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Negra cubana tenía que ser
Una mujer negra que no es más otra, es ella misma
bell hooks

Categoría: Diversidad sexual

12/01/2009 GMT 0

Taller: Familia, diversidad sexual y legislación

negracubana @ 16:01
La Sociedad Cubana Multidisciplinaria de estudios de la Sexualidad (SOCUMES) y el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), en coordinación con la Unión Nacional de Juristas de Cuba. 

En el marco de las actividades por la II Jornada cubana de lucha contra la homofobia convocan al Taller: Familia, diversidad sexual y legislación. Las profesoras seran  María Jurasy, psicóloga,  especialista en temas de familia y Zulendrys Kindelán Arias, especialista en Derecho Civil y Familia, Asesora Jurídica del CENESEX.

Coordinadora: Zulendrys Kindelán Arias, zulendrys@infomed.sld.cu, Teléfono: 8382529. ext. 114. Las solicitudes se realizarán en el Centro Nacional de Educación Sexual CENESEX, con Surama Morales Chapman Coordinadora de cursos y postgrados: por los teléfonos: 8382528 o 29 extensiónes– 126 y/o 114. Las capacidades estarán limitadas por el local donde se impartirá el curso. Del postgrado se expedirá el certificado correspondiente con valor  de un crédito. El Taller sesionará los días  26 al 28 de enero del año en curso, en la sede de la Unión Nacional de Juristas de Cuba, sita en Calle 21, Esq. a D, Vedado, Plaza de la Revolución, Ciudad de la Habana. En el horario de 9:00am a 12:30pm.

 

18/12/2008 GMT 0

Fresas no tan silvestres. ( El sujeto homo-bi-transexual en el audiovisual cubano)

negracubana @ 16:11

 

Por Frank Padrón en Cenesex

El cine homoerótico tiene ya una historia; en el principio, sin embargo, no fue el verbo; la sintaxis fílmica rechazaba los abordajes directos, y ofrecía circunloquios que el buen entendedor no necesitaba descifrar demasiado; las obras del dramaturgo norteamericano Tenessee Williams o de coterráneos suyos llevadas a la pantalla, resultan ejemplos elocuentes de ello. Pero si estamos en los años 50, con el cine concretamente gay, su equivalente femenino tiene antecedentes todavía más remotos.

Leer más en Fresa y Chocolate

1ra. Muestra Temática del Cine Pobre de Humberto Solás

negracubana @ 21:04
TALLERES, DEBATES Y HOMENAJE

FUENTE: Sergio Benvenuto Solás / Director

La Habana, 17 de noviembre de 2008

OFICINA DEL CINE POBRE DE HUMBERTO SOLÁS

1ra. Muestra Temática del Cine Pobre de Humberto Solás

Cienfuegos, 20-23 de noviembre de 2008

TODA LA INFORMACIÓN AQUÍ

14/11/2008 GMT 0

Erotismo y pornografía: La delgada línea roja

negracubana @ 13:25

Fotograma de "Brockeback montain". El filme fue exhibido por la televisión cubana sin que se censurara ninguna escena.
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Por Adrian Quintero en Palabra desnuda

El hombre tenía el aspecto de un filósofo pueblerino. Vestía correctamente y aseguraba haber dedicado la mayor parte de su vida a la cultura. Se dirigió con respeto a Humberto Solás, como todos los habitantes de Gibara; pero le advertía que muchas de las películas exhibidas en el Festival Internacional de Cine Pobre, eran impúdicas, que estaban llenas de desnudos y que promovían la práctica de la homosexualidad. Aunque tardaron un poco estallaron las carcajadas entre los concurrentes. Pero el director de “Lucía” permaneció serio. Salomónico, puso fin al incipiente bonche proponiendo al crítico Joel del Río, la organización de un taller sobre erotismo y pornografía para el Festival de 2009.

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TODO SOBRE MI PADRE en Cine Club Diferente

negracubana @ 13:10

Documental dirigido por Even Benestad/ Noruega-Dinamarca/ 2002/ 75´

El próximo 20 de Noviembre, en la sala 23 y 12, 8:30 p.m.

Presentación a cargo del crítico cinematográfico, Frank Padrón

ESBEN BENESTAD Y ESTHER PIRELLI son la misma persona. Hombre y mujer en un mismo cuerpo.

Esben es un médico en una pequeña ciudad noruega; Esther, su alter ego
femenino, una terapeuta especializada en niños con problemas de identidad sexual. Even Benestad, hijo de este ser bigénero, es cineasta, especializado en documentales televisivos. Hace dos años el joven de 26 años decide realizar su primer largometraje: un documental sobre su propia familia, centrado en la experiencia de su padre, célebre figura transpersona, quien a los 52 años acepta hablar frente a la cámara, que incluye segunda esposa e hija, para dar testimonio de lo que significa vivir, no como mujer atrapada en el cuerpo de un hombre (vieja fórmula sexista que se aplicaba a los/las aspirantes a una operación transexual), sino como una persona que vive armoniosamente sus géneros masculino y femenino, alternando la identidad que habrá de adoptar cada día. La propuesta es singular. Todo sobre mi padre (Alt om min far ), de Even Benestad, no es una película sobre la homosexualidad ni la transexualidad, o el travestismo, sino sobre la condición bigenérica.

