Estreno mundial de Danza Abierta

Coreografía de Susana Pous, con imágenes y música de X Alfonso
Teatro Mella J 27, V 28, S 29 de octubre / 8:30 pm, D. 30 oct. / 5 :00 pm

Actualizando LETRAS... traigo esta canción de Obsesión, ni siquiera hay que introducirla, ya su nombre nos dice demasiado.
La llaman puta
Para todos no es mas que una mujerzuela disfrutando el hecho de ser bonita
Loca
Carne que invita, que excita, provoca.....!Menudo oficio el que le toca!
Esa chica ambulante ese look evidente que hace proposiciones indecentes
Es un cuerpo de cuerdas que se agita traduciendo fuego interior que no siente
Dientes se clavan en sus senos
Llego el momento de gritar y ensayar locura
Apura sus caderas porque afuera espera otro cliente
Puede ser un borracho, puede ser un demente
Un tipo elegante
O un asesino que vino escondido en un cuerpo masculino
! Cuantas no van por ese camino y entonces, la llaman puta!
La llaman puta
La sociedad no lo refuta,
Prostituta: quien se revuelca por dinero eso que no se discuta
Todos los días la misma ruta con el miedo recogido entre las piernas
Cada hombre es una prueba de amor a su familia
Cada hombre la aleja mas de los hombres
Hombres dos puntos !mierda!
Esa es la conclusión de su vida
En el barrio hay muchas que también concuerdan
!Solo un poco de hierba para no pensar y a trabajar!
Obligada a hacer lo que no desea, le huye a la idea
Pero la miseria tiene la cara fea aunque no se crea y
Entonces lo que sea
Se arregla como puede,
Sale sonando los tacones,
Revisando mentalmente por si hay otras opciones pero no
Su cuerpo asume
La llaman puta
Imagina que todo se vuelve contra ti, mujer
No hay dinero
No es que no alcance para nada el poco que tienes
Es que no tienes
Estas en baja, como siempre pero esta vez más que de costumbre
Tu cabeza se raja buscando soluciones
El padre del niño mejor ni lo menciones
De pronto estas haciendo fila arañando algún empleo, desesperada
Pero la jugada esta apretada
Vas una y mil veces y nada
Duermes escuchando el sonido de las puertas que te cierran en la cara
La sociedad tira el anzuelo y tu muerdes la carnada, obligada
Obligada a hacer lo que no deseas
Le huyes a la idea
Pero la miseria tiene la cara fea aunque no se crea
Te arreglas como puedes, sales sonando los tacones
Revisando mentalmente por si hay otras opciones pero no
Tu cuerpo asume…te llaman puta.
Obsesión
Les comparti el reporte de investigación realizado por Yasmín, mi amiga que discutió su tesis de grado sobre teatro y género. Proximamente tendremos fragmentos de tu trabajo en esta bloga. Que la disfruten!!!
Hemos vivido en una isla,
pero no como quisimos,
mas como pudimos (…)
Hemos escrito infatigablemente,
soñado lo suficiente
para penetrar la realidad.
Bueno, digamos que hemos vivido
Virgilio Piñera, 1972
Esta investigación comenzó, siendo estrictos, en diciembre de 1999 cuando, con la excusa de mi primera crítica en una revista regular, conversé con Eberto García Abreu para que me acompañara en busca de las claves del festival Elsinor. Para el otoño del 2000, era evidente que yo no podría contar la historia del festival en el tiempo investigativo de un trabajo de diploma, y Vivian Martínez Tabares propuso que sacara alguna ventaja de mis veintitantas funciones de Si vas a comer, espera por Virgilio y la simpatía que José Milián, su autor y director, parecía demostrarme.
Lo que había sido agónica escasez documental con el tema anterior, se convirtió en una superabundancia bibliográfica que me ahogaba. Milián era el tema, si, pero ¿qué parte de Milián? Debo aclarar que hay pocos dramaturgos vivos con una obra tan sistemática y abundante. Milián empezó a escribir a los quince años, y ya tiene sesenta y uno (nació el 17 de marzo de 1946 en Matanzas). En estos cuarenta y seis años de carrera produjo –hasta donde nos permiten saber su cronología profesional y algunas confesiones– unas treinta y seis obras originales entre dramas, comedias, farsas, musicales. En contraste con tal cantidad de textos estrenados o engavetados (García Abreu, 2005:17-19; Anexo 5.1) su bibliografía se limita a cuatro libros que reúnen apenas dieciséis de ellos. Aunque la mayor parte de la obra de Milián se ha visto en la escena, lo escaso y desordenado de sus publicaciones dificulta el acercamiento sistemático; se impone, ante todo, investigar su trayectoria y poner cada título en su momento cultural, ya que las azarosas reuniones de cada libro no responden a órdenes cronológicos o estéticos (García Abreu, 2005:14).
Esta obra cubre los últimos cuarenta años del siglo xx en Cuba con un estilo personal; dialoga sistemáticamente con la realidad social (González, 1990:17), reflexiona sobre las relaciones humanas y familiares (Leal, 2005:5); se esfuerza por buscar temas y recursos dramáticos que conmuevan a sus espectadores a pesar –¿o de otra manera?– de la competencia de los medios masivos de comunicación (García Abreu, 2005:31); es, en fin, valiosa para comprender el gran mural del teatro cubano a partir de 1959. Pero ante su abundancia y diversidad yo era incapaz de hallar un hilo conductor que guiara mi análisis, razón por la cual me vi obligada a abandonar el proyecto durante seis años.
Al regresar al espacio académico, decidí mantener mi intención investigativa inicial: los textos dramáticos de Milián. Aunque admito que es difícil separar en él sus roles de dramaturgo y director (García Abreu, 2005:20), creo también que, una vez que se fija en letra impresa, el autor da paso a otro tipo de diálogo, donde la carga de prejuicios y referentes del lector –especializado o no– adquiere especial relevancia. Yo apuesto por las palabras que, para bien o para mal, deja Milián a la posteridad. Y como mis disímiles lecturas de estos años marcaron ciertos intereses específicos, me centré en su modo de construir el sujeto femenino.
