TERTULIA DE JUANA: Género y Literatura
Es importante la confirmación de la asistencia a: canals@ffh.uh.cu
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Por Danae C. Diéguez
El fenómeno de la cinematografía dirigida por mujeres ha sido históricamente punto de discusión y sin dudas tema de investigación que ha revelado muchas aristas que varían según el país, los contextos, las historias de vidas de cada una de las realizadoras. Sin embargo lo que sí ha sido un factor común es que a las mujeres, el tránsito a la dirección de cine, les ha valido un camino mucho más complejo y lleno de dificultades. Para legitimarse con los adjetivos de “buena” e “interesante” sus propuestas estéticas y temáticas, en muchos casos, han tenido que escuchar que sus películas parecen hechas por un hombre.
Apelo a cierta descripción anecdótica para certificar desde el referente cotidiano el complicado y angustiante proceso de creación desde el que las directoras ejercen su capacidad para re-presentar en la imagen los mundos posibles o imaginarios que les interesan particularmente.
Otro factor que ha regularizado la entrada de las realizadoras al mundo cinematográfico es la democratización de la tecnología y la creación de las escuelas de cine. Estas realidades —que ya he comentado en otros ensayos, referidos concretamente al caso de las realizadoras cubanas— han sido la oportunidad concreta de transformar la utopía en realidad. El video, el formato digital, se convierten en tecnologías del género, al decir de Teresa de Lauretis, tecnologías que las han acompañado en el proceso de autorrepresentación y representación.
| Por Raquel Sierra |
Habana, noviembre (Especial de SEMlac)- Olga Lidia García es estilista y peluquera desde hace más de 10 años. Con destreza corta todo tipo de cabello, aplica un tinte o, con un cepillo y un secador, deja lacio un pelo rebelde. Durante ese tiempo, mientras trabaja, las clientas le cuentan todo tipo de historias y problemas.

En la peluquería Afrodita, ubicada en el consejo popular Pilar-Atarés, el de mayor incidencia de la epidemia del VIH en la barriada del Cerro, en La Habana, funciona desde hace unos años el Proyecto Salud=Belleza, cuyo propósito es la prevención de las infecciones de transmisión sexual/VIH/sida.
En ese espacio —frecuentado fundamentalmente por mujeres, uno de los grupos vulnerables frente a la epidemia—, se transmiten mensajes de prevención, a la par que se ofrecen consejos y condones gratuitamente.
Por Zaida Capote Cruz
Antes de intentar responderla me gustaría preguntar a la pregunta el por qué de sí misma. Parece que nunca terminaremos de zanjar esta cuestión, casi permanente, y siempre deberemos volver a empezar la discusión de cero. En primer lugar, el término “literatura de género” se presta a confusión. No he oído hablar de “literatura de género” en muchos sitios, la verdad, y supongo que se trata de evitar confusiones; escuchando esa frase una piensa en algo cercano al costumbrismo, al policial, no sé.
El pasado día 16 de julio de 2009 fue presentado en el Instituto Internacional de Periodismo "José Martí" de La Habana, la versión digital del libro "Por andar vestida de hombre", obra del doctor Julio César González Pagés.
Esta obra aborda los detalles de la primera mujer que ejerció la Medicina en Cuba vestida de varón y su autor cuenta los pormenones de esa historia, protagonizada por la suiza Enriqueta Favez a la cual llamaron criatura infeliz, monstruo, descargaron sobre ella todo tipo de improperios e hicieron de su juicio una representación fiel de un tribunal de la Santa Inquisición. Enriqueta Favez, la primera mujer que ejerció la Medicina en Cuba vestida de hombre, nunca ocultó las causas por las que fue juzgada. Sin embargo, su verdadera historia fue prácticamente sepultada durante casi dos siglos.