EL OTRO LADO DEL PADRE

Por: Mayra Álvarez

La figura paterna es, además de una fuente de inspiración, respeto y hasta admiración. Es la persona que de varias formas ha participado y estado presente en nuestras vidas. Pero también, no siempre la construcción de tal representación, sigue los cánones tradicionales de padre protector, autoritario, fuerte, dominante, figura hegemónica, controladora, y proveedor además, de lo económico en una familia, como bien ha señalado el antropólogo norteamericano Marvin Harris. En ocasiones, es diferente a lo esperado, surge un lado "femenino" en contradicción con esa supuesta facultad humana de ser Padre. Para esta ocasión, la película noruega Todo sobre mi padre (2001) del joven realizador Even Benestad, ganadora del Teddy al mejor documental en Berlín 2002 y el FIPRESCI en el Festival de Cine de Goteborg, Suecia, nos adentra sutilmente a través de entrevistas hacia una mirada real y diferente del propio padre que en este caso, decide mostrarse con su otro femenino, pudiendo esto resultar conflictivo y hasta provocador a los ojos de cualquier espectador. De modo que, se hace necesario algo más que saltarse los atavismos de género y entrar en lo profundo de la psicología de este padre, en sus más intimas confesiones frente a su hijo que tiene por demás, la doble función de ser tanto entrevistador en esta historia de vida, como la de hijo. El tema del travestismo no agota lo complejo de las
dimensiones de la subjetividad humana, que en este caso se muestra abierta hacia otros derroteros.

No estamos en presencia de un filme sobre la homosexualidad, la transexualidad, o el travestismo, sino ante una historia humana, la vida de Espen, un médico que vive en una pequeña ciudad noruega, en una comunidad católica; y donde Esther, su alter ego femenino, es una terapeuta especializada en niños con problemas de identidad sexual. Even Benestad, hijo del primero, es un cineasta, experto en documentales televisivos, que con 26 años decide realizar su primer trabajo cinematográfico: un documental sobre su propia familia, pero más que nada, centrado en la historia de su
padre, quien aporta a través del testimonio, lo que para él significa vivir; no, como mujer atrapada en el cuerpo de un hombre, sino, como una persona que alterna sin pesares, tanto su lado masculino como femenino, al margen de la conflictos que éstos puedan generan, lacerando muchas veces la vulnerabilidad del equilibrio familiar. ¿Es acaso este padre un ser indolente, apático, egoísta o inmoral .?

Todo sobre mi padre es una película profundamente sensible, que sin lugar a dudas remueve los resortes en los que ha estado anclado el rol de padre y/o de la masculinidad. Por tanto, el único camino a mi modo personal de ver, no es el de una psiquiatría patológica, ni el de una psicología personológica, sino, comprender las bases culturales sobre las que este tipo de cambio pueda ser posible. Finalmente, quedan muchas preguntas por esclarecer en este filme de 75 minutos, que invita a reflexionar y salirse de los esquemas tradicionalmente establecidos en la búsqueda de nuevas eventualidades que están por ocurrir en este siglo.

Si bien este filme puede servir para aunar varios intereses desde disímiles aristas, desde el posicionamiento antropológico resulta sin embargo, inestimable en el estudio y comprensión del entramado de las identidades individuales. NO es por tanto, tolerancia la palabra clave, ésta lleva siempre escondida una acción de alejamiento, ausencia, marginación. Desde el mencionado conocimiento existen diversas miradas y también diversas maneras de conocer las diferencias, pero siempre, sobre la verdadera comprensión y respecto.

Finalmente, este recorrido etnográfico que Even nos entrega, esta fuera de cualquier consabido análisis estético, puesta de cámara o edición. Su fuente es el testimonio, sin cortes ni simulaciones, que cumple dignamente y con respecto con el drama humano que es en fin, el objetivo trazado.

Interesante propuesta, que casi para finalizar el año, nos ofrece el cine club Diferente en el cine de 23 y 12 cada tercer jueves del mes.

25/10/2008 GMT 0

Conducta Impropia

negracubana @ 13:00


El lente de Alejandro González capta, con alto vuelo artístico, la realidad menos visible y en ocasiones transgresora -para muchos- de lo diverso en su serie “Conducta Impropia”. A través de fabulosos close-up nos muestra la ambigüedad y la riqueza de la expresión humana.

La muestra se complementa con una cronología sobre la homofobia y el discurso y la acción anti homofóbicos en nuestro país en sus más diversas expresiones, desde el siglo XVI hasta nuestros días. Desafortunadamente predominan –por reciente y sin dudas mejor estudiada- los últimos 50 años de nuestra historia, lo que resulta en un reclamo en investigar sobre este complejo tema durante los años de la república mediatizada.

 

Nuestra sociedad requiere de una reflexión pública juiciosa y desprejuiciada, que enriquezca la memoria colectiva sobre los significados nocivos de la homofobia, el sexismo y el machismo. La muestra realiza un acercamiento en tiempo presente a esta historia que aun espera para ser contada a plenitud.

Texto: Alberto Roque Guerra

Fotos publicadas con el permiso del autor

24/10/2008 GMT 0

Matrimonio gay/lésbico en Cuba a debate en cineClub Diferente

negracubana @ 15:53

El padre de las esposas fue la propuesta del último jueves del Cine Club “Diferente” que se celebra cada mes en el cine 23 y 12, coordinado por el crítico cultural Frank Padrón. La sala llena de un público diverso, tanto o más que la propia sexualidad humana, pudo divisar las múltiples problemáticas que nos propone este filme, realización del cineasta Ludovico Gasparini del 2006 y que cuenta con el protagonismo de Lino y Rosana Banfi.