Casi todos los dramaturgos cubanos tienen uno o varios personajes femeninos paradigmáticos –¿cómo olvidar la Electra de Virgilio Piñera?–, pero rara vez esas mujeres escapan de su rol de amantes, hijas o madres, dejan de ser objetos. Condenadas al espacio privado, sus conflictos necesitan del hombre para saltar al espacio público. Esta característica se mantiene en la mayoría de las obras surgidas tras el triunfo revolucionario, porque el espacio de la mujer sigue siendo el hogar. Si acaso, ella se desdobla como trabajadora o estudiante, y el conflicto deriva a su difícil situación en un mundo que la discrimina. Pocas veces subieron a las tablas mujeres que existieran por si y para si, que enfrentaran al mundo desde la autonomía dramática y plantaran cara a los hombres.
Es llamativo entonces, al revisar la copiosa bibliografía de José Milián, encontrar a tantas mujeres profundamente agresivas, féminas que no necesitan contrapartes masculinas e, incluso, llegan a ejercer un despótico dominio sobre el resto de los personajes. Así, el autor no duda en lanzar a escena madres solteras negras enloquecidas por el hambre (Vade Retro), fanáticas religiosas con hijos adoptados (Mamico Omi Omo), racistas psicóticas con hijas casaderas (La era del garrote) o amas de casa atrapadas en el tiempo que atormentan a nietos y bisnietos (¿Y quién va a tomar café?).
De esta diversa galería, me enfoco en Juana de Belciel, Carmen y Sibila porque protagonizan dramas donde la causa última de los conflictos permanece sin esclarecer. Ya este problema fue referido de manera tangencial por Gerardo Fullera León (“El carácter personal de una dramaturgia” en Si vas a comer, espera por Virgilio, Unión, 2000) y Omar Valiño (“Bajo la piel de todos” en Tablas 1/01, enero–marzo de 2001), pero ambos lo resuelven con adjetivos que descalifican a las protagonistas, sin argumentos teatrológicos aportadores de un análisis, tanto técnico como idiomático, que faciliten su comprensión y lo ubiquen en el sitio que le corresponde en el contexto de la dramaturgia nacional. Creo que el enfoque de género –ver las tres obras como espacios de lucha entre hombres con poder y mujeres inconformes– es más lógico que suscribir las valoraciones antes emitidas.
Con estos tres personajes, Milián da un salto cualitativo asombroso dentro del movimiento teatral cubano, que no carece de mujeres fuertes –ahora pensemos en la Camila de Brene–, pero si de obras donde el conflicto central sea construido a partir de la ruptura de los roles de género femeninos. Y eso es lógico, puesto que apenas hay mujeres escribiendo, y concebir personajes enfrentados a la sociedad es mucho más lógico desde los miembros del grupo dominado que desde los representantes del grupo dominante.
Mi hipótesis es que la causa última de los conflictos dramáticos en las obras de José Milián Juana de Belciel, más conocida por su nombre de religión como Madre Juana de los Ángeles, Para matar a Carmen y Sibila es la ruptura, por sus protagonistas, de los roles de género socialmente asignados y esto puede ser demostrado a través de un análisis cuidadoso de los textos y la dinámica de sus personajes.
¿Cómo establecer una comparación racional entre Juana de Belciel, Carmen y Sibila? Las tres son personajes dispares, cada una protagonista de un conflicto específico: la primera, bastante lejana en el tiempo, producto ficcional de un episodio real; la segunda, no solo persona, también receptáculo donde se manifiesten las “presencias” de otras mujeres que murieron de amor en la escena; la tercera, tan denigrada por los otros personajes que su rostro se alza deformado, pero valiente. En tanto esta ha sido una investigación de género con enfoque feminista –que busca en cada texto las claves que expresan la ideología patriarcal y los condicionamientos de percepción y valoración que genera este sistema social de género–, y el feminismo existe, también, para introducir una “perspectiva emancipatoria” en los ámbitos productivos e ideológicos (Ravelo Blancas & Rodríguez Gómez, 1992:4), busqué los signos emancipatorios, o de sometimiento, que llevan sobre sí estas tres mujeres, índice de su nivel de plenitud o frustración.
Pero esta es también una investigación teatrológica, que busca los mecanismos dramáticos insertos en el texto para llevar a los personajes ante la crisis última de sus respectivos conflictos. Recordemos a John Howard Lawson:
“El carácter esencial del drama es el conflicto social –personas contra personas, o individuos o grupos contra fuerzas sociales o naturales– en el cual la voluntad consciente, ejercida para la realización de objetivos específicos y comprensibles, es suficientemente fuerte como para traer el conflicto a un punto de crisis” (Lawson, 1976:278)
Hasta ahora, ningún crítico expuso una razón argumentada para las motivaciones de las protagonistas de Juana de Belciel…, Para matar a Carmen y Sibila, a las cuales se valoró por sus sentimientos y defectos, no por sus objetivos vitales o actitudes éticas. La crítica no ha tratado de ir más allá de sus sentimientos, en busca de sus contextos ideológicos, porque no parecía necesario. El canon androcéntrico asimilado a nuestra cultura (Suárez Briones, 1997:6) limitó convencionalmente nuestra necesidad de entenderlas a la dimensión de animales sentimentales, domésticos, sin dedicar un instante a incluir la posibilidad de que ellas fueran portadoras de una ideología propia, dialéctica o dogmática, fallida o victoriosa.
Yo tampoco podría haber superado esas convenciones sin una actitud de sospecha ante las prácticas culturales (Suárez Briones, 1997:3) que generaron estas tres obras, y sus lecturas críticas fundamentales. El prisma crítico feminista me permitió extraer del cuerpo textual, las relaciones de poder latentes en las acciones y criterios de los personajes, así como los argumentos justificativos que permiten a las tramas partir de la realidad probable hacia un universo ficcional de impecable factura dramática.
El conflicto dramático central de Juana de Belciel… es la lucha de la protagonista por escapar de la cotidianidad y entrar al imaginario colectivo: trascender. Este objetivo la enfrenta a los representantes de la autoridad eclesiástica –las fuerzas sociales (Lawson, 1976:278)–, a los cuales Juana debe eliminar (Urbain Grandier) o manipular (Surin, Richeliu). La causa última de este conflicto es la personalidad de la Madre Juana de los Ángeles, que ambiciona ser la única responsable de sus actos (Milián, 2000:42) como persona independiente y, por lo tanto, única. Su ambición la lleva a romper con su rol de género socialmente asignado, y desarrollar diversas estrategias que la diferencien de sus iguales (Milián, 2000:53). Posesión demoníaca y contemplación divina son las maniobras de enfrentamiento a la sociedad a través de las cuales expresa su “voluntad consciente” de escapar al espacio privado que le está asignado, y realizar el “objetivo específico y comprensible” (Lawson, 1976:278) de obtener la autonomía personal que le niega la sociedad por su condición femenina.
