbito legal para instalarse en el de la realidad cotidiana. En derredor, la conspiración de los medios cincela conductas y estilos intentando quitar sustancia y fondo a los reclamos de las féminas, pretendiendo construir una pan-mujer, estándar y descafeinada con pechos como balones y una creciente adición a los gimnasios y las dietas de diseño.
SIN CONDIMENTO… KRUDAS:
Las MCs y hiphopers de hoy son el resultado de una realidad desarticulada. Buscan sus paradigmas en la historia nacional y se llaman a sí mismas mambisas. Mambisas de una manigua urbana donde las mujeres son tratadas como objetos desde la publicidad impresa en las barras de dentríficos, hasta su imagen en esa vitrina de vanidades que es --salvo escasísimas excepciones-- nuestro video clip. Su música es ante todo el testimonio de una resistencia. De la resistencia a ser codificadas. De los años sesentas reciclan los paradigmas de belleza. Sus pelos africanos se alzan hirsutos e irredentos hasta casi tocar el cielo y las palabras en sus bocas/bembas son saeta y trinchera a una vez. Algunas airean su sexualidad diferente ante la masa enajenada. Otras cuestionan el mundo masculino, reprimido y represor con el humor, la autoridad y la fuerza que les confiere ser las depositarias de la vida. Las responsables de hacerla crecer y perpetuarse. Todas sin excepción se revelan contra el status quo. La entrada de estas mujeres en el universo machista y cerrado del hip-hop
Angela Davis y la cineasta Sara Gómez ocupan el mismo lugar en un panteón presidido por Mariana Grajales. A la nueva imagen que estas mujeres promueven y revindican día a día mediante el arte se unen el conocimiento, los estudios universitarios, el afán de experimentar y la voluntad de no detenerse ante nada.
Partes de un todo más grande y abarcador que incluye sociólogas, psicólogas, historiadoras, abogadas, escritoras, estas intelectuales negras y mestizas son la garantía de la permanencia y ejercicio cotidiano de ese conjunto de ideales y paradigmas de los que hoy adolece nuestra sociedad. Su resistencia ante el tsunami de absurdos y estupidez que nos amenaza y cerca es la más hermosa lección de entereza e integridad. Creando desde las márgenes y la invisibilidad, su luz irradia poco a poco hacia el centro impregnándolo de savia nueva y energía vital. Con las mujeres en el rap y la cultura hip-hop, el feminismo, el debate de género y la mujer como tema han salido del closet de la academia para tomar la calle y el solar. Con las mujeres en el rap y la cultura hip-hop los debates sobre racialidad y etnicidad en nuestro país han dado un salto en la forma y contenidos de su discusión. Con las mujeres en el rap y la cultura hip-hop ya nada será igual. Con las mujeres en el rap y la cultura hip-hop todo será --ya lo es-- mucho mejor.
CIEN YEGUAS DE FUERZA:
La narrativa femenina en el hip-hop cubano es tierna y violenta a un mismo tempo. Chamacas del barrio, madres del barrio, hermanas del barrio… el fresco trazado por una lírica desprejuiciada y libre de ataduras es íntimo y abarcador. Las MCs saben exactamente de que hablan cuando tocan temas difíciles. Su voz es auto-biográfica. La cuerda que une este doble discurso que cruza indistintamente de lo cotidiano a lo contestatario es la verdadera y profunda cualidad artística del rap femenino en Cuba. Es esa --digámoslo con José Lezama Lima-- su cantidad hechizada. Su imán. Ese convertir el naufragio cotidiano --violaciones, abuso, enajenación-- en arte, es su pasaporte ya visado hacia la trascendencia.
Cuando se escucha rap hecho por mujeres todas nuestras ideas, todos nuestros conceptos sobre arte y vida son cuestionados y puestos de cabeza con una tranquilidad y una seguridad que pasma. Hasta el mismo hip-hop --cultura y sistema de signos-- es tratado en femenino dejando en claro con este cambio en el punto de vista que ellas no están tomando el lenguaje del rap prestado para expresar un par de ideas pudorosas y acomplejadas...
Iconoclastas y subversivas. Femeninas y feministas. Africanas y caribeñas. Occidentales y urbanistas. Dulcemente revolucionarias y revolucionariamente combativas las mujeres cubanas han hecho del rap y la cultura hip-hop un derecho.
Tomado de Esquife
16/07/2009 GMT 0
Cine Club Diferente: Olor a caño
Tema: fetichismo sexual.
El hedor de la compra sexual
Por: Frank Padrón
Lorenzo es un hombre raro: misántropo, misógino, que en la cueva que le sirve de casa compra todo tipo de objetos inservibles, manera que le hace sentirse superior a sus desesperados clientes; entre ellos figura una yonqui a la que paga por desnudarse, hasta que un día, fuera de la inmunda morada, el tipo parece enamorarse de una mesera, mas los problemas comienzan cuando él, acostumbrado a comprarlo todo, imagina que también puede hacerlo con esa bella mujer que estaba dispuesta a una relación sincera y cálida, ajena al dinero.