Dieciséis años le tomó al doctor Julio César González Pagés, historiador y antropólogo cubano, investigar lo sucedido alrededor de esta figura, que desafió el poder hegemónico y de la que prácticamente nada sobrevive. Ni siquiera su cadáver, pues el cementerio donde estaba enterrada en Nueva Orleans fue dañado por el huracán Katrina, en 2005.
En busca de evidencias, este acusioso investigador viajó a varios países y reconstruyó, mediante la técnica de la arqueología histórica, los detalles de un caso del que supo en el Archivo Nacional de Cuba, mientras buscaba información para su tesis doctoral. Estuvo incluso frente a la puerta de la casa natal de Favez, en la ciudad suiza de Lausana. «No hay ni una tarja que la recuerde. Ni allí ni en ninguno de los tantos lugares por los que pasó alguna vez», aseguró el autor del libro.
El relato, digno de un guión cinematográfico, es narrado a partir de documentos y cartas originales. No hay en él nada de ficción.
La Red Iberoamericana de Masculidades pone a disposición de todos sus usuarios, de manera temporal y excepcional, la opción de descargar esta versión digital del libro "Por andar vestida de hombre". Se trata de un formato ISO que puede ser montado sobre una unidad virtual de CD-ROM o reproducido mediante un quemador de CDs.
Descargar ahora (35 Megabytes)
Si tiene algun problema de forma directa entre a nuestro sitio
gonpages@cubarte.cult.cu
La Habana, junio (Especial de SEMlac).- La violencia hacia las mujeres aparece, de manera recurrente, en muchas de las obras de las escritoras cubanas surgidas desde la década de los noventa del siglo pasado, una evidencia del empeño de esta generación en contar la realidad desde una mirada femenina.
Así lo atestiguó la periodista Helen Hernández Hormilla, quien investigó esa producción literaria para su tesis de grado: "Mujeres en crisis. Una mirada a la realidad social de las mujeres cubanas a través de la narrativa femenina de los noventa".
Durante su indagación académica, la joven comunicadora comprobó que "la violencia, vista desde diversas aristas, se convierte para esta narrativa en uno de los tópicos más visitados", según explicó a SEMlac.
Para Hernández Hormilla, tal situación no es casual "en tanto refleja el devenir mismo de la condición de género, heredada a través de la experiencia cultural, subjetiva y simbólica, donde han sobrevivido los rasgos autoritarios del patriarcado".
En Cuba, tras muchos años de ser un tema silenciado en los medios audiovisuales, cada vez más artistas de signo diverso emplean sus obras para visibilizar este fenómeno.
"La violencia de género aflora últimamente en muchas de las obras escritas, pintadas o filmadas. Hay una constante en las puestas en escena teatrales, por ejemplo", reflexionó en entrevista a SEMlac la escritora y crítica literaria Zaida Capote, especialista del Instituto de literatura y Lingüística de Cuba.
Incluso, durante 2008, la representación de la violencia en las artes y la literatura fue el tema central del Coloquio internacional que anualmente organiza el Programa de Estudios de la Mujer, de la Casa de las Américas.
En esa ocasión, la cita abordó la Violencia / Contraviolencia en la cultura de mujeres latinoamericanas y caribeñas y contó con la participación de casi 60 profesores, investigadores y estudiosos del tema, en su mayoría mujeres, provenientes de Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Cuba, España, Italia, México, Puerto Rico y Venezuela.
En particular, entre las escritoras estudiadas por Hernández Hormilla pueden encontrarse cubanas de diversas generaciones, signadas por un rasgo común: las mujeres y sus disyuntivas se posicionan en el centro de sus obras.
Múltiples investigaciones sociales han confirmado la presencia en la isla de todas las formas de violencia intrafamiliar y hacia la mujer, donde la llamada violencia psicológica resulta, a la vez, la más extendida y menos estudiada.