El conflicto dramático central de Para matar a Carmen es la lucha de la protagonista por encontrar el amor y fundar una familia. El objetivo de hallar por si misma la plenitud la enfrenta a su carácter romántico, expresión ideológica del sistema social de género que conformó su personalidad: el patriarcado –la “fuerza social” a la que se enfrenta (Lawson, 1976:278). La causa última de este conflicto está en la voluntad de Carmen de asumir un rol activo en la construcción de su felicidad, acción con la que rompe con su rol de género socialmente asignado: la pasividad erótica (Reyes Bravo, 2001:12). Cuando ella aplica su “voluntad consciente” (Lawson, 1976:278) en encontrar a la persona que podrá amarla, se enfrenta a la sociedad patriarcal que conformó su carácter. La crisis se precipita porque la naturaleza romántica de Carmen la incapacita para complementarse a sí misma y escapar al poder de las fuerzas sociales, al poder que las convenciones que pactan las relaciones entre los géneros ejercen sobre ella. Carmen se rinde y renuncia a su libertad en nombre del amor romántico: prefiere ser objeto sexual a mujer racional.
El conflicto dramático central de Sibila es la pugna entre dos sistemas de valores. Daniel, desde el discurso hegemónico patriarcal, defiende el amor romántico y su imprescindible agregado de subordinación femenina (Reyes Bravo, 2001:12); Sibila cree en las relaciones libres y autónomas, basadas en la igualdad y el respeto a las características del otro (Reyes Bravo, 2001:13). La causa última de este conflicto está en Sibila, que rompe con su rol de género socialmente asignado porque posee una sexualidad autónoma, que no necesita completarse en una identidad masculina para sus proyectos de desarrollo personal. Al llevar adelante su “objetivo específico y comprensible” (Lawson, 1976:278) de cambiar a Sibila, Daniel debe poner en cuestionamiento su propia identidad, el sentido último de sus creencias sobre el amor y el compromiso. Pero Sibila tiene su propio “objetivo específico y comprensible”: que él la acepte como es, porque no tiene ninguna necesidad de cambiar. La “voluntad consciente” (Lawson, 1976:278) de ambos conduce a un conflicto irresoluble, prueba de resistencia que gana Sibila, porque la autenticidad de su sistema de valores le permite ignorar las supuestas bondades del mundo poético –y machista– que le ofrece Daniel.
Se trata, en los tres casos, de mujeres que construyen, para bien o para mal, sus propias acciones libertarias, y las diferencias entre sus objetivos y métodos les permiten, o no, ser felices. Para Juana y Sibila, fuertes y centradas en si mismas, el camino trazado es una cuestión de voluntad, de no prestar oídos a los que desean regresarlas a su espacio previsto –la celda o la cama. Para Carmen, la búsqueda de la persona amada es condena en si misma, ya que carece de capacidad para discriminar a quién entregarse, solo la muerte –simbólica o real– le permite realizarse, porque significa la renuncia al ejercicio del criterio.
En Cuba, donde la crítica teatral feminista es un fenómeno eventual y discontinuo, las lecturas intencionadas de textos de autores masculinos para desnudar las huellas de la ideología de género (Suárez Briones, 1997:5) son más escasas aún. No solo por la carencia metodológica en la formación de los teatristas, sino porque las convenciones culturales tacharán de “obsesiva” cualquier mirada que intente sistematizar las huellas de una ideología discriminadora. El discurso hegemónico sigue siendo patriarcal y, aunque ya pocos se atrevan a expresar en público su sexismo, se practica una complaciente ceguera que no reconoce las discriminaciones para no discriminar (Rodríguez Calderón, 1999:187). Así se perpetúan actitudes y convicciones: con el silencio sobre espacios conflictivos de la realidad textual o escénica, que es reflejo de la realidad toda.
No creo que José Milián supiera lo que nacía en su vieja máquina de escribir, y la revisión bibliográfica me ha demostrado que a ningún crítico vio, o quiso ver, la oposición de caracteres, la legítima pelea que enfrentaba a cada mujer con el mundo donde el autor la había puesto. Tampoco los culpo. Atreverme a abordar la obra de Milián desde la óptica feminista es, también, una toma de posición.
Realizar esta “lectura intencionada” (Castillo Barrientos, 1999:160) me permite llamar la atención de lectores, espectadores y críticos sobre la expresión de criterios cargados de prejuicios sexistas, o puntos de vista estereotipados sobre –mas bien contra– las mujeres. Este método, que será legítimo hasta que sean desarticuladas todas las actitudes de discriminación por sexo que operan sobre la interpretación convencional de las relaciones sociales, dando por natural la subordinación de la mujer al hombre, “es una forma de acción y de compromiso con cambiar las estructuras del mundo real” (Suárez Briones, 1997:3).
Ustedes tienen la palabra.
El Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, la Universidad de La Habana y la Federación de Mujeres Cubanas convocan al: VII Congreso Iberoamericano de Ciencia, Tecnología y Gênero a realizarse del 18 al 21 de Febrero del 2008 en La Habana, Cuba.
Lugar: Hotel Nacional
Cierre de inscripciones: 14 de Septiembre del 2007.
Cuota de Inscripción: 150 Pesos Cubanos convertibles
Conscientes de la necesidad de continuar promoviendo en nuestros países iberoamericanos, la importancia de las investigaciones y sus resultados en los temas de Ciencia, Tecnología y Género, se convocan las siguientes:
Líneas Temáticas:
Políticas, Estrategias, legislaciones con enfoques de género y experiencias positivas en los Sistemas Nacionales de Ciencia e Innovación en Iberoamérica.
Ciencia, Tecnología y Genero. Reflexiones desde lo femenino y desde lo masculino.