El padre…, que recrea desde los cánones de la comedia toda una suerte de relaciones personales de profunda credibilidad, nos acerca a la familia como el valor fundamental y alrededor de ella nos sitúa las numerosas preguntas que es posible revelar en la cinta. Hay de todo como en botica, diría el refranero popular.

Geográficamente estamos hablando de un pequeño pueblo con prejuicios, valores y creencias y cuya principal ganancia ser­­­á la unión en una cooperativa de quienes cultivan las aceitunas para producir aceite. A este contexto se le contrapone una gran ciudad con todo lo que ella implica: movimiento, diversidad, futurismo. Sin embargo, estos espacios solo logran su justa significación a partir de las personas, y de sus problemáticas, que allí residen.

Parte de los/as pobladores/as del tal lugar provinciano es la familia de Ricardo Catalano, un viudo, cuya esposa murió en circunstancias insospechadas; su hermana Lucía, quien es la sustituta de la esposa muerta y que ha tenido una vida de “Penélope”, pues aun espera por su novio soñado; y la hija del señor, Aurora, quien muy joven abandonó el hogar harta de su padre. Este último representa el arquetipo del hombre pueblerino de poca instrucción, pero de una honestidad considerable y de una inteligencia natural extraordinaria que pone en bien de su profesión: catar aceite de olivo.

En contraposición, la familia formada por Aurora Catalano y Rosario Gutiérrez, casadas en España y que viven con la hija de la primera, Itziar, en Barcelona; lugar donde ambas mujeres tienen una vida profesional importante, una como maestra de danza y la otra como fotógrafa. Ellas forman un trío impresionante, madres e hija, relación cuya elocuencia nos mostrará la legitimidad de otras formas de vivir en familia, y de cómo es posible el establecimiento de vínculos afectivos profundos a pesar de privilegio social del paradigma de la familia nuclear, entiéndase madre-padre-hijos/as. Pero ellas tienen un problema, huyen del padre de Itziar, (un hombre que las acosa y que ha tenido un pasado entre rejas) y para eso intentan encontrar refugio en el pueblo del que Aurora salió un día. Pueblo que las agasajará por algunos momentos y las condenará por otros.

De manera similar, nos llama la atención que en El padre…, son las diversas funciones o roles en los que es posible encontrar a las mujeres que van desde una lidereza de los/as agricultores/as de aceitunas hasta la esposa del alcalde quien ante la corrupción de marido decide aliarse a las otras mujeres, en el empeño de darle un cambio económico al pueblo. También hay profesionales como Aurora o Rosario o madresposas como Lucía, a pesar de no ni lo uno ni lo otro. Son ellas, las pobladoras, quienes “cocinan” el mejor futuro de la comunidad. Los hombres por el contrario se dedican, además de a la corrupción y a la vagancia, a sabotearlas.

Sobre el tema de la relación entre mujeres (amorosa y no), varias son las aristas presentadas dignamente en El Padre de las esposas, entre las que se destacan:

  1. La heteronormatividad del mundo occidental que hace que el simple hecho de cuidar a un familiar en una institución hospitalaria se convierta en una situación de difícil resolución.
  2. La validez de la legalización del matrimonio homosexual.
  3. EL amor como el sentimiento supremo que nos permitirá sensibilizarnos con otras realidades humanas, aun cuando sean de difícil comprensión.
  4. La postura progresista de la iglesia, expresado en palabras del sacerdote quien plantea “vinimos al mundo a amar no a juzgar”
  5. La funcionalidad del nuevo modelo de familia en contraste con la familia tradicional. Itzy, Aurora y Rosario son felices. La niña es tratada con respeto por las personas adultas, se le tiene en cuenta, conoce la relación amorosa de las dos mujeres.
  6. El contenido cultural y regional de los prejuicios sintetizado con la frase: “eso será en España pero no en Italia” en referencia a la aprobación del matrimonio homosexual.
  7. La utilización de la orientación sexual como motivo de deslegitimación del discurso o la conducta de las personas.
  8. Las mujeres son emprendedoras y establecen sólidas redes de asociación para trabajar, divertirse, repartir, etc.

Coincidente con los temas propuestos por El padre de las esposas, el debate suscitado luego de la presentación del filme, conducido como es usual por Frank Padrón, se centró en la legalización en Cuba del matrimonio homosexual. Varias preguntas tocaron este tema, todas intentando reconocer las particularidades del proceso de redacción y aprobación de la ley que tendrá como resultado que las personas homosexuales que así lo deseen puedan hacer reconocer sus “uniones legales” y de esta manera poder legitimar socialmente sus vínculos amorosos además de poder acceder a una serie de prebendas hasta ahora solo posibles para las uniones entre un hombre y una mujer. Zulendrys Kindelán, asesora jurídica del CENESEX, tuvo a bien responder las preguntas del público, de manera de que pudimos conocer el estado actual de los nuevo Código de Familia, que permitirá que dos personas del mismo sexo puedan casarse.

Se habló también de la necesidad de incorporar la discriminación por orientación sexual o por identidad de género a nuestro cuerpo de leyes penales. De igual manera, se planteó que si la discriminación por orientación sexual ya lleva años anclada en la mente de los cubanos y cubanas, la lucha anti-discriminación también ha sido prolongada y ardua y que las actividades organizadas desde hace más de dos décadas dan cuenta de ello.