No es una sorpresa, entonces, que este tema aparezca en las obras de autoras como Laidi Fernández de Juan, Aida Bahr, Marylin Bobes, Mylene Fernández Pintado, Karla Suárez o Ena Lucía Portela, entre otras que escriben a partir de sus experiencias de la cotidianidad, durante las últimas décadas de la vida cubana.
"Mucho más, cuando sus historias se inscriben en un momento en el que la sociedad toda se encontraba abocada hacia la supervivencia y en el que aflora la agresividad", precisó la periodista.
Según Ena Lucía Portela, una de las escritoras estudiadas, "en nuestra época, una historia sin violencia no es ya una historia. Es, en el mejor de los casos, una historia de segunda".
De antes y de lejos
A juicio de Ángeles de la Concha, catedrática de Lengua Inglesa de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), de España, la literatura "es depositaria de la memoria de lo humano, ya que a través de ella descubrimos y revivimos las grandes preocupaciones existenciales de la humanidad, desde el inicio de los tiempos".
En su artículo "Cultura y violencia de género. Literatura y mito en la génesis de un conflicto secular", De la Concha se remonta a los orígenes de la palabra escrita para demostrar que la relación de poder que subyace en la génesis de la violencia ha estado legitimada por la leyenda y la palabra escrita.
Así, "la mujer como 'compañera fatal', manzana de la discordia, y causa de perdición y castigo social colectivo" aparece en las leyendas de Pandora, culpable del sufrimiento del hombre; de Eva, por quien entró el pecado en el mundo; o de Helena, raptada por Paris y pretexto para la sangrienta guerra de Troya.
"Todas ellas son protagonistas pasivas de historias que subrayan la fatalidad del deseo que despiertan y justifican el castigo que merecen. Convertidas en arquetipos inmortales, circulan sin cesar en el canon, entronizadas como referentes perpetuos en el imaginario social", analizó De la Concha.
Evaluando textos más recientes, esta académica española pone de ejemplo a las inglesas Marina Sarah Warner, Ángela Olive Carter y Emma Tennant o Antonia Byatt, escritoras que antes "han sido lectoras resistentes" y presentan en sus creaciones, por una parte, "la tiranía de los ideales de género" y, por otra, "el arduo y esforzado camino de la concienciación y de la lucha por la autonomía, con sus caídas y sus triunfos" .
Nacidas casi todas en la segunda mitad del siglo XX, estas autoras han apelado a diversos recursos que incluyen la reescritura nada complaciente de novelas clásicas y cuentos de hadas, "explorando su origen y sus sucesivas versiones como arena en la que se debaten, en forma oblicua, conflictos penosamente reales en la urdimbre de relaciones familiares y sociales".
"Responder a una historia con otra que la desmantele desde dentro se está convirtiendo, así, en actividad central del pensamiento y el arte feminista contemporáneo", advirtió De la Concha.
Cerca de la vida
Sin embargo, las escritoras cubanas estudiadas por Hernández Hormilla no han apelado a reescribir o desmontar textos.
A juicio de la comunicadora, ellas se distinguen por el tratamiento de temas prácticamente ausentes hasta ese momento en las letras femeninas, "como la sexualidad, el erotismo, la violencia de género, la prostitución, la pedofilia, la drogadicción o la homosexualidad femenina y masculina".
En ese camino, su representación de la violencia de género delata las diversas tendencias que perpetúan la dominación patriarcal.
"No solo se trata de vulnerar los cuerpos, la injusticia reside en todo un mundo simbólico y subjetivo en el que subsisten las desigualdades históricas entre los géneros. En otro orden, ellas no permanecen inertes ante el ultraje, pues están dotadas de una posición activa al enfrentar la violencia", reflexionó la comunicadora.
Estas autoras, portadoras en muchos casos de una feminidad que contradice las posturas tradicionales del género, se revelan como víctimas de violencia, no solo física, sino también psicológica y simbólica.
De esta forma, en su narrativa aparecen el silencio, la invisibilidad, el insulto, la ignorancia, la sobrecarga y la incomprensión.