Ciencia, Salud, bienestar y calidad de vida desde una perspectiva de género.
Alfabetización científica y tecnológica. Educación para todas y todos. Eliminando desigualdades: “Saber no puede ser lujo”.
El lenguaje de la Ciencia y la Tecnología: literatura y comunicación social desde la perspectiva de género.
Tecnologías emergentes, paz y desarrollo: las mujeres al debate.
Redes científicas, TICs: Enfoques de Género.
Género, cambios climáticos y Desarrollo Sostenible. Las Mujeres y el Agua.
Las Mujeres en el Desarrollo Local.
Representaciones de lo femenino y lo masculino en la Ciencia, la tecnología y en la sociedad.
Otros saberes, otras culturas, reconociendo valores y diferencias.
Mujeres de ciencia en el pasado: Historias, procesos de incorporación y contribuciones.
Trayectorias de vida, barreras y oportunidades. Mujeres Iberoamericanas en primer plano.
Indicadores de Ciencia, Tecnología, Género y Desarrollo humano.
SOLICITUD DE INSCRIPCIÓN
TITULO :
Nombre y Apellidos:
Institución:
E - mail:
Dirección:
Cargo y /Profesión:
Teléfono:
Fax:
Fecha límite de entrega de Resúmenes (en letra Arial, 12pts.): 14 de Septiembre del 2007
Las solicitudes podrán ser enviadas a:
Lic. Nadia Garcia, nadia@citma.cu
con copia a:Dra. Lilliam Alvarez, lilliam@citma.cu
COMITÉ DE HONOR:
Lina Domínguez, Viceministra del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.
América Santos, Viceministra del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.
Aurora Fernández, Viceministra Ministerio de Educación Superior.
Marcia Cobas, Viceministro del Ministerio de Salud Pública.
Concepción Campa, Directora Instituto Finlay.
Yolanda Ferrer, Secretaria General de la Federación de Mujeres Cubanas.
Cristina Díaz López, Vice-Rectora Universidad de la Habana.
Daisy Rivero, Secretaria Ejecutiva Academia de Ciencias de Cuba.
COMITÉ CIENTÍFICO INTERNACIONAL:
Eulalia Perez Sedeño, España
Diana Maffia, Argentina
Consuelo Miqueo, España
Silvia Kochen, Argentina
Ana Franchi, Argentina
Norma Blázquez, México
Gloria Bonder, Argentina
Noemí Girbal-Blacha, Argentina
Lilia Meza, México
Marcia Barbosa, Brasil
Fanny Tabak, Brasil
Carmen Magallón, España
Norma Vasallo, Cuba
Lilliam Alvarez, Cuba
Niviola Cabrea, Cuba
Lourdes Fernández, Cuba
Mayda Alvarez, Cuba
Daisy Marcano, Venezuela
Maria Elina Etébanez, Argentina
Elsa Quiroga, Bolivia
Leticia Artiles, Cuba
Inguelore Shaumman, Brasil
Urania Ungo, Panama
COMITÉ ORGANIZADOR LOCAL:
Eunice Olivé, Margarita Cobas, Ysabel Reyes, Irene Lezcano ,Inalvis Rodríguez, Osoria Herrera, Sara Artiles, Margarita Muguruza, Nadia García, Mariana Saker, María de los Angeles Pérez, Aurora Pérez, Olga Yepis, Dulce Maria Brito Mayor, Aracelys Torres, Aracelys Mateo, Maria Josefa Gómez.
La periodista y escritora Lydia Cacho Ribeiro, corresponsal en Quintana Roo de la agencia Comunicación e Información de la Mujer AC (CIMAC), recibirá el premio "Valentía en el Periodismo", que cada año otorga la Fundación Internacional de Mujeres en los Medios de Comunicación (IWMF, por sus siglas en inglés) a mujeres periodistas que han mostrado una fuerza de carácter e integridad en el desempeño de su trabajo.
En un boletín emitido por la organización, se informa que el galardón será entregado en dos ceremonias: el 23 de octubre en Nueva York y el 30 de octubre en Los Ángeles, California. La IWMF fue lanzada en 1990 con la misión de reforzar el papel de las mujeres en los medios de comunicación en todo el mundo. La red IWMF incluye a mujeres y hombres en los medios de más de 130 países. Lydia Cacho fue arrestada en diciembre de 2004 tras la publicación de su libro Los Demonios del Edén y desde entonces ha recibido constantes amenazas por este trabajo periodístico, incluso en mayo pasado, se presume, fue víctima de un atentado en la camioneta en la que se trasladaba en la Ciudad de México.
Su trabajo periodístico la ha hecho merecedora de otros premios y reconocimientos, como el premio Coatlicue, por su contribución a la sociedad; el de Amnistía Internacional, con el premio Ginetta Sagan por su lucha a favor de los derechos humanos de niñas y mujeres; con el premio estatal de derechos humanos en Quintana Roo; el premio a la "Mejor Labor Humanitaria", que otorga el periódico El Mundo, de España, a través de su revista Yo Dona, entre otros (CIMAC).
Cuando reviso mi historia, como la de muchas otras mujeres, recuerdo que al tener en mis manos un título de ingeniera creí que había llegado al máximo de mis metas intelectuales. Luego alguien me dijo que ser profesional en estos tiempos exigía una docena de posgrados para sentir que se sabía algo, y que además no se podía esperar mucho tiempo para empezar un doctorado, o al menos una maestría.
Seis años después no había logrado avanzar por tales rumbos, a pesar de que en ese tiempo ejercí varios oficios diferentes por distintas circunstancias, todos aprendidos «sobre la marcha».
Luego quedé embarazada, y en el Centro Comunitario de Salud Mental de mi territorio me convencieron de que ser madre es también una profesión —bastante ardua, por cierto— y que «estudiar» para ella no me vendría nada mal.
Los métodos de estimulación temprana al bebé, la negociación durante su aprendizaje y el respeto hacia las necesidades espirituales y materiales de esa personita que me tocaba formar, los aprendí en aquel curso de Maternidad Consciente, con la doctora Maday y la psicóloga Lisset, quienes tal vez ni se imaginan el detonante que sembraron en la vida de quienes fuimos sus alumnas.
Desde que David tiene dos años me pregunta sobre todo lo humano y lo divino, y es más inquisidor que el docto tribunal que valoró mi tesis de grado.