La omnipresente pregunta: ¿la sociedad cubana está preparada para el cambio?, y una de sus variantes: ¿están preparadas las personas homosexuales cubanas para el matrimonio?, encontró también lugar en el debate. Esta fue respondida con otras preguntas: ¿se les pregunta a los/as heterosexuales si están preparados para el casamiento?, yendo un poco más lejos: ¿están preparados ellos/as para la maternidad y la paternidad?

Lo más importante en nuestro modo ver, fue el reconocimiento de la cultura y de los medios de comunicación en el cultivo de valores que propicien el trato digno a todos los seres humanos.

08/10/2008 GMT 0

Orientación sexual contra patriarcado en Cine Club "Diferente"

negracubana @ 15:15
Cine Club "Diferente", 16 de octubre, cine 23 y 12.

Por Frank Padrón

Ricardo, un caprichoso y majadero padre italiano de hija que partió casi adolescente desde su aldea natal a la cosmopolita Barcelona huyendo precisamente de las tiranías y las tiranteces familiares, le ve llegar un buen (o quizá muy mal) día, en que éste inevitablemente (y a pesar de que ella hace todo lo posible por que ello no ocurra) se entera de su verdadera orientación sexual: Aurora tiene una familia pero nada convencional, vive maritalmente con otra mujer (una bailarina de flamenco) y los hijos de ella… Huyendo justamente de otro padre “atravesado” (el ex de la española, que pretende quitarle a la hija), las mujeres viajan al pueblecito natal, y entonces ahí, claro, empiezan los conflictos. O continúan, se multiplican y agudizan los ya iniciados desde que el padre sorprende a las enamoradas en una muy tierna escena íntima…

El padre de las esposas, propuesta del Cine Club “Diferente” (CENESEX-ICAIC) para este mes, es una cinta italiana que filmó en 2006 Ludovico Gasparini, un realizador de cine y TV a quien debemos títulos muy bien recibidos por crítica y público tales Don Bosco (2004), Soraya (2003), Lourdes (1999)…

En puridad, no estamos ante una cinta más sobre lesbianismo desde la perspectiva ligera que implica la comedia; de hecho, el tema aún más general en que se inserta éste (el derecho inalienable a la libre elección en cualquier aspecto de la vida por encima de prejuicios familiares y sociales) se aborda de una manera bastante seria, sin que el género implique frivolidad o superficialidad en el enfoque; pero lo mejor de todo es que no se trata ni con mucho de una simple defensa de la orientación sexual desarrollada y realizada a contrapelo, sino una también muy disfrutable comedia costumbrista, de las muchas que nos ha dado el cine: esos “pueblos chiquitos, infiernos grandes” que el checo Jiri Ménzel, el manchego Almodóvar, el norteamericano Mark Robson y tantos notables colegas suyos nos han recreado magistralmente desde que el cine es cine.

El padre… se suma con estimable decoro a la zaga, mientras con fluidez narrativa, diálogos y situaciones ingeniosas más una puesta en pantalla nada extraordinaria pero tampoco reprochable, defiende la posibilidad absoluta de encontrar la felicidad desde cualquier enlace y relación; incluso, por contraste asistiremos a los sentimientos auténticos y sólidos que sostienen la relación lésbica, contra la hipocresía heterosocial basada sólo sobre convenciones que rige otras parejas en la aldea.

Es cierto que asistimos dentro de la historia a ciertos giros melodramáticos, incluso telenoveleros, que algunas soluciones dramáticas se antojan previsibles y hasta un tanto forzadas, pero ello no obsta para un desarrollo dinámico, un crescendo atinado y por tanto, un resultado feliz desde el punto de vista (también) fílmico.

El padre… cuenta con una singular paridad entre ficción y “vida real”: progenitor e hija en el filme lo son de veras; pero lo mejor es que Lino y Rosanna Banfi se desempeñan con suficientes naturalidad y convicción junto al resto del elenco, quienes corresponden con sutileza y convicción a lo bien diseñado de sus personajes: la cónyuge catalana, amorosa y desafiante; la tía iletrada pero sensible, el alcalde corrupto y los muchos tipos pueblerinos que se han conformado con suficiente conocimiento de causa y entereza dramática (sin que olvidemos, claro, el género dentro del cual se enmarca el filme) como para llenar con simpatía e ingenio roles, motivos y accidentes dentro de este filme que una vez más defiende la legitimidad, autenticidad y belleza de cualquier tipo de relación, al margen de su signo, siempre que las mismas se basan en la comprensión mutua y el amor.

Muy bien, por demás, que contra los presupuestos y lugares comunes del canon hollywoodense, asistamos a otro tipo de heroínas: esta vez son ellas y sólo ellas quienes marcan los derroteros de la historia, no son “salvadas” por ningún galán sino que llevan las riendas del relato, y ya verán con qué empuje , protagonismo y certeza, lo consiguen.

01/10/2008 GMT 0

Del otro lado del espejo. La sexualidad en la construcción de la nación cubana

negracubana @ 14:09
Palabras de presentación del libro Del otro lado del espejo. La sexualidad en la construcción de la nación cubana, del investigador cubano Abel Sierra, este 27 de septiembre en el espacio del Sábado del Libro, en el Palacio del Segundo Cabo.

por Rufo Caballero


María Regla es un negrón de seis pies de estatura. Médico de profesión. Cada mañana, María Regla se viste con su bata blanca, parte a su consultorio, y lo mismo diagnostica una peritonitis que un embarazo utópico. Pero como el dinero que le pagan como clínico no le alcanza para vivir, en las tardes toma un bicitaxi y, en otro municipio, para que sus pacientes no la reconozcan, emprende varias carreras que le permiten vivir. En la noche, María Regla se traviste: se pone una peluca rubia, su blusita de tiranticos, y se pasea por la Calzada del Cerro como la primera.