Igualmente, el enfrentamiento intrafamiliar es recurrente en los textos de estas cubanas. "Madres, abuelas, suegras y padres intolerantes afloran como censores de la diversidad y apuntan a una latente crisis de la familia tradicional patriarcal", reflexionó Hernández Hormilla.
También el erotismo aparece con frecuencia en la literatura femenina del patio, durante la pasada década. Pero, en muchos casos, el acto sexual es asociado a situaciones de violencia, en especial en parejas heterosexuales.
Por sólo poner un ejemplo, la violación aparece en la obra de autoras como Aida Bahr, Karla Suárez o Anna Lidia Vega; mientras para otras como Ena Lucía Portela la agresividad masculina llega a convertirse en una manifestación constante.
En línea con un hecho confirmado por la mayoría de los estudios científicos, en las narraciones de estas mujeres los victimarios más frecuentes son, casi siempre, personajes cercanos a las protagonistas: padres, esposos, padrastros o amigos íntimos.
Algunas posibles respuestas a por qué las mujeres maltratadas se niegan a inculpar a sus agresores, queda expuesta en cuentos como "Un poema para Alicia" de Karla Suárez, "Olor a limón" y "Madrugada" de Aida Bahr o "Bumerang" de Laidi Fernández de Juan, así como en la novela Cien botellas en la pared, de Portela.
En ellos, según Hernández Hormilla, "la relación de odio- amor entre la mujer y su victimario parte de un vínculo afectivo o de parentesco, con la intención de problematizar un tema en el cual no caben blancos y negros, pues se inmiscuye en la amplia gama de las subjetividades humanas.
"Si las mujeres de estas historias resisten por mucho tiempo el dolor y el maltrato, lo harán porque han sido educadas en una dependencia que, más allá de lo material, se torna afectiva", advierte la joven periodista.
Especialistas han cuestionado que muchos productos culturales, como la literatura, exhiben el tema de la violencia sin contextualizarlo o reflexionar sobre él, "como si esta realidad no pudiera ser cambiada", al decir del doctor Julio César González Pagés, profesor de la Universidad de La Habana y coordinador de la Red Iberoamericana de Masculinidades.
Para Zaida Capote, por su parte, "depende del nivel de compromiso de la persona que pinta, escribe o filma, con el tema en cuestión".
Pero el hecho de que temas como la violencia aparezcan en la literatura, o en cualquier manifestación artística, es un primer paso. Para enfrentar la violencia, es necesario visibilizarla.
Estudiantes de primer y tercer año de historia, de la Universidad de la Habana, valoran desde la pespertiva de género diferentes momentos de las migraciones de españoles, árabes y chinos a Cuba.

Muestra de videos:
Triscornia:La oscura leyenda de la inmigración a Cuba. Realizado por: Helén Abreu Reyes, Suamy Navarro Calzadilla y Elizabeth Redondo González.
La memoria es la dueña del tiempo. Realizado por: Aidilodi Martínez Vilacha, Belkys Montero López y Ariadna Delachaux Núñez.
Una Virgen de las Nieves en Luyanó. Realizado por: Damarys Vázquez Armas.
Una última tonada. Realizado por: Susel Aja, Rebeca Martínez, Guadalupe Pérez, Yahimí Rodríguez y Mirtha Valdéz.
El Sena desemboca en el Mar Caribe, Realizado por: Enmanuel George, Jesús Gómez y Diovin Bell.
“Ojos rasgados en Cuba. Realizado por: Alianis Rivero, Sachy Rodríguez, Patricia Segura y Maday Pérez.
Zarpazos de la nostalgia: Comunidad árabe en Cuba. Realizado por: Doris E. Lorenzo y Enma L. Capetillo.
Moderador de la muestra: Dr Julio César González Pagés
Día: Lunes, 29 de junio de 2009, 2.00 pm
Lugar: Salón de Videos. Clinica calle 17 esquina D. Vedado.