Y si por casualidad no le ofrezco una explicación clara para sus inquietudes, me manda a los libros «porque allí está todo», como yo misma le he dicho tantas veces, y no se conforma con menos que la verdad.
Por él me hice periodista, inicié varios diplomados, recorrí infinidad de museos y parques, instalé un «laboratorio» químico en la casa y cada noche debo imitar innumerables personajes de la mejor literatura, clásica o novedosa, escrita para la infancia.
Ahora tiene siete años, y para complacer su bichito de la eterna investigación ya he tenido que repasar muchos libros de filosofía, historia, física, química, música, geografía… y hasta recorrer varias bahías del país, que él «colecciona» a través de fotos, piedras y arena tomadas del lugar.
Les cuento todo esto para compartir con ustedes el asombro que me provocan ciertas mujeres al declarar su decisión de no tener hijos jamás, o si acaso «uno y va que chifla», porque son un estorbo para su desarrollo personal, su realización como profesionales o sus planes recreativos, como si la maternidad fuera el gran lastre que impide un proyecto de vida interesante o enriquecedor.
Que un pequeño porcentaje de mujeres decida renunciar a ese don, lo puedo entender. De hecho, no todas tenemos la posibilidad de procrear, y eso no significa que una deba sentirse mutilada o menos femenina.
Que no se tengan tantos hijos como nuestras abuelas, también es lógico, e incluso es muy saludable no empezar temprano, para darnos tiempo a crear las mejores condiciones, tanto en nuestros cuerpos y mentes como en el entorno que recibirá a cada nueva criatura.
Lo que me preocupa entonces es que mientras las razones económicas son cada vez menos esgrimidas, esté primando entre nosotras esa otra explicación, a mi modo de ver egoísta y descabellada, de querer vivir la vida «solo para mí y no para sacrificársela a otros», como si esos otros no fueran a la larga los seres que más satisfacciones pueden darnos y los encargados de prolongar nuestro paso por el mundo.
Cifras son cifras: la esperanza de vida en el país va creciendo hasta rozar los 80 años, la fecundidad no llega ni a dos hijos por mujer, la infertilidad afecta cada año a más parejas por diversas razones, y ni siquiera tenemos garantizado el reemplazo, pues no logramos como promedio una hija por cada cubana desde 1978.
La vida de cada cual es propia, claro está, para tomar las decisiones que se estimen… pero formamos parte de una especie, hablando en términos prácticos y demográficos, y no podemos obviar nuestra gran responsabilidad con la existencia futura del país.
No se puede vivir siempre, como en la adolescencia, «el aquí y el ahora», sin pensar en quién va a producir mañana, quién replicará nuestra cultura, quién sostendrá nuestra vejez y descubrirá lo que falta de este especial planeta que al parecer está tan solo en el universo.
La igualdad de derechos y oportunidades está bien. La suscribo con las dos manos y lucho por ella en el espacio público tanto como en el privado. Pero en ese afán, ¿acaso llegaremos a pedirles a los hombres que paran por nosotras?
Mileyda Menéndez Dávila
corresp@jrebelde.cip.cu
Juventud Rebelde Digital
MADRID (Reuters) - La aerolínea española Iberia ha retirado un anuncio que mostraba a mujeres cubanas de raza negra en bikini alimentando a un bebé con voz de adulto que canta "mulatas, dadme de comer" o "vengan mamitas, llévenme a la cuna", después de las quejas de que era sexista.
La organización de defensa de los consumidores Facua exigió a Iberia retirar el anuncio de su página web, al considerar que presenta a las mujeres cubanas con tópicos denigrantes y podría propiciar el turismo sexual.
Un bebé navega por la web de Iberia y recibe el mensaje "Has ganado un viaje!!!", tras lo cual sale volando y aparece en La Habana en un coche que conduce una joven mulata ataviada con un bikini, sobre los brazos de otra que le da un biberón mientras el niño canta: "mulatas dadme de comer y dadme de beber".
Después, en la playa, las mujeres bailan hasta que se hace de noche y el bebé dice "venga mamitas, llévenme a la cuna". Y mientras una le da un masaje y la otra lo abanica, canta "entra en 'iberia.com' y ven aquí conmigo, que es maravilloso tocarse el ombligo tumbado en las hamacas sin gastar dinero".
Facua dijo que el anuncio parecía mostrar que las mujeres cubanas están al servicio de los turistas 24 horas al día.
"Es sexista, los cubanos lo pueden encontrar denigrante", dijo Rubén Sanchez, portavoz de este grupo de defensa de los derechos del consumidor.
Iberia dijo que no pensó ofender a nadie con el anuncio y lo quitó el 16 de mayo, después de conocer las quejas.
Un millón de mujeres abortan cada año en Francia.
Ellas lo hacen en condiciones peligrosas a causa de la clandestinidad a la cual están condenadas, cuando esta operación practicada bajo el control médico, es de las más simples.
Se hace el silencio sobre este millón de mujeres.
Yo declaro ser una de ellas.
Yo declaro haber abortado.
De la misma manera que nosotras reclamamos el libre acceso a los medios anticonceptivos, reclamamos el aborto libre.
Texto de la carta de las 343 Sinvengüenzas.
15 de abril de 1971
Tomado de Rebelión.
El programa de intercambio académico “Raza y sexualidad en América Latina y el Caribe”,desarrollado entre el Departamento de Antropología de la Universidad de Manchester (Inglaterra) y el CIDSE (Centro de Investigaciones y Documentación Socioeconómica), en asociación con la Maestría en Sociología (Facultad de Ciencias Sociales y Económicas) el Doctorado en Humanidades (Facultad de Humanidades) de la Universidad del Valle, el ICESI, la Escuela de Estudios de Género, el CES y el Departamento de Antropología de la Universidad Nacional de Colombia, se desarrollaron en Cali y Bogotá, entre el 26 de abril y el 2 de mayo varias actividades académicas en las que se discutieron resultados de investigaciones, así como reflexiones sobre las articulaciones entre sexualidad, género, raza y etnicidad en diversos contextos nacionales.