Olor a caño, que centrará la proyección y el debate en el Cineclub de este mes, es una cinta realizada por el brasileño Heitor Dhalia en 2006, y que aborda de manera singular y eficiente el tema del sexo como “valor de uso”, intercambio donde el dinero media cual ocurre ante cualquier otro objeto.
Basado en una novela de Lorenzo Mutarelli (quien a propósito, asume uno de los personajes) el filme pone el dedo sobre esa llaga que corroe las relaciones eróticas. No se trata exactamente de prostitución, pues esta, desde que el mundo es mundo, actúa como toda una institución social donde funcionan relaciones contractuales a veces no escritas, y donde el dinero es un elemento-puente que propicia el intercambio.
El caso de este joven ha llegado más lejos: siente un morbo indescriptible en comprarlo todo, aún lo que no sirve, y establece con sus clientes una relación de superioridad despótica que justamente desemboca en tragedia ante la rebeldía de una de sus víctimas, pero ya conoce otra: la imposibilidad del amor pleno y desinteresado cuando este aparece, fuera de la “mesa de negociaciones”. Claro que, acostumbrado a “las partes por el todo”, Lorenzo se siente atraído primeramente por las nalgas de la dependiente, pero después se da cuenta que hay algo más.
La actuación protagónica de Selton Mello (habitual en nuestras pantallas mediante las telenovelas brasileñas) es uno de los valores de esta cinta, reconocida (más allá de su trabajo) en festivales de prestigio dentro y fuera de Brasil. También la de muchos de sus compañeros de trabajo (Paula Braun, Silvia Lourenço, Fabiana Gugli, Martha Meola…)
Una cinta que mantiene un raro equilibrio tonal entre comedia y tragedia, que incide notablemente mediante el simbolismo de su título (hieden las relaciones que impone este hombre) con pasajes donde la penumbra fotográfica expone toda una filosofía (por momentos se evoca el cine de Wes Anderson) y en la cual el baño es un microcosmos, una sinécdoque significativa del contexto y el ser humano, y nos recuerda que con el amor no se juega, que hay valores sagrados que trascienden ese otro “amor” que la Biblia describe como “la raíz de todos los males”: al dinero.
Sección Diversidad Sexual
Centro Nacional de Educación Sexual
Cuba
CINEMA: Premier de Cien años contigo
Guión y Dirección: Consuelo Ramírez Enríquez, Co-guionista: Lil Romero.
SINOPSIS: Una joven garífuna que desea ser actriz tiene que enfrentar las dificultades para interpretar a la Úrsula Iguarán de Cien Años de Soledad, y además, soportar los celos que ella despierta en la apasionada directora de teatro. Así la intolerancia ante lo diverso se mueve del Macondo Garciamarquiano a la Honduras contemporánea.
ACTÚAN: Eslinda Núñez, Pancho García, Emán Xor Oña y Yaikenys Rojas (Cuba); Doña Evangelista y Sandra Chávez (Honduras).
FECHA: martes 21 de julio de 2009
HORA: 2:00 p.m.
LUGAR: Centro Hispanoamericano de la Cultura (Malecón y Prado)
14/07/2009 GMT 0
CUBA: narrativa, raza y mujer
La reciente aparición de Sobre las olas y otros cuentos, de Inés María Martiatu, por Swan Isle Press Chicago, viene a constituir un suceso peculiar dentro del discurso editorial cubano y el entorno ideotemático en que se mueve nuestra producción literaria cubana en ésta primera década del siglo XXI.
Comenzaré por la primera de estas instancias: la del discurso editorial cubano. Por cuanto la edición de este libro no se realiza desde ninguna de las editoriales de Isla, sino que nos llega desde lo que en el argot de la ciudad letrada cubana se conoce por la Academia Norteamericana. La segunda de las razones que hacen de la aparición de Sobre las olas… un evento peculiar están en los asuntos y conflictos que este libro, desde su textualidad fascinante recrea; y las nuevas inflexiones que introduce en el espectro de indagaciones temáticas y estéticas de la narrativa que están escribiendo actualmente las mujeres en Cuba.
11/07/2009 GMT 0
MÚSICA: Obsesión en concierto HOY
TIRA TU PASILLO EL SÁBADO (en el Bretch) Y DESPUÉS TERMINA LA NOCHE EN EL CLUB DEL ESPENDRU
Donde se forma la fiesta aunque no haya luz
EN EL CLUB DEL ESPENDRU
Formell me pregunto donde estaba Marilu
EN EL CLUB DEL ESPENDRU
uno, dos, uno, dos, one, two, one, two
EN EL CLUB DEL ESPENDRU
Donde voy yo, a donde vas tu
EN EL CLUB DEL ESPENDRU


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