María Regla es un mujerón que cada noche recorre, travestida, tres municipios: comienza por La muralla, o sea, en Habana vieja, continúa en El Cerro, y termina en 10 de octubre. Yo le pregunto: “María Regla, de dónde sacas toda esa energía para ser hombre y mujer, médico y taxista”, a lo que ella responde: “Recuerda siempre, Rufo, una canción de Marta Valdés que se llama En la imaginación”.

Como tiene un nivel cultural considerable, María Regla está en condiciones de entender que es la imaginación lo que le permite ser todo, todo a un tiempo. No conozco a Sisi, una de las testimoniantes de Abel Sierra en su libro Del otro lado del espejo. La sexualidad en la construcción de la nación cubana, pero veo que, con ella, el autor arriba a conclusiones similares. Cuando Abel le da la voz a Sisi, esta nos confiesa como “quisiera que me operaran y que me hicieran una mujerona, para casarme cuando ya sea una mujer”. [1]

Pero cuando el autor toma la voz se, nos pregunta: “¿Qué garantía tenemos de que Sisi no era una mujer antes de poder llegar a serlo? ¿El género es una esencia, un sello cultural estático?” (173, 174).

Del otro lado del espejo… es un libro que pretende comprender, y compartir con el lector, el montaje cultural que se halla en las mentes, en los imaginarios, de Sisi y de María Regla. Esto es: un texto que aspira a entender el comportamiento íntimo y social del sujeto contemporáneo. La interpretación del sujeto que interesa a Sierra abandona cualquier linealidad, para abrazar el pensamiento complejo, a tono con lo multiforme de seres que no responden ya, en absoluto, a las identidades cerradas o definitivas. Allí donde hubo simulación de identidad sellada se encuentra hoy labilidad, ruptura de todos los lindes, imaginario complejo.

Lo presumía incluso Fernando Ortiz, quien, a pesar de toda su carga moral, positivista y en alguna medida higienista, llegaba a comentar en La santería y la brujería de los blancos: “Vida sin pecados era vida sin deseos. O lo que es igual, vida inhumana”. [2] Valdría hacerle al sabio apenas una acotación: No es que resulte inhumana la vida sin pecados, sino que resulta inhumana la vida sin placer. ¿A qué sustituir placer por pecado, cuando sabemos ya hoy que el objeto de deseo es multiforme, que dista de ser uno solo o de expresarse en forma homológica?

No hay vida sin la asunción multiforme del placer, parece decirnos Abel. Unos despliegan esa multiforma sólo en su imaginación, y la sobriedad monogámica con que se ubican en sociedad merece respeto, como respeto merecen aquellos que tienen el coraje de desplegar públicamente, sin inhibición, todas las facetas de su imaginario.

Uno de los grandes valores de este libro reside en la asunción del concepto moderno de identidad desde una óptica relacional. La identidad no puede rozarse siquiera si no se pretende en relación trabada con la alteridad, con la otredad, con su variación misma en otro ser u otro comportamiento. Comenta Sierra que “la identidad nunca es idéntica a sí misma, sino que hay que concebirla como una relación, o como un conjunto de identidades relacionales” (221).

La identidad contemporánea se manifiesta como un atentado perenne a la definición. Por eso Abel se permite una sospecha medular: “Donde hay género, debe haber también travestismo” (164). Desde luego, diría yo. Y comprendería, sin el menor problema, el testimonio de Alejandra: “Al final todas somos maquillaje” (252). Todas, todos, somos maquillaje, juego de espejos y de máscaras, puro teatro, histrionismo, gesto, performatividad.

Celine, por ejemplo, se niega a reprimir su multiforma, su esencia cambiante, su posibilidad de ser otro y otra continuamente. Celine se enamora de una lesbiana, y sus colegas llegan a comentar, entre la sorpresa y la sorna: “Una lesbiana era su marido” (247). Celine, que se comporta como un hombre trocado en mujer, se enamora de una mujer que tal vez quisiera trocarse en hombre. Eso resulta fantástico: apoteosis de la mutación. Se diría que es alta literatura; pero no, es la vida. Celine es feliz con su lesbiana, y se la montan de maravilla. Entiende Abel que “esta variante del deseo de Celine sugiere que lo que llamamos orientación sexual no es tan estable como a veces se supone; la sexualidad es más volátil de lo que este concepto o cualquier otro pudiera explicar” (247).

La sexualidad ha dejado de ser un campo o un recinto acabado; somos cuerpos sexuados, todo lo más, que funcionamos según las circunstancias, las oportunidades, la vocación del deseo y la estética del histrionismo.

En Del otro lado del espejo…, Abel Sierra consuma un acucioso rastreo del funcionamiento del Estado cubano, durante casi tres siglos, sobre la base de la exclusión del diferente sexual, del que quiere vivir o pensar de manera diferente. Ya sabemos que el concepto mismo de diferencia, como el de tolerancia o el de aceptación, constituye una engañifa: ¿Por qué el homosexual ha de ser el diferente y no el hetero? ¿Por qué la marca de normatividad tiene que establecerse desde el hetero? Incluso antes: ¿hasta cuándo vamos a operar con marcas de normatividad? ¿Qué diablo es “lo normal” en un mundo donde Sisi y María Regla son felices, sin pliegues, sin dobleces? Con todo, esa perspectiva favorece un buceo impresionante, desde otro posicionamiento, acerca del proceso de forja y consolidación de la nación y la cultura cubanas.