Las ponencias abordaron problemas como: la producción (social, cultural e histórica) de la racialización de la sexualidad y la sexualización de la ‘raza’; la construcción social y la articulación del género y el sexo en los cuerpos jerarquizados racial o étnicamente; la sujeción del deseo y de la sexualidad a las condiciones impuestas por el orden y las jerarquías sociales; las relaciones entre representaciones del Estado y la Nación y los cuerpos de los individuos que la constituyen; las políticas y los discursos públicos sobre los cuerpos y los comportamientos sexuales aceptados y prohibidos; y las interacciones entre racismo, sexismo y homofobia.
Este programa de intercambio académico ha recibido recursos de la British Academy, para la realización de debates en universidades inglesas y colombianas. La programación en Inglaterra incluyó tres seminarios en las universidades de Manchester, Londres y Cambridge. En Colombia, el programa de actividades incluyó encuentros en Cali entre la Universidad del Valle y el ICESI, y en Bogotá en la Universidad Nacional de Colombia, organizado por la Escuela de Estudios de Género, el Centro de Estudios Sociales (CES) y el Departamento de Antropología de la Facultad de Ciencias Humanas.
Entre las actividades programadas, hubo un seminario central sobre “Debates contemporáneos sobre sexualidad, género, raza y etnicidad” en el que se presentaron ponencias basadas en resultados de investigaciones y trabajos de tesis que abordaran estas articulaciones. Además, en un seminario interno las y los investigadores presentaron reflexiones para alimentar un debate colectivo sobre el tema.
Este campo de estudios emergente en Colombia y en otras áreas de la región, empieza a emerger como tema de las políticas públicas y como objeto de estudio en los grupos académicos. El Grupo Interdisciplinario de Estudios de Género de la Universidad Nacional de Colombia, coordinado por Mara Viveros y Luz Gabriela Arango y el Grupo Migracion, Urbanización e Identidades de las Poblaciones Afrocolombianas de la Universidad del Valle, coordinado por Fernando Urrea, tienen un acumulado de investigaciones que abordan la intersección entre género y sexualidad, entre género y clase, entre género, clase y ‘raza’, entre género, ‘raza’ y sexualidad, y han promovido diversos espacios de discusión, entre los que se encuentran un seminario sobre sexualidad y dimensión étnico-racial que apoyó el CLAM en el 2005.
Los espacios promovidos por este convenio de intercambio, no sólo propone reflexionar sobre las articulaciones entre género, ‘raza’, sexualidad y etnicidad, sino que contribuye a fortalecer la cooperación Norte-Sur y a fomentar lazos de intercambio entre comunidades académicas en torno intereses comunes, promoviendo las comparaciones y los debates internacionales y la posibilidad de fortalecer también alianzas académicas de más largo aliento entre diferentes países.
Estos son los investigadores que participaron de los encuentros y el título de sus respectivas ponencias.
Sexo y ciudadanía: ser boliviano en tiempos de Evo
Andrew Canessa (University of Essex)
Raza, sexualidad e identidad nacional: un análisis comparativo de las relaciones raciales afectivo-sexuales en Brasil y Sudáfrica.
Laura Moutinho (USP, Brasil)
Entre el egocentrismo y la víctima: perspectivas en sexualidad, raza, clase y adolescencia en un Hospital Maternal de Salvador, Brasil.
Cecilia McCallum (Universidade Federal de Bahia)
Tensiones en la construcción de identidades de jóvenes negros homosexuales en Cali
Fernando Urrea (Universidad del Valle)
En coautoría con Alexander Salazar and Waldor Botero Arias (Universidad del Valle)
‘Mas Que una Cuestión de Piel’. Determinantes Sociales y Orientaciones Íntimas en la Exogamia y Endogamia Racial en un Estudio de Caso Bogotano
Mara Viveros (Universidad Nacional de Colombia)
Movilidades, Identidades y Sexualidades en Mujeres Afrocolombianas Migrantes en Europa: El Caso de las Italianas
Teodora Hurtado (Universidad del Valle)
“Acercamiento a la interseccionalidad de género, ‘raza’, clase y orientación sexual” y “Homofobia y racismo, políticas de reconocimiento y discriminación en Bogotá”
Franklin Gil (Universidad Nacional de Colombia – CLAM)
Superando la interseccionalidad de categorias, por la construcción de un proyecto político feminista radical. Reflexiones en torno a las estrategias políticas de las mujeres afrodescendientes en Brasil, República Dominicana y Honduras.
Ochy Curiel (Escuela de Estudios de Género – Unal)
Más Allá del Esencialismo Étnico y Racial: Hacia una Superación Transcultural del Racismo y la Exclusión en Colombia
Delfín Ignacio Grueso (Universidad del Valle)
Tomado de CLAM
¿Existe un cine femenino en Cuba? Quizás esta sea una pregunta demasiado abarcadora si tenemos en cuenta que lo primero es constatar que la realización audiovisual femenina en la isla carece de estudios que la legitimen como tal y muestren los registros bajo los que se han movido el pensamiento de las mujeres, en tanto creadoras de sentido, en un medio tan complejo como el del lenguaje cinematográfico. Mucho menos pensar en una cartografía que descubra una Historia de Mujeres en el cine cubano, necesidad que se impone en la medida que descubrimos que desde Sara Gómez, Teresita Ordoqui, Marisol Trujillo, Belkis Vega, hasta la fecha, las realizadoras de la isla han ido permeando una mirada que las ha singularizado, y aclaro que no es per se una mirada femenina, sino miradas que distinguen sus voces generalmente silenciadas, o quizás, diluidas en un panorama construido a través de un canon patriarcal impuesto culturalmente y que ha omitido, muchas veces, singularidades importantes para entender el aporte que han tenido las mujeres realizadoras al espacio diverso de nuestra realidad.
Queda claro que ha sido el documental, fundamentalmente, el modo de expresión natural de nuestras realizadoras, y que en el largometraje de ficción encontramos solamente el nombre de Sara Gómez, desde el ICAIC, y el de Teresita Ordoqui en los Estudios Cinematográficos del ICRT. Estas aseveraciones nos plantean problemáticas sobre las que habría que indagar, nos ponen ante una realidad compleja, pues cuando revisamos el cine hecho por mujeres en otras latitudes, o en el propio continente, encontramos peculiaridades que hablan de una(s) sintaxis, de una gramática(s) y de una concepción(es) que responde a un ideario femenino(s) que muchas veces se asume desde una conciencia evidente, desde un compromiso con su condición de género.