A pesar de que la epidemia cubana es mayoritariamente masculina, específicamente de HSH, es válido realizar un abordaje de la misma a partir de lo que la teoría de género nos propone como nociones fundamentales, sobre todo en su aspecto relacional, en tanto estudiar problemáticas de un género lleva implícito el análisis de lo que sucede con el otro.
La semana pasada se realizó un taller en la sede del PNUD, en Cuba, conducido magistralmente por Isabel Moya, reconocida especialista de este tema, quien nos ppropuso acceder a varios productos comunicativos, radiales, audiovisuales, e impresos, relacionados con el VIH/sida.
De los productos realizados en Cuba trabajamos específicamente con menciones radiales y carteles que han sido parte de las campañas desarrolladas en el país. Ambos intentan deshacer estereotipos, mitos y creencias que existen en la mente de cubanos y cubanas, y que de alguna manera impiden el logro de mayores resultados.
No obstante, a partir de este mismo análisis, pudimos notar el pobre tratamiento de la diversidad racial evidenciado de la poca o nula representación de las poblaciones negras en dichos materiales. Así mismo, la imposibilidad de percibir el espacio especifico en el que se insertan las personas, y que muchas veces condicionan estilos de vida, la no discriminación entre ambientes rurales o citadinos, o ambientes privados/domésticos o públicos es otra de las cuestiones que emergieron en los debates que se propiciaron. La consideración de otras singularidades, por ejemplo en torno a la religiosidad, es otro de los factores soslayados en tales soportes promocionales.
Aprehender la perspectiva de género convella a integrar los diversos saberes y ponerlos en bien de la equidad no solo de los géneros, sino también de las otras muchas realidades que atraviesan a los seres humanos: clase, procedencia, región, racialidad, religiosidad, etc.
La primera magen fue tomada de Espacio Filmica
Estimada/o colega:
Nos complace invitarla/o a participar con una ponencia o como oyente en el Coloquio Internacional Mujeres y ambiente en la historia y la cultura latinoamericanas y caribeñas, que tendrá lugar en la Casa de las Américas del 22 al 26 de febrero de 2010, como continuación de los celebrados desde 1994 sobre mujer y cultura latinoamericanas y caribeñas. Al igual que las memorias de los coloquios precedentes fueron publicadas o están en proceso editorial gracias al coauspicio de distintas universidades, las de éste se coeditarán con alguna institución del continente.
RESUMENES Y PONENCIAS
Antes del 20 de diciembre de 2009 deberá estar en nuestro poder un resumen de 250 palabras, con el título de la ponencia y el nombre y apellidos del/a autor/a y la institución a la que pertenece.
La extensión de las ponencias no será mayor de 9 cuartillas mecanografiadas a doble espacio, lo que equivale a 2 500 palabras y 20 minutos de lectura oral. Las/os participantes deberán traer junto con el texto impreso de su ponencia, en el que emplearán las normas internacionales para notas, citas y bibliografía, un disquete o CD-ROM.
INSCRIPCIÓN Y PLAZO DE ADMISIÓN
La cuota de inscripción en el Coloquio es de $ 50.00 CUC y será abonada personalmente en la Casa de las Américas el 22 de febrero de 8:30 a 9:30 a.m.
TEMAS DEL COLOQUIO
- Género y ecosistema
- Ecofeminismos
- Ecocrítica de la producción de mujeres en la literatura y el arte
- Ecocrítica de la representación de las mujeres en la literatura y el arte
- Pensamiento y mitos sobre mujeres y naturaleza
- Mujeres rurales: sus culturas e historia
CONFERENCIAS, PANELES Y OTRAS ACTIVIDADES
Se ofrecerán conferencias magistrales y/o paneles sobre los temas del coloquio, así como lecturas, conciertos y exposiciones de escritoras y artistas cubanas.