A lo largo de ese trayecto analítico, Sierra posee, como investigador y ensayista, dos virtudes fundamentales: una, la organicidad con que combina el rigor del dato histórico (sin fetichismo pero con puntualidad) y el alcance interpretativo de sus especulaciones y juicios personales, en total compromiso de la opinión y la postura de vida. Dos: el alcance epistemológico que le confiere a sus detenimientos analíticos, donde mezcla estamentos muy diferentes del saber, de la sociología a la psicología, de la antropología a la semiótica, del psicoanálisis a la crítica cultural. En tiempos fragmentarios, de continuos desdoblamientos, Abel no le teme al juicio totalizante. Obsérvese la integridad de la siguiente inmersión en el tránsito de la escena colonial a la republicana:

Durante el siglo XIX y las primeras décadas del XX, la institución matrimonial se privilegió como un espacio de reproducción, de economía doméstica y de transmisión patrimonial, y no como un espacio de placer sexual. En esos tiempos el placer femenino constituía un tema velado; incluso la sexualidad masculina se describía en términos de erección y de eyaculación, pero no de orgasmo, que en el caso de las mujeres se asociaba al histerismo, una enfermedad considerada como exclusivamente femenina, cuyas causas se atribuían o a frigidez o a desinterés respecto del coito heterosexual relacionado con desviaciones sexuales y tendencias al lesbianismo (109).

Se disfruta enormemente la lectura del libro porque, entre otras cosas, todo el tiempo se lo pasa uno localizando imágenes mentales que pueden graficar a la perfección las abstracciones de Abel. Digamos, el análisis anterior es cabalmente aplicable a la novela La esfinge, de Miguel de Carrión, del mismo modo que a su variación fílmica, la notable película Amada, de Humberto Solás.

Pero otro elemento que sin duda vuelve gozoso el libro es la sabrosura, mima, tremenda expresividad, con que Abel descaracteriza un recorrido de visiones excluyentes, soberbias e ignorantes a patear. Con determinados autores republicanos, Abelito hace zafra, se descubre a su aire.

Por ejemplo, el periodista Sergio Carbó, quien llegó a escribir que “tirando trompetillas se hace patria” (84). Eso parece cómico pero es patético. Ni trompetillas ni huevos; así no se hace patria. Aquel cretino no entendió nunca que no hay patria que pueda sobrevivir de la trompetilla al que no se ajusta al manual o a la carta de regimiento. No hay patria que viva de la mofa de sus hijos reacios a la represión o el fingimiento. En algún otro soplo, se refiere el vergonzantemente célebre Carbó a “los pepillitos, esos impúdicos mamarrachos que están robando a la patria toda su tradición de enérgica virilidad” (85). Desconoce Carbó que así como vive la patria del mito y el emprendimiento de la virilidad, vive también de la humedad. No hay patria sin humedad, sin flexibilidad de la vida social, sin espacio para el transformismo y la mutación.

Ahora, del mismo modo que la emprende Sierra contra todos estos periodistas empíricos que trataron y tratan de hacerse los graciosos sobre la base de demonizar al Otro (cuando sabemos que si sangran es porque hay herida), en otros casos, todavía más sabrosos, Abel pone de vuelta y media a ciertos teorizantes que, la verdad, dejan boquiabierto al lector.

Por ejemplo, ese autor que pudo escribir como “la homosexualidad es propia del capitalismo posmoderno” (201). Tamaña vulgarización del engarce entre la sexualidad y los vectores de la época resulta tan simpática que mueve a imaginar locuras como la que sigue: la modernidad era el espacio del machito vigoroso y cabalgante, de los “bugas”, en lo que la posmodernidad es el tiempo de las muchachitas, las loquitas de carrozas, el espíritu queer, en fin. Hay segmentos del libro donde el autor carnavaliza su relación con las fuentes, pero créanle: no es para menos.

La valentía de Abel toca fondo; no vayan a creer ustedes que se contenta con el juicio descolocador de los excesos republicanos. Llega a nuestros días, como tocaba, e impugna el hecho de que determinadas leyes del código penal se refieran, de modo dudoso, a “vicios socialmente reprobables” (191).

Denuncia Abel la realidad de que “las prácticas travestis son interpretadas con frecuencia como antisociales, categorías equiparadas a las de los ladrones, vagos y delincuentes” (191). Al leer a Sierra, sigue recordando el lector. Hace apenas unos meses un artista plástico hizo circular por e-mail una foto sobre una manifestación callejera en los días del éxodo por el Mariel, y en el cartel se leía: “Que se vayan: el lumpen, el homosexual, la escoria”. Las prácticas de poder y sus resonancias en el imaginario social han contribuido a que el homosexual sea visto al par que la escoria, como estorbo de la Historia, que habría que barrer con una escoba profiláctica, higienista.

Por eso el autor estima como tan importante la legitimidad jurídica del homosexual, el travesti, el transgénero y el transexual en el contexto sociopolítico de la Cuba de hoy. Sierra se pregunta:

Si las mujeres en Cuba cuentan con una institución, la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), que además de representarlas políticamente, sirve de soporte para el desarrollo de estrategias de enfrentamiento a la violencia y a la discriminación contra ellas, ¿por qué no puede existir una(s) institución(es) genuinamente homosexual(es) que pueda(n) canalizar sus expectativas y brinde(n) posibilidades dialógicas no sólo con las instituciones estatales, sino con la sociedad civil en general para promover cambios en las estructuras jurídicas contemporáneas? (194).