La realizadora Mayra Vilasís decía que en Cuba era más fácil ser pilot(a) de aviación que directora de cine, y planteaba que era un mundo completamente masculino, difícil de penetrar en el que las mujeres habían estado destinadas fundamentalmente para la asistencia de dirección o la edición, y apenas para la dirección y mucho menos la dirección de fotografía. La directora de uno de los cuentos de la película Mujer Transparente, junto a Ana Rodríguez y Mayra Segura es uno de los ejemplos de realizadora en la que se auguraba un desarrollo dentro de la ficción que quedó trunco.
En los finales de los años 70 y principios de los 80, surgieron un grupo de mujeres provenientes de los Estudios Fílmicos de las FAR, de los Estudios Cinematográficos del ICRT y del propio ICAIC, que comenzaron a plantearse la realidad desde un punto de vista muy personal por el que pasaba esa condicionante de género, pero casi siempre sus propuestas quedaron invisibles, o como dije anteriormente, diluidas dentro de un patrón masculino que ha marcado el canon cinematográfico. La escasa inserción dentro de la ficción, y el poco o nulo reconocimiento; pues sólo se reparaba en Sara Gómez como mujer realizadora, generó un velo que ha difuminado una realidad que es mucho más atractiva, diversa y responsable de lo que se ha supuesto. Toda esta problemática requeriría una indagación más profunda, apenas comenzada. La escasez de estudios sobre el tema impone primero un trabajo a modo de arqueología.
En los últimos años, primero a causa de la contracción económica ocurrida en el país, y después por el desarrollo de las nuevas tecnologías se ha producido una casi igualdad de mujeres y hombres como creadores detrás de la cámara. Y aunque las mujeres continúan siendo minoría, la decisión de trabajar, muchas veces desde la independencia o alternatividad de sus producciones, la posibilidad de estudiar en escuelas como el ISA y/o la EICTV, ha propiciado la aparición amplia y diversa de materiales, ya sean documentales, tele-filmes y cortometrajes, que se han hecho visibles, en ocasiones, para la industria cinematográfica o para los estudios fílmicos o de dramatizados del ICRT.
Es importante tener en cuenta que una obra es cinematográfica por el lenguaje bajo el cual se estructura con independencia del soporte en el que se realice. Desde esta premisa, cuando hablamos de la nueva hornada de realizadores y realizadoras, estamos ante un abanico de estéticas y de temáticas que conviven y que pulsan un diálogo necesario con nuestra realidad. La Muestra de Jóvenes Realizadores, en este ya su sexto encuentro, ha sido el espacio para mostrar y hacer visible muchas de las propuestas de los y las más jóvenes, un espacio necesario para medir el nivel, las preocupaciones, las tendencias nuevas por las que transita la nueva generación.
Entonces, ¿de qué hablan las nuevas realizadoras?; una pregunta necesaria si tenemos en cuenta, primero, las obras que han concursado en todas las ediciones de la Muestra, y segundo, si asumimos que es imposible articular la categoría género en las más jóvenes sin asumir su relación con su condición generacional.
Las realizadoras estructuran su discurso a partir de un diálogo casi obsesivo con la realidad, fenómeno que nos conduciría a establecer una caracterización de las problemáticas sociales más acuciantes de los últimos años en la isla, pero que nos desviaría a otro trabajo con un corte más sociológico. Ellas tematizan de manera casi siempre explícita, de ahí la abundancia del documental entre sus propuestas, la impronta de una sociedad llena de complejidades. Para ello ponen su mirada sobre zonas a veces poco atendidas por los medios en general, o atendidas desde un triunfalismo edulcorado que para nada les interesa.
Encuentran la otra cara de la moneda y la otra mirada subvertidora propia de su generación. Allí está el caso del documental Paraísos Perdidos, obra dirigida por Iriana Pupo, de TV Serrana, que apareciera en la cuarta Muestra y resultara Obra destacada. Desde una mirada poética y sensible aborda el tema de las personas que viven en un hospital psiquiátrico de provincia visiblemente deteriorado. Sin embargo, la mirada de la directora rescata la zona poética dentro de los sueños de estos seres y, sin renunciar a la crudeza de las imágenes que hablan de manera muy especial, eleva la vida de sus protagonistas al espacio de la poesía. Este tema se repite, con el documental de Julieta Morfi, Duendes de mi Ciudad, en este caso son personas que habitan normalmente en la cotidianidad de una ciudad y cómo son vistos por el resto de los habitantes.
Otro tema asumido por las realizadoras es el de la ancianidad. Llama la atención como este aspecto de la realidad tan llevado y traído, precisamente porque es una sociedad camino al envejecimiento, es recuperado ahora desde otra dimensión por Tamara Castellanos en el documental Un oficio curioso, que recorre un día en los ancianos que se dedican a vender periódicos; mirada sincera que nos delata una verdad poco asumida. La obra de Damaris Díaz Cuando los años pasan; y el caso del documental Otoño de Patricia Pérez, que en este caso la acompaña en la dirección de fotografía Heidi Villate. Allí se nos muestra la vida en un hogar de ancianos; las imágenes crudas, reveladoras de una situación desgarradora, sustentadas por primeros planos que recrudecen la sensación de soledad y abandono que tienen estas personas. Una fotografía que capta la atmósfera opaca de esas vidas otoñales, sin dudas una agudeza en la mirada que ve desde una sensibilidad especial el drama.