RECOMENDACIÓN
Para facilitar su traslado y estancia en Cuba contacte a su Agencia de Viajes o diríjase a:
CASA DE LAS AMÉRICAS
3ª y G, El Vedado, La Habana, 10 400, Cuba, Telf. (537) 838-2715, 838-2706/09. Télex 511019 CAMER CU. Fax: (537) 834-4554; E-mail: pem@casa.cult.cu; cil@casa.cult.cu
Luisa Campuzano
Directora
Programa de Estudios de la Mujer
Nota: En el año 2011 se dedicará un Coloquio Internacional al tema Mujeres y Emancipación de la América Latina y el Caribe en el siglo XIX.
Por Frank Padrón
Dos mujeres que se enamoran en medio de una pequeña comunidad no es un tema nuevo; hace unos meses el Cine Club presentó una historia similar (El padre de las esposas, esa vez en Italia) pero si en aquella ocasión más que el propio romance interesaba al director la relación con los otros, esta vez, en Late bloomers (Blumers tardíos, 1996) sin dejar de hacerlo, la realizadora Julia Dyer (partiendo de un guión de Gretchen Dyer) focaliza con esmero y pormenorización las características del amor creciente, desafiante e irreversible que enlaza a una profesora y a una secretaria en escuela secundaria de pueblo suizo.
La maestra de geometría y entrenadora de baloncesto, andrógina y aparentemente asexual, vive una vida solitaria y vacía que la lleva del aula a su casa; la oficinista es una mujer casada con dos hijos, pero evidentemente insatisfecha, siente que su matrimonio no da más cuando sin darse cuenta traba una relación amistosa que va creciendo y tomando otro rumbo cuando comienza a entrenar en los ratos libres con su compañera de trabajo.
Como todo amor verdadero, la pareja femenina arrostra críticas, burla, incomprensión: de la escuela, microcosmos social (profesores, director, alumnos) a la casa (la familia de la secretaria), pero ellas defienden su verdad y se imponen.
La cinta resulta muy inteligente y motivadora desde el propio guión, con diálogos agudos e ingeniosos y situaciones muy bien diseñadas que hacen oscilar el filme entre el drama y la comedia, sin que nos percatemos de las costuras, porque justamente así es la vida; por otra parte, no son “ellas vs los demás”, sino que cada personaje es una individualidad la cual actúa según su personalidad, cultura y cosmovisión: el profesor que se cree capacitado para “curar” a “mujeres confundidas”, el novio de la hija que renuncia al amor de ella ante la “mala fama” de su suegra, el director pusilánime y cobarde, la pareja gay, solidaria y amistosa …, algo que asumen y proyectan atinadamente los actores, tanto protagónicos como secundarios.
Una evidente limitación del filme es su desenlace demasiado conciliador y “happy”: ese cambio de 180 grados de todos y cada uno de los vecinos del lugar, cierto, ante la firmeza y tenacidad de las mujeres , resulta demasiado optimista, diría que telenovelero, vamos: que algunos podían quedarse fuera del festín y hasta defender su abroquelamiento del lado de los intolerantes. Y es que, lamentablemente, la homofobia (u homo-aversión, según un término más moderno) no se cura de un día para otro, es una batalla larga y sostenida, si lo sabremos los que desde aquí, y mediante espacios como éste, la emprendemos sin cuartel.
De cualquier manera Late bloomers (expresión del inglés que alude a una mujer ya madura, en retirada, por lo cual el título del filme es irónico) queda como una muy digna cinta sobre la autenticidad del amor que, por encima de la orientación sexual, hay que defender contra todas las banderas y frente a todos los obstáculos.
El premio, vayan o no todos a la boda (o incluso, si ésta se celebra o no) es el respeto, la consideración y hasta la admiración de los otros, y cuando aún estos no lleguen al menos de manera absoluta, el dicho se hará realidad: nunca es tarde…
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