Abel piensa que la comprensión no puede quedarse en el nivel melodramático de la compasión o la asimilación de quienes “integran” como si perdonaran la vida de los Otros. Resulta imprescindible la generación de mecanismos jurídicos, legales, que protejan la expresión del Otro, porque no puede seguir ocurriendo que la labor altruista de Mariela Castro y demás especialistas del CENESEX suban a los transformistas a un escenario oficial, y horas después no pocas redadas policiales suban a los homosexuales a las patrullas y los conduzcan al calabozo, con lo cual desautorizan la labor democrática del CENESEX y sumergen al país en un doble discurso: legitimación por un lado y palo por el otro. Cuántos de esos policías conocerán que la homofobia no es más que el temor a ser descubierto.

La mayoría de los travestis de Quinta avenida refieren que los padres de familia que noche tras noche detienen sus carros para montarlos, lo primero que hacen es tirárseles desesperadamente al pene. Esos padres de familia son travestis también, travestis mentales, travestis de armario. Ellos van a buscar a quienes tienen el valor de asumir socialmente su condición. Ellos van a buscar la emancipación de su propia conciencia. Pero si, al día siguiente, encuestamos a esos padres de familia, las respuestas serán sin duda homofóbicas: ellos desprecian lo que son a escondidas. Entonces, no es sólo lo que ves.

Tenemos otro caso: en este instante, no pocos jóvenes cubanos adoran a un reguetonero cuya vida homosexual es fama. Hay que ver las filas de hombres y mujeres —que lo tienen por igual como todo un símbolo sexual; un nuevo, híbrido y descomplicado símbolo— para rozarle la ropa o que les firme un autógrafo. Hombres y mujeres que adoran, y desean, al andrógino, sin el menor problema. Entonces, ¿se han movido los paradigmas, o no se han movido?

En medio de este juego de espejos, Abel, que no Caín, termina su libro —y lo titula— con una frase, con una idea semiológicamente peligrosa. Él confiesa que “los verdaderos protagonistas de este libro (…) me invitan siempre a que me sitúe del otro lado del espejo” (276). Parece una metáfora fácil, cuando no lo es. ¿Qué quiere decir situarse del otro lado del espejo? Como diría un amigo, ahora sí que sí.

Hacia el final de su texto, Abelito convierte su propia fe en una sospecha abierta a los poderes de la metáfora, pero como yo temo caer aquí en un psicoanálisis de cupé, o de cuplé, me limitaré a señalar que, en mi modesto criterio, Del otro lado del espejo… representa un aporte inestimable a la historia de la nación y de la cultura cubanas.

Septiembre de 2008.

Tomado de La Ventana

27/09/2008 GMT 0

Consecuencias que sufren hijos de parejas homosexuales

negracubana @ 12:18
El texto que aparece más abajo está circulando por las redes cubanas. Parece haber sido escrito por un profesional de la psicología. He decidido compartirlo porque es bueno conocer puntos de vistas diferentes que por demás pueden propiciar el debate y la reflexión (y hasta la indignación). Advierto que contiene lenguaje sexista...entre otras muchas cosas. Mi opinión la daré más adelante.

Consecuencias que sufren hijos de parejas homosexuales.

Por Yanorki Costales Ramos
ivette@infosol.gtm.sld.cu

En realidad en nuestro país, no existen muchos estudios que develen la realidad homosexual en general, y a nivel internacional, hay muchos movimientos homosexuales, que han realizado una serie de investigaciones, publicación de artículos y páginas webs, dónde promueven sus derechos. En base a esto, es importante investigar, la fuente de los artículos sobre homosexualidad, ya que lo más probable, es que haya detrás de esto un académico o líder, o dirigente homosexual, que a través de los medios de comunicación desee lograr la reivindicación de sus derechos.

Así, como en Cuba, no se permite el matrimonio entre homosexuales, no se acepta que una pareja homosexual adopte a niños, y en la realidad internacional si, esto demuestra que para analizar este tema, es básico considerar los contextos sociales, culturales e históricos.

A continuación, expondré las consecuencias de la adopción de menores por parejas homosexuales, ya que ésta realidad nos puede dar una idea, de las consecuencias que podrían ocurrir si menores de edad, conviven con parejas homosexuales y que es necesario resguardar, por el Interés superior del niño:

1. Aunque son poco divulgados por “políticamente incorrectos”-, estudios científicos serios muestra que los niños de hogares homosexuales son cuatro veces más propensos a buscar su identidad sexual experimentando con conductas homosexuales . Tomemos en cuenta otro dato: la más alta tasa de suicidio en EEUU se produce entre los adolescentes con tendencias homosexuales. Conociendo las enormes presiones que derivarían de una identidad sexual confusa, permitir esa adopción equivaldría a colocar a esos niños, de por vida, una carga traumática con tal de reafirmar socialmente los derechos gays.

2. En segundo lugar, está comprobada la mayor promiscuidad de las uniones homosexuales, que se rompen cuatro veces más que las heterosexuales. Imaginemos de nuevo las consecuencias sobre los niños, tan necesitados de estabilidad. ¿Cuántos padres o madres podría llegar a tener un solo niño?