Ladys Roque, Niúver Rodríguez, Susana Patricia y Marilyn Solaya poseen una obra que tiene como rasgo común, el cómo asisten, desde sus propuestas, a singularidades, ya sea a través de situaciones o personas, muchas veces a partir del juego o la evidencia del absurdo. Ladys con su documental S/T. Sin Título insiste en el absurdo cotidiano con el que habitamos a partir de la llamada de atención sobre el concepto del surrealismo, entendido además, como un fenómeno con el que coexistimos. La idea del absurdo la vuelve a rozar con su cortometraje Gentes; allí a partir de la denuncia que subyace por la falta de vivienda de sus protagonistas, en situaciones atormentadoras por la no privacidad, aparecen un grupo de peripecias que nos recuerdan el azar concurrente y que se conectan precisamente a partir del absurdo como solución a lo cotidiano. Susana con Jugando al Timeball, se detiene en algo, nuevamente tan cotidiano, como la pérdida de tiempo en los cubanos, intentando discutir con un fenómeno tan complejo como la inercia y sus consecuencias para la sociedad, culpable también de esa pérdida de tiempo. Marilyn con su documental Hasta que la muerte nos separe, reflexiona sobre el amor incuestionable y poco común, singular, de un hombre por una vaca a la que crió y por la que luchó para que no fuera sacrificada. Niúver Rodríguez ha presentado ya dos obras en las que aparecen personas que tienen una mirada sobre la vida a partir de experiencias muy peculiares. El testimonio es su recurso para transitar de lo privado a lo trascendental humano. En Al final…la vida aparece un hombre que ha sobrevivido nueve días en un pozo, que ha perdido una pierna por esa razón y que entonces siente la vida como un regalo. En el caso de El Don de Isabelita, aparece el don de traer personas a la vida y saber cuándo, cómo y de qué manera van a nacer. Otra mirada a la singularidad de algunas existencias.
El tema de la sexualidad, abordada de manera más abierta, desinhibida, juguetona y compleja está presente en el cortometraje de Tané Martínez, Malos días, mi amor; y en el animado Desnuda de Ismary González se advierte, desde un humor que descubre una denuncia y a su vez una toma de partido, la complejidad de una mujer que cumple los roles impuestos en la esfera privada: ama de casa, madre, esposa y amante.
El caso de Tamara Morales con Dos Hermanos, y Patricia Ramos con Na-Na, cortometrajes premiados en su momento, abordan problemáticas de la realidad cubana desde una mirada que delata los desgarramientos humanos. La primera revela las diferencias económicas, sociales generadas en nuestra sociedad, sobre todo desde el Período Especial, que hacen mella en un grupo de valores y provocan la destrucción de la familia. Allí los personajes femeninos, representados en varias generaciones y clases, asisten desde sus peculiaridades al sufrimiento, (la madre- abuela), las concesiones, (la esposa- madre) y el desapego al sacrificio y la austeridad, (la hija y la cuñada) que sirven de prototipo de mujeres que desde su pequeño espacio padecen los desmanes producidos por las diferencias y las carencias de una nueva época. En Na-Na aparece el tan controvertido tema de la emigración, de la separación de los amigos. Lo llamativo de esta propuesta de Patricia, además de su excelente realización avalada por la utilización de la banda sonora, la fotografía, entre otros, radica en cómo construye la historia a partir de la situación y la voz de los niños- protagonistas. La narración infantil deudora de una mirada más auténtica y sensible nos da la oportunidad para construirnos la otra parte que está en los silencios de los niños, sugerida, precisamente, a partir de ellos mismos.
Con un corte sociológico- antropológico aparecen en esta muestra los documentales: Timbalito, de Annette Pichs; Las Camas Solas de Sandra Gómez y Buscándote Habana de Alina Rodríguez. Timbalito, que tiene la virtud de poseer la fotografía de su propia directora, es una mirada a un pueblo perdido, a sus habitantes, algo que ya ha trabajado su coterráneo Gustavo Pérez, pero que en este caso utiliza la ironía, como elemento distorsionador, lúdico, para establecer a partir de la oposición banda sonora- imagen, una idea que discute con una realidad que se impone agonizante. Las Camas Solas traducen desde la metáfora de las camas, la situación de un edificio que está en condiciones inhabitables y cómo sus habitantes la tienen que abandonar por la amenaza de un huracán, las situaciones desesperadas de ellos ante la imposibilidad de resolver su situación que se vuelve amenazante. El punto de vista de la directora aparece desde el vínculo emocional que marca una posición, una huella personal, que la define.
En el caso de Buscándote Habana, Alina se introduce en una temática invisible para los medios masivos: los asentamientos de migrantes en zonas periféricas de la capital. Junto a la perspicacia para escoger el tema, la realizadora, que intenta que los espectadores lleguen a valoraciones por sí solos, sin tendenciosidades, asume la complejidad humana y social de su documental desde una sinceridad y una sensibilidad que prueban un compromiso con una verdad que se impone desde una transparencia necesaria en este tipo de propuesta.
Otras directoras como Natasha Vázquez, Lídice Pérez y Lily Suárez, esta última directora de fotografía -ejemplo de empeño para demostrar las posibilidades de las mujeres dentro de esta especialidad-, abordan entre otros temas el histórico. A partir de esa elección descubren zonas y personajes poco revisados por la Historia, porque sencillamente no son los y las protagonistas que aparecen en los primeros planos del gran relato.
Como se ha visto, las nuevas realizadoras son deudoras de su época, de sus condiciones sociales, de sus construcciones culturales; resuelven desde múltiples estéticas y temáticas su inserción en la discusión con su realidad, sin obviar que su condición de mujer(es) es siempre diversa y no unívoca. Sus preocupaciones desde su posición genérica, muchas veces inconsciente, se vislumbra a partir de huellas que quedan, unas evidentes, otras diluidas dentro de sus propuestas. La clave no siempre estará en un tema que las defina como mujeres, sino en la(s) mirada(s) que tienen sobre temas que normalmente han sido asumidos y construidos por el canon masculino. Falta, de todas formas, asumir conciencia de género que es también asumir conciencia de individualidad, conciencia de estilo.
Muchas preguntas quedan sin respuestas, pero la posibilidad de un intento, no concluido, de cartografiar peculiaridades, de construir una Historia, con mayúscula, de las mujeres realizadoras, en tanto transmisoras y creadoras de realidades y sentidos, es una deuda convertida en reto, pues se podría ofrecer a la mirada interpretativa de los teóricos de cine, de los historiadores y del espectador, un conjunto de obras que no habían sido consideradas como objeto consistente o problemático y, además, arrojaría luz sobre las preocupaciones comunes que definen una mirada femenina en un espacio y un contexto determinado de la formación de la nación cultural cubana.
Danae C.Diéguez
Tomado de Bisiesto cinematográfico.
Hacer visible lo invisible... Del audiovisual femenino en Cuba
Por: http://www.cubacine.cu/muestrajoven/bisi/index.html
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