3. Asimismo, para un buen desarrollo de su personalidad, los niños necesitan contar con modelos de identidad masculina y femenina. ¿Cómo podrán llegar a entender la complementariedad entre los sexos? ¿Cómo vivirán su propia sexualidad? . En base a esto, se supone una confusión de los menores, sobre su orientación sexual, el concepto de familia, etc, que es necesario resguardar.

4. Lo quieran o no, las uniones homosexuales serán siempre una minoría, y esos niños, por mucho que se les diga, nunca podrán sentirse iguales a los demás. ¿Encuentran ustedes una respuesta adecuada a la pregunta “por qué mis amigos tienen papá y mamá” o bien “qué es una mamá”?

5. En definitiva, los niños no pueden ser utilizados como instrumento para la reivindicación de los derechos de un grupo social, la adopción es una institución que pueda regirse por los criterios de la corrección política.

Y sin embargo, hay cosas que no es justo negar:
La dignidad humana que tiene todo homosexual como persona,
La existencia de las uniones homosexuales en nuestra sociedad.

Pero reconocer efectos en el derecho a una situación de hecho no implica identificarla con instituciones naturales y jurídicas como el matrimonio y la familia. También es cierto que no todo el colectivo homosexual exhibe su “orgullo gay” tratando de generalizar su modo de vida y extender la influencia de un comportamiento minoritario al resto de la sociedad. Pero los niños son las personas más vulnerables de nuestra sociedad, dignos de una protección y cuidado especiales. ¿Vamos a hipotecar su desarrollo por el avance de la agenda política de una minoría?

En nuestro país, dónde su nivel de desarrollo, se ha expandido más bien a nivel de participación en seminarios, foros, capacitaciones, y una clara intención de marketizar el tema de la homosexualidad, para paliar la discriminación real que viven los homosexuales. Porque basta colocar ejemplos básicos, para que los lectores reflexionen sobre sus posturas, y analicen hasta que punto, su nivel de apertura coincide con las actitudes que se tendría frente a casos supuestos:

Ejemplos:

1. Si Ud. Supiera que el colegio de su hija, el profesor o profesora que se va a contratar es homosexual, ¿Ud. que reacción tendría como apoderado.?

2. Si su hijo/a menor de edad, tuviera que realizar un trabajo escolar o tan solo ir a jugar en la casa de menores, que son cuidados por una pareja homosexual, ¿Ud. no se preocuparía de que su hijo/a no vaya a esa casa, o preferiría estar Ud. presente en esa visita?

3. Si Ud. tuviera supiera que el padre o la madre de sus hijos/as se declara homosexual, y decide irse a vivir con su pareja, ¿Ud. estaría tranquilo/a y confiado/a por los modelos de crianza que le darán a sus hijos/as?

La familia es la cédula fundamental de la sociedad, en la medida que es el uno de los agentes socializadores más importantes. El concepto de familia es amplio, sin embargo, la tendencia en nuestro país, se basa en el modelo familiar tradicional, conformada por una pareja conformada por un hombre y una mujer, y sus hijos, en base a lo cuál surgen otros tipos de estructuras familiares, como las familias monoparentales, extensas, etc, sin embargo, el considerar una familia, a una pareja de homosexuales, no está dentro de los parámetros de lo aceptable, en nuestra sociedad, ejemplo de esto, es las parejas homosexuales no tienen derecho a adoptar menores de edad.

Respecto a si existen consecuencias sociales, para menores que viven con homosexuales en muchos países del mundo incluyendo el nuestro, la respuesta es que si hay consecuencias, y estas son:

4. Modelos de crianza confusos, que afectan desarrollo de la personalidad, pueden influir en el derecho a la autodeterminación sexual de los menores.

5. Estar sujetos a discriminaciones sociales, que los menores no se han buscado, que no decidieron vivir, debido a la discriminación real que existe en nuestro país a los homosexuales.

6. Exponer a los menores, sobre todo a los que poseen padre y madre, vivos e interesados en su crianza, a una situación de constante estrés por temor a no ser desleal, con alguno de sus padres, conteniendo sus dudas e interrogantes, como por ejemplo: si los menores conviven con una pareja homosexual (lesbiana), los dibujos de los niños de su familia, serán confusos, ya que el niño/a, no sabrá si es correcto o incorrecto dibujarse con su madre y su pareja, y no saber dónde colocar a su padre. Las mismas inquietudes surgirán, para el Día de la Madre y el Día del Padre, o si desea participar en grupos de la iglesia o en el colegio: ¿Quiénes serán sus apoderados?, o en algo tan simple ¿Cómo explicar a sus amiguitos/as, que papel cumple la pareja de su padre o de su madre, en su hogar, ante la curiosidad natural de sus compañeros/as?

Por otro lado, es importante destacar, que todos los seres humanos, son personas con dignidad y derecho a ser respetados, mientras esto, no signifique el detrimento de otros valores fundamentales como la familia, los derechos de los niños, que son reconocidos a nivel internacional y nacional, y cuya protección amerita mayor atención, ya que ellos, debido a su inmadurez, edad, no optan por la realidad que muchas vedes les toca vivir, que no siempre es la más óptima, y que vele realmente por el interés superior del niño o niña.

La homosexualidad, debe ser tolerada o aceptada, según los propios principios de cada persona, y rechazar la discriminación social hacia estas personas, debe ser una actitud básica, sobretodo en una democracia, y en el marco de respeto de los derechos humanos. Lo anterior, no significa, estar de acuerdo con este estilo de vida, sino aprender a convivir en una sociedad más integradora.


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